LOS PERSONAJES DE NARUTO NO ME PERTENECEN

Capítulo IV.

Sakura contempló la cerrada puerta del baño y suspiró cansada mientras apartaba algunas prendas de ropa sucia que se amontonaba sobre la desecha cama del chico, para poder tomar asiento. Sus ojos recorrieron curiosos la habitación en la que nunca hasta ahora había entrado. Naruto en los días que ella llevaba allí, jamás la había invitado a entrar en su recinto sagrado, y ahora observando el caótico desorden que reinaba en el cuarto, empezó a comprender el por qué.

"Con el paso del tiempo no hay duda de que se hizo muy fuerte, pero sin embargo sigue siendo tan guarro como cuando era niño" se dijo apartando con dos dedos y sin poder reprimir un gesto de asco, un calcetín de color indefinido que estaba segura podría salir andando solo.

Los verdes ojos escanearon atentamente el lugar descubriendo mas ropa sucia amontonada por los rincones, restos de comida en diferentes estados de descomposición y enseres diversos regados por todas partes. Siendo una insoportable maniática de la limpieza, según la definía Ino-cerda, le resultaba estresante la simple visión de esa apologíade la mugre.

Se puso nuevamente en pie y se acercó hasta el viejo armario por el que veía asomar restos de ropa atrapada por las puertas. Al abrirlo, todas las prendas se le cayeron encima formando un revoltillo de camisetas, pantalones, calcetines y ropa interior. Con un tic en el ojo apartó de su cara unos calzoncillos que gracias a los cielos, estaban limpios, sin embargo su mirada captó el estado del resto de su ropa. Al parecer en ese mueble guardaba las prendas limpias pero la mayoría de sus camisas y camisetas estaba rotas, siendo algunas de ellas, poco mas que andrajos burdamente remendados. Su mirada volteó hacia el suelo donde estaba la ensangrentada camisa que había llevado esa misma noche. Casi completamente convertida en jirones y empapada en sangre, tenía poco arreglo. Sakura cerró los ojos y apretó los puños con fuerza. La ropa del rubio era un fiel reflejo de su existencia. Jirones desgarrados que a duras penas conseguían mantenerse unidos…

El sonido del agua al caer, le indicó que el joven finalmente había entrado en la ducha, eso le daba unos minutos de margen para curiosear a gusto. Metiendo rápidamente la ropa en el armario, cerró las puertas y se dispuso a empezar a fisgonear. Lo cierto era que no había mucho que ver. La habitación solo contaba con la cama, el armario que había visto antes, una desvencijada mesa, unos estantes y una silla. Sobre la mesa se amontonaban sin orden ni concierto, un montón de trastos la mayoría completamente inservibles. Sin apenas darse cuenta, sus manos ya estaban ordenando un poco y apartando la basura del resto.

En un cubo oxidado, que al parecer hacía las veces de papelera, tiró un par de botellas de sake vacías, papeles arrugados, resto de comida y para su sorpresa, varias maquinillas de afeitar desechables y usadas. Nunca imaginó al rubio afeitándose, pero era comprensible que en la edad que tenía, ya tuviese que hacerlo. Haciendo una mueca, tiró la última y cogió un periódico antiguo y amarillento para desecharlo también. Al apartarlo descubrió debajo, un cuaderno de tapas duras atado con un cordón. Lo miró indecisa durante unos segundos tratando de convencerse de no leerlo. Era algo privado y que quizás él no quisiera compartir, pero finalmente la curiosidad pudo mas y sin pensarlo dos veces, dejó que sus ágiles dedos deshicieran el nudo.

