Capítulo 4: ¡Ella es MI Lucy!
Después de un día de excelsa diversión y esparcimiento todos los jóvenes magos de Fairy Tail se dieron a la tarea de entrenar. Desde muy temprano la pelirroja más poderosa del gremio reunió a sus compañeros participantes en el torneo con la excepción de Laxus que partió por cuenta propia como era usual, de un suave aplauso llamo la atención de los jóvenes.
—Muy bien, desde hoy comienza nuestro entrenamiento previo para el torneo. Tenemos seis días antes que inicie oficialmente nuestra participación—Dijo ella muy seria poniendo sus manos en sus caderas—Espero lo mejor de ustedes, yo también les juro dar lo mejor de mí—Alzo una mano en señal de solemnidad ante sus propias palabras.
—Oí, oí Erza—llamo la atención el mago de hielo sonriendo—No necesitas ser la heroína, después de todo lucharemos como equipo—Encogió los hombros de forma ligera tratando de restarle seriedad a las palabras de la rojilla.
—La paleta tiene razón ¡Vamos a aplastar la competencia! ¡Estoy encendido! —Dijo obviamente el hijo de Igneel mientras apretaba sus puños con emoción, chispas casi saltándole de los ojos ante las batallas venideras.
Mientras tanto Mirajane como Gajeel sonreían ante la excesiva alegría del chico, por su parte Erza se sentía feliz de ver semejantes ánimos en sus compañeros, pero sabiendo que eso no bastaría para ganar, frunció el ceño y tomo actitud seria.
—Chicos, esto no es como enfrentarnos a Dai Matō Enbu en nuestra tierra—Sus palabras cortaron la buena vibra del de bufanda—Ahora serán enemigos más fuertes, más feroces y sobre todo: Mas despiadados—dijo con severidad cerrando los ojos—Quiero que cada quien entrene por su cuenta, no midan sus fuerzas liberen todo su potencial y recuerden… esto no es un juego ya—Les miro a todos alternando su mirada a cada par de ojos frente a ella terminando con Natsu que de golpe volvió a su sonrisa y se dio la vuelta alzando su pulgar izquierdo.
—Si crees que no podrás con algo, déjamelo a mí Erza… ¡Yo derrotare a todos por ustedes! —Dijo sacando una nueva sonrisa a sus compañeros antes de salir corriendo en dirección al volcán, listo para entrenar como nunca antes y liberar todo el fuego que llevaba en su interior que gritaba por salir a luchar.
Las horas pasaron y en seis diferentes puntos de la hermosa y paradisiaca isla feroces entrenamientos eran llevados a cabo, buscando siempre ir más allá de sus límites los magos de Fairy Tail no median su poder y destruían todo a su alrededor con fuego, hielo, energía oscura o feroces ataques de espadas y de hierro. En una gran planicie Erza cambiaba de armadura constantemente tratando de mejorar su control en el cambio de armaduras para hacerlo casi instantáneo y a la vez atacar con el mayor reflejo posible, la chica se giró rápidamente y apunto con sus espadas hacia una gran roca cerro sus ojos y se lanzó hacia allá rebanándola de un rápido tajo limpio. Se giró viendo la roca partirse por la mitad y sonrió satisfecha.
—Las rocas no son un digno rival ¿Sabes? —La voz que sonó la saco rápidamente de sus autoelogios girándose en esa dirección sujetando ambas espadas, sobre el pasto estaba un joven de cuclillas. Lo reconoció al instante, era el mismo chico de la noche en el barco pero ahora podía verlo más detenidamente, su piel era morena como lo vio en la oscuridad esa noche, sus ojos eran oscuros y llamativos, una de sus orejas estaba perforada y la otra no. Vestía una camiseta blanca y un pantalón negro. La miro con una sonrisa burlona y ella se acomodó un cabello detrás de la oreja.
—Eres el chico de la otra vez—Dijo únicamente mientras bajaba sus armas al no considerarlo una amenaza, al menos de momento, pero se mantendría en guardia por si acaso.
—Me rompes el corazón, ¡Ni recuerdas mi nombre! —Dijo dramáticamente mientras cubría su rostro con su antebrazo, ella sonrió por su faramalla.
—Eso es porque no me lo dijiste—Comento burlona.
