Disclaimer: Los personajes de TWD no me pertenecen.
Cuarta entrega de mi pequeño aporte/historia "La Greene Equivocada"
Maggie acomodaba las pocas nuevas pertenencias que había tomado del Club de golf, encima de una pequeña cajonera con cierto pavor. Se sentía rara, luego de 3 días de absoluta inestabilidad y locura, acomodando cosas quién sabe por cuánto tiempo y en compañía de nada menos que el menor de los Dixon.
Ya había dejado de llorar, quejarse y simplemente aceptaba con un mutismo muy raro en ella, la situación, las vueltas de la vida y el saber que de ahora en más comería muchas más serpientes y ardillas de lo que ella alguna vez hubiera estipulado.
Cerró el cajón que estaba revisando. Esa habitación pertenecía a una chica, estaba muy segura que casi de su edad. La ropa que le quedaba un poco ajustada pero servía. No había tenido ropa sana y sin manchas de sangre o sudor en varios meses. Durante el día, en esa zona de bosques hacía calor, pero de noche refrescaba demasiado.
Se probó unos short de jean y una musculosa gris. Le gustaba. Y se sentía mal por ello. Para completar su outfit se calzó una camisa suelta, de cuadros negros y rojos, que la hizo sentir más cómoda, más como ella era. Pasó distraída los dedos por los lomos de los libros, eran todas grandes novelas románticas.
¿Tendré el lujo de leer uno de estos de corrido? Se preguntó mientras seguía revisando cajones, y se acercaba de tanto en tanto a la ventana de la habitación, en busca de personas o caminantes.
Daryl estaba abajo y le había dicho que él se encargaba de la seguridad y de acomodar la planta baja, mientras ella hacía lo suyo arriba. En realidad, él no quería verla, ni cruzársela después de la calurosa discusión que habían tenido. Todavía sonaban en su cabeza que todo era culpa de él y de Merle. Esa chica no sabía de lo que hablaba ¿O sí?
Maggie estaba a punto de bajar con un par de latas de atún y coctel de frutas cuando se paró en seco en la escalera. No lo haría. Se volvió, muy segura de sus pensamientos, y volvió a guardar las latas en la mochila, junto a una muda de ropa y varias cosas útiles. Esa sería su mochila en caso que las cosas no funcionen y deban irse rápido de ahí, no cometería el mismo error que tuvo en la prisión, de donde se fue sólo con lo que vestía.
Mientras revisaba las gavetas del baño superior, encontró analgésicos, antibióticos, unos packs de preservativos y shots de energía, estilo red Bull pero supuestamente naturales.
- Una chica ocupada, ah?- Señaló Maggie a la nada mientras cerraba las gavetas y ponía unos baldes y fuentones de agua dentro de la tina, sin volcar. Esa agua era de pozo, era una locura pensar que si se quedaban ahí, tendrían agua potable por mucho tiempo. Como estaba muy segura que ella dormiría en la pieza contigua, se llevó esos baldes para refrescarse de noche o "tirar" la cadena del baño. No había necesidad de ser un cavernícola si tenían los medios para no serlo.-
No tuvo noción del tiempo que estuvo en el piso superior, simplemente quería tener un momento a solas, perderse entre varias contratapas de libros para ver cuál la convencía y leer, nada más y nada menos. Debía mantener la mente ocupada porque pensar en Glenn y Beth le dolía. Le dolía demasiado, a decir verdad.
Dentro de esa burbuja que se había creado, se sentía segura, limpia, hidratada y hasta con almuerzo. No tenía necesidad de bajar y encontrarlo a él. Era en vano y seguramente terminarían discutiendo.
Daryl por su parte pensaba lo mismo que Maggie, pensar en los muertos era en vano. Por ello no entienda porque la vocecita gritona de la muchacha retumbaba en su cabeza, diciéndole "Todo se fue al diablo el día que trajiste a Merle a la prisión".