Cuando lo abrió el asombro asomó a su rostro. Una letra infantil y bastante mala inauguraba la primera hoja del cuaderno. "El Diario de Naruto Uzumaki. Futuro Hokage de Konoha", leyó sin poder reprimir una tierna sonrisa. El diario de Naruto… Jamás pensó que su alborotado compañero tuviese un diario. No casaba para nada con su hiperactiva personalidad. Los diarios eran usados por personas de índole reflexiva y reservadas, nunca por gente tan extrovertida y ruidosa como su rubio amigo, pero al ir leyendo algunos párrafos, empezó a comprender la razón. Naruto a pesar de su alegre carácter, había sido un niño solitario. Nunca tuvo amigos ni familia. Siempre estuvo solo sin mas compañía que su propio reflejo en el espejo. No tuvo a nadie con quien conversar, por lo que en algún lugar debía plasmar su día a día y poder desahogar su sentir.

Las primeras hojas estaban llenas de sus experiencias en la academia, narradas con coloridas expresiones. Algunas le fueron conocidas, otras no, pero todas ellas escondían un transfondo de tristeza que no le fue indiferente, consiguiendo que su corazón se encogiese con un repentino pinchazo de dolor. Rápidamente pasó todas esas hojas y se fue hacia la mitad del cuadernillo. Sus ojos se llenaron de lágrimas cuando leyó las anotaciones de esa página:

"… no sirvió de nada y no he podido traerlo. Kakashi sensei me cargó de vuelta porque yo no podía ni andar. Nos zurramos de lo lindo pero yo no he podido traerlo a pesar de que se lo prometí a ella. Pero no voy a desistir, aunque me lleve años, lo encontraré y lo traeré de nuevo a la aldea; aunque tenga que partirle todos los huesos del cuerpo y aunque me deje la piel en ello. Traeré de vuelta a Sasuke y Sakura volverá a sonreír…"

Con furia paso las siguientes páginas hasta llegar casi al final. La última hoja escrita estaba fechada mas o menos cinco meses atrás. Sus ojos bebieron las líneas escritas con avidez.

"… no puedo creer que intentará matarla. En ese momento no me hubiera importado acabar con su vida. Sentí la furia apoderándose de mi como jamás en toda mi vida. ¡Cómo pudo pensar un solo instante en asesinarla! ¡a ella que lo ama tan incondicionalmente!…

Si, lo ama, yo lo sé. Aunque poco antes me confesó que me quería a mí, yo sé que estaba mintiendo. No entendí porque lo hacía y eso me hizo enfurecer. Nada me hubiera gustado mas que fuese cierto, pero…

¡En fin!, solo sé que debo salvar al teme; por él, por ella y por mí. Por él porque a pesar de ser un bastardo mal nacido, es mi amigo… mi hermano, y sé que en el fondo sufre. Necesita, por mucho que lo niegue, el calor y la amistad que le brindamos. El amor de Sakura y las peleas conmigo… Además nosotros somos su familia, y a la familia jamás se abandona.

Por ella… porque lo necesita. Porque la luz de su mirada se apagó cuando él se marchó; porque ya no volvió a sonreír como antes y porque no puedo verla sufrir por su ausencia; y por mí porque nunca podría mirarla a la cara si no hubiera puesto todo mi empeño en traerlo de vuelta. Ero sennin decía que yo era un idiota. Que si lo hacía volver perdería las pocas posibilidades de que Sakura me quisiera, pero yo quiero que si finalmente me elige a mí, lo haga porque verdaderamente quiere, no porque no tenga a nadie mas…

Por eso pondré todo mi empeño en arrancarlo de las garras de Madara, y si tengo que morir con él, lo haré. Prefiero que Sakura llore mi muerte, a que me desprecie de por vida…"

De un fuerte manotazo se secó las lágrimas que brotaban de sus ojos. ¡Idiota! ¡Idiota!… Ahora comprendía muchas cosas. Naruto no solo lamentaba la muerte de Sasuke, también estaba ahogándose por la culpa y por la sensación de fracaso. Él, que nunca rompía una promesa, que siempre cumplía todas sus metas, fuese como fuese, no había podido hacer efectivo el mas grande e importante de sus objetivos. Traer a su amigo de vuelta. Por el contrario habría fracasado en el intento, acabando de paso con su vida. Segando su existencia y manchando sus manos con la sangre de su hermano.

