Segunda Parte
-¡Rápido, rápido! –dijo uno de los niños
-Tranquilos, mis viejos huesos ya no son lo que eran antes –se quejo el anciano mientras se acomodaba en su asiento –Bien... ¿Dónde me quede? –pregunto el anciano –A si, ya me acorde, pues bien, el rey regreso a su palacio junto a su hijo.
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El tiempo paso, y como lo había dicho, Sasori por su pago regreso, mas como era de esperarse el Rey a cumplir su parte del trato se negaba.
el rey afligido ante su promesa no durmió en toda la noche, solo pensaba, como el hambre y el frió podían ser capaces de orillar a las personas a hacer cualquier cosa, en su caso, prometer dar su mayor tesoro a una monstruosa criatura.
¿Cómo poder salvar a su amado hijo de aquella promesa? Pensó el pobre Rey, con gusto daría su vida si fuera necesario ya que su querido hijo no tenia la culpa de aquello promesa y de la des fortuna de haber sido el primero en recibirlo.
Toda la noche el rey busco y busco una manera de romper aquella promesa, pero el sueño por fin lo venció y cayo en los brazos de Morfeo.
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-Pobre Rey –dijo la pequeña
-Si, pobre, pero el mismo forjo su destino, y que nunca hay que prometer algo de forma precipitada, ya que nunca se sabe que puede suceder.
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Al día siguiente el Rey hizo preparar un gran festín, con los mejores manjares y mas delicioso vinos, era, en secreto, una despedida de su vida misma o peor aun, de su amado hijo.
La hora llego, la tierra retumbo, el cielo se oscureció y un inmenso viento abrió las puertas del gran salón con un estruendoso sonido, dejando ver la figura de aquella criatura.
Los ojos de ambos se cruzaron por un instante, en unos, había tristeza, miedo y dolor, mientras los otros se mantenían serenos, tranquilos.
-Dejadme solo con esta criatura –ordeno el Rey después de un rato de silencio.
Al verse totalmente solo con la criatura, tomo su corona, con el porte característico de un Rey y la coloco en su trono, se acerco a la criatura, quien lo miraba con curiosidad y para sorpresa de esta, el Rey se hinco agachando la cabeza.
-Oh, misericordiosa señor, tomadme a mi como otra promesa, soy solo un viejo tonto que quiere que su hijo viva en el reino que lo vio nacer y crecer, a mi me quedan pocos años pero podré servirle como usted desee, sin reproche, por favor, lléveme a mi en lugar de mi amado hijo, se que te prometí que te entregaría al primero en recibirme pero es que a el lo amo mas que a mi vida y deseo que el reino en mi lugar.
La criatura ayudo al Rey a levantarse, lo miro a los ojos de manera desaprobadora.
-¿Es que acaso no tenéis palabra? –le pregunto con tono molesto –Te invite a mi mesa, te brinde un lecho donde pasáis la noche, habéis prometido en mi mesa y casa que el primero que te recibiera me darías –dijo –Yo solo quiero que tu promesa cumplas y si palabra no tienes es porque verdadero Rey no eres –Sasori guardo silencio por unos segundos –Si ese es el caso, significa que eres solo un vil y mentiroso gobernante
El Rey bajo la mirada, triste con la negativa de la criatura, le dio la espalda a Sasori, tomo su corona y se la coloco nuevamente para luego sentarse en su trono y golpear el suelo fuertemente con su cetro, al instante un paje apareció.
-Traed al príncipe a mi presencia, decidle a mi hijo que deseo verle.
Al instante mismo, el paje salio veloz, a tal grado que por poco se tropieza con uno de los muebles de la sala.
Al verse solos nuevamente, el Rey se atrevió a hablar.
-disculpa mi osadía –dijo apenado –Pero es a mi hijo a quien te lleváis y antes que Rey padre soy y como tal he de luchar por el, pero una promesa es una promesa y la e de cumplir
Sasori asintió
Al poco rato, el paje regresa con el príncipe y su bella madre, soberbia y elegante como solo una reina podía ser, la cual tomo su lugar junta a su Rey.
Al ver al príncipe, Sasori quedo encantado ante la belleza del muchacho, era mucho mas hermoso de lo que pensaba.
Al instante un silencio se apodero de la habitación, pues tanto madre e hijo veían ala criatura entre temerosos y confundidos
-Hijo mió –hablo el Rey rompiendo aquel espantoso silencio –Es necesario que hable con tigo frente a esta criatura
-¿Qué queréis decirme padre? –pregunto el joven rubio -¿Y que tiene esta criatura que ver con migo?
El Rey sintiéndose agobiado, tomo la mano de su reina para darse valor, pero no fue necesario que hablara, pues la criatura lo hizo en su lugar
-Serás mi esposo... compartirás mi lecho y mi hogar
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-¿Su esposo? –dijo uno de los jóvenes
-¡Que tierno!
