"Los Hechiceros Días de Lammy"
-Lammy es una chica muy curiosa, ¿no? -se escuchó a Flippy, mientras él y la pelirroja salían del Instituto tras un largo día.
-B-Bueno...p-parece buena persona...-murmuró apenas Flaky.
-Pero, ¿no dijiste que te estuvo persiguiendo con una camioneta?
-¡S-Seguramente m-m-me equivoqué...! E-Es que me asusté...C-Creí que m-mató a Petunia...A-Ahora veo que s-solo intentaba ayudarla...
Juntos siguieron su camino hasta sus casas...Después de todo, no es que estuvieran muy lejos uno de otro.
Por otro lado, el pequeño grupo de amigos salió sonriente y entre risas.
-Bueno...Entonces, quedamos en casa de Lammy el Viernes, ¿no? -preguntó Giggles alegremente.
Lammy asintió felizmente.
-¡Por supuesto!
Estaba taan emocionada. Por primera vez tenía amigos aparte de Mr. Pickles...¡Y quedaría con algunos de ellos en su casa!
-¡Prometo estar allí, Lammy! -alzó un brazo Petunia. En realidad, habían quedado a tomar un almuerzo mientras jugaban las tres. La tercera sería Flaky, que aun no estaba segura de si iría.
-Nosotros debemos irnos...-dijo Cuddles, mientras comenzaba a irse junto con Giggles- ¡Hasta mañana! -se despidió.
-¡Hasta mañana! -dijeron a la vez Petunia y Lammy.
-Nosotros también nos tenemos que ir, Petunia...-comentó Handy. La peliazul negó con suavidad.
-Tengo que hablar algo con Lammy.
Ante aquello, la del abrigo de lana, observó a esta con curiosidad. Una mirada de curiosidad que fue seguida por Mr. Pickles.
-Oh...Entonces, nos veremos mañana. ¿Vale? Y no duermas hasta tarde, y...
-Vale, vale, Handy. ¡Pareces mi padre! -dijo felizmente la chica. Handy soltó un gruñido de irritación, como cuando recordaba que no tenía brazos. Petunia lo abrazó y besó su frente- Estaré bien, tontorrón.
El arquitecto se sonrojó con fuerza y comenzó a irse, demasiado avergonzado para decir algo. Haciendo que Petunia soltara una risa, seguida de Lammy.
-¿De qué quieres hablarme, Petunia? -preguntó con curiosidad esta.
La nombrada observó su alrededor y luego a la chica.
-¿Podemos hablarlo en la parte de atrás de la Institución...? Es que me gustaría que fuera una charla privada.
Realmente, algunos seguían saliendo del edificio e iba a ser difícil hablar de lo que Petunia quería allí.
Lammy alzó una ceja con curiosidad y asintió algo dubitativa.
-Está bien...-dicho esto, ambas comenzaron a caminar hasta la parte de atrás del edificio. Mr. Pickles observaba toda aquella situación con ojo crítico. ¿Qué tramaba la chica?
OoOoOoOoOo
Flaky era siempre la primera en despedirse de Flippy, pues su casa era la primera que se encontraba en aquella manzana, mientras que la de Flippy estaba algo más alejada, junto a la de Lumpy.
La pelirroja abrió la puerta con sus llaves y una leve sonrisa tímida.
-E-Espero pases una b-buena noche, F-Flippy...-dijo la chica, mientras Flippy rodaba los ojos.
-Más quisiera...
Flippy y su segunda personalidad no se odiaban. No podían odiarse porque eran la misma persona y debido a lo último era por lo que sentían lo mismo por Flaky. Sin embargo, los dos estaban de acuerdo en que si el otro desapareciera, la vida sería mucho mejor. De ahí que tampoco se soportaran demasiado y que por las noches tuvieran confrontaciones que lo único que señalarían es si sería uno el que despertara o el otro. Eso sin contar aquella vez que tuvieron aquella lucha entre ambos en la que ganó Flippy. Una victoria que duró poco. Realmente en Happy Tree Town las cosas duran poco. Así que al final, la batalla personal tampoco es que sirviera de mucho. Flippy se atrevía a decir que servía más las que tenían en las noches, aunque tampoco estaba orgulloso de ello. Más le gustaría al veterano poder dormir tranquilamente al menos una vez. El problema radicaba en que su segunda personalidad no era la dominante en su mente, con lo cual no sufría las consecuencias de tener un día agotador, con lo cual tenía energía para dar y regalar, con lo cual...la gastaba en sí mismo por las noches. Tampoco es que las pastillas que tomaba sirvieran para mucho, casi las tomaba por costumbre más que por otra cosa.
