Hola, Hi, Ni Hao, Ciao, Bon Jour~ ¿Como se encuentran? Espero que bien... Y miren para las pocas que se entregan a la emoción de un nuevo episodio, tienen suerte, escribi mucho esta semana y aqui esta el cuarto episodio... Ligeramente mas largo que el anterior c:

Espero que lo disfruten~

¿Saben que mi novio hace cosplay de Alemania? Hahahaha tenía que compartilo con ustedes...

Sin más estupideces que decir, aquí tienen~


-Y por eso… Es por que traigo a Italia conmigo.

Prusia tenía una expresión pasmada, sus ojos entre cerrados y boquiabierto; ¿En verdad Ludwig había cometido tal acto con una de las personas más ingenuas que conocía?

-Mierda… No es que… Digo ¡Si sé que West tiene sus aficiones y ratos! ¿Pero con Italia?

-Baja la voz-le pidió el francés arrugando el entrecejo.

-Lo siento… ¿Y qué le dijiste al pobre?-pregunto el pruso consternado mirando de reojo al italiano que venía dormido en la parte de atrás del auto de Francia.

-Lo necesario y obvio para remediar el asunto, nada más…

-Uhm… Mein Gott, no sé qué cara poner cuando llegue a casa y le vea la cara a West.

-Oh por favor Gilbert, trata de ser discreto…

-¡Lo sé pero es impo…!

-Si lo dices te juro que te haré comer una vez más la comida de Inglaterra durante todo un mes y...

-De acuerdo, de acuerdo… No debes preocuparte, al fin y al cabo, ya debe ser lo suficientemente malo que tu dispongas de esa información.

-Tú lo has dicho, supongo que no le tenía confianza a nadie más…

-Oh pensó que tu sabrías mucho del tema-opino Prusia levantando una ceja.

-Pues mi reputación me precede, mon ami~

-Y bueno… ¿Lo vas a llevar hasta su casa?

-No lo sé, su hermano desapareció y en ese estado tan ansioso que presenta…

-¿Se quedara contigo?

-Oui, hasta mañana y se sienta mejor-respondió Francia.

-Entonces ¿me llevas hasta mi casa o qué?

-Ah… Pues tendríamos que pasar cerca de tu hermano, ¿crees que sería conveniente?

-En ese caso, solo déjame cerca.

-Ok…

-Esto me hace recordar…-murmuro Prusia dibujando en su mente aquellas escenas de intimidad que tenía con su querido señorito austriaco.

-¿Qué?

-No, olvídalo… Una vieja tontería.

[Al día siguiente]

Los ojos de un par de italianos apenas se abrían, lentamente para no dejar a la luz lastimar sus ojos.

-Ve~ ¿Hermano…?-musito Italia volteando al otro lado buscando a su compañero de cama habitual.

-Bon Jour Italia~-saludo el francés entrando en la habitación con una bandeja de desayuno.

-¿Francia? ¿Qué paso?-inquirió nervioso el italiano jalando la sabana.

-¡SacreBleu…! ¡No te exaltes! No paso, no pasa ni pasara nada malo-se apresuró a decir Francia sintiendo algo de fastidio al ser señalado como un abusador, estaba acostumbrado pero en este caso bueno, le desconcertaba bastante.

-Oh bueno… ¿Y mi hermano?

-En verdad no tengo idea de que pudo pasar con él, no lo encontré cuando salimos de España.

-Romano…

-No te preocupes, no le puede pasar nada malo estando allá, no lo veo muy posible. Mira, te he preparado algo delicioso, sé que te va a encantar-y le dejo la bandeja en la cama sobre su regazo-. Vamos come, luego te llevare a casa.

-Sí, grazie~

-¿Pasa algo?

-No, nada…

-Pues… Bon appétit~

[Mientras tanto]

-Oh… ¿pero qué…?

