Bien yo con otro capitulo de La Excepción espero que estén disfrutando de esta historia tanto como yo, hay que agradecer nuevamente a Sakura Tachikawa por permitirme adaptar este fic gracias Ale bien los dejo con otro capi bay.
Capítulo IV: "Decisiones y Encuentros"
Podría asegurar que su corazón se detuvo un minuto entero, su respiración se agito, sus ojos se abrieron desmesuradamente y para terminar juraría por lo que sea que estaba totalmente ruborizada. Debía estar bromeando y debía ser una broma de muy mal gusto. Observo al azabache que esperaba su reacción algo impaciente, con semblante serio y supo en seguida que no había sido ninguna broma, que había escuchado bien.
-¿Qué dijiste?-Pregunto una vez que salió de su estado de shock.
-Quiero que te cases conmigo.-Respondió de manera simple, jamás creyó que se le haría tan fácil.
-Debes estar bromeando.
-No.-Contestó el oji azul algo confundido por la actitud de la joven ¿Por qué reaccionaba así? No era tan mal partido y estaba seguro que muchas estarían felices si es que él fuera a proponerles lo que le propuso a la joven-¿Por qué piensas que bromeo?
-No tiene lógica lo que me pides.-Empezó a explicar la rubia.-No nos conocemos de nada, somos dos perfectos desconocidos aunque haya pasado lo que pasó.-Le hizo ver la joven.-No tenemos nada en común.
El azabache pareció pensarlo un poco, tomo un bocado de su café y volvió a encararla
-Puede que tengas razón en la mayoría de las cosas.-Le dio la razón.-Pero si tenemos algo en común.
Al notar que la rubia no relacionaba las cosas Darien paso su vista de los hermosos ojos de la joven a su aún plano vientre. Al comprender de lo que hablaba el azabache Serena se ruborizo.
-El bebé.-Susurro
-Exacto linda.-La felicito con una sonrisa.-Tu y yo estamos unidos para siempre por ese hijo que esperas. Así que por él lo mejor será que nos casemos.-Por un momento se sintió mal al ver como la pena se alojaba en las orbes de la joven.
-Supongo que será lo mejor para él.-Susurro la joven
Serena se reprendía por haberse ilusionado por un instante. No debió de hacerle caso a las palabras de Rei, el joven Chiba solo estaba ahí por el deber que siente al ser el padre del hijo y a pesar de haber sabido que era imposible que el azabache sintiera algo por ella se entristeció al comprobarlo.
-No es necesario.-Dijo abruptamente sorprendiendo al joven.-No necesitamos tu lastima, además tu te vas a casar con alguien más, que yo sepa la bigamia aun no se legaliza.
El joven al ver la actitud tan firme de la rubia, como cerraba los ojos y fruncía el ceño, también como su labio inferior sobresalía cuando se enojaba. Era adorable no pudo evitar reír.
-No le veo la gracia.-Dijo molesta.
-Si es gracioso.-Repuso Darien-¿Crees que hubiera venido a pedirte matrimonio estando aún comprometido con Lita? Eres muy ingenua linda.-Lo último lo dijo con una encantadora sonrisa provocando que la joven se sonrojara.-Termine mi compromiso con ella hoy mismo
Serena estaba alucinada ¿Termino su compromiso con la tal Lita para proponerle matrimonio a ella? Según la revista de Rei ella llevaba meses en la planificación de esa boda. La dejo ¿Vestida y alborotada?
-Mira se que no se oye muy bien que lo diga pero Lita es asfixiante.-Comenzó a explicar el joven.-Se que mi propuesta es muy repentina pero el caso es que tendremos un hijo en aproximadamente ocho meses y quisiera que tuviera a sus padres juntos.-Se aclaro la garganta para seguir hablando.-Se que entre nosotros no hay ningún sentimiento de por medio pero tenemos que pensar en el bien de nuestro hijo.-Continuó.-Te prometo que seré un buen esposo y con el tiempo te aseguro que nos llevaremos bien.
-¿Y si no funciona?-Preguntó dudosa y con las lágrimas a punto de salir de nuevo
-Si no funciona por lo menos sabremos que lo intentamos y nuestro hijo no nos podrá reprochar nada. Nos divorciaríamos y cada quien seguiría con su vida claro que sin perder el contacto ya que como te dije siempre tendremos algo que nos unirá.
La joven de cabello rubio simplemente agacho la mirada, ella siempre quiso casarse enamorada, entregarse por primera vez luego de casada y tener muchos hijos con el hombre al que amara o que por lo menos él la quiera a ella. Pero ahora la situación no se parece en nada a lo que alguna vez soñó. Ahora hay un bebé de por medio y quiere darle lo mejor a pesar de estar consciente que con sus posibilidades no lo hará. Por el contrario si acepta la propuesta del padre de su hijo, un hombre que no la quiere que simplemente le propone esto por el bien del hijo de ambos de manera muy noble, sabe que su hijo tendrá un futuro. Se percato que lloraba cuando una lágrima cayó sobre sus puños los cuales apretaban firmemente la tela de su short pijama.
