Capítulo 3 El Secreto De Akane

"Las Terribles Consecuencias De La Infidelidad"

Shampoo estaba realmente muy enfadada, Ranma jamás la había visto tan molesta en toda su vida. No sabía que hacer así que lo único que se le ocurrió fue guardar silencio y bajar la vista. Unas cuantas lágrimas de rabia corrieron por las tersas mejillas de la hermosa chica china de largos cabellos lilas. Ella estaba tan encolerizada que las palabras simplemente se rehusaron a salir de su boca. No sabía ni por dónde empezar, si hablar o comenzar a golpearlo hasta quedar exhausta... o tal vez calmarse y pedir una buena explicación...

- ¡Ranma! –tranquilizarse, definitivamente no era una opción- ¡¿Dónde estar tú a estas horas de la noche! –su rostro estaba rojo de la furia.

- Fui por ahí nada más... –vaciló un poco temeroso- Es sólo que no podía dormir, eso es todo...

- Ranma, no mentir a mí –los ojos de la chica derramaban lágrimas sin control, por fin se había desatado el huracán, el volcán que había permanecido inactivo por casi cuatro años finalmente se decidió a hacer erupción- Tú creer que engañar a mí durante todo este tiempo... –se limpió las lágrimas bruscamente como si sintiera desprecio por ellas- Pero no ser verdad, yo saber todo, siempre saber todo desde el principio... ¡Y ahora tener el descaro de hacerlo estando yo en Japón!

- ¿A qué te refieres? –la única opción que le quedaba era hacerse el inocente- No sé de qué estás hablando...

- No tener que fingir nada... –la voz de Shampoo estaba entrecortada por los sollozos- Yo saber... no ser tonta ¿Tú saber? Akane y tú burlarse de mí cada vez que yo viajar a visitar bisabuela en China... pero yo darme cuenta... no tener que ocultarlo más... de todos modos ella no recordar a ti... ya no volver a jugar a mis espaldas... ya no poder...

- Lo siento mucho Shampoo –Ranma estaba realmente arrepentido- Todo esto es culpa mía...

- ¡¿Y de quién más si no! –lo interrumpió bruscamente- ¡¡Tú arruinar mi vida, Ranma Saotome!

- Si tan sólo me dejaras explicarte... –su voz era débil y pausada- Yo no soy el hombre que se casó contigo, yo no te amo... yo amo a Akane, siempre la he amado...

- ¡¿Y eso qué importar a mí? –sus gritos se hacían cada vez más desgarradores- ¿Tú creer que servir de consuelo a mí o qué? ¡Con eso no arreglar nada tú! ¡¡Yo ser tu esposa! ¡Yo casarme contigo en mi aldea antes de tú conocer a Akane!

- No sé cómo pudo ocurrir todo esto –su voz se perdía entre los reclamos de Shampoo quien lloraba amargamente- Pero si tan sólo pudiera hacer algo al respecto...

Los gritos desaparecieron súbitamente, Shampoo se quedó mirándolo en silencio con una expresión seria. Algunas lágrimas que no habían alcanzado a salir rodaron suavemente por las sonrosadas mejillas de la afligida muchacha. Ranma no alcanzó a comprender el por qué de tan repentino cambio pero no le gustó nada la débil sonrisa que se podía apreciar difícilmente en los labios de su mujer, al parecer había escuchado lo que dijo y tenía ahora alguna idea extraña rondando por su impredecible cabeza.

- Hay algo que tú poder hacer... –comenzó a hablar débilmente con voz ronca- Poder intentar ser feliz con el matrimonio que tú tener ya... No tener caso luchar contra la corriente, lo mejor ser seguirla y salir adelante como tú poder...

- Yo... –había algo en la voz de su esposa que le hacía pensar que ella había planeado todo- Creo que tienes razón... –para evitarse problemas, decidió seguirle la corriente.

- ¿De verdad, Ranma? –los enormes ojos rojizos de la chica brillaban de felicidad mientras ésta se acercaba al rostro del muchacho- ¿De verdad tú creer que tú y yo poder ser felices juntos? –nuevamente rodaban lágrimas a través de su rostro pero esta vez eran lágrimas de felicidad.

- S... sí... claro ¿Por qué no? –el muchacho dudaba mucho, en realidad era bueno actuando pero en esta ocasión los nervios lo traicionaban- Es... es muy... probable... ¿No crees?

