Bueno, todos sabemos que los ladrones tienen su propia vida, algunos hasta son de cierta forma conocidos, y aunque renegados, tienen también un lugar en su comunidad como ciudadanos normales. Lo importante aquí es que el caso de Sasuke es bastante especial porque él lleva una doble vida siendo por un lado el sombrío enmascarado líder ANBU y por el otro el agradable y reservado Suke Hachijou sin que nadie o casi nadie lo sospeche, por eso es que les anticipo que a éste respecto iré revelando más detalles a medida que avancemos.

Siempre y cuando reciba por supuesto su apoyo incondicional.

Sin más que decir los dejo leer…

… … … … … …

Capítulo 4: un amigo en común.

- ¡Sakura, Sakura! – gritaba Naruto corriendo estrepitosamente hacia ella –, ¡oh, no… qué te pasó!

- Tranquilo, tranquilo – lo apaciguó ella con una sonrisa.

- Pero, pero… esa sangre en tu vestido.

- Descuida, no es mía, es de los heridos – respondió observando el callejón sombrío.

- Qué alivio – suspiró él más relajado.

Aun podía escuchar el murmullo de las ambulancias que se habían llevado a los heridos mientras algunos investigadores y policías inspeccionaba el lugar y lo que había quedado de la escena que en él tuvo lugar: sangre y huellas.
Naruto se quitó la cazadora y se la puso a ella para abrigarla del frío viento de la noche.

- Necesito que me cuentes qué te sucedió – le dijo seriamente –, pero todo en su debido momento, ahora necesitamos salir de aquí.

Así lo hicieron, subieron al coche policial y se dirigieron a la estación pues además de relatar a su amigo, Sakura tenía que dar los testimonios de lo ocurrido.
La única razón por la que ocultaba su ira burbujeante era que su amigo más incondicional se encontraba allí y él no tenía por qué enterarse de sus sentimientos negativos, al menos no de esos que sentía contra Sasuke Uchiha. Sin embargo, ella supo que no podría contenerla todo el tiempo pues al igual que cuando se agita una soda y las burbujas rebalsan el recipiente provocando que su contenido se derrame, la furia que concebía no toleraría quedarse en su interior todo el tiempo y tarde o temprano se desbordaría para verterse sobre alguien. Y Sakura ya había decido el blanco. Si, el provocante de esa rabia tenía que ser el objetivo de la misma.

- … Yo solo puedo decir que jamás había visto tal cosa – concluía Sakura –, cuando lo divisé saltando de esa forma creí que se trataba de un… ninja – y arrugó el entrecejo tras pronunciar esa palabra que era sin duda la correcta para describir al Uchiha mañoso.

- Reconozco que es muy rápido – comentó Naruto dando un sorbo a su bebida –. Lo importante es que no te hizo daño.

- No lo hizo – repitió Sakura sintiéndose extraña por estarlo reconociendo ahora. Era cierto, Sasuke Uchiha no se atrevió a tocarla pudiendo hacerlo.

¿Por qué?

- Bien – dijo Yamato que había sido el encargado de interrogar a Sakura –, una última pregunta Sakura…

- Adelante capitán Yamato.

- ¿No pudiste ver aunque fuera una parte del rostro del líder ANBU?

Sakura se quedó en silencio y revivió de nuevo aquellos pocos segundos cuando se percató de la presencia a sus espaldas. Sólo pudo ver sus ojos negros que eran lo único que brillaba en medio de la oscuridad, ojos que ya había vista en esa otra ocasión en la joyería, no pudo reconocer sus facciones. No hubo manera.

- No – respondió –, por desgracia no, señor. Él fue muy audaz.

- Es extraño que sin embargo se haya atrevido a salir con el rostro descubierto – comentó Yamato.

- Si, tiene usted razón. De cualquier manera y si se lo hubiese podido ver, no creo que habría servido de mucho porque es irreconocible… no es alguien que posea una identidad física ordinaria.

- Pero, respecto al robo – continuó Naruto –, ¿Cuánto calculas que hurtó en tus pertenencias?

- No lo sé, no llevaba la cuenta de lo que compré, eran tres bolsas de las cuales sólo una me quedó – respondió levantando la única bolsa y enseñándosela a Naruto –. Ésta solo contiene zapatos como ves. Las otras albergaban ropa – suspiró por la pérdida de sus cosas.

- ¡Ah, Sakura, no te preocupes por eso! – intentó animarla Naruto en su habitual tono alegre y optimista –, si quieres yo puedo ayudarte a restaurar…

- No, no, Naruto, no te molestes por eso. Es lo de menos. Ahora solo debo concentrarme en mejorar mis habilidades. Si debo enfrentarme en el futuro al Uchiha, tendré que esforzarme por ser tan veloz como él. No volverá a salirse con la suya. No puedo permitirlo.

En ese momento el celular de Sakura comenzó a sonar y al ver número del contacto de quien la llamaba supo de inmediato lo que le esperaba. Contestó la llamada y duró más de media hora hablando con sus padres – ambos a la vez pues fue su padre quien la llamó desde donde se encontraba (una investigación) y al poco rato vinculó también a su madre para que juntos la bombardeasen de preguntas y agitadas preocupaciones –. Cuando hubo colgado apenas tuvo tiempo de suspirar antes de que por la entrada de la estación entrase con pasos sonoros y veloces otro agente preocupado, incluso más que Naruto.

- ¡Sakura, Sakura! – se detuvo frente a ella con la respiración alterada –, ¿te…encuentras…bien?

