Breaking the habit

-Capítulo 4-

Eran cerca de las ocho de la noche. Por algún motivo extraño estaba comenzando a nevar en Konohoa, era un fenómeno poco habitual. Hinata se encontraba en su recamara, estaba mirando hacía la ventana y podía observar la luna. Su gran inspiración. Ese día había sido un tanto agitado, tenía que checar los asuntos empresariales que le había encargado su primo y también se tenía que ocupar de la casa, administrar el dinero, pagarle a los trabajadores, ver que todo estuviera en orden… en fin, eran demasiadas cosas. Hacía un rato que había tomado un baño caliente, eso siempre la relajaba. Y ahora ahí estaba, observando la luna. En ese momento recordó a su hermana menor, Hanabi. Ambas habían sido muy unidas se llevaban por tan solo 2 años de diferencia pero su parecido físico era sorprendente, aunque Hanabi tenía más los rasgos de su padre, era un poco más morena y el cabello lo tenía negro. En cambio ella tenía el cabello entre negro y azul y la piel blanca, como su madre.

Una lágrima errante cayó sin que ella se hubiese dado cuenta. En el escritorio se dio cuenta que la foto familiar seguía ahí. Algunos le decían que era masoquista por seguir conservando esa foto ya que después de la muerte de su hermana y su mamá todas las fotos fueron tiradas o guardadas, en cambio ella seguía conservando esa foto. Se podía observar que ahí estaba su padre Hiashi, junto a él estaba Noriko quién era su madre. En el lado izquierdo estaba Hanabi sosteniendo un ramo de flores lilas, en medio se encontraba ella y en el lado derecho se encontraba Neji, quién era su hermano mayor. La diferencia de ellos era de tan sólo 10 meses. Nunca supo porque era tan corta la diferencia, cuando tuvo la oportunidad de preguntárselo a su madre no lo hizo pero, siendo realistas ¿Qué niña le iba a preguntar eso a su madre? Ella tan sólo tenía 12 años cuando su mamá murió. Nadie se esperaba eso. Fue repentino pero ella lo soñó, fue un mal augurio. Hinata derramó otra lágrima y seguida de esta vinieron muchas más, en verdad las extrañaba. Extrañaba su vida de antes. No es que todo fuera perfecto pero por lo menos tenía con quién hablar, con quién compartir intereses… y esa persona era su mamá.

- Se necesita tristeza para conocer la felicidad, ruido para apreciar el silencio, y ausencia para valorar la presencia – eso le había dicho Neji días posteriores a la muerte de su madre.

Hinata era una persona sensible, odiaba serlo pero lo era. Tenía un corazón muy bondadoso. Por algún motivo esa noche de noviembre era diferente, comenzó a sentir frío así que fue a su armario a buscar un suéter pero cayó al suelo. Volteó para ver con que había tropezado y se llevó la sorpresa de que había sido con un álbum de fotos. Lo tomó y se sentó en el suelo. Empezó a echar una ojeada, todas eran fotos con su madre y con su hermana. Pocas eran las fotos con su padre con su hermano. Llegó a la época escolar y encontró una foto con Konan. La miró tristemente. Los tiempos habían cambiado entre ellas, pero la que tomó la decisión de alejarse fue Konan, no ella.

-Suficiente por hoy- dijo Hinata mientras cerraba ese álbum de fotos y lo metía a uno de los cajones de su armario –El tiempo es el único que nos recuerda que nada es igual ¿no es así?- se secó la ultima lagrima y se puso un suéter. Se sentó sobre la cama y volvió a perderse entre sus pensamientos. Y de repente llegó a su mente el rostro de Sasuke. Por algún motivo le dolía el hecho de que éste se hubiese acostado con una de sus mejores amigas, le dolía en el fondo y eso no era bueno. ¡Era prácticamente un desconocido! Tan sólo había cruzado unas cuantas palabras, no es que lo quisiera ni mucho menos pero sentía algo inexplicable. Era como si lo conociera de antes –eso es imposible- pensó mientras se golpeaba mentalmente. Además, no es que le sorprendiera que Konan haya hecho eso, al contrario, ella era así. Pero de Sasuke le sorprendió. –Es mejor no darle importancia, es sólo un chico más- se dijo a sí misma mientras se recostaba finalmente en la cama. Justo cuando iba a cerrar los ojos escuchó que tocaban la puerta. Sintió un pequeño coraje interno, por fin quería descansar. La semana pasada había sido terrible, lo único que quería era estar sola con sus recuerdos de cuando "era feliz". -¿Quién?- preguntó en voz alta mientras se volvía a incorporar y se ponía sus pantuflas.

