Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Laura Gellego, yo los utilizo in ánimo de lucro.
P.V.O: Shail Fesbak
Victoria se aburre y eso no es nada bueno.
Después de dos días decido salir me mi burbuja, ¿Y qué me encuentro? A Victoria organizando uno de sus espectáculos. Genial, casi mejor me preparo una sopita y me vuelvo a la burbuja.
—¡Chicos! ¡Ya estoy, podéis venir!—Grita ella desde el salón. Acabamos Alsan, Jack, Christian y yo en la puerta, indecisos, buscando alguna excusa para huir de esta pesadilla que se nos viene encima. No se nos ocurre ninguna, Alsan, si no salimos vivos de esta recuerda que te quiero.
—No me seas pesimista, cursimago— Me dijo Christian, obviamente después de haber inspeccionado mi mente.
—¿Qué piensa?-Pregunta Alsan.
—No vamos a salir vivos de esta— Le contesto directamente.
—No seas pesimista Shail, verás como no es para tanto, ¿verdad Kirtash?— Opina Jack.
—Se avecina un trauma irreversible.— Le contradice el shek.
Vamos lo que yo decía que no vamos a salir vivos de esta.
—Y yo voy a morir sin haber llegado pasarme el nivel 12 del tetris... —Gimió Jack.
—Oye que yo voy a morir con cosas más importantes sin hacer.
—¿Cómo cuales?— Me pregunta Alsan.
—Preparar tortitas para desayunar, conseguir la paz en los mundos, ver a Ashran bailar su famosa danza del vientre en calzoncillos.
—¿¡VER QUÉ?!— Gritaron Alsan y Jack.
Upss...
—Ya lo tenías que haber soltado. Como se lo cuenten a alguien a ver qué hago yo—Protestó Kirtash.
—¿Qué tu padre baila la danza del vientre en calzoncillos?
—Sí, moviendo las caderas a lo Shakira y cantando el pluma pluma gay—confesó Kirtash, contando su trauma y a punto de sentarse en una esquina con las piernas abrazadas y balancearse.
—¡Chicos que os estoy esperando!— Protestó Victoria. Nos echamos una última mirada y suspiramos antes de entrar en el salón.
Todo estaba como la última vez que nos quiso representar algo. Había cogido los cojines del sofá y los había tirado en el suelo, como haciendo de gradería para los asistentes al espectáculo. Al fondo, sobre unas bolsas de basura amarillo chillón estaban las cortinas de la casa de la abuela de Victoria ( que no es porque tenga pluma ni sea gay pero esa mujer tiene el gusto para la decoración en el mismo sitio que tengo yo el pan integral: En la tienda.) que hacían de telón. Otra vez no, mira que quiero mucho a mi pequeña niña unicornio pero cuando toma mucho azúcar... No soporto que se ponga hiperactiva y nos haga obras de teatro.
Cuando estuvimos sentados, la luz se apagó y se encendió una luz tras las cortinas. Victoria descorrió las cortinas y todos vimos cómo estaba vestida. Una bolsa de basura echa trizas en la cabeza, un pareo verde tapándola las piernas y sólo un bikini en la parte de arriba. A Kirtash, Jack y Alsan casi se les salen los ojos de las órbitas.
¿Alsan? Le di un codazo.
—¿Qué haces mirando así a Vic? ¡Que tú eres gay!
—Perdón cariño pero... es por las pintas que lleva.
Le fulminé con la mirada. Este se va a enterar.
—Alsan, me parece que te has quedado sin sopitas de Shail. — Escuché susurrar a Jack.
Muy bonito... todos en contra de Shail, estoy de verdad por meterme de nuevo en la burbuja.
— ¡Damas y caballeros! — Comenzó Victoria — Digo... ¡Shek, dragón, perro y cojo!
¡Ay! ¡Me ha llamado cojo!
—¡Bienvenidos al increíble, fantabuloso, espectacular y chachi pirulo show de Victoria D'Ascolli, la niña luminosa!
—La niña cornuda querré decir — Murmuró Jack por lo bajini, evidentemente, sin ganas de escuchar el espectáculo de su novia.
—Creí que no querías que supiera lo nuestro, Sisí.— Susurró Kirtash.
Jack abrió los ojos de par en par al pillar el doble sentido de la frase que había pronunciado.
— Sí, pequeña lagartija, no sólo se refiere al cuerno de unicornio.— Rió Alsan.
—Alsan, se dice pequeño saltamontes... Tantos años en la Tierra y aún no lo has cogido. — Le dije.
—Para el caso, le pega.
Ejem ejem...
Nos callamos de inmediato y miramos al escenario, Victoria puede, quizás, cabe la posibilidad de que haya escuchado algo de nuestra charla.
— ¡Miradme soy Gerde! ¡La furcia del pelo verde!— Exclamó, andando como una modelo por el escenario, pavoneándose, moviendo las caderas y colocándose el pelo— Soy una roba novios, me encanta chapotear en el barro y tengo complejo de diosa. — Dijo, y dijo y dijo... Esto es peor que los conejitos de Duracel, nunca se cansa de decir.
— Tendrá complejo de diosa, pero en la cama se lo merece. — Susurró Kirtash en un tono un poco alto.
—¿¡QUÉ EN LA CAMA QUÉ?!— Gritó Victoria.
Oh oh...
Ni medio minuto después el alma se llavó a la chica unicornio de la casa, envuelta en un torrente de lágrimas y aún con la bolsa de basura en la cabeza.
— Lo que dirá su abuela cuando la vea...— Dijo Alsan
—Bueno, ¡ahora esta es una casa completamente gay!- Exclamó Jack — ahora vengo, voy a colgar la bandera en la cúpula.
No hay nada que hacer para que vuelva... será mejor que me ponga a hacer la comida.
— ¿Quién quiere una sopita?
—¡YO!— Escuché los gritos de Jack y Kirtash.
—¿Tú no quieres Alsan? — Pregunté extrañado.
Le miré, con un bol de... cosas azules en la mano.
—Nnn pedo... — Dijo sin separar los dientes — Sss mmm an egadd lss dentess.
Entre carcajadas de risa lo comprendí. Victoria nos había dejado un recuerdo suyo antes de irse. Sus caramelos incomibles.
Por fin el último drabble. No me gustan, no es lo que esperaba y creo que lo que esperábais si lo leéis, tampoco. Pero no soy capaz ahora mismo de escribir nada de este estilo. No borraré la historia para reirme en el futuro de ella... no por que falten ganas de hacerlo.
