Disculpe que lo interrumpa profesor pero cuando almorzaremos- dijo Keisi
Leeremos este capitulo y luego almorzaremos- respondió Dumbledore con una sonrisa, y luego le hiso una señal al profesor para que comenzara la lectura
Las cartas de nadie- leyó el profesor Flitwick, Generando varias reacciones
Como que las cartas de nadie, tienen que ser de alguien- dijo Fred confundido
Son las de Hogwarts- Aclaro Harry, cuando sintió las miradas de todos sobre el
AHHHH- dijeron todos
La fuga de la boa constrictora le acarreó a Harry el castigo más largo de su vida.
Cuanto tiempo exactamente fue eso Harry- Pregunto Molly
Ya vera señora Weasley- Respondió Harry hundiendo la cara entre sus manos, cosa que preocupo a todos los adultos del salón
Cuando le dieron permiso para salir de su alacena ya habían comenzado las vacaciones de verano
QUEEE?- dijeron todos realmente molestos, dispuestos a enviar un maleficio al cuadro
Harry cuando cumple años tu primo- Pregunto Arthur con suavidad para no asustarlo aunque por dentro no podía estar mas molesto
El 27 de mayo- respondió Harry
¿EL 27 DE MAYO? OSEA ESOS ANIMALES TE MANTIVIERON ENCERRADO EN ESA ALACENA POR DOS MESES?- Dijeron todos los adultos tan furiosos que parecía que echaban fuego por la boca
Si, mas o menos- respondió Harry.
Luego de eso una ráfaga de hechizos llegó al cuadro que acababa de ser reemplazado, reduciéndolo a un montón de cenizas
Les tomo casi media hora volver a la lectura
Y Dudley había roto su nueva filmadora, conseguido que su avión con control remoto se estrellara y,
Y despues van y le compran más cosas- dijo Spraud molesta- no me sorprende que el niño sea así
Todos los adultos concordaron con ella
En la primera salida que hizo con su bicicleta de carreras, había atropellado a la anciana señora Figg cuando cruzaba Privet Drive con sus muletas.
Por supuesto no lo castigaron- dijo Keisi- verdad Harry
No, solo lo ignoraron y fueron a comer afuera- respondió Harry
Porque no me sorprende- dijo Arthur con asco
Harry se alegraba de que el colegio hubiera terminado, pero no había forma de escapar de la banda de Dudley, que visitaba la casa cada día. Piers, Dennis, Malcolm y Gordon eran todos grandes y estúpidos, pero como Dudley era el más grande y el más estúpido de todos, era el jefe.
Una buena forma de verlo Harry, a mí también me dio esa impresión- dijo George, recordando la vez que habían ido a recoger a Harry el año anterior
Los demás se sen tían muy felices de practicar el deporte favorito de Dudley: ca zar a Harry
Una banda de futuros delincuentes- dijo Keisi
La verdad es que la culpa de eso es de los padres de los niños ni más ni menos- dijo Mcgonagal y todos asintieron de acuerdo
Por esa razón, Harry pasaba tanto tiempo como le resul tara posible fuera de la casa, dando vueltas por ahí
Lo cual es peligroso- dijo Bill- porque te puede pasar algo
Todos sus hermanos (menos Percy) asintieron, para ellos Harry era un hermano mas, el gemelo de Ron
y pen sando en el fin de las vacaciones, cuando podría existir un pequeño rayo de esperanza: en septiembre estudiaría secun daria y, por primera vez en su vida, no iría a la misma clase que su primo.
Claro que no tu iras a Hogwarts- Dijeron los profesores
Por supuesto que sí- Dijo Harry con una sonrisa triunfante en el rostro
Dudley tenía una plaza en el antiguo colegio de tío Vernon, Smelting. Piers Polkiss también iría allí. Harry en cambio, iría a la escuela secundaria Stonewall, de la zona. Dudley encontraba eso muy divertido.
—Allí, en Stonewall, meten las cabezas de la gente en el inodoro el primer día —dijo a Harry—. ¿Quieres venir arriba y ensayar?
Que niño tan asqueroso- Dijo Ginny con una mueca. Todas las niñas estuvieron de acuerdo
—No, gracias —respondió Harry—. Los pobres inodoros nunca han tenido que soportar nada tan horrible como tu ca beza y pueden marearse. —Luego salió corriendo antes de que Dudley pudiera entender lo que le había dicho.
Las carcajadas no se hicieron esperar, algunos hasta se cayeron de sus sillas
Bien dicho Harry- Dijeron los gemelos y Remus a coro
Vaya amigo eso fue genial- Dijo Ron sosteniéndose el estomago por las risas
Tienes Razón jaja aunque no tenias por que correr jajja tardara un buen rato en entender eso- dijo Bill muerto de la risa
Pero lo entendió siquiera- pregunto Charlie
No, es mas hasta me pregunto- dijo Harry retorciéndose de la risa
Luego de diez minutos cuando las risas se calmaron la lectura prosiguió
Un día del mes de julio, tía Petunia llevó a Dudley a Lon dres para comprarle su uniforme de Smelting, dejando a Harry en casa de la señora Figg. Aquello no resultó tan terrible como de costumbre. La señora Figg se había fracturado la pierna al tropezar con un gato y ya no parecía tan encariñada con ellos como antes.
Eso es bueno verdad- pregunto Ron
La verdad… si un poco- Respondió Harry
Dejó que Harry viera la televisión y le dio un pedazo de pastel de chocolate que, por el sabor, parecía que había estado guardado desde hacía años.
Harry no seas grosero- dijeron Ginny y Hermione al mismo tiempo, para luego sonreírse
Mientras Ron junto con todos los miembros de Grifindor se reían
Aquella tarde, Dudley desfiló por el salón, ante la fami lia, con su uniforme nuevo. Los muchachos de Smelting lle vaban frac rojo oscuro, pantalones de color naranja y som brero de paja, rígido y plano. También llevaban bastones con nudos, que utilizaban para pelearse cuando los profesores no los veían.
Todos los alumnos estallaron a carcajadas
Despues dicen que nuestra ropa es ridícula- dijo Draco
Todos, la mayoría con pesadez le dieron la razón, sin parar de reír
Tras cinco minutos la lectura siguió
Debían de pensar que aquél era un buen entrena miento para la vida futura.
Que suerte que Harry nunca estará ni cerca de ese lugar- Dijo Molly
El sistema de esa escuela esta realmente mal. Que forma de educar a un niño es esa- dijo Spraud
Viendo como han criado a ese niño no me sorprenden que lo envíen a esa escuela- dijo Mcgonagal- esa definitivamente no es una forma correcta de educar a un niño.
Mientras miraba a Dudley con sus nuevos pantalones, tío Vernon dijo con voz ronca que aquél era el momento de ma yor orgullo de su vida. Tía Petunia estalló en lágrimas y dijo que no podía creer que aquél fuera su pequeño Dudley, tan apuesto y crecido. Harry no se atrevía a hablar. Creyó que se le iban a romper las costillas del esfuerzo que hacía por no reírse.
