Capítulo 4- El fin de la existencia misma se acerca

Fnn y Fionna se quedaron en silencio, atónitos. ¿Marshall hablaba en serio, sabía algo acerca de aquellas manos oscuras que atrajeron a Finn hasta Aaa? Además… ¿Marshall era alguien en quien confiar?

-¡Así que si estabas espiando!- acusó el humano con el dedo señalando al vampiro.

-¡Maldito. Te dije algo de importancia y sólo se te ocurre decir eso!- dijo apartando el dedo acusatorio del humano de un golpe.

-¡Basta!- gritó Fionna apartando a ambos- Finn, cálmate, quiero escuchar lo que Marshall tiene por decir- dicho eso el susodicho sonrió victorioso y le sacó la lengua al humano, este se irritó- y Marshall- prosiguió la chica- ¡Deja de acosarme! La próxima vez que lo hagas, Finn y yo te sacaremos de aquí a patadas- Finn rió despacio y estiró hacia abajo su párpado inferior de forma de burla.

Fionna simplemente suspiró y observó a ambos chicos con una mirada fulminante, Finn y Marshall temblaron al ver aquella mirada sintiendo un escalofrío recorrer toda su espalda. Se sentaron tiritando en el sofá con una sonrisa temblorosa. El humano no había pasado tanto tiempo con la chica, pero sabía que si se enojaba era de temer, lo sabía por aquella mirada.

-Marshall, ¿qué sabes de aquellas manos?- preguntó la humana

-Según lo que contó Finn, esas manos salieron de un mural antiquísimo.

-Así es, el mural tenía escrituras antiguas, en un idioma desconocido, tal vez de alguna lengua muerta - confirmó el humano- aún así, el mural estaba muy bien conservado, como si lo acababan de escribir ayer.

-¿Eso es posible?- preguntó Fionna sorprendida

Marshall sonrió- claro que lo es, ¿no?, Finn.

Fionna fijó su mirada al humano, este cruzó sus brazos y cerró sus ojos, para luego abrirlos cambiando su expresión a una completamente seria.

-Magia- contestó seriamente

-Así es- contestó el vampiro con una sonrisa

-¿Qué?- preguntó Fionna aún sin comprender

-Verás…- prosiguió Marshall- En el pasado, en las antiguas civilizaciones, nacía un mago en cada clan. Cuando un mago moría, otro nacía y heredaba la magia de su sucesor, así, cuando crecían, aprendían a controlar su magia y cuidaban a sus clanes. Se dice que gracias a la magia, los magos podían ver el futuro, y escribían en murales de piedra lo que veían, para advertir los peligros a las generaciones futuras.

-El mural que vio Finn- dijo Fionna captando de a poco.

Marshall asintió.

-Con la magia, podían resguardar los murales para que conserve su aspecto original y no se debiliten por mucho tiempo.

-¿Pero eso que tiene que ver con aquellas manos?- preguntó Finn

-Se dice que entre todos los clanes, existía un mago más poderoso que todos los demás. Este mago tenía el poder de manipular la oscuridad- contó Marshall seriamente- Al crecer fue volviéndose más poderoso. El mago era temible. Tenía el poder de hacer que sus enemigos durmiesen y le hacía tener pesadillas. Los que luchaban contra y con él decían que veían manos negras detrás de él.

-Y crees que esas manos sean las…

-Es una posibilidad- dijo el vampiro pensativo- dime, Finn, dijiste que esas manos te sostuvieron, ¿cómo te sentiste al instante que te tocaron?

-Bueno… cuando las manos me arrastraron hasta la pared sentí un escalofrío recorrer todo mi cuerpo. Luego al traspasar las paredes me sentí desconcertado, no solo por el hecho de que pude traspasar las paredes, sino porque estaba en un lugar completamente oscuro, luego las manos me agarraron de los brazos y las piernas, logré soltarme y fue como llegué aquí.

-Eso es- interrumpió Marshall- no cabe duda que caíste en el sueño de aquellas manos, me sombra que te hayas liberado, sino quien sabe si podrías haber estado hablando con nosotros, o cualquier otra persona.