Italia Romano apenas se incorporaba, estiro los brazos y bostezo. Volteo a ver a sus lados: Por su lado izquierdo estaba una mesita de noche con una lámpara y a su derecha una sábana hecha un remolino, obviamente "huella" de alguien que había dormido junto a él.

Un rumor se oía cerca, provenía de una puerta que se encontraba a la izquierda, estaba entre abierta: era el clásico sonido de la regadera en uso.

Romano salió de la cama, estaba completamente desnudo. Busco sus ropas en el suelo hasta que finalmente las encontró sobre una silla que había a la derecha de la habitación. Se vistió y se dirigió al baño y se encontró con España quien apenas cerraba la llave de la regadera.

-¡Buenos días Lovi!-saludo España sonriente mientras tomaba la toalla que colgaba de un gancho.

-¡Se supone que me tenía que ir anoche! ¡ANOCHE!

-¡Oye, oye, calmado…! ¡Te pusiste demasiado…!-y España se detuvo algo apenado.

-¡NO ME IMPORTA! ¡TENGO QUE REGRESAR A CASA!-refuto Romano sin dar crédito a las palabras del español.

-¡De acuerdo, no grites por favor!-le rogo el español moviendo las palmas como escudo-. Déjame vestirme y te acompaño, no te preocupes Lovi…

-Deja de llamarme así, ¿quieres?

[Más tarde]

-¿Crees que mi hermano vuelva pronto?-pregunto Italia Veneciano ya de vuelta su casa.

-Oui, no creo que tarde…

-De acuerdo.

-Cuídate y recuerda lo que te dije, ¿lo harás?

Italia no respondió verbalmente, solo se limitó a mover suavemente la cabeza en gesto positivo.

-Bueno, me voy, Au Revoir!-y el francés salió de regreso a su casa.

Y muchísimo más tarde se aproximaban España y Romano. Habían viajado mucho tiempo y en todo el viaje solo la música de España adornaba el ambiente tenso.

-Déjame aquí-ordeno el italiano.

-Puedo llevarte hasta tu casa, no tienes por qué…

-¡Déjame aquí!-repitió con fuerza el joven italiano.

España mostro un gesto de resignación sumamente miserable, detuvo el auto y quito los seguros.

-Romano, ¿crees que podamos volver a vernos?-pregunto el español con un tono tímido, casi rogante y lleno de esperanza.

-Gracias por traerme-le interrumpió Romano abriendo la puerta y bajando del auto-. Adiós…

Y sin más se alejó de ahí. España no le perdió la vista hasta que el cuerpo de Romano se desapareció en el horizonte. El español sintió que algo dentro de él se iba agrietando.

-Joder… ¿Por qué tiene que ser tan difícil?

[Berlín, Alemania]

"Italia, sé que no es fácil hablar de lo que ocurrió, pero necesito saber si estás bien, es…"

-Nein…-musito el alemán mientras hacía trizas la hoja donde estaba escribiendo.

Ya llevaba el pequeño bote de basura de su estudio completamente lleno de bolitas y pedazos de hojas desperdiciadas.

-Debería de mandarle un e-mail... No, tiene que ser así-decreto Alemania pensando en la manera más formal, oficial y autentica de hacer las cosas. Continúo escribiendo con dificultad; parecía que la culpa, la horrible y fuerte culpa le hacía entorpecer sus palabras.

[En Italia]

-¡Hermano! ¿¡Dónde estabas!? Francia y yo te buscamos pero no…

-No me paso nada, fui a pasear y me quede en una posada-le respondió Romano mal humorado.

-Bueno, eso está bien…

-Oye a todo esto… ¡¿Por qué me abandonaste para irte con ese francés!?-reclamo su hermano menor.

-Ah… pues…

-¡DIME QUE ES LO QUE PASABA CONTIGO AYER!-demando Romano amenazándolo con la mirada.

-Hermano…-y empezó a temblar.

-¡¿Por qué tienes miedo de contarme a mí, tu hermano y no al idiota de Francia!?