—¿Uh? —Se quedó pensativo un segundo antes de palmearse la frente con la mano derecha—Que idiota he sido…Me distraje tanto que olvide los formalismos, mi nombre es Christian Ronald de Real Deal—se presentó el chico haciendo un gesto exagerado, ella al instante reconoció el nombre como el de uno de sus gremios rivales y frunció el ceño.
—¿Acaso vienes a espiarme Ronald-san? —Pregunto alzando sus espadas de nuevo, el moreno alzo las manos en señal defensiva pues no buscaba problemas.
—No vengo a espiarte Erza, además ya lo sé casi todo de ti he leído mucho sobre tus aventuras en esa revista de tu país… ¿Cómo se llamaba? ¿Hechicera de la semana? —Erza se descoloco un poco pues imaginaba que de haberla investigado lo hubiera hecho en algo más serio que una revista de chismes, modas y otras tonterías. Aun así la pelirroja mantuvo la severidad en su mirada.
—Si no es eso… ¿Qué haces aquí? —inquirió ella notando como el cambiaba de tema rápidamente, algo que no le gusto para nada.
—Vine a invitarte a cenar—dijo sin más, con un tono galante y un tanto juguetón causando cierta sorpresa en la pelirroja que no se permitió exteriorizarlo.
—¿Invitas a todas tus enemigas a cenar? —Inquirió ella alzando las cejas, pero apenándose levemente por la invitación.
—No eres mi enemiga, a lo mucho serias mi rival ya que no te tengo ningún odio, esto es una competición pero eso no significa que debamos llevarnos mal ¿Verdad?—Sonaba altamente lógico, la chica no se confió en lo mínimo pero bajo las armas de nueva cuenta para no verse grosera.
—Lo siento, no es correcto—Rechazo de forma cortez pero el contrario no se vio desanimado en lo minimo, en todo caso…Parecia curioso.
—¿Tienes novio? —Un rápido pensamiento de cierto joven de cabellos azules llego a la cabeza de la chica y se sonrojo suavemente.
—No. —Contesto casi por reflejo, el de Real Deal puso una sonrisa en labios.
—¿Prospecto? —
—No exactamente…—
—¿Prometido? —Menuda insistencia la suya.
—¿Cuánto tiempo me harás preguntas? —Ya se estaba hartando y eso era difícil siendo que sobrevivía a Natsu y Gray.
—¿Cuánto tiempo tendré que preguntar para que aceptes? —Respondió su pregunta con otra pregunta antes de alzar su mano derecha, levantando un dedo—Solo una cena, veras que no te arrepentirás…. Puedes traer tus armas contigo si desconfías—Una broma que, en contexto, no era del todo broma.
La chica lo miro seriamente pues sus ojos, aunque arrogantes y algo pretenciosos, no parecían mostrar señales de engaño pero aun no dejándose llevar por su encantadora labia considero la idea.
—Quizás—dijo simplemente.
—Eso es un medio si—Aplaudió suavemente con una clara alegría, su curioso acento se hacía cada vez más notorio—Te veré luego…Titania—dijo con un deje juguetón mientras se daba la vuelta y comenzaba a caminar despidiéndose con su mano alzada. Ella lo miro todo el tiempo y suspiro ante la idea ¿Una cena? ¿Acaso acepto una cita con un desconocido? Se sonrojo levemente y clavo sus espadas en el suelo sentándose en el piso para razonar todo lo que había pasado.
Happy: Then!
Las flamas inundaban el volcán, los mares de lava se alzaban furiosos mientras el poderoso Natsu Dragneel continuaba practicando sus mejores ataques. El cansancio lo invadía, llevaba casi ocho horas continúas atacando las grandes rocas y los ríos de magma con su fuego buscando arder incluso más que el volcán.
—Más…Mas… ¡Mas! —Se exigía al máximo mientras que desde la parte alta del volcán era observado por su fiel amigo Exceed y su compañera rubia quienes se sentían acongojados de ver a Natsu tan metido en su entrenamiento al punto de no haber comido o descansado en tanto tiempo.
—Natsu…—susurro suavemente, con gran preocupación la jovencita mientras entre sus manos apretaba la bufanda del chico recordando un par de horas antes…
La chica siguió al joven hasta la entrada del volcán, al verla él le sonrió y ella le devolvió el gesto. Se acercó a ella y antes que dijera algo quito la bufanda de alrededor de su cuello poniéndola en el de ella, la chica se sorprendió y sonrojo levemente.
