AMOR UNILATERAL

Capítulo 3, segunda parte

Noble

Ojalá esto no fuera tan complicado —piensa Marth con una sonrisa triste en sus labios, sonrisa que desde hacía meses parecía un rasgo de él mismo—. Cómo hubiera deseado salvarnos a los cuatro de esto y que elegir querer a alguien fuera tan fácil como elegir pareja para el torneo... Si yo pudiera negar ante mí mismo lo que siento como lo niego frente al resto, entonces no estaría caminando con tanta confusión hacia tu encuentro.

Para cuando retomo conciencia de su camino, ya se encontraba a meros pasos de la oficina de Master Hand y podía ver a Pit afuera de ésta, recargado en la pared, esperando.

—Pit —llama al encontrarse a distancia audible.

—Oh, Marth, Ike acaba de entrar con Master Hand y...

Antes de que el ángel pudiera terminar la oración, con un sonido de explosión, dicho mercenario había salido disparado de la oficina, rompiendo la puerta que hasta entonces se mantenía cerrada, y terminando él mismo golpeándose contra la pared contraria, terminando sentado en el suelo, recargado en ella, con la frente sangrado al igual que el brazo izquierdo.

—Ike —llamó Marth tratado de evitar entrar en pánico, dirigiéndose rápidamente a su lado, en tanto que Pit apenas atinaba a moverse cuando Master Hand pasó entre el y los dos espadachines, haciéndole retroceder un poco, no deseando experimentar la furia de la mano como aparentemente había hecho Ike.

—Parece que lo hice enojar —dice el mercenario con una sonrisa, tratando de desviar la atención de Marth de sus heridas.

—Estás sangrando —hace notar, como si no fuera ya evidente, con semblante serio en su rostro, tratando de cubrir toda la preocupación que subía por sus venas y hacía su corazón acelerarse, mientras buscaba detener el sangrado de la frente de Ike cubriendo la herida con su mano.

—Está bien —contesta el mercenario, por momentos olvidándose de la presencia del ángel que se encontraba tras Marth, tomando la mano del príncipe para mantenerla en su lugar tornándose serio de repente—. No podía dejar que él te insultara así.

—Eso no importa, he sido llamado de formas peores —continua en tono serio en su voz, mas Ike podía ver en los ojos azules del joven un mar de preocupación y toques de culpa al tiempo que le hablaba—, y ahora estás así por mi culpa.

—Y te daré un dolor de cabeza cuando tengas que curar esto —continua, algo enternecido al pensar en le chico frente a él—. Aún así... no voy a dejar que nadie diga nada malo sobre ti.

Como sino dudara y doliera suficiente lo que haces, tienes que decirlo, tienes que mantener ese contacto sobre mi piel y actuar como si ninguna de las palabras fuera nada, como si todo fuera natural, tanto como tu mano sobre la mía y yo, por instantes, me veo incapaz de apartar mi mirada de la tuya que, sin ser real, siento me analiza. Y quisiera decirte lo que me haces sentir: brotes de esperanza que se romperán en pedazos en cuanto pronuncies el nombre de quien realmente quieres, y yo vuelva a salir herido por falsas ilusiones.

En medio de esos pensamientos, Marth ayuda a Ike a levantarse, dando a Pit una mirada de agradecimiento por haber acompañado al mercenario en su ausencia. Ofreciendo a Ike su hombro como apoyo, empiezan el camino hacia el cuarto del príncipe, con la mirada de Pit aún sobre ambos. Por alguna razón, el ángel se había tornado especialmente serio sin que ninguno de ellos lo notara.

—Espero que no me haya perdido su pelea por esto —musita Ike al llegar al cuarto, refiriéndose a la batalla del equipo de Marth y Link.

—No hemos combatido aún, pero te perdiste dos muy buenas batallas —anuncia el menor, sacando un botiquín de primeros auxilios de su baño, disponiéndose a curar las heridas del chico sentado en su cama.

—Valió la pena si logró callarle el pico a Dedede— se quita la banda de alrededor de su frente.

—Mmh... —apenas toca la piel de Ike con la mota de algodón humedecido, disponiéndose a limpiar la sangre, el mayor le toma por la muñeca.

—Por favor, no estés molesto conmigo —pide sin soltarlo, notando como la mirada de Marth se ensombrece por ante él, como cubriendo un dolor incalculable dentro de sí.

Ante la sorpresa de Ike, Marth simplemente llevo su mano libre al cabello del chico, acariciándole apenas hasta llegar a su sien, manteniendo a Ike atento a cada uno de sus movimientos, a sus facciones serenas y practicamente ecuánimes al hacerlo hasta que, con su pulgar, rosó la herida y en el mismo instante en que había dejado a Ike sin aliento ante la monotonía de sus actos, él... presionó con fuerza la herida.

—¡Owww!

—La próxima vez que te lastimen, procura que tenga una buena razón o yo mismo romperé cada uno de los huesos de tu cuerpo para que así no te metas en más problemas.

Para evitar que siguiera presionando dicho punto, Ike toma es muñeca de Marth también y lo hace ponerse contra la cama, él quedando prácticamente sobre Marth. Las palabras que habían salido de la boca del menor habían sido dichas con tal énfasis, en una real mezcla de molestia, preocupación y cariño a la vez sumadas a un dejo de sufrimiento que sonaba en el fondo se su voz, unido a la culpa y el dolor de cosas que Ike no podría entender, por más que buscara explicación en los ojos del príncipe, que ahora desviaba de su mirada, quedando mudo en un instante, mas sin intentar liberarse o moverse siquiera, simplemente quedándose quieto bajo él.

—Aún quiero patear el trasero de ese estúpido pingüino por no haberse disculpado y me quisiera verte intentar cumplir tu amenaza —reta con una sonrisa pícara.

—... masoquista —contesta finalmente, con una sonrisa, aún mirando rastros de sangre recorrer el brazo de Ike, usando toda su fuerza de voluntad para ignorar la posición en la que se encuentra con el mercenario, esperando pacientemente a que lo suelte y pretender nuevamente que nada de ello tiene importancia—. Eres un idiota.


—Mmh... ¿Ness?

—¡Vete!

Link no puede sino suspirar agotado, como si no hubiera sido suficientemente difícil decidirse por hablar con él. No tiene ningún problema con tratar con niños, en Ordon se llevaba bien con ellos y disfrutaba su compañía tanto como ellos la de él, según parecía, pero... Ness no era necesariamente como alguno de ellos, había crecido en un ambiente completamente distinto y no sabría si podría serle de ayuda. Ese es el real problema de juntar a tipos de tan distintas dimensiones.

