No sé si me comprenderán, pero a Luka en este fic me la imagino como Cara Delevingne y a la pendeja de los ojos verdes como Acacia Brinley, y a Kaito como Kevin Zeger ai vazta temgo problemas
Sorpresa
El frío continuaba, y además de tener el cuerpo entumecido sentía un extraño vacío. Otra vez…
Desde ayer que se sentía como una estúpida por haberle gritado a Luka de esa manera, aunque hayan sido pocas palabras no podía evitar sentir ganas de golpearse, repudiándose a sí misma de su comportamiento.
Ella misma lo había arruinado todo, y poco a poco en su mente se visualizó la idea de que Luka se hartaba de su forma de ser y dejaba de acosarla, ignorando por completo esa extraña obsesión al color verde.
Disipando sus pensamientos de lado miró hacia el cielo, gris. Parecía que iba a llover.
Gruñó disgustada, odiaba los días grises, los odiaba porque representaban días tristes, sombríos. Nada bueno le pasaba en los días grises. Aunque de cierta forma era como si el cielo y ella tuvieran una especie de conexión, si ella estaba feliz era un día celeste, soleado y despejado. Si no estaba del todo bien el cielo se poblaba de blancas nubes. Pero si todo andaba mal, el día era frío, gris.
Y en este momento, ella se sentía gris.
(…)
— Pon tu mano sobre tu cabeza, hunde las uñas en tu pelo— dijo el fotógrafo indicándole a Luka que pose hacer.
Luka no andaba con buenos ánimos. Pensaba que la chica de ojos verdes se había cansado de ser acosada y por eso le había gritado de esa forma.
— Perfecto. Ahora frunce el ceño, finge como si te doliera la cabeza—
Luka imitó esa acción y el fotógrafo estuvo más que fascinado.
— Brillante. Perfecto ¡Excelente! — Exclamó el hombre de unos cuarenta años — Ahora, frunce el labio para el costado derecho y pon ambos puños cerca de tus ojos— Nuevamente, Luka obedeció.
El hombre frunció un poco el ceño y comenzó a rascarse la barbilla, pensando en cómo quedaría una buena foto.
— ¡Oh, ya lo tengo! Enarca una ceja—
Luka la enarcó, y se escuchó el ''click'' de la cámara. La foto ya estaba hecha.
— Perfecto Megurine san, puedes descansar—
Apenas dijo eso y Luka volvió a su posición normal soltando un fuerte suspiro.
Caminó hasta un sofá individual y se echó de lleno contra el mueble, sin importarle que esté arrugando la ropa ridículamente cara y refinada.
Con su mano derecha sacudió su cabello, despeinándolo. Estaba nuevamente nerviosa, y nuevamente, su compañero de trabajo Kaito Shion lo notó.
— Andas muy nerviosa últimamente, ¿Pasa algo? — Ambos jóvenes de cierta forma se conocían desde hace mucho tiempo y sabían muy bien las actitudes de cada uno.
Aunque Luka haya estado evitando a Kaito durante tres años de trabajo no pudo evitar formar un lazo amistoso con él. Y a decir verdad era un chico tranquilo, bastante apuesto aunque cuando podía tenía un mal humor terrible y ciertamente era muy orgulloso y testarudo.
— No es nada— respondió secamente, con sus ojos cerrados echó su cabeza apoyándola contra el mullido espaldar del sofá rojo.
— No te creo— dijo el chico entrecerrando sus azules ojos, mirando con desconfianza a su amiga — Algo te pasa y quiero que me lo digas—
— De verdad…— gaznó cansada — no me pasa nada, tú eres el paranoico aquí— movió su mano en señal de que le restaba importancia al asunto.
— Soy paranoico porque me preocupo por ti, porque al parecer tú no te preocupas por ti misma, y alguien tiene que hacerlo…— recitó con determinación — Y ese alguien seré yo—.
— Es muy adorable ese gesto, pero en serio, no tengo ganas de hablar, no dormí bien anoche— La pelirosa ocultó sus ojos entre medio de su dedo índice y pulgar. Kaito era insistente cuando algo le preocupaba, pero a veces esa insistencia era insoportable.