- Sí, no te preocupes, Rock Lee, me encuentro en perfectas condiciones – contestó ella con amabilidad como siempre lo hacía a ese chico en especial, pues él no sólo le había dicho que estaba muy enamorado de ella, sino que se lo demostró tan pronto tuvo la ocasión. Lo consideraba uno de sus más queridos amigos.

Rock Lee no era guapo. Tenía unas cejas enormes, ojos redondos y el cabello negro, brillante y lacio peinado hacia abajo, pero era sin duda una persona maravillosa y simpática que junto a su sensei de artes marciales – Gai – constituían el dúo más osado, divertido, efusivo, optimista y de brillantes sonrisas que jamás se pudiese conocer.

- Eres tú quien no debe preocuparse, Sakura, voy a aplastar al Uchiha. – contestó Lee –. Ya es un objetivo.

Sakura le dedicó una pequeña sonrisa, pero en su mente se dijo que eso no podría pasar. Por supuesto que no, Sasuke sería suyo. Nadie más que ella lo aprehendería y haría pagar por todo.

- Mmh, así que aquí estaban, Naruto, Sakura – dijo una voz perezosa mientras ingresaba al lugar.

Era un hombre de unos treinta años con mirada vaga, cabellos plateados largos y en punta y una mascarilla blanca típica de los investigadores cubriéndole casi todo el rostro. Su nombre era Kakashi Hatake, y además de ser buen allegado de Naruto y Sakura, se destacaba considerablemente en su profesión.

- Sr. Kakashi – saludó Naruto –, ¿está todo bien?

- Si, bueno… ya nos han informado que los cuatro hombres víctimas de Uchiha Sasuke se encuentran a salvo por ahora… nada novedoso.

- ¿Qué? – soltó Sakura sin poder evitarlo –, ¿Cómo ha dicho, sr. Kakashi?

- Así es, Sakura. Además de haberse encontrado bajo los efectos perniciosos del alcohol y sustancias psicoactivas desde antes del enfrentamiento, todos y cada uno de ellos presentan serias heridas de espada, pero ninguna mortal. Lo cual es impresionante, pero como ya dije antes, nada novedoso. Sasuke Uchiha puede atravesar con su espada a cualquiera sin tocar ningún órgano vital, lo ha hecho en repetidas ocasiones a algunos agentes de la policía y uno que otro maleante, de los cuales ninguno ha muerto. En este caso sólo uno de los bravucones fue atravesado, y es el que de milagro se ha salvado porque la ayuda se tardó un poco. Se encuentra en cuidados intensivos.

Sakura se quedó estática y en silencio asimilando todo lo que escuchó, al igual que el resto de los presentes en esa sala, el sr. Kakashi no habló más, el capitán Yamato revisaba sus anotaciones, Rock Lee miraba un punto fijo en la pared y Naruto la observaba a ella con comprensión pues ambos sabían que Sasuke Uchiha no era cualquier cosa.

…. …. …. … …

"Fastidiosa"

Sí, esa era el calificativo más idóneo para esa mujer.
Sasuke se recargó en el tejado de una casa mientras respiraba entrecortadamente, al menos ahora se encontraba seguro de que ya no le perseguían.
Nunca antes se había sentido tan acorralado, y menos tratándose de una sola, débil y simple mujer, nunca antes había estado tan inseguro y alterado ante una situación de escape, y nunca por supuesto se le había acercado a un policía de esa forma, y no sólo porque fuesen casi todos hombres, sino por el patente hecho de ser policías.
Volvió a suspirar hondo, se hallaba más tranquilo porque al menos no tuvo que atravesarla a ella también con el sable, y sí, aunque casi se le escapa de las manos la situación, consiguió burlarla una segunda vez y robarle también unas cuantas cosas para rematar. Él ganó de nuevo.
Después de unos minutos continuó su camino y tras aventurarse en la ciudad dando tumbos, arribó cansado a su hogar. Se recostó en la cama con la vista fija en el techo y caviló sobre lo anterior.
¿Cómo pudo cometer el desatino de inclinarse hacia esa mujer? Era un completo disparate que aún no lograba absorber. Si bien era cierto que su aroma le pareció de lo más singular y cautivante, no debió centralizar su atención en tal insignificancia, esa pequeña distracción pudo convertirse en el más humillante resbalón para un ladrón de su nivel. ¡Qué absurdo, aberrante, despropósito y tonto!
Se sentó en la cama de forma apresurada, movido por sus estremecimientos de intolerancia tras imaginarse el haber caído encarcelado por ella. Sacudió la cabeza de un lado a otro para despejar tales pensamientos inadmisibles y entonces observó las bolsas que le había hurtado a esa molesta policía. Movido por la curiosidad tomó uno de los empaques y hurgó dentro de él para sacar una hermosa falda larga de cuero negro, recordó entonces el porte de la oficial mientras la tuvo de espaldas y pensó que esa prenda le luciría muy bien. Metió de nuevo la mano y sacó una blusa roja bastante bonita, se le ocurrió que esa en específico haría un maravilloso contraste con su cabello rosa. Después de esa halló en el fondo un vestido morado de escote triangular y tiras largas para atarlas al cuello, ese atuendo no sólo la haría relucir bastante elegante, sino además sexy por dejar al descubierto su espalda nívea, sobre la que seguramente caería su cabello largo completando así una estupenda perspectiva que el imaginarlo hizo a Sasuke levantar una ceja. Lo que encontró después en la gran bolsa fueron dos pantalones corrientes, un blazer negro y una blusa amarilla. Ella tenía buen gusto. Sasuke tomó la otra bolsa y lo que halló en ésta le hizo tensar la mandíbula: ropa interior de todo tipo. Iban desde brasiers, corpiños y tops, hasta pantaletas comunes y brasileras. Agarró entre sus dedos trepidantes una de encaje negro y tragó saliva al imaginársela a ella…

- ¡¿Qué demonios estoy haciendo?! – estalló la pregunta en voz gruesa.

