Hey, aquí Kaito informando desde el lanzamiento de este nuevo capítulo, tarde, pero seguro.
Antes de todo se desea aclarar que algunos personajes implicados en esta presentación, no son hechos por la misma persona que hace la historia, son parte de la gran franquicia animada cinematográfica DreamWorks.
Por supuesto, el que se lleve a cabo la subida de este nuevo episodio es únicamente para llevar un buen rato a quien lo guste de leer. Agradezco que dejen reviews, además de que lean la historia. Es genial sentir que a alguién le gusta lo que hago.
Bueno, sin más, los dejo con esta actualización.
Bienvenidos a " Viaje con el canguro de Pascua, Parte 2"
Después de estar en varios lugares donde todo se llevaba a cabo con éxito, podemos ver como nuestro chicos ya casi terminan su labor. Ahora vamos con nuestro querido frostbite.
Jack permanecía escondido tratando de no congelar nada, pues sentía que él no debería estar allí en medio de la primavera, así que simplemente se limitó a tratar de no congelar nada con sus pies, en lo que Bunny terminaba.
Sintió como los arbustos se movían a su espalda y se tensó al pensar que tal vez el espíritu de esta estación lo había encontrado donde por supuesto, él no debía estar. Pero relajó sus hombros al ver que solo eran unos niños pequeños que andaban buscando huevos de chocolate equipados con pequeñas lupas. Uno de ellos traía unas gafas gruesas de marco azul y ambos traían unas gorras que tenían el emblema de un telescopio con la frase "Detectives Juveniles" bordada en letras blancas, también se podía ver la gran canasta que cargaban entre los dos.
-¿Estás seguro que es por aquí, Mat?-Preguntó el chico de gafas a su amigo.
-¡Claro que sí, Dex!, ¡Juro que escuché a ese conejo!- Reclamó el de mejillas sonrosadas y un peculiar corte de cabello, mientras miraba por su lupa.
-Pero llevamos buscando más de una hora, me duelen los brazos-
-Está bien, descansaremos aquí, deja de quejarte, cadete, ah, estos humanos- Se quejó el más bajo de los dos, cruzando sus brazos sobre su camisa de Star Trek.
-¡Oye!, tú también eres humano- Respondió su amigo mientras veía como el otro empezaba a buscar uno de los huevos que guardaban con recelo en la pesada canasta tejida. Mientras la pequeña copia del conocido vulcano escarbaba, el chico científico de pelo rojo detalló su alrededor, reparando por primera vez en el chico que los veía a unos metros, haciendo que las cejas sobre sus ojos cafés saltaran, se acomodó las gafas.
-Mat, tenemos un infiltrado-Exclamó el pequeño con su fina vocecilla, sobresaltando al os otros dos en escena.
-Saludos, terrícola, espero no quieras adueñarte de nuestro botín, porque te informo que el comandante anda por este lugar y no dudaré en chivatearlo-Saludó el de pelo negro, con la boca y las manos llenas de chocolate.
-¿Pueden verme?-Preguntó un tanto desconfiado el peliblanco, sin quitar la sonrisa que comenzaba a formarse en su rostro.
-Pues no veo que seas un espíritu y pareces ser tangible, no veo porque no podamos verlo, señor- Respondió el pelirojo mientras acomodaba una vez más sus gafas en tono sabelotodo. Jack, sin mostrar aviso se acercó a ellos saltando y aprisa, eufórico de ver como más niños empezaban a creer en él. Los pequeños se dispersaron asustados, dando gritos y corriendo.
-¡Mat, está loco!-Chillo el más asustado mientras arrastraba torpemente la canasta.
-¡Ya me di cuenta, Dexter, ahora sácamelo de encima!- Vociferó el otro mientras era abrazado por el extraño chico que se acababan de encontrar; en un momento de cordura, Frost se dio cuenta de que si se emocionaba más, todo a sus alrededores, se empezaría a congelar, así que aun riendo se apartó del pequeño.