-Soy yo- la voz de Neji era inconfundible-Necesito hablar con usted-

Hinata no entendía por qué motivo su hermano siempre la llamaba por usted… ¡eran hermanos! –En un momento Neji- respondió mientras comenzaba a caminar hacia la puerta. Finalmente la abrió. Y ahí estaba su hermano, su semblante era más serio de lo normal.

Ambos caminaron hacía la sala, mientras ella traía una ropa de pijama el vestía de saco y formal. Ambos se sentaron. No se escuchaba ningún sonido.

-Me he enterado de que en su clase esta ese tal Sasuke Uchiha- habló sin más Neji -¿sabe lo que eso significa, no es así?-

Hinata lo miró a los ojos. Sí, ella también lo había pensado durante todo el día.

-Lo sé- su voz era dulce, débil.

-No debe relacionarse con él. Nada. Y mucho menos comenté algo de la empresa Sharingan o de Byakugan. Sería arriesgado… ¿usted trató con él durante el juicio empresarial de la semana pasada?- preguntó

Hinata observó que en la mesa había rollos de canela. Le encantaban. Comenzó a observar uno, tenía ganas de comerlo, tenía la mezcla perfecta entre canela y azúcar

-¡Hinata!- habló un poco más recio Neji

La ojiperla salió de sus deseos y volvió a sí misma, a veces le costaba trabajo eso de mantener la atención en una sola cosa.

-Lo…Lo…lo siento Ne…Neji- se excusó. –Yo…yo… no traté con Sasuke Uchiha, sólo trate con su hermano mayor y con Madara. Únicamente con ellos-

-Bueno…¿eso quiere decir que él sabrá algo?-

-Lo dudo mucho…si…si lo supiera yo creo que…que….no me hubiera hablado…-

-Hinata. Detesto que tartamudee ¡¿Puede hablar decentemente?!- Neji estaba molesto así que golpeo la mesa. La ojiperla recordó que, su hermano no era así, antes era un ser dulce y cariñoso con quién siempre podía platicar pero de un momento a otro cambió drásticamente. No lo culpaba, estar siempre con su padre a veces podía resultar enfermizo.

-Lo...Si...Siento- se regañó mentalmente por tanto tartamudear-Yo…-comenzó a jugar con sus dedos

-¡Me crispa los nervios que haga eso Hinata! ¡Por el amor de dios!- los ojos de Neji podían haberla matado, si tan sólo las miradas mataran a las personas.

Hinata respiró profundamente y continuo –Bueno, no me relacionaré con Sasuke Uchiha. No creo necesario una relación personal con él-

-Más le vale- eso sonaba más a una amenaza que a una sugerencia.

La platicaba había terminado y ahora Hinata se encontraba en su recamara. Ahora si podía descansar. Ahora si podía soñar.

-¿Quién eres?- preguntó mientras lo observaba –No te recuerdo… bueno tu rostro es familiar pero no sé quién eres, siento que te conozco pero….-

El día era soleado. Era época de primavera, había muchas flores alrededor recordando esa época del año. Se inclinó y tomo una flor y se la extendió a ella

-¿Te gustan estas flores, no es así?- su semblante era tranquilo, no demostraba felicidad ni tristeza sino tranquilidad –No importa que no me recuerdes porque yo tampoco te recuerdo-

Ella aceptó la flor y respiró ese aroma, le era familiar. Más no sabía de dónde.

