Siiii, después de unas pequeñas y merecidas vacaciones, XP, jajaja, y sobre todo porque Tosheru kun (mi lap) ya está mucho mejor, como os lo prometí les traigo 2 capitulos de este fantabuloso fic! ..
Claro que no pensaba abandonarlo,je, así que por eso lo continuaré hasta terminarlo totalmente -_n.
Y en esta ocasión les traigo el capitulo 3 y 4 n.n!
Muchas sorpresas, je, desilusiones, cosas divertidas, jeje, y uno que otro tomatazo ., XD, jaja.
Disfruten de estos sus siguientes capitulos, mis queridos lectores!
y muchas gracias a todos por no abandonarme n_n.
3. Amor partido en dos
(Perdiendo el corazón entre el lago de la tristeza y la confusión)
Kaisouroku - Air OST
No podía creérsela, simplemente no podía, que aquella "zorra" le anduviera "coqueteando" a su príncipe. Era como si el destino hubiera estado esperando para tenderle una trampa y hacerla que viera aquella horrible y triste escena. ¿Pero que tenía de malo eso?, ¿Por qué se sentía así si ella no era mas que una amiga del peli azul?, no era razón para que se pusiera ¿celosa?
-[¡No, claro que no, yo no puedo estar celosa de esa estúpida zorra!]-el solo hecho de recordar aquella simple escenita de auxilio en los laboratorios hizo que apretara con fuerza los puños y que sin querer se enterrara las uñas a tal grado de lastimarse las palmas y sacarse un poco de sangre, tan solo por lo molesta que estaba, y claro, no faltó el momento en que las lágrimas se presentaran, justo cuando el moreno llegaba de la cafetería con rumbo a donde estaba ella. El chico, para tratar de alegrarla un poco le había comprado un refresco, y uno de sus dulces favoritos con el dinero que se suponía utilizaría para su almuerzo; la chica no hizo mas que llorar desconsolada hundiendo la cabeza en la enorme panza del moreno, quien como respuesta a ese acto tan repentino, aún con las manos ocupadas la abrazó de todos modos, tratando de consolarla con suaves palabras de aliento, aquellas que un hermano siempre te daba cuando lo requería la ocasión.
-¡No llores, princesa, no vale la pena!, ¡además Stuart…!-no quería decir tal palabra para no lastimar a la niña, pero sin darse cuenta ella había acertado a sus pensamientos soltandola de sus labios muy triste.
-¡Un amigo, es solo un amigo, lo se, Russel-san, pero…!
-¿Pero?
-¡Es que…creo que…!
-¡Te enamoraste de él!, si, lo entiendo, princesa, todo el tiempo estuve al pendiente de eso, pero, nunca imaginé que algo como eso pasaría, digo, porque con lo poco que conozco a Stu te puedo casi asegurar que él no es de ese tipo de hombres que engañan fácilmente a la niña de la que se han empezado a enamorar…¡Ay, je, n-no escuchaste lo último!-reía nervioso el rapero, habiendo olvidado aquel pequeño secreto que el peli azul le había encomendado un día sin que ella se diera cuenta.
-¡Que has dicho, Russel-san!, ¡é-él e-está..!
-¡S-si, je, je, está enamorándose de ti!
-P-pero entonces porque…
-¿No será que malinterpretas las cosas, cielo?
-¿A que te refieres?
-En ninguna ocasión lo hemos visto con otra chica, ¿cierto?
-S-si
-y entonces en aquél instante él estaba semi inconsciente, ¿no crees que fue solo coincidencia que ella lo encontrara ahí?
-¡S-si p-pero…pero y si le hace algo!, ¿Y si lo…enamora?, ¡Russel-san, tengo mucho miedo, n-no quiero que él se enamore de ella!
-No te preocupes, princesita, eso no pasará, confiemos en que no-finalmente, para calmar la conversación le acaricio los cabellos dulcemente, después de que ambos hubieron llegado lentamente a sentarse en el suelo, donde colocaron las proviciones y permanecieron juntos como los "hermanos" que parecían. Abrazados.
Kotowari - Air OST
Del otro lado del universo, en aquel apartamento, en uno de los últimos pisos que este tenía, y una de las muchas habitaciones…
Ella aún pensaba en lo que pasaría a futuro después de habérselo llevado como quien dice sin permiso de la institución, y él en cambio seguía tan perdido en sus pensamientos, con la cara "larga" de solo pensar en lo que hace instantes había ocurrido y que si no se hubiera detenido ella posiblemente perdería algo muy valioso en si mismo, a manos de una total extraña, a la cual había empezado a tratar apenas ese día.
