Holaaaa! Chicas(os) que leen esto, ¿que tal?¿bien? porque yo estoy con el resfriado del siglo... ok al fic, ya habran notado los OC, no preocupen desaparecerán con el tiempo y solo estarán los personajes canon bn no todos pero la mayoría ok no spoilers, no dire mucho de la akuma no mi de luffy pero si que Lu le tiene practicamente pavor a su akuma no mi(ya lo deben de saber) , se preguntaran la razon, les doy una pista... tiene que ver con shanks.. ok no mas.

Love D. Campbell: Veras, lo de pelear por el cuerpo de Luffy es algo que .. ups casi spoiler lol solo dire que todos los Spade se culpan por que Luffy terminase como termino. Y si Ace conoce a Shirahishi y a Robin asi como tambien conoce a Sa... ups otra vez, no spiler. Lo de Marco es mar por ser un ave, con los gatos no se juega lol. Los años de Newgate no vienen en vano, y si chica, Edi lo sabe.

Destiny Mercedes: Gracias por el review! Son muy pocos los fic de esta pareja pero me encargare de que se multipliquen como conejos muajajajjaj! el crack de los Fem!Lu es algo que me apasiona aunque nada como MarcoxLu, estos dos tienen un lugar especial en mi apiñalado corazon!

MugiwaraNoAndrea: ¡Deshonraste a tu vaca!... jajajaja nahhh, entiendo lo del cole y lo del cel no te preocupes aunque si me asuste cuando no supe de ti o.o ya entiendo el sentimiento cuando me desapareco lol... este es el primer fic que me anime a escribir pero nunca publique, la idea era muy enredada y ahora recien como que le pongo algo de sentido y me animo a hacerlo. El MihawkxLu tal vez se convierta en un Mihawk a lo tipo parental o algo aun no estoy segura pero ya tengo esquema y todo!

Marco is sexy as hell!

One piece no me pertenece... pero si el shot en proceso de MarLu, fluffy everywhere!


Capitulo 4: Sorpresa

Para cuando Luffy había terminado de curar la contusión Ace y restablecer el vinculo con Riki e informarle lo sucedido, pudo sentir con su Haki de observación como se acercaba el hombre que le había donado sangre a Ace. La exhausta pelinegra se transformó nuevamente en un pequeño Margay mirando nuevamente el rostro tranquilo de su pecoso hermano, físicamente ya estaba curado asi que debía de estar bien.

Pasados algunos segundos la puerta se abrio dejando ver al Comandante de la Primera División entrar con un plato y con una mirada perezosa escanear la habitación hasta enfocar a la felina y darle una diminuta sonrisa.

Luffy no sabía porque motivo sintió algo cálido en el pecho extenderse sobre si misma cuando miraba al pirata, pero despejo rápidamente esos pensamientos al darse cuenta de que cuanto mas se acercaba rubio, mas fuerte se hacia el olor a carne. ¡Se moría de hambre! El comandante de la primera división llevaba en sus manos un gran plato de, si su olfato no se equivocaba, estofado de carne. Luffy lucho con todo su cuerpo para no lanzarse sobre el plato que sostenía el pirata, no quería despertar a Ace.

La felina vio como el comandante ponía el plato en un carrito y lo empujaba hasta la cama en la que Ace y ella se encontraban.

-Tendrás que comerlo en el carrito, si las enfermeras encuentran un plato en el piso sabrán que estuviste aquí, yoi.

Luffy miro los azules ojos de Marco, no eran fríos como uno pensaría del color, eran más como si las brasas azules crepitaran en sus iris pero a la vez tranquilos, de cierta forma le daban tranquilidad, le relajaban. Luffy no se dio cuenta que se perdió en la mirada del otro hasta que el comandante rompió el momento cuando volvió a mimarle con caricias en la cabeza. No pudo evitar ronronear por los mimos.

