Les traigo la continuación casi después de un año pero espero poder actualizar mas seguido, de verdad lo voy a intentar, mas porque esta historia es bastante significativa para ciertas cosas personales.
Kishimoto es dueño de todos los personajes aquí utilizados! Besitos! Espero leer sus review si no están demasiado molestos y olvidaron la historia!
Cap. IV. La Partida.
Sus manos se movían nerviosas sobre los pequeños bentos que era la quinta vez que ordenaba, frunció el ceño al ver nuevamente las cajas cerradas frente a ella, el olor a comida inundaba totalmente el lugar, llenando sus sentidos de sensaciones del pasado, su adolescencia estuvo marcada por las salidas antes del sol y comidas empacadas, amargas despedidas y sobre todo de incertidumbre, inquietud de poder llevarlo a cabo, cada nueva misión completada representaba una pequeña victoria para su siempre frágil personalidad pero, luego de la guerra no hubo mas satisfacción, no hubo mas inquietud.
-Neji-niisan…- Susurro sintiendo como su corazón volvía a encogerse en su pecho, cada sentimiento de su pasado estuvo lleno de su silenciosa presencia, de su sobreprotectora actitud y sobre todo de sus discretos reconocimientos y orgullo, luego de el ya no había nadie.
El aire a su alrededor cambio con rapidez trayéndole consigo el aroma del jabón y el shampoo que usaba su hijo mayor, sonrió intentando contener la fractura que había dejado expuesta una vez mas, sus ojos se giraron justo por donde ya se dejaba ver el cuerpo del pequeño rubio viendo como su rostro somnoliento se tornaba rápidamente en uno de confusa molestia.
-Okachan y el viejo?- Pregunto con cierta indiferencia haciendo que la ojiblanca se sobresaltara, se cruzo de brazos apoyándose en el marco de la entrada a la cocina y la vio fijamente causándole un estremecimiento. –Acaso no va a ir a despedirte?- Se atrevió a continuar al ver que su madre parecía mas agitada de lo normal.
-Estos días ha estado realmente ocupado con unos asuntos con el kazekage Boruto-kun- Concedió una verdad a medias desviando su mirada y centrándola en la ventana por donde podía admirar los tonos pasteles del amanecer de un nuevo día. –Prométeme que cuidaras de Hima-chan y tendrás cuidado en tus misiones- Pidió de pronto agachándose para quedar un poco mas baja que su hijo sorprendiéndose al verlo mas alto de lo que recordaba.
-Okachan! Estaremos bien- Dijo incomodo desviando su rostro escuchando como la refrescante risa de su madre llenaba todos sus sentidos. –Además quien se va de misión eres tu… Tu eres quien debe cuidarse- Pidió un tono mas bajo disimulando su preocupación.
-Yo estaré bien- Aseguro subiendo sus manos y abrazándose al cuello de su pequeño rubio, recordó de golpe su bella carita redonda del día en que nació y sintió ganas de llorar. –Volveré por ti y por Hima-chan- Agrego tomando las mejillas del niño y obligándolo a girar su rostro para que se vieran fijamente.
-Es una promesa- Concluyo el rubio sonriendo de lado y suspirando para por fin envolver sus brazos alrededor del cuello de su madre y permitirse dejar en evidencia su nerviosismo. –Nunca has ido a una misión de tiempo indefinido-
-Te diré un secreto- Dijo bajando la voz y sonriendo abiertamente al ver la curiosidad bailar en el rostro del menor. –Puede durar solo un mes si así lo deseamos- Murmuro muy cerca del oído del niño sintiendo como poco a poco se estremecía a sus palabras.
-Sera muy rápido!- Exclamo separándose completamente de la mujer y viéndola intensamente. –Lo puedes hacer?- Curioseo dejando que su energía empezara a brotar por su cuerpo haciendo que ella volviera a reír abiertamente.
-Creo que…- Su voz fue interrumpida por el ligero toque en la puerta principal de la casa haciendo que ambos se giraran sorprendidos, la mujer se irguió toda su altura y empezó una marcha rápida hacia la entrada.
-Vienen por ti?- Pregunto desconfiado siguiendo muy de cerca el delgado cuerpo de su madre, la vio negar nerviosa y frunció el ceño sintiendo una insana necesidad de ser el quien abriera mientras ella esperaba en la cocina. –Okachan yo…-
-No pasa nada Boruto-kun- Dijo intentando tranquilizar el siempre carácter sobreprotector de su pequeño hombre. –Puedo manejarlo- Aseguro justo cuando su pálida mano toco la perilla para abrir la puerta principal, escucho como su hijo bufaba quedamente haciéndola sonreír ante su inocencia.