-¿Entonces?-hizo una pausa-Yo no sé quién eres y tú no sabes quién soy. Pero me recuerdas…. No comprendo….

El se acerco a ella. Estaban en un campo de flores, había algunos pájaros que revoloteaban a su alrededor.

-Yo- suspiro pesadamente –Sólo siento que somos algo- cerró sus ojos- Sólo sé que eres Hinata pero no sé quién eres. Te gustan las cosas dulces y amas las flores en especial ésta… las violetas-

No entendía nada, se llevó su mano a su pecho y dio un salto de la emoción.

-Yo… tampoco sé quién eres pero… -hizo una pausa-¡Espera!- gritó efusivamente-Tú… estabas en otro lugar… en otro tiempo yo te vi en alguna parte.

El chico pudo observar que los ojos de ella brillaban como si fueran dos diamantes puros. Sonrió

-Quizá nos vimos en un sueño ¿no crees?- se sentó sobre el pasto –Siéntate-

La chica hizo lo que él le pidió

-¿Es hermoso este paisaje no crees?- Ella en automático volteo. Ese diálogo le era familiar –Mi corazón era como el invierno. Como las hojas que caen, así mis sentimientos caían. Tú eres la luz que alumbra mi oscuridad.

Ella se inclino hacía él.

-Quisiera saber quién eres… quisiera saberlo y escapar de mi otra realidad-

-¿Y cuál es tu realidad?- preguntó el divertido

-Lo real, el mundo en el que vivo-

-Hinata- se incorporó y tomó las manos de ella –Sólo se tú nombre, desearía saber quién eres y que somos-

Ella se sonrojó y pudo observar en él una felicidad inmensa. Pero no la demostraba.

-¿Por qué no demuestras tu felicidad?- preguntó

Él se sonrojo levemente y le dijo –Sería muy rápido demostrarlo. Aunque es verdad, estoy feliz pero tengo miedo-

-¿De qué?-

-De mi mismo-

Pasaron muchas horas y se miraron fijamente. Pronto hubo una puesta de sol.

-Ya es de noche- comentó él –Eso me da miedo-

Ella lo observó y no pudo descifrar el porqué de su comentario

-¿la noche te da miedo?

-Me aterra. Me recuerda a mí mismo. Es difícil de explicar, recuerdo que yo soy como el invierno, como la noche. Pero no recuerdo en específico porque tengo ese recuerdo.

Ella lo miró confundida. Él la volteó a ver –Tranquila- rió un poco –Tú eres como una flor de primavera y eres como el día, somos opuestos y quizá por eso…

-¿Sabes algo que yo no sé?- su voz apenas era audible -¿quién eres?-

El derramó una lágrima y la limpio rápidamente

-Te amo- dijo sin más. Dejo pasar un buen rato para volver a hablar –No sé por qué digo todo esto, me aterra, no quiero lastimarte una vez más… ¡No quiero!. Quiero tantas cosas… estar contigo, ser feliz pero creo que mi miedo puede más.

Ella no entendía porque él no la miraba a la cara. De repente, el cielo se oscureció y empezó a caer una tormenta. Ella pudo sentir la fría lluvia caer sobre ellos.

-Hace…frío- comentó mientras se abrazaba a sí misma, esperando a que él lo hiciera-¿Por qué no me miras?-

El se levantó y no le dirigió mirada alguna.

-No puedo. Mi corazón es demasiado oscuro para amar- su voz era fría, cada palabra le dolió a ella. Se levantó rápidamente. Por algún motivo le costó trabajo, sentía como sí se estuviera congelando. Lo jaló del brazo para que quedaran frente a frente. Exclamó un grito ahogado.

-¿Ahora lo entiendes?- la mirada de él era completamente diferente, sus ojos denotaban soledad, tristeza, dolor, odio… pero había algo más… sus ojos eran como la sangre. Rojos intensos con algunas figuras en el interior asemejándose a una flor de loto.