-Yo…

Y el cuerpo de Italia Veneciano se puso tenso y sus labios hicieron un rictus.

-¡DIMELO YA…!

[Mientras tanto…]

-¿Hola?

-Bon Jour~

-Ah Francis, ¿Cómo estás?

-Bien, pero creo que no tan bien como tú-dijo Francia sugiriéndole con su tono de voz que "probablemente" se la había pasado toda la noche con Romano.

-Jejejeje, no sé qué quieres decir Francis-soltó nerviosamente el español.

-Mon ami, por favor, me tuve que hacer cargo del otro pequeño italiano abandonado por tu querido…

-¡Ya, ya, ya! Está bien, si… Bueno… Esto… Debería pedir disculpas o decir gracias… No sé qué pensar-bufó España, un tono de molestia, hasta ahora escondido disimuladamente desde que levanto el auricular, empezó a crecer conforme cada palabra.

-¿Te pasa algo Antonio?

-Ay…Que más da… Si, de hecho, quiero platicarte algo, ¿estas ocupado?

-Claro que no, por eso te hablo-respondió Francia con aire desenfadado.

-Bueno, espera. Iré para allá-y España colgó el teléfono.

-¡¿QUÉ TÚ QUE!?-exclamo Italia Romano con los ojos muy abiertos, sus cejas alzadas y su boca hecha una mueca que estaba entre el asombro, enojo y repulsión.

Italia V. estaba cabizbajo, lleno de vergüenza como ayer, pero sobre todo, lleno de temor ante lo que podría decirle Romano a continuación.

-Ese idiota… ¡CHE FIGLIO DI LLA GRAN PUTTANA! ¡STUPIDO TESTA DI CAZZO…!

-¡Hermano!

-¡LO SABÍA! ¡Siempre que pasa algo malo contigo es por culpa de ese imbécil!

Romano se encontraba caminando de un lado a otro, dando fuertes golpes al piso, cerrando fuertemente los puños y echando chispas por los ojos. Su cara estaba roja y su boca no dejaba de arrojar cuanto insulto y reclamo.

-¡Y TU! ¿¡Como dejaste que te hiciera eso…!? ¡¿Por qué!?

-Yo… No pensé que…

-¡Precisamente por eso! ¡Veneciano…!-y no dejo de maldecir en un buen rato más al alemán.

-Por eso no quería decirte nada hermano…-musito Italia V. sintiéndose un poco peor.

[Mientras tanto lejos de Italia]

"Querido Diario:

Mañana tengo pensado ir a visitar a mi querido Lit, o sea, hace mucho que no nos vemos y como que, urgentemente, ya va siendo hora de volver a mirarnos y salir un rato a pasear. He conseguido gran ropa para esa cita, me la pase todo el día de compras en el centro comercial, he conseguido grandes piezas provenientes de mi querido amigo Italia… ¡Espero verme totalmente increíble con tales marcas! Por cierto, espero que mi querido Lit no esté ocupado, aun así, aunque lo este, lo sacare de sus feos trabajos, o sea… ¡No merece estar todo el día con ese burdo de Rusia! Totalmente, para nada. Bien… Debo ir a conseguir algunos paquetes más de Paluszki, se acabaron demasiado rápido ¡Oh no, o sea por dios! ¿Y si estoy engordando de tanto comer bocadillos!? No, no y no… Definitivamente tengo que ponerme en forma, solo iré a comprar Paluszki para después, basta por ahora de comer por comer… ¡Hasta mañana!"

Y Polonia cerró su diario, dejo su pluma a un lado y estiro los brazos. Se levantó de su cama y se puso los zapatos, se colocó un abrigo ligero color salmón y salió por los paquetes de Paluszki que había escrito.

[Paris, Francia]

-Y pensamos… Dijo que sería solo un rato, sabíamos que teníamos que regresar rápido pero… El tiempo se nos escapó de las manos-decía España calmadamente con el rostro hacia abajo-. No sé por qué sigo cayendo en esto…

-Explícate por favor.