-H-Hasta mañana...-se despidió la muchacha con una sonrisa algo avergonzada.
-Hasta mañana, Flaky. -se despidió sonriente el muchacho, perdiéndose por la calle para ir a su casa, no sin antes soltar un suspiro que intentó amortiguar.
Un suspiro que Flaky escuchó. Pobre, Flippy...Realmente, nunca descansaba.
Cuando estaba a punto de cerrar la puerta, una mano se interpuso y apareció frente a ella un rostro sonriente.
-¡Hola, Flaky! ¿Qué tal estás? -dijo, como siempre con mucha energía, el de pelo azul.
-¿S-Splendid...? -preguntó con curiosidad la pelirroja.- ¿Qué h-haces tu aquí...?
El nombrado, cruzó sus piernas sonriente, quedando elevado como si estuviera sentado, viendo a la chica.
-Bueno, acababa de terminar mi turno de trabajo y quise venir a visitarte. -volvió a sacar una sonrisa radiante- ¡Recordé que a estas horas ya deberías estar en casa!
Flaky sonrió con amabilidad.
-Sí. Justo ahora a-acabo de d-despedirme de Flippy.
-¿Flippy? -preguntó con curiosidad.- Ya veo...¿Se ha ido hace mucho?
-H-Hace nada, en v-verdad. -respondió asintiendo.
El héroe se mantuvo pensativo y con curiosidad.
-Mhm...Le haré una visita rápida. -después de aquello, vuelve a sonreír- Y, ¿qué tal tu día, Flaky?
-B-Bueno...-murmura la chica-...s-supongo que bien...Y-Ya sabes...n-no más allá d-de lo normal c-con Flippy...A-A parte d-de que hoy c-conocimos a Lammy...
-¿Lammy? ¿No es esa chica extraña?
-S-Si esa...
Splendid se mantuvo pensativo de nuevo, pero negó con suavidad, decidiendo dejar el tema para después, volviendo a sonreír.
-¿Te gustaría quedar para almorzar mañana después de que salgas de tus lugares de estudio..?
La pelirroja quedó confundida.
-¿L-Lugares d-de estudio...? ¿T-Te refieres a-al Instituto...?
-Ehh...Sí, eso.
Realmente, el peliazul no conocía los Institutos. Nunca le había echo falta entrar a uno y tenía trabajo solo porque Lumpy tenía un compromiso con él.
-S-Supongo q-que estaría bien...-sonríe con timidez y murmura apenas.
-¡Genial! ¡Te estaré esperando justo aquí! -finalizó con energía y muy feliz al ver que aceptó, señalando la entrada de su puerta. De pronto, Splendid sintió que alguien gritaba- Ohh...El deber me llama. -tomó las manos de Flaky sonriente y besó su mejilla muy rápido- Adiós. -respondió con la misma rapidez y se elevó comenzando a marcharse.
La chica se sonrojó con fuerza.
-¿E-Ehh...?
Splendid, sabiendo que Flaky era muy inocente, decidió hacerle una inocente mentira.
-¡Los amigos se saludan y despiden así! -con un guiño, se marchó.
Flaky quedó varios minutos muy sonrojada en la entrada de su casa y pensativa.
-¿E-En serio hacen eso l-los amigos...?
OoOoOoOoOo
Fue en una bifurcación donde Giggles se despidió de Cuddles, sonriente y tras cruzar algunas manzanas, llegó a su casa, tarareando.
-Menos mal que por la explosión hoy no tuvimos que hacer demasiadas cosas...-la de color rosa soltó una leve risita- Al final será bueno que Flippy tenga segunda personalidad y todo.