-Me van a asignar una misión, yoi. Volvere pronto. –Luffy solo capto la mitad de la frase, concentrada como estaba en los mimos le podrían haber dicho que un Rey Marino era inofensivo y se lo hubiese creído. Tampoco era como si pudiese haber respondido. –Te traeré algo cuando regrese, yoi. –Marco dejo de mimar al felino, sonriendo de lado cuando este busco sus caricias. –Oyaji y el resto de los comandantes me deben estar esperando para comer, yoi.

Sin más el comandante de la primera división dio media vuelta para retirase sintiendo nuevamente calidez la mano con la cual había mimado a la felina.

Luffy miro como el comandante salía dándole una última pequeña sonrisa desde el marco de la puerta antes de irse. Apenas dejo de sentirle cerca se transformó nuevamente para comer la deliciosa comida en el carrito, internamente agradecía que no lo pusiera en el piso, no le gustaba ser tratada como una mascota, muchas gracias.

El estómago de Luffy gruño, había terminado el platillo, pero aquello era mínimo como para poder saciar su hambre. Llamaría a Riki, su niñero de turno como Ace en ocasiones le decía, y pediría carne.


El Segundo al mando de los Spade estaba que se comía su furia al igual que el resto de los Spade. Acepto confiar en ellos como le dijo Luffy, no dijeron nada cuando les dijeron que dormirían en la segunda división, la cual estaba sin comandante por el momento, hasta que su capitán se recuperara. Fue dócil y no causo ningún problema al igual que los otros Spade, lo que no aceptaban era tener que compartir la mesa con el estúpido que se atrevió a burlarse de su capitán.

Los Spade habían seguido al comandante de la séptima división, Rakuyo, que les mostro donde dormirían, el tipo había sido agradable y cortes, lo que era mucho más de lo que podían pedir, habían esperado hostilidad de toda la tripulación de Barba Blanca pero solo la recibieron de un minúsculo grupo que según el comandante eran los nuevos en la tripulación. El Comandante de la Séptima División de Barba Blanca les enseño donde quedan los baños y las duchas en el caso alguno se quisiese asear, tambien les dijo dónde queda la enfermería y por ultimo les mostro el comedor, donde el comándate de la cuarta división prácticamente les había obligado a coger un plato de estofado de carne, unas frutas y algo de pan de centeno a cada uno, sorpresivamente hasta los cocineros los trataron como al resto de los tripulantes de Barba Blanca. El comandante con las restas se disculpó para ir a comer con Barba Blanca y el resto de los comandantes.

El asunto empezó cuando luego de sentarse en una de las tantas mesas aparecieron los nuevos reclutas del Moby Dick y el cabron que se burló del capitán de los Spades, para su regocijo estaba con el torso totalmente vendado, pero para su mala suerte la mesa que los Spade ocupaban era una de las pocas con sitios disponibles. Todo iba bien, tenso pero bien hasta que el tipo con las vendas empezó a soltar indirectas sobre lo bajo que algunos piratas pueden caer por sobrevivir o como algunos capitanes muy gallitos no daban la talla a lo que se decía de ellos, mas de uno de los Spade estaba listo para partirle la cara pero se contenían por dos razones, la primera era que su capitán estaba en el barco y si hacían alboroto fácilmente lo podrían matar, y por la mirada que tenia el tipo de las vendas lo sabía; la segunda razón era que tenían que confiar en ellos como Luffy había dicho, la chica nunca se equivocaba cuando se trataba de leer a una o mas personas, y ellos confiaban en ella ciegamente al igual que confiaban en su capitán.

La mayoría de los Spade como Lotus se mordieron la lengua hasta hacerla sangrar para no empezar una batalla verbal, pero otros como Riki se mantuvieron impasibles sin denotar ninguna emoción, tener a Ace y a Luffy cerca hacia que mas de uno tuviese la paciencia de un santo. El resto del comedor era una algarabía de diferentes emociones mientras comían por lo que no se daban cuenta de nada, con excepción de la mesa de Barba Blanca que parecía estar esperando a alguien y gruñendo por cómo no llegaba.

¡Rikiiii!

El segundo al Mando de la Tripulación de lo Spade dejo su furia en el olvido dejando escapar una liguera risa al darse cuenta quien le llamaba, usualmente escuchar a Luffy usar ese tono aniñado cuando quería algo, usualmente carne… A Riki se le borro la sonrisa cuando se percató que ya era de noche y Luffy no había comido. Se sacó el sombrero y paso su mano por sus cabellos.

