¡Hola! ¿Cómo les va? Lo se, he estado perdida. Pero he tenido un montón de trabajo y ni un segundo de descanso. Además de un montón de cosas me han estado pasando, pero ¡he vuelto! Hahahaha espero que les guste este capitulo, gracias por leer esta historia. ¡Muchísimas gracias!
"Me la he pasado genial." Hermione confeso mientras Harry estacionaba el auto frente a su edificio. "Gracias."
"Me alegra, quizás deberías golpearme en la nariz mas a menudo porque me la he pasado increíble." La castaña rio y se sonrojo un poco. Algo en el pecho de Harry se estremeció cuando la ayudo a salir del coche.
No era el risotto que había ordenado, ¿Cómo podía ser que tenia tan poco tiempo conociéndola y sentía que se estaba enamorando de ella?
"Creo que seria mejor si evitara golpearte la nariz, seria una pena que te la arruinara." Hermione comento mientras se detenían frente a la puerta y reviso su bolso para encontrar sus llaves. "Gracias, de nuevo. Nos vemos pronto."
Sonrió y compartieron un rápido abrazo. Harry se dejo llevar por un impulso y la atrajo hacia si. Sus narices rozaron y la distancia entre sus labios se acorto de repente.
"¿Cuánto llevan allá dentro?" Pregunto Draco restregándose los ojos. La mañana recién empezaba para el blondo y no podía estar de peor humor.
"Desde anoche, no paran." Murmuro Harry. Pasándole una taza de café a su amigo, ambos bebieron amargamente y fruncieron el ceño ante la serie de gemidos y gruñidos que venían desde las habitaciones.
"¿Harry?"
"¿Qué?"
"No podemos seguir viviendo así." Draco sentencio. "O Ron busca un lugar para sus pervertidas acciones nocturnas o se larga."
"Solo dices eso porque no se trata de ti. Además hay una clausula que habla sobre este tipo de situaciones." El ojiverde dijo. "Mientras dichas actividades no se lleven a acabo en áreas comunes, están permitidas."
"Pues me largare yo, no puedo vivir así. ¿Cómo crees que me siento sabiendo que la comadreja tiene sexo desenfrenado todas las noches? ¿A unos cuantos pasos de mi?" Chillo como histérico Malfoy. "¡Me dan ganas de volver a vivir con mi madre!"
"Draco, sé que no podemos seguir con esta situación, pero Ron es nuestro amigo y por fin salió de una negra etapa de su vida. Deberíamos apoyarlo."
"¿Y quien se supone que eres? ¿La copia barata de Dr. Phil?"
"Es lo único que pasan por la televisión a las dos de la mañana." Refunfuño Harry. "Tienes razón, tenemos que ponerle un alto a esto."
"Alguien esta muy feliz, por lo que veo." Ginny comento detrás de su periódico. Hermione le sonrió y se sirvió una taza de café, mientras tarareaba. Ginny alzo una ceja ante la actitud de su mejor amiga, Hermione nunca estaba de tan buen humor por las mañanas en especial si se había pasado la noche anterior en el hospital.
Un segundo.
Felicidad mañanera mas Hermione mas viernes de la noche anterior era igual a…
"¡Pero si serás, Hermione Jane Granger!" La castaña le sonrió y Ginny no pudo evitar bufar. "¡Vamos cuéntamelo todo!"
"¿Qué te cuente que?" Hermione, al parecer se había golpeado la cabeza anoche también. Ginny sonrió maliciosamente y el rostro de su amiga se convirtió en uno de vergüenza contenida. "No paso nada de lo que estas pensando, Ginebra. ¡Deja de ser tan malpensada!"
"No me dices nada, tengo que hacer mis propias suposiciones para luego comentárselas a Luna." La pelirroja sabia que había dado justo donde debía porque Hermione se volteo horrorizada, casi llevándose consigo la cafetera y pisando la cola de Crookshanks, su gato, que salió huyendo inmediatamente.