-Tu estas loca ¬¬
-Jeje, niños no peleen y déjeme continuar –dijo el anciano con una sonrisa en los labios –Pues bien, Sasori había dicho que lo desposaría
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La reina iba a protestar, pero el rey apretó mas su mano, dándole a entender que callara, La reina, sumisa, tan solo bajo la mirada.
-Si es la voluntad de mi padre y madre acepto mi destino –dijo el príncipe con suma tristeza.
Sasori asintió, se sentía un poco culpable, pero no por eso se retracto.
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-Esa misma tarde se celebraron las nupcias –dijo el anciano –Pero boda mas triste no existió jamás, los padres del príncipe y la misma corte lloraban la desdicha del joven rubio.
-Pobre, tener que estar con esa criatura
-Ah, pero las apariencias engañan
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Ya entrada la noche, el aterrado príncipe esperaba a su marido en el lecho nupcial, al sentirlo cerca, cerro los ojos, fingiendo dormir, para su supresa sintió la calida caricia de su marido, acariciar, después se alejo, sentándose cerca de la chimenea, tomando su gaita comenzó a interpretar aquella melodía que comenzaba con un hola y terminaba con un adiós, que era dulce y triste ala vez.
El príncipe se fue arrullado por aquella dulce melodía, quedando dormido, o al menos eso fue lo que Sasori pensó, se levanto y con un simple movimiento, sus espinas al suelo cayeron.
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-El príncipe desde su lecho, espiaba a su marido –dijo el anciano –Maravillado ante el joven frente a el
-¿cómo era el? –pregunto
-Cabello y ojos como la sangre misma, piel blanca y de rostro angelical
-Que envidia –dijeron las chicas al mismo tiempo
-Que suerte tiene el príncipe –dijo una de ella
-Mujeres -.-
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El príncipe miro salir a su esposo, asta llegar, lo miro por la ventana de su habitación, lo vio jugar con los animales, alumbrado por la luz de la luna llena que con gentil mano acariciaba su cuerpo desnudo y se sorprendió a si mismo acariciando la piel que su marido había dejad, aquellas púas, olvidadas cerca de la chimenea, las acaricio.
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-Tan suave como las plumas de un ave y tan calida como la lana –dijo el anciano mientras se acomodaba en su lugar –Sin darse cuenta, el príncipe, en brazos de Morfeo, callo rendido.
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El príncipe se despertó de un sobresalto, frente a el, se encontraba su esposo.
-Mi señor –dijo el rubio –Yo... Cuando desperté, no estabais aquí, y como dejasteis aquí vuestra piel de púas
-¿A quien prefieres como esposo? –pregunto el pelirrojo -¿al hombre? ¿O al animal?
-Yo tengo un esposo señor, que es lo que es, ni mas ni menos.
-Pues entonces perdónale por volver a su piel –Sasori guardo silencio por unos instantes –Estoy embrujado y no puedo abandonarla... Pero si no dices nada en tres noches, tu leal amor romperá el hechizo romperá siempre
-Lo prometo mi señor
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El anciano soltó una pequeña risita
-Pero ya sabemos todos como son las promesas y los secretos –dijo -¿qué sentido tiene un secreto si no puede ser compartido? –dijo –Y ese cosquilleo que te va royendo por dentro y esa tentación de adornar nuestras conversaciones
-¿Pero no por eso es un secreto?
-Si pero la naturaleza del humano es así –dijo con una sonrisa –Y claro, nuestro príncipe tenia una madre y las madres tienen la habilidad de descubrir nuestros mas profundos secretos, somos como libros abiertos para ella, nos conocen incluso mejor que nosotros mismos y la reina era madre y vio como su hijo ala mañana siguiente iba corriendo a desayunar, ¡A desayunar!, el que desde su casamiento, nunca quería comer nada
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-¡Muy buenos días madre! –exclamo con jubilo el joven rubio
-¿tienes hambre? –le pregunto su madre
-Bastante madre –dijo para luego besarla en la mejilla y tomar su lugar en la mesa
-¿Haz dormido bien? –le interrogo su madre
-Si muy bien
-¿No te molesta ese animal?
-No madre... Y por favor no le llames animal
Los dos monarcas se miraron a los ojos
-Escucha hijo –hablo la reina –Anoche tu padre y yo fuimos a ver a una adivina a contarle tu tragedia y ella conoce eso... Bichos raros... Y tiene un remedio, ¿comprendes?
-Lo se –dijo inconscientemente el rubio
-¿Lo sabes? –cuestiono su padre
-Quiero decir, que lo sospechaba
-Te lo ha dicho el, ¿No es así?
-No me ha dicho nada... Yo me imagino que es eso
-Dime... ¿Suele quitarse la piel?
-N-no, no se la a quitado –dijo nervioso
-Solo hay una forma de romper el hechizo y es tirando su piel al fuego, solo quemando su piel quedara libre del hechizo.
-¡No es esa la manera!
