Nota de la autora: chicos recuerden que este capítulo se situa en el pasado, justo después de que los chicos comen lasaña en el departamento de ellas.
Ahora se los dejo y disfrútenlo
Edward POV
Cuando nos fuimos del departamento de las chicas, no podía creer la suerte que teníamos. Primeramente las vimos en el café y yo no podía creer lo hermosas que era, después tenemos la oportunidad de, verdaderamente ayudarlas y finalmente, nos enteramos que son nuestras vecinas.
Los tres sabíamos que ella estarían molestas por lo de los libros, pero nosotros no pudimos evitar ayudarlas, no nos importó el dinero que tuviéramos que gastar. Como yo ya tenía los libros que Bella necesitaba no necesité gastar, aunque les ayudé un poco a Jasper y a Emmett.
Generalmente no nos gusta que las chicas noten el dinero que tenemos, eso sólo atrae a las chicas convenencieras, pero la verdad el dinero no es algo que se pueda esconder por más que uno quiera. Menos cuando tus padres son personas reconocidas. Mi padre es uno de los mejores cirujanos del mundo, muchas personas han viajado de otros continentes sólo para tener una consulta con él, mi madre es la encargada del museo de historia, que es uno de los más visitados del país.
Y no sólo yo, los padres de Jasper son productores de uno de los canales televisivos más importantes del país, mientras que el padre de Emmett es el jugador estrella de un equipo de fútbol (por algo él es el capitán del equipo de fútbol en la Universidad) mientras que su madre jugó volleyball profesionalmente. Por algo mi amigo es tan deportista, lo trae en las venas.
A pesar de ello, no somos los típicos chicos adinerados que se creen más que los demás, al contrario, intentábamos ser lo más sencillos posibles. Pero teniendo el dinero, hay algunos lujos que no podemos evitar.
- ¿Pueden creer la suerte que tenemos? – preguntó Emmett mientras entrábamos a nuestro departamento. – tenemos unas vecinas hermosas y ya tenemos quién nos cocine.
- Hoy fue un buen día – aceptó Jasper mientras nos sentábamos en la sala – y hablando de…Edward tú tienes que pagarme una apuesta.
- ¡Ja! Olvídalo, ya te ayudé a pagar los libros de Alice así que considera la apuesta saldada – le repliqué mientras entraba a la cocina.
- ¿Apostaron sin mí? – Emmett le decía a Jasper indignado y yo reí, cuánto odiaba Emmett perderse de una buena apuesta.
- Apostamos si lograrías ligarte a las chicas – Jasper le contó a Emmett – y Edward creyó que no lo lograrías.
Saqué una botella de agua del refrigerador y al darme la vuelta vi a Emmett ahí parado. Condenado susto que me pegó.
- ¿Así que apuestas en mí contra Edward Cullen?
- Ay cálmate que no es para tanto – le dije mientras salía de la cocina y abría mi botella.
- Ya verás, yo apuesto 10 a que caes a los pies de Bella en menos de un mes – Emmett apostó.
- Y yo digo que en dos semanas tú ya te besaste con Rosalie – Jasper entró a la apuesta.
- Y tú vas a acabar siguiendo a Alice a todos lados – yo no pude evitar entrarle a la apuesta.
- Hecho – dijimos los tres.
Aunque no quería admitirlo, creo que yo estoy a punto de perder la apuesta. Me metí a bañar y mientras lo hacía escuchaba música. Podía oír a Emmett sobre la caminadora y Jasper estaba tocando la guitarra en su habitación.
Aunque éramos completamente opuestos, nos llevábamos muy bien. Jasper y Emmett eran los hermanos que no había podido tener y daría mi vida por ellos y yo bien sabía que ellos harían lo mismo por mí. Y como nos la vivíamos juntos, ahora los tres teníamos tres mamás detrás de nosotros, cuidándonos y hablándonos todas las noches para saber como estamos. Y también teníamos tres papás con los que podíamos hablar de todo.
Salí de la regadera sólo con una toalla cubriéndome de la cintura para abajo. Entré a mi habitación y me puse el pantalón de un pants, una playera y salí a la sala. Jasper estaba viendo la tele mientras Emmett entraba al baño a darse una ducha.
- Voy al auto, ahora vuelvo – le avisé a Jasper
- Claro
Salí del departamento, entré al elevador y me dirigí al estacionamiento. No tenía nada que hacer así que empezaría a leer uno de los tantos libros que utilizaríamos ese semestre. Llegué al segundo piso y la puerta se abrió. Bonita fue la sorpresa al ver a Bella entrando con las llaves de su coche en la mano. Al mirarme me sonrió tímidamente.