Darien miraba expectante que la joven respondiera pero cuando vio que agachaba la cabeza y sus finos hombros se movían irregularmente supo que estaba llorando. De nuevo apareció ese instinto sobre protector que lo caracterizaba y el debate entre ir y consolarla o dejarle que llore.
Serena seguía llorando cuando igual que aquella vez en la cama del azabache sintió como unos fuertes brazos la envolvían brindándole protección.
-¿Por qué lloras?-Pregunto confuso.
-Siempre soñé casarme con alguien que me quiera.-Susurro con una triste sonrisa en los labios.-Pero supongo que ya no es momento para sueños sino que hay que pensar en lo mejor para el bebé.
Serena se enterneció de lo que la joven decía, él sabia desde un principio al notar que la joven era virgen que ella esperaba casarse para cambiar de condición.
-Yo te quiero y te respeto, como la madre de mi hijo que eres.-Le dijo arrodillándose para estar a su altura y sonreírle.-Se que no te puedo ofrecer amor pero te prometo que a mi lado no te faltara nada. Ni a ti ni al bebé. Entonces que me dices ¿Aceptas?
Ese era un momento mágico, era como si ambos estuvieran en su propio universo la muchacha sentía que podía perderse en aquellos ojos azules y el joven sentía que esos hermosos ojos azul como el cielo lo llevarían a la perdición, estaba muy ansioso por saber su respuesta y a la vez preocupado. Sus rostros iban acercándose cada vez más y…
-No recuerdo que me hayas propuesto nada.-Le recordó la joven rompiendo aquel momento.
-Pero si fue lo primero que hice al llegar.-Explico el azabache.
-No. Tú nunca me preguntaste si quería casarme contigo.-Empezó a decirle.-Me exigiste con un "Cásate conmigo" y eso en ningún momento fue una propuesta.
El azabache esbozo una sonrisa, al parecer la joven no era del todo dócil como aparentaba.
-Venga de acuerdo.-Se aclaro la garganta antes de hablar.-Serena Tsukino ¿Quieres casarte conmigo?
-Si.-Susurro la joven con una tímida sonrisa.-Si acepto casarme contigo.
Darien sin saber porque sonrió como un adolescente al que la chica más popular del instituto le había concebido una cita, estaba sorprendentemente feliz
-Pero espero que no me plantes como a tu prometida.-Le advirtió.
-Te lo juro.-Le dijo con una sonrisa.-Además de hacerlo no viviría para contarlo.
-¿Por qué?-Preguntó la joven curiosa.
-Tu hermano.-Le dijo como si fuera la cosa más natural del mundo.
-¿Mi hermano?-Pregunto y se llevo un dedo al mentón tratando de recordar.-Soy hija única, no tengo hermanos.
-¿Y el chico de cabello rubio y ojos verdes?
-Es Andrew.-La joven sonrió.-Es el hermano de una de las chicas que estaban aquí, es un amigo.-Explico.-Aunque nos trata a las tres como si fuéramos sus hermanas.-Pero ¿De que lo conoces?-Pregunto intrigada.
-Vez este golpe.-Dijo señalándole un cardenal en la parte inferior del labio a la joven, la cual se acerco demasiado a observar, estaba muy cerca.-Con ese golpe me entere que seria padre.
-¡Dios mío! No dirás que Andrew.-Antes de terminar la oración fue abruptamente interrumpida por el joven
-Si, tu querido hermano que no es tu hermano me visito en la oficina, me pego y me dijo de tu estado.-Le conto el azabache.
-Lo siento.-Se disculpo la joven.
-¿Por el golpe?-Pregunto el azabache al ver que la joven asentía.-Supongo que me lo merecía, a pesar de estar con la duda de tu estado pues nunca me acerque a preguntarte o a ver como estabas.
-¿Cómo es eso de la duda de mi estado?-Pregunto curiosa.
-Pues veras desde hace algunos días me he estado sintiendo mal con nauseas, vómitos y extraños antojos. Mi secretaria me supo decir que eso solía pasarle a los ciertos padres o acaso ¿Tú no tenias los síntomas?
-Pues si pero muy poco.
-Entonces yo los sentí por ambos.-Le dijo con una sonrisa.-Creo que debo irme, tienes que decirle a tus amigos de la boda y yo también empezar a arreglar los asuntos.-Por alguna extraña razón el saber que se casaba con la joven rubia hasta le hacia querer participar en los detalles.-Si gustas puedes ir mañana a la empresa para empezar a acomodar los detalles, creo que debemos hacerlo antes de que se empiece a desarrollar el embarazo, ya sabes por el que dirán.
-¿Te importa lo que diga la gente?