Ese ansia de dejarse machacar noche tras noche, permitiendo a individuos brutales y anónimos que masacraran su cuerpo, rasgando su carne y rompiendo sus huesos, solo era la forma de espiar su culpa. Sumergiéndose en esa vorágine de sangre y el dolor físico, podía olvidar durante un tiempo otro dolor mas insoportable… el de la culpa.

Pero sus remordimientos no eran nada en comparación de los que asolaban en ese momento a la chica. Sabía que ella era en gran medida, culpable de los negros sentimientos que asolaban a su amigo. Echó sobre sus jóvenes hombros aquella pesada carga, convirtiéndola por puro egoísmo, en la principal meta del animoso y noble joven. Le hizo posponer todos sus sueños supeditándolos a su enfermiza obsesión por el último integrante de los Uchihas e hiriéndole mas profundamente que cualquiera que los que ahora se regodeaban haciéndole sangrar.

Amargas lágrimas rodaban por sus mejillas causadas por los profundos remordimientos. Ella no era una kunoichi valiente, ni una buena amiga. Era una basura egoísta y estúpida. Un inconsciente niñata deslumbrada por un tipo frío, ruin y ególatra, que nunca mereció ni una de sus lágrimas y desvelos. Pero ella, como la idiota superficial que solía ser, solo se dejaba deslumbrar por un físico aparente y un alma negra y despiadada, obviando la presencia cálida y fuerte que siempre tuvo a su lado.

El ruido de la ducha cesó repentinamente, y Sakura sorbiéndose los mocos, colocó rápidamente el cuaderno en su lugar tras atarlo de la misma forma en que lo encontró. A continuación lo cubrió con el viejo periódico a tiempo antes de que la puerta del baño se abriera a su espalda.

- Sakura Chan… ¿qué haces?

- Pues ya ves… respondió sin girarse para darse tiempo a recomponerse. - arreglando esta pocilga en donde vives, so guarro. - añadió tomando otra botella vacía y tirándola a la papelera. A continuación se giró y enfrentó al rubio. Ese aun de pie en el umbral de la puerta, la miraba con ojos turbios. Sakura escaneó con ojo clínico el cuerpo del chico, que se encontraba solamente cubierto con un viejo pantalón de pijama en color marrón oscuro. Sus expertos ojos se fijaron en su bronceado torso que mas bien parecía un mapa, donde abundaban moretones y golpes en diferentes fases y tonalidades. Pasando del oscuro y negro hasta el amarillento desvaído. Sus fuertes brazos también presentaban heridas y cardenales y su rostro estaba surcado por pequeños rasguños y sangre coagulada.

Sakura se acercó despacio hasta llegar frente a él. Tomándolo de la mano lo condujo hasta la cama y le obligó a sentarse. Él se dejó hacer mansamente aunque no pudo reprimir un respingo cuando ella cogió una toalla y comenzó a secar lentamente sus largos y rubios cabellos.

Naruto en silencio disfrutaba de la inesperada amabilidad de la joven. Ella frotaba con insistencia pero con suavidad sobre su alborotada cabellera hasta casi secarlos por completo. Ninguno dijo nada a pesar de lo íntimo del gesto. Solo cuando terminó y apartó la blanca tela, el chico la miró anhelante. Ella se ruborizó y se encogió de hombros.

- No puedo tratarte si estás mojando todo.

El chico asintió con un gesto y una triste sonrisa. A continuación dejó que las pequeñas y blancas manos de Sakura se pasearan por su cuerpo analizando y buscando lesiones.

- Naruto…

Los azules ojos se elevaron buscando la verde mirada. - ¿Si?

- Necesitaría que te tumbaras en la cama. Tienes muchos daños, algunos antiguos y profundos. Me resultaría mas cómodo si te recuestas.