Estaba más que muerto.

-Ace me va matar.

Sus compañeros ya se habían dado cuenta de que Luffy le llamaba y también , al igual que él, cayeron en cuenta de la hora que era porque todos palidecieron ligeramente, olvidándose del tipo de las vendas que aún les miraba con fastidiado. Los más afectados parecían ser los tres Chefs de la tripulación que se veían miserables por olvidar algo tan importante como la alimentación de Lu.

Los cocineros de los Spade sabían que si su maestre cejudo estuviese con ellos ya les hubiese golpeado y amarrado al mástil por olvidar las necesidades de una señorita.

¨Rikiiii tengo hambreee¨. Si, Ace lo mataría y seria lento.

¨¿Dónde estas?¨. Pregunto más para que ella supiese que estaba escuchándole, ya sabía dónde encontrarle.

¨Shishishishi con Ace-nii.¨

Sin más Luffy volvió a cortar el vínculo.

Riki dio un suave suspiro mientras recogía su plato, no había comido nada de el simplemente se había dedicado a destrozar el pan de centeno sin tomar ni un bocado, le llevaría el estofado intacto. Riki veía como los Spade se lamentaban profundamente no haberse acordado de la miembro más joven y haberse dedicado a revolotear la comida para que pareciese que hubiesen comido algo ya que para ellos la comida no era comida sin que cierto par de pelinegros tratase de robárselas. Algunos como Roshi y Takaro, los francotiradores, estaban muy ocupados pensando como esconderse de su capitán cuando se enterase, ninguno quería volver a ser amarrado al ancla, otra vez.

Riki se había levantado cuando casi choca con otro pirata, a duras penas mantuvo el balance del plato.

-¿Sucede algo, yoi?

Riki maldijo su suerte. De todas las cosas.

El comandante de la primera división arqueo una ceja en dirección al plato y luego a al Segundo al Mando de los Spade en una pregunta muda.

-Iré a la enfermería

Riki era más que consiente de que toda la mesa en la que estaban los tripulantes de Fire Horse se encontraba callada, pero sobre todo tensa.

-Tu capitán aun no despierta y Selma ya debe de estar por volver en cualquier momento, yoi.

-No es para él– Riki se maldijo mentalmente al percatarse de su respuesta. Ace lo estrangularía si es que seguía con ese tipo de deslices.

-¿El felino, yoi? –Riki asintió, sin prestarle atención a las palabras de otro pirata, tenía que apurarse. No era bueno que Luffy estuviese con hambre. A no ser que quisiera que asaltasen el almacén de alimentos. –Ya le llevé una buena cantidad, yoi.

El Segundo al mando de los Spade, al darse cuenta de lo que había dicho el otro pirata, se sorprendió y no pudo evitar soltar una corta carcajada, lo de ¨buena cantidad¨ nunca se aplicaba a ninguno de los hermanos D. a menos de que eso involucrase un banquete cosa que no creía que el Comandante le hubiese llevado.

-Hombre, si crees que ella se llenara con eso estas muy equivocado, come lo de diez personas e incluso más. –La primera vez que vio comer a Ace y a Luffy casi le da un ataque y una pregunta existencial sobre donde podría dirigirse las montañas de comida que aspiraban segundo a segundo.

-¿Ella, yoi? –Al comandante se le ilumino ligueramente la mirada con curiosidad. Por fin mostraba otra emoción aparte de esos aburridos ojos, lo que a Riki no le gusto fue que era curiosidad por la integrante más pequeña de los Spade.

- Er.. humh, si.. bueno le iré a llevar su plato.

Riki sin más avanzo a paso liguero saliendo del comedor.