Dejó la prenda a un lado, arrugó el entrecejo tembloroso y sujetó con fuerza la sabana de su cama, sintiéndose de pronto como un estúpido. Su patético subconsciente no se había conformado sólo con contemplarla cuando pudo, sino que ahora y encima de todo se apremiaba por imaginársela en paños menores.
Ya le había hablado presentándose con el pseudónimo de Suke y se había comportado como un caballero y le había galanteado un poco, pero sólo porque ese era el paradigma de hombre que su disfraz le había exigido, no porque lo fuese en realidad, además que sólo de esa forma habría podido apoderarse de ese bonito reloj al que ya le había echado el ojo. Se divertía a costa suya porque era fácil burlarse de ella,

¡Nada más!

Pero ahora de repente se sorprendía a sí mismo pensando en esa fastidiosa mujer, en su carácter simpáticamente osado, en lo atractivo de su cuerpo, en su llamativo cabello y en esas hermosas gemas verdes que adornaban como pupilas sus ojos… ¿Por qué? ¿Habrían sido por esos atributos que no quiso herirla? ¿Y sería también por eso que ahora deseaba de todo corazón que ella no se involucrara peligrosamente más con él?

Eso no implicaba que dejase de verla, no, claro que no porque allí estaba toda la diversión, Sasuke quería que jugaran al gato y al ratón. Sí, podía seguir burlándose de ella porque le gustaba hacerlo, robarle cuanto y cuando pudiese y escapársele de la misma manera. Pero no quería enfrentarla seriamente. La policía para él era lo que para un niño son sus soldaditos, juega y se divierte con todos, pero siempre tiene un grupo de favoritos que considera más que a los otros, y ella estaba comenzando a hacer parte de ese reducido grupo para él.

- Suficiente de pensar en tonterías – se dijo.

Tomó las prendas que había sacado y las empacó como inicialmente estaban para guardar ambas bolsas en una caja y esa caja ubicarla debajo de su cama. No dejaría que Karin se percatase de ello, ya había tomado el reloj casi sin su consentimiento previo, ahora no se quedaría con nada más que le perteneciera a la oficial Haruno. Eso ya era cosa suya.

Antes de dormir sin embargo, a Sasuke Uchiha se le ocurrió una ingeniosa idea sobre cómo engañar y tomarle el pelo a Sakura para su recreación propia. Y ese pequeño estratagema le hizo rendirse al sueño con una sutil sonrisa maliciosa en la boca.

… …. …. ….. …

No le había quedado más opción que aceptar la imposición de su padre – como casi siempre –, por un lado le molestaba que le hayan asignado un compañero para que la ayudara en sus tareas, pero por el otro le agradaba de que ese compañero fuese Naruto. Se conocían desde hace mucho tiempo y Sakura se había acostumbrado muy bien a su presencia, a su buen humor y de vez en cuando también a sus tonterías que en ocasiones demandaban unos cuantos regaños de parte de ella.

- Si, aquí oficial Uzumaki – habló Naruto al radioteléfono –, zona despejada y tráfico sereno, repito, tráfico sereno.

- Viejo, ya te oí – se escuchó del otro lado la voz haragana de Shikamaru –. Diablos, estoy aburrido.

- Te entendemos Shikamaru – habló Sakura en voz alta para que del otro lado se escuchase –, nosotros también estamos deseando que ocurra algo, por muy mal que suene.

- ¿Qué? debes estar loca. Eso sería más aburrido para mí.

Sakura frunció el ceño y Naruto negaba con la cabeza. Lo cierto era que ninguno podía entender a Shikamaru.

- Chouji ya se embutió la caja de donas él solo – informó Shikamaru –, iremos por más y regresaremos de inmediato a la pacífica zona que nos encomendaron patrullar. Creo que hasta los ladrones hoy tienen flojera.

- Hey, Shikamaru, no te confíes demasiado – le recomendó Naruto –, y mantén los ojos abiertos a cualquier sospechoso. ¡Deja ya la pereza!

- Si, si, si, como sea – respondió Shikamaru bostezando –. Debo colgar.

Y así lo hizo. Naruto y Sakura continuaron patrullando por su lado hasta que media hora después a Naruto se le ocurrió copiar el ejemplo de Shikamaru y Chouji.

- Hey, Sakura, ¿Qué te parece si vamos por algo de comer y regresamos a nuestra labor?

- Sí, me parece buena idea – respondió ella –, tengo un poco de hambre. Procuremos no demorarnos.

Llegaron a la cafetería donde Hinata Hyuga trabajaba de medio tiempo y una vez allí fueron atendidos por ella.

- Luces muy bonita hoy, Hinata – comentó Sakura a propósito –, ¿no lo crees, Naruto?

- Ah… ¿Qué? – preguntó el de forma despistada pues había estado leyendo el menú.

Ese era el tipo de ocasiones en las que a Sakura simplemente se le antojaba darle un buen golpe al tonto de Naruto. ¡Cómo no podía darse cuenta de que la pobre Hinata estaba muy interesada en él!

- Oh… yo… muchas gracias Sakura – respondió Hinata con su voz suave y las mejillas coloradas mientras veía con una sonrisa a Naruto.

- Entonces… yo quiero un late, tres barras de chocolate y una caja mediana de donas azucaradas – decidió él –, ¿para ti Sakura?