Comenzó a sacar sus llaves, felizmente hasta que sintió un leve golpe en su espalda, como si algo hubiera chocado contra ella con suavidad. Curiosa, volteó a ver y no pudo evitar sonreír.
-Ohh...Cro-chan. ¿Qué te trae por aquí?
Tras Giggles se encontraba Cro-Marmot. Cro-Marmot era el mejor amigo de Giggles. Bueno, junto con sus demás compañeros, pero...Cro-Marmot era especial. No todos los días conoces a alguien dentro de un cubo de hielo, además de que, sin saber como, Giggles era capaz de comprender el silencio de su amigo. Lo único que no podría llegar a saber era lo que pensaba. Ni ella, ni nadie. Era imposible saber lo que Cro-Marmot pensaba y eso era algo a su favor.
La chica soltó una leve risa.
-Ya veo...Si quieres puedes entrar a mi casa. -dijo mientras abría la puerta, alegre- No tengo nada que hacer y además...-cuando volteó Cro-Marmot ya no estaba y le encontró ya dentro de su salón. Nadie sabía como lo hacía para moverse de un lugar a otro. Tampoco nadie se lo cuestionaba.
Giggles volvió a reír.
-¿Tantas ganas tenías de veme? Bien, bien...-entró a la casa y cerró la puerta.- ¿Te apetece tomar algo? Aunque, bueno...realmente no sé si tomas algo.
Nadie sabía que Cro-Marmot tenía sentimientos hacia Giggles. Tampoco nadie se lo cuestionaba.
OoOoOoOoOo
Cuando Flippy entró en su casa y se vio reflejado en su espejo, realmente a quien vio fue a su segunda personalidad, que le observaba fijamente con aquellos ojos dorados. Flippy estuvo a punto de hablarle y decirle cualquier cosa, pero recordó o se imaginó que aquello llevaría a una disputa que acabaría en confrontación. Se encontraba demasiado cansado como para tener una pelea ahora. Así que, simplemente, se miró por un momento en el espejo con naturalidad y fue al salón, dejando su mochila tirada junto al sillón y sentándose en este, cansado y cerrando por un momento sus ojos para intentar tranquilizarse. Demasiados cambios de personalidad en poco tiempo y eso le provocaba dolor de cabeza.
Aunque más dolor de cabeza le provocó el estruendo de alguien al romper la pared de su salón. Abrió sus ojos con miedo y sintió su respiración agitado, pero a duras penas consiguió calmarse y respirar con profundidad. Al tranquilizarse, vio al invitado sorpresa descubriendo a un Splendid que ponía la pared en su sitio, algo avergonzado.
-Lo siento...-murmuró y tras acabar, se sentó.- ¡Bueno, Flippy..! ¿Qué tal tú y tu segunda personalidad?
Flippy rodó los ojos con un suspiro.
-Genial. -respondió sarcásticamente por un momento. Splendid era buena persona, pero bastante torpe y más de una vez por su culpa estuvo a punto de "voltear", como solía decirle.
OoOoOoOoOo
Flaky intentaba regresar a su casa con un par de bolsas de la compra. Había decidido salir antes de que se hiciera más tarde. Para ella, aquello era todo una aventura. Sobretodo, porque todo le provocaba terror o nerviosismo. Más aun cuando gritó al ver un camión dirigirse a ella y cerró los ojos con fuerza, preparada para el impacto y esperando que no le doliera demasiado. Sin embargo, lo único que sintió fue un par de brazos llevarla volando hasta la otra acera y abrió sus ojos con curiosidad. El camión había impactado, pero a ella no le había pasado nada. Confusa, supuso que su salvador había sido Splendid, sin embargo, cuando levantó su mirada, vio a una persona de pelo color carmesí y del mismo atuendo que Splendid, salvo que sus ropas eran de color azul, mientras que el resto era de color rojo.
-¿E-Ehh...? -se mantuvo confundida, pero no pudo evitar sonrojarse con fuerza al ver que aquel desconocido la seguía teniendo en brazos, soltándose con rapidez y viéndole muy avergonzada.- G-Gracias...-fue lo único que se le ocurrió murmurar. Aun así, el chico la siguió observando fijamente impasible y sin pestañear. Flaky le mantuvo la mirada nerviosa y quedaron así por algunos minutos, hasta que no pudo más y se sonrojó con fuerza, ahora sí muy nerviosa y viendo de un lugar a otro. Solo cuando esa reacción cruzó las facciones de Flaky, el otro sonrió con suavidad.