"Solo salimos a cenar, eso es todo." Soltó la castaña. Ginny hizo un gesto con la mano para que continuara. "Me ha llevado al restaurante italiano que recién abrió, Fa..."
"¡¿Te ha llevado a Fabrizio's?" Hermione asintió como si no fuera la gran cosa. "Pero ese lugar esta reservado hasta el próximo milenio."
"Ginny, no seas exagerada, que la prensa diga que esta reservado por los próximos dos años no significa que…"
"Herms, Potter te llevo a Fabrizio's. ¡Fabrizio's por el amor a todo lo que es santo y sagrado!" Ginny chillo. "Y tu, lo tomas y lo tratas como si fuera una cosa de todos los días. ¿Qué sucede contigo? ¿Te has vuelto loca?"
"No." Hermione contesto. "Tu eres la que te has vuelto completamente loca."
"Dejemos esta charla para después, ¿que sucedió mientras cenaban?"
"Bueno, hablamos de muchas cosas. Me ha dicho que es abogado, trabaja para la firma de su padre y su padrino. Pago la cuenta, aunque yo me negara. Le encanta el soccer." Ante la cara aburrida de su mejor amiga, Hermione rodo los ojos. "¿Qué?"
"¿No paso nada interesante?"
"Nos estamos conociendo, a veces pienso que tu y Luna tienen la cabeza llena de testosterona." Hermione empezó a hurgar por su bolso. "Y si tanto te interesa, me ha besado."
"¡Ah! Al fin algo interesante." Ginny sonrió ante el sonrojo de su amiga. "¿Dónde te ha besado?"
"¡En los labios, Ginny! Ha sido solo la primera cita." Comento ofuscada Hermione.
"O sea que lo dejarías ir mas lejos, pequeña picarona." Ginny le guiño un ojo antes de evadir un misil-cojín que se dirigió a ella a toda velocidad. "Lo siento, lo siento. ¡Me comportare!"
"Mas te vale, ahora, ¿me escucharas sin interrumpir?" La pelirroja asintió con el vigor de un niño de seis años que ha prometido no volver a hacer travesuras. Hermione tomo una bocanada de aire antes de comenzar. "¡Fue lo mas romántico que me ha ocurrido jamás! Cuando paso a recogerme dijo que me veía preciosa y me beso en la mejilla. No dejaba de decírmelo y es tan guapo y dulce, Ginny."
"¿Te gusta Harry?" La pelirroja se mordió el labio para no chillar de la emoción cuando Hermione asintió tímidamente. "¿Han quedado para volver a salir?"
"Me ha dejado un mensaje, quiere pasar a verme." Hermione suspiro como una niña. "Nunca había salido con un hombre como el, quiero decir Viktor era tan…"
"Hermione mejor no pienses ni menciones al búlgaro a menos que quieras poner a Harry celoso." Ginny rio. "¿Por qué nunca lo pensé? Tú y Harry son perfectos el uno para el otro. Debí presentártelo cuando Luna y yo tratábamos de sabotear tu relación con Viktor."
"¿Luna y tu hicieron que?"
"Nada, nada en absoluto Hermy."
"Te ves fatal, ¿A dónde has ido? ¿A un concierto de rock para adolescentes?" Se burlo Sirius de su ahijado mientras entraba en la oficina sin ser invitado. "¿Qué haces aquí un sábado?"
"No he ido a ningún concierto de rock. Salí a cenar y por eso estoy aquí. Ese era el trato para que me consiguieras la reservación en Fabrizio's." Gruño Harry.
"Cierto." Rio Sirius encantado. "¿Como te ha ido con la chica? ¿Es bonita? ¿No será modelo? Sabes lo que dijo tu madre si vuelves a llevar a una modelo a su casa."
"Me ha ido genial, es hermosa y no es modelo. Mi madre la amara."
"Entonces, ¿Por qué tienes cara de que un camión te ha pasado por encima?"
"Ron tiene sexo."
"De acuerdo, ¿contigo o…?"
"¡No conmigo! Dios, Tío Sirius no soy gay." Harry rodo los ojos. "Con una chica, la amiga de Ginny, Luna. No paran. Draco y yo ya no podemos estar en el departamento sin que parezca que filman una película porno."