- Un capuccino, dos sándwiches y una barra de chocolate también, por favor.

- D-de acuerdo – respondió tímidamente Hinata tomando sus órdenes –. Yo... yo ya me retiro.

- Si, ¡ah y por favor Hinata…! – agregó Naruto haciendo que la chica se sobresaltara y volviese torpemente sobre sus pasos para encararlo con una expresión expectante –, no te demores ¿sí? Tenemos algo de prisa, se supone que tenemos que continuar patrullando en lugar de estar aquí.

- S-si… entendido – asintió ella de nuevo y se marchó corriendo.

Sakura la observó divertida, esa chica sí que se esforzaba en agradar a Naruto.
¡Al tonto de Naruto que a esas alturas ya debió haberle pedido una cita!
Ambos tomaron asiento para esperar sus órdenes y mientras tanto se dedicaron a charlar trivialmente sobre sus deberes. Sakura se mantuvo pacífica y muy comunicativa hasta que por la puerta apareció la figura de alguien en particular que le cortó por un segundo la respiración, provocando que lo que sea que estaba diciendo a Naruto en ese momento muriera de pronto en sus labios. Aquel hombre con sus movimientos gráciles y su forma elegante, pero sofisticada de vestir le hicieron acelerar un poco el corazón… seguía pensando que hasta ahora no había visto a un hombre físicamente más atractivo que Suke Hachijou.

- ¿Eh? ¿Qué sucede Sakura? – preguntó Naruto con curiosidad –, ¿Por qué te detuviste?

- Yo… eh… en qué estaba…

Pero fue imposible concentrarse de nuevo en esa conversación porque por obra del destino o de la casualidad, o de lo que sea que se encargase de que todo fuese como era, Suke hizo contacto visual con ella, y con una pequeña sonrisa comenzó a acercarse desde atrás de Naruto.

- ¿Qué? – continuó Naruto –, parece que te hubieras petrificado, Sakura, ¿te encuentras…?

- Vaya, pero qué agradable coincidencia – habló Suke, haciendo que Naruto diera un respingo y volteara la cara hacia atrás.

- ¿Pero qué..? – comenzó con algo de tensión en su voz y de inmediato se corrigió – Hola, teme…

- ¿Qué hay dobe? – saludó Suke a Naruto.

- No esperaba verte tan pronto – continuó Naruto patentando un poco el nerviosismo en su voz – ¿Qué estás haciendo aquí? Se supone que te encontrabas en China.

- Tuve que volver. No fue posible prolongar mi ausencia en Japón por más tiempo. He vuelto a mis andanzas – respondió Suke y sus ojos se dirigieron a Sakura –. ¿Cómo está usted, oficial Haruno?

- Señor Suke Hachijou – saludó ella cordialmente.

- Qué… qué… ¿Cómo que…? ¿ustedes acaso… acaso s-se conocen? – preguntó Naruto aún más tensionado.

- Si, bueno… no – respondió Sakura – sólo hablamos una vez hace un par de días cuando el sr. Hachijou… – se detuvo al escuchar un carraspeo de Suke, recordándole que a él no le gustaban esas formalidades –, quiero decir, Suke me interceptó saliendo de mi casa.

- Un par de días – repitió Naruto, lanzando una mirada sospechosa a Suke –, ¿justo el día en que tuviste tu encuentro con Sasuke Uchiha?

- Sí, justo ese día – respondió Sakura –. ¿Qué te ocurre Naruto? – preguntó al ver cómo su amigo crispaba un puño sobre la mesa.

- Sí, ¿Qué te ocurre Naruto? – cuestionó también Suke con algo de ironía en su voz –, pareces un muñeco de cuerda atascado a medio movimiento.

- Nada. No es nada por supuesto – respondió el rubio, poniéndose de pie –. Lo lamento, teme, pero tenemos que irnos, Sakura y yo no podemos perder el tiempo más aquí. Estamos en jornada laboral.

- Está bien, Naruto – habló Sakura con algo de pena –, podemos quedarnos un poco más, aún no tenemos lista la comida y…

- No, Sakura, debemos irnos – miró su reloj Naruto –, no podemos continuar aquí, si descubren que vinimos a comer tendremos problemas, y no queremos regaños – tomó la mano de Sakura y la hizo levantarse –. Adiós, teme, nos vemos en otra ocasión.

- Pe-pe-pero Naruto… – tartamudeó Sakura extrañada por la actitud de su amigo que la jalaba de la mano y a la vez avergonzada con Suke –, alto. ¿Qué te ocurre? La comida ni siquiera…

- ¡Hinata! – gritó Naruto importándole poco que todos en ese lugar se le quedasen viendo – ¡Hinata date prisa que ya nos vamos!

- ¡Y-ya voy Naruto! – se escuchó a lo lejos la vocecita nerviosa de Hinata.

- Hmp. Sí que tienes urgencia, dobe – comentó Suke con los ojos cerrados y una sonrisa ladina –. En cuanto a usted oficial Haruno, o mejor dicho, Sakura, ha sido un gran gusto para mí verla de nuevo – agregó tomándole una mano y llevándosela a los labios para darle un cálido beso a la antigua que hizo estremecer y parpadear a Sakura a la vez.

- ¡Demonios, teme! – exclamó Naruto, cogiendo esa misma mano de Sakura para alejarla del Uchiha –, déjate de tonterías. ¡Hinata! – apremió de nuevo más impaciente.

- Y-ya está todo listo – informó la chica que salió de la cocina atolondradamente y jadeando para ubicar los paquetes frente a Naruto –, por favor, di-disculpa la demora.

