La misma mañana que Jack había visitado a Elsa, Kristoff había salido a visitar a su familia de trolls, para hablar ciertas cosas sobre la boda, pero Anna había preferido quedarse en casa, o castillo mejor dicho, para acompañar a su hermana que por desgracia ese día le había tocado muy atareado. Luego de ayudar todo lo que pudo a su hermana Anna decidió dar un paseo por el bosque (porque ella seguiría trabajando y no podía ayudarla más) y aprovechar de preguntar por alguien importante.

El día anterior había visto a una chica muy parecida a su amiga de la infancia y había decidido que averiguaría que había pasado con ella. Se había paseado por todo el pueblo preguntando por ella y todo lo que había logrado descubrir era que le decían la curandera, puesto que era la única persona que se atrevía a entrar en la zonas más profundas del bosque para buscar extrañas plantas medicinales, pero desde que Elsa creó un invierno en Arendelle había desaparecido, todos creían que había muerto.

Eso entristeció mucho Anna, pero cuando llegó a la linde del bosque se encontró con un extraño anciano

-Buenos días- Dijo ella amablemente.

-Buenos días princesa espero que encuentre lo que está buscando- Fue el extraño saludo.

-¿Disculpe señor a que se refiere?- Dijo ella deteniéndose.

-Casi nadie viene a esta parte del bosque, usted está buscando al espíritu de la naturaleza- Dijo el anciano, al ver la cara de confusión de la chica, el anciano continuó –En vida le decían la curandera, pero ahora que está muerta yo le digo espíritu de la naturaleza, ella nos cuida a ellos y a nosotros-

-Gra-gracias señor- Respondió un tanto insegura la chica.

-No hay de que, solo tenga cuidado con la gritas por lo general los arboles caminan de noche- Dijo enigmáticamente el hombre.

Anna simplemente sonrió y asintió, y continúo con su camino. Por un lado todo eso era demasiado extraño pero por el otro podía ser bastante lógico, si existía Jack Frost, ¿Por qué no existiría un espíritu de la naturaleza, la tierra y esas cosas? Y si la familia de Kristoff eran torlls con forma de roca ¿Por qué los arboles no iban a caminar por la noche? Por raro que todo eso pudiese sonar en el fondo muy en el fondo de su corazón creía que podía ser cierto. Principalmente porque quería creer que aún no era demasiado tarde para pedir disculpas.

Estaba tan entusiasmada con sus pensamientos que apenas se dio cuenta que era seguida por Johannes.

-¿Por qué a las chicas lindas les gusta estar en lugares tan extraños?- Dijo lentamente, pero a pesar de todo fue oído por Anna.

-¿Quién está ahí?- Dijo con la esperanza de que fuese alguien conocido, que le respondiera "hola, soy tú amigo, no un asesino seria psicópata", pero por desgracia Johannes no le respondió, le pareció demasiado sorprendente que ella lo hubiese oído, por lo que decidió continuar con las observaciones.

Anna continúo caminando pero ahora tenía la incómoda sensación de ser observada, de improviso sintió que la tierra cedía bajo sus pies y que caía a un amplio agujero en la tierra, por suerte la tierra en la que cayó era blanda. Johannes asustado se acercó al borde del agujero y vio que la princesa se estaba poniendo en pie y mirando hacia arriba, buscado una forma salir de la trampa, y aunque había muchas raíces eran demasiado débiles y frágiles como trepar por ellas.

-¡Oh no! Y ahora que voy a hacer- dijo Anna levemente molesta.

-No quiero ser cruel quería, pero si no fueras tan compacta y ridículamente adorable esto no te habría sucedido- Dijo Johannes con una amable sonrisa.

-¡Disculpe, que me dijo!- Exclamó Anna visiblemente ofendida.

-No te estoy ofendiendo, es halago, extraño pero halago al fin y al cabo, es solo que me preguntaba, mi bella doncella, ¿Por qué se le ocurre a las chica tan bellas como usted Anna, venir a los lugares más extraños y tener los accidentes más originales?- Dijo el chico con tono de voz encantador.