— Bien— Shion se levantó del sofá en el que estaba sentado con el ceño fruncido — No me lo digas entonces. No me volveré a preocupar por ti— a continuación se retiró de allí con el ceño enfadado.
Luka se quedó sola, su única compañía en ese momento era el peliazul y lo había ahuyentado de alguna manera.
Pero ahora su nueva amiga era la soledad. Algo triste y melancólica, pero era su nueva compañía al fin y al cabo.
— Me pregunto qué estarás haciendo... chica de los ojos bonitos...— susurró adormilada, para luego cerrar sus ojos lentamente y caer en un sueño profundo.
(...)
— Luka…—
Era tarde, y era la hora de volver a casa. El horario de trabajo había acabado y para desgracia de la mayoría, la modelo más importante se había quedado dormida.
— Luka…—
La volvió a sacudir con su mano derecha posada sobre su hombro, pero nada pasó. La chica se encontraba en un profundo sueño.
— Es inútil Kaito— dijo una voz masculina, era gruesa y autoritaria. El hombre se dio la vuelta y señaló a otro hombre alto, con traje y lentes oscuros — Cárguela al auto—
El tipo asintió y se dirigió hasta Megurine, y cuidadosamente la cargó al estilo nupcial, procurando no despertar a la joven y no arrugar esa ropa estúpidamente costosa.
Kaito miraba con recelo como ese estúpido hombre tenía una gran cercanía con Luka, queriendo ser él quien cargue a Megurine de esa manera.
— Déjala amigo, yo me encargó de esto— dijo autoritario.
El hombre enarcó una ceja confundido, pero antes de replicar algo llegó el mismo tipo que le indicó al hombre de traje que cargara a Luka — Apártate, Shion, no tengo tiempo para tus caprichos, es hora de ir a casa—
— Sólo quiero llevar a Luka hasta el aut…—
— Ni se te ocurra poner un dedo sobre mi hija, Shion. No me hagas repetírtelo— escupió amenazante, escrutando con sus grisáceos ojos a Kaito.
Kaito se encogió un poco al sentir la fuerte mirada de su jefe sobre él, Shotaro Megurine era un hombre alto, fornido, con cabello oscuro y unos únicos ojos plateados, que demostraban con esa mirada rigidez y fortaleza, como si sus ojos fuesen un muro que no permitía ver sus emociones.
— Ghn…— asintió a regañadientes.
Megurine no dijo nada más, y caminó hacia la salida del recinto seguido por el guardaespaldas que cargaba en brazos a su hija dormida.
Shion los siguió por detrás conteniendo sus ganas de replicarle a Shotaro, pero sabía que si decía algo podría ser el fin de su carrera.
(…)
La música de la radio era lo único que se escuchaba en el interior de ese lujoso automóvil. En el interior del mismo estaba el chofer, Shotaro y en los asientos de atrás Luka era la única ocupando los asientos.
Eran las doce de la noche, demasiado tarde. Pero a esa hora acababa la hora laboral.
La pelirosa fue despertada por la brillante luz de los faroles y por el brusco movimiento que había tenido el coche al doblar una esquina.
Desafortunadamente, Luka estaba muy incómoda y el sueño casi se le había ido y faltaba una hora para llegar a casa. Sí, su padre era muy precavido con los paparazzi y odiaba despertar en medio de la noche por culpa de los murmullos en su puerta y los flashes que lo cegaban al salir de su casa camino al trabajo; por lo que el hombre no dudó en comprar una vivienda lujosa a las afueras de la ciudad.
El problema de ello, era la distancia.
Pero el ver la carretera, y mantener su mirada en un punto inespecífico le dio tiempo de pensar en dos orbes verdes que la traían loca desde hace poco.
(…)
Al día siguiente, la chica de ojos verdes llegó tarde a clases. Motivo por el cual algunos de sus compañeros la molestaron con comentarios estúpidos. No eran comentarios buenos ni chistosos, y no pretendían serlo en realidad.
— Oye Hatsa,… — susurró una voz detrás de ella. Sonaba lenta y arrastrada, como una puta — ¿Por qué llegaste tarde? ¿Andabas cortándote otra vez en los baños? Jodida suicida—
La nombrada no le prestó atención a lo que Haku Yowane (la joven con voz de puta) le había dicho. De hecho, decidió ignorarlo.