Resignado, se decide por llamar una vez más a la puerta: —Ness, soy yo, Link. Abre, por favor.

Y como si hubiera dicho palabras mágicas con efecto similar a un "ábrete sesamo", la puerta frente a él estaba pronto abierta para permitirle el paso.

—Pensé que eras Dyre —confiesa el menor, sin mirar realmente a su interlocutor.

—¿Puedo pasar? —pide el rubio, mostrando esa hermosa sonrisa comprensiva que adorna sus labios siempre que se trata de chicos menores que él.

Ness dejo paso al hylian, para entrar a su cuarto, no sin ante mirar a ambos lados del pasillo confirmando que el entrenador pokemon no se encontraba cerca, o al menos eso le pareció a Link que hacía. Una vez dentro, notó que el cuarto estaba de hecho ordenado, al menos lo suficiente para estar presentable en general, tomó la silla que se encontraba junto al escritorio donde estaba la computadora, sin saber muy bien qué decir.

—¿Quieres contarme que pasó en el desayuno?

—¡Fueron esos tontos gemelos! —dice casi gritando, dando caminando por la habitación como león enjaulado—, siempre están metiéndose en lo que no les importa, y...

—Oww, Ness, calma —pide Link, subiendo las manos como pidiendo tregua, tratando de contener el carácter del chico frente a él, lo que de alguna forma parece funcionar—. ¿Qué fue lo que hicieron?

—Ellos... —aun cuando había comenzado la oración con un ánimo que parecía presagiar un largo discurso, no pudo sino parar luego de la primera palabra... ¿que había hecho en realidad? Para cuando encontró algo coherente para justificar su molestia, ya no parecía tan coherente, así que terminó por decirlo en tono casi de susurro, mirando al suelo—, ellos siempre presionan e insisten demasiado.

—Tal vez, sólo se preocupan por ti.

—¿Por qué ellos siempre están juntos? —cuestiona el menor luego de un breve silencio, tornándose serio de improviso, mirando ahora a Link fijamente, inquisitivo.

—Bueno, son hermanos gemelos, supongo que se sienten más cómodos así.

—Me refiero a... a Lucas y Dyre —terminó bajando aún más su tono de voz, con ahora un tono de melancolía en ella, desviando nuevamente la mirada, el piso de pronto se había vuelto más interesante—. Antes Lucas y yo podíamos estar todo el tiempo juntos, pero ahora, él está siempre donde Dyre está y ya no es como antes.

—Oh...

Ahora parecía más claro para Link de que se trataba todo eso. Levantándose de su asiento, fue hasta Ness y lo guío para ahora sentarse juntos en la cama, esperando hacer al chico sentirse más confortable, considerando que la sola idea parecía tenerle en un real estrés.

—Te molesta sentir que pasa más tiempo con él que contigo —dice más como una aclaración que como una pregunta.

—¿Por qué tiene que estar con él siempre? —pregunta con ojos suplicantes—, ¿ahora soy aburrido para él? ¿Dyre es más interesante? ¡Rayos! yo... dejé que una flecha me atravesara para... —cubrió su boca para evitar continuar, sintiendo sus mejillas enrojecer, sin entender del todo aquellos nuevo y extraños sentimientos que brotaban en su interior al pensar en el pequeño y tímido rubio.

—Ya veo —Link rompé el silencio con una sonrisa empática—, estás celoso de Dyre.

—¡Yo era su amigo antes que él! —vocifera, sintiendo como sus ojos se empañan con impotencia, y sintiendo un terrible hueco en el estomago.

—Imagino que como Lucas es algo tímido estabas acostumbrado a que hablara casi siempre sólo contigo —continua Link con voz clama—, sé que a veces parece como si esa persona estuviera "remplazándote" o...

—¡Exacto!

—Pero no es así —asegura con una sonrisa, ahora pensando en si mismo, recordando su propia actitud hacia Ike en cuando a Marth se refría, y sintiéndose ahora un tanto identificado con el chico a su lado—. Está bien que ellos traten con otras personas, eso no significa que dejarán de ser cercanas a ti, a menos que tú mismo propicies que eso pase. Mar... Lucas no es el tipo de persona que simplemente dejaría de hablarte por estar con otra persona.

—¿Tú crees? —inquiere, ya más calmado.

—Aha, hasta donde sé, él estuvo esperando que te aparecieras en la sala hace rato —en realidad no estaba seguro, nadie le había comentado algo al respecto y, a decir verdad, él no había estado prestando mucha atención a otra cosa en la sala que no fuera Marth, pero... bueno, aún si no fuera cierto, ¿qué es una pequeña mentirilla blanca?—. En cuanto a Dyre...

—Supongo que debo disculparme —predice, no muy entusiasmado con la idea—, también con los gemelos.

Con algo tan simple como esa ligera platica, Link no pudo evitar sentir algo de nostalgia al recordar a sus pequeños amigos allá en Ordon: —Espero que estén bien todos.


—Hey, Pit.

Había estado tan inmerso en sus pensamientos que había perdido por completo la noción de donde se encontraba, su semblante inusualmente serio daba cuenta de la calidad de los pensamientos que se hacían marañas es su cabeza, de los cuales ninguno parecía del todo rescatable.

Había terminado en el patio sin siquiera notarlo.

—¿Pit? —llama nuevamente la voz un tanto consternada tras de él.

—Oh, ¿qué hay, Dyre? —intenta sonreír... bueno, en realidad no lo intenta del todo, pero pretende hacerlo.

—¿Pasó algo?

—Es... —desvía la mirada mientras se rasca la nuca, como dudando sobre si fuese o no prudente comentarlo, mas con sólo mirar nuevamente al rostro preocupado del chico le basta para confesar lo que de cualquier forma prefiere fuere de sí lo más pronto posible—. A veces no entiendo a los humanos... dicen algo, pero hacen lo contrario, y a nadie parece importarle mientras no diga lo segundo en voz alta. No puedo entenderlo.

Dyre se quedó callado al principio, sin tener idea de cómo contestar; sin embargo, pronto ideo algo que pudiera servir y, pidiendo a Pit que esperara justo allí, se fue para regresar apenas unos 5 minutos después con un par de platos.

—El día que perdí mi primer batalla aquí en la mansión, Peach me dijo que lo mejor para cosas tristes era una rebanada de pastel y una gran bola de nieve, así que... —sin más extendió el plato a Pit, ofreciéndole una rebanada de tarta de durazno y acompañada por una bola de helado de vainilla—. Sé que son tus favoritos.