-Ohayo!- La aguda voz llego antes de que se terminara de abrir la puerta de la casa Uzumaki, vio la expresión sorprendida de la pelinegra y al menor de los rubios con una mueca de molestia pero viéndola de reojo. –Quise que fuéramos juntas- Explico asomándose un poco al interior de la casa, la pelinegra asintió abriendo totalmente la puerta para permitirle el paso.
-Hanabi-chan es… Raro verte por aquí- Confeso algo nerviosa viendo como los ojos perlados de la castaña la analizaban con aire ausente para luego centrar su atención en el rubio que se tenso aun mas en su posición.
-Lastima que no me quede para entrenarte- Murmuro mas calmada viendo fijamente al rubio que solo abrió los ojos con sorpresa. –Tu Okachan no te ha dicho que tu y Hima-chan entrenaran con Otosan?- Revelo sonriendo al ver como la rosada boca del niño se abría ligeramente ante el comentario.
-Nani?- Soltó sorprendido viendo de su tía altanera hasta su madre que estaba totalmente paralizada un poco mas lejos. –Es… Cierto?- Dudo en confirmar dicha frase.
-Hai demo… Esperaba que fuera tu Otosan el que les diera la noticia- Murmuro lanzándole una mirada de reproche a la menor que solo alzo las manos en señal de arrepentimiento fingido. –Es para que… No estén tanto tiempo solos en casa… Su Otosan siempre esta ocupado y yo… No quería dejarlos totalmente solos- Afirmo recordando fugazmente la petición que le había realizado a su padre el día anterior.
-Genial dattebasa!- Grito lanzándole al cuello de la pelinegra que lo recibió sorprendida. –Eres la mejor!- Admitió dándole un beso en la mejilla y dejándose caer en un ágil movimiento se giro hacia su tía para sonreírle abiertamente y marchar hasta las escaleras para empezar a subir de dos en dos.
-Matte… Boruto-kun!- Lo intento llamar pero el rubio ya había cruzado por el pasillo que lo llevaría hasta su habitación y probablemente hasta la de su hija menor. –No debías hacerlo- Regaño al tiempo que se giraba hacia su hermana que la admiraba distante desde el marco de la puerta que daba a la cocina.
-Era mejor que lo supiera por ti… Probablemente a Naruto se le olvide decirles y Otosan se molestara- Dijo restándole importancia a lo que había hecho. –Despídete de tu familia, se esta haciendo tarde y debemos irnos pronto- Su voz dejo de ser amable para convertirse en la voz neutral que todos los Hyuuga adoptaban al empezar una misión.
"Todos los Hyuuga menos yo" Analizo para si el reconocer el cambio de su hermana menor, suspirando se resigno a girarse hacia las escaleras de su casa, meditando por un instante si su elección fue la correcta.
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El cielo se llenaba rápidamente de los colores rosados y naranjas que le indicaban que ya empezaba un nuevo día para toda la aldea oculta entre las hojas, frunció el ceño al girarse hacia el camino que le permitiría al resto del escuadrón llegar hasta esa entrada de la aldea.
-Otosan…- La suave y adormilada voz de su hija capto totalmente su atención haciendo que se girara sobre si mismo para verla, envuelta en un grueso suéter rojo su piel tomaba un tono mas rosado que blanco y su cabello negro brillaba intensamente. –Volverás… Pronto?- Interrogo bajando su mirada avergonzada por dejar ver su debilidad.
-Sera un rastreo rápido- Respondió sin querer darle demasiados detalles. –Luego volveré a la aldea- Prometió sintiendo como algo en su interior se removió al no estar realmente seguro de poder cumplir aquello.
-Para siempre?- Quiso saber esperanzada destilando su siempre dominante carácter, el Uchiha solo pudo sonreír de lado y asentir escuchándola gemir emocionada y avanzar hacia el con paso rápido y abrazarlo por la cintura.
-Es bueno saber que podrás estar con Sarada cuando termine esta misión- La voz tranquila de la mujer que lo acompañaba lo hizo girarse para detallar las facciones tranquilas de la pelirrosa. –Sasuke yo…-
-Gomen! Llego tarde?- Un grito agudo corto completamente lo que sea que la pelirrosa le hubiera querido decir, ambos se giraron para ver llegar a una sonriente rubia que saludaba con la mano arriba mientras a su lado iba un pelinegro con expresión distante y en medio un pequeño rubio con la misma expresión que su padre. –Tuvo que esperarme y yo necesitaba ordenar algunas cosas- Explico justo cuando se detuvo frente a la pareja y centrar toda su atención en la pelirrosa.