Lo que principalmente lo tenía así era el solo hecho de recordar que en su corazón desde hace días había estado "entrando" una dulce lucecita, a la cual llevaba mas tiempo, claro estaba, de conocerla; esa hermosa niña era la peli morada. Con solo recordar su tierna y sincera sonrisa le daban ganas de soltarse a llorar, como si estuviese cometiendo un pecado muy grave, pero volviendo a lo mismo ¿y por que se sentía así si ambos eran solo eso, amigos?, no había algo mas allá que simples miradas llenas de complicidad y una que otra sonrisa. No entendía ese extraño sentimiento de culpabilidad que lo comenzaba a embargar, pero fuese cual fuese la razón el solo quería hacerlo desaparecer cuanto antes, pues si acaso la niña de sus alegrías se enterara de que esta chica casi se lo quería "comer" seguro que jamás le volvería a hablar por no haberse negado.
[¡No, no, no, ella no lo debe saber!]-apretaba con fuerza los ojos, en señal de desesperación, entonces así tan de repente tenía enfrente suyo nuevamente la mirada de aquella chica, quien algo intrigada, con un signo de interrogación en el rostro, solo atinaba a burlarse de él, para después pedirle la mano y ayudarle a levantarse del colchón.
A continuación lo siguiente que harían sería salir a tomar un poco de aire y comentar lo que había pasado "accidentalmente" hace rato.
Ella le explicaba a detalle lo que según ella pensaba había ocurrido, y él al menos quería creer que eso era la mera verdad, así que simplemente asentía a las respuestas y suposiciones de la chica con un si absolutamente repentino, cosa que a ella le empezaba a molestar, pues sentía que le estaba contestando solo por contestar.
-¡Oye, al menos piensa lo que te digo por un minuto, no me contestes tan rápido!
-¡L-lo siento pero es que!…quiero pensar que es cierto lo que dices-comenzaba a jugar traviesa y nerviosamente con sus dedos, agachando la vista en el proceso.
-Si, yo igual-mientras que ella solo suspiraba resignada, sin poder creer que de entre todos los idiotas retrasados que había conocido hubiera uno solo que le hubiese llamado tanto la atención y así de rápido.
-¡Mira, tómalo como quieras, digamos que fue un accidente!, ¡Por que imagino que esa cara de preocupación que tienes es debido a la niña que estaba contigo cuando te vi!, ¿Cierto?-simplemente no obtenía respuesta mas que con la afligida mirada del chico.
-¿Qué relación tiene contigo, es tu novia?- y así tan de pronto el chico reaccionó sonrojándose a mas no poder, escondiendo ahora si la mirada con mas razón
-¿Acerté?
-¡N-no!-le gritaba exaltado.
-¡Tranquilo pues, chico, je, solo era una pregunta! [¡Así que no es tu novia!, bien, eso me da ventaja a mi, ¿verdad?]-pensaba para si un poco emocionada, aunque así de pronto se daba una cachetada mental por haberlo hecho - [¡Pero que no ves la gravedad del asunto, tonta, él está asustado, y lo que es peor!…confundido]-finalmente suspiraba resignada, y ya sin mas tomaba lo que parecía la decisión mas adecuada en esos momentos.
-¿Te parece si te llevo a tu casa?, ¡Para que ya no se preocupen por ti tus amigos, digo, je, no pensarás quedarte conmigo, ¿o si?-de nuevo ni una respuesta. Su mirada decía desilusión al escuchar sus palabras. Eso le daba a entender que tal ves él también estaba en la misma situación que ella. Lo que pasó los flechó a ambos sin quererlo, y era la primera vez que les pasaba, como para no querer separarse después de aquél "accidente",
No, esa no parecía ser la decisión correcta para ninguno de los dos, ¿entonces que?
Sin pensarla más, y porque estaba empezando a cansarse de hacerlo, inmediatamente le tomó la mano al chico, quien muy sorprendido solo atinó a sonrojarse y a seguirle el paso, pues aparentemente lo traía casi volando, ya que quería llevarlo a un lugar más cómodo para platicar: el parque.