Barba Blanca vio toda la escena, no le gustaba la forma en la que uno de su mocoso trato a sus invitados, hablar mal de alguien nunca era bien visto en su barco, ya luego tendría unas palabras con su mocoso. Cuando apareció Marco espero que este se encaminase rápido hacia donde se encontraba, pero en cambio mantuvo un intercambio de palabras entre el Spade con sombrero vaquero, no le fue difícil escuchar lo que decían. Con las evasivas que habían mostrado los Spade y el repentino cambio de actitud que habían tenido en su charla le señalaban a que esa felina era más de lo que decía, también estaba el hecho de que casi nadie la había notado, esperaría ya que de una u otra forma lo sabría.

Al principio pensó que el mayor de todos sus hijos tenía el mismo interés que él por conservar al capitán de los Spade pero grande fue su sorpresa al percatarse que lo que realmente Marco parecía querer conservar era la mascota de los Spade. Desde que conocía a Marco nunca le gustaron los felinos, de ningún tipo, ya que tuvo muchos problemas con ellos por su forma mítica, el repentino interés que mostraba le era refrescante. Marco casi nunca tenia deseos egoístas y cuando los tenia no los manifestaba al completo.

Por los años que tenía sabía que esperar era un privilegio que pocos daban, y Newgate era de esos pocos. Esperaría lo que tuviese que esperar para saber lo que realmente ocultaban los Spade.


Una de las enfermeras había entrado hace unos minutos para apagar las lámparas de querosene que iluminaban la enfermería exceptuando la que estaba cerca de la cama de Ace, se fue dándole una extraña mirada al pecoso que la felina aun escondida debajo de las sabanas, no pudo interpretar, aunque esa misma mirada era algo frecuente cuando alguna mujer estaba cerca de su pecoso hermano.

Luffy cambio su forma nuevamente apenas se cerró la puerta, espero sentada en la cama meciendo las piernas como una niña. No sabía cual sería la reacción de Riki al verla, pero estaría bien hablarle de manera normal y no mentalmente, solo esperaba que no se desmayara al verle.

El silencio solo era roto por los ronquidos que Ace había empezado a soltar.

Luffy, aun en la oscuridad, vio entrar al segundo al mando de los Spade, el pirata parecía estar caminando en automático murmurando cosas como ¨soy un bocazas¨ y ¨piña¨.

Riki llevaba la mitad del camino cuando levanto la mirada para ver la felina, pero envés de encontrarse con una Margay se encontró con una adolecente más que conocida felizmente sentada cerca de un durmiente Ace. El segundo al mando de los Spade estaba más que seguro que sus ojos se abrieron tanto que casi se salen de sus cuencas, felizmente pudo recomponerse antes de que se le cayese el plato con la deliciosa comida o Luffy nunca se lo perdonaría. Riki parpadeo un par de veces antes de que aceptara que estaba viendo la realidad y no un espejismo. Luffy estaba de vuelta. Camino más rápido dejando el plato de comida en el carrito que estaba pegado a la cama de Ace y pararse frente a Luffy quien tenia una sonrisa imposible en su rostro.

La adolecente soltó un poco su curiosa risa.

Riki sonrió hacia la pequeña pirata apenas estuvo cerca de esta, no la abrazaba por temor a que Ace despertara de un momento a otro y malinterpretara la situación, había pasado anteriormente y no había sido bonito. Su brazo aun dolía cada que se sobre exigía.

-Pequeña mocosa, si que te gusta dar sustos.

Luffy sonrió de vuelta hacia el pirata antes de saltar de la cama para quitar el plato del carrito terminando rápidamente su contenido.

Riki acostumbrado a ser ignorado por cualquiera de los hermanos D cuando comían, espero a que Luffy terminara antes de volverle a hablar.

-¿Y cómo sigue? –Ace se veía bastante bien, cansado pero bien. Estaba mas que seguro que cuando despertase o se comería tres veces su peso en carne o iría a dar otro intento de asesinato. Conociéndole, intentaría otro ataque.

-Perdió un par de neuronas, pero estará bien, dormirá hasta mañana. –Luffy se relamió los labios, la comida fue deliciosa pero aún no estaba ni cerca de estar satisfecha.

Riki sonrió conteniendo la carcajada que quería soltar. Lo más seguro era que Luffy también regenerase las neuronas perdidas de su Capitán.