Estirándose en toda su longitud, el chico se tumbó sobre la cama sin decir palabra. A partir de ahí, dejó a su agotada anatomía disfrutar del dulce toque de las manos femeninas.

Sakura se mordió el labio inferior mientras reparaba el castigado cuerpo de su compañero. Eran incontables los daños sufridos durante todo ese tiempo. Por alguna razón muchos no habían curado como deberían, sin embargo lo que sus ojos no pudieron dejar de notar fue lo mucho que el joven había adelgazado. Siempre fue de constitución robusta. A diferencia de Sasuke o incluso Sai que eran de fisonomía mas esbelta, Naruto siempre tuvo un físico mas fuerte, de hombros anchos y espalda amplia, pero ahora en su cuerpo eran visibles hasta las costillas. Su habitual rostro redondeado y jovial estaba demacrado y cetrino, y su musculatura se había vuelto fibrosa y nervuda.

Con sincera preocupación la chica se esforzaba al máximo sobre el cuerpo de su compañero. Su fuerza interna seguía ahí, ella podía notarlo. Jamás había conocido a otro shinobi igual, pero encubierta por esa apatía que le embargaba.

- Naruto…

- humm… - con los ojos cerrados disfrutaba de las delicadas caricias de las blancas manos sobre su torso, soñando que eran otras circunstancias y otros tiempos en los que ambos se encontraban.

- Naruto - Sakura insistió hasta que los azules ojos la miraron.

- Tengo que comprobar tu… tu cadera y tu vientre… En el penúltimo combate te golpearon con fuerza, así que necesito que te quites tus… pantalones.

La cara de la chica estaba sonrojada y la de él subió tres intensidades de rojo cuando reparó en el significado de las palabras que acababa de oír.

- ¿Por… Por qué? - la voz salió como un agudo chillido que lo hizo enrojecer aun mas. - quiero… quiero decir… No tengo ninguna herida ahí.

- Cuando he chequeado tu cuerpo, he notado una fisura en el hueso de tu cadera izquierda y no sé si el resto de la pelvis está dañada. - Sakura suspiró. - Creo que posiblemente te la fracturaste cuanto chocaste contra las barras de hierro de la jaula. Si tienes alguna rotura, tengo que soldarla rápidamente…

El rubio miró desesperada y alternadamente las manos de la chica y su propio cuerpo. Tragó saliva gruesamente y elevó nuevamente sus ojos hacia los de ella con un silencioso ruego.

- No, no hay otra forma… ¿Verdad?

Sakura denegó con la cabeza. Sonriendo tímidamente acarició los rubios mechones. - Soy médico, baka. No voy a asustarme.

- Ya, supongo que no. - respondió con voz ahogada mientras que con manos temblorosas comenzaba a bajar la prenda. La mano de Sakura lo detuvo agarrando con fuerza su muñeca.

- Llevarás ropa interior, ¿Verdad?

Naruto negó con un sonrisa culpable y ella suspiró con frustración. - Eres un caso, Naruto.

Tomando la sábana que se arremolinaba a sus pies, lo cubrió con ella hasta la cintura. - Ahora puedes quitártelos. Yo descubriré solo lo necesario, ¿entendido?

Él asintió con una amplia sonrisa de alivio. En un minuto los pantalones estaban fuera y el sonrojado chico, cubierto por la blanca tela, esperaba expectante el siguiente movimiento de la chica.

Sakura levantó un poco la sábana por el lado e introdujo las manos evitando mirar a los ojos del chico. Suavemente sus dedos pasaron sobre el fuerte muslo y fueron subiendo con cautela hacia arriba. El chico tenía la piel de gallina y los nervios en tensión. Las yemas de los dedos de la joven, acariciaban con extrema suavidad la piel masculina, enervándole los sentidos y acelerando los latidos de su corazón. Cuando llegaron a la altura de la ingle, el joven aspiró con brusquedad. Ambos se miraron y enrojecieron a la vez. Rápidamente la chica subió su tacto hasta alcanzar el hueso de la cadera donde apoyó con mas decisión sus dedos.