Solo esas palabras sobró para hacer que el humano sintiera un escalofrío recorrer todo su cuerpo. Por suerte logró zafarse de esas manos porque o sino… estaría muerto. Marshall se llevó una mano en su barbilla y la fritó pensativo.

-Pero no sabía que podían transportar a personas a otro lugar- dijo algo confundido

Finn y Fionna se miraron unos a los otros.

En Ooo

Un perro colosal de pelaje amarillo se encontraba corriendo a gran velocidad por los bosques de la tierra de Ooo. Se veía algo apurado. Por cada paso que daba dejaba una gran huella por las tierras del bosque, esas huellas eran profundas, si no lo veías desde alto, podrías jurar que es un hueco.

-Debo apurarme- Pensó Jake- mi hermanito está con ese lunático del rey helado, aunque creo que no le costará a Finn hacerle frente.

Aún así, aumentó la velocidad y logró salir del bosque adentrándose al Dulce Reino.

Una chica de caramelo se encontraba en su laboratorio, haciendo experimentos. En su mesa había varios libros que parecían de antaño. También había varias botellas con líquidos variopintos. Varias hojas esparcidas por todos lados. La chica estaba concentradas en sus cosas, cundo sintió una presencia.

-¿Qué quieres Mrceline?- preguntó sin siquiera voltear a ver

De la nada, una mujer de cabello largo de color negro, piel completamente pálida, colmillos que sobresaltaban de su boca y un hacha-guitarra apareció.

-¡Bah!, quería asustarte- dijo la vampiresa en el aire, recostada como si estuviese en una cama

-Tantos años haciendo lo mismo te ha vuelto predecible- contestó la dulce princesa.

-Antes eras más divertida Bonnibel.

-Y tú más aterradora.

Marceline solo sonrió, luego se acercó a una de esas botellas variopintas y la agarró.

-¿Dónde está Finn y Jake?- preguntó agitando la botella

Justo cuando Bonnibel iba a contestar, la pared del laboratorio se rompió y del hueco salió el perro amarillo.

-¡Dulce princesa!- gritó el perro

-¿Eso contesta tú pregunta?- le contestó a la pelinegra- ¿qué sucede Jake?

-¡Dulce princesa, ven, necesito tú ayuda, acerca de unos murales y escritura antigua!- le dijo Jake

-¿Qué?

-No hay tiempo- dijo agarrándola y subiéndole en su lomo- ¡hay que apurarnos!

-E… espera- le dijo la chica de chicle- Marceline, ¡trae mi bolso!- le gritó a la chica antes de salir de ahí montando al perro

-Esto suena divertido- dijo con una sonrisa, agarrando el bolso blanco que estaba en la mesa y fue detrás de ellos.

En Aaa

-¿Qué quieres decir?- le preguntó Finn al vampiro

-Las leyendas no cuentan que puede transportar hasta lugares lejanos- contestó- dijiste que venías de un lugar llamado…

-Ooo- contestó el humano

-No sé dónde queda, pero de algo estoy seguro- dijo seriamente- te trajo aquí por algún motivo. Sea bueno o no.

Finn pensó en la profecía que Tobi le había leído en los murales.

-"Dos mundos distintos se encontrarán. Dos seres destinados a encontrarse se unirán para salvar a sus respectivos mundos de una bestia"

-¿Qué es eso?- preguntó Fionna confundido

-Eso fue lo que estaba escrito en el mural- dijo seriamente- pero no terminó de entenderlo.

Marshall sonrió.

-¿Qué te causa gracias?- preguntó el chico

-Esto suena interesante- dijo levantándose- necesitaremos la ayuda de cierto cerebrito.

-Ay no- dijo la chica

-Lo siento Fionna, a mí tampoco me agrada- dijo con una tono de asco- pero necesitaremos la ayuda de Gumball.

En Ooo.

Jake ya se encontraba en los territorios del Rey Helado. Se encontraba corriendo a una gran velocidad. Cada paso que daba, dejaba una gran huella en la nieve que se rellenaba por los copos que caían del cuelo. Bonnibel iba montada en el lomo del perro. Tiritando del frio. Y Marceline iba volando a su lado.

-Me arrepiento de no haber traído un abrigo- pensó mientras frotaba sus manos en un intento de entrar en calor.