El cuarto tenía una pobre iluminación debido a la lámpara, el pecoso estaba echado con las vendas cubriéndole el abdomen pero ya ni las necesitaba, tampoco llevaba su camisa amarilla por lo que se veía el tatuaje de su brazo. Vaya problemático capitán tenían. El rubio con el sombrero vaquero volteo a ver a la adolecente, hace un buen par de meses que no la veía en su forma humana. Notaba su cabello mucho más largo de lo que recordaba, seguro Ace lo cortaría o Luffy no dejaría de quejare. Riki juraba que ahora Luffy tenía, si es que la vista no le fallaba, un par de curvas más pronunciadas que otras. Demasiado pronunciadas. Si antes Ace era sobreprotector para cuando se diese cuenta que su hermanita creció traería el infierno consigo para quien la mirase con alguna segunda intención.

Riki despidió esos pensamientos fijándose nuevamente en la menor.

-¿Y Como lo hiciste?

Luffy le miro con esos ojos negros, tan grandes y bastos que parecían ocultar la noche misma en ellos, eran alegres y brillantes aun llenos con esa inocencia infantil juguetona, esos ojos harían caer al hombre más rudo ante ella. Riki no quería ni pensarlo ya en más de una ocasión casi le había pasado y ni loco recibía La Charla de Ace, otra vez.

-¿A qué te refieres?

Luffy volteo la cara ligueramente en señal de confusión hasta que pareció entenderlo tras ver la mirada de ¨usa-tus-benditas-neuronas-que-no-las-tienes-de-adorno¨ de Riki.

La pelinegra se encogió de hombros.

-No lo sé, simplemente lo pude hacer– Luffy tembló ligueramente al recordar la impotencia que sintió la primera vez que lo intento y no pudo volver a su forma humana, después de un largo tiempo podía volver a hacerlo.

El segundo al mando de los Spade casi se pone a dar golpes en la pared, todo era tan típico de ella. Iba a decir algunas palabras más referencia al tema cuando se dio cuenta del ligero temblor de la pelinegra. Cayo en cuenta de sus temores.

Riki apretó los puños, era culpa de ellos que aquello le pasase a Luffy. Si bien Ace se culpaba a si mismo por ello, el resto de la tripulación se culpaba por no detener a Luffy en su momento, por no buscarla y preferir dejarla calmarse sola. Aquello era su cruz, la de todos.

-Dejémoslo ahí por ahora. –Luffy asintió relajándose.– Bien. Ahora, dime ¿por qué Marco El Fénix te trajo comida?

La imagen del hombre rubio con peinado de piña paso rápidamente por la cabeza de Luffy, murmurando el nombre del pirata se sentó nuevamente en la cama de un durmiente Ace.

-No sé, pero él también fue quien le dono la sangre a Ace-nii

Riki vio a Luffy alargar la mano hacia el pecoso y peinar sus cabellos, la mirada de la adolecente se tornó algo triste, como cada vez que la veía ver a su hermano enfermo, como en otras ocasiones aquello solo fue una flash emocional que si parpadeabas te lo perdías, el pecoso capitán tenía el rostro relajado, algo que solo se veía cuando Luffy estaba con él. Riki fruncio el ceño viendo más de cerca la cara de ambos hermanos, estaban pálidos. No se preocuparía por su capitán, Luffy ya le había curado pero ella no lucia bien. El pirata se olvidándose del Comandante maldiciéndose mentalmente al tomar el rostro de Luffy entre sus manos y obligarla a mirarle, estaba pálida y con algunas ojeras comenzando a formarse y su piel estaba fría al tacto. Lo había hecho otra vez.

-Joder, lo estas volviendo a hacer.

Luffy le miro culpable antes de soltarse de su agarre.

¨Ya se me pasara. ¨

No se sobresaltó por la voz en su cabeza acostumbrado a esa comunicación.

-Nada de escusas, enana–Luffy hizo un adorable puchero mirándole con sus enormes ojos negros, no la miro a los ojos ya que si lo hacía nunca la regañaría. Siempre perdía cualquier confrontación cuando la miraba a los ojos. –¿Que piensas que haría Ace si se enterara?