-No te había visto antes por aquí...-murmuró.
La pelirroja lo observó con curiosidad.
-Y-Yo tampoco...
Un leve silencio se formó entre ambos.
-¿Cuál es tu nombre? -preguntó el muchacho.
-M-Me llamo F-Flaky...¿Y-Y tú?
-Splendont.
Flaky quedó bastante confundida. ¿Qué pasaba? ¿Ahora Splendid también tenía segunda personalidad? Al parecer, el chico notó su confusión.
-Imagínatelo como una versión mejorada de Splendid. Yo realmente SALVO a la gente y la verdad es que para conseguir un trabajo, tuve que empezar por un largo periodo de estudios y no por un "favor".
-O-Ohh...-fue lo único que se le ocurrió decir a la chica.
-Seguramente nos volveremos a ver...-sentenció Splendont con una leve sonrisa y estuvo apunto de elevar el vuelo.
-¡E-Espera...! -se acercó muy nerviosa Flaky y le dio un pequeño beso en la mejilla- G-Gracias...
La cara de Splendont se puso más roja que su propio pelo.
-¿Q-Qué...? ¡¿A qué ha venido eso...?! -preguntó bastante avergonzado y Flaky se puso más nerviosa.
-E-Es que m-me dijeron q-que a los amigos s-se les saludaba, d-despedia y-y supuse que agradecía con un b-beso...
La cara de Splendont era un poema.
-¿A-Amigos...? ¿B-Beso...? ¡¿Quién te ha dicho eso...?!
-S-Splendid...
Como no...El único e inigualable. Sin embargo, Splendont no sé quejó y casi pensó que quizás el peliazul no fuera tan estúpido como pensaba.
-N-No es nada...Hasta otra. -dijo rápidamente y con timidez, queriendo salir de allí cuanto antes.
Flaky muy confundida ante su reacción y la suya propia, comenzó a irse. Si era habitual entre amigos...¿por qué todos se ponían así?
OoOoOoOoOo
-Sell...¿estás enfadado conmigo?
-No, Lumpy.
-¿Y por qué desde hace un rato pareces molesto?
-No lo parezco, yarhg.
-Si lo pareces.
-No.
-Si.
-¡Da igual! ¡Simplemente me preocupé por ti cuando ocurrió la explosión, yarhg!
Un nuevo silencio se formó, mientras los dos se encontraban pescando en el muelle.
-¿Te preocupaste por mi...? -preguntó Lumpy con sorpresa.
Russell suspiró, sabiendo lo que se avecinaba.
-No sé para que te digo nada.
-¡Te preocupaste por mi!
-Yarhg, Lumpy.
Y apenas terminar de decir aquello, Lumpy le estaba dando un enorme abrazo, haciendo que se sonrojara.
-¡N-No es para tanto, e-estúpido!
-¡Claro que lo es viniendo de ti! ¿Eso quiere decir que me aprecias más que a tu propio barco? -pregunto algo bobamente.
-No, pero casi...-finalizó demasiado avergonzado.
-¡Que bien! -dijo alegre su amigo.
-¡Y mientras, tú contando chistes sobre mariposas en flores! -le echó el sermón el medio pirata.
Lumpy, como un niño, bajó su mirada, culpable y jugando con sus manitas.
-Era un chiste divertido, ¿vale?
Russell palmeó su rostro con su mano sana por un momento y decidió dejar la conversación, volviendo a pescar en silencio. Un silencio que duró poco.
-Sell...
-¿Sí, Lumpy?
-¿Tu me quieres?
-¡¿Qué mierda de pregunta es esa?!
OoOoOoOoOo
Una vez en la parte trasera al edificio y a solas, Lammy vio con curiosidad a Petunia.
-¿De qué querías hablarme...?
Petunia, algo nerviosa, vio a su alrededor y luego a Lammy.
-¿Qué pasó realmente cuando morí?