Pero ella sintió una fuerza sobrenatural. Pudo ver más allá de lo que antes podía. Y vió algo en el interior de él….

-Tú posees unos ojos diferentes a los míos- explico sin cambiar el tono frío- Tus ojos son blancos y pueden ver el interior e incluso el exterior mientras que esto- señaló sus ojos y los aplasto, haciendo que ella se asustara ya que parecía que se los iba a arrancar – Estos ojos son el odio y pueden hacerte ver una realidad que no quieras saber.

En automático, los pocos pájaros que había se convirtieron en cuervos, y las flores se marchitaron. El frío se volvió aún más intenso y la lluvia se había convertido en una tormenta de nieve. Ella se estaba congelando mientras que él estaba normal.

-Por este motivo no te recuerdo…

Poco a poco sintió como si cayera en el vació. Pudo sentir como sus recuerdos se volvían a desvanecer.

Se sobresaltó de la cama. Pudo sentir su corazón tan agitado. Se levantó inmediatamente de la cama y observó sus ojos en el espejo. Eran los de siempre. No había nada raro en ella.

-Otro sueño…- pensó mientras se secaba las lágrimas. Últimamente tenía unos sueños terriblemente raros y aquél no era la excepción. Se sentó en la cama y reflexionó sobre lo soñados. Se dio cuenta que recordaba todo, menos como era el rostro de quién le hablaba. Golpeó la pared de su recamara con el puño cerrado. No sintió nada. Respiró profundamente y trato de no darle importancia a ese sueño se paró y observó la ventana, ya empezaba a nevar, era normal. Era noviembre. Se tronó el cuello y pudo oler algo….

-¡Violetas!- corrió hacía donde su olfato la llevaba y se dio cuenta que había un ramo justo en el espejo. Pestañeo varias veces ¿cómo fue que no notó antes que ahí estaban esas flores? Trató de hacer memoria y no recordó cuando las había llevado hacía ahí o mejor dicho quién las había llevado.

-Violetas en el sueño, violetas en esta realidad- comenzó a llorar nuevamente. Observó el reloj de su pared -6:30- dejó las flores en el lugar donde estaban. Tomaría un baño caliente para ir a la escuela. Sólo le quedaba tener paciencia y no tomarle importancia a ese sueño, sólo era eso y ella sólo era una soñadora.

Sasuke se encontraba tumbado en su cama. Le dolía un poco el cuerpo. Sí fuera por él no iría a la escuela. Se levantó pesadamente de la cama y observó todo a su alrededor. Todo era frío, hasta los colores de la casa eran deprimentes, todo en tonos grises, negros y cafés. Su estómago empezaba a pedirle alimento ¿hacía cuánto que no comía como debía ser? Trató de hacer memoria.

*Flash back*

-¡Sasuke!- gritó su madre desde el comedor -¿Dónde está tu hermano?-

El pequeño fue hacía donde estaba su mamá. –No lo sé, me parece que fue con Shisui y con mi padre- le esbozó una sonrisa –Huele muy bien…. Son….

-¡Onigris!- la voz de su madre era alegre

-¿puedo…?- Sasuke estiró su mano y tomó uno al mismo tiempo que se fue corriendo. Mikoto le sonrió, siempre hacía eso, le pedía permiso para robarse un onigri antes de la comida y después se iba corriendo.

*Fin del flash back*

-Esa fue la última comida decente que tuve- su voz era ronca y pesada. Bajó hacía el comedor y abrió el refrigerador. Suspiró pesadamente. De nuevo había olvidado comprar comida. Su entrada a la escuela era a las 8, y ya eran cerca de las 7. Como si sus pies pesaran subió de nuevo a su cuarto. Se sentó en la cama. Fue hasta ese momento en el que se dio cuenta de que había dormido con la misma ropa de ayer. Sacó de una de sus bolsas "el paquete" que le dio Konan. Lo aventó haciendo que el polvo se derramará por una parte del piso.