Al llegar al mencionado lugar la chica se acomodó en uno de los columpios, aprovechando que estaba solitario esa noche el lugar, y sin pensarlo el chico entendió que quería "jugar", así que le dio tremendo empujón con ambas manos que al tomarla desprevenida la tumbó al suelo, haciendo que literalmente mordiera el lodo que ahí había (NA: ¡see, eso te pasa por robarle un beso a nuestro querido peli azul! XP)
-¡Que crees que haces, idiota!—la chica se levantó inmediatamente molesta, como ogro y le plantó semejante grito al chico que terminó por asustarlo de mas (¡si que tenía inocencia!)
-¡P-PERDÓÓN!—se abrazaba inconscientemente a si mismo, poniendo grandes los ojos del susto.
-¡Ah, l-lo siento, no fue mi intención…oye ¿siempre eres así de ingenuo?—le miraba un poco sorprendida y molesta, limpiándose la cara con la chamarra que traía puesta (pues no tenía papel o pañuelo para hacerlo ¡A fin de cuentas ya le tocaba llevarla a la lavandería junto con la demás ropa!)
-Lo siento
-¿Por qué?, está bien, no pasa nada—se le acercaba y le acariciaba los cabellos cual si fuera un niño, haciendo que volviera a caer en sus redes y se sonrojara.
De un momento a otro, después de acomodarse de nueva cuenta en el columpio, la chica se quedó pensativa con el silencio de la noche, y así de la nada salió el peli azul, con un pequeño ramito de flores entre sus manos, entregándoselo a la chica, quien un poco sorprendida prestaba atención a la mirada del chico.
-Olvidé agradecerte…por haberme salvado en-l-la escuela—se rascaba la cabeza un poco nervioso para retroceder despacio y sentarse en la banca que ahí había, esperando a que ella se acercara también y así escuchar lo que tenía que decirle.
-Escucha, se que esto es…difícil para…ambos, pero…creo que no podré soportar…el hecho de que lo dejemos hasta aquí—volviendo al instinto de amor se recargó en su hombro, un poco triste y fingiendo sonreír, mientras volteaba hacia el cielo, para divisar las estrellas, con el ramito de flores entre sus manos.
Él comprendía a lo que se refería, y sabía sin duda que eso pasaría, porque lo presentía con tan solo ver la manera en que ella lo trataba y le hablaba. A todo esto, el deseo los atrapó entrelazando de nueva cuenta, y por segunda vez sus labios, en un beso mucho más tierno y tímido, que fue correspondido por los dos.
La noche se les fue así, muy juntos, abrazados a la luz de la luna, él volteando hacia el cielo, y la chica entre sus brazos dormida.
-[¿Qué será…lo que pasará entonces? ¿Hasta donde llegaremos? Perdóname, Noodle] —era lo único que cruzaba por su mente en esos instantes, con la cara totalmente triste.
Esa, la primera noche que compartía con ella, tomó la decisión de dormir en el sofá que estaba al lado de la cama de la chica, tan solo para dejarle a manera cortes lo mas cómodo a ella. Al principio no accedió fácilmente, pues no olvidaba que el chico no terminaba de recuperarse por completo de la explosión y las sustancias que lo transformaron, pero él, con la cara mas seria que no cualquiera haya visto en su rostro no le dio la razón y la sentó en la cama tomándola de los hombros, finalmente, viendo que ella se resignaba con una linda cara de "niña regañada" él le sonreía dulcemente, para ser abrazado por ella misma, quien casi a punto de llorar le pedía perdón por haberlo traído al apartamento sin su consentimiento.
-¡Perdóname, Stuart, por tenerte aquí, por darte la entrada a mi aburrido mundo!—había empezado a llorar.
-No te preocupes…todo estará bien, porque…siempre estaré apoyándote para salir adelante con esto [aunque me duela traicionarte, Noodle] —y él simplemente la abrazaba con todas sus fuerzas. Ahora que se había empezado a interesar en ella algo le decía que no sería fácil "soltarla", pues su terco corazón parecía haberse equivocado de persona, o al menos eso pensaba él.
-Gracias…ahora siento…que si me comprendes—sonreía, con lágrimas en sus ojos y sin dejar de abrazarlo.