- ¡Oh! ¡Ranma! ¡Yo ser tan feliz! –se aventó encima de él rodeándolo con los brazos y besándolo en los labios- ¡Tú hacer a Shampoo la mujer más feliz de todo el universo!

- Vamos a dormir, ya es algo tarde –se excusó alejándose de ella para evitar que lo vuelva a besar- Mañana tenemos que ir a la escuela- recordó que no sabía si estaba estudiando o no y se mordió los labios pero ya era demasiado tarde...

- Tú querer decir: "Ranma tener que ir..." –Shampoo parecía muy extrañada- Recordar que yo no estudiar... Shampoo quedarse en casa a ser buena esposa.

- Tienes razón, yo me refería a mí y a... –se volvió a morder los labios porque no encontró cómo completar la frase, sabía que lo estaba echando todo a perder pero no podía evitarlo, era evidente que debió permanecer callado- Quiero decir... ¡Tienes razón! Yo creí que... me acompañarías... para no estar aquí sola aburriéndote... sí, eso es...

- ¡¡¡Akane! –los ojos de la muchacha irradiaban cólera- ¡¡Tú pensar en ella de nuevo! ¡Tú querer ver a Akane en la escuela! ¡¡Además estar en vacaciones de verano!

- No, no, no Aka... –se dio un ligero golpe en la frente- Quiero decir, Shampoo, yo no estaba pensando en ella...

- ¡¡¡Tú llamar Akane a Shampoo! –ahora daba vueltas como poseída arrojando objetos en dirección a Ranma que se estrellaban contra la pared ya que él los esquivaba hábilmente.

El chico de ojos azules y negros cabellos atados en una larga trenza no sabía qué hacer o cómo detenerla así que se limitó a hacer algo que nunca se imaginó hacer y no estaba dispuesto a hacer de nuevo: abrazó a Shampoo con fuerza para que ya no pudiera moverse "Calma, no vas a lograr nada poniéndote así" le susurró suavemente al oído. Ella forcejeó hasta que se dio por vencida y se dejó caer quedando exhausta, al parecer las palabras de su marido le habían dado en qué pensar y recapacitó.

- Yo sentirlo mi amor –se limpiaba las lágrimas con delicadeza sintiéndose arrepentida (o eso aparentaba)- Tú y yo decir que ser felices de ahora en adelante, esposa prometer no ser celosa... ya no...

- No te preocupes –aflojó los músculos sintiéndose más tranquilo y liberando un poco a la chica de su abrazo- Todo está bien "Lo único que tengo que hacer es ir a visitar al doctor Tofú para que me preste ese libro donde viene la receta para preparar el shampoo medicinal, supongo que ha de vivir en la misma casa donde vivía con Kasumi en la línea temporal de donde yo provengo"

- Ranma –sus ojos estaban entrecerrados y sus labios se abrían lentamente- Yo creer saber cómo poder mejorar nuestra relación... –humedecía sus labios sensualmente con la lengua.

- ¿En serio? –por más que se esforzó, su voz no demostraba la más mínima emoción- ¿Cómo? –de todas formas, la expresión de su cónyuge no le hacía pensar nada bueno... se sentía cansado físicamente y no podía dejar de pensar en la chica de ojos cafés y cabellos azules.

- Ranma –el joven se puso como si le fueran a dar una condena en alguna cárcel de máxima seguridad- Yo creer que ya ser tiempo de pensar en tener un hijo...

La expresión del muchacho no mejoró en lo más mínimo, por el contrario, palideció y sus ojos se abrieron desmesuradamente en señal de incredulidad. Shampoo se quedó inmóvil esperando una respuesta, lentamente comenzó a deslizar uno de los tirantes de su bata bajándolo sensualmente. Ranma se apresuró a detenerla y acomodar el tirante en su lugar.

- No creo que... –comenzó decidido a hacerla cambiar de opinión.

- Yo saber ya... –lo interrumpió como si supiera exactamente lo que él iba a decir- Pero eso no ser ningún impedimento –se notaba que ya habían discutido acerca de eso en otras ocasiones- Yo no ir a la escuela ni pensar ir, y no creer ser muy joven para tener familia, en mi aldea a mi edad, las chicas ya tener uno o dos hijos. Además ya hacer cuatro años y medio desde que tú decidir no tocar a mí para que esposa no quedar embarazada, yo creer que en este tiempo, Shampoo madurar lo suficiente para ser una buena madre...

- Pero... –estaba seguro de que su mujer ya conocía todos los argumentos que podría darle y ya tenía una respuesta válida para cada uno de ellos- De todos modos...