-Podías hacerlas al volver Okachan- Murmuro el pequeño rubio haciendo que la rubia se girara y lo viera fijamente haciéndolo bajar la cabeza y se retirara dos pasos para ignorarla totalmente.
-Hinata-chan todavía no ha llegado?- Se extraño el recién llegado haciendo que todos se giraran a verlo. –Siempre ha sido puntual- Se excuso sonriendo tranquilamente haciendo que las dos mujeres se centraran en ese detalle.
-Es cierto, es de las primeras en llegar- Concedió la rubia centrándose en la pelirrosa que solo negó al no saber realmente que podía haber atrasado a la ojiblanca. –Aunque si esta con Naruto…-
-Ino! Hay niños presentes!- Se escandalizo la pelirrosa haciendo que la otra riera abiertamente y se girara para centrarse totalmente en su esposo. –Que baka…- Se quejo la pelirrosa girándose hacia el Uchiha que había admirado aquella interacción totalmente ajeno, realmente el no era amigo de esas personas, no había pasado demasiado tiempo con ninguno como para considerarlos de esa forma.
Una nube de humo exploto muy cerca del grupo haciendo que todos se centraran viendo como al despejarse la neblina blanca una capa blanca con naranja ondeaba con el fresco aire del amanecer y un siempre distraído rubio les sonreía abiertamente.
-Que bueno que no se han ido!- Dijo aliviado apenas dio dos pasos hacia el grupo detallando la ausencia de su esposa. –Y Hinata?- Interrogo viendo como todos cambiaron sus expresiones a unas mas serias.
-Naruto se supone que estabas con ella?- Soltó entre regaño y sarcasmo la pelirrosa levantando su puño hacia el recién llegado que retrocedió dos pasos y empezaba a negar con las manos.
-Es que me quede haciendo un papeleo y no me di cuenta de la hora…- Se excuso nervioso viendo como la pelirrosa parecía bastante irritada por su desconsiderado comportamiento. –Ella siempre llega temprano, supuse que solo estaría ella aquí-
-Porque si la misión es con Hanabi-chan también?- Dijo el pelinegro dibujante haciendo que todos se centraran en el. –Hanabi Hyuuga también viene no?- Quiso saber al sentir la confusión adornar el rostro de las dos mujeres.
-Ella siempre llega de ultima- Dijo seguro el rubio restándole importancia. –Es totalmente opuesta a Hinata- Concluyo cruzándose de brazos y sonriendo discretamente.
-Puede que estén juntas entonces- Divago la rubia de coleta girándose nuevamente a su esposo. –Vuelve pronto ne?- Murmuro rodeando el cuello del dibujante y apoyándose en la punta de sus pies le dio un rápido beso en los labios.
-Okachan! Otosan!- Se quejo el rubio que se separo varios pasos hacia el puesto de vigilancia haciendo reír a la pelirrosa y a la pelinegra Uchiha, el líder del clan Uchiha vio nuevamente aquellas escenas, que clase de rutina tenían todos en esa aldea y porque ellos parecían tan cercanos, todos.
"No he estado aquí para esto" Le dijo una voz en su cabeza haciéndolo fruncir el ceño ante la veracidad del pensamiento, giro su rostro intentando no prestarle demasiada atención a la pelea de mentira que tenia la familia que había llegado hacia poco, sus sentidos se extendieron por el camino por donde debían llegar ambas Hyuuga haciéndolo suspirar agradecido al reconocer sus chakras avanzar rápidamente hacia ellos.
Su rostro se giro involuntariamente hacia donde sabia caerían ambas hermanas siendo el único que notara su pronta llegada apretó el mango de su katana buscando tener algo en que cerrar su mano para controlar la incomodidad que sentía ante todo el grupo reunido a su alrededor.
-Gomen- La suave y melodiosa voz de la pelinegra Hyuuga llego primero que su cuerpo llamando la atención de todos. –Me atrase- Acepto al sentir la mirada de todos sobre ella, se sonrojo ante la atención que recibía pero justo cuando iba a decir algo mas el delgado cuerpo de su hermana menor cayo delante de ella en un remolino de cabello castaño.
-Realmente fue culpa de Hima-chan- Comento sonriendo con prepotencia viendo fijamente al rubio hokage y volteándole los ojos se centro en la pelirrosa y en la rubia. –Vendrán también?- Se atrevió a preguntar avanzando hacia ellas.