-Es decir, no es la primera vez que pasa algo como esto-dijo el español mirando a Francia con preocupación-. Siempre hace esto; parece que lo tenemos todo en un segundo… Viene a mí, le cumplo su capricho y al terminar no hay nada… Al parecer solo le sirvo para eso-soltó amargamente el moreno mientras llevaba su mano izquierda a su frente.

-¡Antonio!-exclamo Francia sumamente indignado.

España levanto el rostro mirando extrañado a su rubio amigo.

-¿Quieres oír bien lo que dices?

-Es la verdad…

-¿Y piensas que es lo correcto?-inquirió el francés.

-Claro que no, ¿¡pero qué mierda puedo hacer!?-soltó España sumamente desesperado-¡EL ES ASÍ! ¡¿Crees que yo no le he rogado que cambie de parecer?! ¡¿Crees que no he exigido que me trate mejor!?

-¡Escucha!

España callo, pero sin dejar de lado su expresión de frustración, taladrando a Francia con la mirada.

-¿¡Y has tratado de no darle lo que quiere!? ¡DEJA DE HACERLO!

-¡NO PUEDO! ¡LO AMO…!-gritó España cerrando los puños y poniéndose de pie-¡LO AMO DEMASIADO COMO PARA DEJAR DE HACER ESO!

Francia enmudeció, su mirada también estaba endurecida, observaba con atención a su amigo.

-No puedo… No puedo dejar de hacer eso…-continuo España ya bajando el tono de agresividad-. Sé que soy un verdadero imbécil al permitirle eso… Pero, no sabes cuánto… Cuanto miedo me da el pensar en que si no le doy la razón, no tendré nada; es lo único que tenemos… No lo quiero perder…

-Antonio...

-Sé que la solución es fácil, se cuál es la solución, pero…-y recupero la compostura-. Lo siento, yo solo quise platicarlo con alguien... Lo siento mucho.

-Eres el segundo que viene a mí a contarme su desgracia-articulo Francia con lentitud y pena.

-¿Qué…?

-Siéntate por favor, te resultara algo… familiar...

[Mientras tanto]

Alemania se dirigía al correo. Al fin había terminado con su carta… Esperaba que llegara lo más pronto posible, pero cuando salía de casa:

-Gilbert, ¿Qué haces por aquí?

-Ahm, yo solo quería… Visitarte es todo West-respondió Prusia secamente-¿Vas a algún lado?

-De hecho si, discúlpame, no tardare.

-¿Puedo saber a dónde vas?

-Iré al correo.

-¿Correo? ¿No sería mejor que mandaras un email o llamaras…?

-Lo sé, bueno, tengo que irme, regreso pronto.

[Paris, Francia]

-Y eso es lo que está ocurriendo con el mundo… Con todos nosotros… Qué pena-murmuro España-¿Qué ocurre?

-Es solo el ciclo del amor-contesto el francés-, supongo…

-Pobre Italia…-suspiro España pensando en el horrible abismo en que se debería encontrar el italiano, el mismo hoyo de desesperación que sentía y comprendía a la perfección.

[Al día siguiente-Vilna, Lituania]

-¿Quién podrá ser…?-se preguntó Lituania dejando de lado la ropa que se encontraba planchando. Se dirigió a la puerta, abrió:

-¡LIT…!-y Polonia salto a los brazos del lituano.

-¡POL… POLONIA!

-Vamos anda, ponte algo lindo, iremos a pasear…

-¿Eh? Pero… estoy ocupado.

-Déjalo, no mataras a nadie si lo dejas-le dijo Polonia sonriéndole y agitando graciosamente su mano derecha-. Ven, vamos…

-Pero en serio tengo que terminar mis deberes, tengo mucha ropa del señor Rusia que planchar…

-¡¿Eh!?-exclamo molesto-¡Déjalo!