Pit ni siquiera se molestó en preguntarse como pudiera saberlo, sino que aceptó con gratitud el regalo pues, efectivamente, era su fruta y helado favoritos. Y con ello, ambos se dispusieron a comer el postre, sentados con las piernas cruzadas sobre el césped, hablando.

—Ahora, ¿quién fue quien dijo algo e hizo lo contrario?

Titubea antes de responder.

—Tal vez no es que haya hecho "lo contrario"—corrige, tomando un trozo de tarta con el tenedor y luego un poco de helado, aparentemente eso le ayuda una poco a pensar mejor—. Hay... "cosas" de aquí en no en AngelLand no son importantes, porque simplemente no pasaba.

—¿No crees que sería más fácil si me dices directamente que es lo que te está molestando? —ofrece Dyre, paciente, esperando darle el coraje para hablar claro.

Toma otro pedazo del postre.

—Hay alguien —comienza diciendo, sin mirar a su interlocutor, manteniendo la mirada en el plato en sus manos—, esa persona siempre da a entender que... —titubea—. Según esa persona está enamorada de alguien, al menos es lo ha dicho y todos saben el nombre de esa persona.

Se refiere a Ike —piensa Dyre para sí, sin atreverse a interrumpir, simplemente asintiendo con la cabeza.

—Pero, aunque esa persona dice que quiere a alguien, siempre hace cosas con otra persona —esta vez el entrenador pokemon no pareció entender por completo—. Creo que le dicen "coquetear".

—¿Y eso te molesta? —dentro suyo, el mayor de los dos no podía evitar sentir algo de tristeza por las palabras de Pit, ¿acaso eso significaba que Ike le gustaba a él también? Ahora es su turno de tomar algo del postre y esperar que el sabor dulce disipe los pensamientos dolorosos.

—Sí —contesta de forma firme— porque está dañando a esa persona, porque él lo... —por segundos se arrepiente de su elección de pronombres y artículos, pero hecho el daño, ya no le queda más que terminar— porque él lo quiere en serio y... esa persona lo lastima siendo amable con él, y lo peor de todo es que él se lo permite y sigue su juego y...

—¿Estas molesto porque la persona de quien hablas trata bien a alguien a quien no corresponde?

La pregunta por si misma fue capaz de desorientar por completo a Pit. Estaba molesto, pero ¿estaba molesto con Ike por tratar bien a Marth? Al parecer los humanos tienen cosas complicadas como esas, donde pueden herirte siendo dulces y matarte al ofrecerte una sonrisa. Son algo realmente extraño y sumamente difícil de entender.

—No lo sé —confiesa siguiendo con la tarta, contemplando la forma en que el helado se ha derretido casi por completo y ha hecho que la base de galleta de la tarta sea ahora más blanda. Definitivamente esa cosa le ayuda a pensar—. ¿No se supone que si uno quiere a alguien, si es que lo quiere de verdad, debería sólo...? ¡No debería coquetear con alguien más!

—Si le hubieras preguntado a alguien de las chicas de la mansión seguramente te hubieran dicho algo como "así son todos los hombres" y puede ser eso... o esa persona de la que hablas puede ser simplemente un idiota y no darse cuenta —termina con un tono más animado, aunque con una sonrisa torcida. ¡Rayos, es Ike, por todos los cielos!

Ante lo último Pit no pudo evitar sonreír, aceptando internamente lo probable de la última hipótesis, y ahora ya no parecía tan molesto. Había terminado su postre y apenas iba a empezar la hora de la comida.

—Ven —pide un animado Dyre, extendiendo su mano al ángel después de levantarse—, Peach me hizo jurarle que comeríamos un plato lleno de espagueti cada uno luego de esto.

—Igual es mi comida favorita —concede encogiéndose de hombro, caminando junto a Dyre todo el tramo hacia el comedor.

Es curioso como después de un incidente tan torpe como el que habían tenido esa mañana lo hubiera yendo guiado hasta que terminaran compartiendo el postre antes de la comida y sentir con ello una complicidad tan poco común por algo tan simple. El simple hecho de caminar al lado del otro como si fueran amigos de mucho tiempo atrás. Definitivamente, el mundo tiene formas extrañas de trabajar.


En el comedor se encontraban ya la mayoría de los competidores del torneo. Casi como regla preestablecida, cada cual se encontraba sentado con quienes usualmente compartía la mesa, rara vez alguien optaba por cambiar eso porque, aparentemente, era obvio con quiénes encajaba cada cual.

Los chicos, los menores de la mansión se encontraban ya en la mesa, tanto los enérgicos gemelos como Toon Link habían llenado sus respectivos platos del tan delicioso espagueti, que degustaban con singular alegría. Sin embargo, había alguien en esa misma mesa no tan entusiasmado con su comida.

—Luuuuucas —canturrea Nana—, el espagueti está rico, deberías probarlo.

—Pero Dyre y Ness todavía no bajan a comer, ¿no deberíamos esperarlos?

—Se te va a enfriar la comida —hace notar Popo.

—Además, puede que Ness ni siquiera venga, así que mejor ni lo esperes —a Nana no le interesaba disimularlo, aún estaba molesta con el chico—. Es un grosero, no entiendo cómo te llevas bien con él.

—Él no siempre es así.

—Tú siempre lo defiendes —contesta, rodando los ojos.

—Es porque a Lucas le gusta Ness —asegura Popo con una sonrisa pícara, siendo imitado por Nana después, haciendo sonidos de besos, provocando dos cosas: que las mejillas de Lucas se pusieran de un rojo intenso y que Toon Link casi se ahogara con el espagueti.

—¡Por amor de Nayru! Popo, ¿quieres matarme?

—¿Lo notaste, Popo? —cuestiona Nana con una mirada entre juguetona y malévola hacia Lucas—, Lucas nunca dijo que no.

—N-no es eso —balbucea.

Antes de que pueda decir cualquier cosa para defenderse, o al menos que logre hacer algo para que sus mejillas vuelvan a tener el color adecuado, las risitas de quienes entraban apenas al comedor le distrajeron, como a los oros 3 en la mesa: nada más y nada menos que Dyre y Pit, caminando lado a lado, luciendo cada cual una sonrisa.

—Vaya, esos dos si que se "entienden" —comenta Popo y Nana asiente.

—¿Desde cuándo te fijas en esas tonterías? —dice Toon Link, tratando de ignorar la insinuación sobre Dyre y Pit.