—Cuídame esto ¿Si? No quisiera que se queme—dijo con una enorme sonrisa solo típica de él, la idea de que Natsu le diera su objeto más preciado para cuidar la hizo sentir internamente orgullosa y a la ves apenada.
—Natsu se exige demasiado—Lloraba suavemente el gatito azul que ya casi no podía soportar el calor del área.
—Así es Natsu…—dijo la maga celestial con preocupación, pero después no pudo evitar sonreír—No estés asustado Happy, el estará bien. —Trato de calmar su preocupación con una suave caricia a la cara, ella por igual sentía los ojos llorosos por el calor y la sensación de ceniza en el aire.
—¿Cómo lo sabes? —Pregunto limpiando sus lágrimas.
—Porque Natsu es Natsu…el siempre busca la manera de lograrlo todo, hasta lo imposible—Dijo ella en un suave susurro, su voz sonó llena de cariño y admiración, apretó la bufanda en sus manos acercándola un poco más a ella notando como tenía el curioso aroma del chico.
—Lucy…acaso…—susurro el gato en su ya famoso tono, la chica le miro con pánico sabiendo la frase que venía— ¿Te gusssssssta? —Inquirió el pequeño tapándose el hociquito con sus patitas.
—¡No digas cosas así! —Se quejó la chica bastante sonrojada antes de patear al pequeño hasta el infinito y más allá, sabiendo que como puede volar ese no sería problema—Tonto gato y sus tontas cosas de gatos chismosos—Se quejo con las mejillas más rojas que la lava del mismo volcán.
La chica volteo hacia el mago de fuego, este estaba en el piso tirado viendo hacia arriba. Sus ojos se encontraron, él sonrió abiertamente y alzo su pulgar hacia ella, la chica le sonrió y alzo su pulgar de la misma forma.
—Oye Lucy ¡Deberíamos ir a comer! ¡Me muero de hambre! —Grito sonriendo, más tuvo que repetirlo gritando aún más fuerte para que el ruido del volcán no le opacara. La chica se rio al verlo gritar y asintió como única respuesta, pero de golpe algo tomo a la rubia de las piernas y la arrastro hacia atrás alejándola del campo visual del chico— ¡Lucy! —Grito de golpe dando un fuerte salto acompañado de su fuego para lograr llegar a la parte superior del cráter volcánico.
Sus ojos se movieron frenéticamente en búsqueda de su compañera y lo que vio le dejo frio, un tipo de un poco más de altura que él, con cabello completamente negro excepto por unas extrañas betas de color rojizo estaba sobre ella, él tenía unos ojos rojos profundamente aterradores pero lo que dejo al chico sorprendido no era su apariencia, o el hecho que llevaba sobre si un paraguas que le cubría del sol, si no el hecho que tenía un pie sobre la mano derecha de la chica mientras con sus manos sujetaba su brazo libre, su dedo índice de la mano izquierda se volvió una fina punta y comenzó a cortar la piel blanca de la maga celestial que profirió un grito agudo sacando al mata dragones de su transe.
—Hueles tan bien…—susurro con un tono de embelesamiento el misterioso sujeto mientras alzaba su dedo punta hacia su boca lamiendo una gota de sangre de la chica con una lengua tan larga que solo parecía digna de una serpiente, se retorció levemente con un gesto retorcido—¡Lo sabía! ¡Eres deliciosa también! —Abrió su boca de forma grotesca mostrando unas largas hileras de afilados colmillos, la chica trato de soltarse y liberar a uno de sus espíritus pero antes que fuese mordida un poderoso puñetazo envuelto en fuego golpeo al sujeto en el rostro mandándolo a volar montaña abajo.
—¡Natsu! —Dijo ella sorprendida, pero fuertemente aliviada que le hubiera salvado, tomo su muñeca herida haciendo presión en el área cortada para evitar que siguiera sangrando, el mata dragones no se molestó en voltear hacia ella solo camino hacia enfrente con tal furia que el suelo donde pisaba amenazaba con derretirse.
—Ya vuelvo Lucy—Contenía su ira lo mejor posible, se adentró al bosque donde el tipo en cuestión había caído. Miro en todas direcciones buscándoles o buscando siquiera sentir su apestosa esencia, bajo la sombra de un árbol el sujeto apareció acariciando su rostro quemado que se regenero a una velocidad vertiginosa.