Mientras en el comedor era todo lo contrario ya que Harry junto con Ron, los gemelos, y otros tanto estudiantes estaban prácticamente rodando por el suelo de la risa, los adultos de la sala también se estaban riendo solo que con disimulo
Unos minutos despues la lectura siguió
A la mañana siguiente, cuando Harry fue a tomar el de sayuno, un olor horrible inundaba toda la cocina. Parecía proceder de un gran cubo de metal que estaba en el fregade ro. Se acercó a mirar. El cubo estaba lleno de lo que parecían trapos sucios flotando en agua gris.
—¿Qué es eso? —preguntó a tía Petunia. La mujer frun ció los labios, como hacía siempre que Harry se atrevía a pre guntar algo.
—Tu nuevo uniforme del colegio —dijo.
Los gruñidos del comedor y unos cuantos maleficios para el cuadro no se hicieron esperar, todos estaban molestos, con cada minuto que pasaba el odio hacia esas personas crecía mas y mas
Harry volvió a mirar en el recipiente.
—Oh —comentó—. No sabía que tenía que estar mojado.
—No seas estúpido —dijo con ira tía Petunia—. Estoy ti ñendo de gris algunas cosas viejas de Dudley. Cuando termi ne, quedará igual que los de los demás.
Maldita mujer- Dijo Molly con rabia- como puede tratar a su propio sobrino de esa forma- todos asintieron de acuerdo
Lo que me gustaría saber a mi es ¿PORQUE?- Dijo Tonks todos volvieron a asentir
Harry tenía serias dudas de que fuera así, pero pensó que era mejor no discutir. Se sentó a la mesa y trató de no imaginarse el aspecto que tendría en su primer día de la escuela secundaria Stonewall. Seguramente parecería que lle vaba puestos pedazos de piel de un elefante viejo.
Que linda imagen mental Harry- dijo Hermione con sarcasmo haciendo reír al resto
Que aspecto ni que nada, tu vendrás a Hogwarts- Dijo Remus
Claro que si- dijo Harry con arrogancia
Remus y Keisi se ya miraron
Ya se me hacía a mí que el que pasara tanto tiempo con Sirius era mala idea- dijo Keisi de forma que solo Remus la escuchara, el chico asintió
Dudley y tío Vernon entraron, los dos frunciendo la nariz a causa del olor del nuevo uniforme de Harry. Tío Vernon abrió, como siempre, su periódico y Dudley golpeó la mesa con su bastón del colegio, que llevaba a todas partes.
Todos oyeron el ruido en el buzón y las cartas que caían sobre el felpudo.
—Trae la correspondencia, Dudley —dijo tío Vernon, de trás de su periódico.
Es en serio- Dijo Fudge- le dijo a su hijo que hiciera algo que no fuera comer y hacer berrinche- lo que causo que varios rieran
Mientras Harry rodo los ojos y empezó a contar desde 10 pues sabía lo que venía a continuación
—Que vaya Harry
Es que no puede ni hacer algo tan simple como buscar unas cartas- Dijo Keisi
Harry en la mesa de Grifindor seguía contando Ocho, siete
—Trae las cartas, Harry.
Porque no me sorprende- dijeron los profesores al mismo tiempo
Harry seguía contando mentalmente: Cinco Cuatro.
—Que lo haga Dudley.
Bien dicho Harry Dijeron algunos alumnos
Asi se habla- Dijeron los demás
Harry seguía contando: Tres, Dos
—Pégale con tu bastón, Dudley.
Uno, Término de contar Harry
Maldita Morsa- Dijo Arthur con desprecio
Era de esperarse que dijera eso- Dijo Madame Pomfrey
Claro en lugar de decirle a su hijo que haga lo que se le pidió, lo incita a golpear a Harry- Dijo Molly
Quisiera saber que demonios pasa por la cabeza de ese hombre- dijo Keisi
Yo sencillamente no se que es lo peor que trate a un niño como un elfo domestico o peor como un animal- dijo Mcgonagal- o que este criando a su propio hijo para que sea un delincuente, porque eso es lo que va a pasar como esto siga asi
Las dos cosas están mal Minerva- Dijo Kinsley
Harry esquivó el golpe
Bien Harry- Dijeron los de Grifindor
Y fue a buscar la correspondencia.
Cosa que tendría que haber hecho el otro como se lo dijeron- dijo Charlie
Cierto, Buscar el correo nunca ha matado a nadie- Concordó Bill con su hermano, todos asintieron de acuerdo
Había tres cartas en el felpudo: una postal de Marge, la her mana de tío Vernon, que estaba de vacaciones en la isla de Wight; un sobre color marrón, que parecía una factura, y una carta para Harry.
SIIII, HOGWARTS, HOGWARTS, HOGWARTS— comenzaron a cantar y a aplaudir todos los estudiantes. Parecía que se encontraban de fiesta. Los profesores miraban con diversión a sus alumnos. No se podía negar, la situación lo ameritaba.
Harry la recogió y la miró fijamente, con el corazón vibrando como una gigantesca banda elástica. Nadie, nunca, en toda su vida, le había escrito a él. ¿Quién podía ser? No tenía amigos ni otros parientes.
El estado de animo cayo bruscamente,
Y le tengo envidia a Harry... yo siempre estuve acompañado por mi familia y él no... ¡Cómo pude ser tan imbécil! Se regañaba mentalmente Ron
Pobre Harry!...yo quise hacer amigos… y él, a nadie tenía Sollozaba Hermione en su mente
Mientras en la mesa de profesores Remus luchaba por no perder el control mientras maldecía a Pettigrew con furia: MALDITO, BASTARDO, MALNACIDO, NO SE PORQUE TRAICIONASTE A JAMES Y LILLY PERO ME LA VAS A PAGAR, DESGRACIADO, LA VIDA DE HARRY NO A SIDO MAS QUE UN INFIERNO Y TU TIENES TODA LA CULPA. Gruñía Remus
Al ver la furia en los ojos de Remus el profesor siguió leyendo
Ni siquiera era socio de la bibliote ca, así que nunca había recibido notas que le reclamaran la devolución de libros. Sin embargo, allí estaba, una carta diri gida a él de una manera tan clara que no había equivocación posible.
Claro que no hay equivocación- Dijeron los profesores (menos Snape y el sapo) al mismo tiempo
Señor H. Potter
Alacena Debajo de la Escalera
Privet Drive, 4
Little Whinging
Surrey
El sobre era grueso y pesado, hecho de pergamino amari llento, y la dirección estaba escrita con tinta verde esmeral da. No tenía sello.
Con las manos temblorosas, Harry le dio la vuelta al so bre y vio un sello de lacre púrpura con un escudo de armas: un león, un águila, un tejón y una serpiente, que rodeaban una gran letra H.