¨¡No serias capaz!¨

-Créeme que sí, no me arriesgare a que me amarre al ancla por no decirle cuando se entere. –Triztes y oscuros recuerdos. También estaba preocupado, pero no lo diría.

¨No se enterará, ya pasará. Lo prometo. ¨

-Ya te lo hemos dicho miles de veces.

¨Lo sé.¨

El pirata cometió el error de mirar los grandes ojos suplicantes de la adolecente. La pelinegra hizo un adorable puchero dando una imagen lastimera. No ceder a lo que ella quería era como patear un cachorro. En diciembre. El día de Navidad. Mientras nevaba.

Riki soltó un suspiro.

-Si no te curas antes de que regresemos al Fire Horse se lo diré

Luffy relajo su cuerpo visiblemente no sin antes poner una de esas sonrisas imposibles en su rostro.

¨¡Gracias Riki!¨

Luffy abraso de la cintura al pirata riendo.

Riki dio una rápida mirada a su capitán antes de tan siquiera poder relajarse y palmear la espalda de la menor antes de que esta le soltase regalándole una de sus grandes sonrisas, hace tanto que no la veía así. Muchos no la habían visto así en mucho tiempo. Extrañaba verla correr por el barco siendo perseguida por un Ace teñido de azul, rosa o amarillo.

-Descansa mañana será un día agitado.

Aun sonriendo, la adolecente se transformó en un pequeño Margay y se acomodó encima del abdomen vendado del pelinegro durmiéndose en el acto. Riki recogió los platos encima del carrito dándose cuenta de dos cosas, la primera, el Comandante de Barba Blanca había llevado un enorme plato a la pequeña Spade aunque eso no apaciguaría ni de lejos el hambre de Luffy , la segunda, Luffy no se quejó exigiendo más comida, por ahora lo dejaría pasar.


Era oficial. Luffy estaba mueriendo de hambre.

Eran, si su reloj biológico no le fallaba, las 6 de la mañana.

Ella no era de las que despertaba temprano pero su estómago no dejaba de gruñir.

Luffy observo a Ace dormir, le había agotado casi toda su energía física y mental hacer que las células de Ace hicieran lo que ella les había pedido, si bien había sido rápido fue doloroso, para ella y para Ace. Haber usado la Noo Noo no Mi le había agotado, aunque no tanto como al pecoso, si bien a ella le dio un dolor psíquico lo de Ace fue un desgaste fisico, estaría dormido por lo menos hasta el mediodía si es que tenía suerte, así que no tenía que preocuparse, aún.

Ace era bien cabezota cuando se lo proponía.

Luffy conocía a Ace como a ella misma, y apenas el pecoso se despertará atacaría a Barba Blanca; no quería intervenir, casi lo hizo cuando vio a Ace caer al mar, y si bien sabía que no le ganaría al Yonko le daría una buena pelea.

No debía de ser una genio para conocer las intenciones de Barba Blanca, quería a Ace; antes de que Riki le trajera la comida se puso a sopesar las posibles razones de Barba Blanca para querer a Ace, era fuerte de eso nadie dudaba ¡rechazo el puñetero puesto de Shishibukai con un demonio! Pero había algo más, no sabía que era, pero lo vio su sonrisa cuando le dio el golpe que lanzo a Ace fuera del barco; dejaría esos pensamientos por el momento, tenía que ir por su bolsa al Fire Horse.

Soltando un suspiro, aun en su forma de Margay, se levantó de la cama que compartía con Ace. Ser un Margay se estaba volviendo algo útil, no como la vez que fue un Tiger Lord. Luffy dio un último vistazo a su dormido hermano, le había quitado la venda de la cabeza por lo que sus cabellos azabaches le cubrían la frente, las vendas del abdomen se las dejo para que soportaran el acelerado proceso de reestructuración celular.

Lo que decidas, te seguiré. Siempre lo hare, Ace-nii.