-Hinata- La ronca voz del rubio hizo que la ojiblanca brincara en su lugar, el frunció el ceño y avanzo los pocos pasos que lo separaban de ella. –Los niños…-
-Boruto-kun decidió que lo mejor era quedarse con Hima-chan en casa el le dará el desayuno- Explico con voz suave apretando sus manos una contra otra frente a si misma. –Yo…-
-Cuídate- Pidió roncamente dejando que su ancho cuerpo cubriera totalmente el de la ojiblanca que sorprendida dejo sus brazos a cada lado sin saber como reaccionar. –Obedece al teme… El sabrá protegerlos- Admitió contra su cabello con olor a lavanda, se hundió en la curva de su pálido cuello apretándola mas contra si.
Jadeo sorprendida al sentir la punta de la nariz del rubio en su piel haciendo que al contacto se erizara, pero una molestia turbo levemente aquella sensación de satisfacción, hacia mucho tiempo que el no se acercaba tanto a ella.
-Yo… Lo hare Naruto-kun- Dijo avergonzada al sentir que todo el grupo a su alrededor había guardado silencio, probablemente viéndolos a ellos. –Ya… Debemos irnos- Casi suplico sintiendo la risa del rubio vibrar por todo su cuerpo moviéndola con el.
-Gomen…- Se disculpo separándose totalmente y rascándose la cabeza haciendo que ella sonriera enternecida por ese comportamiento tan relajado.
-Debemos irnos- Ordeno la gutural voz del Uchiha, literalmente había sentido ganas de vomitar al ver al rubio casi pidiéndole perdón a la mujer de la cual quería tener un descanso, frunció el ceño ante sus propios pensamientos.
-Hai- Dijeron al unísono la castaña menor y el pelinegro dibujante, este ultimo se libero sutilmente de los brazos de la rubia y con un ultimo beso fugaz a los labios de la rubia se posiciono rápidamente al lado del Uchiha.
Hinata dio un paso hacia los dos pelinegros cuando sintió como su esposo volvía a tomarla de la muñeca y la hacia girar sobre si misma para volverla a poner frente a si, sus ojos azules brillaron haciéndola perder la respiración y se perdió en la sensación de calidez con la que el rubio tomo sus carnosos labios.
-Onee-san!- Grito la castaña que de un salto llego al otro lado del pelinegro y con impaciencia murmuraba cosas contra el hokage, el pelinegro solo se limito a admirar como el rubio rodeaba posesivamente la estrecha cintura de la Hyuuga y como esta intentaba liberarse sin mucho esfuerzo.
-Dobe ya basta!- Regaño el Uchiha haciendo que el aludido liberara definitivamente a la Hyuuga que sonrojada camino totalmente aturdida hacia ellos.
-Gomen gomen… Ya váyanse ttebayo!- Grito enérgico subiendo su mano para despedir definitivamente al escuadrón de rastreo del árbol Mazou y sus posibles fanáticos radicales que intentaban perturbar definitivamente la paz de la nueva era ninja.
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El sol estaba casi perdiéndose en el horizonte cuando decidieron parar a descansar, la resistencia del grupo lo dejo gratamente sorprendido, sus ojos pasearon rápidamente por los otros tres miembros del escuadrón notando como solo se dejaban caer pesadamente en un semi circulo a su alrededor.
-Hyuuga- Llamo centrándose en el lugar donde estaba la pelinegra pero vio como ambas mujeres se giraron para verlo con curiosidad. –Hinata- Se corrigió entre dientes haciendo que la pelinegra se sobresaltara y se girara dándole totalmente su atención.
La intensa mirada del Uchiha la hacia sentir totalmente incomoda, era difícil hablar con alguien a quien casi no habías tratado durante toda tu vida y mas en una misión que te llevo tanto esfuerzo conseguir.
-A cuanto estamos?- Interrogo sin variar su expresión pero centrado totalmente en la pelinegra, esta suspiro y junto sus brazos a nivel de su pecho pero lo miraba directamente a la cara.
-Casi medio día al noroeste- Dijo sintiendo como los otros dos dejaron de hacer sus cosas para escucharla hablar, suspiro y desvió su mirada hacia la dirección que había indicado. –A pesar de los años el lugar no ha revivido y lo único que parecía congelado en medio de todo el cráter era el tallo del árbol demo… En una misión decidimos pasar por el lugar y…-
-Habia arboles a su alrededor cierto?- La corto el pelinegro dibujante haciendo que todos se centraran en el. –La raíz ha estado monitoreando el área cada cierto tiempo, cuando vimos los primeros brotes nos acercamos demo, el árbol estaba exactamente igual- Concluyo sin dejar de ver a la pelinegra.