SIII, QUE VIVA HOGWARTS- vitorearon los estudiantes
Denme una H- Grito Fred
H- lo siguieron los de Grifindor
Denme una O- grito George
O- volvieron a gritar los de Grifindor mas los de Hafflepuff
Denme una G. grito Fred
G- a los mencionados se les unió Ravenclaw
Denme una W una A y una R- grito George
WAR- gritaron todas las casas
Denme una T- volvió a gritar Fred
T- volvieron a gritar las casas junto con algunos profesores
Y al final una S
S- gritaron Todos
QUE DICE- Gritaron los dos al mismo tiempo
HOGAWARTS- gritaron todos y aplaudieron con euforia
Quince minutos despues la lectura se reinicio
—¡Date prisa, chico! —exclamó tío Vernon desde la coci na—. ¿Qué estás haciendo, comprobando si hay cartas-bom ba? —Se rió de su propio chiste.
Que, me perdí, cual es el chiste- dijo Kinsley- Remus tu lo entiendes
No, nunca había escuchado un "Chiste" tan malo- dijo Remus haciendo comillas al decir chiste- si es que se lo puede llamar chiste- dijo causando varias risas
Todos estuvieron de acuerdo el chiste de vernon Dursley era patético
Harry volvió a la cocina, todavía contemplando su car ta. Entregó a tío Vernon la postal y la factura, se sentó y len tamente comenzó a abrir el sobre amarillo.
No! —gritaron todos al mismo tiempo.
Harry...- le regaño Hermione.
Si, Lo sé -dijo Harry resignado mientras Ron le ponía su mano en el hombro.
Tío Vernon rompió el sobre de la factura, resopló disgus tado y echó una mirada a la postal.
—Marge está enferma —informó a tía Petunia—. Al parecer comió algo en mal estado.
Ojala sea grave- dijeron Fred y Harry
Fred y Harry no digan esas casas- dijo molesta la señora Weasley
Si mama/ señora Weasley- dijeron los dos al mismo tiempo, mientras los demás se reían.
—¡Papá! —dijo de pronto Dudley—. ¡Papá, Harry ha re cibido algo!
Estúpido muggle, cierra la boca! -se escuchó por el gran comedor, pero de nada servía, ya que eso había pasado
Harry estaba a punto de desdoblar su carta, que estaba escrita en el mismo pergamino que el sobre, cuando tío Vernon se la arrancó de la mano.
Muchos hicieron una mueca de dolor. Harry se encogió de hombros avergonzado ¡Comienza el espectáculo! Pensó el niño
—¡Es mía! —dijo Harry; tratando de recuperarla.
—¿Quién te va a escribir a ti? —dijo con tono despectivo tío Vernon,
Muchas personas Morsa estúpida- dijeron los miembros de Grifindor mandando hechizos al cuadro
20 puntos para Grifindor por su lealtad hacia Harry- dijo la profesora Mcgonagal, a lo que la casa aplaudió emocionada
Abriendo la carta con una mano y echándole una mirada. Su rostro pasó del rojo al verde con la misma veloci dad que las luces del semáforo. Y no se detuvo ahí. En segun dos adquirió el blanco grisáceo de un plato de avena cocida reseca.
—¡Pe... Pe... Petunia! —bufó.
Damas y caballeros, niños y niñas con ustedes el rey del drama- dijo Ron haciendo reír al comedor entero
Dudley trató de coger la carta para leerla, pero tío Vernon la mantenía muy alta, fuera de su alcance. Tía Petunia la cogió con curiosidad y leyó la primera línea. Durante un momento pareció que iba a desmayarse. Se apretó la gargan ta y dejó escapar un gemido.
—¡Vernon! ¡Oh, Dios mío... Vernon!
Lo siento señoras y señores pero cometí un pequeño error, con ustedes el rey y la reina del drama- se corrigió Ron provocando más risas, sobre todo la de sus dos amigos
Se miraron como si hubieran olvidado que Harry y Dud ley todavía estaban allí. Dudley no estaba acostumbrado a que no le hicieran caso. Golpeó a su padre en la cabeza con el bastón de Smelting.
Como puede permitirle eso, yo tengo seis hijos varones y si uno de ellos me llega a levantar la mano los castigo por un mes- dijo Molly furiosa
Concuerdo contigo Molly, yo tampoco permito eso bajo ninguna circunstancia- Dijo Kinsley
Cierto, a los niños hay que ponerles limites les guste o no punto final- Dijo Mcgonagal uniéndoseles también furiosa- continua Filius
—Quiero leer esa carta —dijo a gritos.
PUES TE AGUANTAS- gritaron los leones
—Yo soy quien quiere leerla —dijo Harry con rabia—. Es mía.
—Fuera de aquí, los dos —graznó tío Vernon, metiendo la carta en el sobre.
Harry no se movió.
—¡QUIERO MI CARTA! —gritó.
Carácter Evans a la vista- Dijo Remus con una sonrisa al recordar a Lilly
Que? Dijo Harry confundido
Bueno te lo voy a decir de forma que me entiendas, tu mama era dulce, cariñosa, siempre sonreía, y muchas otras cosas pero era mejor no hacerla molestar por eso la llamábamos la pelirroja Bipolar- dijo Remus- como era de esperarse tu heredaste ese carácter explosivo
Eso no es cierto- dijo Harry
Si lo es!- dijeron Ron y Hermione
Tiendes a pasar de estar tranquilo a muy alterado- dijo Ron
Pasas de estar divirtiéndote a estar deprimido en cosa de una hora- dijo Hermione
Ok ya entendí- dijo Harry- profesor podría seguir leyendo
Sin embargo los adultos (incluidos Snape y Fudge) se miraron preocupados por Harry, ese cambio de ánimo repentino, no podía ser normal, ni siquiera en un adolescente
Keisi sin que Harry la viera le pasó un pergamino a Pomfrey
Madame Pomfrey le importaría hacerle junto con el examen físico, un examen para detectar un posible trastorno de bipolaridad
Keisi
La enfermera miro a la aurora y asintió
Tras unos minutos el profesor siguió leyendo
—¡Déjame verla! —exigió Dudley
Que parte de no la vas a ver no entiendes niño tonto- dijeron Bill y Ron al mismo tiempo
—¡FUERA! —gritó tío Vernon y, cogiendo a Harry y a Dudley por el cogote, los arrojó al recibidor y cerró la puerta de la cocina. Harry y Dudley iniciaron una lucha, furiosa pero callada, para ver quién espiaba por el ojo de la cerradu ra.
Vamos Harry tu puedes- Grito el equipo de Grifindor
Ah chicos, gracias por el aliento- dijo Harry- pero les diré dos cosas primero eso ya paso y segundo él es más grande y mucho más gordo que yo- todos rieron con eso- así que es imposible que le gane
Ganó Dudley, así que Harry, con las gafas colgando de una oreja, se tiró al suelo para escuchar por la rendija que había entre la puerta y el suelo.
—Vernon —decía tía Petunia, con voz temblorosa—, mira el sobre. ¿Cómo es posible que sepan dónde duerme él? No estarán vigilando la casa, ¿verdad?
—Vigilando, espiando... Hasta pueden estar siguiéndo nos —murmuró tío Vernon, agitado.
Los profesores bufaron indignados y molestos mandando hechizos al cuadro
Claro porque no tenemos nada mejor que hacer que espiar a unos muggles- dijo Fudge, enviando un maleficio al cuadro
—Pero ¿qué podemos hacer, Vernon? ¿Les contestamos? Les decimos que no queremos...