- Sí, yo saber ya... –parecía haber meditado todo con sumo cuidado- Tú querer terminar tu carrera... yo asegurar a ti que la presencia del bebé no estorbar a ti para estudiar, yo encargarme de él, yo cuidarlo, tú sólo tener que preñarme... tú no notar que el bebé nacer y estar en la casa...

- Pero... –ya no sabía qué más decirle, no estaba al tanto de todo lo que había ocurrido y no había madurado lo suficiente como para evaluar todas las posibilidades puesto que no había vivido todas las experiencias necesarias.

Shampoo se acercó a intentar seducirlo pero fue inútil, su marido no sentía ni el más mínimo deseo por ella. Lo perseguía y se acercaba a él mientras sentía como él la esquivaba y trataba de alejarla de sí mismo sin que ella se diera cuenta. Cansada de ser rechazada, se puso suave cuando él la empujó y se dejó guiar alejándose de él. Ranma se percató de esto e inmediatamente retiró las manos para dejar de empujarla, la miró asustado por un momento para luego bajar la vista avergonzado.

- Tú pensar en ella ¿Verdad? –su voz ya no sonaba furiosa sino resignada y llena de dolor- ¿Tú creer que yo no darme cuenta cómo repugnar a ti mis besos? ¿Tú creer que yo no notar cómo tú luchar para no retirar bruscamente de mi cuando yo depositar mis labios sobre los tuyos?

- Shampoo yo... –ninguna excusa era válida en ese momento- Lo siento...

- Yo sólo querer un bebé... –sus ojos se inundaron de lágrimas- Un hijo tuyo es todo lo que yo pedir... y después... yo desaparecer de tu vida para siempre...

- Regresa a Akane a la normalidad y te cumpliré ese deseo... –él seguía dudando de la sinceridad de la felina chica china.

- Qué más querer yo pero yo temer que eso ser imposible... los efectos de la técnica que yo realizar ser irreversibles –mintió la chica pero no logró engañarlo puesto que él conocía el remedio a su problema.

- Shampoo... –suspiró lentamente con la vista clavada en el suelo, una corriente de aire pasó por la ventana penetrando la delgada bata de la chica, lo que hizo que se erizara- Estoy cansado de esto, lo siento mucho pero no pienso quedarme de brazos cruzados... –sus ojos recorrían nerviosamente el piso de la pequeña y modesta habitación- Creo que esto no está funcionando y no va a funcionar –se sentó en la cama frente a ella y jugueteó con sus dedos nerviosamente sin atreverse a subir la vista, podía sentir claramente la mirada de su cónyuge clavada en él- Tú sabes lo que pasa entre Akane y yo... la amo y no pienso dejarla, así que creo que lo mejor será que tú y yo vayamos viendo lo de los trámites del divorcio...

No pudo ni siquiera ver el momento o de dónde vino, solamente sintió un gran impacto en su cara. No se molestó en voltear la cabeza para mirarla, sabía que de alguna manera lo merecía y se sentía incapaz de mirarla a los ojos. Ella se soltó a llorar amargamente arrodillada en el piso. La luna brillaba intensamente iluminando el cuarto parcialmente. Las cortinas de la ventana se mecían con cuidado siguiendo la ruta que les marcaba la suave brisa. Ranma se salió y dejó a Shampoo llorando sola, ahora lo que más le interesaba era poder pedirle ese libro prestado al doctor, caminó lentamente hacia su consultorio pues faltaba mucho tiempo para que llegara una hora apropiada para visitarlo. Pero Shampoo tampoco se iba a resignar tan fácilmente, ella tenía su propio sueño y no descansaría hasta verlo cumplido... Tenía que proteger el secreto de Akane a como diera lugar...

- Nunca tú tener el divorcio, mi cielo –dijo en una voz decidida una vez que estuvo sola- Y tampoco saber el secreto de tu querida Akane –continuó gritándole al aire como una maniática con los ojos inyectados de sangre y las venas resaltadas- Ella ya no recordar... y no recordar jamás... estar en mis manos y no ser tan fácil... mi amor...

