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[ witchfingers ]

Esténse atent*s!


De mudanzas. O algo así.

La caja se la habían dado en un supermercado chino, y a las bolsas se las había robado Matthias de la sección forense.

Mientras esperaba que Nor bajara a abrirle la puerta (y, si tenía suerte, a ayudarlo a subir las cosas), Eirik se maravilló nuevamente de la situación en la que se encontraba. Hacía un par de días, nadie se hubiera imaginado que el talentoso Eirik Steilsson, periodista estrella de una de las revistas de actualidad más importantes del país, iba a estar así de la nada de patitas en la calle, con sus pocas pero muy preciadas (¡y costosas!) posesiones metidas en vulgares bolsas de… de lo que fuera que les metieran adentro los forenses de la policía.

… Quizás no había sido tan buena idea pedirle una mano al fiscal.

Dicho fiscal se había entusiasmado muchísimo con la idea de ayudarlo a "mudarse", aunque Eirik le había dicho un millón de veces que no se estaba mudando, porque no solamente iba a poder pasar el día con su sarcástico amigo (Matthias se rodeaba de ese tipo de gente, allá él), sino que también iba a poder (¡finalmente!, según él) conocer la casa de Nor. Qué tema tenía el fiscal con Nor era algo que Eirik no terminaba de entender, porque por más mal que lo tratara Nor, Matthias reincidía. Era como si le encantara que lo maltrataran con tales grados de crudeza, o peor, como si no se diera cuenta. Sea como fuera, razonaba Eirik, no era su problema. Pero la cuestión es que a último momento habían llamado a la fiscalía y les habían salido con un tema medio complicado de un allanamiento en una zona bastante peligrosa, y Matthias había tenido que abandonar todos sus planes de tomarse el día, se había puesto el chaleco antibalas, y se había ido con la policía a ver qué pasaba.

Así que ahí estaban solitarios él y sus cajas. Tenía una valija también, de las caras. Había sido de su mamá.

Nor vivía en uno de esos edificios tan antiguos que las paredes ya eran grises, con rejas de hierro negro muy ornamentadas en las ventanas de planta baja y primer piso, y en la gran puerta vidriada de la entrada también. Al ser antiguo tenía también pocos pisos, cuatro, y una especie de medio piso/altillo sobre el que quedaba la terraza, que era una suerte de quinto piso. Por lo menos eso decía en el botón del timbre. Los pisos normales tenían departamentos desde la A a la D, pero en el quinto habí solamente, y Nor vivía en el 5 A. Eirik había estado un par de veces ya en lo de Nor, tomándose un café o charlando sobre algún tema de los artículos que tenía que escribir.

A pesar de ser terriblemente pesimista y descreído, Nor siempre tenía alguna observación interesante que hacer. Nunca eran observaciones positivas, pero bueno, si Eirik quería observaciones positivas siempre podía irle a preguntar a Felics.

Finalmente, Eirik escuchó el ascensor, y lo vio salir a Nor, cruzar el hall de entrada, sacar las llaves del bolsillo del jean y abrir la puerta del edificio.

"Buenas, Nor," dijo Eirik, tratando de sonar amistoso y agradecido. La verdad es que no estaba muy seguro de haberlo conseguido, pero nada perdía intentando.

"Hmm, ¿seguro que no te estás mudando, hermano?" le preguntó Nor en su tono de voz tan parejo mientras relojeaba las cosas que había traído su amigo. "Creí que el tarado de Matthias te iba a ayudar con eso," dijo al pasar, agachándose a levantar una caja que parecía llena de libros y papeles.

Eirik se sonrió apenas y cargó cuantas cosas le cupieron en los brazos, más la valija, y siguió a su amigo hasta el ascensor.

"Yo lo subo," le dijo Nor, "Vos andá y entrá lo que queda." Eirik asintió y salió a buscar las cajas que habían quedado en la vereda, y las trajo al hall de entrada a esperar a que Nor le dejara libre el ascensor. Después subió él con el resto de las cosas hasta el 5 A, donde su amigo le había dejado la puerta abierta para que pasara.

Por lo que Eirik sabía, no había muchas personas que supieran mucho de la vida de Nor, y ya que lo estuviera dejando quedarse con él unos días hasta que resolviera su situación era decir más que bastante. Hasta era posible, conociéndolo a Nor, que él fuera la primera persona en quedarse con él en el departamento. Quién sabe si hasta no era el único que lo visitaba de vez en cuando. El tipo era un misterio.

"Dejá todo en mi cuarto," le indicó su amigo.

Eirik levantó una ceja.

"Yo me vengo al living," explicó simplemente Nor, encogiéndose de hombros, y fue a apagar la pava que tenía al fuego. "¿Té o café?" preguntó.