-¡Al carajo esta mierda!- Se dirigió al baño. Tendría que tomar una ducha caliente. Poco le importaba llegar tarde al colegio. Se tronó el cuello –Por lo menos hoy no tuve esos sueños raros- río para sí mismo –Ya me estaba empezando a preocupar ¿yo cursi?- se miró al espejo. Sus ojeras empezaban a reaparecer.

Finalmente estuvo listo para salir a la calle. Pudo notar que estaba nevando, no era algo que le llamara la atención. Caminó tranquilamente a pesar de que ya era tarde. No había nada interesante.

-¡Hey!- se escuchó que alguien le hablaba. Sasuke volteó de reojo, era Yahiko.

-Como miembro de Akatsuki quiero decirte que no será fácil tomarme el pelo, ¿eh?- El azabache rodó los ojos lentamente mientras se acercaba a él. Pudo observar el automóvil que estaba atrás de Yahiko –Más te vale que entres, no es que me guste la escuela pero ahí es el lugar donde puedo realizar mis planes tranquilamente ¿lo sabes, no?- Sasuke movió la cabeza. Yahiko lo observó fijamente –Odio que no hables, hablar no es malo ¿sabes?- Sasuke no dijo nada y se subió al carro, en el lugar del copiloto. –Me gusta conducir rápido- comentó Yahiko y al ver que Sasuke no contestaba le preguntó -¿Te molesta?- el azabache negó con la cabeza.

-No soy un niño para que me andes vigilando- por fin se rompió ese silencio. Llegaron al semáforo y Yahiko se frenó. Medito un poco la respuesta, Sasuke no era de las personas que hablará por hablar, si decía algo era importante e inteligente.

-Lo sé- respondió Yahiko –Pero debo ponerte a prueba y por el momento te estaré vigilando. Todo lo que hagas, todos tus movimientos. No creas que es acoso, sino que se trata de confiar.

-La confianza no se da espiando- comentó Sasuke mientras observaba por la ventana del automóvil. Yahiko puso de nueva cuenta en marcha el carro.

-No me subestimes Uchiha- respondió- Por ahora tú no harás nada en la escuela, sí quieres estudiar hazlo. A mí me da igual, pero… no seas el borrego ni el lameculos de los Hyuga, por favor-

Sasuke fijo su vista en un árbol de Navidad que había en una tienda por la que pasaron. Eso le dio nostalgia.

-No lo haré pero…- hizo una pausa, atrayendo a sí la atención de Yahiko- En la escuela tengo que trabajar con esa chica… Hinata- respondió.

Yahiko soltó una risa ahogada. Que no paso de desapercibida para Sasuke

-Esa Hyuga siempre nos trae algunos problemillas. Por suerte Konan siempre la ha sabido controlar… eran mejores amigas ¿lo sabías?- Sasuke alzó la ceja, eso sí que era interesante, dado que Konan y ella eran totalmente opuestas. Desde su perspectiva eran diferentes a todas las mujeres con las que había tratado, pero a la vez eran polos opuestos.

-Lo sé, yo igual puse cara de sorprendido cuando me lo contó, es una historia un tanto interesante- Sasuke fijó su vista en Yahiko, era de las pocas veces que le interesaba saber sobre los demás –Pero no me corresponde contártela- Yahiko le sonrió.

Sasuke fijó su vista en otra parte. Por dentro se enojó, por algún motivo le interesaba saber más sobre Hinata… era raro pero sabía que poco a poco la conocería, más estando en Akatsuki.

-Y volviendo al tema….- volvió hablar Yahiko –puedes convivir con ella, pero no demasiado ¿entiendes? Nos podría traer algunos problemillas con el idiota de Neji, él es el verdadero problema-

….

Hinata caminaba por los pasillos de la escuela. Estaba a tiempo de llegar. Entró al salón de clases, todo era normal sólo que aún no había llegado Naruto. Escuchó una plática entre Shikamaru e Ino

-¡Pero puedes dejar de estar callado todo el tiempo!- gritó enfurecida -¡No sé cómo te voy a soportar en clases de Anko!-

La ojiperla, no le tomó importancia a la molestia de Ino, sino que se le había olvidado contarle a Neji que Sasuke era de su equipo. Comenzó a preocuparse, pero no tanto ya que eran el único equipo de 3 integrantes, por suerte estaba Naruto con ella… por lo menos su hermano no tenia roces con Naruto.