-Lo siento, lo que pasa es que no hay muchos niños que puedan verme- Exclamó el elfo mientras se rascaba la nuca con vergüenza, empezando a derretirse levemente con el clima. Matías y Dexter se acercaron dándole la espalda al mayor empezando a conversar con cautela.
-Huyamos, Mat, este tipo tiene algunas tuercas mal apretadas- Dijo temeroso el más alto.
-Oh, vamos, Dex, ¡no seas cobarde!, no debemos frenar nuestra caza por este bobo de pantalones cortos- Sugirió el otro, mientras regañaba a su amigo, que aunque fuera el más inteligente de la clase, temblaba como un ratón al ver una simple arañita trepando a su lado.
-¡¿Pero no viste los ojos de loco que puso?!- Contraatacó el pelirrojo utilizando sus ojos para estirar sus ojos tras las gafas, verticalmente, haciendo reír por lo bajo a su amigo.
-Claro que los ví, tonto exagerado, ¡Está bien, nos iremos!. Pero ahora, le diré a Alison que por tu cobardía no pudimos atrapar al conejo de pascua-
Jack observó sonriendo como el chico cuatroojos, saltaba sonrojado, mientras el otro lo obligaba a que dejara de negar en voz alta. Pronto su risa formó parte del ambiente, sorprendiendo a los chicos, quienes voltearon al instante. El aspirante a científico, recuperó la compostura, mientras arreglaba su camisa de cuadros rojos y su pantalón azul claro, avanzando un paso tosió.
-No nos ha dicho su nombre, señor- Exclamó cerrando los ojos, escuchando como su compañero le susurraba quedamente _Buena elección, muy buena elección_
-Esperen, ¿no saben quién soy?- Interrogó Jack, mientras la sonrisa se borraba de su rostro.
-Claro que no, mundano y más vale que nos lo digas si no quieres que llamemos al comandante-Amenazó Matías.
-Bueno, pues mi nombre es Jack Frost, ¿Mat y Dex?-Respondió mientras los chicos se miraban mutuamente, para después dejar salir una fuerte carcajada.
-¿Tú?, jajaj, ¿Jack Frost?-Preguntó entre risas el más pequeño.
-¿Cómo puedes ser tú Jack Frost?, ¡Jack Frost es un viejito como de 1000 años!-Dijo el pelirrojo secándose las lágrimas de los ojos.
-¿Qué?, ¡yo soy Jack Frost!, quien sea ese del que están hablando, es un auténtico impostor- Frunció el ceño, estudiando la idea de que hasta tenía un imitador, en realidad lo entusiasmaba; sin embargo, el que fuera un viejo lo fastidiaba, ¡él tenía tan solo 302 años!.
-Ah sí, entonces demuéstranoslo, timador- Sonrió burlón el amante a Stark trek, cruzando sus pequeñas extremidades sobre su pecho. El joven padre invierno, sonrió y se concentró en crear el truco del pequeño conejo que había hecho aquella vez en el cuarto de Jaime, cuando este estaba a punto de no creer en el conejo de pascua. Las delicadas obras maestras saltaron alrededor de los niños, quienes se asombraron plenamente. Dexter tomó el conejito y acercándose a su amigo susurraron algo inaudible para el de pelo blanco, quien se limitó a sonreír, recargarse con las dos manos en su cayado.
Dexter y Matías se voltearon al mismo tiempo, el primero aún sostenía el conejo en sus manos, el cual de repente saltó hacia Jack, desconcentrando a los curiosos niños de su objetivo.
-No estamos seguros- La voz dulce del de pecas hizo que el de ojos azules perdiera su concentración, en seguida el conejo desapareció de las manos de su creador y este volteó a verlos.
-Si quieres que te creamos, debes ayudarnos a algo-Habló el pelinegro, recibiendo un asentimiento, de parte del confuso chico de 17 años en apariencia.