Al cabo de unos minutos, llegaron a la entrada de aquellas ruinas heladas. Entraron a la ruina y La Dulce princesa y Marceline echaron un silbido de asombro. La cueva era enorme y sorprendente.

-¿Hermanito?- preguntó el canino al notar que Finn no estaba en ningún lado.

-¿Dónde está Finn?- preguntó la vampiresa.

-No lo sé- contestó desconcertado Jake.

-Miren esto chicos- dijo a los presentes.

Ambos giraron y vieron a Bonnibel agachada, con un trozo de la prenda azul de Finn. Sin dudas algo no andaba bien.

En Aaa.

Finn y Fionna se encontraban caminando en dirección al Dulce Reino. Marshall iba volando encima de ellos. Cubriéndose con una sombrilla del rayo del sol. Los humanos charlaban mientras el vampiro los miraba curioso.

-Entonces, ¿dónde nos vamos?- preguntó Finn

-Al Dulce Reino- contestó Fionna con una sonrisa

¿Dulce Reino? No podría ser el mismo que Finn conocía… ¿o sí?

-¿Para qué?

-Para hablar con Gumbal- dijo la chica con un tono de irritación.

Finn sonrió por el tono de la chica.

-Gumbal es el tipo tan engreído que querías, ¿no?

-Sí – contestó Fionna apenada.

Finn entendía cómo se sentía Fionna. No la culpaba de irritarse. Según lo que le contó la humana, ¿quién no se irritaría al lado de él?

-No quiero verlo- continuó la chica- es demasiado presuntuoso y narcisista. Cuando hablo con él, de lo único que charlamos es de lo hermoso que es y de sus estúpidos experimentos.

-Pero aún sí te enamoraste de él- dijo el chico con un tono burlesco.

-No me lo hagas recordar- dijo como si hablar del tema de daba nauseas- además…- prosiguió con una sonrisa también burlesca- tú también te enamoraste de alguien parecida.

Finn se quedó callado. Sintió como si un balde lleno de agua fría se le cayera encima. Le dio una cuchara de su propia medicina. Fionna rió al dejar callado a su amigo. Marshall a lo lejos miró con recelo al humano. Fionna volvió a reírse después de mucho tiempo, claro que eso lo hacía feliz, lo que le desagradaba era que reía con el humano, no con él.

-Estúpido humano- pensó el vampiro. Le daría un golpe ahora mismo, pero el tema de las manos negras le interesaba más.

Se acercó a los humanos y habló:

-Apresúrense. A este paso nunca llegaremos al Dulce Reino- para luego levantar vuelo- ¡Si no se apresuran los dejaré atrás.

-Por mí bien- le susurró la chica al chico.

Finn sonrió por el comentario de la rubia.

Al cabo de media hora, los tres ya llegaron al Dulce Reino. Finn se quedó impresionado, casi boquiabierto por lo que veía a su alrededor. El reino era idéntico al Dulce Reino que conocía. Las casas. Los colores. Los cementos de chicle y los techos de pan de jengibre. Todo era igual. Le aterraba, pero decidió no decirle nada a Finn y Marshall. Seguimos caminando hasta que dimos con el Dulce Palacio. Otro parentesco, era una réplica al palacio de Bonnible. Finn volvió a aterrarse. Entraron al palacio como si nada. En ese momento una menta parlante vino hacia nosotros.

-¿Mentita?- pregunté sorprendido.

Era Mentita, solo que... ¿era mujer? En vez del traje que llevaba Mentita, esta tenía un vestido de Ama de llaves. Vino corriendo ante nosotros cuando nos vio entrar. Me miró algo confundid.

-¿Me conoces?- preguntó.

-No lo sé- contesté.

-Lady Mentita, él es Finn, un amigo nuestro- dijo Fionna con una sonrisa.

-Entiendo- dijo haciendo una reverencia- encantada.

-El placer es… ¿mío?- dije algo confundido.

-Las formalidades para después- dijo el vampiro- ¿dónde está el chicloso ese?

Antes de que Mentita pudiese decir algo, como por arte de magia apareció el susodicho. Este era muy parecido a Bonnibel, solo que en versión hombre, hasta el color rosa lo tenía, parecía un afeminado.

-¡Hola!- saludó con una sonrisa

-Este es afeminado, ¿no?- le susurré Marshall

-Aún ni has visto todo- me susurró con un tono asqueado.