Se sentó en el lugar más alejado del salón, junto a la ventana, olvidando que Sasuke se empezaba a sentar ahí.

Por otro lado, no muy lejos del salón de clases, Sasuke caminaba por el jardín, aquél donde había conocido a la ojiperla.

-Hinata- pensó cuando comenzó a oler las flores. Eso le sorprendió mucho, era la primera vez en su vida en la que el relacionaba el olor de algo con una mujer… bueno, a excepción de su madre a ella la relacionaba con el arroz y la vainilla (ya que lo que ella cocinaba lo hacía con esos ingredientes) –Son diferentes- Sasuke no podía sacarse de la cabeza el comentario de Yahiko, sobre que Hinata y Konan eran amigas, no lo captaba. Hinata era callada, la única mujer que no le hacía caso mientras que Konan era atrevida, fría y sobre todo… le coqueteaba.

Comenzó a sentir una ligera resaca, eso era normal en él. Se sentía ansioso. Por los pasillos se encontró con algunas chicas, a ninguna saludó pero ellas lo desnudaban con la mirada

-Tontas- pensaba mientras seguía con su camino. Guardó en su casillero sus libros, no le gustaba andar cargando y se encontró con una nota:

-Te estoy vigilando Uchiha- Sasuke rodó los ojos, era evidente que era Yahiko. Arrugó el papel, detestaba que manejaran su vida, a decir verdad no le daría mucha importancia a lo que habló con él el día anterior. ¿Qué más daba? Nunca se mantenía en un solo lugar y era probable que quizá en un mes ya estuviera en otra parte de Japón e inclusive del mundo. Vió de reojo a la maestra de Química y fue cuando supo que era mejor apresurar el paso, no quería problemas. Entró al salón de clases causando la atención de las mujeres, menos de Hinata. Apretó los puños, detestaba que esa chica no lo notará, es decir, no sabía porque pensaba tanto en ella, hasta con el olor de una flor. Eso era absurdo. Mediocre. Pero sintió como la sangre le hervía cuando observó que Naruto estaba sentado en su lugar. Y no sólo eso sino que estaba junto a ella. Caminó apresuradamente hacía la esquina del salón y se quedo parado alado de Naruto, como dándole a entender que se quitara de su lugar. Sí, Sasuke era muy posesivo con todo lo que tenía y no dejaría pasar por alto esa acción.

-¡Sasuke!- saludó animoso, ignorando por completo la atmosfera tan pesada que se estaba formando -¿Por qué esa cara?- preguntó el rubio al ver que el azabache se quedaba parado, sin decir nada. Sasuke miro a Hinata muy disimuladamente, ella no lo volteaba a ver ni de broma, estaba callada ¿Acaso él era invisible para ella?

-Demonios, de nuevo estos pensamientos- Sasuke tenía ganas de golpear a todos e inclusive golpearse a sí mismo por semejantes pensamientos, era tonto todo lo que pensaba. Hinata, era lo único que tenía en su mente y eso le enojaba más que cualquiera otra cosa en el mundo –Si ignorarme quiere, ignorada será- pensó muy a sus adentros, ignorando por completo al pobre rubio, quién seguía hablándole como loco, causando la atención de los demás de la clase.

-Es mi lugar- replicó Sasuke secamente haciendo énfasis en la palabra "mi".

Naruto soltó una carcajada sincera, y le dijo

-Yo llegué primero- alzó su pulgar derecho, muy amistoso.

Sasuke no soportó esa acción, en ese preciso momento quería golpearlo, en verdad lo deseaba pero trató de calmarse. Dio media vuelta y buscó otro lugar, que estaba en el otro extremo del salón… justo donde estaban todas las acosadoras.

