andaba demasiado creativa, así que acabe hoy mismo el otro capitulo XD espero les guste.
En las profundidades de las mazmorras de la mansión Hellsing, comenzó a materializarse desde las sombras una figura oscura, el cuarto estaba iluminado únicamente por la débil y tenue luz de un par de velas, en el centro del cuarto se hallaba una gran silla, de aspecto antiguo pero de muy buen gusto. Y en la esquina más alejada y oscura se encontraba un enorme ataúd negro, con una frase inscrita en la parte superior frontal.
una vez formado, permaneció inmóvil de pie un par de segundos, hasta que finalmente comenzó a caminar directo a su enorme silla, arrojo sus ropas al suelo, y se dejo caer con pesadez en ella, tomo de la mesita que se hallaba a su lado una de las muchas bolsas de sangre que Walter le había dejado para alimentarse, la abrió con los dientes y como un animal comenzó a tragarse el preciado liquido de su interior, casi con desesperación, una vez que acabo tomo otra, y al acabarse esa tomo otra, así continuo hasta terminar con las 10 bolsas, arrojándolas al suelo sin una pisca de educación.
-Rrrrrrrrrr…..-gruño el- esta mierda no se compara en nada a la sangre fresca…. –cerro los ojos por unos momentos- y definitivamente…. Ni la sangre más fresca se compara a la sangre de ella… -suspiro, y sensualmente se paso la lengua por los labios mientras recordaba la noche anterior, hasta que exclamo para sí mismo: -no… no solo la sangre… todo de ella es simplemente delicioso-finalizo él con una sonrisa en los labios, justo antes de quedarse dormido en su lugar.
Mientras tanto Integra se encontraba en su baño, más específicamente en la bañera de este, no podía dejar de pensar en lo ocurrido con su sirviente.
-"como pude ser tan fácil?"- pregunto para si misma con una expresión de preocupación- mierda…. Mierda…. Mierda!- Repitió, e instantáneamente se cubrió la cara con ambas manos- es un maldito monstruo!- dio un largo suspiro, retiro las manos de su cara y se queda viendo al techo un par de minutos, hundida en sus pensamientos- aunque….-exclamó- debo admitir que realmente…me gusto…..- un momento después cuidadosamente se puso de pie, tomo su toalla, salió de la tina y se comenzó a secar, se enredo la toalla en su largo cabello y se puso una bata blanca, camino hasta su habitación y se desparramo boca arriba en su cama con la delicadeza digna de una enorme piedra.
Se quedo viendo al vacio por un momento hasta que finalmente susurro:- bueno….. Por lo menos a "eso" no se le considera como perder la virginidad en si…..no?- se pregunto.-mientras no lo deje llegar más lejos….no creo que pase nada…-sonrió casi inocentemente.- mi sirviente…. No….mi conde….
El resto del día transcurrió como normalmente, Alucard y Serás se encontraban sumidos en un profundo sueño, El capitán Bernadotte estaba con su escuadrón, los gansos salvajes, en uno de los muchos entrenamientos a los cuales los sometía. Walter se dedicaba a sus respectivas labores en la mansión como mayordomo de Integra, sirviéndole te en sus finas tacitas de porcelana, mientras que ella se dedicaba a leer y firmar el inmenso papeleo que le habían mandado los caballeros de la mesa redonda, todo estaba normal, hasta que finalmente Walter rompió el silencio entre él y la Sir para preguntarle:
-señorita Integra, se encuentra bien?
-a que viene la pregunta?
-es solo que anoche…. Pude escuchar uno que otro sonido "extraño" proveniente de su habitación- Integra se sintió palidecer.
-no se que a te refieres, me encuentro en perfectas condiciones-respondió con nerviosismo-anoche dormí como un bebe, y sin escuchar sonido alguno, lo más seguro es que lo hayas imaginado.
-si…..es lo más seguro mi lady-dijo con seriedad- por cierto, anoche de casualidad mando al señor Alucard a alguna misión?
-no, porque?
-es solo que…. Anoche cuando fui a dejarle su "desayuno" a las mazmorras no lo encontré en ninguna parte.
-tal vez estaba con la cadete Victoria, ya sabes, entrenándola como vampira.
-no, la cadete Serás Victoria se encontraba en una misión con los gansos salvajes, y sumida en su eterna discusión con el capitán Bernadotte.- Integras se sintió atrapada, no supo que responder, hasta que finalmente se decidió a sincerarse un poco.
-bueno….ahora que lo recuerdo estuvo un rato en mi oficina anoche, discutimos un poco, y luego se largo a no se donde-finalizo ella con notable nerviosismo.
-oooh….entiendo señorita, bueno, con su permiso- dijo el haciendo una reverencia y retirándose calmadamente de la oficina, dejando a una preocupada integra sola.
-Maldición!-grito ella.
