Lo único que me pertenece es la trama y los personajes originiales hechos por mi menda.

Reedición del capítulo III, podeís releerlo o no, el contenido que tiene es el mismo.


Capítulo III

Poner los Pies en Polvorosa

Con un paso lento Thatch intentaba retrasar todo lo posible su llegada a la enfermería y su camino hacía la reunión en la cuál seguramente sería regañado por su imprudencia. Aún así, llego demasiado pronto a la enfermería. Hizo malabares con la chica en sus brazos para llamar a la puerta, golpeo dos veces, tras lo cuál la abrió y entró. A la izquierda de la sala a la que entraron tenía armarios, un escritorio con su correspondiente silla con ruedas, un taburete y tres puertas que dirigían a un almacén, un quirófano esterilizado y la habitación privada del doctor del barco (la habitación común de las enfermeras no estaba dentro de la enfermería). En cambio, en la parte derecha, se encontraba una larga hilera de camas de sábanas blancas que en estos momentos se encontraban misteriosamente desocupadas de cualquier paciente.

Thatch ando hacía la cama más cercana y tumbo a la muchacha sobre ella.

-¡Eh! ¡Doc! Tienes un paciente nuevo - llamo.

Doc, un hombre grande y fuerte con un salvaje pelo corto que estaba salpicado de canas y una barba que al contrario de su pelo se encontraba perfectamente recortada y peinada, salio de su habitación privada mientras se limpiaba con un pañuelo sus grandes y redondas gafas para, una vez que acabo de limpiarlas, ponerselas ocultando así sus pequeños ojos negros.

- Hola Thatch -, saludo con parsimonia en tanto se acercaba a la cama -. ¿Quién es? - No reconocía a la persona acostada en ella.

- No lo sé -, contesto Thatch con una sonrisa y encogiendose de hombros -. Estaba dentro de una esfera que flotaba sobre el agua.

Doc suspiro exasperado. - Ya hiciste algo. Seguro que golpeaste esa esfera, esta se rompio y ella cayo al agua -, adivino Doc dirigiendo su mirada de Thatch a la chica entretanto revisaba los signos vitales de la pequeña.

- ¡¿Qué?! ¡¿Cómo puedes pensar eso?! -, dijo agarrándose la camisa dónde el corazón con una cara triste mostrando lo dolido que estaba porque pensara así... aunque había dado en el clavo.

Doc le lanzo una mirada que decía: te conozco. Era una mirada que ya tenía dueños: el capitán, Ace y él.

Siguio comprobando por heridas externas e internas. Thatch observo cada vez más impaciente como trabajaba el doctor.

- Bien, ¿cómo está? - Dijo sin poder soportar más la espera.

Doc no le dio el gusto de explicarle nada hasta que hubo acabado su tarea. - No hay daño. Solo está inconsciente -, explico -. Cuando despierte le haré un chequeo más profundo, pero hasta ese momento no puedo decir nada más.

- Y... - comenzo Thacth con planes de iniciar una conversación, pero fue interrumpido.

- Y deberías estar en camino a una reunión, yoi -, se escucho la voz de Marco a sus espaldas. Lo había seguido ocultando su presencia para que no se escaqueara -. Vamos, yoi -, ordeno mientras lo agarraba por el cuello del traje y empezaba a arrastrarlo -. ¡Nos vemos, Doc, yoi!

Doc agito la mano y observo con diversión como un Thatch se quejaba por tener que ser arrastrado (y no poder escaquearse lo suficiente).

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Shiroige y sus comandantes llevaban tiempo reunidos. Ahora tomaban un breve receso en el que estaban disfrutando casi todos el espectáculo creado por Marco y Thatch. El primero estaba echandole la bronca al segundo, además, esta bronca era impulsada por algunos pequeños comentarios de Izo, comandante de la sexta división quien vestía un estilo geisha (siempre vestía kimonos, y llevaba peinados y maquillaje de la antigua era feudal, de maiko), que dejaba caer.

En otro lugar y al mismo tiempo, una muchacha de pelo blanco con las puntas rojas, que se encontraba tumbada en una cama de sábanas blancas, se despertaba agitada. No reconocía el techo ni las paredes ni las camas dónde se hallaba. Se sentó de golpe, mareandose por la rapidez con que lo hizo.

- No deberías sentarte tan rápido -, hablo Doc desde su puesto en el escritorio y sobresaltando a la chica.

La chica no entendía lo que había dicho -. ¿Quién eres? ¿Dónde estoy? - pregunto en su propio idioma. Se arrastro hacía un lado de la cama intentado conseguir la mayor distancia posible con el desconocido y, sin darse cuenta, cayendose de la cama.

Doc no pudo evitar sentirse divertido por sus acciones y confundido por las palabras de la chica. No entendía nada de lo que había dicho.

- Tranquila -, dijo acercandose y rodeando la cama para estar cara a cara con ella. Manteniá las manos hacía fuera en signo de paz. - No tengo intención de hacerte daño.

La chica no lo entendio ni le hizo caso. Ella solo sabía que se encontraba en un lugar desconocido con un gigante de un hombre enfrente de ella. Empezo a sentirse nerviosa y asustada. No podía respirar. Le faltaba aire.

Doc reconoció el ataque de ansiedad que estaba teniendo e inteto calmarla de manera natural, pero no pudo. Cada vez se ponía más nerviosa y cada vez que intentaba acercarse a ella intentaba golpearlo. Sin más remedio, se abalanzo sobre ella, reduciendola. Metio la mano en su bolsillo y sacó una jeringuilla que contenía un sedante (siempre la llevaba ahí, y todos habían aprendido a no preguntar el por qué). Quitandole el tapón a la jeringuilla con la boca mientras aún la mantenía inmovilizada, inmediatamente se lo inyecto en el cuello. El sedante hizo efecto inmediato provocando que cayera dormida y su cuerpo se relajara.


Bueno, aquí lo teneís, la reedición del capítulo tres. ¡Por fin! Lo tenía escrito hace tiempo, pero ahora es cuando me he acordado y he tenido tiempo para subirlo... también es que estoy evitando a una persona. Lo siento mucho a esa persona, pero no me cae en gracia y por amor a la familia la soporto, pero evito el hablar con ella, porque siempre acabamos mal (es una persona que no tiene filtro y te dice las cosas sin tapujos, pero en vez de decirte buenas cosas te dice malas...)

Bueno, aquí un poco de vocabulario que puede o no puede que sepaís, junto con una explicación de la frase hecha "Poner los pies en polvorosa":

Poner los pies en polvorosa: frase proverbial muy utilizada, que significa "huir, escapar precipitadamente".

Shiroige: Barbablanca, capitán de los piratas de Barbablancha/Shiroige.

Kimono: vestido tradiccional de japón.

Geisha: joven japonesa que se dedica a entretener y hacer compañía a los hombres bailando, cantando, recitando poesía, sirviendo el té, etc.; va ataviada con el traje tradicional japonés.

Mmmm... y no se me ocurren más, si veís alguna palabra o expresión que no sepaís su significado podeís preguntarme o podeís buscar en google. XD, yo lo he hecho, porque al escribir voy buscando sinónimos.

Gracias por leerme y espero que me mandeís vuestros comentarios (positivos o negativos) para que así pueda evolucionar mi escritura.

P.S: En word este capítulo me ocupa una hoja entera, jajaja, cada vez los hago más largos, tal vez llegue un momento en que haga un capítulo de 6 páginas de word.