DREE POV

Después de pasar el rato en nuestra hora libre, fuimos a cenar. Nos colocamos a la misma altura en nuestras respectivas mesas para poder mantener contacto. Al estar las mesas de Hufflepuff y Ravenclaw juntas, solíamos sentarnos cada una en el lado de la mesa que daba al pasillo central, de forma que quedábamos espalda con espalda y podíamos charlar, girándonos. La comida estaba realmente buena, y además como no había comido antes, todo me pareció mucho más rico. Observaba el ambiente a medida que comía, y me percaté de que, para mi desgracia, podía ver a los merodeadores desde mi sitio ¿Siempre iba a tener que verlos cuando comíamos? Me di la vuelta para avisar a Dee.

- Tssssssss eh Dee! - Esta se dio la vuelta.
- ¿Qué pasa?
- Ahí están - le dije, señalándolos.
- Pero no señales... - me reprochó mientras se levantaba de su asiento y venia hacía mí, pues cuando teníamos que decirnos algo importante, nos acercábamos a la mesa de la otra y nos agachábamos a su lado. Nunca he sido muy discreta, y ella que es "doña perfecta", nunca desaprovecha la oportunidad de "refinar mis modales".
- Que cara tienes Dree, como me gustaría poder comer mientras lo miro - esto lo dijo bajito para que nadie se enterase.
- Yo también preferiría estar mirando otra cosa la verdad.- Dije mirando hacia la mesa de Slytherin -Además si tanto quieres verlo, ¿Por qué no comes sentada en la otra dirección?
- ¿Tiene mala cara verdad? - Estaba pasando de mí completamente, mirando a Remus.
- ¿Qué? ¿Me estás escuchando?
- No, no te estoy escuchando, deja de quejarte y dime, ¿A que tiene mala cara? - Me cogió la cara por la barbilla, con los dedos en los mofletes y me giró hacia la mesa de Gryffindor. Por un momento me fijé solamente en Remus.
- Está horrible, más aun de lo normal - Y me reí, pero Dee ni se inmutó, tenía la mirada fija puesta en Remus. Y con preocupación me dijo:
- ¡Tenemos que hacer algo! Hay que averiguar que es lo que le pasa.
- ¿"Tenemos"? ¿He oído "tenemos"? Pero si no le pasa nada, seguramente tendrá un mal día, nada más. Pregúntaselo directamente.
- Ya le he preguntado y le quita importancia; pero yo sé que es algo grave.
- Y si él no le da importancia, ¿por qué se la tengo querndar yo? Si es que a mí... - Vi la cara de Dee, la cara que siempre me ponía para conseguir que le ayudase- Está bien Dee, pero déjame cenar. Cuando terminemos, hablaremos.

Dee se fue a su mesa mucho más feliz. Y yo me quedé mirando a Lupin: sí, estaba raro, muy raro. Así que ataqué las patatas que me había servido, y traté de olvidarme un poco. Al terminar, Dee y yo nos encontramos a la salida del Gran Comedor.

- Bueno, ¿tienes alguna idea? - le dije, no muy animada.
- Lo he pensado mientras comía, bueno a decir verdad, apenas he comido, no podía quitármelo de la cabeza. - "Esta niña, siempre igual" - ¿Y si buscamos en la biblioteca?
- ¿La biblioteca? Ya buscas cualquier escusa para entrar enrnla biblioteca.

- No, me refiero a que podríamos investigar qué es lo que le pasa, averiguar sobre enfermedades, a ver si encontramos algo que se parezca a lo que tiene.
- Vale, vale, no hace falta que te sulfures. Vayamos pues.- Y nos pusimos en camino hacia la biblioteca.

DEE POV

La biblioteca era un sitio donde se podía encontrar textos sobre cualquier cosa imaginable; desde cómo hacerte rizos en los pelos de la nariz a cómo alimentar a un dragón recién nacido. Por eso, si lo que Remus padecía era una enfermedad conocida, en la biblioteca encontraríamos la respuesta. El problema era que había millones de libro en esa biblioteca; sin incluir la sección prohibida. En resumen, que íbamos a marearnos bastante antes de encontrar nada. A demás, la biblioteca cerraba a las ocho, así que solo teníamos hora y media para indagar.

Al llegar a la cuarta planta y entrar en la biblioteca, Dree y yo nos sentamos en nuestra mesa habitual, cerca de la sección de Pociones. Estaba situada más o menos en el centro de la biblioteca, así que era un lugar "estratégico" desde el cual teníamos cierta facilidad para llegar a las demás secciones, en caso de necesitar consultar libros de otros temas.

-He pensado - le dije a Dree - que podríamos separarnos. Tu mira en la sección de Animales Mágicos, a ver si encontramos enfermedades producidas por picaduras o reacciones alérgicas a venenos o algo así. Yo miraré en la de Pociones; buscaré algo así como intolerancia a ingredientes de pociones y cosas por el estilo. No creo que nos de tiempo a mucho más antes de las ocho. ¿Te parece?

-Vale, pero rápido, ¿eh? ¡Que es viernes! Ya tengo bastante con pasarme toda la semana aquí por obligación como para estar también aquí en los ratos que tengo para divertirme.

Pobre Dree, pensé mientras me dirigía a la estantería más cercana para examinar los títulos de los libros. Está aquí ayudándome, cuando sé que preferiría estar en su sala común jugando al snap explosivo y comiendo ranas de chocolate. Cuando vaya a Hogsmeade le tengo que comprar algo…

Revisé de arriba abajo la estantería que estaba más cercarnde la mesa y seleccioné 5 volúmenes. Los cogí y los puse en la mesa haciendo una pila con ellos, agarré el de más arriba (Filtros y pociones mágicas) y comencé a ojearlo. Al momento volvió Dree con otros cuatro tomos, de los cuales tres trataban sobre dragones.