—Eso fue muy grosero de tu parte… ¿No te han dicho que es de mala educación interrumpir la comida ajena? —Dijo con un tono burlón que hizo al hijo de Igneel enfurecer aún mas ¿Llamo a Lucy comida?
El silencio se hizo presente por unos momentos, pero el tipo no borro su sonrisa altanera. Rápidamente alzo sus manos suavemente para apuntarle al de cabellos rosados que le miro listo para lanzarse a la pelea.
—Voy a destruirte…—fue el susurro del muchacho lleno de esa misma ira que profería a cualquiera que hiriera a sus amigos y, sobre todo, a su Lucy.
—Oh, ¿Es eso? ¿No sabes cultura popular? —Comento burlón—Soy Donovan Sharpe Dragula, soy el líder del Gremio Transilvania Nightmare ¡Soy un vampiro muchachito tonto! ¡Soy el rey de la noche y de todos los espectros! —Bramo furioso el que se auto denominaba vampiro.
—Vampiro o no ¡Te voy a reducir a cenizas!—Junto sus manos a la altura de su rostro—¡Rugido! ¡Del Dragón de Fuego! —Grito con fuerza, el ser de la noche abrió los ojos con sorpresa y se volvió una sombra rápidamente mientras el fuego que lanzaba el mago de Fairy Tail arrasaba con una gran parte del bosque, al verse en esa situación el miembro del otro gremio prefirió retirarse y evitar generarse problemas en el torneo.
—Me haz aburrido—se escuchó solo su voz retumbar en las sombras—Te dejare para después Natsu Dragneel—Al oír pronunciar su nombre el chico enfureció—Y salúdame a tu noviecita… pronto será un placer degustar su sangre—seguido de esto una demencial risa lleno el lugar pero fue aplacada cuando fuertes hondas de fuego comenzaron un incendio a su alrededor.
—¡Vuelve aquí maldito cobarde! —Gritaba el chico furioso, pero al ver como no se escuchó más su cerebro hizo un clic y de golpe se dio la vuelta volviendo con su amiga a quien había dejado sola en ese momento.
En lo alto de la montaña ella le esperaba, su brazo tenía un vendaje provisional cubriendo la herida poco profunda pero si de unos cuatro centímetros de largo que termino de sangrar tras una buena aplicación de presión en ella. Cuando vio a su compañero ella sonrió y se levantó de su lugar él se acercó a ella corriendo revisándola de todas partes.
—¿Cómo estás? —pregunto preocupado, ella sonrió con ternura ya que aunque Natsu era un tipo despistado y hasta tonto cuando se trataba de sus amigos se volvía la persona más sobreprotectora y exagerada del mundo.
—Estoy bien, solo duele un poco—Mintió la chica pues en realidad la herida ardía horrores y la pisada que le dio juraría que le había lastimado seriamente la muñeca pero no quiso preocupar más al Slayer.
—Te llevare con Wendy ya mismo, luego buscare a ese tipo ¡Y lo hare pagar! —Dijo furioso mientras alzaba a la chica en brazos haciéndola sonrojar levemente, ella se apegó a él y con un simple movimiento le puso su bufanda donde pertenecía.
—Esto es tuyo—dijo ella tratando de cambiar el tema y calmar un poco al muchacho, el extrañamente le sonrió mostrando toda su fina dentadura blanca, la chica se extrañó.
—Tómala—Ella no entendió y le miro con duda—No estará segura en mi cuello, así que tú te la quedaras hasta que termine esta copa ¿Ok? —Le miro con los ojos lo más abiertos que pudo, ¿Tanto confiaba en ella? ¿Le confiaría enserio el ultimo recuerdo que Igneel le había dado? Le sonrió y tomo la bufanda apretándola contra su pecho suavemente.
—Lo siento…—susurro quedamente, con cierta pena.
—¿Uh? ¿Por qué lo sientes? —Pregunto el confundido.
—Siempre soy una carga para ti y para los demás…—Extrañamente el pelirrosa soltó una risa antes de negar con la cabeza.
—Tu nunca serás una carga Lucy, yo sé que tú eres una maga poderosa ¡Y pronto serás aún más! —Ese mismo tono de decisión que siempre usaba sabia como impulsarla, ese mismo tono con el que la convencería de ir al mismo infierno y volver sin pensárselo dos veces… ese mismo tono que tanto adoraba de él y nunca se lo decía.
—Gracias Natsu…—