Si Porque ya les vamos a hacer caso- dijo la profesora Hooch interviniendo por primera vez en la lectura
Harry pudo ver los zapatos negros brillantes de tío Vernon yendo y viniendo por la cocina.
—No —dijo finalmente—. No, no les haremos caso. Si no reciben una respuesta... Sí, eso es lo mejor... No haremos nada...
Si, por que eso les va a funcionar, Harry vendrá a Hogwarts punto final- dijo el señor Weasley
Sin mencionar lo peligroso y letal que seria eso- dijo Dumbledore- Harry bien podría acabar muerto
—Pero...
—¡No pienso tener a uno de ellos en la casa, Petunia! ¿No lo juramos cuando recibimos y destruimos aquella peli grosa tontería?
Peligrosa Tontería! como se atreven esos malditos muggles- rugieron indignados todos en el gran comedor
Aquella noche, cuando regresó del trabajo, tío Vernon hizo algo que no había hecho nunca: visitó a Harry en su ala cena.
Espera, espera- interrumpió Ron- siquiera cabía ahí
Algo asi- respondió Harry, haciendo que varios soltaran unas risitas
—¿Dónde está mi carta? —dijo Harry, en el momento en que tío Vernon pasaba con dificultad por la puerta—. ¿Quién me escribió?
—Nadie. Estaba dirigida a ti por error —dijo tío Vernon con tono cortante—. La quemé.
QUEEEE?- maldito muggle no puede hacer eso- dijeron tanto los adultos como los alumnos molestos
—No era un error —dijo Harry enfadado—. Estaba mi alacena en el sobre.
—¡SILENCIO! —gritó el tío Vernon, y unas arañas caye ron del techo. Respiró profundamente y luego sonrió, esfor zandose tanto por hacerlo que parecía sentir dolor.
—Ah, sí, Harry, en lo que se refiere a la alacena... Tu tía y yo estuvimos pensando... Realmente ya eres muy mayor para esto... Pensamos que estaría bien que te mudes al se gundo dormitorio de Dudley
Todos el salón quedo en silencio durante unos segundos hasta..
SEGUNDO DORMITORIO?- gritaron todos y empezaron a mandar hechizos al cuadro Mientras tanto, la mesa de Grifindor gruñía por lo bajo ¿Cómo Merlín uno de sus compañeros sufría así? Pensaban mientras mandaban mas hechizos al cuadro
ESOS MALDITOS TENIAN UN SEGUNDO DORMITORIO Y MI SOBRINO DORMIA EN UNA ALACENA- Rugió Remus mas que furioso
En realidad- empezó a decir Harry llamando la atención de todo el comedor- tenían dos mas
Remus no podía ni hablar estaba rojo de ira, sacó su varita y todos los objetos afilados de la habitación (plumas, lápices,…) y se dirigieron al cuadro apuñalando varias veces el cuadro hasta tal punto que las caras de los Dursley quedaron irreconocibles, entonces el cuadro se encendió en un fuego azul que devoró el cuadro en menos de dos minutos dejando solo cenizas
Todos los demás adultos y los más cercanos a Harry siguieron su ejemplo
—¿Por qué? —dijo Harry
—¡No hagas preguntas! —exclamó—. Lleva tus cosas arriba ahora mismo.
La casa de los Dursley tenía cuatro dormitorios: uno para tío Vernon y tía Petunia, otro para las visitas (habitual mente Marge, la hermana de Vernon), en el tercero dormía Dudley y en el último guardaba todos los juguetes y cosas que no cabían en aquél.
Muchos gruñeron por eso pero nadie más fuerte que Ron y Hermione que no podían soportar lo que le estaba pasando a su amigo al que volvieron a abrazar
En un solo viaje Harry trasladó todo lo que le pertenecía, desde la alacena a su nuevo dormitorio. Se sentó en la cama y miró alrededor. Allí casi todo estaba roto. La filmadora estaba sobre un carro de combate que una vez Dudley hizo andar sobre el perro del vecino, y en un rin cón estaba el primer televisor de Dudley, al que dio una pata da cuando dejaron de emitir su programa favorito. También había una gran jaula que alguna vez tuvo dentro un loro, pero Dudley lo cambió en el colegio por un rifle de aire compri mido, que en aquel momento estaba en un estante con la punta torcida, porque Dudley se había sentado encima.
Por supuesto una vez que rompe esas cosas sus padres van y le compran mas- dijo la señora Weasley- con razón es así
Cierto, pero se niegan a darle de comer y comprarle ropa nueva a Harry- Dijo Keisi
Muy cierto, lo que tendrían que hacer es decirle que cuide sus cosas no irle a comprar mas- dijo Arthur
Pero eso a ellos no les importa, lo único que hacen es malcriarlo cada día mas- dijo Mcgonagal uniéndoseles- yo entiendo que uno quiera ver felices a sus hijos pero hay que tener límites.
Estoy de acuerdo con eso yo a mis hijos les doy regalos de vez en cuando pero siempre les recuerdo que deben cuidarlos- dijo Kinsley
El resto de las estanterías estaban llenas de libros. Era lo único que pa recía que nunca había sido tocado.
Porque no me sorprende?- preguntó Hermione. Haciendo reír a sus dos amigos
Desde abajo llegaba el sonido de los gritos de Dudley a su madre.
—No quiero que esté allí... Necesito esa habitación... Échalo...
Harry lo necesita más que tú, niño estúpido —dijo Ginny murmurando por lo bajo, sin embargo fue escuchaba tanto por la señora Weasley como Harry
Harry le sonrió, pero la señora Weasley se molesto un poco por lo dicho por su hija, pero no dijo nada ya que había en parte defendido a Harry y por que le gusto como ella y Harry se sonreían
Harry suspiró y se estiró en la cama. El día anterior ha bría dado cualquier cosa por estar en aquella habitación. Pero en aquel momento prefería volver a su alacena con la carta a estar allí sin ella.
Harry!-dijeron Ginny, Hermione, la señora Weasley junto con los demás presentes en el comedor a modo de regaño
Que? Yo quería leer mi carta- dijo Harry inocentemente
Entonces es comprensible- dijo Ginny dándole una sonrisa que el devolvió con gusto aunque no pudo evitar sentir una sensación muy agradable en el estomago y un peculiar aroma floral proveniente de Ginny
A la mañana siguiente, durante el desayuno, todos esta ban muy callados. Dudley se hallaba en estado de conmo ción. Había gritado, había pegado a su padre con el bastón de Smelting, se había puesto malo a propósito, le había dado una patada a su madre, arrojado la tortuga por el techo del inver nadero, y seguía sin conseguir que le devolvieran su habita ción.
Ja te lo mereces cerdo mimado- dijo Ginny. Sus hermanos la miraron orgullosos pero sin embargo su madre la reprendió:
¡Cuida tu lenguaje!- Ginny la miró sorprendida.
¿Dije algo malo?- preguntó inocentemente. Cosa que hiso sonreír a Harry
Lo llamaste cerdo mimado.- le respondió su madre.