- Descuida, Hinata. Gracias por el servicio – contestó él con rapidez.

Sakura estaba tan conmocionada y confundida por lo que estaba ocurriendo que sólo puro decir:

- Sr. Hachi... emm, Suke, también fue un gusto para mí verle de nuevo, en otra ocasión, si es que la hay – agregó viendo a Naruto –, podría saludarle mejor y conversar como corresponde.

- Puede usted estar segura de que la habrá – contestó Suke seguro de sí mismo.

- ¡De acuerdo, ya es hora de irnos! – proclamó Naruto como si todos allí tuviesen poca audición –, Sakura, tú toma todo esto – le dio los paquetes con la comida y los vasos de café –, y llévalo al auto. Espérame allá afuera que yo ya salgo.

- Pero… Naruto...

- Por favor, date prisa que debemos marcharnos – agregó empujándola levemente por la espalda.

Ella obedeció y apenas logró hacerle una seña de cabeza a Suke como despedida porque tenía ambas manos ocupadas, y él le correspondió con una pequeña sonrisa prometedora.

- Hinata, ¿Podrías retirarte por favor? – preguntó Naruto seriamente sin despegar su vista amenazante de Suke.

- S-sí – respondió Hinata –, hasta pronto Naruto – y desapareció de esa zona.

Una vez solos allí, ambos continuaron mirándose por unos segundos más, Naruto con demasiada seriedad y Sasuke con indiferencia.

- ¿Qué demonios crees que estás haciendo? – le preguntó Naruto – ¿tienes idea de lo que piensa ella sobre Sasuke Uchiha? ¿a qué estás jugando, teme?

- No todo juego ha de tener un nombre – respondió él sereno –. Pero justo como has dicho, sólo es un juego y nada más.

- Pues debe terminar – aseveró Naruto ahondando su ceño –, esto no debería ser divertido, no conoces a Sakura y ella no merece que la uses como una pelota de tenis que lanza Suke y recibe Sasuke para repetir lo mismo sucesivamente.

- Solo estás exagerando. Me he acercado a muchos de tus compañeros, dobe. ¿Por qué te molesta que haga lo mismo con ella ahora?

- Porque pareces estarlo disfrutando más y eso es lo que no me gusta – respondió Naruto –. ¡Además de ser absurdo! Le haces daño como Sasuke y luego pretendes enmendarlo como Suke.

- Yo jamás le he hecho daño – corrigió el Uchiha con cuidado –. Y ese no es tampoco mi objetivo. Solo quería saber un poco de ella, así como hago con el resto de los oficiales que me quieren dar caza. ¿Cuál es el problema de eso? Todos saben de mí y pretenden que yo no indague un poco de ellos.

Naruto arrugó la nariz y cuando estuvo a punto de decir algo para contestar a ese último comentario, la voz de Sakura le recordó que ella le esperaba:

- ¡Naruto, date prisa! ¡la comida se enfría y debemos marcharnos!

- ¡Ya voy, Sakura! – contestó y mirando otra vez a Sasuke –, aléjate de ella, teme, porque si llega a darse cuenta de que…

- No se dará cuenta – intervino Sasuke –. Nadie más que tú se ha dado cuenta. Eres el primero, el último y el único policía que sabe mi secreto.

- ¡Naruto! – urgió Sakura.

- Quedas advertido.

- Tú a mí no me ordenas qué hacer, Naruto – contestó Suke a la defensiva –. Y ahora vete antes de que ella decida venir aquí y comience a hacer lo que precisamente deseas tú evitar: hablar conmigo.

Después de esa autentica amenaza razonable, Naruto observó por unos segundos más a su amigo y se dio la vuelta para volver con Sakura y marcharse pronto de allí.

Una vez en el auto tuvo que ingeniárselas para evadir algunas y contestar lo mejor que pudo otras preguntas de Sakura. No fue sencillo porque ese día durante el patrullaje ella jamás dejó de interrogarlo sobre Sasuke:

"¿Dónde lo conociste?" "¿Desde cuándo lo conoces?" "¿Cómo es él?"

A las que había tenido que contestar de la forma más lacónica posible, y peor: con mentiras. Temía que Sakura se llegase a involucrar con él. Era mejor cuando pensaba que ella sólo se enfocaba en atrapar a Sasuke Uchiha, no en conocerlo aunque fuese con la identidad de otra persona, de la misma forma en que también habría sido mejor que él continuase haciendo lo suyo sin prestarle la mínima atención a Sakura.

Naruto era el amigo en común de ambos, y por muy egoísta que sonase, no podía permitir que se conocieran el uno al otro. Eso sólo acarrearía problemas. Muchos, muchos, problemas.

Una semana transcurrió en la que sólo se reportó un robo por parte de los cazadores ANBU, un robo en el que Sasuke no fue participe ni Sakura acudió tampoco.
El sábado en la noche algunos oficiales del cuerpo de policía que tenían la noche libre acordaron asistir al lugar donde trabajaba Hinata Hyuga para aprovechar la noche y pasar un buen rato juntos. Entre el grupo se encontraban: Shikamaru Nara, Chouji Akimichi, Naruto Uzumaki, Sakura Haruno, Rock Lee, Kiba Inuzuka – con su perro Akamaru –, Shino Aburame y en última instancia la amiga de Sakura, invitada por la misma: Ino Yamanaka.

- Mmh – saboreaba Chouji mientras elevaba mejor su rostro al aire –, se me hace aguas la boca sólo con olfatear el BBQ.

