El terror la golpeo en el instante en que él la toco. El firmemente empujaba sus hombros con ambas manos hasta que Sakura se vio obligada a acostarse sobre su espalda. El saco de dormir fue arrancado de sus dedos y apartado de su cuerpo. Desnudo, la inmovilizo debajo de él mientras su cuerpo descendía sobre el suyo más pequeño. Las grandes manos la agarraron por sus muñecas levantándolas por encima de su cabeza, empujo sus piernas obligándolas a separarlas. Ella estaba extendida como un águila debajo del hombre, clavada allí con firmeza, con sus narices casi tocándose.
Cerró los ojos, inhalándola por unos segundos antes de su rostro se volviera a ambos lados, acercándose cada vez más a ella hasta que su caliente nariz rozara su garganta. Un gruñido suave retumbó desde la profundidad de su pecho. Contra la cara interna de su muslo sintió como su polla se endurecía de nuevo mientras la sangre lo inundaba, agrandándolo. Obviamente el olerla lo encendía.
—Por favor no me lastimes. —Sakura odio el temblor de miedo en su voz.
Mientras levantaba la cabeza, sus miradas se paralizaron. Sus ojos resplandecían brillando por el deseo y algo primario se mostraban en ellos. Él negó con la cabeza, frunciendo el ceño, mirando a Sakura. Era obvio que él quería decir algo, pero ella no podía entenderlo. Otro rugido retumbó de sus labios abriéndolos, su pecho vibraba ligeramente donde presionaba debajo de ella en sus pechos desnudos, haciéndola más consciente de sus endurecidos pezones. A gruñidos era la manera como él hablaba y precisamente ella no entendía a gruñidos. Cuando la frustración brilló en los ojos, Sakura pensó que podría comunicarse.
Sus eléctricos ojos negros se cerraron mientras bajaba su rostro contra el cuello. Su aliento era caliente en contra de su piel, haciendo que Sakura temblara un poco con la sensación. El aspiro lenta y profundamente, en un erótico despertar atravesándola mientras su nariz suavemente acariciaba la línea de su garganta. Parecía que realmente le gustara la forma en que ella olía a juzgar por la gran erección que estaba presionado contra ella. Sin embargo, él no estaba haciéndole daño, o forzándola a tener relaciones sexuales con él. El solo la estaba oliendo mientras la mantenía abajo. Sus miradas se encontraron de nuevo cuando su cabeza se levantó.
Soltándola de las muñecas, levantó su pecho alejándose un poco de su cuerpo. Echaba de menos su calor, mientras levantaba su estomago separándolos. La temperatura de su cuerpo era más caliente que la de un hombre normal. Una sonrisa curvo sus labios cuando sus ojos bajaron, hacia sus pechos descubiertos.
Sakura no estaba segura de lo que eso significaba. Ella se puso tensa. La idea de luchar contra él cruzó su mente, pero sabía que nunca conseguiría quitarse de encima a alguien de su tamaño. Se sentía pequeña atrapada bajo su amplio pecho, y entre sus gruesos y musculosos brazos apoyados a ambos lados de sus costillas, aprisionándola en su lugar.
Todo lo que hizo fue quedarse sin aliento cuando el bajó su cabeza, deslizándose hacia debajo de ella en el proceso, así que su dura polla se alejó de su monte y la parte interna del muslo. Una caliente boca se abrió sobre su pezón derecho, su lengua se deslizaba para tocarla. El hombre lamio la cresta de su pecho, suavemente gruñéndole de nuevo. El chupó el capullo en su boca.
Una sacudida golpeo su cuerpo atravesándolo mientras su áspera lengua estimulaba alrededor de su endurecido pico. Chupo su otro pecho, tirando más hacia su caliente boca, sus afilados dientes se cerraron sobre su tierna carne. No había dolor, pero la tenía bien agarrada entre sus dientes y la succionaba con su boca.
La mantuvo inmóvil por lo que le estaba haciendo a su cuerpo, el miedo de Sakura comenzó a desaparecer, para ser remplazado por la comprensión de lo que le estaba sucediendo. Unos segundos más tarde estaba frenéticamente empujando su pecho con sus manos abiertas. Sus tensos músculos se sentían como el acero mientras presiona con fuerza contra su piel tratando de moverlo, pero él no se movía o soltaba su pecho. Su boca trabajaba en ella, amamantándola, causando que dejara de luchar mientras el fuerte agarre de su boca en su pezón inmovilizaba todo su cuerpo.