Popo simplemente se encoge de hombros, al parecer la conversación anterior simplemente ha dejado de ser suficientemente divertida como para continuarla, y Lucas se encuentra realmente agradecido por ello.

Bueno, Dyre y Pit ya fueron por su propia comida y, pudiera ser que Nana tuviera razón y que Ness ni siquiera se moleste en bajar a comer, entonces, ¿por qué molestarse?

Sí, realmente el espagueti estaba delicioso, pero, por más que quisiera ignorar el pensamiento, Lucas preferiría que su amigo los acompañara a la mesa como siempre, y que nadie estuviera peleado con nadie. Ojalá, si Ness llegara a encontrarse con ellos en la comida, no volviera a discutir con Dyre, la sonrisa de ambos o inclusive el silencio entre ambos era mucho más agradable que ellos gritando. No quisiera que eso se repitiera nunca más.

—Oh, pero mira quién decidió acompañarnos —dice Dyre estando justo detrás de Lucas ahora, sacándolo de sus pensamientos.

Eran Link y Ness entrando al comedor.

Ness difícilmente disimulaba los rezagos de peña por la escena ocasionada apenas esa mañana, pero, contrario a lo que pudiera pensar, la mayoría lo había olvidado, o simplemente no les importaba, después de todo, la escena entre Dedede y Ike era mucho mejor tema del cual hablar. De cualquier forma, Ness no lo hubiera esperado, que el rubio en que en esa tarde había estado pensando hubiera hecho todo el camino hasta su encuentro y, sin dar advertencia alguna, le hubiera abrazado.

No es que fuera la gran cosa, un abrazo de chicos, de apenas medio segundo o algo parecido, pero viniendo de Lucas, el chico tímido... Bien, Ness no podía dar un real crédito por ello, mucho menos por la forma que esa sola acción había logrado que su estómago se sintiera como si hubiera dentro el una revolución o como dirían en forma de cliché: le hacía sentir mariposas en el estómago.

Ninguno de los dos dijo nada al separarse, ambos parecían demasiado apenados con el hecho, como si Lucas mismo apenas registrara la bienvenida que le había dado a su amigo, a quien, en realidad, no tenía ninguna real razón para recibir así.

No fue sino hasta que Link se compadeció del alma de ambos y empujó ligeramente a Ness, como recordándole en qué habían quedado en algo antes.

Pit, Dyre y el resto de los chicos tuvieron luego la oportunidad de verlos acercarse a los tres a la mesa.

—Y luego dicen que no —dice Nana bajo su aliento, siendo escuchada por su hermano, que apoyó el comentario en silencio. Si bien el entrenador pokemon lo notó, prefirió pasarlo por alto, pues pronto Ness se encontraba junto a él, aunque sin mirarlo.

—Lamento haber gritado —apenas audible.

—Esta bien —responde Dyre con una sonrisa—, yo tampoco debí haberlo hecho.

Ness pudiera estar bien con su conciencia con sólo disculparse con el chico, mas Link no lo dejaría salir de la situación tan fácil y, aunque renuente, debía pedir disculpas a alguien más en la mesa, pero esta vez, pareció tomarle algo más de trabajo decidirse.

—Nana... —llamó, recibiendo la mirada aún molesta de la chica, después de todo, el genero salía a relucir, las chicas no perdonan tan fácil como los hombres, pensaba Ness—. P-por llamarte niña tonta... p-per-perdón.

—Ness —con expresión seria, recargando su mejilla en la palma de su mano—, tú eres el tonto.

Aún después del tono frío, la sonrisa de la chica delataba su perdón... bueno, tal vez las niñas no son tan malas después de todo.


Blue Team: Pokemon Trainer y Lucario

VS

Red Team: Ice Climbers

—¿Qué te parece, Nana? —Popo toma el maso entre sus manos, preparándose para la batalla.

—Interesante —responde a su hermano con una sonrisa, imitando sus movimientos, ahora mirando a Dyre—. Lo siento, pero no seremos suaves con ustedes.

—Me parece bien —concede el chico, con Lucario tras él, mientras los cuatro llegan a los transportadores.

—Huh ¿y a quién se supone que apoye en un momento así? —cuestiona Toon Link con un puchero, después de todo, tiene amigos en ambos equipos.

—Pues a los dos —contesta Link, apenas notado a su lado lo emocionado que parecía Pit con la batalla, quien aleteaba sin darse cuenta, mientas miraba como los pequeños gemelos se las arreglaban contra Ivysasur y Lucario.

—Parece que alguien tomó demasiado café —hace notar Ike, apenas entrando a la sala con Marth a su lado. Pit, estando tan atento a la batalla, ni siquiera se molestó en atender al comentario.

—Oww, ¿estás bien? —pregunta Link al mercenario, contemplando los nuevos vendajes del chico, a lo cual el otro se limita a asentir.

—Perdona la tardanza —pide el príncipe a su compañero de equipo.

—Está bien, apenas comienzan y mientras no nos llamen no debería haber problema.

De entre todos en la sala, aún más que los niños, Pit parecía estar disfrutando el combate, causando que un par de miradas se posaran en él cada vez que aleteaba cuando alguno de los participantes estaba a punto de caer o era golpeado demasiado fuerte, aunque la mayoría no requería de un gran esfuerzo para ignorarlo.

Pasados cerca de 3 minutos más de una batalla no muy bien nivelada, considerando que casi desde un inicio Lucario había logrado sacar a Nana de la plataforma, Charizard había decidido que era suficiente y terminó por mandar a Popo a volar... literalmente.

—¡Yey! —vitoreó Pit, un poco más entusiasmo de lo que debiera.

—Game! The winner is... Blue Team.

Apenas se abrieron las puertas de los transportadores, Lucario, son siendo necesariamente del tipo social, optó por eludir las felicitaciones de los pocos que se atrevían y yendo en vez al rincón deshabitado de la sala, si seguía allí era sólo para poder estudiar mejor el estilo de batalla de los que en su momento serían sus combatientes.

Por su parte, los gemelos decidieron restarle importancia al resultado de la batalla, o al menos pretendieron hacerlo, aunque internamente hubieran preferido perder contra un equipo como de el Ganondorf y Bowser porque, de alguna forma, no se sentía tan mal como perder frente a un amigo. De cualquier manera, al resto de los chicos no pareció disturbarles la idea e igual ofrecieron comentarios como "buena batalla" a sus dos amigos.

—Bien hecho, Rojo.

—¿Cuántas veces debo decirlo, Bowser? Mi nombre es Dyre, Dyre Red, no "Rojo".

—Lo que tú digas, Rojo —contesta el rey Koopa, no pudiendo importarle menos.