- ¿Olfatear? – preguntó Kiba con su tono mordaz en una sonrisa que revelaba un par de incisivos en su boca, haciéndolo parecer un hombre lobo –, ese verbo no podría combinar mejor que con mi amigo Akamaru, ¿verdad chico?

Y el perro blanco ladró como si le diese una respuesta positiva a su amo.

- Ah… qué aburrido, mañana me toca turno de madrugada – comentó Shikamaru con una mano en la cara y el codo en la mesa.

- Deberías quejarte menos cuando estás en presencia de otras personas, Shikamaru – respondió Ino –. Estamos aquí para olvidarnos de trabajos y estudios. En cuanto a ti, Chouji, espero no vayas a arrasar tú solo con toda la comida – agregó al chico gordo que se frotaba las manos.

Sakura sonrió. En esa noche ya era esa la tercera vez que Ino regañaba a Shikamaru y a Chouji, apenas se conocían y ya se trataban con familiaridad.
¡Qué mejor comienzo para una pequeña amistad!

- Am, muchachos… la comida ya les será servida – notificó Hinata con la mirada en el suelo.

- ¡Yahoo! – aulló Kiba –, pues no nos hagas esperar más, Hinata. Trae nuestras órdenes lo más pronto posible que Akamaru está tan hambriento que si no estuviese entrenado, ya nos habría devorado a todos.

- ¿Lo dices en serio? – cuestionó Chouji –, debería ser todo lo contrario, yo lo primero que pensé cuando vi a Akamaru esta noche es que luce muy apetitoso.

- ¿Eh? – se sobresaltó Kiba casi con horror –, ¿pero qué disparates dices? No vuelvas a pensar en algo así… creo que estás lo suficientemente gor…

Y se detuvo de continuar inmediatamente al observar la vena de ira que le saltaba a Chouji en la frente. Si había algo que no se le podía decir a Chouji era que estaba gordo, aunque fuera verdad, pues esto lo enfurecía con locura.

- ¿Qué decías… Kiba…?

- Eh… nada, nada… olvida eso, Chouji, yo sólo… ¡ah, mira ahí viene por fin la comida!

Con este último anuncio se apaciguó el ambiente en la gran mesa y una vez que todos fueron bien servidos comenzaron a fluir de nuevo las conversaciones. Kiba y Shino hablaban de canes e insectos mientras que él primero de vez en cuando lanzaba un trozo de carne a su amigo de cuatro patas, Naruto le contaba a Hinata – que se había quedado a un lado de la mesa – sus aventuras de la semana, Ino se entretenía mientras tanto con Chouji y Shikamaru y por último Sakura preguntaba a Rock Lee cómo hacía él para ser tan veloz, pues estaba realmente interesada en lograr conseguir una gran velocidad en sus movimientos (las razones eran obvias).

Desde afuera del lugar Sasuke pudo observar a unos metros a través de una ventana de cristal que era allí donde se encontraban los policías reunidos.
No fue en lo absoluto sencillo librarse de sus congéneres y luego evadir las llamadas de teléfono de su novia que carecían completamente de sentido. Sasuke había salido a buscar diversión y para suerte suya la había encontrado.
Se acomodó mejor el cuello alto de su chaqueta y a paso decidido enfiló hasta entrar aparentemente ensimismado en el lugar. Se dirigió a la zona en la que se encontraba el cajero y notando cómo las miradas de todos los policías se posaban en él, continuó haciéndose el inconsciente de ello.

Naruto frunció el ceño y deseó poder convertirse de repente en el blanco de atención de todos en ese momento para que dejasen de ver a Sasuke, pero sabía que cualquier cosa que hiciera – y por muy estúpida que fuera –, no conseguiría hacer que se olvidaran por completo del Uchiha hasta que se marchase, cosa que tampoco iba a pasar aún pues él supo que a diferencia de la última vez en que se acercó, Sasuke pretendía maliciosamente que fuesen ellos quienes lo llamaran.

- Oigan, ¿Qué no es ese Suke Hachijou? – preguntó Kiba al resto.

- Ejem, ¿cómo dices que se llama? – cuestionó de inmediato Ino con interés mientras se peinaba la coleta con las manos.

- Es él – murmuró Shino.

- ¡Oye, Suke! – llamó Kiba y después silbó para ganarse la atención de su objetivo –, por aquí.

- ¡Hey, qué tal están todos! – preguntó Suke, acercándose con una coca cola en las manos que había acabado de comprar –. Disfrutando del fin de semana por lo visto.

- Más bien aprovechándolo, viejo, antes de que comience de nuevo el estrés – respondió Shikamaru.

- Y comiendo – agregó Chouji –, comiendo todo lo que podamos para comenzar la semana con energías.

Naruto tragó saliva sin dejar de mirar mal a Suke. Hinata notó algo de su tensión y entonces – con muy mal disimulado nerviosismo – le puso una mano sobre el hombro, haciendo que el chico respirara profundo.

- ¿Qué hay de ti, dobe? – le preguntó Suke al notarlo – Parece que a ti no te funciona el plan de escape porque tienes un nudo en la cara. Hmp, ni que estuvieras viendo al peor de los ladrones – agregó con una media sonrisa.

- No… nada de eso, teme – respondió Naruto aflojando el puño que había creado con su mano.

- Oye, creí que aún te encontrabas en China – comentó Kiba –, al menos eso fue lo que escuché hace unos meses.

- Sí, pero hace unas semanas decidí volver – contestó Suke y su mirada se deslizó entonces hacia Sakura que le observaba reservadamente y que desde que llegó no había dicho una sola palabra –. Hola Sakura.

