Hablando con Extraños

El sábado por la mañana el teléfono de mi casa sonó.

-Yo contesto! - grite bajando las escaleras.

Era una costumbre que se me había quedado. Cuando vivia en Seattle tenia largas conferencias con Zafrina, Carmen y Kate los sábados por la mañana.

-Hola?

-Hola, que vas a hacer hoy en la noche? - pregunto una voz masculina al otro lado de la linea.

-Disculpa?

-Te pregunte que vas a hacer...

-Si eso lo escuche, pero quien eres?

-Cierto, perdón. Soy Jacob.

-Jacob? Que Jacob?

-Te estoy invitando a salir y no sabes quien soy?

Invitarme a salir?

-Lo siento, creo que te equivocaste de numero.

-No.

-A quien buscas? - pregunte ya cansada de esa absurda conversación.

-A ti. A quien mas?

-Voy a colgar.

-Oh vamos...

Me dirigí a las escaleras y el teléfono sonó de nuevo.

-Bueno?

-Por que me colgaste, niña fea?

-Niña fea, tu!

-Me estas llamando niña? - pregunto el desconocido.

-Tu me dijiste fea!

-Con quien te estas peleando, Renesmee? - cuestiono mama entrando en la sala.

-Con un tipo, que me dijo fea.

-Ahora soy un tipo, pero ayer te comiste mi pastel, ladrona - dijo la voz al teléfono.

Ahogue un grito, tanto por la persona con la que había estado discutiendo y por que me llamo ladrona.

-Ladrona tu suegra! - grite lo primero que me vino a la mente.

-Tu mama sabe que hablas así de ella a sus espaldas?

-Que? - dijo lo que creo que dijo?

-Nada. Entonces... que vas a hacer hoy en la noche?

-Tarea?

Jacob se rio de mi.

-Hoy habrá una fiesta en la playa, en la reserva Quileute, en La Push. Quieres ir?

-Tengo que pedirle permiso a mis padres - conteste con vergüenza.

-Espero.

Pegue el teléfono a mi pecho, emocionada, mordiéndome el labio. Luego corrí hasta el jardín donde mama estaba pintando.

-Mama... puedo ir a una fiesta hoy... en la playa?

Mama despego los ojos de su dibujo.

-Donde es exactamente?

-En La Push.

-Con quien vas a ir?

-Con Jacob. Te conté de el ayer.

-El chico con quien almorzaste?

-Si.

Por fin había tenido algo nuevo que contarle en la cena, y le platique que había almorzado con alguien.

-Te quiero aquí las doce, Cenicienta.

-Gracias, mami.

Regrese al teléfono.

-Black?

-Cullen.

-Si me dieron permiso, pero solo hasta las once y media, máximo.

Le di esa hora, por si se nos hacia un poco tarde en la fiesta, aun así llegar a tiempo. No quería que me castigaran, ya era suficiente castigo vivir en Forks. No me quería ni imaginar estar castigada en ese lugar.

-Perfecto. Paso por ti antes de las siete.

Jacob corto la comunicación antes de que le diera mi dirección. Pero lo mas probable es que ya supiera donde vivo, en un pueblo del tamaño de una hormiga, todos saben donde viven todos. Es mas, ni siquiera sabia como consiguió mi numero de teléfono! Habría irrumpido en el archivo estudiantil, para sacar mis datos?

Subí a mi habitación y busque que ponerme. Era una fiesta en la playa, una playa fría. Iríamos en su moto o le diría que nos fuéramos en mi conejito?

Busque un pantalón de mezclilla azul oscuro y una blusa linda pero abrigadora, de manga larga, no hacia tanto frió ese día Me medí unas cuantas y al final elegí una blusa de franela con patrón escoces en colores azul, blanco y negro. Y busque una botas cómodas negras.

A las seis cincuenta y cinco escuche el motor de una motocicleta detenerse frente a mi casa.