Papá y Mamá cuervo.

One Piece no me pertenece.

Bellemere era testigo de lo difícil que era ser madre soltera de dos niñas, en especial cuando una de ellas gusta de meterse en problemas constantemente. El día anterior, recibió un reporte de su maestra ya que la pequeña peli naranja estuvo una clase completa discutiendo con un compañero.

Siendo sincera, pocos chicos soportaban el carácter de la niña, así que admiraba el coraje del niño.

-Quiero que le pidas disculpas, ¿entiendes?- Dijo la mujer con seriedad a la niña de ocho años que la veía con sus grandes ojos cafés. Su hija adoptiva sabía muy bien como tocar su corazón, pero no caería en la actuación de nuevo.

-¡Pero Bellemere-san!, no fue una pelea, solo le decía que era un terco por no aceptar que mi dibujo era mucho mejor que el suyo-Dijo la niña cruzándose de brazos-. La maestra es una exagerada.

Sin excusas!, un nuevo llamado de atención de tu maestra y despídete de ese mapamundi que tengo escondido en mi armario el cual has estado husmeando.

Sabiéndose derrotada, la pequeña suspiro y asintió con desgana.

Bellemere sonrío abiertamente ante el gesto, su hija menor era una buena niña y no podría sentirse más orgullosa de ella aunque llevara su misma sangre. No era secreto para nadie que no eran parientes de sangre, pero al ver a las niñas desamparadas no fue capaz de abandonarlas aunque eso significara ser na madre joven y soltera.

Froto la cabeza de la niña con algo de rudeza y le sonrió antes de sacar una caja de cigarrillos de su pantalón mientras Nami trataba de acomodar sus cabellos revueltos.

-Divierte ¿De acuerdo?, pasare por ti en la tarde.

La pequeña Nami sonrió con alegría y corrió al patio interior de la escuela. El ver a su hija acercarse a un grupo de niños quienes le saludaron animadamente le hizo sentir tranquila. Era importante para ella que su niña tuviera amigos y disfrutara de una infancia feliz. Se tomó un tiempo para tomar encender un cigarrillo ante las miradas furiosas de los demás padres que se preguntaban quién era la mujer irresponsable que fumaba frente al preescolar.

Al ser miembro de la marina, solía ausentarse frecuentemente de casa, así que se esforzaba por darle estabilidad a su familia.

Estaba por marcharse a su trabajo cuando a su costado vio a un hombre rubio vestido con un traje característico de la marina inclinarse para acomodar la corbata de un pequeño pelinegro que giraba el rostro hacia un costado visiblemente incómodo por el gesto. Conocía bien a ese hombre, el capitán Donquixote Rocinante, su jefe directo que en más de una ocasión había salvado de caer sobre la borda del barco que tripulaban.

El rango superior no le quitaba lo torpe.

-Law, promete que intentaras ser su amigo.

-No prometo ser su amigo, es demasiado ruidosa y critica mis dibujos todo el tiempo-Contesto el pequeño Law de ocho años-. Pero intentare ignorarla si se comporta.

Bellemere arqueo una ceja al escuchar la pequeña charla. Podría ser una madre orgullosa como un pavo real pero sabía bien cuando describían a su Nami.

-Supongo que está bien de inicio- Dijo el hombre enderezándose-. Te veo en la tarde

-Nos vemos en la tarde Cora-san- Dijo el niño solemnemente antes de entrar a la escuela.

Bellemere rio abiertamente al ver como el hombre parecía inflar su pecho de orgullo.

-¿Ese es su hijo señor?- Pregunto. El rubio giro a verla sorprendido, pero se relajó al reconocer a su subordinada y compañera de tripulación.

-Sí, ¿su hija asiste a esta escuela?

-Sí, es la pequeña peli naranja de allá- Dijo Bellemere señalando al patio donde Nami parecía buscar a alguien con la mirada. El rubio la miro por unos segundos con seriedad.

-Su niña es muy linda y parece bastante lista.