La peliblanca abrió sus ojos en sorpresa.
-¿Q-Qué quieres decir...?
-Sé que sabes algo. Y...me gustaría saberlo. -finalizó Petunia.- No entiendo por qué no me lo quieres decir, pero yo lo quiero saber.
Un silencio algo tenso se formó entre ambas y realmente Lammy no sabía lo que hacer. Observó su alrededor, bajó su mirada, jugó con sus manos nerviosa y finalmente volvió a ver a Petunia.
-¿M-Me prometes que s-si te lo cuento...m-me creerás en todo m-momento...?
Petunia quedó confundida por su pregunta.
-¿Por qué no te iba a creer?
-¿M-Me lo prometes...?
La chica se encogió de hombros.
-Bueno, supongo que sí...
Y comenzó la explicación. Lammy se lo explicó todo en detalle. Primero le habló de Mr. Pickles y finalmente de lo sucedido aquel día en la pequeña fiesta del té que hicieron. Tras finalizar, un silencio aun más tenso que el anterior se formó. Un silencio en el que Petunia quedó largos minutos viendo a Lammy. Lammy esperaba cualquier cosa de Petunia...excepto su risa. Y es que la chica, comenzó a reír y a reír.
-¡E-Esa si que fue una broma buena...! -dijo intentando soportar la risa y tranquilizarse.- Ya en serio...¿Qué ocurrió de verdad?
-P-Petunia...
-Me mataste, ¿no? Al igual que a Flaky, ¿verdad? ¡Nos mataste y ahora te cuesta aceptar que eres una asesina!
-Y-Yo...D-Digo la verdad...
-¿Realmente crees que soy tan estúpida? ¿En serio creías que me iba a creer esa idiotez? ¡Lammy la chica de los amigos imaginarios!
Al escuchar aquel mote, la de ojos violetas frunció el ceño.
-¡Mr. Pickles es real!
La risa de Petunia no tardó en oírse.
-¡No me hagas reír! ¿Me estás diciendo que crea o que "imagine" que hay una persona aquí con nosotros y escuchando nuestra conversación? ¡Muy fácil para ti matar a alguien y echarle la culpa a un estúpido pepino! ¡Realmente necesitas un psiquiátrico!
-¡Mr. Pickles no es un pepino! ¡Es mi mejor amigo! ¡Y si aquel día usé un pepino es porque algunas, al contrario que otras personas, no tenemos el dinero suficiente como para gastarlo en muñecas!
Petunia abrió sus ojos en sorpresa y frunció el ceño, mientras Lammy comenzaba a sentirse mal. La razón de la conversación no era discutir. Lammy no pretendía eso. Aquella se estaba yendo de las manos.
-Me prometiste que me creerías, Petunia. He confiado en ti.
-¡Pero yo no me esperaba que me fueras a contar algo tan estúpido y absurdo! ¡Incluso me atrevería a decir que si realmente TÚ crees en eso es porque psicológicamente estás peor que Flippy!
A Lammy le herían cada una de las palabras de Petunia, pero no la culpó. Ella tampoco creería algo así de alguien.
-Y además, seguro que Mr. Pickles es...no me lo digas...¡De color verde! ¡¿A qué mierda de amigo uno lo llama "Señor Encurtido"?! ¡¿Es que, acaso, vive en un bote?! -dicho esto, Petunia volvió a reír.
Lammy iba a decir algo, pero calló al ver a Mr. Pickles sujetar con tanta fuerza su bastón. ¡Lo iba a romper! Pero aquello no tenía importancia. Dejo de tenerle cuando vio a su amigo, caminar hasta Petunia, de forma elegante y con una sonrisa amplia. Sus ojos escondidos en la sombra de su Sombrero de Copa por la ira.
Mr. Pickles se encontraba muy enojado, demasiado. ¡¿Quién se había creído que era esa chica?! ¡Demasiado que su querida Lammy le había confesado el mayor de sus secretos! Y no solo la había insultado a ella, algo que no perdonaría jamás...¡Sino a él también! ¿Vivir en un bote? Sería ella la que acabaría viviendo en un bote. Golpeó su bastón en su otra mano en guantada con una sonrisa, demostrando lo que le esperaba a la chica. Ni siquiera Lammy le detendría ahora. No...Basta de esperas y buenos modales. La línea de la paciencia se había roto por completo.