-De mí no, pero pueden llegar a decir cosas sobre ti, después de todo anule un compromiso y por las mismas me estoy casando de nuevo.-Dijo el azabache frente de la puerta estando parado muy cerca de la rubia, tan cerca que podía oler su shampoo, fresas con champagne sencillamente delicioso.
Serena estaba alucinada ¿Se preocupo por ella?, por alguna extraña razón eso le agradaba, estaba muy cerca del joven, podía oler su perfume Hugo Boss sin duda alguna.
-Tienes razón.-La joven medito un instante mientras se dirigían a la puerta.-Pero si no te molesta quisiera que fuese algo sencillo, nada extravagante algo… intimo. Tus amigos más cercanos y los míos también.-Se detuvo ante la mirada expectante del azabache que la veía como si acabara de decir algun sacrilegio.-Aunque debí suponer que al ser tu una figura reconocida debes de querer que sea televisado y con quinientos invitados.
Darien estaba anonadado, ni la noticia de su futura paternidad lo dejo en ese estado ¿Boda sencilla e íntima? ¿Sin muchos invitados? De verdad que esa mujer no dejaba de sorprenderle si lo primero que había dicho Lita era que la boda debía de ser a lo grande y totalmente televisada, incluso ya había avisado a una revista para que obtenga el reportaje. Quizá no todas las mujeres son iguales por mucho que lo diga Yaten.
-¡No! Para nada por mi esta muy bien.-Se apresuro a decir.-Pero déjame preguntarte ¿Por qué no quieres una gran boda? Digo a ustedes les gusta armar toda una fiesta con estas cosas.
-Porque no es un circo, es una boda y no es necesario tener las cosas más caras solo por presumir, puedes conseguir cosas bonitas si sabes elegir.-Le dijo.-Además es un momento especial en el que deben estar aquellas personas que de verdad te importan y les importas, prefiero estar rodeada de cinco personas a las que les importo que alrededor de cien conocidos que no recuerdan mi cumpleaños.
Darien esbozo otra sonrisa, esa chica estaba llena de sorpresas definitivamente no todas las mujeres eran iguales.
-Aunque bueno si tengo una pequeña petición.-Anuncio de la nada la joven.
No todo sería perfecto, pensó Darien tratando de imaginar ¿Qué querrá su futura esposa?
-Tú dirás.
-Que predomine el rosa.-Dijo con una angelical sonrisa en el rostro.-Nada más
-Perfecto.-Anuncio el azabache aliviado, por un momento pensó que le pediría alguna flor exótica o algún diseñador extranjero. Definitivamente tanto tiempo a lado de Lita lo tenían mal.-Nos vemos mañana, hasta luego.-Lo dijo pero sus pies no se movían ni un ápice de su posición. Veía a la joven frente a él tan dulce, tan diferente y con aquella dulce sonrisa en el rostro que inconscientemente se acerco a ella dispuesto a volver a besar aquellos provocadores labios.
Se iba acercando cuando su móvil sonó interrumpiendo y rompiendo la magia del momento. La joven se separo ruborizada y él lo único que pudo hacer fue darle un tierno beso en la mejilla y salir por la puerta sonrosado y susurrándole un "nos vemos mañana" una vez fuera se percato que los amigos de la chica entraban al departamento y solo ahí tomo su llamada.
-Chiba.-Dijo notablemente molesto el azabache.
-Hermano ¿Cómo te fue?-Le pregunto una conocida voz desde el otro lado de la línea.
-Yaten ¿Qué quieres?-Pregunto algo cortante.
-Pues nada, estaba aburrido y pensé en llamar y ver como te había ido.-Le dijo en un tono que denotaba alegría en su voz.
Una vena subió por la garganta del azabache para posarse en su sien más aun de la manera más tétricamente tranquila contesto.
-Yaten estás muerto.-Y sin más colgó la llamada y se dirigió a su Austin negro.
Mientras que los jóvenes amigos de la chica estaban que estaban esperando impacientemente que el azabache saliera entraron como bólidos al departamento y comenzaron con el interrogatorio
-¡¿Qué paso?-Exigieron saber los tres jóvenes pidiéndole explicaciones a una aun ruborizada rubia.
-Pues nada.-Dijo Serena sabiendo a la perfección que sus amigos no se tragarían el cuento así como así añadió.-Solamente nos vamos a casar.-Soltó como quien habla del clima
-¡Que!-Exclamaron todos al unísono la rubia se limito a sonreír.
-Pues si nos casaremos.-Anuncio la joven.
-¿Entonces se quieren?-Pregunto Rei ilusionada
-No.-Repuso rápidamente algo triste.-Es solo por el bebé.-Al notar la seriedad de sus amigos al conocer ellos más que nadie los sueños y expectativas de la joven ella les aseguro.-Quiten esas caras está bien para mi, después de todo los sueños son solo eso y ya comprobamos que no se puede vivir de soñar.