Luffy salto de la cama sin hacer ningún ruido y salió por la puerta de la enfermería. Camino por la oscuridad sin importarle mucho, sentía a todos dormir y podía ocultar su presencia bastante bien, anoche había comido muy por debajo de su ración normal y moría de hambre. Iria por su bolsa y tomaría un par de cosas de la cocina del barco.

Luffy a lo lejos escuchaba varios pasos, por lo menos unas cinco personas; su Haki de Observación le decía donde estaban las personas que estaban llegando con pasos perezosos, sin más empezó a correr lo más rápido que pudo hasta salir a cubierta sin ser descubierta por ninguno de suponía eran los chefs; ya estaba amaneciendo, el aire salado y fresco de la mañana la golpeo, era una de las cosas que más le gustaba de la vida en altamar. Shanks siempre le dijo que el aire del mar era el olor de la libertad y no podía estar mas de acuerdo. Salió de sus pensamientos al escuchar a alguien golpeando una olla levantando a la tripulación que lanzaban maldiciones a la persona que los despertaba.

Ya en cubierta observo el barco de los Piratas de Spade. El Fire Horse a unos 30 metros, el mar debía de haberlo movido un poco.

El barco de los Piratas Spade tenía dos mástiles con las velas de color negro. La primera de las velas dejaba la imagen de la Jolly Roger de la tripulación, crear esa Jolly Roger fue lo primero que hicieron Ace y ella apenas dejar la villa que los vio crecer, cada vez que la veía se sentía de algún modo orgullosa, aunque solo lograse pintar una pequeña parte. El mascarón de proa tenía la forma de un caballo con fuego detrás y en lugar de cuerdas habían atado a cadenas alrededor, se divirtió mucho cuando consiguieron el barco. Habian hecho que Riki maldijese como poseso cuando le hicieron celebrar con ellos por conseguir un barco.

Tal vez no pudiese cambiar de forma, si es que no quería ser notada, pero podía usar la fuerza que le daban, corrió hasta la barandilla del Moby Dick para impulsarse, sonrió internamente al escuchar el suave crujir de la madera. Cayo ágilmente sobre las patas delanteras para correr en dirección a la habitación que compartía con Ace. La habitación era un desastre con todos los papeles tirados en el piso, recordó vagamente como Ace trataba una y otra vez de escribirle una carta a Makino, le enviaban una cada par de meses junto con una fotografía de los lugares que visitaban, desde que ella no podía coger una pluma Ace hacia ambas cartas, una con ella dictándole lo que quería decirle a la peli verde y la otra destruyendo hojas en vanos intentos de hacer una carta, arreglaría el desorden después.

Luffy volvió a transformarse en ella misma con un poco de dificultad, se sintió algo mareada, camino tambaleándose ligeramente antes de poder sujetarse del único librero de la habitación, la mayoría eran libros que compro en las islas que pasaban, solo dos de ellos eran realmente importantes. Sabo le había dado el amor por los libros, a Ace y a ella aunque aquello era más culpa de ella que otra cosa. Lo poco que podían conservar de él eran las cosas que ella robo de él.

Luffy tuvo la mirada algo borrosa, sí que se había sobre esforzado. Pero era entendible, había curado hace poco las heridas de la pelea de Ace con Jimbe y además que también había curado todas las quemaduras del resto de la tripulación por la pared de fuego que su hermano había hecho y para rematar había vuelto a curar a Ace. Aún era débil, pero se volvería más fuerte.

Luffy se mordio el labio fuertemente hasta casi hacerlo sangrar. Tenía que ser fuerte.

La pelinegra hizo respiraciones antes de estar segura que podía estar en pie sin caer, cogió el primer libro con extremo cuidado tratando de no dañarlo, el empastado en su tiempo pudo haberse considerado fino y elegante pero ahora se encontraba descolorido y con las hojas en un estado frágil, estrecho el libro contra su pecho con absoluto cariño ¿Desde hace cuánto que no puede perderse en sus páginas? ¿Desde hace cuánto no lo podía sostenerlo correctamente?, era agradable poder volver a hacerlo.

-Sabo-nii. –El nombre salió sin querer en un susurro triste, sentía el momento agridulce cuando las una de las tantas memorias que tenia de él llegaron.

