Capitulo 4

La confesión y la huida

-¡Tatsuki! –Dijo Inoue sorprendida.- ¿Qué te ocurrió para que estés en el hospital? –Dijo mirándola para después mirar su brazo derecho.

-Tranquila, fue por la competición de Karate, lo malo es que quedé tercera… -Dijo sonriendo mientras miraba el suelo.

-¡Tatsuki-chan! ¡Tú eres muy fuerte! ¡Seguro que si yo hubiera estado allí… sería la última! Tu eres la mejor para mí, Tatsuki-chan, te admiro –Dijo sonriendo triste.

-Arigatou, Orihime, pero… ¿Qué haces aquí? –Dijo extrañada.

-Es que… Ishida-kun… tuvo un accidente de tráfico y lo llevemos corriendo al hospital de su padre… y… -No siguió hablando, ya que lágrimas cayeron por sus mejillas, eso hizo que Tatsuki se sorprendiera.

-Orihime, tranquilízate, se que él es fuerte, así que saldrá de ello –Dijo alzando su brazo izquierdo y sonriendo ampliamente. Inoue se secó las lágrimas para sonreír.

-Él está bien y fuera de peligro… pero en este momento… me acabo de dar cuenta de una cosa… -Dijo bajando la vista.

-¿El que?

-¿Te acuerdas que te dije que me gustaba Kurosaki-kun?

-Hai

-Pues está saliendo con Rukia

-¡¿Nani?! Orihime… ¡Venga alégrate! Encontrarás alguien mejor

-Tranquila, me siento feliz por ellos… pero sentí… como cada vez pensaba más en Ishida-kun… sufría por no poder estar en su lado… si él… no soy nadie… -Tatsuki, después de oír eso, miro hacia el cielo.

-El amor siempre hace sufrir… pero lo que debes hacer es… no estar aquí parada como una tonta, debes ir con él, cuidarle hasta que le den el alta, te lo aseguro, estará feliz por tenerte cerca –Dijo guiñándole el ojo, sintió como Inoue la abrazaba felizmente.

-¡Arigatou! Siempre me ayudas…

-Tranquila, tú siempre me ayudas, es la única manera de ayudarte… ves

-Vale ¡Cuídate! –Dijo corriendo hacia el hospital, dejando a Tatsuki sentada en el banco, pero estaba feliz, ya que parecía que el amor que sentía por Ishida era verdadero.

Inoue llegó en frente de la puerta de la habitación de Ishida, pero no tuvo bastante valor para abrir la puerta, se quedó nerviosa en frente de la puerta, sin saber que hacer. Pero vio como la puerta se abrió, viendo a Ishida apoyado en una muleta.

-¿Inoue-san? Iba a salir a buscarte –Dijo mirándola fijamente.

-Esto… lo siento por lo de antes… es que… ¡Me alegre tanto que estuvieras fuera de peligro! Que no quería que me vieras llorar de alegría –Dijo rascándose la nuca inocentemente.

-Ah… Arigatou, Inoue-san, entra si quieres –Dijo dando paso.

-Vale, espera, que te ayudo –Dijo poniéndose al lado donde no estaba la muleta, cogiéndole del brazo pasando por su cuello.

-No… no hace falta, de verdad –Dijo sonrojado.

-No es ningún problema –Dijo sonriendo mientras cerraba la puerta y ayudaba a Ishida a sentarse en la cama.- Parece que tus gafas se rompieron… ¿Puedes ver, no? –Dijo preocupada, haciendo reír al chico.

-Tranquila, no llevo gafas porque esté ciego, sino porque no veo bien de cerca, pero tranquila, puedo andar sin gafas –Dijo sonriendo.

-Uff, menos mal –Dijo suspirando, mientras se sentaba en una silla, al sentarse, vio un collar en la estantería de al lado; así que lo cogió y lo abrió, ya que se podía abrir, pudo ver una foto de aquella mujer Bound, sentía como su corazón dejaba de latir.- Esto… Ishida-kun… ¿Cómo es que llevas una foto de ella?

-¿Eh? Ah… la puse cuando la conocí, se me olvidó quitarla, pero no puedo… ya que fue mi primer amor… sufrí tanto cuando murió… pero… -Ishida giró su vista, viendo como Inoue lloraba, esa reacción hizo que abriera los ojos de par en par.- ¿Inoue-san? Que te ocu… -No pudo hablar más, ya que la chica se levantó de su asiento.

-Gomen Nashai… pero… Debo irme a casa… -Dijo tristemente para salir, pero se tropezó con la silla y cayó al suelo.

-¡Inoue-san! ¿Estás bien? –Dijo levantándose de la cama.

-No te levantes… no hace falta –Dijo levantándose y saliendo del lugar.

-Inoue-san… No me dejaste acabar… -Dijo apretando fuertemente el puño.- A quien amo de verdad… es a ti… -Susurró.

Inoue caminaba por los pasillos triste, con la mirada baja.

-Soy una tonta… ¿Cómo pude pensar que me correspondería? –Dijo pasando su mano por sus ojos para secarse sus lágrimas, pero cada vez lloraba más por la tristeza y dolor que sentía.

-¡Orihime! –Dijo una voz que la chica pudo reconocer.

-Tatsuki-chan… -Inoue se lanzó a sus brazos para llorar.

-Orihime… -Susurró, para acariciarle la cabeza preocupada.

-Ishida-kun… Ama a otra persona… fui una estúpida creer que podía corresponderme… -Tatsuki no dijo nada, solo se mantuvo en silencio, respetando a la muchacha.

Después de un rato, Orihime dejó de llorar.

-Arigatou por ayudarme otra vez… pero es mejor que me vaya a casa… -Dijo levantándose y caminando para salir del hospital.

Fueron pasando los días, e Inoue seguía pensando en Ishida y llorando por él, Ichigo le dio la noticia de que el anterior día le dieron el alta, así que ese mismo día volvía al instituto, eso hizo feliz a Inoue, pero decidió alejarse de él. Por la tarde, Ishida entró en la clase, haciendo que algunos se le acercaran corriendo.

-¡¿Estás bien?!

-Hai, ya me recuperé del todo –Dijo seriamente, mientras buscaba a alguien.

-Si buscas a Inoue, está allí, hablando con sus amigas –Dijo una voz tras él, haciendo que se asustara.

-¡Kurosaki-kun!

-Hey –Dijo alzando la mano.

-No… No estaba buscando a Inoue-san –Dijo mirando a otro lugar sonrojado.

-Hn. No me lo creo, pero… ¿Y tus gafas?

-Se me rompieron ¿No te acuerdas?

-¡Ah! Es verdad, bueno, vayámonos sentando en nuestros lugares, antes de que venga la pesada de la sensei –Dijo hiendo a su sitio.

Fueron pasando las horas, hasta que el timbre del patio sonó. Ishida intentó acercarse a Inoue, pero esta lo evitaba, haciendo que Ishida le extrañara.

-Inoue-san…

Continuara…….

Inoue no para de evitar a Ishida, recordando que su amor no vuelve a ser correspondido. Ishida intenta hablar con ella ¿Lo conseguirá?