-A ya veo... Así que te lo ha contado
Ninguno dijo nada mas, pues en ese momento, Sasori hizo acto de presencia, comenzando a devorar sus alimentos como si de un animal salvaje se tratara, pero aquellas palabras dichas por la reina quedaron grabadas en la mente del rubio.
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-Aquella noche, la tercera .dijo el anciano –Volvió a suceder lo mismo, pero el príncipe estaba obsesionado con el consejo de su madre y...
-¿Qué paso? –preguntaron todos emocionados
-El príncipe lanzo la piel al fuego
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De pronto, un terrible alarido se escucho, despertando a todos... Deidara corrió en auxilio de su esposo, el cual había regresado a ser aquella criatura.
-¡Esposo! –dijo mientras trataba de tomarlo del brazo, pero Sasori, de un manotazo lo mando al suelo.
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-Sasori subió a su gallo y se fue del castillo dejando a un destrozado y arrepentido Deidara
-Que triste
-Si, lo es –concordó el anciano –Pero la historia no termina ahí mi niña –dijo sonriéndole
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-¡Deidara! –llamo su padre a la puerta de la habitación de este, pero por mas que tocaban, el no respondía
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-Y ahí se quedo , el hermoso príncipe llorando junto al fuego y no permitió entrar a nadie, ni siquiera a su bien amado padre y ahí se quedo pensando y pensando asta grabar su silueta en el suelo y por fin comprendió lo que tenia que hacer...
-¿Qué cosa?
-Fue con el herrero... Y pidió que le hicieran unos zapatos de hierro y aquella noche mientras todos dormían, se escapo del palacio, dispuesto a recorrer el mundo en busca de su esposo, camino y camino, cuando se desgasto su primer par de zapatos, aun no había encontrado a su esposo
-Que tiste
-Pobre del príncipe
-Pero se lo tiene merecido
-Después de que su primer par se desgastara, consiguió uno nuevo y reanudo su viaje lleno de esperanzas, desgasto el segundo, pero siguió andando, siempre buscando, siempre esperando oír una música que empezara con un hola y terminara con un adiós que fuera dulce y alegre a la vez... Pero, nada –dijo el anciano –Asta que un día, triste y desvalido se cerco a las aguas de un arroyo, ahí vio para su pesar que sus cabellos se habían tornado blancos, añoraba su pelo rubio, pero mas añoraba al esposo que había perdido para siempre
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Llego a una pequeña caballa, perdida en la inmensidad de la nada, no pudo evitarlo, abrió la puerta y vio como un cuervo entraba por la ventana y se posaba en la única silla que había, frente a una pequeña meza, en la cual había un plato de comida, de repente, aquel cuervo se trasformo.
¡Era el! Su amado esposo, al que por tanto tiempo había buscado sin descanso.
Sasori tomo la copa y la levanto
-Brindo ala salud de ese hermoso rubio que no supo mantener su promesa una sola noche mas –dijo para luego beber de su copa
-Esposo... –llamo Deidara
-¿Qué haces aquí? –pregunto fríamente -¿Cómo me haz encontrado?
-He recorrido el mundo buscándote... he gastado la suela de tres pares de zapatos... Mi pelo se ha vuelto blanco... Pero aquí estoy –mientras hablaba, el príncipe se acercaba mas y mas a su esposo, quien le daba la espalda -¡Quiero recuperarte! –dijo –Y cubrirte de carisias y de besos –Al decir eso ultimo , lo tomo del brazo obligándolo a levantarse y encararlo
Ambos comenzaron a forcejear.
-No –decía entre gruñidos, mientras que sus púas comenzaban a vibrar y el cariaba a su aspecto humano y regresaba a ser cuerpo espín, finalmente su lado humano gano y de su espalda un cuervo salio volando, rompiendo así el hechizo.
Ambos se miraron a los ojos, Deidara tenia la mas bella sonrisa, jamás vista por los ojos del pelirrojo.
Sasori alzo una mano y acaricio los cabellos blancos de su esposo y se besaron
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-Y así fue como el príncipe que no supo mantener su promesa, recupero a su esposo sin perder en ningún momento la esperanza de encontrarlo, regresaron al castillo y con el tiempo, su pelo volvió a ser rubio y volvió a celebrarse la boda –dijo el anciano –Y yo estuve incitado y conté el mejor cuento que nunca había contado, un cuento que empezaba con un hola y terminaba con un adiós
-¿Y vivieron felices?
-Claro que si, vivieron felices mientras comían perdices –dijo el anciano –Bueno, es hora de irnos ala cama
-¿Qué cuento nos contaras mañana?
-Eso lo veremos mañana pequeña, ahora es momento de ir ala cama
Owari...
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Lizergchan: Espero les gustara la conclusión de este fic
Youkosaiyo: Esto esta basado en una serie que solíamos ver antes, se llama "el narrador de cuentos" nn
Lizerg-chan: Si desean alguna pareja en especial para el siguiente fic, solo díganlo nn