-Polonia, no puedo, me metería en muchos problemas-le dijo poniéndose muy nervioso-. Tal vez otro día podamos…

-¡NO!

-Pero…

-Si tanto te preocupa, yo me encargo de Rusia después…

-No quiero que te metas en problemas en serio, no hay por qué…

-¿Al menos puedo quedarme a tomar algo?-inquirió el polaco cruzando los brazos-. Te traje algunos dulces.

-Claro, no creo que haya problema si tomamos un té aquí-respondió Lituania un poco más calmado y parpadeando nerviosamente-. Pasa…

Y Polonia se adentró en la morada de su querido amigo. Paso a la sencilla y hogareña sala de estar y tomo asiento.

-En seguida traeré algo para acompañar los dulces-le dijo Lituania y se dirigió a su cocina.

Polonia se quedó sentado solo un par de segundos después de que el lituano se retirara y se puso a ver toda la decoración.

Pudo notar que tenía varias fotos: Una foto de ellos 2, una foto de Lituania con Rusia, Letonia y Estonia, otra foto de Lituania con algunos superiores, fotos de Lituania en varias partes de su país y con varia gente desconocida y al último noto, con una punzada de celos y aversión, la foto de una chica… Bielorrusia.

Polonia fijo una fría mirada en el retrato de la chica y volvió a sentarse al escuchar que Lituania volvía.

-No te pregunte, ¿quieres té helado o quieres que lo caliente?-pregunto Lituania amablemente.

-Ah… Traje Pierniczki, saben mejor con té frío-respondió Polonia.

-De acuerdo, regreso rápido.

Y de nuevo la mirada de Polonia se dirigió al retrato de Belarus, sus cejas se tornaron en la expresión de total rechazo.

[Italia]

Los hermanos Italia habían terminado de almorzar. No habían hablado para nada.

-Saldré un rato a pasear… ¿no quieres venir hermano?-se atrevió a preguntar Veneciano.

-No.

El semblante de Veneciano se ensombreció y con un paso de melancólica resignación se dispuso a salir de casa un rato. Y al salir por la puerta noto que el buzón tenía algo para el…

-¿Una carta?-se extrañó el italiano. Tomo el sobre, miro el remitente y su corazón dio un vuelco. Sus latidos aumentaron en potencia y velocidad-. Doitsu…

Y volteando a ver hacia atrás, para asegurarse de que Romano no se hubiera percatado de la carta, se guardó la carta dentro de su abrigo y salió rápidamente hacia su paseo.

[Vilna, Lituania]

-Extrañaba tus dulces Feliks-decía Lituania mientras tomaba otro Pierniczki.

-¿Solo extrañabas eso de mí?-soltó el rubio.

-Eh… Bueno… No, que cosas dices Pol…

-Yo te extrañaba mucho ¿sabes?

Lituania sonrió apenado.

-Hablo totalmente en serio-le dijo Polonia mirándolo seriamente.

-Bueno…

Y entonces Polonia se acercó a un palmo de distancia del lituano, mirándolo fijamente y colocando sus manos sobre el rostro del castaño.

-¿Qué haces Feliks…?-pregunto Lituania tartamudeando; el rubor en sus mejillas había aumentado demasiado.

-Dime, en serio, ¿No te gusto ni un poco?

Lituania se quedó boqui abierto.

-Feliks… Por favor…

-Dime…

-No… No sé…

Y Polonia se abalanzó sobre él y unió sus labios con los del lituano. Los ojos de Lituania se abrieron a todo lo que podían, sus manos estaban tiesas y su expresión de sorpresa no podía desaparecer.


¿Que tal? Lo se, en este episodio no hubo sexo~ xD pero esperen al siguiente ;D Y por favor paciencia con la llegada de las demás parejas, ya pronto vendran los demás...

¡HASTA LA PRÓXIMA, GRACIAS POR LEER Y DEJEN SUS COMENTARIOS, ME GUSTA SABER QUE PIENSAN!

Atte. Levita Hatake