Saludó a Marshall y a Fionna, pero cuando me vio, se quedó parado, examinándome.

-¿Qué?- pregunté incómodo por cómo me observaba.

Llevó una mano a su mentón y comenzó a frotarlo, pensativo, luego miró a Fionna del mismo modo. Sus ojos se iluminaron de estrellas al instante.

-¡Otro humano!- gritó, como si hallase el descubrimiento del año.

-Así es Einstein- le dijo Marshall- tardaste tanto en darte cuenta.

Pero Gumball lo ignoró, agarró mi mano y lo subió arriba y debajo de modo de saludo.

-Mucho gusto- dijo con una sonrisa- tu poder entender lo que mi decir.

-¿Este me cree un cavernícola?- le pregunté a Fionna, esta simplemente sonrió y se encogió de hombros.

-¡Así que puedes hablar, interesante!- dijo sacando un cuaderno de la nada y anotando "La cosa rara puede hablar bien nuestro idioma".

-¡¿Cosa rara?! ¡Pero si tú mismo dijiste que soy un humano!- gritó enojado.

Ahora entendía lo que Fionna le había dicho. No pasó ni un segundo que lo conoció y Gumbal ya lo irritaba. La chica debió darse cuenta porque rió y dijo "Te lo dije".

-¿De dónde vienes? ¿Tienes hermanos? ¿Esposa? ¿Hay más humanos de dónde vienes?- le preguntó el hombre chicle acercándose más a Finn, haciendo que retrocediera y chocara de espaldas contra la pared.

-¡Hombre!, ¡tranquilo!, que haces muchas preguntas- dijo Finn con una gota cayendo de su cien.

Miré a Fionna en busca de ayuda, pero ella solo presenciaba la escena riéndose.

-¡Contesta!- le exigió.

-¡No contestaré ni una de tus preguntas!- le gritó Finn

-¡¿Ah no?! ¡Fionna, has que conteste!-

-¡¿Qué, por qué yo?!- protestó ella.

-¡Por qué yo quiero!- le dijo como un niño malcriado- ¡Hazle un baile sexy para que responda!

-¡¿Qué?!- gritó ella.

-¡Ya para!- le dijeron Finn y Mrshall dándole un coscorrón en la cabeza. Dejándole dos chinchones.

-¡Príncipe Gumball!- le dijo Lady Mentita agitándolo ya que se encontraba tirado en el suelo con los ojos de espirales babeando.

-Siempre tan aguafiestas como siempre Marshall- dijo el chicloso.

-Tú tan homosexual como siempre- le contestó.

-¡Qué no lo soy!- le gritó

-¡Pues pareces!

Finn miró la escena con una gota cayendo de su cien. Fionna se acercó a él y le dio palmaditas en la espalda.

-Ves, es tan irritante.

-Ni que lo digas- dijo Finn- solo pasé diez minutos con él y ya estoy irritado.

-Como sea- dijo Gumball reponiendo la compostura- ¿han venido a saludar o a algo más?

Finn, Fionna y Marshall se miraron mutuamente y luego sintieron.

-Gumball, tenemos que contarte algo- dijo la chica seriamente.

Gumball encaró la ceja.

Los cuatros se encontraban sentados en la sala del Dulce Palacio. Gumbal les ofreció a tomar un poco de té. Mientras tomaban. Finn le contó todo el príncipe.

-Ya veo- dijo bajando en la mesa su tasa- así fue como llegaste, interesante.

-¿Sabes algo acerca de esas manos negras?- preguntó el humano.

-Me temo que mis conocimientos respecto a ese tema es ilimitado.

-¿Entonces no sabes nada?- preguntó la chica algo desilusionada.

-Yo jamás dije que no sé nada- contestó con una sonrisa.

Gumbal se levantó de su asiento y se dirigió a unos estantes llenos de libros. Poso un dedo por los lomos de cada libro hasta que dio con el que buscaba. Sonrió. Entre ellos sacó un libro completamente polvoriento; el libro parecía de antaño. Era de color verde, sus hojas pintada en un color amarillento por los años daba la impresión de que fuera lo que fuese, los escrito era importante.