—¡Ganaron! —La voz familiar le hizo olvidar si reciente rabieta para encontrarse con Pit, respondiendo con una sonrisa al comentario, agradecido de ver ante todo la sonrisa del ángel.

Había algo que Link no podía fallar en notar ahora que su turno de pelear estaba tan inminentemente cerca: además de su propio equipo, sólo quedaban 3, el de R.O.B. y Mr. Game & Watch; Meta Knight y Kirby y Bowser y Ganondorf, siendo los últimos dos de los equipos de alguna forma más temidos en el torneo. Era fácil notar que, sin importar con quien les tocara pelear en esta ocasión, inevitablemente les tocaría combatir con alguno de ellos, dado su posición en la tabla, aún siendo un buen competidor, la idea en si misma lo perturbaba un poco.

—Quedan pocos equipos —hace notar en tono serio.

—Así parece, todo indica que tendremos una difícil batalla por venir —Marth voltea con una suave sonrisa que le llenaría de confianza— pero, mientras actuemos como equipo, todo ira bien.

Link asiente, ahora un tanto más tranquilo, lo cierto es que Marth tiene esa habilidad de calmarlo con una sola de sus sonrisa. Además, ya han trabajado como equipo antes, cada vez que practicaban, en cada movimiento, habían aprendido a complementarse, a leer las acciones del otro y reaccionar ante ellas, sin ser presuntuoso, el sabe que son un equipo fuerte... aunque hay más de un equipo fuerte en el torneo.

Mira la pantalla ansioso, esté o no su nombre en ella le hará saber contra quiénes competirán y eso le pone ansioso.

—Calma —pide Marth, colocando su mano sobre el hombro del rubio, que le contesta con una sonrisa que denota el nerviosismo tras de ella, mas asiente.

Pronto la pantalla pone en evidencia los equipos llamados a participar.

—¡Grrr! —gruñe Bowser en frustración aunque haciendo su camio hacía los transportadores, con Ganondorf siguiendo sus pasos, igualmente frustrado, sin dar mucho crédito a sus rivales—. De entre todos los perdedores tenían que tocarnos los peores.

—Suerte, amiguito —desea Olimar al ver a R.O.B. partir junto con su compañero hacia la plataforma.

Marth, apenas comienza la pelea, voltea hacia Link, tratando de brindarle confianza, mentalmente diciéndose que no hay motivo para estar nervioso, después de todo, era sólo un torneo. Toma la muñeca de Link, sacando al chico de sus pensamientos, haciéndole mirarlo.

—Tiemblas.

—Meta Knight y Kirby son un equipo fuerte —concede en voz baja, sintiéndose mejor con el agarre de Marth sobre su muñeca.

La batalla de los otros dos equipos en realidad no alcanza a durar mucho, no es que alguien en realidad esperara que lo hiciera. Bowser y Ganondorf habían sido particularmente rudos, como su estilo de batalla lo exigía, y aún a pesar de sus movimientos mucho más lentos que los de sus contrincantes, se las habían arreglado para contrarrestar ello con ataques que infringieran suficiente daño y logran llevar a sus rivales hasta el lado de la plataforma donde se encontraba su compañero, de modo que al final, su batalla parecía más un juego de ping-pong.

—Game! The winner is... Blue Team.

Suspira, tratando de sacar toda la ansiedad, tratando de recordar los entrenamientos, tratando de concentrarse en la mano de Marth aún al rededor de su muñeca y tratando de ignorar que el que no la haya dejado aún es porque él mismo, detrás de toda apariencia, estaba también nervioso.

—Al parecer, unos se toman muy enserio de los equipos —dice Nana, señalando al par.

Tanto Ike como Pit, que había estado algo ocupado platicando con Dyre finalmente se detuvo para notar aquello que no hubiera querido, sin decir nada, su semblante se volvió serio y, sin más, dejó de hablar, preocupando un poco al entrenador pokemon. Ike, por otra parte, optó por dejarlo pasar, más preocupado por el semblante del ángel a su lado.

Red Team: Meta Knight y Kirby

VS

Blue Team: Link y Marth

—No te preocupes, yo estaré cubriendo tu espalda —asegura Marth y con eso, los cuatro contendientes terminaron en los transportadores que les llevarían a Spear Pillar.

—Espero una digna batalla —son las palabras de Meta Knight una vez en la plataforma.

—Haremos lo posible para ofrecerla.

—3, 2, 1... GO!

El primero en atacar fue Meta Knight con una rápido Drill Rush al que Marth logró reaccionar apenas a tiempo para contrarrestar con un Counter . La batalla había comenzado, y tenía a más de uno en la sala atento, ambos equipos eran fuertes contendientes, por lo que lo mejor era estudiar los movimientos de ambos.

Mientras Link se las arreglaba usando su Clawshot para controlar a Kirby, Marth tenía sus propios problemas contra los fuertes y rápidos ataques de Meta Knight, que no le daban tregua alguna.

—Sir Meta Knight —llama Marth, en medio de un Shield Breaker—, disculpe lo de Dedede.

—Era cuestión de honor —concede el caballero, intentando contra atacar, siento nuevamente contrarrestado.

—Lo siento, pero no puedo dejarlo ganar.

Un estruendo trajo con el a la parte trasera de la plataforma a quien hubieran esperado no ver, el pokemon legendario Dialga, aunque ni toda su gloria fue suficiente para distraer a los combatientes de su feroz batalla.

Tal vez no Dialga pero, si la visión Marth cayendo al suelo después del Mach Tornado de su rival. Distracción que le valió cara al Héroe del Tiempo al ser absorbido por Kirby, que había logrado clonar parte de sus habilidades. El rubio no hace más que murmurar algo en hylian al salir del cuerpo del otro, no importa cuantas veces sea absorbido por Kirby, uno nunca se acostumbra a la desagradable experiencia.

Poniéndose en pie lo más pronto que puede, el príncipe contraataca con la elegancia que caracteriza su Dancing Blade, y justo después de su cuarto ataque, un golpe extra con su Dolphin Slash, pone al caballero enmascarado justo donde lo quiere. Link no tarda en comprender el mensaje, y antes de que cualquiera de los otros dos llegue a tocar el suelo, un excelentemente bien colocado Spin Attack logra dañar, no solo a Kirby, sino a Meta Knight también, dándole tiempo a su compañero de recuperarse y terminar su poderoso combo hacia al caballero con la punta de Falchion en un Shield Breaker.

—Vaya, ¿cuándo practicaron eso? —cuestiona Ike, sorprendido por la coordinación entre los ataques de uno y otro espadachín.