-¿Qué?- me dijo al ver mi cara de escepticismo- Puede que le mordiera un dragón de pequeño… - lo dudaba, pero comprendí que la tarea le sería menos tediosa si buscaba en libros que ya de por sí le interesaban; y nada le interesaba a Dree tanto como los dragones.

Yo ya había mirado cuatro de mis cinco libros, sin haberrnencontrado nada que pudiera ponernos sobre la pista de qué le pasaba a Remusrncuando Dree me preguntó

-Oye, ¿tú qué opinas de los hombres-lobo?

-¿Qué?- le dije. ¿A qué venía esa pregunta?¿Qué teníanrnlos hombres lobo que ver con Remus?

-Si, que qué piensas de los hombres-lobo.

-Pues, la verdad, nunca me lo había planteado… Cuando los estudiamos, los vimos casi como una criatura mágica más, pero lo cierto es que detrás de cada hombre-lobo hay una persona, ¿no? Es decir, que durante 29 días y noches al mes, es un hombre normal, y sólo es una bestia una noche de cada 30. Pero claro, esa noche ya no es la persona que era durante el resto del tiempo… No sé, es bastante complicado. Porque no se debería juzgar al hombre por lo que hace el animal, pero tampoco se puede ignorar lo que el animal haga, aún cuando el hombre no sea consciente de ello. Aunque también es cierto que hay hombres-lobo que cuando son hombres se enorgullecen de lo que hacen siendo bestias; y eso ya escaso aparte, pero…

-Uff uff yo solo te había preguntado para saber si te daban miedo, y me has soltado la charla de tu vida…

-Ahh lo siento jejeje, ya sabes que cuando me dan la oportunidad me pongo a hablar como las locas… Lo siento.- y le puse mi mejor cara de "niña buena" para demostrarle que realmente lo sentía.

-No pasa nada, ya me voy acostumbrando jajajaja. Bueno,al caso; ¿qué, te dan miedo?

-La verdad es que un poco. Aunque rnno sabría decirlo, porque nunca he visto ninguno.

-A mí no mucho, siempre que estén a cierta distancia; como los dragones.

-Jajajaja tú y tus gustos extraños.

-Oye Dee, se que estamos muy bien aquí, buscando enfermedades y picaduras mágicas y eso pero son casi las ocho y no hemos encontrado nada. ¿Podemos irnos ya, porfa? ¿Porfa?- su carita de bebé me enterneció tanto que tuve que acceder.

-Vaale. Venga, vamos a hacer algo divertido. ¿Me preguntas Transformaciones?- le dije tendiéndole el libro. Sabía que eso la sacaba de quicio y de vez en cuando me gustaba hacerla rabiar.

-Hija, no sé cuál es tu concepto de algo "divertido" pero "preguntarle Transformaciones a Dee" no entra en el mío.

-Jajajaja ya lo sé, mujer. Era una broma. ¿Te hacen unas ranas de chocolate antes de irnos a nuestras salas comunes?

-Sabes que nunca me negaré a las ranas de chocolate.

Después de tomarnosrnlas chocolatinas, nos despedimos y nos fuimos cada una a su sala común. Yo estaba bastante cansada, así que nada más llegar, saludé a mis compañeras de habitación, me puse el pijama y me quede dormida al momento.

DREE POV

El fin de semana se me hizo eterno, nos lo pasamos haciendo deberes y estudiando. Aunque a Dee se la veía contenta, yo me estaba amargando; pero como a ella le gustaba esudiar, siempre me ayudaba y yo se lo agradecía. Si no fuera por ella ¿qué haría yo? También salimos a disfrutar de la nieve y jugamos con los cromos de las ranas de chocolate, y tuvimos momentos de relax que eran agradecidos por ambas.

En la noche del domingo, mientras dormía tuve una pesadilla, que consiguió despertarme. No recuerdo muy bien de lo que iba, pero creo que tenía algo que ver con un hipogrifo que mordía a Severus en la explanada de entrada al no cogía el sueño, me levanté y abrí la ventana para que me diese el fresquito, bueno, el frío, porque hacia un auténtico frío fuera. Y me puse a mirar por la ventana el paisaje (se veía la linde del bosque y parte del sauce boxeador, ya que dormía justo en la planta de la entrada) de repente algo me distrajo, ¿Pero qué? Si mis ojos no me engañan estoy viendo un ciervo, un lobo esquelético y un... una especie de perro enorme con muchísimo pelo... Y ¿quién es ese? ¿Peter Pettegrew! ¿Qué hace ahí, rodeado de animales salvajes?

Y de pronto, ocurrió lo que nunca imaginé, Peter, el más insignificante de los merodeadores, empezó a encogerse; era como si viese los pétalos de una flor cerrarse, pero a cámara super-rápida: creo que se estaba transformando en una ardilla, o una rata, o un mapache o algo así, porque en la oscuridad no se veía bien. Lo que fuera, era pequeño. Entonces Peter era… ¿era un animago? Cerré la ventana corriendo. Peter un animago… No me lo podía creer y los otros tres animales, ¿también serían personas? ¿O solo unos "amiguitos" que había hecho en el bosque? Me metí otra vez en la cama y me tapé intentando no pensar y dormirme, y recordé que Peter no era tan listo como para hacer eso solo, ¿quizás los merodeadores eran los otros anmales? Esos si eran capaces, aunque no podía dar nada por hecho; tengo que averiguar más. Pero mañana, ahora era hora de dormir. Quizás cuando me despierte me dé cuenta de que esto es solo parte del sueño…