-Cuando mi escuadrón y yo llegamos al árbol vimos un nuevo anillo en el tallo de siempre y un ligero rastro de chakra en el por lo que dedujimos que alguien había empezado a utilizarlo- Hablo intentando quitarse la sensación de ser analizada por el único Uchiha del grupo.
-Demo es imposible!- Se quejo la castaña acercándose a su hermana mayor y poniéndose frente a su mirada avergonzada. –Se supone que ese lugar estaba muerto-
-Probablemente empezaron reviviendo la tierra alrededor para ver como reaccionaria el tallo y les dio algún tipo de fruto para haberlo arrancado de esa forma- Volvió a hablar el dibujante y las hermanas se centraron en el pero el Uchiha solo escuchaba sin separar su vista de la pelinegra que ya había pasado totalmente de su presencia.
"La carta y esto están conectados" Se dijo retrocediendo dos pasos para alejarse de las deducciones que estaba haciendo el resto, se retiro hacia la sombra del árbol mas cercano permaneciendo vigilante pero ahorrándole la necesidad de intervenir en una discusión que no los llevaría a nada.
La fresca brisa de la tarde bailo sobre su cuerpo haciéndolo suspirar, llenándolo con los aromas conocidos de bosque y tierra mojada, de frutos y ríos cercanos, incluso el sonido de uno que otro animal, sus sentidos se relajaron permaneciendo ligeramente vigilantes, se permitió luego de muchos años descansar entendiendo que había otros que pudieran reaccionar ante un posible ataque, una sensación extraña corrió por su cuerpo haciendo que abriera los ojos confundido, frunció el ceño y subió su mirada encontrándose de lleno con la mirada perlada de la mayor de las Hyuuga, la vio apretar su boca avergonzada y desviar su mirada hacia la castaña que seguía discutiendo alguna cosa con Sai, bufo extrañado y decidió descansar en la rama de los arboles, la mujer le producía una rara mezcla de curiosidad y rabia cortesía enteramente de su mejor amigo.
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La noche llego tan rápido que no tuvo tiempo de analizar como había pasado realmente ese primer día de misión, se habían limitado totalmente a marchar en la dirección que ella les marcaba mas el Uchiha nunca pareció cansarse y el resto decidió en un mudo acuerdo mantenerse en movimiento tanto como el lo hiciera.
"Hanabi-chan esta agotada" Se dijo viendo como la castaña se había quedado inconsciente casi en el instante que coloco su bolsa para dormir antes incluso de siquiera comer algo de la comida que ella había preparado para ambas, suspiro girándose disimuladamente hacia el árbol en el que dos horas antes había desapareció el líder de la misión.
-Naruto siempre me contaba que durante los descansos el se alejaba del resto- Fue la voz del pelinegro dibujante lo que la saco definitivamente de sus pensamientos, se centro en la cálida y natural sonrisa que le regalaba, ella solo asintió centrándose nuevamente en su hermana menor.
-Cuan difícil podría ser encontrar a quienes sean que este haciendo esto?- Su voz escapo en un susurro tan bajo que incluso la mas lánguida brisa se hubiera llevado sus palabras sin dejar que llegaran a su destinatario pero al escuchar un suspiro resignado del pelinegro entendió que si había logrado escucharla.
-Depende de cuan rápido se movieran y la fuerza que tengan- Analizo el dibujante cerrando totalmente el bento que había estado entre sus manos, casi no había comido por lo que la Hyuuga opto por concluir definitivamente su propia comida.
-Crees… Crees que sean como Madara y Obito?- Se atrevió a interrogar apretando sus manos sobre su regazo, la presencia de la maldición de la sangre de los Uchiha se había hecho evidente en esos dos personajes, uno tan famoso y otro casi un total fantasma.
-Sinceramente no lo creo- Intento tranquilizar a la mujer a su lado y subió su mirada hacia la luna que empezaba a desaparecer en medio del cielo, quedando como una sonrisa de dientes luminosos. –Estamos completamente seguros que ya no hay mas Uchihas y los biju están protegidos por lo que nadie podrá volver a intentar realizar el Tsukuyomi infinito- Su voz fue pausada y algo distante restándole importancia a una repetición de aquella casi trágica experiencia.