"¿Luna? ¿Luna Lovegood? ¿La hija de mi hermana?" Algo hizo 'clic' en la cabeza de Harry. Levanto la mirada lentamente para enfrentar la mirada furiosa de su padrino. "¿Mi sobrina? El desgraciado de Weasly esta jugando con Lu. ¡Respóndeme, Harry!"
"No esta jugando con ella. Mas bien ella juega con el." Sirius alzo una ceja.
Sirius Black era el mayor de tres hermanos. Su hermano Regulus, quien había muerto en la adolescencia y Elizabeth.
La oveja negra de la familia.
Lizzie como Sirius la llamaba, por lo que comprendía había tenido un breve romance con Remus Lupin, el mejor amigo de su hermano, para luego dejarlo por el padre de Luna, Xenophilius Lovegood. Luego de tres meses de relación, saltaron al altar y hacia al matrimonio mas tumultuoso de toda la historia.
Lizzie estaba loca y Xenophilius era excéntrico, ambos estaban en sintonía cuando de lanzarse a viajes espontáneos, saltar en bungee de un edificio de más de 20 pisos y nadar con tiburones se trataba. Y Luna no les había salido tan mal.
Pero cuando Xenophilius tuvo que tomar las riendas de la empresa familiar, luego de la muerte de su padre, las cosas no eran lo mismo.
Trataron de salvar su matrimonio con la ayuda de una terapeuta china de renombre pero no lo lograron. Se divorciaron y de allí, la familia Black trataba a Luna la menor de todos los nietos como un caso delicado.
Pero, Sirius la adoraba casi tanto como a Andrea y Conrad, sus hijos.
En la que se había metido Ron.
"Necesitamos ponerle reglas a esto." Dijo Luna mientras se colocaba la blusa. "¿Has visto mis pantalones?"
"Detrás de la silla, creo." Ron se restregó la cara y se dejo caer de vuelta en la cama. "¿Qué clase de reglas?"
"Mantendremos esto simple y casual." Luna soltó una exclamación triunfal al encontrar sus pantalones, que le arranco una sonrisa al pelirrojo. Este hubiera notado su reacción si no estuviera tan concentrado en el trasero de la rubia. "¿Me estas escuchando?"
"Lo siento, me distraje." Luna rio y continuo recolectando sus piezas de vestir. "Decías."
"Empecemos con que no hay que discutir, no hay mentiras, nada de celos." Luna lo miro directamente a los ojos con la última. "No quedarse mirando intensamente los ojos del otro. Nada de abrazos luego de hacerlo, eso me da asco."
"Eres una persona sumamente extraña, Luna Lovegood." Ron se sentó en la cama. "Me agradas. Me parece bien. Con una condición: nunca llames a mi 'amigo' lindo."
"¿Lindo?" Luna alzo una ceja. "Puedo hacerte una pregunta, ¿Qué rayos viste en Lavender? ¿Sabes? Mejor ni respondas. Me voy, tengo cosas que hacer."
"¿Beso de despedida?" Ron sugirió. La rubia se volteo y lo miro incrédula. "Nos vemos entonces."
"Buen chico."
"¿Lu?"
"¡Ginny!" Luna chillo. "¿Dónde estas?"
"Por el amor a Dios, no grites. Estoy aquí y te tengo noticias." Ginny apareció en la sala con una sonrisa de oreja a oreja.
"¿Noticias? ¿De que tipo?"
"No te lo diré, quiero ver tu cara cuando Hermione te cuente su experiencia de anoche con el Sr. Potter." Ginny movió sus cejas de manera insinuante y la rubia rio.
"¡Espero que sean muy buenas noticias porque he venido corriendo!"
"Te encantaran." Ginny se tiro en el sillón junto a Luna. El móvil de la pelirroja irrumpió el silencio. "Debe ser… AHHHHHH"
"¿Qué te pasa? ¿Quién rayos es?" Luna frunció el ceño, mientras se miraba las uñas.