Era ya muy entrada la noche y la calle del consultorio de acupuntura estaba desierta, de todas formas era inútil esperar en la puerta, él más bien había ido con la esperanza de que hubiera todavía pacientes con el doctor. Necesitaba un lugar dónde dormir y no tenía ninguna idea de a dónde ir. Un nombre le daba vueltas por la cabeza llenándolo de esperanza: Ukyo. Caminó despacio hacia el restaurante de okonomiyakis, por lo menos ahí tendría una buena amiga de la infancia en la cual podría apoyarse. Todo estaba oscuro pero igual a como lo recordaba, con un poco de suerte encontraría en Ukyo a la chica que conocía en su propia línea temporal. Estuvo gritando su nombre durante varios minutos antes de recibir alguna respuesta, una luz se encendió en el piso de arriba seguida por el sonido de algo que se cayó. Un somnoliento chico de largo cabello castaño y ojos azules salió a abrirle la puerta. Estaba vestido con un pantalón holgado y una chaqueta de mezclilla para protegerse del frío.

- ¡Saotome! ¿Qué pasa? –su voz sonaba entre incómoda y preocupada- ¿Qué haces aquí a esta hora? –a pesar de la preocupación, se lograba distinguir claramente cierta frialdad en su voz.

- "U-Chan" –la voz de Ranma sonaba temblorosa, seguramente también le había hecho mucho daño a ella- ¿Por qué estás disfrazada de hombre otra vez?

- ¿Viniste a esta hora para preguntarme eso? –la pregunta fue formulada en un tono agresivo y resentido, era evidente que a ella no le hacía mucha gracia su presencia- ¡Vaya! Por un momento pensé que algo malo te había ocurrido pero ¿Por qué habría de preocuparme por un patán como tú? –parecía estar muy enfadada con él también- Creo que es mejor que te vayas a casa... tu esposa debe estar preocupada esperándote –prácticamente lo estaba corriendo con un tono de voz muy cortante- Y debes tener obligaciones importantes qué cumplir con ella –agregó con algo de ironía.

Ranma abrió la boca para responder pero apenas tomó aire para hacerlo, se arrepintió y esbozando una sonrisa se acercó lentamente al rostro de su amiga, la besó levemente en la mejilla y le susurró al oído tomándola de los hombros "Por favor perdóname todo el daño que te he hecho, he sido un tonto... además te ves muy linda vestida de chica" luego dio media vuelta y se alejó. Ukyo dudó si seguirlo o no, estuvo mirándolo unos segundos acariciando su mejilla en el lugar donde Ranma la había besado pero optó por volver a la cama, después de todo Ranma no era tan amigo suyo y desde que supo lo de su matrimonio con Shampoo habían dejado de hablarse porque ella jamás lo pudo perdonar, pero sus palabras resonaron en su cabeza repitiéndose un largo rato antes de que pudiera conciliar el sueño de nuevo.

El muchacho de cabellos oscuros corrió decidido hacia la casa de Akane, si en el pasado había podido curarla sin el shampoo, esta vez también lo haría. Al llegar a la casa sintió un horrible escalofrío recorrerle la espina dorsal y supo que algo andaba mal. A simple vista no se notaba nada, las luces exteriores prendidas y las interiores apagadas, todo en silencio excepto por el canto suave de los grillos y el murmurar húmedo del sereno. No había malas señales pero... la puerta de entrada estaba... ¿Entreabierta? Con el corazón en la mano, el apuesto muchacho corrió hacia el interior de la residencia gritando el nombre de Akane. Cada paso que daba aumentaba la adrenalina corriendo por su sangre, buscaba desesperadamente señales de forcejeo, destrozos o algo y no hallaba nada. Gritaba el nombre da su amada a pesar de que se le desgarraba la garganta y cada segundo de silencio lo hacía alterarse cada vez más. La encontró en la sala desmayada, aparentemente ilesa, con la cabeza apoyada sobre el regazo de su esposa.

- ¡¡Shampoo! ¡¿Qué demonios crees que estás haciendo! –la regañó ignorando las lágrimas en los ojos de la chica china de largos cabellos y tratando de acercarse para comprobar el estado de su amada- ¡¿Qué sucede con Akane!

- ¡Yo estar harta! –respondió su mujer terriblemente frustrada- Si tú no ser de Shampoo, no ser para nadie... aunque ella no recordar a ti... ser un obstáculo...

Las palabras de Shampoo en el pasado se repitieron una y otra vez en su cabeza haciendo que el pecho se le oprimiera y no lo dejara respirar por la angustia y el temor de perder a Akane, en su línea temporal Shampoo no aceptó que Ranma hubiera curado a Akane y al ver que el Xi Fa Xian Gao Shiatsu falló, ella no se dio por vencida.

