Había pasado casi una semana desde el encuentro explosivo con Weasley, la candente y hermosa mujer del club nocturno. Se moría de ganas por llamarle y hacer planes, pero las guardias en el hospital le consumían todas las energías y poco tiempo le quedaba para sí mismo; tiempo que deseaba pasarlo en la cama, descansando y durmiendo.

Esa noche, cuando se dio tremendo round de besos con la pelirroja en los baños, sus horas de sueño había sido casi nulas. En su cabeza le martillaban los recuerdos de las caricias, el aroma… cada sensación que ella despertó en su cuerpo, se convirtió en una incesante tortura para su mente y cordura, algo que nunca le había pasado. Por eso Harry se encontraba cada vez más intrigado con aquella traviesa, resbaladiza y sensual criatura de ojos pícaros y risueños.

Se había encaprichado ¡Y de qué forma!

Pero, afortunadamente, la espera había terminado ya que después de una ardua jornada de despachar montón de pacientes, aguantar el genio tanto de las enfermeras como del médico superior, Harry por fin estaba nuevamente en casa y el día siguiente lo tendría libre, completamente libre.

Después de estacionar el coche entró a la casa y, cruzando la sala, llegó a la cocina para meter la cabeza en el refrigerador y ver qué podría cenar esa noche. Se decantó por una carne de ternera que había preparado con premeditación y con rapidez la metió al microondas, sin realmente pensar en lo que estaba haciendo; sus pensamientos se encontraban en su celular, más precisamente, en un contacto llamado "Weasley".

Cuando terminó de comer, se vio tentado a tomar una ducha, así que subió las escaleras con dirección al baño y se

Cuando terminó de comer, se vio tentado a tomar una ducha, pero las ansias le estaban carcomiendo vivo así que, sin poder contenerse un minuto más, corrió escaleras arriba con dirección al dormitorio. Al llegar a él, se tumbó en la cama y sacó su móvil, marcando el número de manera veloz.

Escuchó cómo timbraba, y eso le puso el corazón a mil por hora. Esperó y esperó, pero nadie contestó. Ceñudo, miró el artefacto y volvió a marcar, ésta vez con dudas rondándole la cabeza.

Milagrosamente le contestaron al cuarto timbre.

– ¿Diga?

"Es su voz… ¡Es ella!"

– Hola… uhm, ¿Cómo has estado? – Harry se dio un golpe mental, dándose cuenta que a pesar de todo el tiempo que estuvo deseando llamarla, jamás se le ocurrió pensar en lo que diría y mucho menos en la posibilidad de que no se acordara de él – Me recuerdas ¿Cierto?... soy… – "Veamos, ¿Cómo te explico? ¿Con el que te besuqueaste en un baño, o al que le diste sólo tu apellido?" Claramente Harry no estaba bien preparado – Soy el tipo de la otra noche.

– ¿Eh?... Mira, tipo de la otra noche, ahorita no es un buen momento – al otro lado se escuchó cómo se rompía un cristal seguido de una maldición por parte de la chica – Te llamo luego.

Y entonces colgó.

Harry se quedó anonadado y por largo rato no hizo otra cosa más que ver la pantalla de su celular, con intenciones de asesinar a alguien ¡Era el colmo! Él, con enormes ganas de verla nuevamente para que la chica en cuestión le cortara de aquella forma… Maldijo a los mil demonios y se levantó de la cama con enojo innegable, diciéndose que hasta ahí había llegado la locura Weasley; sin embargo, en el primer instante que sonó su celular, se lanzó sobre él con esperanzas de que fuera ella.

– Hola

– ¡Hola, Harry!

"¡Mierda! No es ella"

– ¿Qué quieres, Hermione? – murmuró el chico, claramente decepcionado.

– ¡Vaya! Cuánta alegría por escuchar mi voz – bromeó Hermione – Quería saber si tienes planes o algo, ya que estoy tremendamente aburrida y no quiero verme en la necesidad de recurrir a Dean.

– ¿Así que soy una especie de consolador?... Verás, justo ahora no tengo ánimos de hacer gran cosa. En verdad lo siento, Herms.

¡Le acababan de batear! Por supuesto que Harry no tenía ánimo de hacer algo, con lo sorpresivo y humillante que fue el cortón. Había estado tremendamente ilusionado respecto a la "chica Weasley" que la forma en la que lo rechazó representó un doloroso golpe bajo y sin anestesia.

– ¿Qué sucedió? – Cuestionó su amiga, con voz alarmada – Hace unas horas, en el hospital, te veías bien. – y esa era su amiga, extremosamente intuitiva y con deseos insaciables de saber – Vamos, Potter, de todas formas me iré enterando más pronto que tarde… dime qué pasa.

– Eres tan molesta – criticó el chico, dándole la razón – ¿Recuerdas a la chica del bar? Bueno, pues me dio su número y apenas hace unos pocos minutos le llamé pero, para mi mala suerte, resultó ser una vieja loca ¡Me colgó! ¿Puedes creerlo? Y no fue para nada placenter… ¡Ey, Hermione! No te burles, que esto es algo serio – renegó Harry, dolido por las risas de su amiga.

– Lo siento – pero claramente, no lo hacía, y eso se podía escuchar en su risa – Pero dime ¿Qué dijo exactamente?