Naruto sudaba como si estuviera en una sauna. Era un auténtico tormento a lo que le estaba sometiendo su amiga. Forzando su mente a pensar en cosas diversas, trataba de retener la erección que amenazaba con surgir con fuerza bajo la blanca tela.

Tras demorarse unos minutos sobre el hueso de su cadera, soldando y reparando los tejidos, las manos de la joven avanzaron tímidamente hacia su vientre, resbalando con suavidad y con extrema lentitud sus dígitos entre los duros abdominales y el inicio de su pelvis rozando apenas el vello masculino y algo mas…

El joven jadeó y se sentó como un resorte, a la vez que ella apartaba las manos con rapidez.

- ¡Lo siento! - gritó la chica dando un repentino salto hacia atrás. Mientras tanto las grandes manos de Naruto se posaron sobre su ya mas que creciente hombría, tratando de cubrirla en vano.

- No… no, yo… yo soy quien… ¡puf! Lo… lo siento, Sakura Chan - trató de disculparse completamente dominado por los nervios. - pero esto es algo que no puedo evi… evitar.

El rostro de la chica era todo un poema. No estaba rojo, estaba ígneo. No sabía donde mirar. Jamás en toda su carrera le había ocurrido nada como esto. Cuando la exploración de un shinobi era algo "violenta o especialmente embarazosa" siempre se encargaban Shizune o incluso, la propia Tsuande. Pero ahora no estaban ninguna de las dos así que no le quedaba mas remedio que hacerlo a ella… y para su desgracia y el bochorno de ambos, aun quedaba por hacer.

Los verdes ojos lo miraron con timidez y él se volvió para devolverle la mirada. Era tremendamente vergonzoso pero los dos sabían que todavía no habian terminado.

- Tie… tienes que seguir, ¿no?- preguntó el chico con la frente aun perlada de sudor.

Ella asintió mordiendose nerviosamente el labio. - Lo siento, Naruto pero es necesario.

- Vale, pero dame un momento… ¿si?

- Por supuesto, el tiempo que necesites.

El joven se levantó enrollando la sabana a su alredeor y dándole convenientemente la espalda a la chica, se precipitó al baño de cabeza. Cuando entró, se apoyó sobre la cerrada puerta y dio varios cabezazos contra ella.

- ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Qué vergüenza! ¿Qué hago? No puedo dejar que Sakura Chan me vea así…

Sus ojos bajaron desesperados hacia su miembro que estaba completamente erecto y a la espera. Por un momento se planteó aliviarse y acabar con el problema, pero le daba vergúenza solo de pensar hacerlo con la chica a dos pasos tras la puerta, así que con rapidez se deshizo de la sábana y se metió bajo la ducha y abrió el agua fria. Durante largos minutos dejó que el agua helada le cubriese hasta que consideró suficiente. Se secó velozmente y enrollandose nuevamente la blanca tela, salió y enfrentó a la joven. Sakura esperaba sentada en una silla con el rostro aun sonrosado.

- ¿Estás… estás listo?

- Si, - admitió sonriendo apenas. "Eso espero…" pensó con angustia. Volvió a recostarse estendiendo la sabana nuevamente sobre él. Sakura se aproximó con lentitud y tras aspirar para calmarse, introdujo nuevamente las dos manos bajo la tela. Naruto recitaba mentalmente todos los artículos del código ninja, recordaba la imagen de Lee con unos calzoncillos estampados con la cara de Gay sensei, imaginaba a Choji vestido con un tanga de mariposas y procuraba pensar en cualquier cosa, excepto en las delicadas y sutiles manos de Sakura palpando tan cerca de su virilidad. Pero para su desgracia, su amiguito tenía ideas propias y para su mortificación sus ojos observaron desorbitados como este se iba irguiendo haciéndose cada vez mas notable bajo la seguidad de la tela.