"Akane ser obstáculo, obstáculo ser para matar" (Palabras de Shampoo en la línea temporal de donde viene Ranma)

- Dar un paso más Ranma Saotome... –la mano de Shampoo se erguía amenazante sobre el cuerpo inerme de Akane- Solamente un paso más... y Akane morir...

- Shampoo... –la voz del muchacho sonaba mucho más calmada ahora que tenía la certeza de que Akane aún vivía- Tranquilízate por favor... esto es una locura... –la incertidumbre lo hacía ponerse más nervioso, sabía que su esposa era muy impredecible y capaz de cualquier cosa... más aún por el estado emocional tan crítico en el que se encontraba en ese momento...

- Yo no bromear... –sus músculos estaban tensos y no abandonaba la posición de ataque- Yo estar enferma y cansada de sus juegos... de sus burlas... yo saber que tú escuchar todo lo que Akane y Shampoo hablar esta mañana... pero ella nunca ser tuya... tú ser mi esposo... y yo no perder a ti tan fácilmente...

- Shampoo, por favor... –se le enfrentó con un valor fingido ya que temía por la seguridad de Akane- Entiende que aunque la mates yo nunca te voy a amar... yo siempre la amaré a ella...

Los ojos carmesíes de la chica se encendieron con un fuego de ira, enseguida Ranma supo que nunca debió haber dicho semejante cosa, trató en vano de buscar alguna excusa... algo para tranquilizarla... alguna frase que la hiciera entrar en razón, hacerla ver que no la había amenazado... que no era ningún reto... pero fue demasiado tarde... Shampoo apretó los dientes respirando agitadamente mientras las lágrimas de rabia inundaban sus ojos. Miró a Akane con un odio que su esposo nunca le había visto antes y se preparó para atacar, el golpe fue limpio y preciso, digno de una excelente artista marcial... la sangre caliente brotó y escurrió manchando el piso... el sonido de la voz aguda gritando de dolor hizo eco en toda la habitación calándole los huesos al muchacho... Ranma cayó al suelo sin poder articular palabra...

- ¡Shampoo! –alcanzó a balbucear con el corazón acelerado y la respiración agitada- ¡¿Qué has hecho!

La sangre siguió fluyendo abriéndose paso entre los tablones de madera, escurriendo por los bordes y marcando su camino. Shampoo la miraba aterrada como despertando de una horrible pesadilla en la que no sabía lo que estaba haciendo, se tapó la boca con una mano terriblemente arrepentida y corrió hacia el baño en busca de un botiquín de primeros auxilios... revolvió todo el contenido de la caja sacando vendas y alcohol torpemente para llevarlas a la sala. Corrió con todas sus fuerza y temblando pero lo hizo tan torpemente que se cayó en su descenso y rodó por los escalones, se levantó como si nada hubiera pasado llorando y suplicando entre gemidos una disculpa...

- ¡¡¡Ranma! –hipó atragantándose de la desesperación- ¡Ranma por favor perdonar a Shampoo! ¡Yo estar muy alterada! ¡Yo no saber lo que hacer en ese momento! –volvió a tropezarse y se levantó apenas tocó el suelo como si hubiese rebotado.

Al llegar a la sala llevaba tanto impulso que se resbaló con el charco de sangre y dejó caer los vendajes que rodaron por el piso manchándose del líquido rojo junto con la botella de antiséptico. Se levantó completamente manchada y miró a su alrededor. Ranma se había ido llevándose el cuerpo de Akane. Bajó la cabeza sobre el charco y cerró los ojos dejando rodar sus lágrimas hasta que llegaron al líquido rojo que teñía su ropa y su piel. De alguna manera sabía que después de esto se ganaría su odio para siempre, el odio del hombre al que amaba más que a su propia vida, a quien le había entregado todo lo que era y todo lo que tenía para entregar, a quien había dedicado su vida entera... la única persona que significaba algo para ella... la única persona que valía para ella... su mundo entero giraba alrededor de él... vivía por él y para él... sin él su vida no era nada, si era difícil vivir sin su amor, vivir sabiéndose odiada por él iba a ser insoportable. Respiró hondo para luego desahogar todo su dolor y frustración en un grito de profundo sufrimiento.

- ¡¡¡RANMA!

Notas de la autora

Bueno, espero no estar cayendo en el drama telenovelesco exagerado y no estar decepcionando a nadie… todavía, pues les advierto que puede ponerse peor. De todas formas muchas gracias por leer y por los reviews, que realmente, por insignificante que parezca, es una gran motivación para mí y me inspira ¡Muchas gracias!

LunaGitana