La joven azabache y el joven de cabello rubio le sonrieron a su amiga pero Minako no se creía que su amiga había dejado de lado sus sueños así como así. Pero algo le decía que tal vez no es una mala idea y su amiga se ve feliz, feliz como no la había visto en mucho tiempo ya. Si Serena era feliz ella también.
-Espero que me ayuden con la boda ¿eh?-Les dijo de manera alegre a sus amigas.
-¡Si!-Gritaron ambas al unísono.
-Andrew quisiera pedirte de manera especial que tú me entregues en ese día tan memorable.-Le pidió Serena al que consideraba su hermano mayor.
-Claro que si pequeña.-Le aseguro y la llamo para abrazarla.-Será un placer.-Dijo con lagrimillas en los ojos.-Aunque creo que ya dejaras de ser "pequeña"
-¿Por qué ella si deja de ser pequeña?-Pregunto Minako.
-Porque ella se va a casar y va a ser mamá por eso.-Le aseguró Andrew.-Y de una vez te digo que no pienso tolerar pasar por esto de nuevo Minako.-Advirtió el mayor.-Fui muy tolerante esta vez.
-Claro que si.-Corroboro Serena.-Tomando en cuenta que casi le sacas solamente los dientes a Darien.-Dijo con sarcasmo.
-Deberías agradecer que no le destroce las piernas como tenía pensado.-Dijo Andrew sin pena ni arrepentimiento.-Lo iba a inhabilitar de la cintura para abajo.
-¡Pero si hubieras hecho eso ya no le serviría a Serena!-Grito Rei.
-¡Rei!-Exclamaron los tres a la vez, todos ruborizados. Serena y Minako de vergüenza y Andrewde furia.
En el aeropuerto de la ciudad de Tokio se hallaba esperando impacientemente un joven y apuesto platinado de ojos verdes la llegada de su primo. Quien por cierto ya se había retrasado demasiado. Sintió que alguien le tocaba el hombro y se volteo rápidamente.
-¡Yaten! ¡Como has crecido!-Exclamo efusivamente la persona que le toco el hombro dejando ver a un apuesto joven de cabello azabache largo y atado en una coleta , ojos azul muy oscuro y muy bien parecido que le sonreia al menor de manera amigable.
-Seiya.-Simplemente exclamo el menor al saludar a su primo pero sin la efusividad que él mostro al verlo. Ese era su primo Seiya Kou, el hijo único de su tío materno que repentinamente decidió venir ver como iban los negocios de la empresa-¿Qué tal el vuelo?
-Bien, muy tranquilo debo decirte y aburrido a la vez.-Lo dijo de manera despreocupada-¿Dónde esta mi otro primo? El buen Darien.
-Esta ocupado.-Afirmo Yaten a su primo.
Sabía a la perfección que Michael solo preguntaba por Darien para fastidiarlo, al ser primos cercanos en su niñez y adolescencia Darien y Seiya habían generado una intensa rivalidad entre ellos ya sea en los deportes, las notas académicas y principalmente las mujeres. Desde jóvenes los tres han sido siempre acosados por las féminas. Él solía respetarlas pero Darien y Seiya simplemente jugaban con ellas. Ahora es todo lo contrario, ahora Darien toma en serio a las chicas y él solo se divierte, es todo tan diferente de cuando era un buen chico.
-¿Qué puede ser más importante que recibir a un familiar?-Preguntó incrédulo el primo del joven.
-Arreglar los detalles para su boda.-Mintió el menor, no sabía nada de lo ocurrido entre su hermano y Serena pero según le había comentado su hermano Seiya no venia solo a una "visita" sino también a observar como iban las cosas con lo de la herencia.
Darien le conto que de su tío estaba tras las empresas dejadas por sus padres antes de morir en caso de que Darien no cumpliera con lo preestablecido, también le comento que su tío guarda cierto rencor hacia ellos porque su madre era la primogénita de los Kou pero al ser mujer no podía estar a cargo de la compañía por consecuente todo quedaría en manos de su hermano menor, el papá de Seiya. Pero él no contaba con que su hermana se casaría con el primogénito de los Chiba otra familia de grandes empresarios y este pasaría a llevar las riendas de la mayoría de empresas de los Kou, las que le correspondían a su hermana por ser la mayor y provoco la fusión de ambas empresas. Las ahora llamadas "C&K" en honor a ambos apellidos.
Siya lo miraba ensimismado no creía que Darien se decidiera a casarse, entonces lo que dijo su padre era cierto. Todo por la herencia.
-Vaya, eso si es nuevo.-Lo dijo sorprendido.-Jamás creí que ustedes dejaran de lado su amada soltería.-Comento sonriente.-Pero no nos han llegado las invitaciones ¿Por qué tan repentina decisión?-Preguntó suspicaz.
-Cuando estas enamorado todo es rápido ¿no?-Volvió a mentir el platinado.