—Son buenos, ¿no es así? —concede Zelda, mirando igualmente la pantalla, orgullosa del héroe de su tierra.

Tras 10 agotadores minutos, los 4 competidores en la arena estaban igualmente exhaustos, con la respiración jadeante y gotas de sudor resbalando por su frente.

—No sé... cuánto más... cuánto más aguantaré este ritmo —confiesa Link entre bocanadas de aire, con una sonrisa agotada.

—Yo tampoco —secunda Marth, mirando a sus oponentes ahora ambos justo en el lado opuesto de la plataforma—. En este punto, cualquier golpe es decisivo, sólo hay que soportar un poco más.

El primero en romper la distancia entre ambos equipos fue Kirby, muy a pesar de las advertencias de su compañero, que ahora renuente le seguía.

—Esta es nuestra oportunidad —llamo Marth, tomando un mejor agarre de Falchion, estaba disponiéndose a usar su Dolphin Slash cuando el pokemon a su lado emitió un potente rugido. Volteando rápidamente a su compañero gritó—: ¡Atrás!

Apenas lograron alejarse lo suficiente cuando, con un ataque de energía vertical, Dialga cubrió un tercio del escenario. Si bien, Meta Knight logró librarse de éste usando su Dimensional Cape, para Kirby fue muy tarde, y quedando por instantes atrapado en el ataque, en cuestión de un parpadeo se encontraba fuera del escenario.

—Estuvo cerca.

—Estuvo más que cerca —corrige Link a su compañero, mientras intentaban mantenerse en pie por el cansancio.

En la sala, por su parte, todos aquellos que habían estado observando a pantalla tomaron una bocanada de aire, pues todos lo habían estado conteniendo la respiración sin siquiera notarlo. Rara vez una batalla de la primera ronda era tan excitante como la que estaban presenciando.

—¡Rayos! —se oyó decir a Falco.

—Me debes 50 escarabajos —como si Falco necesitara recordarlo, Fox lo hace notar con una sonrisa complacida mientras se cruza de brazos.

Tres espadachines, dos contra uno, suena un tanto injusto. Meta Knight mira a sus oponentes, tratando de evaluarlos, uno de ellos es rápido, el otro no tanto... necesita una plan de acción y necesita que ellos le den una señal para atacar...

—En cuanto nos movamos lo suficientemente él atacará a uno de los dos por la espalda —murmura Marth a Link, llamando su atención sin despegar la vista de quien se encuentra frente a ambos—. Si vamos juntos, él tendrá la oportunidad de atacarnos a la vez.

—¿Qué sugieres?

—Yo voy primero, cuando me ataque, termina con él —pide, haciendo así sin darle tiempo a Link de objetar. Si uno ha de jugar a ser el chivo expiatorio, no puede permitírselo a su compañero... nunca más.

Como imaginó, justo a la mitad de la plataforma estuvo a punto de encontrarse con el caballero y cuando pareciera que chocarían espadas, Meta Knight paro en seco usando su Dimensional Cape y, aunque le tomó milésimas de segundo a su cerebro aceptar la idea de que, por más rápido que fuera, no alcanzaría a utilizar su Counter para el ataque que le sobrevendría, no esperó escuchar tras de él el grito de dolor de Link al ser herido por Galaxia.

Un sólo segundo bastó para que Marth recorriera el tramo faltante para llegar a Meta Knight y terminar el combate con un Shield Breaker, que por el daño antes infringido fue suficiente para sacar al caballero de Dream Land fuera del escenario.

—Se suponía que me atacaría a mí —musita el príncipe para sí. Estaba tan ensimismado en ese instante que ni siquiera llego a notar que Link seguía en el escenario.

—Game! The winner is... Blue Team.

Los transportadores hicieron justo su trabajo, y pronto estaban los cuatro nuevamente en la sala donde, por alguna razón, varios de los personajes en ella aplaudían, no sólo a los dos ganadores, sino a los cuatro.

—Espectacular batalla —se animó a decir Samus.

—Muy buena para ser apenas la primera ronda —secundo Capitan Falcon.

—Lord Marth, Link —era la voz de Meta Knight—, pedí una digna batalla... y no pude haber obtenido una mejor, felicitaciones.

—Es un honor poder combatir contra alguien como usted, Sir Meta Knight —concede Marth, tratando de brindar una sonrisa que ni aún la reciente victoria lograba se sintiera del todo honesta.

A pesar de todas las felicitaciones y demás, Link no pudo evitar notar la tabla de posiciones que ahora mostraba la pantalla central, aun sin poner las lineas que indicarían quién pelearía con quién, el orden en que se encontraban los equipos de la segunda ronda le hizo estremecer ligeramente:

Lucas y Ness
Samus y Snake
Falco y Fox
Pit y Ike
Zelda y Toon Link
Wolf y Sonic
Pokemon Trainer y Lucario
Bowser y Ganondorf
Link y Marth

Al parecer, de alguna forma terminaremos peleando contra Bowser y Ganondorf —piensa Link para sí.


Para la hora de la cena todos comentaban las batallas, cada cual en su mesa habitual.

Ike y Pit trataban de ponerse de acuerdo en alguna estrategia de ataque, similar al combo que habían visto usar a sus dos compañeros y quizás a Snake y Samus en alguna ocasión. Mientras, Link no parecía tan animado, igual que Marth, aún cuando todos hablaban de lo espectacular de su victoria.

—Perdona —dice la voz de Marth, lo suficientemente bajo para que sólo Link pueda oírla, quien pronto le mira confundido—. El ataque de Meta Knight... se suponía que fuera para mí.

—¿Eso es lo que te tiene así? —cuestiona Link en el mismo tono, recibiendo un avergonzado asentimiento de cabeza por parte de Marth—. Pero ganamos.

Silencio.

—Yo sugería esa táctica porque no quería que alguien volviera a tener que ser un chivo expiatorio por mí.

Link no supo que contestar hasta después de unos segundos.

—Eso... no fue nada parecido, está bien, no había forma que supieras que Meta Knight me atacaría a mí.

—Yo dije que cubriría tu espalda.

—Marth... —nombra consternado ante la voz entre seria y triste del objeto de toda su devoción, tentado a tomar a mano del chico que se encontraba ahora sobre la mesa, al menos ahora que nadie miraba.

El silencio se prolongo entre ambos, sin que Link se atreviese a acortar la distancia entre ambos, pero tampoco eso duró mucho.