En otro lugar del bosque, un conejo antropomorfo de ojos verdes, con 1,85 de alto y maestro de Tai Chi; sonreía al ver como los niños eran felices al encontrar los huevos y meterlos en las canastas cafés. A lo lejos vio a varios de los niños habituales, un poco más grandes que el año anterior, junto a ellos venía otro grupo de niños más pequeños, todos con gorras en las que distinguía un telescopio y las inconfundibles letras blancas que ya se había acostumbrado a ver. Sintió como los huevos en su canasta se removían ansiosos al ver como sus hermanos eran recogidos del suelo por las criaturas de brillantes ojos llenos de ilusión y esperanza.
-Tranquilos, muchachos, será en la próxima parada- Les susurró el conejo con delicadeza, mientras se levantaba y precedía a caminar hacia en donde lo estaba acompañando el travieso guardián. Se adentró por los árboles y por fin llegó al claro en donde vio al guardián de espaldas a él.
-¿Qué haces, Frostbite?- Preguntó mirándolo sospechosamente.
-¡Conejo¡ ¿yo?, solo te he estado esperando- Respondió el otro como si nada, mientras se acercaba a su compañero – Te has vuelto muy paranoico- Le tocó el pecho mientras sonreía, el otro se cruzó de brazos.
_Tal vez eso sea cierto, debo confiar más en él_ Se dijo a sí mismo, mientras suspiraba y se disponía a crear un hueco en el suelo, para ir a la siguiente parada, o eso hubiera deseado. Milisegundos antes de tocar el suelo con su pata, el espíritu del invierno congelo con su cayado el piso, mientras empezó a volar al lado del conejo que sin poder agarrarse de nada, sintiendo como la cola se le enfriaba y gritando cosas, se deslizó por el camino congelado que estaba creando Jack.
-Hey, tranquilo, amigo-
-¡Woaahh!, cómo quieres que me…¡Oh no!- El camino lo llevó hasta una rampa de nieve, sintió la asquerosa sensación de estar volando, mientras era impulsado hasta caer en el suelo, causando que su mundo se volviera negro.
Después de unos minutos en la inconciencia, se sintió ser jalado hacia arriba.
-Ah, es muy pesado-Escuchaba aún sumido en las tinieblas.
-Tiene que ponerse a dieta con las Zanahorias, a este paso, pesará más que un elefante- A pesar de que su audición aún tenía ese pitido, logró reconocer esa voz.
-Nunca pensé que fuera así, siempre lo imaginé pequeño y adorable-
-Jajaja, si dejan de creer en él, les aseguro que así se verá- Oh sí, esa voz la reconocía, pero aún su mente estaba confusa, aquel golpe le había revuelto los sesos. De repente quienes trataban de levantaron, se detuvieron.
-Ahí está bien, hizo falta más hielo del que pensé- Pronto sintió como la presión que no había notado en su espalda se retiró y sintió como estaba suspendido en el aire, trató de mover sus extremidades, pero no lo logró, mientras escuchaba como las tres voces celebraban el haber logrado lo que querían. Más temprano que tarde, los ojos esmeraldas del conejo, empezaron a abrirse, mientras se quejaba y comenzaba a sentir como algo lo mantenía apretado. Se exaltó por este hecho. Sus ojos se abrieron de más, mientras miraba en varias direcciones, hasta se fijó en sus captores, registrando al más grande con una mirada enojada.
-Jack, sácame de aquí-
-Tranquilo, conejo, estás ahí solo porque ellos lo querían- Explicó mientras señalaba a los pequeños a sus lados, el conejo relajó un poco su frunce- Y bien, chicos, ¿ahora me creen?-
-¡Si!, eres Jack Frost- Respondió riendo Mat, contagiando al chico con su alegría, haciendo que riera.
-Aunque desafíes la lógica, sí, creo que eres Jack Frost- Respondió el otro mientras alejaba de su frente uno de sus rebeldes mechones rizados, mostrándole sus dientes blancos; el padre invierno feliz de escuchar esto, empezó a volar congelando un poco el lugar. El conejo ya cansado de todo eso, recordó que aún quedaban varios lugares, en especial su segundo lugar especial.