"¡Draco!" Ginny grito. "¿Qué hago?"
"¡Contéstale! ¿Qué estas esperando?" La rubia tomo el aparato y lo puso en altavoz. Pellizco a Ginny para que reaccionara y dijera algo.
"Hola…"
"¡Gin! Es Draco. ¿Cómo estas?" La pelirroja se derritió en es instante y Luna tuvo que darle un zape para que regresara a la realidad. Luego de intercambiar cordialidades, el blondo se aclaró la garganta. "Te llamaba para invitarte a salir. Tengo entradas para ver al Arsenal, hoy."
"¡Me encantaría!" Luna rodo los ojos y murmuro: 'patética', recibiendo un zape por parte de Ginny. "¿Cómo Hacemos?"
"Paso por ti a eso de las 5 y 30. Podemos ir a cenar después."
"Perfecto, nos vemos entonces."
"No puedo esperar."
Ginny sonrió y colgó, abrazando el móvil a su pecho como adolescente enamorada.
"'Me encantaría'" Imito Luna con una voz chillona. "No sabes lo patética que te escuchaste diciendo eso."
"Ay cállate, tu solo estas celosa. Porque mientras Mione y yo tratamos de entablar relaciones adultas con hombres maduros, tu juegas a la versión adulta de la casita con mi hermano." Luna bufo ofendida. "Lu, esto terminara mal. Ron no es de los que hace estas cosas, lo conoces bastante bien."
"Ginny, tengo todo bajo control. No te preocupes."
La pelirroja solo negó con la cabeza y decidió cambiar el tema. "¿Qué debería ponerme para salir con Draco?"
"¿La ropa es un requerimiento?"
"¡Ya estoy lista! ¡Luna! ¿Cuándo has llegado?" Hermione salió de las habitaciones con el bolso al hombro y tacones en los pies. Ginny y Luna examinaron a su amiga. "¿Qué?"
"¿Qué ha sucedido con Potter?" Luna inquirió. "¿Te has acostado con el?"
"¡No! ¿Por qué tienes que relacionarlo todo con…?"
"Porque siempre es divertido ver tu reacción." La rubia rio. "Ginny, me ha dicho que es un notición."
"Te lo contaremos en el camino. Justo nos íbamos de compras."
"No puedo esperar." Ron se burlo. "Es que debiste haber oído al hurón, Harry. Un completo idiota."
El trio se encontraba en el restaurante chino de la esquina esperando por su pedido. Era su rutina de los sábados: ordenar y comer en casa, y luego pasarse la tarde viendo lo que sea que estuvieran pasando por la televisión.
La gran vida del soltero.
Nótese el sarcasmo.
"Cállate comadreja." Draco siseo. "Potter, ¿Cómo te fue anoche?"
"Bastante bien, la comida estuvo deliciosa, no hubieron silencios incomodos, ella es hermosa y me vuelve loco. Pero sé que todavía no la convenzo." Harry suspiro. "Por cierto, Ron, Sirius piensa matarte."
"¿Qué? ¿Por qué?"
"Se ha enterado de lo tuyo con Luna."
"¿Y por qué me matara? Luna no es…" Ron palideció de pronto. "Rayos, que estúpido soy."
"Por fin te das cuenta. Te tomo algún tiempo, comadreja."
"Cállate hurón."
"Cállense los dos." Harry sentencio. "¿No pueden tener una conversación sin pelear? El punto es que Ron: tus encuentros con Luna tienen que parar."
"Déjame pensarlo: ¡No!"
"Lo que el cuatro ojos quiere decir o es que le pones un horario o cambias tu punto de encuentro para tus… actividades con Luna o te consigues un departamento para ti solo porque nos negamos a seguir viviendo así." El blondo interrumpió. "¿Sabes como se siente vivir en medio de l grabación de una cinta porno? ¡No, no lo sabes!"
"Cálmate, Draco. Todo estará bien." Harry les dio una palmada a sus dos amigos en el hombro. "Ron, es tu decisión: regresar a casa de tu madre o continuar con tus dos hermanos del alma."