Fue ahora el turno de la madre de inflar su pecho mientras el hombre encendía un cigarrillo.

-Si no es mucha molestia, ¿Puedo preguntarle por qué el niño le dice Cora-san?

-Es un apodo de familia, me tomo meses que me llamara así, es lo más respetuoso que me ha dicho.

La mujer rio abiertamente, al menos no era la única con hijos problemáticos.

-Parece que nuestros hijos se conocen- Murmuro el hombre. Bellemere, que no había apartado la mirada de su hija, la vio acercarse al niño con gesto serio y dirigirle un par de palabras.

-Creo que es el pequeño Law el niño con quien Nami peleo ayer.

-Supongo que sí, le pido disculpas si molesto a su niña aunque tal vez deba enseñarle a no ser tan agresiva.

Bellemere frunció el ceño.

-Pues tal vez su hijo deba de portarse tan arrogante.

El hombre entrecerró los ojos con furia.

-Señora, ¿Insinúa que mi hijo es un mal educado cuando su hija no sabe lo que es respetar al prójimo?

Bellemere arrojo con furia lo que quedaba de su cigarrillo al suelo.

-Si Nami no lo respeta es porque no se lo merece.

.

.

.

.

-Quiero pedirte disculpas por lo de ayer, aunque tu dibujo apesta, el esfuerzo es lo importante-Dijo Nami con seriedad, tratando de no demostrar lo que le molestaba pedir disculpas.

Law miro a la niña sorprendido antes de sonreír con arrogancia.

-¿Te amenazo tu mama?

-Era pedir disculpas o perder un mapamundi…

El niño recordó la promesa a su padre adoptivo, así que giro su mirada seria a la niña.

-Bien, mi papa quiere que me disculpe y sea tu amigo pero confórmate con que me disculpe por decir que eras una bruja.

Nami cruzándose los brazos en un intento por no responderle, ese niño en verdad le sacaba de sus casillas.

Law estaba por irse cuando el ruido al exterior llamo su atención. Su padre adoptivo parecía tener una acalorada discusión con una mujer que parecía lucía igual de furiosa.

-¿Qué está haciendo Bellemere-san?- Murmuro Nami intrigada.

-¿Esa mujer es tu mama?-Pregunto Law curioso a la niña a su lado.

-Sí, me adopto de bebe-Contesto la niña, antes de ver a Law con duda-. ¿Conoces al hombre?

-Es mi padrino, me adopto hace un año cuando murieron mis padres.

-Parece que se conocen.

-¿Tu padre es de la marina?

-Si.

-Mi madre también trabaja en la marina, tal vez se conozcan de ahí.

-Supongo- Susurro Law.

Los niños se quedaron en silencio observando el escándalo que hacían sus padres antes de que Nami girara a ver a Law con una sonrisa.

-Tenemos más cosas en común de lo que pensaba, intentare ser tu amiga- Dijo Nami con alegría. El padre de Law lucia como alguien importante en la marina, así que valía la pena intentarlo.

-También lo intentare siempre que no te metas conmigo-Dijo Law indiferente a los planes de la niña.

En un segundo, la pelea en el exterior termino cuando el abrigo del hombre empezó a incendiarse y la mujer lo arrojaba al suelo gritándole que rodara.

Desde ese día y a raíz de una disputa por el orgullo de sus pequeños retoños, se declaró la guerra entre el par de marinos.

El hecho de que sus hijos crecieran como amigos y desarrollaran sentimientos más románticos en el paso a la adultez no ayudo a que la disputa disminuyera.

Podrían ser familia algún día, pero hablar mal de sus hijos de ocho años era un pecado imperdonable.

.

.

.

.

Notas:

A partir de descubrir el lado protector de corazón en el último capítulo de One Piece, no pude evitar escribir esto.

Algo corte, probablemente los personajes algo OCC pero me divertí así que espero que les guste :P

Tengo las peticiones que me han hecho casi listas, así que espero en un par de días subirlos :D

Bye bye!