Bueno, aqui tienen la otra parte de esta historia que espero y esten disfrutando, eventualmente se irán explicando varias cosas de la historia, así que no coman ansias, y lo siento por no publicar tanto, pero es que la escuela me esta matando lentamente x.x necesito sobrevivir D':
Pd: Si gustan pasar a leer las otras historias que estoy haciendo, me apoyarían mucho y también si dejan sus reviews seria de gran ayuda.
Lo hago porque te amo (Nuestra historia…)
-M-mi nombre es Himeko, Kurusawa Himeko. U-un placer conocerte- escuche aquellas dulces palabras viniendo de su boca, de aquella linda chica rubia que estaba parada enfrente de mí. Como olvidar aquella voz que hizo que me enamorara a primera vista, aquella primera impresión de lindura que tuve de aquella chica. Esas palabras eran dulces y suaves como algodón de azúcar, en ese momento me di cuenta, había caído en los brazos del amor.
-Un placer Himeko, mi nombre es Himemiya Chikane, puedes llamarme Chikane si lo deseas.- le dije después de parame de mi silla y haber cerrado la novela que estaba leyendo.
-Disculpa por interrumpir tu lectura, Chikane-chan, es solo que... quería preguntarte si esto era tuyo- De su bolsillo delantero saco un pequeño pendiente en forma de pequeño diamante que reconocí inmediatamente.
-Es cierto, no me di cuenta cuando se cayó, gracias Himeko- le dije con una sonrisa tomando el arete de su mano al momento de agradecerle.
-B-bueno, ya me tengo que ir, disculpa la interrupción- se dio la media vuelta y dio un pequeño paso llevándose ambas manos al pecho.
-Espera, quédate un momento aquí conmigo, quiero platicar un momento contigo, ¿puedo?- le dije mientras la agarraba de la mano, antes de que se fuera. Opuse un poco de fuerza contra ella para que girara a verme al rostro, y al parecer entendió el mensaje inmediatamente.
Esa chica parecía ser algo especial, en ese entonces no solía socializar con muchas personas, simplemente porque no quería perder mi tiempo haciendo cosas innecesarias, si en su lugar podía leer un buen libro y practicar mi deporte favorito, el tiro con arco. Por esa y más razones era por la que me gustaba estar a solas muchas veces. A veces pensaba que tener un momento de tranquilidad era lo mejor para equilibrarme a mí misma, y simplemente cuando me sentía solitaria, iba al campo de tiro con arco a practicar con mis compañeras. En aquel entonces, era muy seguido por varias personas, incluyendo chicos y chicas, parecía ser lo que se podía llamar como una "Persona popular", varios chicos llegaron a confesárseme, pero no les tome la menor importancia, los rechazaba a todos inmediatamente, no me atraía ningún chico, y poco después me di cuenta que el gusto que tenía era diferente al de otras personas, ya que en lugar de sentir atracción por el sexo opuesto, simplemente desechaba esa idea y en su lugar me gustaban las chicas lindas. Sabía que era raro, pero no me importaba en lo absoluto, no podía negarme a esos gustos que tenía, aunque decidí mantenerlo en secreto de las demás personas para no causar un revuelo en la escuela, aunque la verdad, no entendía ese punto de mantener tus gustos en secreto, pero lo hice, quizás por seguridad a mi propia persona, de todos modos, un secreto propio lo puedes guardar siempre y cuando no afecte a alguien más ¿cierto?
Cuando sentí sus suaves manos con las mías, fui capaz de reconocer aquel sentimiento que venía desde el interior de mi ser. Fue un sentimiento que no había sentido nunca, era aún más fuerte que cuando apreciaba a una que otra chica linda, ella era especial, y lo supe debido a que mi corazón latía como no lo había hecho nunca antes, ese sentimiento que me llego cuando vi su rostro fijamente, estaba segura que era lo que llamaban "amor", ese hermoso sentimiento que hace que te hierva la sangre y que te causa una extraña sensación de felicidad, era hermoso.
-P-pero estabas leyendo tu libro y te interrumpí, yo de seguro te moleste…- inclino su cabeza un poco para poder disculparse y dejar salir de su boca un silencioso pero certero "Lo siento".