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I'm falling down – Avril Lavigne
Pobre niña, locamente enamorada sin parecer ser correspondida. Con las piernas sobre los barandales del balcón de aquél su hogar y el de su fiel amigo (un apartamento) suspiraba, mientras le lloraba a la luna cual lobo en tragedia. (NA: ¡ja, ja, ja, tenía inspiración! XP)
-[¿Por qué me haces esto, Dios?, ¿Es por lo que pasó hace años?, ¿Por qué…no soy una niña como todas las demás?... ¡tu mas que nadie sabe cuanto lo he empezado a amar, no puedes alejarlo de mi tan rápido, no de ese modo!]—había comenzado a soltar lágrimas las cuales caían por el balcón, hasta llegar a parar al pavimento de la calle, donde se perdían entre la tierra y el polvo de la noche.
-¿Noods, estás despierta?—pero en cuanto escuchó la voz de aquél chico rápidamente secó sus lágrimas con las mangas de su piyama. (Una bonita bata azul cielo de manga larga)
-¡Ah, Russel-san, l-lo siento si te preocupe!, pero es que…no puedo conciliar el sueño.
-Lo se, amor, pero no te puedes quedar así por siempre, ¿no crees que eso solo empeorará tu estado?, necesitas descansar, estoy seguro que eso te ayudará a olvidar la amargura de la tarde—la bajaba tomándola por la cintura, cual si fuere su padre, para llevarla entre sus brazos hacia su cama, donde después de arroparla entre las cobijas le revolvió los cabellos y le besó en la frente.
Diario iban a clases, y entre horas libres se le veía "viajando" por la ventana, con tal de que en cualquier momento él la viera y le preguntara el porque de su depresión. Pero por mas que anhelaba ese momento, ese pequeño instante, no pasaba nada, lo único que pasaba era una molesta mosca que se posaba en su nariz, fastidiándola de por medio.
-¡OH, vamos, Noods, no te quedes ahí toda la mañana o si no el almuerzo se nos va a ir, además ya sabes que todos los miércoles hay pizza en la cafetería!
-¡Si, pero no es lo mismo sin él!-fingía pucheros con los brazos cruzados aún en la ventana.
-¡Bueno, no será exactamente igual, pero nosotros dos haremos que así sea!-la tomaba de la cintura para subirla a sus hombros y así llevarla a la cafetería, donde después de escoger mesa le pidió al cocinero le permitiera cambiarle a la TV para ver uno de los programas favoritos de anime de la japonesa; al darse cuenta de lo que Russel pensaba hacer al tener en sus manos aquél control, ella, con su rebanada de pizza a punto de morderla fijó su mirada atenta hacia la televisión, donde encontró a uno de sus tantos personajes favoritos entrando en acción. Ella al instante comenzó a saltar de la alegría al ver como lucía su "amado" personaje ante las batallas.
-[Te lo dije, esta mañana será mas que divertida para los dos]-y ahí entre tanta alegría y gritos de emoción por parte de la niña, él comenzaba a sonreír y a seguirle la corriente a su "pequeña princesa".
Del otro lado de aquella alegría, en algún rincón del planeta, se encontraban la locura y el deseo, a punto de unirse en un solo sentimiento al ver como aquellos dos "enamorados" empezaban a lanzarse más de una mirada dentro de aquél apartamento. Pasados tantos días después de aquél incidente en el instituto, ambos se habían olvidado de la realidad para prestarse total y completa atención a lo que hacían el uno y el otro dentro de ese edificio.
Todas las mañanas desde temprano Stuart se levantaba, y según el horario que habían creado entre los dos, él le preparaba el desayuno a la chica, quien muy agradecida solía llevárselo (NA: al chico, no al desayuno XP) a la cama entre besos y caricias, y él sin poder evitarla se dejaba llevar, un poco temeroso de llegar mas lejos, por lo que cuando a punto estaban de llegar a ese punto en el que él se encontraba acorralado, entre la pared y la chica, con una de sus traviesas manos por encima de su pantalón, él la detenía con un beso, para levantarse de la cama y alejarse de la habitación dejándola con la ropa desarreglada y a medias. Un solo suspiro indicaba que eso le había molestado, mientras que para él eso significaba un alivio.
A la tercera vez que lo atrapaba, pero ahora con ella encima de sus caderas, y él en la cama recostado, ella le reprochó por fin su acto de "cobardía", a punto de darle una cachetada si no fuera por que él logró detenerle la mano antes de que lo tocara.
-¡Por que, Stuart!, ¡Por que no me dejas avanzar!
-¡Porque sabes que así no se hacen las cosas, Paula!-él también tenía garras y aparentemente era la primera vez que las sacaba, pues al parecer solo ella sabía como sacar sus emociones al máximo con sus trucos amorosos.