- ¿También olvidaste algo en el auto? – le pregunté.
- Sí, lo creas o no, olvidé mi bolsa – Bella me respondió – Alice casi me mata: "Pero como si es una bolsa carísima, en el auto se va a arruinar" – Bella imitó a su amiga perfectamente y yo reí - ¿y tú?
- A decir verdad no tengo nada que hacer así que decidí bajar por un libro para entretenerme un rato.
- ¿Sabes? Me alegra conocer a alguien que también estudie literatura – Bella me comentó – no es una carrera muy solicitada.
- Lo sé, a mí también me alegra conocer a alguien que estudie literatura y además que sea tan hermosa – las mejillas de Bella adquirieron un adorable color rojo.
Las puertas del elevador se abrieron en el estacionamiento y yo dejé salir a Bella primero, fui a mi auto y abrí la cajuela, no sabía que libro me llevaría, estaba más concentrado en cierta chica de ojos cafés que sabía, andaba por ahí.
- ¿Ya encontraste el libro? – tal fue mi sorpresa al escuchar su voz que me paré instintivamente y me pegué en la cabeza – Lo siento ¡Edward perdón! No pensé que te fueras a asustar.
- Descuida estoy bien – le respondí sobándome la cabeza, sí me había dolido.
- Perdón Edward, de verdad creí que me habías escuchado – Bella se disculpó nuevamente sonrojada.
- Bella, tranquila estoy bien – le aseguré – ahora ¿qué te parece si me ayudas a escoger un libro?
Definitivamente el gusto de Bella por los libros me tenía sorprendido. Los tocaba como si fueran piezas importantes y muy valiosas. Leyó todas las contraportadas antes de darme su opinión y antes de que lo hiciera yo ya sabía que escogería el mismo libro que yo.
Saqué el libro y cerré la cajuela. Bella y yo nos fuimos caminando juntos hacia el elevador.
- ¿Bella cuántos años tienen? – quise preguntar en plural para que no se notara tanto mi interés por ella.
- Alice y yo tenemos 18, Rose tiene 19 – me respondió ella mientras esperábamos el elevador – Rose acaba de entrar a la Universidad porque el año pasado se fue a estudiar a Francia un diplomado en mecánica. – yo no pude evitar una risita - ¿qué te da tanta risa?
- No lo sé, es que es un tanto extremo ¿no lo crees? Estudió mecánica y ahora estudia Artes Plásticas.
- Sí lo sé, pero son las cosas que a ella más le apasionan – Bella me respondió y las puertas del elevador se abrieron – son parte de ella.
- ¿Y a ti qué te apasiona?
Bella me miró fijamente y luego se quedó pensando mientras entrábamos al elevador.
- Me encanta leer, aunque – ella rió – supongo que puedes imaginarlo, no tengo una gran vida social fuera de Alice y Rose, soy muy aburrida en realidad
- Yo no creo que seas aburrida – Le dije y ella rió – es enserio, al contrario, que te guste leer me induce a pensar que eres una persona muy culta.
- Gracias
Nos quedamos callados mientras esperábamos llegar a nuestros pisos. Cuando las puertas se abrieron en el segundo, Bella me miró por unos momentos antes de salir.
- Sobró lasaña ¿te quieres llevar un pedazo? Estoy segura que a Emmett le agradará para cenar – Bella me ofreció y yo detuve las puertas.
- No queremos abusar, además seguro habrá leche y cereales – le repliqué y en seguida me arrepentí – aunque como bien dices, a Emmett le encantaría y ¿a quién no? Si cocinas delicioso.
- Gracias, ahora vamos por su pedazo de lasaña
Salí con ella del elevador y nos aproximamos a su departamento, Bella abrió la puerta y me invitó a pasar. Rosalie no se veía por ninguna parte y Alice estaba regando las plantas que tenían en el balcón.
- ¿Tú aquí otra vez? – me dijo Alice – pero qué lata dan los vecinos en este edificio.
- Me extrañabas enana – le respondí con una familiaridad que hasta a mí se me hizo rara.
- Quisieras – Alice me sacó la lengua y yo reí.
Bella trajo un recipiente con la lasaña y me lo dio.
- Gracias Bella
- No hay de qué, que la disfruten
- Como si no lo hubieran hecho – Alice replicó entrando al departamento.
- Buenas noches chicas – me despedí riendo.
- Igual para ustedes – Bella me acompañó hasta la puerta. – quítale la tapa antes de meterla al microondas y la tapas con una servilleta.
- Gracias Bella – le di un beso en la mejilla – que descanses
- Igual
Subí al departamento y abrí la puerta, Jasper y Emmett estaban viendo la tele. Al mirarme con el recipiente de lasaña en las manos me miraron pícaramente.