Ella jamás había experimentado tal sensación antes. Ella había tenido algunos amantes en su vida, cuatro para ser exactos, pero ninguno de ellos la había chupado tan fuerte como él. Sus dientes raspaban su pezón, lo que la hizo retorcerse debajo de él, se sentía como si esa boca caliente estuviera conectada directamente con su coño.
Su clítoris comenzó a palpitar bajo el asalto frontal del hombre. Sus manos pasaron de estar empujándolo a deslizarse hacia arriba hasta sus hombros para agarrar la curva de ellos. Sintió espasmos en sus paredes interiores, inundándola de humedad, mientras el dolor se convirtió en una ardiente necesidad. Sus uñas se clavaron en su piel, un gemido broto de sus labios, sus caderas arqueándose en su estómago.
El hombre era implacable con esa boca. Finalmente, soltó su dura cresta con un suave chasquido antes de que se moviera lentamente hacia el otro lado descuidado. Sakura odio la manera en que ella levantó la espalda así su pecho se empujaba contra su boca, mientras el comenzó a mamar fuerte. Movió su cadera, deslizándose debajo de ella un poco más, mientras que sus uñas se clavaban en el tratando de levantarlo de su lugar.
Él se movía más lejos de donde ella estaba, latiendo con una necesidad que la consumía. El tipo podría tener un aspecto parte animal, pensó, pero él estaba sacando al animal en ella. Quería que el trabajara con su polla dentro de ella donde estaba mojada, donde ella ardía de deseo por él para que la follara. Deseaba conocer su nombre. Obviamente, él no podía decírselo a menos que fuera con un gruñido que dudaba que ella pudiera imitar. Cuando soltó su pecho el aire fresco golpeó su húmedo pezón. Sintió que se encogía dolorosamente en la gélida cueva. Su mirada voló hacia sus increíbles ojos azules y se miraron fijamente. Vio una intensa mirada hambrienta y ardiente en esos ojos. Sakura se preguntaba si ella tenía esa misma mirada.
Él se empujo hacia arriba levantándose de su cuerpo, inhalando profundamente mientras se deslizaba más abajo. Se dio cuenta de lo que iba a hacer cuando su atención se apartó de sus ojos verdes. Su atención se centro en su vientre y después se deslizó a su expuesto sexo. Ella trató de cerrar sus muslos, pero él se movió más rápido. Se puso de cuclillas entre sus piernas, agarrándola con ambas manos. Tenía la piel áspera en las palmas de sus manos, eso la convenció de abrirse completamente. El levantó la vista y respiró profundamente para inhalar su olor.
Un jadeo se le escapó mientras enterraba su cara entre sus piernas. Ella casi estuvo a punto de gritar de la intensa sensación de tener a un hombre lamiendo su sexo. Una gruesa y cálida lengua, se deslizo atreves de su dilatado coño y traspaso su entrada, empujando profundamente su lengua dentro de ella. Un desgarrado gruñido salió de él. Normalmente, ese feroz sonido la habría aterrorizado, pero él hacía que fuera imposible temerle. Él movía su lengua dentro de ella de un lado hacia otro. Sentía su lengua presionando contra sus paredes interiores un par de veces antes de que él lentamente se retirara.
Ella echó su cabeza hacia atrás todavía tratando de cerrar sus muslos, pero sus manos la sujetaban abriéndolos. Todo lo que logró hacer fue empujar su vagina más fuertemente contra su cara. Él volvió a gruñir una vez más, tuvo una nueva sensación con su gruñido mientras vibraba en contra de ella cuando él hizo ese largo rugido. Él había descubierto su clítoris. Ella se congeló completamente, olvidándose hasta de respirar, mientras su lengua la excitaba.
—Oh, Dios. ¡Sí!
Sakura repentinamente no quería que se detuviera. Ella le echó los brazos por encima de su cabeza desgarrando su ropa de dormir, su espalda se arqueo saliendo del saco de dormir. Sintió éxtasis puro cuando lamió su clítoris, concentrándose en el hipersensible capullo. Ella dejó de tratar de cerrar sus muslos. Ella los extendió más separándolos para darle un acceso más fácil, su cadera se sacudía ligeramente.
—Rápido, por favor, —rogó en voz baja. —Eso se siente tan bien
Él la entendía. Aumentó el ritmo, logrando un buen agarre, chupo su clítoris tirando de él continuamente mientras sus labios se cerraban sobre el entero capullo. Ella sintió como sus afilados dientes agarraban sus labios exteriores con estos, pero no la lastimaron. Froto su lengua rápidamente contra su clítoris. Ella no había tenido sexo en un largo tiempo, después de seis meses de sólo tocarse, hizo que estuviera a punto de explotar.