-¿Entonces como se hacen?, ¿Qué no entiendes que el sentimiento es mutuo?, ¿Qué lo que ambos sentimos…no se puede negar?-un poco resignada se levantó de encima suyo, para sentarse en la orilla derecha de la cama. Él en cambio no decía nada, y mientras se levantaba de la cama se empezaba a entristecer y a confundir más.
-¿Aún sigues pensando en ella?-le dirigía la palabra ahora mas tranquila, pero sin dejar de lado el enojo. Él lo podía sentir, y eso le daba miedo. El solo hecho de ver a la chica así le lastimaba mucho.
-Si
-¿Por qué?, ¿Qué fue lo que encontraste en ella que no puedes encontrar en mi?-seguía con esa tranquilidad.
-No lo se.
-Entonces…no es verdad…que sientes algo ¿por mi?
-Es que…no te lo puedo decir, porque aún no lo se-esas simples palabras hicieron que la chica se diera la vuelta y se compadeciera de su confusión; que se acercara lentamente hacia donde él estaba y que posara ambas manos en su rostro, para que le mirara a los ojos y se sonrojara tan tiernamente como siempre pasaba. Eso era más que suficiente para perdonarle todo a ese dulce e ingenuo chico.
-Entonces…déjame ayudarte, y te prometo que no te dolerá-un par de palabras hicieron que de nueva cuenta cayera en sus trampas, y se dejara llevar por aquello que se había convertido en una droga necesariamente letal para él: sus besos. Y aunque lo negaba él también tenía ganas de llegar mas lejos, pero no se sentía muy seguro porque no podía olvidar a Noodle.
Una noche, de entre tantas que habían pasado en ese apartamento, y después de aquella discusión por la mañana a la hora del desayuno, Stuart se le confesó por fin a la chica, quien mas que sorprendida estaba alegre al ver que después de todo había empezado a aceptar que él también sentía lo mismo que ella.
Mientras ella yacía en su cama, preparando el despertador para el día siguiente, él en esos instantes venía de lavarse los dientes y de ducharse. Con la toalla en su cuello, y los cabellos un poco alborotados y húmedos, se paró en el marco de la habitación y comenzó a sincerarse, muy tímido por todo lo que iba a decir sentía que era lo correcto si ya había llegado hasta el punto de besarla todos los días…Sentía que lo que ambos estaban viviendo era noviazgo.
-Paula…t-tengo que decirte algo
-¿Qué sucede, Stu?—le miraba tan tranquila y comprensiva como siempre, esperando a que el chico se acercara a la cama cual si fuera un niño que buscaba consejo de su mamá.
-C-creo que…me estoy enamorando de ti.
Jaque mate, había dado en el clavo, justo en el punto exacto que hacía que la chica comenzara a enloquecer secretamente.
-¿P-por que llegaste a esa conclusión?—y mientras eso ocurría, ella se levantaba lentamente de entre las cobijas, deslizándose por todo el colchón hasta llegar a una orilla, donde de piernas cruzadas esperaba la respuesta adecuada del chico.
-Porque siento…que he descubierto lo que siento…cada vez que te beso.
-[¿Por Dios, Stuart, no estás hablando enserio, verdad?]—instintivamente la chica solo atinó a cubrir su boca, esperando que algo mas sucediera, pero viendo que no pasaba nada, se levantó un poco, y con un pie en el suelo le tomó de la mano al chico, guiándolo hasta la cama, donde dejó que él hiciera el resto después de plantarle un beso que lo dejó rojo totalmente.
-Demuéstramelo entonces, que es verdad lo que me estás diciendo—le susurraba traviesamente al oído, y con eso daba por hecho que el chico reaccionaría, y así había sido.
Stuart subió a la cama, acorralando a la chica en la pared y sosteniéndola por las muñecas, sin dejar de besarla. Pero el sonrojo no desaparecía de sus mejillas, pues lo que estaba haciendo era nuevo para él.
Entre suspiros y gemidos entrecortados ambos comenzaron a arder en deseo, dejándose llevar por el juego del deseo, y terminando, después de agitados, ambos abrazados y cubiertos entre las sábanas, totalmente desnudos.
La noche y la luna fueron testigos de sus travesuras nocturnas, y de la primera vez que aquél peli azul perdió su inocencia, a manos de la única persona que había comenzado a comprender y a abrir cada una de las puertas de su frágil corazón de niño.
CONTINUARÁ…