Pero si es lo que es solo le he descrito- exclamó sus hermanos y Harry la miraban con admiración pero Molly iba enfadándose cada vez más y para evitar problemas el profesor Flitwick siguió leyendo.
Harry estaba pensando en el día anterior, y con amargu ra pensó que ojalá hubiera abierto la carta en el vestíbulo.
Muchos rodaron los ojos y se escucharon varios "no me digas" causando que Harry se pusiera rojo, a lo que Ginny sonrió
Tío Vernon y tía Petunia se miraban misteriosamente.
Cuando llegó el correo, tío Vernon, que parecía hacer es fuerzos por ser amable con Harry, hizo que fuera Dudley.
Ah, esto es increíble primero lo maltrata y ahora quiere pretender ser bueno con el para mantenerlo alejado de sus propias cartas, que hombre tan repugnante- dijo Pomfrey con una mueca de asco
Lo oyeron golpear cosas con su bastón en su camino hasta la puerta.
Lo digo enserio ese niño necesita una buena reprimenda y un castigo haber si deja de ser tan malcriado- dijo Ojoloco
Entonces gritó.
—¡Hay otra más! Señor H. Potter, El Dormitorio Más Pe queño, Privet Drive, 4...
Mierda debí darme cuenta yo fui la que envió las cartas de los alumnos- pensó Mcgonagal
Con un grito ahogado, tío Vernon se levantó de su asien te y corrió hacia el vestíbulo, con Harry siguiéndolo.
Allí tuvo que forcejear con su hijo para quitarle la carta, lo que le re sultaba difícil porque Harry le tiraba del cuello.
No entiendo cual es su problema- dijo Tonks
Ellos odian la magia y a mi- dijo Harry
Eso no es escusa- dijo Keisi- ella sabía que tu magia iba a salir, ella sabía que esa carta te iba a llegar, le gustara o no, tu presencia en Hogwarts no es decisión suya, es mía ya que legalmente tu estas bajo mi custodia, por más que a Dumbledore no le guste y quiera hacer lo que le dé la gana contigo, así que vete metiendo en la cabeza que Dumbledore no es más que un manipulador, lo próximo que dirá es que para que Voldemort muera tienes que morir tu
Harry asintió, la verdad es que últimamente había estado teniendo sentimientos contradictorios contra Dumbledore, esto había empezado prácticamente desde el verano y desde que se comenzaron a leer los libros ya había perdido el control dos veces a causa de Dumbledore
Nadie dijo nada por miedo a que la aurora descargara su furia con ellos
Mientras Keisi le lanzaba varios maleficios al cuadro, los adultos miraban a Dumbledore que pensaba en lo dicho por la chica, el hacia un tiempo que había descubierto, el porqué a Harry le dolía la cicatriz con Voldemort cerca y el año pasado lo había confirmado con los sueños de Harry, si estaba en lo cierto y Harry era un Horrocrux, el resultado no le iba a gustar a nadie
Tras unos minutos, despues de que Keisi se calmara, el profesor Flitwick siguió leyendo
Después de un minuto de confusa lucha, en la que todos recibieron golpes del bastón,
Los gruñidos se volvieron a sentir y no era precisamente por los Dursley, quienes no importaban, más bien era por Harry.
Ron volvió a enfocarse en la broma que haría con Harry
Esto no es posible, que es lo que pasa por la mente de esos dos el niño ya los ha golpeado en varias ocasiones con el bastón y no se lo quitan- dijo la señora Weasley molesta
Y por supuesto no dejan que Harry lea su carta- agrego su esposo también molesto
Tío Vernon se enderezó con la carta de Harry arrugada en su mano, jadeando para recuperar la respira ción.
—Vete a tu alacena, quiero decir a tu dormitorio —dijo a Harry sin dejar de jadear—. Y Dudley.. Vete... Vete de aquí.
Harry paseó en círculos por su nueva habitación. Alguien sabía que se había ido de su alacena y también parecía saber que no había recibido su primera carta. ¿Eso significaría que lo intentarían de nuevo?
Oh Claro que si- dijeron los adultos al mismo tiempo
Pues la próxima vez se ase guraría de que no fallaran. Tenía un plan.
Suerte con eso- dijeron Ron y Hermione todos los miraron
Hey mi planes no son tan malos- Dijo Harry
Claro que no solo algunos- dijo Hermione
Suerte que eres bueno improvisando- Siguió Ron
En parte por eso es que seguimos vivos- dijo Hermione, con esa declaración todos se estremecieron
Bueno ya está bien- dijo Harry volviendo a su libro de bromas
Todos se le quedaron mirando pero como no iba a dar explicaciones, dejaron que la lectura siguiera
El reloj despertador arreglado sonó a las seis de la mañana siguiente. Harry lo apagó rápidamente y se vistió en silen cio: no debía despertar a los Dursley. Se deslizó por la escale ra sin encender ninguna luz.
Esperaría al cartero en la esquina de Privet Drive y reco gería las cartas para el número 4 antes de que su tío pudiera encontrarlas. El corazón le latía aceleradamente mientras atravesaba el recibidor oscuro hacia la puerta.
—¡AAAUUUGGG!
Qué Paso?- preguntaron todas las mujeres adultas al borde de un colapso nervioso, mientras todos se preguntaban cuanto mas tendría que esperar Harry para leer su carta
Nada estoy bien- dijo Harry
Harry saltó en el aire. Había tropezado con algo grande y fofo que estaba en el felpudo... ¡Algo vivo!
Cinco galeones a que piso a la morsa- le dijo Fred a sus hermanos aunque todos se rieron por como llamo Fred al tío de Harry
Acepto- dijeron sus hermanos estrechándole la mano
Las luces se encendieron y, horrorizado, Harry se dio cuenta de que aquella cosa fofa y grande era la cara de su tío. Tío Vernon estaba acostado en la puerta, en un saco de dor mir, evidentemente para asegurarse de que Harry no hiciera exactamente lo que intentaba hacer. Gritó a Harry durante media hora y luego le dijo que preparara una taza de té.
No es un sirviente maldito Muggle- gritaron los de Grifindor defendiendo a su compañero, mandando hechizos al cuadro
Mcgonagal les habría dicho algo pero no podía dejar de estar orgullosa de sus alumnos por como defendían a su compañero, luego de que los miembros de Grifindor se calmaran y se sentaran y Mcgonagal les diera 50 por su lealtad, el profesor Flitwick siguió leyendo
Harry se marchó arrastrando los pies y, cuando regresó de la cocina, el correo había llegado directamente al regazo de tío Vernon. Harry pudo ver tres cartas escritas en tinta verde.
—Quiero... —comenzó, pero tío Vernon estaba rompien do las cartas en pedacitos ante sus ojos.
Pero quien se cree que es para romper las cartas de Harry- gruño Bill
Aquel día, tío Vernon no fue a trabajar. Se quedó en casa y tapió el buzón.
Eso no va a detenernos- dijeron los adultos al mismo tiempo con sonrisas triunfantes
—¿Te das cuenta? —aexplicó a tía Petunia, con la boca lle na de clavos—. Si no pueden entregarlas, tendrán que dejar de hacerlo.