-Oh vaya- Murmuró Anna sonrojándose, en ese instante recordó que ese chico se parecía mucho al que había visto el otro día, era bastante alto, casi tanto como Kristoff, con el cabello rubio oscuro, los ojos azules y la piel levemente tostada, su rostro era un tanto anguloso y su contextura era delgada y esbelta. Pero lo que más llamó la atención de Anna era la expresión en su rostro era la de una persona soñadora, confiada, incluso un poco engreída, acostumbrada a sonreír y en general a vivir como quería.

-Bueno supongo bella dama que tendré que ir a buscar algo para sacarla de ese agujero- Dijo el chico con su voz grave.

-Espere… ¿Cómo sabe mi nombre?- Exclamó Anna desde donde estaba (obviamente no iba a salir levitando).

-Primero, puedes tutearme o simplemente llamarme Johannes, y segundo eres la princesa de Arendelle, todos te conocen, a ti a Elsa y a Kristoff- Se explicó el chico mientras le lanzaba una especie de liana o raíz. A Anna se le hizo un tanto extraño que dijera sus nombres con tanta familiaridad, pero lo decía de forma tan agradable que no podía sentirse molesta.

Una vez fuera de la trampa, Anna se sacudió el vestido y una vez que estuvo decente se giró para hablar con el extraño.

-Muchas gracias señor Johannes…-

-No me digas señor, no soy un anciano-

-Está bien… Johannes-

-Eso suena mucho mejor, si no te importa que pregunte ¿Qué haces en este bosque? Es peligroso hace unos años un par de personas murieron durante una helada-

-Vaya eso no lo sabía… yo- Se quedó unos minutos dudosa, pero finalmente lo dijo –Bueno yo busco a una persona… Se llama Cleissy y he oído que le dicen la curandera-

-Ya veo… Buscas a la curandera- Dijo el chico con una enorme sonrisa felina.

-Si exacto, ¿La conoces?- Dijo emocionada Anna.

-Claro que la conozco… la conozco muy, muy, muy, muy bien- Si Anna no hubiese estado tan preocupada por expresión que había puesto el chico (mirando hacia la nada y con una sonrisa malévola) se habría preguntado cuando dejaría de decir "muy".

-Y me puedes decir donde esta-

-Claro- Dijo tirando de su muñeca y señalando una dirección donde se veía la esquina de una pequeña cabaña – Esa es nuestra casa-

-Está más cerca de lo que creí… espera ¿Vuestra casa?- Dijo la chica, un tanto impresionada -¿Es que ustedes están casados… o algo parecido?-

-No para nada… ya quisiera yo, es solo que paso tanto tiempo ahí que prácticamente también es mi casa- Explicó el chico con excesiva tranquilidad –Vamos te acompañaré hasta haya.

Comenzaron a caminar hacia la casa con mucha tranquilidad, de pronto de otra dirección se oyeron voces y pasos, Johannes frunció el entrecejo extrañado. Entonces aparecieron Jack Frost junto a Cleissy la curandera.

-¿Quién eres tú?- Interrogó Johannes molesto (en realidad celoso)

-¡Jack Frost!- Exclamó Anna- ¡Cleissy!-

-Johannes… ¿La princesa Anna… puede verme?- Dijo la debilitada chica morena.

-¿Quién eres Tú?- Respondió Jack.

Y de pronto todos se pusieron a hablar al mismo tiempo a excepción de la ya muy confundida joven de la naturaleza, todo le daba vueltas, Anna le decía algo, de pronto Johannes avanzó rápidamente hacia ella, y Jack Frost la miraba preocupado.

La joven cayó en brazos del espíritu del amor. Había tenido demasiadas emociones por un día.


Hola!

Espero que les haya gustado el capitulo, espero ansiosamente sus comentarios :D

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