-No pasa nada, no te disculpes- la tome de sus mejillas y le levante su cabeza su cabeza suavemente- en realidad yo te estoy muy agradecida… sabes, esos pendientes son muy importantes para mí, y enserio te agradezco por habérmelos entregado.
-No, no es nada, es solo que sospeche que era tuyo debido a que te vi en la mañana con unos similares.- me dijo con una cara un poco roja.
-Ya veo, entonces por eso fue que me los trajiste- le dije con una sonrisa.
-S-sí, no es que te estuviera siguiendo ni nada de eso, es solo que te vi de casualidad en la mañana, no lo mal interpretes por favor- su tono enrojecido había subido.
-Comprendo…- le dije con un tono algo dudoso- Siento que es algo egoísta de mi parte, pero ¿me permitirías quedarte conmigo un momento?
-¿Estas segura?, ¿No te incomodara mi presencia?
-Para nada, será todo lo contrario si pudieses acompañarme, ya terminaron las clases y espero que no tengas planes para ahora…
-N-no, no tengo nada que nada que hacer…- su voz se escuchaba algo forzosa.
-¿Te pasa algo?- me acerque un poco más ella, me había percatado que tenía la cara algo roja desde hace un rato- ¿Tienes fiebre?- al decir esto último pegue mi frente con la suya, para poder medir su temperatura, y aprovechar para ver más de cerca esos hermosos ojos morados, pero para mí desgracia, los cerró al momento de efectuar mi movimiento.
-No, no es nada- se separó de mi un poco después de empujarme suavemente y agacho la cabeza.
-Está bien, entonces… me acompañaras por un momento, ¿verdad?- le volví a insistir sujetándola de las manos, ya que la verdad quería hablar un poco con ella, quería conocerla un poco mejor y saber si mis sentimientos estaban en lo correcto.
-D-De acuerdo, espero no molestar…- me apretó las manos un poco.
La lleve directo a la mesa donde me encontraba leyendo mi libro y le ofrecí asiento justo en frente del mío. Aprecié su rostro un poco más mientras estábamos sentadas una enfrente de la otra, era bellísima, cada centímetro, cada milímetro de su piel, sus ojos, sus dulces labios que tenía ganas de poseer que fueran solo míos. Después de un momento, parecía que se había dado cuenta de que la estaba mirando fijamente, ya que volteo su cabeza para el lado izquierdo, agachando la cabeza, con la mirada al piso.
-Entonces… sobre que querías hablar- me dijo con la cabeza aun baja. Parecía que no quería verme directamente al rostro.
-Oh cierto- sus palabras hicieron que me saliera de mis pensamientos- solamente quería conocerte un poco más, quería agradecerle apropiadamente a la chica que me ayudó. En otras palabras, me gustaría que fuéramos amigas, siento que nos llevaríamos bien si nos llegáramos a conocer la una a la otra.
-¿Amigas?- lo anterior que dije causo que volteara a verme de nuevo al rostro.
-Sí, seamos amigas
Pero ese amigas se fue convirtiendo eventualmente en algo más que eso, nuestra historia empezó a forjarse y poco a poco nuestra relación se fue estrechando cada vez más y más, hasta llegar a ser alguien especial para ella, alguien en quien pudiera confiar para siempre, alguien quien pudiera estar a su lado para siempre, pero ese "siempre" ¿Cuánto duraría?
Esta es nuestra historia, como fue que nos conocimos por primera vez, como fue que caí perdidamente enamorada de ella, la historia narrada a partir de la línea de tiempo base, donde se formaron todos mis sentimientos hacia ella, nuestra historia, aquella que sería contada una y otra vez de formas diferentes… Esas historias de amor y sufrimiento, cada una de ellas diferentes de las demás.
El amor que le siento a HImeko no se puede comparar con todo lo que he sufrido para verla de nuevo de mi lado, para tratar de que ella no sufriese, de que ella se quedara a mi lado por toda la eternidad, pero… el destino a la que estábamos atadas hacia que esas ilusiones que tenía acerca de nuestro futuro no se convirtieran en nada más que deseos vagos y sin cumplir, aquellos deseos que por más que parecían imposibles me aferraba a ellos, porque pensaba que quizás si me aferraba a ellos podía dar una mejor cara al destino, quizás podía cambiar, quizás…
Tan solo me repetía esa idea de un imposible cambio una y otra vez, cada vez que la miraba a ella pasar por aquella puerta, o incluso verme a mí siendo encerrada por esa puerta, mientras nos separábamos la una de la otra, para no vernos más.