Como puede alguien ser tan estúpido- Dijeron Ginny y Hermione al mismo tiempo
—No estoy segura de que esto resulte, Vernon.
Al fin dice algo coherente- dijo Spraud- somos magos tenemos más de una forma de hacer que las cartas lleguen
Me consta- dijo Hermione solo sus amigos la escucharon y recordaron cuando Hermione les conto sobre la llegada de su carta
—Oh, la mente de esa gente funciona de manera extra ña, Petunia, ellos no son como tú y yo —dijo tío Vernon, tra tando de dar golpes a un clavo con el pedazo de pastel de fru ta que tía Petunia le acababa de llevar.
Claro que no, nosotros sabemos distinguir un martillo de un pastel- dijeron tos los alumnos al mismo tiempo, para luego reírse junto con Harry que había empezado a reírse tan pronto como se leyó la frase
Unos minutos despues la lectura continúo
El viernes, no menos de doce cartas llegaron para Harry. Como no las podían echar en el buzón, las habían pasado por debajo de la puerta, por entre las rendijas, y unas po cas por la ventanita del cuarto de baño de abajo.
Por cierto como ibas al baño- dijo Fred
No quieres saber- dijo Harry
Pero…- dijo Fred
Que no!- dijo Harry y le iso señas al profesor para que continuara
Tío Vernon se quedó en casa otra vez. Después de que mar todas las cartas, salió con el martillo y los clavos para asegurar la puerta de atrás y la de delante, para que nadie pudiera salir. Mientras trabajaba, tarareaba De puntillas entre los tulipanes y se sobresaltaba con cualquier ruido.
Se volvió completamente loco- dijo Tonks y todos asintieron de acuerdo con ella
El sábado, las cosas comenzaron a descontrolarse.
Enserio yo pensé que ya se habían salido de control- dijo Remus con tono burlón haciendo reír a varios, Mcgonagal rodeo los ojos, aunque en parte le alegraba que fuera Remus el que estuviera en el comedor y no Sirius
Veinti cuatro cartas para Harry entraron en la casa, escondidas entre dos docenas de huevos, que un muy desconcertado le chero entregó a tía Petunia, a través de la ventana del salón. Mientras tío Vernon llamaba a la oficina de correos y a la lechería, tratando de encontrar a alguien para quejarse, tía Petunia trituraba las cartas en la picadora.
Los gruñidos no dejaban de cesar.
DEJALO QUE LEA SU CARTA IMBECIL - grito con enfado, la mesa de Gryffindor.
—¿Se puede saber quién tiene tanto interés en comuni carse contigo? —preguntaba Dudley a Harry, con asombro.
Mas personas que contigo estúpido- Gruñeron Ron, Hermione, los compañeros de cuarto de Harry y Ron y el equipo de Quidditch
La mañana del domingo, tío Vernon estaba sentado ante la mesa del desayuno, con aspecto de cansado y casi enfermo, pero feliz.
—No hay correo los domingos —les recordó alegremen te, mientras ponía mermelada en su periódico—. Hoy no lle garán las malditas cartas...
SI SIGUE SOÑANDO TORPE- cantó el gran comedor al unísono
Algo llegó zumbando por la chimenea de la cocina mien tras él hablaba y le golpeó con fuerza en la nuca. Al momento siguiente, treinta o cuarenta cartas cayeron de la chimenea como balas. Los Dursley se agacharon, pero Harry saltó en el aire, tratando de atrapar una.
VAMOS HARRY!- Vitoreo el equipo de Grifindor apoyando a su buscador, mientras el resto de la casa aplaudía
Porque no cogiste una del suelo- dijo Hermione
Es un Potter Hermione- dijo Remus
Si y- dijo Hermione
Que todos están empeñados en agarrar cosas del aire- dijo Remus
Por cierto en que posición jugaba mi papa, por todos los días me dicen una posición distinta- dijo Harry
Principalmente de cazador, aunque algunas veces suplantaba al buscador, se destacaba en ambas- dijo Remus
Ah- dijo Harry- mi mama jugaba
Keisi se atraganto con el chocolate que se estaba comiendo y los dos se echaron a reír
Que?- dijo Harry un tanto molesto
Tu mama… jugando quidditch…- dijo Remus entre risas- eso… no va… a pasar
De que hablas- dijo Ginny
Lilly mezclaba… las pelotas- dijo Remus tratando de parar de reír
Cómo?- dijo Ron todos los equipos y los aficionados asintieron, prestando más atención que en clase, los demás (incluida Hermione) rodaron los ojos
Creía que la Waffle era la snitch- dijo Keisi, los cazadores abrieron los ojos- que las blodgers eran la Waffle- ahora le toco a los golpeadores abrir los ojos- y la snitch era las blodgers- termino Keisi, mientras todos los equipos se miraban entre ellos- mejor ni te cuento lo que hacía con los bates
Si, ojala no se lo hubiéramos dado, pase tres días en la enfermería despues de eso- dijo Remus
Todos se echaron a reír, Harry estaba tan rojo, que parecía que su piel había heredado el color rojo del cabello de su madre, a causa de aguantarse las ganas de reír, era su madre despues de todo, Ron y Hermione se reían con disimulo para que Harry no se enojara con ellos y los adultos también se reían con disimulo
Por suerte el que ella no jugara quidditch, no le importaba a James en lo absoluto- dijo Keisi- porque si no tu no estarías aquí
Harry puso una cara de asco ante la imagen de sus padres haciendo cosas que ningún hijo quiere ver
Ok, profesor, podría seguir leyendo- dijo Harry- mientras yo me quito esa imagen de la cabeza- termino mirando a Keisi
Oh vamos no creerás eso de la cigüeña verdad- dijo Remus
No- dijo Harry- pero puedo vivir feliz sin esa imagen en la cabeza
El profesor queriendo salvar a Harry de otro incomodo siguió leyendo
—¡Fuera! ¡FUERA!
Tío Vernon cogió a Harry por la cintura y lo arrojó al reci bidor.
NO TE ATRVAS A TOCARLO DURSLEY— gruñó con enfado Remus.
Oigan...ya pasó...estoy bien, recibí mi carta —se apresuró a decir Harry, recordando el episodio de la cola de cerdo. Ahogo su risa al recordarlo. Remus le miro unos segundos. Se calmo al cabo de un momento, mas sin embargo, no estaba conforme. Agarro el pergamino y volvió a escribir.
Cuando tía Petunia y Dudley salieron corriendo, cubriéndose la cara con las manos, tío Vernon cerró la puerta con fuerza. Podían oír el ruido de las cartas, que seguían cayendo en la habitación, golpeando contra las paredes y el suelo.
—Ya está —dijo tío Vernon, tratando de hablar con cal ma, pero arrancándose, al mismo tiempo, parte del bigote—. Quiero que estéis aquí dentro de cinco minutos, listos para irnos. Nos vamos. Coged alguna ropa. ¡Sin discutir!
Las miradas incrédulas no se hicieron esperar.
¡Está demente! -dijo Ron aturdido.