-¿Solo por eso?-Por favor su primo creía que él se tragaría ese cuento ¿Darien enamorado? ¡JA! Primero vería volar un cerdo.
-Si, eso y porque quieren que el futuro heredero de la empresa nazca en legitimo matrimonio.-Explico el platinado con una de sus ya famosas sonrisas malvadas.
Seiya palideció al escuchar tal afirmación ¿Darien será padre? Esto le complicaba las cosas.
-Enhorabuena por él.-Mascullo el azabache subiéndose al Porche de Yaten.-Y ¿Quién es la pobre, digo la afortunada?
-Serena Tsukino.-Respondió el menor dándole marcha a su coche con dirección a su casa.
Mientras Yaten rogaba que lo que dijo sea cierto, Seiya pedía todo lo contrario.
Andre estaba en las nubes últimamente. Todo pasó tan rápido, de la noche a la mañana una de sus hermanas se va a casar e incluso será madre en unos meses, de repente sus pensamientos sobre su hermanita fueron opacados por cierta castaña con la que se reencontró no hace mucho.
Lita…
Su querida amiga de la infancia, su mejor amiga y la única chica que se ha robado su corazón. Si ella no se hubiera ido a estudiar al extranjero le hubiera pedido que sea su novia. De hecho el mismo día que a ella le concedieron la beca él iba a declararse, al verla tan entusiasmada y feliz no se sintió capaz de cortar sus ilusiones, él no era tan egoísta. Preferiría seguir siendo su amigo y verla feliz a que quizá le correspondiera y sufrieran ambos la distancia. Pero ha cambiado, ya no hay ese brillo en sus ojos y se ve tan fría y distante ¿Será feliz?, aunque eso ya no importaba porque ahora ella se iba a casar…
-¿Qué haces Andrew?-Pregunto una preocupada Minako que estaba entrando cartones de la casa de Serena.
-Pienso.-Respondió vagamente el joven.
-¿Tú?-Pregunto su hermanita incrédula logrando sacar a su hermano del estado de ensoñación en el que estaba.
-Para tu información yo también pienso.-Le dijo Andrew acomodando la caja que sostenía desde hace diez minutos y dirigiéndose por otra.-Minako ¿Recuerdas a Lita?
-¿Lita?-La rubia lo medito un poco.-Creo que te juntabas con una niña llamada así, la única niña que le gustaba pelear contigo.
-Si ella mismo.
-¿Qué con ella?-Pregunto intrigada
-Nada simplemente me acorde de ella-Mintió el joven.-Vamos pequeña deja de holgazanear.
-¡Pero si eras tú el que andabas por Plutón!-Le reclamo Minako molesta por que le dijo holgazana.
Acomodaron las cosas de Serena en cartones, decidieron dejarlo así todavía ya que no sabían muy bien que iban a hacer con eso de la boda de la joven.
A la mañana siguiente las tres jóvenes madrugaron para dirigirse a la empresa del azabache para quedar con los preparativos de la boda. Aunque Serena aseguro que podía ir sola sus amigas insistieron en acompañarla. Al llegar en frente del edificio se maravillaron con la elegancia del inmueble sintiéndose opacadas y fuera de lugar por estar vestidas de manera sencilla. Rei iba vestida con un jean y una blusa de tiras sin estampado color amarillo y con sandalias bajas y su largo cabello cogido en una pañoleta; Minako estaba con una falda a cuadros negros y azules en tablones y una camiseta celeste con su largo cabello rubio cogido en una cola y por último Serena iba con un sencillo vestido floreado corto hasta medio muslo en tonos rosados, sandalias bajas y sus bucles sueltos solamente cogidos por una fina diadema. Por el contrario en la empresa todos estaban vestidos de manera elegante.
-Me siento incomoda.-Señalo Rei.
-Yo igual, mejor subamos rápido al ascensor.-Señalo Minako.
Las tres chicas se dirigieron al ascensor y una vez dentro se dieron cuenta que no se habían percatado por preguntar por la oficina del azabache así que por mera intuición le dieron al numero tres que para su mala suerte no era el correcto. Tímidamente preguntaron por la oficina de Darien y les supieron indicar que era en el cuarto piso.
-Vamos al ascensor.-Anuncio Rei
-¿No pueden subir un piso por escaleras?-Pregunto Serena incrédula
-No.-Respondió Minako juguetonamente
-Vagas, iré por las escaleras las alcanzo luego.-Anuncio la joven al dirigirse a las escaleras.
-Con cuidado.-Anunciaron ambas chicas
Comenzó a subir tranquilamente, eran solo dos tramos de no más de quince escalones cada uno ¿Qué podría pasar? Antes nunca se habían preocupado tanto por ella, aunque bueno también antes era solo ella. Ahora tiene que preocuparse por dos, sonrió al recordar eso y empezó a subir las escaleras tranquilamente.