– No sé, algo así como que era mal momento y después ella me llamaría. – Más risas, y Harry comenzó a arrepentirse de contarle su fracaso a esa mala amiga – ¡Que no te burles! En verdad me gustaba esa chica, y cuando la llamé me colgó sin tacto alguno… no se tocó el corazón. Y ahora vienes tú, a reírte de mi desgracia.

– Anda, Harry… que no te lo tomes tan a pecho.

– Pero si tan sólo hubieras escuchado el modo en el que me respondió…

– Pero vamos a ver… ¿Es la chica con la que bailaste tantos días atrás? – Harry le dijo que sí - ¿Y apenas le diste señales de vida? – Nuevamente el joven asintió - ¡Serás bruto descerebrado! ¡Hasta yo te colgaría! Entiende Harry, no puedes aparecer tantos días después. Quizá ella pensó que no te interesó tanto y que aparezcas así, sin más, le hizo enojarse.

– Pero…

– Nada, no digas nada. Vamos a colgar e intentarás remediar tu error. – Hermione esperó un rato sin decir nada y supuso que su interlocutor se encontraba sopesando las palabras – Si en verdad te gusta, que parecer ser que sí, deberías hacer otro esfuerzo… ¡a lo mejor era un mal momento! Justo como ella dijo.

Pronto la llamada se terminó y Harry se quedó muy pensativo, indeciso sobre el qué hacer. Si era muy insistente, la podría abrumar y todo terminaría… pero si se quedaba sin hacer nada, podría arruinar cualquier esperanza. "En menudo lío te metiste, cabezota" se regañó mentalmente, calibrando las opciones que podrían existir; miró el reloj y se dio cuenta que faltaba poco para las 8 de la noche, así que tomó una rápida decisión y comenzó a escribir un texto y al terminar, le dio unas cuantas pasadas

"Por si no lo recuerdas, mi nombre es Harry… Perdona por no haberme comunicado antes, pero estuve demasiado ocupado. Llámame cuando puedas."

Le pareció muy bien; daba la impresión de que no estaba desesperado por ella, ni tampoco desinteresado. Y entre más lo leyó, más le gustó. Por lo tanto, presionó el botón "enviar" con una ligera sonrisa, deseando que todo marchara mucho mejor.

Contento, se desperezó y se levantó de la cama, mirando a todos lados, con unas extrañas ganas de limpiar. Harry era un joven ordenado en la mayoría de los casos, aunque existían momentos que la casa que había heredado de sus padres se convertía en un tremendo laberinto de ropa sucia y libros sin acomodar, por lo que se había empeñado en mantener un estilo simple pero moderno en toda su propiedad, facilitándole la limpieza. De su cuarto tenía pocas cosas de las cuales encargarse; un simple escritorio donde tenía su ordenador, unos cuantos libros y un bonsái que Hermione le regaló, además de dos pequeñas mesitas de noche que se encontraban a ambos lados de la cama y milagrosamente… todo estaba limpio por lo que Harry bajó las escaleras, internamente aliviado, tirándose en el sillón justo como acostumbraba hacer y encendió el plasma que estaba frente a él.

Cambió de canal con descuido, sin decidirse por un programa en especial ya que su mente estaba divagando sin ton ni son; se preguntó cuándo se decidiría en regresar Sirius de su viaje por América y si sería buena idea prepararle una bienvenida o simplemente preparar su cuerpo para una borrachera monumental a su retorno porque, tomando en cuenta la última vez que ese chiflado viejo volvió de una de sus aventuras por tierras lejanas donde…

"¡Reacciona, Harry! ¡Tu celular está sonando!"

Al momento que su mente hizo conexión con su cuerpo, sacó el aparato con velocidad sorprendente y cuando miró cómo el nombre Weasley alumbraba la pantalla, una enorme sonrisa casi le parte la cara en dos.

– ¿Hola?

– Hola, Harry – a punto estuvo de sufrir el pobre muchacho un infarto cuando escuchó esa dulce voz y con un tono mejor al anterior – Disculpa lo de antes, pero estaba… En fin, que la cosa es que también he andado un poco atareada. ¿Cómo te va?

Con eso supo que había leído su mensaje y quizá eso le alentó a regresar el llamado… Pero sí, definitivamente le gustaba aquella chica porque con sólo estar escuchando su voz, Harry ya alucinaba estrellas y unicornios danzando por… "¡Despierta, hombre! Va a pensar que estás retrasado"

– Ehm… pues bien, estresado y yendo de allá para acá – se bajó del sofá y, en cuclillas, se apoyó en la mesilla de vidrio que tenía al frente – Pero finalmente esta noche la tengo libre y… bueno, me gustaría saber si tienes planes. – Esperó respuesta pero Harry sólo escuchó cómo ella titubeaba – De verdad me gustaría volver a verte… No será mucho tiempo y además, ya no soy un desconocido como para que me rechaces una bebida ¿Recuerdas? – la escuchó reír y eso lo hizo relajarse un poco – De todas formas, usted me debe algo, señorita.

– ¿Ah, sí? – ahí estaba ese tono, tan cautivador y apremiante – Entonces, caballero no tan desconocido ¿Qué es lo que le debo?

– Su nombre.

Nota de Autora:

Hola, qué tal? Tardé mucho en actualizar, lo sé. Y a lo mejor el capítulo no tiene la gran emoción que pudieron estar esperando pero prometo que al siguiente ya habrá movimiento, sale? De todas formas, ya saben, comentarios son siempre bienvenidos; con dudas, diciendo qué tal les parece, críticas… siéntanse libres!

Saludos!