Tú lo has dicho Ron - dijeron Harry, Hermione, y el resto del comedor
Por que no solo madura y lo deja ver su carta- dijo Mcgonagal
Porque el que yo tenga al que disfrute o sea feliz, es algo que no les gusta- dijo Harry como si explicara que 2+2 son 4
Profesor por favor- dijo Ron
Parecía tan peligroso, con la mitad de su bigote arranca do, que nadie se atrevió a contradecirlo. Diez minutos des pués se habían abierto camino a través de las puertas tapia das y estaban en el coche, avanzando velozmente hacia la autopista. Dudley lloriqueaba en el asiento trasero, pues su padre le había pegado en la cabeza cuando lo pilló tratando de guardar el televisor, el vídeo y el ordenador en la bolsa.
Por fin le educan un poco- exclamó la señora Weasley.
¿En serio intentó llevarse todo eso?- le preguntó Tonks sorprendida. Harry asintió.
Además de tonto no tiene sentido común- exclamó Hermione. Todos los que sabían de los objetos muggles asintieron con la cabeza.
Condujeron. Y siguieron avanzando. Ni siquiera tía Pe tunia se atrevía a preguntarle adónde iban. De vez en cuan do, tío Vernon daba la vuelta y conducía un rato en sentido contrario.
—Quitárnoslos de encima... perderlos de vista... —mur muraba cada vez que lo hacía.
No lo harán!...Harry vendrá a Hogwarts así no quieran -dijeron los profesores al unísono.
No se detuvieron en todo el día para comer o beber. Al lle gar la noche Dudley aullaba. Nunca había pasado un día tan malo en su vida. Tenía hambre, se había perdido cinco pro gramas de televisión que quería ver y nunca había pasado tanto tiempo sin hacer estallar un monstruo en su juego de ordenador.
Con eso Harry tuvo una fantástica idea para una broma, contra Dudley, los hermanos Weasley y Remus obviamente tuvieron la misma idea porque empezaron a escribir
Están planeando una broma para el chico verdad- dijo Arthur
Sip- dijeron todos
Harry tú no puedes hacer magia fuera del colegio- dijo Keisi
Lo sé, por eso voy a obligar a Remus a que la haga- dijo Harry- además hay formas de bromas sin usar magia
Tampoco es que te haga falta- dijo Ron solo para que Harry lo escuchara, Harry se aguanto las ganas de reír y asintió
Hermione que los había escuchado sin que se dieran cuenta ya tenía una idea del secreto que ocultaban
Tras unos minutos la lectura siguió
Tío Vernon se detuvo finalmente ante un hotel de aspec to lúgubre, en las afueras de una gran ciudad. Dudley y Harry compartieron una habitación con camas gemelas y sábanas húmedas y gastadas. Dudley roncaba, pero Harry permane ció despierto, sentado en el borde de la ventana, contemplan do las luces de los coches que pasaban y deseando saber...
Pues ya lo sabes- dijeron todos
Claro que si- respondió Harry chocando las manos con Ron
Al día siguiente, comieron para el desayuno copos de tri go, tostadas y tomates de lata. Estaban a punto de terminar, cuando la dueña del hotel se acercó a la mesa.
—Perdonen, ¿alguno de ustedes es el señor H. Potter? Tengo como cien de éstas en el mostrador de entrada.
Extendió una carta para que pudieran leer la dirección en tinta verde:
Señor H. Potter
Habitación 17
Hotel Railview
Cokeworth
No nos íbamos a dar por vencidos Dursley — dijeron los profesores al mismo tiempo muy orgullosos de si mismos
Harry fue a coger la carta, pero tío Vernon le pegó en la mano. La mujer los miró asombrada.
Claro que estaba asombrada esa no es forma de tratar a un niño- dijo la profesora Hooch
—Yo las recogeré —dijo tío Vernon, poniéndose de pie rá pidamente y siguiéndola.
—¿No sería mejor volver a casa, querido? —sugirió tía Petu nia tímidamente, unas horas más tarde, pero tío Vernon no pareció oírla. Qué era lo que buscaba exactamente, nadie lo sabía. Los llevó al centro del bosque, salió, miró alrededor, negó con la cabeza, volvió al coche y otra vez lo puso en mar cha. Lo mismo sucedió en medio de un campo arado, en mi tad de un puente colgante y en la parte más alta de un apar camiento de coches.
—Papá se ha vuelto loco, ¿verdad? —preguntó Dudley a tía Petunia aquella tarde. Tío Vernon había aparcado en la costa, los había encerrado y había desaparecido.
Por fin dices algo con sentido- exclamó Tonks
Comenzó a llover. Gruesas gotas golpeaban el techo del coche. Dudley gimoteaba.
—Es lunes —dijo a su madre—. Mi programa favorito es esta noche. Quiero ir a algún lugar donde haya un televisor.
Lunes. Eso hizo que Harry se acordara de algo. Si era lu nes (y habitualmente se podía confiar en que Dudley supiera el día de la semana, por los programas de la televisión), en tonces, al día siguiente, martes, era el cumpleaños número once de Harry.
Feliz cumpleaños! - exclamo todo el mundo.
Mi cumpleaños fue hace meses pero gracias - dijo Harry aturdido por la felicitación.
Da igual - dijo Remus - quería hacerlo.
Harry le miro agradecido.
Claro que sus cumpleaños nunca habían sido exactamente divertidos: el año anterior, por ejemplo, los Durs ley le regalaron una percha y un par de calcetines viejos de tío Vernon.
Todos Gruñeron y el cuadro (que había sido reemplazado por el ultimo ataque) se llevo otra tanda de maleficios
Sin embargo, no se cumplían once años todos los días.
Claro que no, ese es el más importante – dijo Charlie
Junto con cumplir la mayoría de edad- siguió Bill chocando las manos con su Hermano menor
Tío Vernon regresó sonriente. Llevaba un paquete largo y delgado y no contestó a tía Petunia cuando le preguntó qué había comprado.
—¡He encontrado el lugar perfecto! —dijo—. ¡Vamos! ¡Todos fuera!
Hacia mucho frío cuando bajaron del coche. Tío Vernon señalaba lo que parecía una gran roca en el mar. Y, encima de ella, se veía la más miserable choza que uno se pudiera ima ginar. Una cosa era segura, allí no había televisión.
—¡Han anunciado tormenta para esta noche! —anunció alegremente tío Vernon, aplaudiendo—. ¡Y este caballero aceptó gentilmente alquilarnos su bote!
Un viejo desdentado se acercó a ellos, señalando un viejo bote que se balanceaba en el agua grisácea.
—Ya he conseguido algo de comida —dijo tío Vernon—. ¡Así que todos a bordo!
No puede llevar a niños en un bote cuando se anuncia tormenta.- dijo Molly muy preocupada
En el bote hacía un frío terrible. El mar congelado los salpicaba, la lluvia les golpeaba la cabeza y un viento gélido les azotaba el rostro. Después de lo que pareció una eterni dad, llegaron al peñasco, donde tío Vernon los condujo hasta la desvencijada casa.
El interior era horrible: había un fuerte olor a algas, el viento se colaba por las rendijas de las paredes de madera y la chimenea estaba vacía y húmeda. Sólo había dos habita ciones.