Ella ni siquiera intento contenerse. Se corrió fuertemente, soltando un grito, mientras se sacudía contra su implacable boca. Su cabeza se giraba de lado a lado mientras se seguía corriendo, a la vez que él continuaba jugando con su hinchada protuberancia. Sus gritos se convirtieron en gemidos cuando se volvió demasiado sensible.
Él la soltó lentamente. Sakura se sentía como una marioneta cuyos apretados hilos habían sido cortados. Se quedó inerte en el saco de dormir hasta que él impulso su lengua dentro de su coño sin previo aviso. Ella gemía mientras el movía ese fuerte órgano entrando y saliendo dentro de ella, empujando sus paredes interiores, chupándola. Trató de cerrar de golpe sus muslos, pero sus manos los empujaron abriéndolos otra vez. Su lengua se deslizó fuera de ella lentamente, mientras pequeños gruñidos salían de él.
Sakura se dio cuenta de que sus ojos estaban cerrados. Él se deslizó por su cuerpo, moviéndose entre sus piernas abiertas. Su musculoso cuerpo caliente, se acoplaba hundiéndose en la más pequeña bajo de él mientras se colocaba. Ella sabía que él estaba siendo cuidadoso para no aplastarla bajo su peso, ya que fácilmente podía respirar. Una de sus manos se apoderó de su pantorrilla, empujándola hacia arriba así que su talón estaba a la altura de su cadera. Cuando ella lo miró, unos ojos negros parecían brillar directamente dentro de su alma.
La redondeada punta de su pene presiono contra su coño mientras la penetraba. Sakura gimió mientras lo sentía empujándose dentro de su cuerpo. Él era grueso y ella sabía que la cabeza de su polla era más gruesa que cualquier otra cosa que jamás haya tomado. Hubo resistencia mientras su cuerpo trató de acoplarse. Continúo penetrando dentro de ella lentamente, enterrándose profundamente dentro hasta que ella sintió que estaba estirada hasta el límite.
Sus ojos se miraban fijamente.
El hombre le gruñó suavemente y el sonido fue tan sexy para Sakura. Él comenzó a moverse, retirándose unos cuantos centímetros sólo para empujarse lentamente dentro de ella. Ella experimentó nuevas y maravillosas, sensaciones mientras él la llenaba. Sus músculos todavía temblaban dentro de su clímax. Ella no pensaba. Arrojo su saco de dormir para envolver sus brazos alrededor de su cuello.
Sakura no podía apartar la mirada de él. Él era casi hermoso, mientras el placer estaba claramente impreso en sus rasgos, su boca ligeramente entreabierta, mientras su mirada llena de pasión, miraba fijamente sus labios. Sabía que él quería besarla. Ella se inclinó hacia él para ofrecerle su boca. Esperaba que esos afilados dientes suyos no la lastimaran. Cuando sus labios se encontraron, ella cerró los ojos.
El dominaba su boca casi salvajemente. Ella se encontró con su beso y correspondió a su pasión. Se movía más rápidamente dentro de ella y con más fuerza, las sensaciones la hacían gemir. Le encantaba la forma en que tomó posesión de ella con sus carnosos labios presionándolos sobre los de ella, su lengua imitaba el movimiento de él follándola. Esto fue una sobrecarga sensual mientras su cadera la movía dentro y fuera de ella con el ritmo de su beso.
Se desprendió de su boca alejándose de él mientras otro clímax le golpeo. El placer la desgarró a través de su cuerpo, sus uñas se clavaron en su espalda mientras su cadera se sacudía violentamente debajo de él. Ella sintió cuando él se tenso, su cuerpo se ponía rígido, antes de que él se empujara profundamente dentro de ella. Sus movimientos se volvieron frenéticos. Su polla palpitaba contra sus paredes vaginales mientras se corría con un rugido. Ella lo sintió a él pulsándose en su interior, derramando su semen dentro de ella.
El hundió su rostro en su cuello mientras gruñía suavemente, diciendo algo que ella no podía entender. Los dos estaban respirando con dificultad y el sudor corría entre sus cuerpos. Ella sintió que su corazón latía con fuerza contra su pecho. Sakura recordó que sus uñas estaban clavadas dentro de la carne de su espalda por lo que aflojo su agarre. El hombre encima de ella levantó la cabeza.
Su cabello cayó en torno a ellos como una cortina, haciendo del momento sólo un poco más íntimo. Sus miradas se encontraron y estudiaron. Sakura lo miraba con asombro. De pronto, recordó una canción sobre el deseo de ser follada como un animal. Precisamente fue y había sido el mejor maldito sexo que haya tenido en su vida.
—Me gustaría conocer tu nombre, —fue todo lo que pudo pensar en decir.
