... que quedaron"
"¿Quién eres?" Esa fue la pregunta que hizo la niña a aquello que se escondía en aquel juego, ella no recuerda bien la imagen gracias a las luces que invadían todo alrededor, mas juraba que alcanzo a ver unos ojos plateados dentro, y que dichos ojos también la vieron a ella.
Sin expresión alguna mas allá de miedo y sorpresa es lo que alcanza a recordar.
Después de aquello aquel joven le agarro de la mano y se la llevo hacia su hogar, como había dicho el joven dejo que una maquina extraña pero con forma humanoide deforme le dejo a cargo de la cocina. Para su fortuna aquella maquina no había explotado como bien había predicho, pero eso no quitaba que la cocina de un momento a otro pareciera un campo de guerra.
A raíz del ruido causado muchos de los vecinos expresaron su disgusto al joven quien solo podía decir excusas tales como "Aun está en fase experimental", "Es normal que pase esto" entre otras cosas. Aun así y con todo ello la niña no podía olvidar aquellos ojos.
Aquellos ojos persistieron en su mente que, aun después de haber pasado unos días no se iban.
Y el cielo tampoco ayudaba mucho, teniendo unas nubes color gris que se asemejaba a un plateado tenues invadiendo y cubriendo el horizonte hacían más difícil el pensar en otros asuntos.
– Lenalee, recuerda que hoy vienen Tiedoll y Bookman – aquellas palabras en si la sacaron del trance que ella misma se había metido, haciendo que prestara a su realidad.
– Nii ¿Por qué van a venir el Sr Tiedoll y el abuelo Bookman? – pregunto viendo como aquel joven arreglaba un poco la sala donde estaban.
– Por unos asuntos.
– ¿Asuntos? ¿Acaso volviste a destruir un edificio?
– ¡No! Es por otra cosa...
– ¿Y eso es...
– Cosas de adultos – la niña intento hacer preguntas para mantener su mente distraída pero un timbre fue más llamativo – Deben ser ellos – tras decir esto aquel joven camina hacia la puerta no sin antes terminar de arreglar.
La niña le sigue solo para cerciorarse si en verdad eran los susodichos.
– No tardaron mucho en llegar – y efectivamente eran ellos, en la puerta aparte de ver la imagen del joven también se apreciaba la de un hombre un poco más alto y otro algo bajito.
- Disculpe la intromisión tan pronto Kumui pero esto es un asunto serio - hablo el más alto quien presentaba una mirada cansada tras unos lentes, su cabello que más que un afro parecía una maraña de cabello sin forma y un bigote que no estaba lejos de llegar al labio superior.
Vestía un enorme saco negro con líneas doradas cayendo de los lados le cubría completamente el cuerpo a excepción de sus pies, dejando ver unos zapatos negros recién lustrados pero algo manchados por el exterior.
– Entiendo, pasen – Kumui se hizo a un lado para que pudieran pasar.
Antes que el más alto entrara entro el más bajito quien aparte de verse muy viejo, su mirada estaba tras unas marcadas ojeras, negras como el carbón y lo que parecía ser lo que le quedaba de cabello amarrado en una coleta alta.
Este a diferencia su acompañante y pese que traían el mismo saco él lo tenia de un largo mas considerable para la movilidad, dejando espacio para ver sus pantalones blancos y unos zapatos delgados.
Tan pronto entraron se dirigieron a la sala no sin antes saludar a la niña seguidos de Kumui quien le pidió a la pequeña si podía preparar algo de té.
Ya estando en aquella sección de la casa los tres adultos tomaron asiento y sin perder tiempo sacaron una carpeta del maletín que cargaba el más alto.
– No vamos a perder el tiempo, Kumui ¿Necesitamos que nos responda algunas preguntas? – dice el más alto.
– ¿Preguntas? ¿Ha pasado algo?
– ¿Reconoce este sitio? – ignorando la pregunta, el más bajito abrió la carpeta y de este saco unas fotos.
Kumui viendo la primera foto no entiende el por qué de la pregunta.
– Claro, es el teatro Arc Noé.
– ¿Usted ayude en su construcción?
– No del todo, solo ayude a mejorar los planos y a mejorar la estructura de los mecanismos pero...
– ¿Conoció a los miembros de dicho teatro? – con cada pregunta dada el ambiente se volvía pesado, hasta Lenalee quien estaba terminado de hacer los Tés estaba dudando en si ir a la sala a entregarlos o no.
– ¿Bookman, puedo saber el por qué de estas preguntas? Creo que bien saben que hace un años que el teatro cerró sus puertas – Kumui intenta alivianar el ambiente – No encuentro relación o el porqué de dichas preguntas ¿Podrían decirme que es lo que sucede?
Ante la pregunta dada por Kumui el silencio reino por un momento, tanto Tiedoll como Bookman estaban pensando en una respuesta clara que dar.
– Kumui – hablo Tiedoll – El lugar fue quemado y creemos que fue un plan de venganza.