Antes de que llegara a su destino, la maestra Anko abrió la puerta del salón. Todo fue silencio en el salón, Sasuke agradeció eso, de otro modo tendría que escuchar las voces chillonas de sus compañeras de clase… esas voces de chicas plásticas que sólo pensaban en sexo pero vamos ¿Quién era él para habar de mentalidades maduras?

Anko explicaba y anotaba algunas formulas en el pizarrón. Todos parecían estar en su mundo. Sasuke prestó atención a la clase, en algún tiempo de su infancia fue un alumno destacado claro, en segundo lugar ya que su hermano era siempre el número 1 de la Academia, además de ser años más grande que él. Sí, en algún tiempo fue de excelente promedio… ahora no.

Se tomó la molestia de observar a sus compañeros, era la primera vez que lo hacía… Ino se miraba en el espejo mientras se enchinaba las pestañas -Ridícula- pensó. Junto a él estaba Sakura, la chica de cabellos rosas, ésta estaba observando aburrida sus uñas y en ocasiones lo volteaba a ver. Tenten, una chica de cabellos castaños, parecía ser de las más normales ella estaba tomando algunas notas de lo que estaba en el pizarrón. Observó más allá de la tercera fila, mientras se recargaba su cabeza en la pared, Chouji era un chico regordete y pudo notar como sacaba de su mochila galletas, atrás de ese chico estaba Shikamaru, era un tipo callado. Eso le agradaba a Sasuke. Y así fue observando a cada uno de sus compañeros, notó detalles físicos que no había visto antes y justo llegó al otro extremo del salón, donde se encontraba Hinata. La observó, y por ende se perdió de la clase.

La ojiperla observaba el pizarrón, mantenía su bolígrafo entre sus manos jugando de una manera un tanto rara, le daba vueltas al bolígrafo en círculos. Sasuke trató de imitar eso y no pudo. Se sintió tonto. Siguió examinándola. Se dio cuenta que para sus apuntes usaba diferentes tipos de plumas, en especial el color violeta. Ni siquiera volteaba para otro lado simplemente veía el pizarrón y anotaba ¡No veía el cuaderno!, eso le desesperó a Sasuke, ya que tuvo la impresión de que ella lo estaba evadiendo -¿porqué?- inmediatamente sacó esa idea de su mente. Sintió rabia al ver que Naruto la observaba a ella, eso era obvio. Ella en cambió no observaba nada, se preguntó si acaso en verdad estaba tomando apunte o sí sólo estaba haciendo la finta. Eso le causó cierto misterio. La clase continuaba, Anko hablaba sobre los hidróxidos y otras cosas que a Sasuke le parecían absurdas, ni siquiera sabía cómo llegaron a ese tema en menos de 30 minutos. Dejo de observar a la ojiperla, dio por hecho que eso lo haría ver como un acosador.

-Y quiero que después de su última clase se presenten en mi oficina para darles informe de su proyecto- la voz de Anko fue clara y firme

Sasuke despertó de su trance, de sus ideas. Sacudió su cabeza y se dio cuenta que se había perdido en sus pensamientos. Sonó el timbre de salida de esa clase. Todos se amontonaron en la puerta y salieron, todos menos Naruto y Hinata. Trató de calmarse y recordó que ella lo había ignorado como ninguna otra mujer en su vida. El no le hablaría.

-¡Hey Sasuke!- Naruto gritó a pesar de que eran los únicos en el salón. Sasuke bufó, detestaba que le gritaran. -¡Contesta!- volvió a gritar. Esta vez sentía que su paciencia se había agotado totalmente. Se paró de su lugar y llegó hasta donde estaba Naruto, es decir, junto a Hinata.

-¿Qué quieres?- preguntó tajantemente

-Etto- se rascó la cabeza, causando así que los nervios de Sasuke se salieran de control

-¡Habla de una jodida vez!- exclamó. Se sintió tonto, ya que ni así Hinata había volteado

-¡Hey!- exclamó Naruto-Hay una dama aquí y por respeto no deberías decir esas palabritas, eh-

Sasuke cerró los ojos. Deseaba mandar al infierno a Naruto.