Cierta joven castaña de tez blanca estaba esperando el ascensor que llamo hace un rato y que aún no llegaba, taconeo sus elegantes Nine West por enésima vez en los últimos cinco minutos pero cuando las ocupantes nada a la moda que iban en el ascensor nombraron a cierta persona, de repente le vinieron unas ganas tremendas de ir por las escaleras.
-Espero que Serena ya haya llegado.-Escucho decir a cierta joven de cabellos azabache.
-Yo espero que no se halla tropezado, suele hacerlo con frecuencia. Lo sabes y en su estado no es recomendable.-Explico esta vez una rubia.
-Además de que tiene que ir a hablar con su futuro esposo.-Dijo la joven de azabache ilusionada.-Te imaginas, Serena será la esposa del dueño de todo esto.
¿Futura esposa del dueño? ¿Estado? ¿Serena? Sonrió maquiavélicamente al parecer su encuentro con la cualquiera esa se adelanto. Dio media vuelta de manera digna y elegante con dirección a las escaleras. Al llegar alcanzo a divisar una fina figura. ¿Cómo Darien pudo fijarse en ella? No era la típica zorra con un busto en copa D, ni alta, ni estrafalaria ¿Por qué no iba con una mini falda y un profundo escote? Como la cualquiera que se imagino. Y tenía que reconocer muy a pesar suyo que era muy linda.
Saco esos pensamientos de su cabeza y se dirigió decidida a las escaleras donde con saña y alevosía paso extremadamente rápido empujando a la joven rubia al punto que esta perdió el equilibrio y estaba a punto de caer.
Y cual vil criminal que cometió una falta siguió bajando como si nada hubiera pasado dando por un hecho quizá la pérdida del bastardo.
-¡Serena!-Solamente escucho que gritaban dos voces.
Yaten detestaba subir escaleras y lo detestaba aún más sabiendo que puede usar los ascensores. Pero como Seiya debía estar al tanto de todo lo que ocurra en la empresa le había tocado hacer de guía turístico por suerte había jalado a Nicholas a su sufrimiento. Regreso a ver a su amigo que estaba muy interesado en los estados financieros que le estaba explicando a Seiyal, venga Nicholas era un estirado. Emitió un bostezo que le hizo cerrar los ojos, cuando de repente un cuerpo choco fuertemente contra el provocando que perdiera el equilibrio. Abrió los ojos para encontrar a la castaña ex prometida de su hermano mayor que iba ¿corriendo? ¿Por qué?
-¡Genial! Solo eso me faltaba.-Exclamo furiosa la joven.-Toparme con el enano, que suerte la mía.-Dijo lo último con sarcasmo.
-Debería quejarme yo.-Le dijo el platinado.-Por tu culpa tendré que votar mi traje favorito porque tú lo tocaste con tus asquerosas manos.-Al ver que Lita iba a responderle el se adelantó-¿Cómo van los preparativos de la boda?-Pregunto con maldad.-Cierto ya no habrá boda, te dejaron plantada.
-Grosero.-Dijo yéndose.
Iba a responderle cuando un grito llamo su atención.
-¡Serena!
Alzo la vista para ver a una joven cayendo de las escaleras ¡mierda! No llegaría para sostenerla aún asi lo intento pero al parecer Seiya tuvo la misma idea y de dos zancadas alcanzo a atrapar el cuerpo de la joven en el aire con la espalda de ella en el pecho de él. Bendito sea el condenado.
Yaten suspiro aliviado cuando de pronto empezó a atar cabos y llegar a conclusiones. Lita corriendo apresuradamente, la chica se llama Serena, ¿Sera la virgen? Muchas coincidencias para su gusto, quizá demasiadas. Está bien que Lita no le caía y todo pero ¿Sería capaz de…? Bueno después de todo una mujer despechada es capaz de muchas cosas inimaginables.
Subió apresuradamente para ver como estaba la joven que su primo salvo y fue ahí cuando la vio. Aquella niña que le había pegado en la discoteca ese día, iba muy guapa con su conjunto celeste y esa falda dejaba ver sus bien formadas piernas. Veía con horror a la joven que su primo cargaba cuando de soslayo lo alcanzo a ver y su rostro de preocupación se transformo a uno de furia, si esos ojos azul demostraban furia de encontrarlo de nuevo mientras que los verdes a los que veía directamente denotaban muchísima diversión de volvérsela a encontrar.
Serena sintió que perdía el equilibrio luego de que aquella mujer pasara como un bólido por su lado, sintió que caía y tuvo mucho miedo por su bebé cuando de la nada nunca toco el piso y sintió que un bien formado cuerpo impedía que cayera de espaldas. Instintivamente cerró sus ojos pero al sentirse a salvo los empezó a abrir y se encontró con unos ojos azul oscuro que la miraban curiosamente, el joven parecía Darien pero no era él ¿Entonces? ¿Quién?