Pasaron las horas, y llegada ya la noche, el mayordomo de la mansión se dirigió a paso lento directo a alas mazmorras de la mansión, cargando consigo una hielera llena de bolsas de sangre, entro a la habitación de Serás donde tomando un plato hondo que se hallaba en su mesa, vertido una única bolsa, suspiro, sabía que lo más seguro era que ella se negaría a alimentarse de aquel liquido vital, como siempre.
Pudo escuchar los leves ronquidos de ella provenientes de su pequeño ataúd. Se acercó, y suavemente lo abrió, pudo ver como se hallaba toda contorsionada con la boca abierta dejando caer a un lado un poco de su saliva, estaba despeinada, y con su piyama azul con rayas.
-ahhhhh…Pip….mmmmm…..-susurro entre sueños la joven vampiresa, mientras se acomodaba nuevamente. Tal escena no pudo más que conmover al maduro mayordomo, quien suavemente volvió a cerrar el ataúd y silenciosamente salió de la habitación.
Como le recordaba a Integra cuando era niña, tenía que admitir que estaba comenzando a tomarle cierto cariño a Serás.
Una vez cerrada la puerta, se dirigió ahora a su nuevo destino, se fue adentrando mas y mas en las mazmorras, hasta que finalmente llego ahí, se encontró con la enorme puerta de acero, con un pentagrama dibujado con sangre en ella, la abrió y una ligera brisa helada salió de aquella habitación.
Al entrar pudo distinguir entre la espesa oscuridad una figura oscura sentada en la enorme silla, a su alrededor se encontraban tiradas en el suelo desordenadamente las bolsas de sangre bacías que había consumido tan maleducadamente, Walter movió la cabeza en forma de desaprobación, se acercó a la mesita que estaba al lado de la silla en laque Alucard estaba sentado, y deposito la hielera ahí, cuando algo extraño, al parecer la gabardina, el chaleco, y la camisa del vampiro se encontraban tiradas en el suelo, cual basuras.
-Maldito animal….-susurro con enojo, al instante un par de ojos rojos y brillantes se abrieron de par en par, y se enfocaron al malhumorado mayordomo que se hallaba de pie justo a él.
-que hay de nuevo viejo?-pregunto Alucard seguido de una sonora risa.
-solo vine a tener una pequeña charla contigo…-dijo con seriedad, Alucard se estiro un poco, junto las manos y entrelazo sus dedos simulando atención.
-y bien? De que se trata ángel de la muerte?
-de acuerdo, para principiar, quiero que me digas donde estuviste anoche.- Alucard sonrió maléficamente, cosa que instantáneamente le dio a entender a Walter que no se traba de algo bueno.
-solo estuve por ahí….
-por ahí donde?-pregunto con enojo.
-por ahí a lo largo y ancho de la mansión…-respondió seguido de otra risa burlona, cosa que solo hiso enojar aun mas al mayordomo, quien en un abrir y cerrar de ojos ya tenía puestos varios de sus hilos alrededor del cuerpo del vampiro, quien no quitaba esa sonrisa burlona.
-ya déjate de rodeos maldito parasito!- Alucard solo se limito a silbar simulando sorpresa.
-por qué tan cerio Walter?-pregunto
-se que estuviste anoche en la oficina de Lady Integra…
-…. Y?-pregunto el vampiro con cinismo.
-y además de eso, escuche sonidos "extraños" provenientes de su habitación!-Alucard volvió a carcajearse.
-…. y?-pregunto cínicamente, cuando de pronto Walter movió uno de sus hilos que instantáneamente le hiso una cortada al vampiro en la mejilla, cortada que regenero en pocos segundos.
- y! quiero que me digas que mierda hacías con ella en su habitación en la madrugada!-grito casi sacando fuego de los ojos.
-muajajajajaja!-rio malévolamente el vampiro- que te hace creer que yo estaba con ella?
-oh por favor Alucard! No soy ningún estúpido! Solo dímelo ya!-le recrimino Walter con una ira endemoniada, el vampiro simplemente lo vio con una maldad digna de él, se acomodo en la enorme silla quedando recargado en el respaldo mientras con una voz fuerte y clara le respondió:
-Un caballero nunca cuenta sus secretos- Walter no resistió más, y decapito al monstruo que se hallaba frente a él. Pero pasados unos instantes, Alucard volvió a regenerarse, entres risas fantasmales.
-Eres un maldito monstruo-susurro el mayordomo ya más tranquilo.
-nunca lo he negado…-Walter comenzó a caminar a la puerta, y justo antes de llegar a ella, volteo y lo miro con una expresión de tristeza.
-solo….. No la lastimes, sabes muy bien que la quiero como a una hija….
-Eso te lo puedo jurar- respondió Alucard ya sin su sonrisa, la cual sustituyo por una seriedad absoluta.
-por quien?-pregunto.
-por tu Dios, por Lucifer, por ella….. y por mí.
-eso espero…- y entonces se dio la vuelta salió de la habitación y cerro lentamente la puerta, pero mientras la iba cerrando pudo ver esos ojos rojos que lo miraban intensamente, y casi por un momento podría jurar que aquellos ojos endemoniados mostraban autentica sinceridad.
Continuara!