- Me encontré a Bella en el elevador mientras bajaba y me ofreció un pedazo de lasaña para que cenáramos – les expliqué y fui a la cocina
- A mí se me hace que se quedaron de ver en el estacionamiento – oí el comentario de Emmett.
- No soy tú Emmett – le dije desde la cocina.
Dejé la lasaña afuera, no tenía caso meterla al refrigerador si en un rato cenaríamos. Me fui a sentar con mis amigos y nos quedamos viendo películas durante toda la noche.
Bella POV
Cuando Edward se fue del departamento yo me quedé con Alice en la cocina, estaba picando un poco de fruta para mañana. Alice se sentó sobre la lavadora y me miró mientras cortaba la fruta.
- ¿Qué te dijo Edward?
- Sólo estábamos hablando de los libros, la Universidad, nada interesante – le respondí
- Tenemos que hablar más con ellos, hacernos sus amigas y ya tenemos todo para hacerlo – Alice y sus planes – son nuestros vecinos y van a la misma Universidad a la que vamos a entrar nosotras.
- ¿Y qué interés tienes tú en los vecinos? – Rosalie entró secándose el cabello con una toalla – porque se nota que Jasper te trae pero bien mal Alice
- Ya les dije, voy a casarme con él.
Otra vez Alice y sus extrañas predicciones. Lo que más me asustaba es que casi nunca, corrijo, nunca se equivoca. Sabía con exactitud qué días serían soleados en Forks sin siquiera ver el meteorológico. Rose y yo nos burlábamos de ella a menudo por ello, pero la verdad es que las dos sabíamos que esas predicciones de Alicer eran verdaderas.
Entonces recordé lo que me dijo ese mismo día: "Sí, a mí se me hace que la que se nos casa primero es Bella" y yo negué con la cabeza, Alice no se equivocaba nunca pero, siempre había una primera vez para todo ¿no?
Esa noche nos quedamos lavando ropa y preparando el desayuno del día siguiente. Alice se fue a dormir poco después y yo me fui a mi habitación. Poco después entró Rosalie.
- ¿Tú de veras crees que Jasper vaya a ser tan importante en la vida de Alice?
- No lo sé Rose, creo que tenemos que conocerlos antes de decir si algo así pasaría – le contesté yo cerrando el libro que estaba leyendo – Rose dime la verdad ¿Te gustó Emmett?
- Sí, me sentí atraída hacia él desde que lo vimos en el café, pero me asusta ¿sabes? Nunca había sentido nada por el estilo nunca – me dijo Rosalie sinceramente
- PORQUE ES EL AMOR DE TU VIDA Y EL PAPÁ DE TUS HIJAS – oímos a Alice desde su habitación
- Ésta es una metiche se mete en conversaciones ajenas… ¿DIJISTE HIJAS?
- SÍ DOS NIÑAS Y PROBABLEMENTE UN NIÑO.
Esto era muy extraño, de verdad algunas veces las "predicciones" de Alice me asustaban tanto.
- Bueno si es así ¿qué se le va a hacer?
Miré a Rosalie con escepticismo, ahora sólo porque Alice le dijo que Emmett iba a ser el padre de sus dos hijas y probablemente un hijo ella se va a lanzar a los brazos de él ¿no?
- ¿Vamos no irás a lanzarte así como así a los brazos de Emmett o sí?
- Por supuesto que no ¿por quién me tomas Isabella Swan? Claro que antes de que sea el padre de mis hijos tengo que conocerlo, no vaya a ser que nuestra adivina se equivoque.
- NUNCA ME EQUIVOCO. TÚ Y EMMETT VAN A TENER 3 HIJOS Y BELLA SE VA A CASAR CON EDWARD…DE ROSA
Ahora le añade color a su premonición. Pero podía imaginarlo claramente. Estaba en una capilla del brazo de mi padre con un vestido rosa y frente al altar, Edward vestido de negro con su hermosa sonrisa sólo dedicada a mí.
Sacudí la cabeza para librarme de esas fantasías. Alice no podía asegurar que me casaría con Edward de rosa, ni siquiera podía asegurar que me casaría con él.
- LO HARÁS ISABELLA SWAN, NUNCA APUESTES CONTRA MÍ, TÚ Y EDWARD SE VAN A CASAR MÁS PRONTO DE LO QUE IMAGINAS
- YA DUÉRMETE ALICE – le ordené a mi amiga.
Seguro la falta de sueño la estaba poniendo así, lo que necesitaba era descanso y yo tenía que dejar de pensar en mi boda con Edward, eso no iba a pasar… no quería creer que pasaría.