Ella se sobresaltó imperceptiblemente al escuchar el tono cálido con el que se le dirigió y con el que hasta ahora no había hablado a nadie más allí. No pudo evitar no sonreír un poco.

- Hola Suke.

Ino comenzó entonces a carraspear y su amiga se percató – no sin cierto recelo – de lo que la rubia le estaba exigiendo.

- Suke, ella es mi amiga Ino Yamanaka estudiante de psicología forense, e Ino, él es Suke Hachijou… un conocido – dijo Sakura.

- Encantada – sonrió Ino y se inclinó exageradamente ante Suke como un mal intento por hacer que éste le viese el escote para tomar su mano.

- Un placer – respondió él con indiferencia y en un tono de voz distinto al que había usado con Sakura.

- ¿Por qué no te sientas? – invitó Lee indicándole una silla.

- Sí, puedes probar, Suke, aún hay suficiente – dijo Chouji masticando –. Necesitas comer un poco más, tienes la piel muy pálida.

Y de esa manera consiguió Sasuke Uchiha, ladrón experimentado y maestro de los disfraces hacerse un lugar en la amplia mesa rodeada de policías.
Él sería supuestamente un corderito en medio de una jauría de lobos, sí, pero en lugar de ser devorado por los mismos, éste corderito había encontrado la manera perfecta de burlarlos a todos, frente a sus narices y continuar engañándolos por toda la noche.

Sakura por su parte estaba un poco sorprendida de que el hombre conociera a todos los policías que en ese momento la acompañaban, e intentaba disimular el gusto que le daba el que él se encontrase allí. Le parecía en el fondo un poco insensato de su parte pues no lo conocía nada todavía, sin embargo ya era consciente de una cosa que no podía permitir negarse a sí misma: Suke la atraía físicamente.

¡Y es que a quién no! ¡si ese hombre era realmente apuesto!

Incluso Ino se mostraba interesada… demasiado interesada como para no saber ocultarlo. La única mujer en el lugar que no se percataba del físico de Sasuke, o que al menos lo ignoraba con absoluto desinterés era Hinata, pues ella sólo tenía ojos para su Naruto, quien por cierto no aportaba nada a la conversación porque aún se hallaba molesto ante el atrevimiento de Sasuke. Su efusividad se hallaba eclipsada, pero nadie más que Hinata se preocupó de esto porque todos estaban ocupados comiendo y preguntando a Suke sobre China.

Tras acabar con toda la comida disponible en la mesa y pasarse unos cuantos minutos hablando, de pronto nadie supo qué más hacer. La conversación había muerto de alguna forma y todos se hallaron sumidos en un profundo silencio.
Fue Ino a quien se le ocurrió una grandiosa idea para avivar el entusiasmo y quizá obtener una oportunidad de acercamiento con Suke.

- Propongo algo – habló en voz alta –. Aún es muy temprano para marcharnos, así que ¿por qué no jugamos un rato?

- ¿Juegos de mesa? – preguntó Shikamaru con un leve chispazo de interés.

- No seas tonto – le reprochó Ino –, al menos no se trata de esos juegos a los que te refieres – y tomando la botella vacía de coca cola que se había tomado Sasuke continuó –. Juguemos a verdad o reto.

- Qué aburrido – soltó Shikamaru.

- Yo estoy de acuerdo – dijo Chouji, viendo en eso una excelente oportunidad para comer más.

De modo que tras retirar Hinata todos los residuos de la mesa, ubicaron en medio de la misma la botella para hacerla girar. Observaron expectantes hasta que ésta disminuyó su velocidad y señaló a Shino.

- ¿Verdad o reto? – cuestionó Ino.

- Reto – decidió Shino pues no tenía ganas de hablar de sí mismo.

- Bien – dijo por fin Naruto con un poco de ánimo –, ¡te reto a que te quites los lentes de sol que siempre llevas puestos!

Shino arrugó el entrecejo y negó con la cabeza.

- Aja, si no cumples te toca una penitencia… que será…

- ¡Debes comprar una pizza y repartir sus porciones entre todos! – exclamó Chouji, ganándose los acuerdos de los demás.

Shino aceptó su penitencia sin debatirse pues no estaba dispuesto a revelar sus ojos, ese era uno de sus mayores secretos. Al obtener todos sus trozos de pizza se sintieron más interesados en el juego que iba realmente en serio, y ya sabían claro el tipo de penitencias que les esperaban si no cumplían. La botella giró de nuevo y señaló a Naruto.

- ¿Verdad o reto?

- Elijo verdad.

- De acuerdo… – murmuró Ino pensativa sobre qué preguntarle pues no conocía bien al chico – ¿Quién crees que de las chicas en esta mesa hoy luce más bonita?

Naruto comenzó a reír nerviosamente mientras se rascaba la cabeza con una mano.

- Bueno… la verdad es que todas lucen muy bien esta noche… Hinata está muy bonita, pero creo que elijo a Sakura.

Así es, Naruto no tenía problemas con decir la verdad ni mucho menos tener los mínimos escrúpulos al hacerlo. Puede que Hinata haya podido sentirse algo herida por esto, pero en realidad no fue así pues ella no escuchó nada más de lo que siguió después de que Naruto dijo: "Hinata está muy bonita". Los labios le temblaban y la cara completa se le tiñó de rojo. Por un momento pensó que se desmayaría.
Sakura sonrió agradecida y notó cómo por unos segundos Sasuke la miraba; o era idea suya o él corroboraba con esa expresión reparadora lo que Naruto había dicho. La única indignada ahí era Ino porque no se dijo nada específico de ella.