— No le prestes atención, de igual forma sabemos que las marcas en sus brazos no son arañazos de gato— dijo una voz masculina.
''Hatsa'' a este punto se hallaba furiosa, pero por nada del mundo se levantaría del asiento y golpearía a Haku, ya había hecho eso una vez y había tenido un gran problema.
Simplemente ignoró sus comentarios.
Aunque no sabría hasta cuándo podría hacerlo…
(…)
— Las ventas están cada vez más altas, cada vez más gente quiere contratar a sus modelos para representar marcas importantes de ropa y…— escuchaba decir Luka a un joven emprendedor que buscaba convencer a su padre que las acciones de Wellington Corp. estaban por las nubes.
Luka no entendía por qué estaba allí, después de todo, las reuniones de su tipo no le correspondían. Ella no debería estar allí escuchando aburridas charlas de números y ver gráficos de líneas que no podía entender. De acuerdo, no era idiota, pero las Matemáticas no era su fuerte, y mucho menos lo era escuchar charlas de negocios por horas.
— Muy bien, ahora hablemos del futuro de…—
Volvía a escuchar esa insistente voz del hombre, sintiendo que iba a dormirse sobre esa incómoda silla de cuero si seguía escupiendo palabras llenas de significados complejos.
Pero había algo que si podía hacer y que encontraba muy entretenido, pensar en cosas de color verde.
Pero para su desgracia, su mente proyectó una imagen de una joven de piel lechosa, de estatura baja, con ropa particularmente grande y con cabello largo y de color verde agua, pero lo más llamativo de esa joven eran sus carnosos labios rosados y esos brillantes ojos verdes de una tonada esmeralda.
Otra vez estaba pensando en la chica de los ojos bonitos…
— No otra vez... — maldijo para sí misma, sin embargo su voz retumbó en toda la habitación y todos los ojos atentos de los accionistas, contadores, y de su padre quedaron pegados a ella.
— ¿Ocurre algo? — inquirió su padre, mirando a su única hija extrañado.
Luka regresó a la realidad, sintiendo un calor en sus mejillas al verse descubierta pensando despierta.
— No es nada— respondió.
Luka no quería hablarle de la chica de ojos verdes a su padre, después de todo ni ella misma la conocía.
— ¿Segura? — volvió a hablar su padre, su voz gruesa y dominante sonaba preocupada. Solo su hija única lograba ablandarlo como para que se preocupara.
— En serio, papá. No es nada— Luka le sonrió cansinamente — Continúen por favor, lamento interrumpir— pidió con modales.
El joven empleado continuó hablando, escupiendo números, porcentajes y describiendo gráficos. Todo eso aburrió a Luka, y sin que los demás se dieran cuenta cayó dormida.
(…)
Hatsa estaba en los baños el instituto. Ya había acabado el receso y ella continuaba allí sin salir, en realidad no tenía planeado irse.
Escuchaba el murmullo de la gente, algunos profesores discutir con sus alumnos y los conserjes trapear el suelo. Pero nadie la escuchaba a ella, ni sus sollozos ahogados con su mano derecha ni sus grititos de frustración.
— ''Lo hice otra vez''—
Su estómago estaba algo revuelto, acababa de hacer lo que quizás era la peor cosa que haya hecho en toda su vida.
Acababa de vomitar lo que había ingerido en el almuerzo.
Lo hacía porque su propia imagen le gritaba que era gorda, que nadie la iba a aceptar siendo así, entre otras cosas.
Sumado además que ni sus propios compañeros de clase la querían era un punto a favor de dejar de comer.
Hoy en el almuerzo había ingerido una hamburguesa con un refresco, y eso era demasiado.
Se levantó del mugroso suelo, luego de ya recomponerse de su estómago. Se limpió el pantalón y se dirigió hacia el grifo del lavadero.
Y llenando su boca de agua hizo buches para al menos intentar sacar ese aliento a vómito que tenía.
Se limpió con la manga de su suéter y salió del baño intentando disimular que nada pasó.