Raudamente se movió acercando sus boomerangs a las hileras que lo mantenían cautivo, logrando su cometido.
Los niños al verlo liberado, gritaron exaltando a su nuevo amigo sobrenatural, el cual atacó casi sin pensar a su compañero guardián. Bunnymund saltó tratando de que sus patas no terminaran congeladas, seguidamente tacleó al padre invierno, ya exhausto de tantos inconvenientes.
Momentos después, el chico de albino se despertó en otro lugar así mismo su visión aún borrosa, pudo distinguir el cielo despejado entre algunos pocos árboles. Se sentó ligeramente, acariciando su cabeza, a unos pasos estaba el conejo mutante al que estaba acompañando a repartir huevos, agachado entre algunos arbustos, casi como si esperara algo. Se fijó en la canasta de huevos que chocaban unos con otros, inquietos por no haber sido recogidos aún y como el canguro acercó una de sus patas a la cesta calmando con suaves palmaditas.
Pronto se hizo presente el sonido de un vehículo acercándose, seguidamente captaron las conversaciones entre un hombre mayor, de rasgos asiáticos y vestido elegante, con una niña de unos 10 u 11 años. Alzando una ceja esperó a cualquier movimiento por parte de su acompañante, el cual se movió rápidamente, dejando sus huevos por doquier en un santiamén, justo cuando el automóvil se iba y la pequeña entraba corriendo a la mansión. Se levantó sin poder seguir a su compañero ni siquiera con la mirada, casi pensó en que si se seguía moviendo así un agujero negro se formaría, para después empezar a tragar el paisaje, la mansión, todo, incluyéndolo a él con escarcha y cayado incluidos.
-Conejo, ¡para, qué me despeinas!- Rio alzándose en el aire, comenzando a perseguirlo entre risas, logrando que casi volviera a barrer el piso con la cara de su peludo amigo, cuando este frenó de improvisto.
-¿Demasiado rápido para ti, cubito de hielo?- Preguntó el otro socarronamente mientras levantaba una piedrecita del suelo y la lanzaba a un gran balcón, al instante se abrieron las ventanas del lugar, dejando pasar a una niña que salió sonriendo. El conejo de pascua le sonrió desde abajo, haciendo que la niña, llena de emoción, volviera a entrar a la casa. Jack se aproximó al conejo y juntos esperaron la llegada de la pequeña. Al llegar, ésta se lanzó hacia su guardián preferido y lo abrazó con fuerza mientras lloraba un poco.
-Viniste…Viniste, creí que no vendrías, no quería quedarme sola de nuevo- Decía la chica con la voz ahogada.
-Nunca volverás a estar sola pequeña, tranquila- Susurraba con suavidad el imponente roedor, agachándose hasta estar a su altura, cubriéndola en un reconfortante abrazo, mostrando una vez más el centro de algodón que poseía la roca que tenía por corazón. El padre invierno, conmovido, decidió unirse a la muestra de afecto; sin embargo al tratar de acariciar el cabello de la pequeña, traspasó su cuerpo como ya le había pasado miles de veces.
Bueno, eso es todo por hoy, perdonen el retraso, tengo unos lunes muy ocupados, jaja.
Agradezco por los reviews, muchas gracias. Espero que sigan comentando sobre la historia.
Ahora, les presento la sección: PREGUNTAS. En esta sección haré una pregunta en cada actualización, los que quieran, pueden responderla en un review.
Y la pregunta es *Redoble de tambores*: ¿Cuál ha sido el momento más loco de tu vida?.
El mio ha sido cuando estaba huyendo de algunos profesores en la escuela; en compañía de otras dos amigas nos escondimos en uno de los techos para no ver la aburrida película que habían puesto en el proyector. Todo resultó muy exitoso, de hecho fue divertido pero cuando finalmente hayamos la manera de subir a ese lugar nos descubrieron por reir demasiado.
Nos vemos en la próxima edición.
Kaito Scarlet PF