"Hay alguien capaz" Su mente razono desviando su mirada hacia el árbol que estaba a varios metros de donde habían decidido armar el campamento, se centro nuevamente en el dibujante a su lado viendo como el la observaba en silencio haciéndola sentir torpe y descuidada.
-Naruto confía en el- Se atrevió a decir viéndola fijamente, inclino ligeramente su rostro hacia un lado para sonreírle y con un fluido movimiento se puso de pie y se dirigió hacia su propia bolsa de dormir. –Deberías descansar Hinata-chan, el viaje será largo y bastante agotador- Le aconsejo inclinándose junto a su mochila y con dos sellos de invocación varias criaturas parecidas a perros salieron de un pergamino y se perdieron rápidamente en la noche.
-Que descanses Sai-kun- Dijo a modo de despidida la ojiblanca poniéndose de pie, lo vio asentir justo cuando terminaba de cubrirse el cuerpo ya acostado totalmente, se quedo varios minutos congelada en su posición, viendo el fuego bailar lánguidamente movido solo por las corrientes de aire, pasando de un brillante naranja a rojos y casi azules rápidamente, ella solo se limito a admirar aquella hiptonizante danza sin pensar absolutamente en nada.
"Realmente cuanto lo conoce Naruto? Y Sakura? Cuando el ha dedicado su vida a viajar, como pedirle que rinda fidelidad a Konoha cuando paso casi la mitad de su vida odiándola?" Analizo sintiendo como su cuerpo se acalambraba ligeramente, bostezo abiertamente y negó con la cabeza queriendo quitarse las dudas sobre aquel hombre casi desconocido para ella.
Coloco el bento en su mochila y se dedico a estirar su bolsa de dormir, colocándola cerca de su hermana menor y del fuego que ya empezaba a desaparecer entre las ramas consumidas, bostezo una vez mas y sonrió ante la fría caricia del aire contra su piel cuando se permitió quitarse la ligera chaqueta manga larga lila que cubría su traje de ninja de la hoja.
"Si Naruto-kun confía ciegamente en el yo… Yo debo confiar en que nos llevara a salvo a casa" Reflexiono antes de perderse totalmente en el mundo de la inconsciencia.
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Sus ojos negros se abrieron al sentir como sus tres acompañantes respiraban tranquilamente unos metros mas abajo, estiro su espalda en un rápido movimiento y se dejo arrastrar por la gravedad hasta el comienzo del árbol donde horas antes se había dedicado a escuchar fugazmente una discusión sin sentido.
El fuego casi extinto bailo lentamente, con un ritmo tan pesado que imaginaba que le quedarían máximo 10 minutos mas de luz, se giro y con rapidez desenvaino su katana y corto algunas ligeras ramas del árbol que había sido su refugio al finalizar ese primer día de viaje, escucho el sonido amortiguado de las ramas al chocar con la tierra casi húmeda por la fría noche que estaban pasando.
-Demasiado engreídas- Murmuro para si al empezar a recoger las pocas ramas que corto para revivir ligeramente el fuego y poder comer en completo mutismo, estando solo sin estarlo realmente, sus ojos se clavaron fugazmente en las hermanas Hyuuga viendo como dormían en la misma posición y las manos de las dos estaban estiradas hacia la contraria casi tocándose reconociendo entre sueños su cercanía, frunció el ceño al descubrir que le hubiera gustado experimentar eso con su hermano mayor.
"Itachi" Pensó dejando que las ramas crujieran al caer contra la llama moribunda, el calor creció casi al instante pero un frio habitaba en su interior, un frio que desde la ultima vez que había visto a su hermano se había sembrado en su alma y había crecido lentamente entumeciendo cualquier sentimiento demasiado excesivo para el.
Su mente lo llevo a pensar irremediablemente en su única hija, sus rasgos totalmente Uchiha un poder que tal vez en algunos años desapareciera totalmente del mundo ninja, una hija no podía mantener su línea sanguínea y con este egoísta pensamiento supo que seria otra noche sin dormir.
"Debería pensar en un bebe?" Se sorprendió a si mismo con esa conclusión, después de todo el había decidido que no lucharía contra el destino y si este le permitía mas descendencia era para dejar crecer nuevamente al clan Uchiha. –Sin nuestra maldición- Murmuro su mantra personal apretando sus dedos contra su katana, gruño y decidió perderse definitivamente entre la danza de llamas que cobraban fuerza con cada rama consumida pero irónicamente con esto se acercaba rápidamente a su propia muerte.