(…)
— …Y luego ella se levantó ¡Y tenía un chicle en su falda!— contó entre risas, una castaña de pelo hasta los hombros llamada Meiko.
Kaito y ella se rieron, menos Luka. La pelirosa no había reaccionado y era como si no estuviese con ellos.
Luka solo estaba mirando el reloj en la pared, faltaba poco para las seis.
— Luka— le llamó la voz gruesa de Kaito — ¿Qué te sucede? Últimamente estás muy perdida— Meiko miraba curiosa como ambos chicos de ojos azules se miraban entre sí, uno preocupado y otra desorbitada.
— Oh, ¿Será que Lukita está enamorada? — Meiko rio de manera juguetona, Kaito no podría estar más que furioso y sorprendido y Luka no podría tener la cara más roja que la actual.
— ¿D-de qué hablan ahora? — inquirió la pelirosa.
— Sí Meiko, ¿De qué hablas? — Shion fulminó con la mirada a la castaña, quien estaba muy divertida con la situación que había ocasionado.
— ¿Yo? Nada— se encogió de hombros fingiendo inocencia — Sólo digo la verdad— les guiñó el ojo a ambos con diversión — Tal vez Luka haya conocido a su Romeo y no nos quiere decir—
— Seguro ese ''Romeo'' debe ser algo de color verde, conociendo que Luka es una obsesiva a ese maldito color— Y ahora Luka no sabía cómo reaccionar, es decir ¡Era completamente ridículo lo que sus amigos decían!
— Cállense, no estoy enamorada y Kaito, el verde es un color hermoso así que cierra la puta boca ¿Sí? — refutó Megurine algo molesta.
— Ah vamos Luka, estamos jugando contigo ¿Verdad Kaito? —
No obtuvo respuesta del chico.
— ¡Dios! Ambos son muy aburridos— se quejó Meiko.
El reloj marcó las seis, y Luka en el fondo estuvo muy contenta de que sea la hora. Se levanto de ese sillón de piel y a paso acelerado salió de la habitación, ignorando las miradas extrañadas de sus amigos.
— Tú, idiota, arruinas todo por culpa de tus malditos pensamientos, ella no gusta de nadie, ella no se está viendo con nadie, ella no ha cambiado— dijo Kaito con su voz áspera, como si fuese a matar a Meiko.
— Sólo digo lo que pienso, Kaikai. Después de todo aun no conocemos muy bien a Luka— La castaña sonrió como gato y se retiró también de la gran sala cubierta de cuadros en las paredes y costosas alfombras de piel.
Y con esa soledad que ahora invadía la habitación, Kaito se dio cuenta que era verdad, él no conocía a Luka.
(…)
Por desgracia, sus compañeros se enteraron de que había vomitado otra vez. Y ahora mismo, estaba siendo molestada por eso.
— Vaya anoréxica de mierda, ¿Qué intentas ganar con no comer? De todas formas nadie te va a prestar atención imbécil— Haku empujó a la chica de ojos verdes, quien no había dicho nada. Ella no hacía nada de eso por atención, lo hacía por ella misma, le valía poco la opinión de los demás.
— ¡De todos modos estás fea así que nadie te va a querer por más delgada que te veas! — escupió venenosamente una de sus compañeras al fondo.
Hatsa estaba harta de esas palabras horribles.
Pero no podía hacer nada porque nunca aprendían. Sus bullies seguían molestándola.
— ¿Quién soy? ¿Quién soy? ''Nadie me va a entender ni a mí ni a mis demonios''— imitó Haku con voz retrasada, haciéndole burlas a la chica de ojos verdes.
Pero ya no aguantaba más…
(…)
— Es imposible que me haya enamorado— Luka pateó una piedra que se le cruzó en el camino.
— Es imposible que me haya enamorado de la chica de los ojos bonitos— seguía divagando, mirando ese suelo de concreto — La conocí hace poco, es imposible que me gust…—
— ¡IDIOTA! ¡SUÉLTAME! — escuchó un grito femenino. Luka se puso en alerta, y corrió hacia donde se escuchaban esos gritos.
Alguien estaba en problemas y ella iba a ayudar.