Lammy abrió sus ojos en sorpresa, alzando una mano hasta su amigo, como si aquello lo fuera a detener.
-¡No! ¡Mr. Pickles!
Sin embargo, la risa de Petunia se siguió oscuchando.
-¡Encima crees que fingiendo que está aquí me convencerás! ¡¿No lo entendiste?! ¡Eres una estúpida! ¡Y no te creeré ni ahora, ni nunc-
Petunia abrió sus ojos en sorpresa al sentir tirar algo de su cuello hacia atrás y ver el rostro de un muchacho, sonriéndole amplia y macabramente.
Imposible...Esa persona no estaba ahí antes. ¡Si lo hubiera estado la hubiera visto ponerse tras ella! Y esos ojos. No...No podía ser. ¡Era imposible! ¿Verdad...?
Con unos ojos llenos de terror, Petunia se las apañó para ver a Lammy, casi preguntándole con ellos si aquella "broma" que ella pensaba que era, en todo momento había sido verdad. Mientras tanto, Mr. Pickles la tenía sujeta del cuello con su bastón hacia atrás, impidiéndole hablar y casi ahogándola, con una sonrisa amplia y unos ojos demasiado macabros.
-M-Mr. Pickles...n-no lo hagas...-intentó convencerlo Lammy. Mr. Pickles podía dejarse ver si quería a las personas que estaban a punto de morir, fueran por culpa suya o no. Si anteriormente no lo había hecho, era porque no lo requirió necesario, pero ahora...ahora si lo prefería. Y largos minutos de silencio tenso y angustiante se formaron hasta que este rompió el cuello de Petunia limpiamente y cuando Lammy pensó que todo había acabado ahí, vio el bastón de Mr. Pickles alzarse y comenzar a golpear el cuerpo de Petunia que se encontraba en el suelo una, y otra, y otra, y otra, y otra, y otra vez...
-¡M-Mr. P-Pickles basta ya! -dijo asustada Lammy y abrazando con fuerza el brazo de su amigo que sostenía el bastón, para que no volviera a usarlo.
La sangre se esparcía por el suelo y las paredes, incluso parte del bastón estaba manchado con él. Lentamente, Mr. Pickles bajó su bastón y se mantuvo quieto hasta que pudo calmarse y tranquilizar su respiración. Aun así, siguió viendo con sus ojos muy abiertos el cadáver de Petunia y Lammy, queriendo que su amigo se calmar completamente, tiró suavemente de su brazo, queriendo alejarle de la escena.
-V-Vamos...V-Vámonos...-murmuraba una y otra vez, temblando asustada. Cuando pareció volver a la realidad, Mr. Pickles parpadeó un par de veces y vio a su amiga, abrazada a él.- V-Vámonos, M-Mr. P-Pickles...V-Vámonos a-a casa...
Sonrió ampliamente de forma agradable y con dulzura, una sonrisa que solo sacaba con su amiga Lammy, asintiendo alegre y tomando a esta en brazos, comenzando a caminar por los lugares donde no pudieran verlos o al menos donde no pudieran ver a Lammy levitar en brazos de un ente desconocido.
-M-Mr. P-Pickles...t-tú eres mi amigo, ¿v-verdad?
El nombrado, asintió felizmente a la pregunta de su amiga y esta sin mirarle, apoyada en su pecho, supuso su acción y continuo.
-Y...¿p-por qué no me haces c-caso...? L-Los a-amigos están p-para hacerse caso...
Mr. Pickles sonrió con ternura a lo dicho por su amiga y besó su frente sin responder a su pregunta, caminando hasta casa.
Si por el Señor Encurtido fuera, solo existirían él y Lammy en este mundo. ¿Para qué iban a necesitar "otros amigos"?
OoOoOoOoOo
Este capítulo me ha quedado más largo aun. No se si eso sea bueno o malo ^w^ ¡Espero les guste mucho y dejen comentarios y opiniones, que vendrían a ser lo mismo! */7/*