El pelirrojo rodo los ojos; decidió ignorar a Harry y Draco, tomado el menú y echándole el ojo.
"Llevare a Ginny a ver el juego del Arsenal hoy." Draco cambio el tema.
"¡Llevaras a mi hermana a quien acabas de conocer al juego del Arsenal! Y no a ¡mi! ¡Qué he sido tu amigo incondicional desde hace años!" Ron lloriqueo dejando de lado el menú.
"Déjame pensarlo, hermosa pelirroja que es inteligente e interesante o pelirrojo insoportable que grita obscenidades con la boca llena durante todo el partido." Draco pretendió indecisión "Difícil decisión."
"¡Traidor!" Ron le dio la espalda a Draco. "Pensé que nuestra amistad era mas valiosa para ti."
"Te sentirás mejor si te llevo a ti la próxima vez." Draco suspiro resignado.
"Tal vez…"
"Y te dejare gritar todo lo que quieras."
"¡Es un trato!"
"Te beso y tu lo besaste, y eso fue todo." Luna contemplo los hechos y golpeo la mesa con su puño. "Inaceptable."
"Lu, hablamos de Hermione. Recuerdas cuanto tuvimos que esperar para que dignara a besar a Viktor, ¡cinco citas oficiales!" Ginny argumento. "Esto a sido un éxito."
"Si, si, si. Pero este es Harry del que hablamos. Este nos gusta, este le damos el si con chispitas encima." La rubia pauso para comer un poco de su helado. "Así que exijo que te lances, Mione."
"No, no, no." Ginny discutió. "Hermione no puede parecer desesperada."
"¡Paren de hablar de mi como si no estuviera aquí!" Hermione rodo los ojos. Tomaban un helado juntas en el centro comercial y meditaban la vida amorosa de la castaña. "No se para que les cuento nada."
"Mione, alguien debe asegurarse de que…"
"¡Luna!" Una voz femenina interrumpió a la rubia en la mitad de su oración, de pronto alguien con una larga melena negro azulada ahorcaba a Luna en un brazo. "Pequeña, andabas perdida."
"Andrea, no me dejas respirar."
"Lo siento, sabes lo efusiva que soy a veces."
Luego de deshacer su abrazo, Hermione y Ginny pudieron contemplar a una hermosa mujer de algunos 27 años. Sus ojos grises resplandecían contra su blanca piel, traía consigo algunas bolsas y detrás de ella venia un hombre sujetando muchísimas mas.
"Andrea, estas son mis amigas Hermione y Ginny. Chicas, mi prima Andrea."
"¡Hola!" Les sonrió a amabas y les dio un beso en la mejilla. "Lulú, he tratado de contactarte como loca pero nunca puedo dar contigo. Tal vez ya te habrás enterado pero… ¡me caso!"
"¿En serio? Whoa, felicidades." La sonrisa de Luna vino forzada, pero Andrea pareció no notarlo. "Y supongo que tu botones es el afortunado."
"Si, Cedric, cariño ven no te quedes atrás como un tonto." Andrea rodo los ojos y regreso toda su atención a Luna. "¿Dónde estas viviendo? Porque todo el correo que te envió, vive siendo regresado."
"Larga historia. Me he mudado." Luna se paso una mano por el cuello nerviosa. "Bueno… ¡Te casas!"
"¡Si! Se lo diremos a los abuelos el próximo viernes. Tienes que estar ahí." Andrea exclamo y chequeo su reloj de pulsera. "Debo irme, pero prométeme que iras ¿si?"
"Si, claro." Luna se despidió con un beso en la mejilla y espero que Andrea se perdiera de vista. "Perfecto, justo lo que necesitaba: reunión familiar."
¿Les ha gustado? ¿Qué les pareció? ¡Déjenme saber! Gracias por leer, me encanta escribir y me agrada saber que hay gente que lea mis historias. Una lágrima se ha escapado del ojo de esta autora. Hahaa ¡Muchisimas Gracias por leer!