La botella giró de nuevo y terminó por apuntar a Chouji.

- ¿Verdad o reto?

- Elijo reto, Ino – contestó él, esperando a que lo pusieran a comer grandes cantidades en cierto tiempo determinado.

- Bien – contestó Ino –, te reto a que hagas una dieta.

- ¡¿Qué?!

Inevitablemente todos allí comenzaron a reír divertidos, excepto Suke que sólo permanecía con los ojos cerrados y las manos cruzadas sobre el pecho, como si fuese ajeno a todo lo que sucedía y esperara algo de su interés.

- No, claro que estoy bromeando, Chouji – le dijo Ino –, no se pueden poner retos a largo plazo.

- ¡Yo te reto a empinarte una coca cola sin parar y luego proferir el eructo más largo! – se le ocurrió a Kiba.

- Acepto.

Y así lo hizo. Cuando Chouji se tomó la soda y eructó como nunca lo había hecho en su vida, Kiba, Lee, Naruto y Shikamaru gritaron a la vez ovacionándolo y riendo. Las tres chicas permanecieron con cara de disgusto y Suke apenas abrió los ojos para volverlos a cerrar.

La botella giró de nuevo y tras dar un par de vueltas lentas, pero decisivas, señaló directamente a Sakura.

Sasuke abrió los ojos y antes de que Ino hiciera la pregunta acostumbrada, él se adelantó:

- ¿Verdad o reto?

- Emm… yo… – Sakura lo pensaba, si elegía verdad se le ocurrió que tal vez tuviese que responder a algo que no quería –, escojo reto.

- Bien, entonces, Sakura, te reto a que aceptes salir conmigo.

Todos permanecieron en absoluto silencio sin saber qué decir. Por un momento Sakura creyó que había imaginado escuchar eso, pero se convenció de que no cuando Naruto dijo:

- ¡Eso es trampa, teme! Ino dijo que no se podían los retos a largo plazo.

- No es un reto a largo plazo – contestó Suke con serenidad –, yo solo la desafié a aceptar salir conmigo, es decir que puede decir que sí y librarse de una penitencia. Eso es independiente de asistir o no a la cita.

- No dejaré que te aproveches de las circunstancias – declaró Naruto enojado –. No tienes obligación alguna, Sakura.

- Sí, Sakura, no tienes obligación alguna – repuso Lee algo descontento también por lo que le había tocado a ella, y no sólo porque Sakura le gustaba, sino porque lo consideró injusto.

- Tranquilos, chicos… es sólo un juego, además yo no tengo problema – respondió ella y miró al Uchiha –, acepto tu reto, Suke.

Sasuke asintió satisfecho, y cuando pareció que todo volvía a la normalidad y continuarían con el juego, Naruto hizo sonar fuertemente su mano contra la mesa para proclamar en voz alta con suficiente enojo:

- ¡Maldición, Suke! ¿Qué es lo que te estás creyendo?

Todo volvió a silenciarse. Suke se levantó con patente altivez, tomó la botella de nuevo, la hizo girar y casi de inmediato la detuvo con un manotazo repentino, haciendo que ésta señalase a Naruto.

- Las palabras están demás, así que será reto – sentenció con auténtica molestia –, y yo Naruto te reto a que me ganes en una pelea, ahora, afuera. Voy a cerrarte de una vez esa bocota.

- Muy bien entonces, ¡venga! – respondió Naruto indispuesto a ocultar su enojo.

- ¡Basta de esto! – gritó Sakura –. Suke, lo que acabas de proponer verdaderamente que no tiene sentido y tampoco es necesario, y en cuanto a ti Naruto, debería darte vergüenza tu carácter, tu trabajo como oficial es evitar los conflictos y detenerlos cuando ya han comenzado. ¿En qué están pensando? ¿Qué les sucede a los dos?

Nadie dijo una sola palabra.

- Creo que ya es suficiente por hoy – aseguró Sakura –. Yo me voy mejor. Que pasen todos una buena noche.

Y así poco a poco fueron abandonando el lugar todos los presentes con despedidas murmuradas y talantes de resignación. Por supuesto que no habían querido marcharse cuando ya el juego se había tornado interesante, pero todos allí supieron que las cosas no serían igual después de el anterior estallido entre los dos amigos.
Naruto y Sasuke no volvieron a dirigirse la palabra entonces, pero éste último al menos estaba dispuesto a hacer que Sakura le cumpliera lo que había contestado a su reto.

Oh, claro que ella lo haría.

…. … …. ….

¡Es todo, amigos!

Creo que estoy en mi deber de avisarles que para el próximo capítulo me demoraré un poquito más porque espero hacerlo bastante larguito para su entretenimiento, pero eso sí les aseguro: habrá otro encuentro cercano entre Sasuke y Sakura, pues como ya vieron la cita debe suceder sí o sí.

Una cosa: para los que no lo sepan, Naruto llama teme a Sasuke porque es una manera insolentemente amistosa y acostumbrada que tiene de tratarlo, al igual que lo hace Sasuke llamando a Naruto dobe, (esto es original porque puede verse en el manga).

- Dobe significa tonto o estúpido.

- Teme significa bastardo o cabrón.

Es un poco complicado determinar una traducción oficial para estas palabras pues ya de por sí sabemos que el japonés es bastante dificil.

Un beso a todos los que se toman el tiempo de leer mi historia, es por ustedes que la continúo, por muy pocos que sean. Yo sé que si me esfuerzo habrá otros que se interesarán también.

Espero les haya gustado este capítulo.

Hasta pronto, queridos lectores.

Sigma Shey.