- ¡Ay Dios! - exclamó la joven cuando el chico se movió tratando de que su posición fuese menos evidente, pero consiguiendo agravar la situación, ya que la chica que no se esperaba el movimiento de Naruto, dio con sus dedos de lleno sobre la dura longitud del miembro masculino.

Solo fue un leve roce, pero el chico no pudo evitar el profundo gemido que escapó de su garganta. Ella intentó apartar la mano con rapidez, pero Naruto fue aun mas rápido y por instinto, sostuvo la pequeña extremidad con fuerza sobre su rigidez sin saber casi ni lo que hacia.

Ella chilló y le dio un fuerte capón que le hizo abrir los ojos y reparar en lo que estaba haciendo. Como si tuviera un hierro al rojo, el joven soltó la mano de la chica y de un brinco salió de la cama, cubriendose como pudo con la sábana y completamente avergonzado.

- ¡Lo siento, lo siento, Sakura Chan! ¡Yo no pretendía! ¡fue sin querer! - gritaba alejandose de la chica con la cara roja como las amapolas. Jamás en toda su vida había estado tan avergonzado. Ella lo miró con los ojos echando fuego pero con mas vergüenza aun que él. No sabía qué decir. Sus instintos le decían que fuese hacia el chico y lo redujese a una pulpa sanguinolenta, sin embargo por alguna razón desconocida, el gesto furioso de la chica fue mutando poco a poco en otro mas serio y comprensivo. Suspirando hondamente solo dijo: - Está bien, Naruto. No pasa nada.

- Ughhh… - Él parpadeó aun con gesto asustado. El chico presentaba una imagen que la hizo sonreír a su pesar. Ruborizado, nervioso, asustado pero con una erección bien visible que trataba de ocultar sin mucho éxito, tras el enorme lienzo que enrollado a su cintura, agarraba como si le fuese la vida en ello.

Sakura sonrió ampliamente. A pesar de ser un adolescente ya, fuerte y casi 10 centímetros mas alto que ella, aun le parecía ver al escandaloso rubio de 12 años vestido con su llamativo atuendo naranja.

- Te digo que no te preocupes - repitió con calma. - Sé que no tienes la culpa. Es algo completamente normal. Solo ha sido una reacción natural de tu cuerpo, no debemos darle mayor importancia.

Mirándola como si le hubiese crecido otra cabeza, se acercó a ella apenas un par de pasos. - ¿no vas a golpearme hasta dejarme inconsciente? - preguntó con precaución.

La comisura de la boca de la chica se elevó un poco en una maliciosa sonrisa. - Sería una buena opción, pero no.

- ¿Entonces?

Ella se quedó pensativa unos instantes hasta que desvió la mirada hacia su armario.

- ¿tienes unos calzoncillos o boxers que ponerte?

El rubio sonrió enseñando toda su dentadura - ¡Claro que si, ttebayo! Tengo montones… - exclamó feliz de poder ponerse algo que le cubriera.

- Que estén limpios, me refiero.

- Por supuesto, Sakura chan. ¿Por quién me tomas?

La muchacha prefirió no contestar y lo miró con los ojos entrecerrados.

- Pues póntelos y seguiremos donde lo dejamos.

Naruto caminó dando saltitos ya que la sábana no le permitia avanzar de otra forma. Llegó hasta el armario y tras rebuscar sacó unos boxers azul marino y se quedó esperando un momento mirando significamente a la chica. Ella comprendió al instante.

- ¡Oh, lo siento! - dijo dándose la vuela. Él aprovechó y se los puso en un santiamén. Sin embargo al mirar hacia abajo su gesto se descompuso. Cubierto solo con la prenda, su estado era aun mas evidente.

- ¿Estás visible ya, Naruto?

- Si… ¡digo NO! ¡No te vuelvas, por favor ! Yo… esto, esto… - el pobre sudaba descompuesto. - Sakura chan, lo siento, pero… pero esto se sigue viendo…

Sakura aun de espaldas lo escuchaba hacer ruidos de frustración, mientras hablaba como si estuviera solo y ella no pudiera escucharlo.