—Bien hecho, principito —esa es sin duda la voz de Bowser... y la clase de sobrenombre que usaría Bowser además.

—Rey Koopa —nombra el príncipe, ignorando el diminutivo, Bowser no es tan malo—, muy buena batalla, felicitaciones por su victoria.

—Lo mismo, pronto nos veremos sobre la plataforma —dice como entre amenaza y juego.

—Así espero —retorna el príncipe, intentando imitar un aire de altivez en su voz, sabe que a Bowser le gusta cuando se porta así, aunque sea con él—, entonces será una batalla que no olvidará.

—Jajaja, lo que tú digas, principito —dice el Koopa, dirigiéndose a su propia mesa.

La mirada del príncipe aún seguía el camino recorrido por el rey cuando la voz de Link llamó su atención: —Por favor, ten más cuidado con ellos.

Marth sólo le ofrece una mirada confundida.

—Es muy probable que pronto tengamos que pelear contra ellos. Sé que tú... —se detiene hasta encontrar la palabra que parece adecuada— tú te entiendes con ellos, pero, tal vez no pueda decirte nada por Bowser, pero Ganondorf no es alguien confiable.

—Oh, es eso —responde Marth con un tono de indiferencia poco característico en su voz, desviando la mirada hacia donde Pit y Ike, notando que Pit parece tratar desesperadamente de razonar alguna cosa con Ike sin lograr hacerle entender.

—Yo sólo no quiero que alguno de ellos te lastime —contesta Link, algo entre ofendido, dañado y molesto por la respuesta del príncipe.

—Link —llama suavizando su voz, aun sonando ligeramente molesto por el comentario, aunque en general, estaba serio—, tal vez para ti sea difícil entender las cosas que ellos han hecho, y no les doy la razón, pero sé que un rey debe buscar lo mejor para su gente aunque a veces toe medidas que otros reinos o aún el suyo mismos no pudieran entender.

—Ganondorf sólo ha pensado en su mismo en todo su reinado.

—Las gerudo vivían en un desierto, si los hylians hubieran tenido que vivir así, sé que Zelda hubiera hecho hasta lo imposible para poder ofrecerles algo mejor.

—Hay muchas otras formas de hacer las cosas.

—Manejar un reino no es tan fácil —sentía ahora su voz perder fuerza—, tienes que negarte a muchas cosas para poder hacerlo y aún así, no importa cuanto dejes de lado intentando darle lo mejor a personas que sabes dependen de que seas fuerte por ellos, para mucho jamás será suficiente.

—Marth —llama al notar cómo la voz del príncipe se quiebra en la ultima oración.

—Tengo que salir de aquí —musita, más para sí que para Link, mas éste igual alcanza a oírlo.

El chico se pone de pie tratando de mantener la calma mientras millones de recuerdos hacen gala en su memoria, la mayoría de ellos dolorosos, de pérdidas, de palabras hirientes, de seres queridos que su mente le recordaba jamás podría volver a escuchar, ver o tocar y la realización de tantas cosas perdidas que para muchos no significaban nada por el tiempo perdido al no poder estar en su reino... no hay nada peor para un rey que su gente deje de creer en él, más cuando ha sacrificado tanto.

Ya no se trataba de Ganondorf o Bowser, era su propia historia de la que trataba de huir al verse reflejado en cualquier otro rey, en cualquier otro reino que terminaría devastado... Cómo hubiera deseado entender los porqués de la traición a su reino para poder justificar de alguna forma el que su padre y madre estuvieran muertos.

—¿Qué pasa con Marth? —cuestiona Ike, en tono descuidado, después de todo, lo único que sabe es que se ha ido del comedor sin dar cuenta a nadie de ello, dejando su cena intacta.

—Tal vez sólo está cansado por la batalla de hoy —responde el ángel a su lado, restado importancia al hecho, igual, Marth tiene hábitos extraños en lo que a comida y sueño se refiere—. ¿Quieres que vaya a ver qué tiene?

—No, yo voy —pide Link poniéndose de pie y tomando tanto su bandeja de comida como la de Marth, sintiéndose entre culpable y preocupado por el príncipe, disponiéndose a su encuentro—. ¿Qué pasa Marth? ¿por qué tu voz se quebró por instantes? Por favor, no estés triste o, al menos... déjame estar contigo si lo estás.

Reuniendo todo su coraje, se plantó frente a la puerta contigua a la suya: la del cuarto de Marth y respiró hondo antes de tocar a la puerta.

—¿Marth? —Silencio—. Marth, voy a entrar.

Al abrir la puerta, no se esperaba verlo así, con la luz delicada de la luz sobre su rostro, sentado sobre sus pantorrillas mirando hacia la ventana, susurrando palabras en un idioma que no podía entender, probablemente la lengua que hablaban en el reino de donde Marth venía. Plegarías.

—Marth —llama nuevamente, dejando que toda su preocupación haga eco en su voz.

El chico hace apenas un gesto invitándolo con un ademán a sentarse a su lado. Ya está dentro de la habitación, ¿no hay mucho que se pueda hacer al respecto o sí?

—Lo que dije allá, yo...

—Debo disculparme —interrumpe el príncipe, con voz aun un tanto frágil, hueca—. Sé que Ganondorf y tú tienen un pasado... delicado, no debí hablar al respecto, considerando que no conozco toda la historia, mucho menos mencionar a Zelda. Debe verse horrible, ¿no es así? —cuestiona a medias con una sonrisa triste, intentando no mirar al joven a su lado—, que quien se dice tu amigo defienda de alguna forma a tu enemigo.

Al no encontrar algo coherente para contestar al príncipe, Link se queda callado, contemplándolo.

—A veces me pregunto qué haría si un día descubriera que la gente de mi reino me ve como las gerudo ven a Ganondorf.

—Tú no eres como él —se atrevió a decir, casi sin pensar, pero en tono calmo y serio.

—Yo dejé a mi reino a su suerte por mucho tiempo y cuando volví a él, era tan distinto —comenzó diciendo, sintiendo al instante como su voz se tornaba cada vez más frágil—. La belleza que alguna vez rodeo sus muros se hallaba en ruinas frente a mí, mi gente había estado sufriendo mientras su príncipe se escondía y los pocos que me acompañaban trataban con todas sus fuerzas de no mostrar el dolor que les causaba volver a su tierra y encontrarla estragos, sabiendo que, pudiendo haberla estado protegiendo, habían estado cuidado a un príncipe que no había logrado hacer nada bueno por ellos.

Link no supo que decir.