Sin embargo, todo cambio, pude ver una luz de esperanza al final de ese obscuro camino, aquellas dulces palabras que me daban aliento incluso estando en la nada, podía observar por lo menos una pequeña esperanza para ambas, para seguir viviendo juntas, y esa esperanza era la que me daba fuerzas para seguir adelante, seguir intentando estar a su lado, porque sabía que aquel ciclo tenía un fin, un fin que acabaría pronto… o eso pensaba.
….
-¡Himeko!- grite mientras miraba como se desplomaba en mis brazos
-Chikane-chan- escuche muy baja la voz de Himeko.
En ese momento me temblaron los brazos, lo que no quería que pasara, había empezado en ese momento, no quería que Himeko estuviera involucrada en esto, no de nuevo, no quería verla sufrir de nuevo debido a aquel maldito destino.
-Parece que ha caído una… muy bien, sigamos con la otra- pude escuchar el eco de una voz que venía de ese pasillo, mientras observaba como tanto las paredes como el piso y el techo del pasillo se convertían en lo que parecía un color rojizo con tono morado, parecía como si se tratara de una cueva, pero no una cueva ordinaria si no de una cueva perteneciente nada más y nada menos que a los Orochi.
-Ustedes… pagaran por esto- empuñe mis manos furiosamente e hice una mueca de odio. A continuación deje a Himeko reposando sobre el piso, tenía que encargarme de esto antes de que Himeko despertara, de lo contrario ella se alteraría.
-¿Pagaremos?, pero si no tienes con que defenderte tú eres una inu- antes de que terminara de decir sus palabrerías, logre atravesarle el estómago limpiamente con una carta que le había lanzado, dejando una gran perforación circular en la área dañada- ¿!Que hiciste maldita¡?- me dijo bastante enojado mientras agarraba su parte dañada.
-Son cartas anti-demonios, cuando tocan alguna entidad perversa como tú son quemados instantáneamente, ya que están bendecidas a su mayor nivel, a parte tengo varias herramientas bajo la manga, así que si quiero puedo acabarte ahora mismo.
-Tu… maldita- se dirigió hacia mi mientras lanzaba unas cadenas de su cuerpo.
-Es inútil.- las cadenas que había lanzado para tratar de atacarme se habían detenido a un metro de mí en el aire debido a un campo magnético que había lanzado gracias a otra carta conjuro que tenía guardada- Ahora muere- hice que la carta que había lanzado con anterioridad regresara hacia aquel Orochi para perforarlo nuevamente, pero esta vez en el pecho.
-M-aldi-ta- escuche sus últimas palabras mientras veía como se desvanecía en el piso y su presencia iba desapareciendo gradualmente.
Parecía que el portal se había cerrado, habíamos regresado al pasillo al que anteriormente nos encontrábamos, pero esta vez había varias personas, entre ellas varias estudiantes en los pasillos, parecía que estaban en lo suyo, y no nos notaron hasta dentro de unos segundos. Me dirigí hacia Himeko para recogerla y llevarla a enfermería, al momento de cargarla, pude observar una pequeña aguja en su cuello, que procedí a quitar inmediatamente, ya que sabía que era un veneno que alteraba el sistema inmunológico de las personas.
-Chikane-senpai, ¿Qué la paso a Himeko?- me pregunto una chica de grado inferior, parecía ser compañera de clases de Himeko.
-Se desmayó, la llevare a la enfermería inmediatamente, no te preocupes estará bien- le dije con una sonrisa algo forzada.
-Te la encargo, de acuerdo.
-Sí, no te preocupes- después de aquello, decidí llevarla directamente al lugar ya mencionado, para que pudiera descansar.
-Chikane-chan- pude escuchar suavemente la voz de Himeko mientras la cargaba.
Y desde ese momento lo supe, que la batalla apenas había comenzado, que la persona a la que tenía que proteger, a la que tanto amaba, estaba envuelta de nuevo en este ciclo, pero tenía toda la intención del mundo de que ese destino, no nos tomara de nuevo, que cambiara por lo menos esta vez.