- Naruto..

- ¡Oh mierda! ¡mierda!

- Naruto…- volvió a insitir. - ¡dejalo ya! No importa. Somos adultos y sabemos lo que pasa. No te preocupes, si está oportunamente cubierto por tu ropa interior, no será tan vergonzoso. Además, no es la primera vez que veo algo así…

- ¡¿Qué? - el grito resonó con fuerza en la pequeña habitación y la chica cerró los ojos inconscientemente. Cuando los abrió Naruto, lejos de sentir ya ninguna vergúenza se plantaba de pie frente a ella.

- ¡¿A quién has visto tú así?

Ella evitó bajar la mirada y se centró en los azulados ojos que tenía enfrente.

- A nadie en particular, idiota. No le demos mas importancia y centrémonos, ¿Vale? Solo me queda por comprobar como han quedado los huesos de tu pelvis y acabamos, así que por favor, túmbate una vez mas, y terminemos de una vez. - respondió cansinamente.

El chico asintió con un ligero cabeceo y se sentó en la cama para estirarse como la vez anterior. Las mejillas seguían tan rojas como antes, pero gracias a Dios, su problema parecía haber remito algo…

Sakura se acercó y se sentó en el filo de la cama. Nuevamente con suavidad posó las palmas de las manos sobre el estómago masculino y lo miró.

- ¿Estás bien?

Él cabeceo en silencio.

- Bien, voy a esperar aquí un poco para que te acostumbres a mi toque y luego iré bajando despacio. No te apures si tu cuerpo empieza a… - la joven tragó saliva.- reaccionar… yo no lo tomaré en cuenta.

Naruto no djo nada, solo cerró los ojos y empezó a recrear en su mente, al igual que hizo antes, imágenes lo menos eróticas posibles. Poco a poco su estado de exitación fue mermando y su tranquilidad volviendo, pero de pronto las manos de la chica comenzaron a moverse con suavidad sobre la superficie de su piel y su miedo a ponerse en evidencia, regresó.

Las cálidas yemas empezaron a deslizarse despacio, como un leve roce, bordeando cada uno de sus abdominales, uno por uno. Delineando su relieve con delicadeza. Su respiración se aceleró cuando las manos comenzaron a viajar hacia el sur, llegando al borde de sus boxers. Contuvo el aliento esperando hasta que notó como un par de dedos se colaban por debajo de la cinturilla apenas unos milímetros. La sangre comenzó a correr como un torrente agrupandose otra vez en la parte mas interesante de su anatomia.

Naruto comenzó a sudar y a maldecir mentalmente. La piel se le estaba erizando y su miembro sin poder evitarlo, volvió nuevamente a hacerse mas evidente.

Sakura seguía en lo suyo. Había posicionado ya los dedos sobre la parte baja de su abdomen, emanando su chackra verdoso sobre la carne del pobre chico. El casi imperceptible movimiento de sus manos le provocaba imaginar y desear que la chica bajase apenas unos milímetros mas hasta tocar lo que tanto deseaba.

La médico percibió el roce del áspero vello púbico y enrojeció levemente pero fingió ignorarlo. Naruto resoplaba como una locomotora concentrandose en evitar que su miembro alcanzara su máxima expresión. Aprisionado por la tela del boxer, apenas se mantenía lo suficientemente apartado de las manos de la chica, pero sabía que eso no duraría siempre y que llegaría, a menos que ella se diese priesa en acabar, el momento en que entraría en contacto con las manos de Sakura.

Sakura desvió sus ojos hacia el enrojecido rostro del chico.

- N... Naruto… ¿Podrías?…

El posó su turbia mirada en ella con una muda pregunta y sobre todo, con un incontrolado ruego.

- ¿Podrías sujetar tu… ya sabes? - El rostro de la chica estaba incandescente. - Si no lo… uhmm apartas… no podré evitar… to.. tocarlo otra vez.