Gumbal sopló la portada polvorienta del libro, luego se sentó y abrió el libro.

-¿Qué es ese libro?- preguntó la chica curiosa.

-Este libro pasó de generación a generación en mi familia- contó- el primer rey del Dulce reino fue el primero en escribir.

-¿Qué tiene adentro?- preguntó Finn

-Cómo se creó el Dulce reino. Los hallazgos más sorprendentes de mis antepasados, y claro, los míos- dijo con algo de aire de arrogancia.

-¿Y eso en qué nos ayuda imbésil?- preguntó Marshall el cual estaba sentado con los brazos cruzados.

-Ay Marshall, tan ignorante como siempre.

-¡¿Qué?!

-No lo ves- dijo hojeando varias hojas del libro- Finn dijo que encontró un mural antiquísimo pero bien cuidado allá de donde viene- dijo- aquí hay algo parecido.

Los tres invitados se quedaron callados. ¿Algo parecido?

-Aquí está- dijo el príncipe con una sonrisa- Las ruina Alfa.

-¿Ruina Alfa?- preguntó Finn.

-sí lo llamó mi abuelo- contestó sin despejar su vista al libro- es una ruina muy rara que descubrió hace un milenio atrás.

-¡¿Qué?!- gritaron Finn y Fionna

-¡Eso es como 1000 años!- dijo Finn.

-¡No es como, es 1000 años atrás!- dijo Fionna sorprendida.

-¿Por qué se sorprenden? Estoy compuesto de chicle- dijo estirando su piel- es normal.

-No importa si has vivido más de mil años, sigue contándonos acerca de esas ruinas- dijo el vampiro.

-Como decía. Mi abuelo había encontrado una ruina y lo nombró Alfa, en las ruinas había un mural con escritura y dibujos parecidos a los que contó Finn.

-¿Y dónde está esa ruina?- preguntó la chica.

Gumbal sonrió- abajo nuestro- dijo señalando el piso.

Finn, Fionna y Marshall se miraron unos a los otros.

Los cuatros estaban caminando por un largo pasillo rocoso. Estaban bajo el subsuelo del Dulce Reino. El lugar era bastante estrecho, el suelo, tanto como las paredes y el techo eran de piedras. Los alrededores eran húmedos y casi no entraba la luz del sol. Caminaron hasta que llegaron frente a una puerta de roble grande y bien cuidado.

-Esta es la entrada- dijo Gumbal, el cual tenía una antorcha en su mano para iluminar el camino.

Finn y Marshall empujaron la puerta. Al abrirlo se encontraron con la ruina. El lugar era bastante grande y estrecho. Estaba iluminado por varios focos de luz que colgaban por el techo de roca y enfrente de ellos se encontraba un mural con varios dibujos y escrituras antiguas.

-Esto…- dijo el rubio acercándose al mural- es muy parecido a lo que vi en la otra ruina…

Entre todos los dibujos pudo divisar algo que llamó mucho su atención. En el otro mural allá en Ooo el dibujo era de una chica alzando una espada enfrentándose a un monstruo parecido a El Lich, solo que ahora en este dibujo era un hombre. Finn observó el dibujo y el hombre que alzaba la espada era idéntico a él, incluyendo la gorra de oso polar.

- No puede ser…- dijo, dándose cuenta que aquél dibujo de la chica era igual a Fionna.

-¿Qué pasa Finn?- preguntó la rubia, acercándose al nombrado.

-Fionna… el mura…

-Así que te has dado cuenta- dijo una voz proveniente detrás de ellos.

A Finn se le hizo conocida esa voz y giró a ver si su sospecha era correcta.

-Tobi… ¿qué significa todo esto?

Sin dudas era Tobi. Se encontraba recostado por uno de los marcos de la gran puerta de mármol, con los brazos cruzados.

-Creo que ya lo sabes.

-Ese… ¿soy yo?- preguntó señalando la imagen- y el del otro mural es Fionna.

-Bingo- dijo Tobi.

-¿Qué significa todo esto?

-Finn… El Lich sigue vivo… y con él se avecina el final de la existencia misma.

Continuara…

Hola :D

Les traigo un nuevo capítulo. Espero les guste y por favor dejen Reviews, me da inspiración para poder continuar con la historia.