Flashback

Luffy se sobo la cabeza con el enorme chincon mientras sus lagrimas no dejaban de caer.

-¡Tonto Ace-nii, no soy una bebe llorona!

El pecoso delante de ella se veía algo culpable pero rápidamente se cruzaba de brazos y fruncía el ceño.

-¿Y entonces por qué sigues soltando lágrimas, tu, estúpida BEBE llorona?!

-¡Porque me pegaste muy fuerte!

-¡Lloras porque eres débil!

-Idiota

-Bebe llorona.

-¡No soy una bebe!

-B-E-B-E

Luffy no pudo contenerse y volvió a soltar unas gruesas lagrimas que fueron rápidamente secadas antes de caer, un pañuelo le cubrió momentáneamente la vista cuando este desapareció lo primero que vio fue un sombrero de copa alto de color azul, fue bajando la mirada descubriendo una mata de cortos cabellos rubios para luego ver la cara del niño mayor que ella pero de la misma edad que Ace, los brillantes ojos azules y esa sonrisa con un diente de leche faltante la tranquilizaron al instante, las ganas de llorar se le fueron al cuando abrazo al niño rubio.

-Hey, Lu ¿por qué estas llorando?

La pequeña no se contuvo y se lanzo a abrazar al rubio.

-Sabo-nii, Ace-nii me pego muy fuerte.

Luffy vio a Sabo suspirar antes ir hasta donde Ace se encontraba refunfuñando, con ella aun pegada a el, y darle un golpe en la cabeza por lo cual ella rio pero la risa le duro poco cuando recibió el mismo trato.

-¡OYE! –Tanto Ace como Luffy se sobaron el lugar herido en el que empezaba a hacerse un chinchón.

Sabo dio su fatídica mirada de estate quieto a lo que los pelinegros se tranquilizaron en el acto. Nadie quería a un Sabo molesto. Nadie.

El rubio suspiro.

-Ace, Luffy es menor que nosotros no le puedes golpear tan fuerte, recuerda los modales que te enseño Makino– Ace simplemente volteo el rostro pero los otros dos niños ya había visto la culpa en sus ojos y el ligero sonrojo en sus mejillas.

-Shishishishi!

Luffy se rio bastante del sonrojo de Ace, desde que le presento a Makino cada vez que se la mencionaba o la veía su pecoso hermano se ponía rojo como un tomate .

Sabo simplemente suprimio sus risas antes de voltear hacia su hermana.

-Y Luffy tienes que aprender a defenderte mejor, alguno de los animales te comerá si es que no eres capaz de devolverle los golpes de Ace o los mios, por que no usas tu..–

-No quiero

Luffy volteo la cara haciendo un puchero. No usaría su Akuma no Mi, la odiaba

Sabo movió sus manos apaciguadoramente mientras Ace negaba con la cabeza. Ambos sabían del odio de Luffy por su Akuma no Mi. Por no usarla era que prácticamente muere en manos de Bluejam.

-Ya, ya ¿porque no vamos a cazar un poco?

Ante la nueva perspectiva todo el problema que olvidado.

Fin del Flashback

Una lagrima traicionera se derramo por el rostro de la menor antes de que esta se pudiese dar cuenta. Haber perdido a Sabo era una herida que no sanaría nunca, ni en ella ni en Ace.

Luffy agito la cabeza aclarando su mente, no podía deprimirse aún, cogió el segundo libro, este era más pequeño pero aun pasado los años conservaba su forma. Ese libro les había sido igual de útil que el primero, mas aun cuando encontraron la Akuma no Mi de Ace.

Luffy camino con ambos libros en la mano hasta la cama dejando ambos objetos, para luego agacharse debajo de la cama y sacar una pequeña mochila de lona y cuero, la abrió cerciorándose que todo estuviese dentro, rápidamente metió ambos libros, ya acabado su objetivo podría ir a buscar algo de comer. No estaba ni Riki, ni los chefs para detenerla después de todo, solo tendría que lidiar con el candado de Sanji.


Gracias por leer!

¿Review?