-Bueno- prosiguió el rubio- Debemos reunirnos e ir a la salida con Anko, esa maestra es muy…- hizo una pausa- mala onda, por no decir otra cosa.

Se hizo un silencio brutal. Naruto era algo tonto y lento para notar las cosas pero esta vez se dio cuenta que el ambiente estaba tenso -¿porqué Hinata y Sasuke no se dirigen ni la mirada?- se rascó la cabeza, ni él entendía pero era obvio que algo pasó y eso le intrigo.

-¿Dónde nos vemos?- por fin se escuchó la voz de Hinata, era tranquila, dulce, pero Sasuke notó que detrás de esa voz había un poco de tristeza.

-Que les parece sí nos vamos los tres a su oficina después de clase, así no nos perderemos- Naruto rió un poco, ahora sentía que el ambiente volvía a su normalidad, o eso pensó.

-Me da igual- comentó Sasuke mientras se daba la vuelta.

Naruto lo miró extrañado. Hinata ni siquiera lo miro.

-No debo hablarle- pensó Hinata- Debo tener en cuenta lo que Neji me dijo-

Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por ella misma cuando recordó que estarían "los tres en el equipo" ¿Qué debería decirle a Neji?. Se sintió tensa.

Sasuke simplemente se fue del otro lado del salón, no quería saber nada de nadie, se sentía molesto en especial con Hinata.

-¡Mierda! De nuevo ella- la volteó a ver disimuladamente-Me estoy volviendo paranoico- pensó mientras sacaba su celular y sus auriculares. Sin duda la música era lo único que lo podía calmar en esos momentos.

"He estado esperando algo por mucho tiempo, para mostrarme las respuestas que quiero, la razón para creer en eso es muy dura. Pero no pienso que exista

Dame razones para creer. Este mundo no es una máquina de enfermos. Cuando todo el mundo está muerto en todas las direcciones. ¿Me puedes dar lo que necesito? O simplemente siéntate y veme sangrar. Porque después de todo puedes conseguir todo lo que quieras ahora. Pero todo lo que necesitaría es una cosa que me mantenga en movimiento"

El día fue monótono, Sasuke sentía que todos los días de su vida los estaba desperdiciando necesitaba una razón, un motivo… ya había sonado el toque de salida. Se sentía frustrado consigo mismo, como si quisiera expulsar algo, pero no sabía qué. Volteó por enésima vez hacia donde estaba Hinata. Cerró los ojos y salió del salón como alma que se lo lleva el demonio. Se estaban abrazando.

No quería verse obvio y tenía… ¿miedo? Sí, quizá esa era la palabra más acertada. Porque en verdad la sentía, tenía miedo de él mismo y de sus emociones, todo lo que estaba haciendo no era normal, no en él. No en el orgulloso Sasuke Uchiha.

-No quisiera apresurarme pero… dicen que así se siente el amor- se sentó en el pasillo. No había nadie, por suerte. Pero ahí estaba adentro Naruto y Hinata, y eso le molestaba. Le enfurecía. –En efecto, algo siento por ella… ¿pero qué?-

Nota de la autora: Espero que les haya agradado este capítulo. He tomado la decisión de hacer un especial navideño (no lo tenía planeado) pero queda muy acorde a la historia, créanme les aseguro que les gustará. Lo haré los días 23, 24 y 25. Y hasta quizá llegue a realizar uno el 31 de diciembre, todo depende de los comentarios. Agradezco a cada una de las personas que ha leído esta historia, en verdad para mí es muy importante. ¡Saludos!

Por cierto, en cada capítulo pondré una canción, espero no les moleste es que en verdad amo la música y trato de encontrar esa melodía que se adapte a la historia en este caso hoy fue turno de

"Reason to believe"/Sum 41. Obvio traduje la letra, ya que el fic lo estoy publicando en español pero les dejó la canción por sí les interesa.

Saludos.