-Gracias.-Susurro la chica de manera automática.-Muchas gracias.
-Por Dios Serena¿Estás bien?-Pregunto una muy preocupada Rei a la rubia que aun estaba en los brazos del azabache.
-Por eso te dijimos que no debías subir escaleras.-Le regaño Minako.-Muchas gracias.-Le dijo al azabache que sostenía a su amiga e ignorando por completo la presencia del otro chico.
-Es una suerte que el joven estuviera cerca.-Corroboro Rei.
Seiya estaba alucinado por la belleza de la joven y su olor a fresas, tan dulce que no quería soltarla a pesar de saber que ya no estaba en peligro de caer.
-¿Se encuentra bien señorita?-Pregunto preocupado y de manera caballerosa.-No se lastimo.
-No, esto muchas gracias.-Dijo con una sonrisa que caló en su corazón, tan tierna y pura. De repente la joven se ruborizo.-Esto, podría bajarme, no creo que me vaya a caer.
El joven se percato de que aun sostenía a la joven mujer y la soltó inmediatamente pero aun la agarraba de sus manos.
-¿Segura?
Darien salió de su oficina preocupado por la tardanza de la joven que pronto desposaría y lo que encontró no le gusto para nada.
Su primo sujetando por la espalda a SU mujer, SU futura esposa y la madre de SU hijo ¿Con que derecho? ¿Por qué se enojaba? Eso lo arreglaría después ahora su primo la suelta pero le sigue tomando las manos ¿Qué se cree él muy…? Por favor no lo había visto aun y ahora que lo hace quiere estrangularlo. Apresuro su camino y abruptamente alejo a la joven de su primo colocando una mano posesiva alrededor de la cintura de la chica y colocándola en frente de él, cosa que ayudaba mucho el hecho de que la joven era de baja estatura. Puso los ojos más fríos que le salieron y miro directamente a su primo que lo miraba perplejo por su actitud.
-Veo que ya conociste a MI mujer.-Le dijo Darien de manera fría a su primo que poco a poco iba perdiendo el color de su rostro. Conocía a Seiya esa mirada que puso al ver a Serena era la que ponía cuando algo le interesaba. Coloco su otra mano alrededor de la cintura de la joven.-Serena cielo este es mi primo Seiya Kou.-Le dijo cambiando su tono de voz increíblemente rápido para hablar de manera tierna, comprensiva y ¿dulce?
-Mucho gusto bella dama.-Dijo Siya inclinándose a besar la palma de su mano.-Deberías cuidarle mejor Darien estuvo a punto de caer por las escaleras.
Darien no creía del todo lo que decía pero Serena lo confirmo de manera dulce
-Es verdad.-Susurro.-El me ayudo.
-Pero cielo si podías usar el ascensor.-Le reprendió Darien de manera dulce.-Sabes que le puede hacer mal a NUESTRO hijo.-Le dijo tiernamente.-Y no quiero que nada ni NADIE toque a MI futura esposa.-Lo dijo con un claro doble sentido en sus palabras y viendo directamente a su primo.
-Estamos bien, gracias a tu primo.-Le explico Serena.
-Gracias Seiya.-Dijo Darien de manera seca.-Gracias por ayudar a MI prometida.-Le dijo con el seño fruncido.-Ahora tu y yo linda tenemos que arreglar parte de nuestra boda.-Le dijo cariñosamente arrastrándola a su oficina. Serena estaba perpleja no entendía la actitud de Darien.
-No hay de que.-Dijo Seiya.-Cuídala mucho Darien, aun no es tu esposa.-Lo dijo con el único fin de provocarle.
Darien echaba fuego por la boca y sus ojos se volvieron de un azul oscuro ante el comentario de su primo. Se detuvo y por ende Mimi también, la vio a los ojos, aquellos ojos que lo llevan a la perdición y la beso, de manera posesiva y fuerte, demostrándole a Seiya que la joven le pertenecía solo a él. Nunca había dado esa clase de espectáculos con Lita pero ante el comentarios deliberado de Seiya no aguanto y al diablo que le vean sus empleados después de todo él es el jefe y el que firma los cheques. Saboreaba cada rincón de la boca de la joven que le concedió el permiso para entrar en ella. Por Dios que se siente increíble volver a besar esos hermosos labios. Luego de unos minutos se separo de la joven que estaba ruborizada y con los labios hinchados a causa de ese beso, sonrió con orgullo por eso y principalmente por la cara de disgusto de Seiya ante la escena, asi aprenderá quien manda.
-¿Vamos?-Le dijo tomando su mano y conduciéndola a su oficina.
-Si.-Susurro la joven aun atónita por el repentino beso, aunque sentía que olvidaba algo ¡Minako y Rei!-Mis amigas…
Darien cayó en cuenta de las otras chicas que acompañaban a la joven y que estaban ruborizadas por la escena, miro a su primo que aun estaba furioso. Vale debe admitir que eso le gustó, su hermano riéndose a carcajadas y Nicholas con una sonrisa en los labios.