- (¡Oh si, por Dios, hazlo!…) Mentalmente se dio una bofetada por pervertido, pero es que ella se lo estaba poniendo jodídamente difícil. Tomó una punta de la sábana y se secó el sudor de la frente.

- Está bien. Yo… ¡Uf! Lo… lo haré…

Naruto colocó su propia mano sobre su mienbro empujándolo un poco para que no tocase la mano de Sakura, pero su propio roce le arrancó un audible gemido.

Ambos se pusieron como la grana y procuraron no mirarse a la cara. Naruto juraría que jamás había vivido una situación tan vergonzosa como esta y Sakura estaba segura de que le costaría la misma vida mirar al chico a la cara con naturalidad después de esta peculiar experiencia.

Gracias al cielo finalmente la chica terminó y con una rapidez casi inhumana, apartó sus manos del joven y se retiró unos pasos. Él a su vez, se sentó velozmente y agarrando la almohada, la colocó sobre su regazo.

- Yo… yo siento todo esto, Sakura Chan… - dijo el chico. Estaba tan avergonzado que le gustaría buscar un agujero donde esconderse y desaparecer. Sus ojos miraban cualquier parte excepto a la chica que de pie y tan avergonzada come él, tambien esquivaba su mirada.

- No, no te preocupes. Ya te dije que sé que no es tu culpa. Lo bueno de esto es que no tienes nada roto. - añadió con una vacilante sonrisa, deseando romper el tenso momento.

Durante unos minutos, ambos se mantuvieron en silencio sin saber qué mas decir. Sakura desvió su verde mirada hacia la ventana por donde empezaban a colarse los primeros rayos del amanecer.

- Esto... ya esta amaneciendo, Naruto. Creo que deberíamos descansar. Ha sido un largo día.

El joven asintió y añadió en un leve susurro. - Si, reconozco que estoy muy cansado.

- Bien, pues entonces te dejo para que descanses...

- Vale...

- Pues eso, me voy...

La chica se giró y abriendo con rapidez la puerta se escabulló como una exhalación cerrando tras de si. Apenas la vio salir, el joven apartó la almohada y observó el signo claro de su exitación.

- ¿Y ahora qué hago contigo?...

Suspirando levemente, se recostó despacio sobre su lecho y tras echar un último vistazo a la puerta por donde acaba de desaparecer la joven, dejó vagar su mano por debajo de su prenda interior, cerrando los ojos, recordando y tratando de evocar el delicioso tacto de la mano de Sakura, mientras buscaba anhelante ese trozo de carne que palpitaba ansioso.

Fin del capítulo.

Bueno tarde pero seguro. Aquí estoy de vuelta por fin. Reconozco que me he divertido bastante escribiendo este capítulo. Me ha encantado ponerles las cosas difíciles a los chicos y a la vez quitar algo de oscuridad a este fic y creo que una buena manera de hacerlo es simplemente dándole a la historia un poco de "pique salao"...

Por otro lado sé que me he pasado un poco con la descripción que he hecho del Uchiha, pero hace unos días leí un fic que me dejó un mal sabor de boca al poner a Sakura casi de masoquista, rebajándose hasta el extremo de consentir malos tratos, con tal de obtener la atención de Sasuke, y me sentó tan mal que en cierta manera me ha salido reflejado en ese pequeño pasaje.

Ahora también quiero aprovechar para agradecer a todos por vuestros comentarios. Por eso quiero dar las gracias especialmente a : Vane553, Klan-destino, mirermione, ahsayuni15f, CRBXMLP, dark lunacy, Hortho-chan y Loquin, Esperando que puedan perdonarme por no haberles contestado personalmente, pero estas últimas semanas han sido bastante ajetreadas.

Ahora si me despido, agradeciendo también a todos los que me habéis leído y añadido a vuestras alertas y favoritos, o simplemente gastando unos minutos de vuestro tiempo para leer mi historia.

Un besote, Marina