—Vi morir a más de una persona por mí y, cada vez que pensaba en ellos, me peguntaba si habría valido la pena. No pude defender a mi propio reino en su momento, pero por aquellas personas que era importantes para mí y por mi reino mismo voy por él, y cuando al fin me encontraba frente al usurpador del trono de mi padre él... —sentía su voz quebrarse—. Él dijo que había matado a mi madre y que ,si por él hubiera sido, habría matado a mi hermana también, y después de todo ello aún preguntó si tenía las agallas para quedarme a morir allí o si volvería a huir como un niño asustado.

"Cuando esa batalla acabó, y la gente reino escuchó que su príncipe había retomado el trono de Altea, empezaron a pedir verlo, querían festejar el regreso del verdadero heredero... Y yo acababa de enterarme que mi madre estaba muerta".

Sólo hasta entonces Marth fue capaz de mirar hacía Link y contemplar en sus ojos su preocupación, su empatia, mientras sus propios ojos no podían sino mostrar la tristeza tras su relato, aún cuando sus labios se esforzaban por mantener una sonrisa en ellos... una sonrisa que resultaba ser lo más triste en ellos.

—¿La gente de tu reino no entendió porqué no fuiste con ellos? —pregunta le hylian, obteniendo por respuesta a Marth negando suavemente con la cabeza.

—Yo estuve con ellos, porque soy consciente que soy príncipe antes que ser hijo o hermano... pero —terminó alzando la mirada sin saber si podría mantener en sus ojos las lágrimas que se empezaban a acumular—, de entre todas las batallas ese día, más difícil de ganar fue aquella en la que pedía a mis lágrimas no caer frente a ellos.

Aún recordaba ese día como si hubiera pasado recién, la noticia de la muerte de su madre o de su hermana estando cautiva, sino también el peso de la muerte de los camaradas caídos en batalla, y las palabras de la gente que no estaba al tanto de nada de ello: "¡Gloria a Marth, nuestro príncipe de luz! ¡Gloria a nuestra estrella y salvador!"

—Oh, Nayru... —murmuró Link más para sí mismo, sintiendo en su propio pecho el dolor de la persona frente a él, la persona que ama más que nada en ese momento.

¡Cómo deseaba abrazarlo! Tomarlo entre sus brazos y susurrar palabras de consuelo a su oído mientras peinara su cabello con los dedos o formando círculos con ellos en su espalda tratando de ofrecerle confort.

Cómo es posible que pongan al rededor de una persona tanto dolor —piensa mientras lo ve aún tratando de luchar contra las lágrimas— Farore, dame valor para abrazarlo; Din, dame fuerza para sostenerlo; Nayru... tú ya me has dado para él todo el amor que mi pecho puede contener.

Si bien la mirada de Marth ahora yacía en algún punto en el suelo, las manos de Link, ahora libres de guantes, habían hecho su camino para encontrarse con la mejilla del príncipe, guiando su rostro hasta hacerle mirarle.

Los ojos hermosos ojos azules de Marth se fijaban en el rostro del rubio, mientras éste delineaba cada una de las facciones del chico, retirando su mano de sobre la tan adorada y tersa mejilla del príncipe. Sus ojos estaban ligeramente enrojecidos, pero era difícil notarlo por la luz, sus labios estaban ligeramente secos y algunos de sus cabellos se habían atravesado en el rostro del chico, aquellos mismos que Link habría de quitar luego con la misma mano que había estado en su mejilla.

—Príncipe, —llamó con voz serena y hasta dulce— ¿Cómo es que no te has dado cuenta de tu propia nobleza?

Por primera vez desde que le conocía, Marth había bajado sus barreras frente a él, se había mostrado frágil y había abierto a él sus pensamientos. La luz de la luna los bañaba a ambos, dando la luz el escenario perfecto y, estando apunto de rozar con sus dedos la mano del príncipe...

—¡Ey, Marth! —tenía que entrar Ike—. Peach me dijo que te trajera un poco de tarta de durazno, ya sabes, no le gusta eso de que no comas y...

—Gracias, Ike —interrumpe el príncipe, engalanando sus labios nuevamente con esa sonrisa ligeramente forzada, tentativamente triste y, hasta cierto punto, fingida.

Ike apenas nota al par, en como ambos se encuentran sentados en el suelo, con una cómplice compañía. No dice nada más, simplemente extiende una sonrisa a Link con la que pretende disculparse. Él sabe.

El hylian no puede evitar mirarle molesto por momentos, pero su ceño pronto se desvaneció en un gesto más bien triste al comprender algo: La sonrisa en los labios de Marth que pretende cubrir los rezagos del dolor es una costumbre el en príncipe que va más allá del inicio del torneo, sino que viene desde mucho antes, tratado de deslavar cada mancha del propio dolor hasta hacerlo digerible a los demás.

Aceptar una sonrisa triste es más fácil que confrontar las lágrimas del príncipe.


Pueden odiarme una vida porque el capitulo es largo y porque, imagino que estarán pensando, si igual iba a subirlo en dos partes, pude haber subido la primera parte antes, peeeeero, una amiga dijo que no podía, yq ue si ba a hacer un capitulo lo hiciera bien, asi que, respecto a eso, las quejas que sean para ellas .

Lo sé, suena horrible que cmbine español e ingles, pero, en mi defensa, yo juego el Brawl en inglés y no pudo imaginarlo de otra manera... me refiero a los anuncios. Oh, si, y aun quisiera preguntar, ¿prefieren que describa las batallas o las deje a su entera imaginación dando solo algun dato de cómo ganaron asi como lo había estad haciendo hasta ahora?

¿Algo más por decir? Oh si , gracias por sus reviews, sus story alert y sus favorite story, me hacen muuuuy feliz, de verdad lo hacen, si no fuera por ello no me habría quedado si domir para poder actualizar hoy, a las ... cerca de 9:30 de la mañana. De verdad, espero con todo mi corazón que la espera haya valido la pena y de verdad me siento mal por hacerlos esperar, espero que esta espera no se repita. Pordón por esta vez no poner los nombres de todos ustedes, los compenzaré pronto, pero la verdad muero de sueño.

¿Saben? todos ustedes son amor solo por leer. Si vuelvo a retrasarme con subir un capitulo, tienen todo mi permiso de llenar mi e-mail con amenazas de mueeto o simplemte agregar mi correo con el unico propisito de apresurarme, porque, estan en su derecho. Sean felices, y espero pronto tener el capitulo 4 para ustedes. Además, ustedes lo saben, cualquier comentario, sugerencia, crítuca, etc, son bien recibidos.

Sean felices, y como siempre, gracias por leer.