-Creo que a mi hermano y a mi amigo les encantaría enseñar la empresa a tus amigas.-Le dijo de manera dulce-¿Verdad?
Observo múltiples reacciones por parte de los jóvenes. Yaten se mostraba muy feliz y entusiasmado por alguna extraña, mientras que la joven rubia se veía molesta e incrédula y miraba de manera furiosa a su hermanito que no hacia más que reír ante la mirada que le dedicaban ¿Qué había entre ese par? Por otro lado la joven de cabellos azabaches y Nicholas veían igual de preocupados a los otros jóvenes, sus miradas se cruzaron por un momento y ¿Se ruborizaron? ¿Qué pasaba ahí?
-Por supuesto que si hermano encantado.-Dijo Yaten dando un paso hacia delante y ofreciéndole su brazo caballerosamente a la joven de falda.-Me acompaña
La rubia lo miro indignada y camino muy dignamente ignorando la oferta del platinado de tomar su brazo cosa que dejo a las demás muchachas que trabajaban ahí estupefactas.
-Podemos ir solas ¿Verdad Rei?-Lo dijo la joven.
-Cierto.-Anuncio la joven de lentes decidida.
-Pero la empresa es grande y se perderán.-Les comunico Nicholas de manera sabia, Yaten se hecho a reír al notar como ambas jóvenes se detenían abruptamente.
¡Demonios!
-Si no aceptas tomar mi brazo correcto pero al menos déjame ser su guía.
Minako miro a Serena desesperada esperando que su amiga la sacase de esa penosa situación pero cuando lo hizo al parecer Serena aun no volvía a la tierra luego del beso, solo por Serena aguantaría eso. Se acerco al platinado que aun le ofrecía su brazo y lo tomo con desgano.
-Cuida tus manos.-Le advirtió en un susurro y el joven simplemente se hecho a reír. Nicholas hizo lo mismo con Rei y ambas parejas se perdieron de la vista de todos.
Darien no entendía que pasaba ahí mas aun así lo ignoro y poso su vista en su primo.
-Tú ya conoces la empresa si necesitas cualquier cosa pídeselo a alguno de los empleados.-Le explico y tomo a Serena de la cintura.-Con tu permiso mi prometida y yo tenemos asuntos que arreglar.-Dijo lo último dándose media vuelta y dirigiéndose a su oficina.-Que nadie nos moleste Molly.-Ordeno a la joven secretaria y al ver que su primo aun veía a la joven que llevaba en sus brazos y volvió a besar a la joven de manera tierna y posesiva ante la furiosa mirada del otro rubio.
Vale, ¿Por qué hacia esto? Sabia que una parte de él lo reclama por instinto de propiedad pero por otra parte esos labios rojos se están convirtiendo en una droga para él y eso estaba mal, ella era la madre de su hijo solo eso. Pero maldita sea y quiere volver a besar sus labios una y otra vez. Lo peor ¿Por qué ella no se molesta? Mierda se empezó a volver loco oficialmente.
Seiya no movió ni un musculo luego de que su primo besara de esa manera tan posesiva a la joven ¡Mierda! Mascullo por lo bajo y se retiro molesto sacando su celular de camino al ascensor, cuando este se cerro contestaron en la otra línea.
-Al parecer me quedare menos tiempo de previsto.-Le informo a su interlocutor.-Las cosas se complicaron.
-¿Por qué?-Pregunto la voz a través del teléfono.
-Darien se casara y pronto será padre.-Le comunico el joven.-Ya no podemos hacer nada.
-Aun no termina Seiya tu solo estate al pendiente.-Le exigió la voz.-Te informare cual será tu objetivo por la mañana.
Mierda, no le importaba si el caso era contra Darien, esperaba no tener que hacerle daño ni a la joven, ni al bebé. Sabía las barbaridades que podría estar pensando aquel hombre.
-Excluye de tus planes a la chica.-Le exigió el joven.
-Interesante Seiya, te interesa la futura esposa de tu primo.-Le dijo.-Pues acércate a ella, gánate su confianza y averigua el porque de tan repentina boda, estoy seguro que hay algo turbio en eso.
-Porque no simplemente admites tu derrota, ya no hay nada que puedas hacer.
-¡Tu solo has lo que digo mocoso! Recuerda quien soy y tienes que respetarme y obedecerme.-Le colgó el teléfono.
-De acuerdo… padre.
¿Continuará…?
Bien díganme que les pareció el capi de hoy espero que sea lo que muchas esperaban y mas jaja.
Bien como siempre quiero agradecer a aquellas personas que se toman la mosletia de dejar un rewie y déjenme decir que les ago llegar sus felicitaciones a la autora original de esta historia.
Bien sin mas que decir me despido y les pido que dejen rewies sale bay