Nadie dijo nada, pero todos gruñeron por lo bajo, no había que ser Ravenclaw para saber quién iba a pasar una mala noche
La comida de tío Vernon resultó ser cuatro plátanos y un paquete de patatas fritas para cada uno.
Eso no es comida- dijo Molly molesta- ni siquiera da para una merienda
Todas las mujeres asintieron
La verdad es que ahora entiendo porque Harry casi no come- dijo Hermione
Como que no come- dijo Pomfrey
A veces pasa el día sin comer o se salta comidas- dijo Hermione
Todos los adultos miraron a Harry preocupados
Trató de encender el fuego con las bolsas vacías, pero sólo salió humo.
—Ahora podríamos utilizar una de esas cartas, ¿no? —dijo alegremente.
Estaba de muy buen humor. Era evidente que creía que nadie se iba a atrever a buscarlos allí, con una tormenta a pun to de estallar. En privado, Harry estaba de acuerdo, aunque el pensamiento no lo alegraba.
Al caer la noche, la tormenta prometida estalló sobre ellos. La espuma de las altas olas chocaba contra las paredes de la cabaña y el feroz viento golpeaba contra los vidrios de las ventanas. Tía Petunia encontró unas pocas mantas en la otra habitación y preparó una cama para Dudley en el sofá. Ella y tío Vernon se acostaron en una cama cerca de la puer ta, y Harry tuvo que contentarse con un trozo de suelo y ta parse con la manta más delgada.
Los gruñidos no se hicieron esperar ¿Cómo era posible que el niño más famoso en el mundo mágico tuviera que dormir así?
Suficiente pásenme un pergamino- dijo Mcgonagal furiosa, Remus que estaba más cerca le tendió un pergamino y una pluma- estoy mas que harta de esos dos.
Ok se acabo le voy a poner fin a esto denme un pergamino- dijo Fudge de pronto sonando muy molesto
Kinsley que estaba a su lado le paso varios pergaminos, donde escribió varias cosas
Moddy- dijo Fudge- cuando salgamos de aquí quiero que vayas y los arrestes por abuso infantil, Kinsley y Baker a cargo del caso, anota en un pergamino todo lo que han hecho hasta este verano y revisas los recuerdos del chico- dijo extendiéndoles varios pergaminos- Lupin te llevas al chico no me importa a donde, pero no lo quiero ver cerca de ese lugar nunca mas
Si señor- dijeron los mencionados
Tras unos minutos y varios maleficios al cuadro, la lectura siguió
La tormenta aumentó su ferocidad durante la noche. Harry no podía dormir. Se estremecía y daba vueltas, tratan do de ponerse cómodo, con el estómago rugiendo de hambre.
Todos gruñían y maldecían el cuadro. Ron pensaba tristemente: Ninguno de nosotros ha pasado nunca hambre y yo, idiota de mi, teniendo envidia de Harry. Ron le puso la mano en el hombro de su amigo dándole a entender que no estaba solo y Hermione lo abrazaba dándole su apoyo, y Ginny a su lado le tomo la mano y le sonrió como diciéndole que todo estará bien y este les sonrió agradecido
Los ronquidos de Dudley quedaron amortiguados por los truenos que estallaron cerca de la medianoche. El reloj lumi noso de Dudley, colgando de su gorda muñeca, informó a Harry de que tendría once años en diez minutos. Esperaba acostado a que llegara la hora de su cumpleaños, pensando si los Dursley se acordarían y preguntándose dónde estaría en aquel momento el escritor de cartas.
Volando y a punto de llegar.- les murmuró Harry a sus amigos.
Ya quiero saber cómo sucedió- le murmuró Ron a Harry.
Paciencia, hermano- dijo Harry- El cerdo de Dudley pronto volverá a salir- los tres se pusieron a reír sin que nadie entendiera porque en excepción, claro está, de Hagrid
Cinco minutos. Harry oyó algo que crujía afuera. Esperó que no fuera a caerse el techo, aunque tal vez hiciera más ca lor si eso ocurría.
No solo te resfriarías- dijo Ginny
Cuatro minutos. Tal vez la casa de Privet Drive estaría tan llena de cartas, cuando regresaran, que po dría robar una.
Todos asintieron
No iso falta- dijo Harry
Pero estaba llena- dijo Hermione
Oh si- dijo Harry
Tres minutos para la hora. ¿Por qué el mar chocaría con tanta fuerza contra las rocas?
Y (faltaban dos minutos) ¿qué era aquel ruido tan raro? ¿Las rocas se estaban desplomando en el mar?
El trio miro a Hagrid que se puso rojo
Un minuto y tendría once años. Treinta segundos... vein te... diez... nueve... tal vez despertara a Dudley, sólo para mo lestarlo... tres... dos... uno...
Pensamiento merodeador- pensó Remus mirando a su sobrino
Hazlo Harry Hazlo- dijeron todos los alumnos emocionados
Mientras Harry se reía ante el recuerdo
BUM.
BUM?! - Dijeron todos alarmados
Como que BUM que paso- dijeron los adultos al borde de la histeria
Tranquilos estoy bien- dijo Harry llamando la atención de los adultos que cuando lo vieron se calmaron ya que tenia razón y el tener a Harry con ellos los aliviaba un poco
Toda la cabaña se estremeció y Harry se enderezó, mi rando fijamente a la puerta. Alguien estaba fuera, llamando.
Se acabo el capítulo - anunció el profesor Flitwick
Gracias Profesor Flitwick, - dijo Dumbledore- bueno lo prometido es deuda, ahora almorzaremos y luego leeremos el siguiente
Por arte de magia, los platos con comida aparecieron en las mesas del gran comedor.
Ya era hora! - exclamaron todos los Weasley menos Ginny (Ya que su apetito no era el mismo que el de sus hermanos) a la vez.
Harry, Hermione, los señores Weasley y los demás miembros de Grifindor rodaron los Ojos pero no dijeron nada. Al siguiente momento todo el mundo estaba comiendo con rapidez. No se podían aguantar para saber que había pasado con Harry
Tras poco más de media hora todos estaban saciados y listo para escuchar el capitulo siguiente
Bueno quien leerá el siguiente- dijo Dumbledore
Podría leer yo- dijo Hagrid
Claro Hagrid- dijo Dumbledore y le paso el libro
El guarda busques tomo el libro entre sus manos y lo abrió en la pagina correspondiente
El guardián de las llaves- leyó Hagrid
no esperaban que actualizara tan rapido verdad,
bueno voy a responder algunas preguntas
los padres de Hermione, los voy a incluir, despues de leer el guardian de las llaves (al menos a su madre)
sobre el fantasma: bueno quise darle un aire de misterio que solo vinculara a Ron y Harry
sobre Sirius creo que lo integrare, para cuando se lea el tercer libro o despues de eso, pero les prometo que su entrada sera asombrosa, lo que si les digo sobre el esque voy a hacer una pequeña escena sobre, ya que esta viendo todo desde Grimmuld place
bueno estoy inspirada asi que puede que suba el proxima esta noche o mañana en la mañana
comenten plissssss:)
besos:)