— ¡BASTA YA, DEJALA IMBÉCIL! — gritó una chica, intentando apartar a la pequeña peliacua de Haku.
Hatsa había perdido el control y atacó a Haku, golpeando su rostro.
Haku no lo sabía bien, pero Hatsa tenía manos fuertes.
Hatsa hacía oídos sordos a los gritos de dolor de Haku, ella simplemente seguía tironeando de su blanquecino cabello y golpeando su rostro.
— ¡DETENTE ANIMAL! — gritaba la mayor, intentando alejar a Hatsa, pero era imposible.
— ¡O-oigan! ¿Q-qué sucede? — gritó una voz extraña, melodiosa y para desgracia de Hatsa, conocida — ¡Basta, apártense! —
Luka llegó justo a tiempo para ver a la chica de ojos verdes en su más desagradable momento.
Hatsa se separó de Haku de manera inmediata, chocando su verde mirada con los oceánicos orbes azules de Luka, que ahora reflejaban un tormentoso mar.
Haku y la otra bully se separaron, no dijeron nada, ambas estaban impresionadas de lo que veían.
— Y-yo…— dijo Hatsa con voz temblorosa. Miró a Luka apenada y luego a Haku, sintiendo un nudo en su garganta — Y-yo no...ghn…— Hatsa salió huyendo de la horrible escena.
— ¡Espera! — gritó Luka al fin reaccionando. Pero la chica de ojitos verdes ya estaba corriendo.
La pelirosa no sabía si socorrer a la peli blanca malherida o ir por la chica de ojos verdes.
Pero obedeció a su corazón.
— Lo siento…— fue lo único que le dijo a Haku y salió corriendo tras de Hatsa.
(…)
Hatsa corría lo más rápido que podía. No quería que Luka la alcanzara, le daba vergüenza siquiera mirarla a los ojos. Era demasiado para ella.
— ¡Regresa! — gritaba Luka a sus espaldas.
— ¡Deja de seguirme! — chillaba la menor. Ahora lágrimas fluían de sus ojos, no podía creer que Luka la haya visto golpeando a alguien.
— ¡Deja de correr! ¡Por favor! — rogaba la mayor intentando alcanzar a Hatsa, pero esta última era más rápida.
Hatsa cruzó las vías del tren, justo antes de que largas tablas con rayas blancas y rojas y la señal de que el tren se aproximaba.
— ¡No te vayas! — gritó Luka, pero la chica de ojos verdes ya estaba muy lejos.
El tren pasó, evitando que Luka pase del otro lado. Ya era demasiado tarde.
Luka había perdido la oportunidad de ver a la chica de ojos verdes, pero en su lugar obtuvo una gran sorpresa.
Aunque también se había ganado una gran duda, ¿Qué diablos había sucedido?
SORRY POR TARDAR bueno bai
No sé porqué pero me gustó el apodo Hatsa :u es mío, alejense(?)
Eloyito: Ah mirá vo, está lloviendo y yo actualizando ._. este cap es un sueño tambien, está bien, me conformaré con tu cara de dormida :'v jajaja esa comparación xD bue, sin más que decir, adeoh Elmañana
luisenriquevalenciaafericano: (ay pero que nombre más largo casi muero okno xD) Auí la contii y sorry por tardar amiguiss ah xd y por cierto, quedé impactada(?) YO TAMBIEN SOY CHICA WOOOOOAHHH!(?)
Seven Minds: Holi uwu me alegra que te de curiosidad ewe esa es la idea(?) ok ok ok perdon Dx ya actualizaré RG y los demas .3. anduve sin imaginación x'D nos vemos, Seven chan, bai bai PD: Las ideas me llueve es horrible porque quiero acabar un fic y no puedo :(
Ardisha de Porquería: Oh!11uno ahora al fin sabes algo de ''Hatsa'' ggg Teshe me quiere por eso no te apoya(?) Y pos, el shot de los celulares vendrá pronto :v solo que debo escribirlo jijiji y vayase a bañar, hueles a ardilla húmeda(?) nos vem- bum
Next Episode:
Sobre Mí
Luka está interesada en saber sobre la chica de ojos verdes ¿Logrará aclararse sus dudas?