Esa noche soñé con una boda, la mía. Y no sólo estaba yo vestida de rosa, sino que Rosalie y Emmett estaban ahí con seis niños rodeándolos. Fue un sueño tan extraño que me desperté a media noche cubierta en sudor. No podía recordar todo con exactitud, pero podía asegurar que no había sido un buen sueño.
Fui a la cocina, me serví un vaso con agua y luego me acosté nuevamente.
A la mañana siguiente, me levanté temprano y me di un baño, cuando salí Rosalie y Alice seguían dormidas. Me fui a la cocina y comencé a preparar el desayuno, puse la cafetera y como no sabía que hacer para desayunar, hice lo primero que se me ocurrió hot cales.
Como desayunaríamos con los chicos, me encargué de preparar suficientes, con eso de que Emmett comía como loco, lo mejor era preparar comida de más, no fuera a ser que nos faltara.
Rosalie y Alice se reunieron conmigo en la cocina ya vestidas y arregladas, tomamos todo lo del desayuno y salimos del departamento. Subimos al elevador y llegamos al tercer piso (no nos fuimos por las escaleras porque traíamos el desayuno). Toqué la puerta del departamento de los chicos.
- ¿Quién? – oí la voz de Jasper del otro lado de la puerta.
- Nosotras Jazz – respondió Alice con su dulce voz.
Jasper abrió la puerta y lo vimos aún con el pantalón de la pijama y una camiseta, su cabello estaba hecho un desorden y se notaba cansado.
- buenos días chicas, pasen – Jasper abrió completamente la puerta y nosotras lo hicimos
- ¿cómo durmieron? – preguntó Rosalie mientras dejábamos las cosas en la mesa del comedor.
- Bien gracias ¿y ustedes? – nos preguntó
- También bien
- Ahora vuelvo, voy por los otros dos.
Cuando Jasper se fue nosotras nos quedamos admirando el departamento, era del mismo tamaño que el nuestro. Sin embargo el suyo se veía más lleno porque ellos sí tenían una sala, y un gran televisor.
Tenían un buen gusto en la decoración, desde mi punto de vista era cálido y alegre. Ojalá algún día nuestro departamento quede igual.
- ¡¡oye!! Ya iba a ganar – oí a Emmett protestar
- Ya están las chicas en la sala – Jasper le dijo a su amigo.
- No tenías que desconectar así el juego – oí la voz de Emmett como de niño regañado.
Entonces el chico entró a la sala, él al igual que Jasper seguía en pijama, solamente que la de Emmett simplemente consistía en un pantalón, lo que dejaba a la vista su muy bien formado abdomen.
- buenos días mis vecinas favoritas – nos saludó alegremente.
- Hola Emmett ¿cómo estás?
- De maravilla ¿y ustedes?
- Bien gracias
- Mmm… huele delicioso ¿qué hiciste de desayunar Bella?
- Hot cakes.
- Genial, voy a la cocina por los cubiertos – Emmett anunció.
- Te acompaño
Rosalie lo siguió y antes de entrar nos dirigió una sonrisa de complicidad, Alice rió y yo simplemente sacudí la cabeza, ay mis amigas…
Alice y yo nos quedamos ahí en el comedor acomodando las cosas del desayuno. Edward y Jasper entraron poco después, Edward era el que estaba un poco más presentable que sus amigos, él vestía informal, pero tan siquiera no estaba en pijama.
- buenos días chicas – nos saludó cortésmente - ¿y Rosalie?
- Con Emmett en la cocina, están sacando los cubiertos – respondió Alice sonriendo pícaramente.
- Seguro – replicaron Edward y Jasper igual que Alice.
Emmett y Rosalie regresaron con seis tazas, seis platos, y seis juegos de cubiertos. Al parecer las comidas iban a ser así siempre…bueno por sólo seis meses que habíamos acordado con los chicos.
Acabando de desayunar Edward y yo fuimos a lavar los platos mientras Alice, Jasper, Rosalie y Emmett iban a dejar las cosas a nuestro departamento.
- ¿Bella tienes algo que hacer?
- No ¿por qué?
- Me preguntaba si te gustaría ir a pasear un poco por la ciudad conmigo – me invitó Edward.
- Claro – acepté yo gustosamente.
Edward me sonrió cálidamente, yo le devolví la sonrisa y seguimos lavando los trastes.
¡¡¡hola chicos!!! espero que les haya gustado el capítulo jeje como podran darse cuenta, las predicciones de Alice no están lejos de la realidad.
Bueno nos leemos en el próximo el capítulo.
Anya Sylvie Cullen