"Uh… café," dudó Eirik, y tardó en contestarle porque estaba con la cabeza en las nubes, pensando en lo noble del gesto de Nor de dejarle su habitación, y sintiéndose un poco culpable.

"Che, Nor…" empezó a decirle mientras iba a la cocina, "No te quiero andar molestando, me puedo quedar yo en el living…"

Nor sacudió la cabeza, concentrado en preparar café para los dos. Eirik notó con complacencia y algo de preocupación que Nor sabía exactamente cuánta leche ponerle al suyo.

Quizás en alguna vida pasada o universo paralelo sí habían sido hermanos.

Por la ventanita de la cocina entraba el ruido de la radio del vecino, y aparentemente había partido o algo porque de vez en cuando se le escuchaba hacer algún comentario enojado, o un "¡vamos!" mal contenido. Eirik sonrió un poco irónico, no era muy del fútbol. Para él era una forma menos brutal en la que la gente reprimía sus instintos bélicos.

"¿Sabés quién juega?" le preguntó a su amigo, que estaba terminando de preparar el café y le hizo un gesto para que lo dejara pasar a la mesa del comedor.

"Ni idea," le contestó. El vecino gritó algo, y a lo lejos se escuchó gente coreando el gol.

"Son muy entusiastas tus vecinos."

"Es el barrio."

Se tomaron el café en silencio. Estaba muy, muy bueno, pensó Eirik. Supuso que tenía que decirle algo a Nor, pero con sonreírle por sobre el borde de la taza alcanzó. Se entendían de verdad bien. Especialmente porque Nor hablaba lo justo y necesario, y Eirik era un poco más conversador pero igual de cáustico, por lo que solamente podía conversar en verdad con gente que entendiera su forma de ser. Y su tipo de humor.

Terminaron el café y pasaron el resto de la tarde viendo qué hacer con las cosas de Eirik para que no quedaran en el paso. Nor tenía un cuartito chiquito que usaba de escritorio y estaba lleno de las cosas más insólitas, así que estuvieron también acomodando un poco para que, si todo salía bien, dentro de unos días alguno de los dos lo pudiera ocupar. En cierto modo, estaban asumiendo que Eirik iba a quedarse más tiempo del que originalmente habían pactado, pero ninguno de los dos estaba realmente en desacuerdo con eso.

Se llevaban bien y listo.

Llegó un punto en el que ya hacía rato que había oscurecido, y Nor y Eirik se encontraron en el living, los dos todos transpirados de ir y venir y llevar y traer cajas, y por la mente del periodista sólo se cruzó una pregunta:

"¿Qué cenamos?"

Nor parpadeó, haciendo gala de su mejor cara de póquer. "No se. ¿Cenás?"

"¡Nor!" exclamó Eirik escandalizado, "¡… no me vas a decir que vos no…!"

Nor se encogió de hombros. "Me da lo mismo. A veces sí."

"Pues más te vale que comas como dios manda mientras yo estoy acá," dijo tercamente.

"… ¿o sino?"

Eirik arregló esa respuesta con una mirada muy elocuente, de la que sus cejas fueron parte importante.

"Bueno, elegí vos entonces. A mi me da igual."

"Podríamos hacer pizza…" sugirió el periodista, con pocas ganas de pensar a esa hora y después de semejante día.

"…"

"… ¿Sabés hacer?"

"¿Tengo cara de que sí?" preguntó Nor, divertido, "Porque si es así, voy a tener que afeitarme o algo."

Eirik no pudo evitar reírse por lo bajo. "Podemos encargar. O podemos decirle a Matthias, le salen buenísimas."

"Encarguemos," dijo Nor inmediatamente.

"Nor," sentenció Eirik con una sonrisa de profundo entretenimiento, "Sos una ostra. Lo voy a llamar a Matthias."

"Si sigue vivo."

Eirik frunció el entrecejo. "Tenés razón… bueno, si lo balearon en el allanamiento encargamos."

"Si lo balearon," contestó Nor, con una amplia sonrisa que a Eirik terminó por hacerlo reírse de lo insólito de la situación, "Si lo balearon," repitió Nor, "salimos a comer afuera."


A/N

Jaja, un capítulo tranquilito y liviano!

Algo más de información sobre la vida de Nor (…o por hay no tanta jaja). La razón por la que Eirik se tuvo que mudar seguramente se tratará en capítulos siguientes, pero no se crean que pasó gran cosa. Se le venció el contrato y de la noche a la mañana la que le alquilaba necesitaba el depto, así que le preguntó a Nor. Pero dsps hablamos de eso.

Una cosa, importante.

Chicas, creo que aprobé Penal! Así que como es anual, el cuatri que viene van a aparecer nuevos casos ;) Hasta entonces quizás escriba capis con cosas más cotidianas, como este, porque me enamoré de este AU.

Les agradezco con toda mi alma los reviews. Son unas genias!