Mientras cortaba algunos troncos para llevarlos a la chimenea de noche, trataba de recordar el 'cuando' se generó todo; cuando el Gobernador se había metido en sus vidas, cuando en dos minutos se perdió lo que habían construido en meses. Machaba tronco, tras tronco cuando cayó en sí.
Maldición, si fue culpa de Merle.- Miró a la nada, teniendo el hacha en el aire y los pulmones vacíos, sin aire dentro.- Mierda.-
Era verdad.
Cuando Michonne se apareció en la prisión, con la fórmula de Judith, era porque Merle la había perseguido para matarla, y para rematar, no conforme, secuestro al "chico coreano y una chica bonita" para complacer al Gobernador. Pudo haber tenido su redención cuando secuestro a Michonne para entregársela a ese sádico, a cambio de salvar la prisión; pero nooooo… Todo le salió al revés y terminó el muerto. Dejándole mucha hambre de sed al Gobernador, una Michonne vivita y coleando y una prisión rebosante de gente traidora, mala (a su punto de vista) y feliz que destruir.
Puede que si como que no, pero si Merle no hubiera vuelto a sus vidas, existía la chance de que nunca hubieran conocido a ese hombre. Ese maldito que casi abusa de Maggie, y lo obligó a pelear a muerte con su hermano mayor.
Se había dejado caer contra el tronco áspero de un roble con el hacha en sus temblorosas manos.
- Mierda, Merle.- Hizo su tan típico tic de morderse el labio y tocarse los mismos con los dedos sucios, y suspiró.- La cagaste, bro.-
"Cómo siempre". Podía sentir a Merle en su oído hablándole. "Deberías estar acostumbrado, hermanito".
Fue hasta la bolsa que había robado del Club de golf, que estaba dentro de la cocina y oyó, desde arriba a Maggie tararear una canción distraída. Sonaba triste. Ella salió dentro de todo sana y bien de su encuentro con el Gobernador, pero las cosas podrían haber salido muy distintas. Él podría haberla quebrado con su propio cuerpo y dignidad, y no con la vida de Glenn.
"Y de quién es la culpa?" La voz de Merle dentro de su cabeza se justificaba con que sólo cumplía ordenes, y que Rick y el nunca tuvieron que abandonarlo en aquel techo.
Sacó unas cuantas latas que tiro sin cuidado alguno sobre la mesada y tomó la botella de Ron con ambas manos. Dubitativo.
- No lo vale.- Se dijo a sí mismo y, más seguro de sí, la dejo al lado de la chimenea; con eso encendería el fuego rápido de noche.-
Siguió trabajando afuera, colocó unos alambres con latas, ramas, botellas plásticas con piedras adentro. Todo lo que pudiera hacer ruido en caso de caminantes. Estaba atardeciendo, y era la primera vez en 3 días que su cabeza tenía un poco de paz, lo cual no sabía si era bueno, porque le daba pie a pensar todo lo que pudo haber sido y no fue, y lo que lamentablemente si fue.
Miro hacía la ventana de arriba. Maggie estaba sentada en el alfeizar de la ventana con un libro en la mano, aprovechando los últimos instantes de luz solar. De tanto en tanto levantaba la mirada asustada, buscando caminantes donde no había, por trauma o costumbre. Demonios. Había arruinado la vida entera de esa chica desde que su familia entro en la prisión e incluso antes de eso: Desde que su propia sangre la tomó como rehén, amenazando a Glenn para que se fueran con él a Woodybury.
Aún no entendía como ella podía seguirlo y dormir cerca de él. Era de la misma sangre del hombre que le cagó la existencia. Daryl cerró los ojos, tratando de no pensar en eso, en no seguir enroscando sus pensamientos, pero cada uno de ellos terminaba así.
"Es por tu culpa"
"Fue culpa de Merle"
"Tú lo hiciste"
"No lo buscaste bien después del ataque"
Cada maldita posibilidad que se le ocurría terminaba siendo culpa de los Dixon.
Entro angustiado a la casa. Ya había hecho todo el trabajo necesario afuera y no tenía por qué seguir allí. Camino como un lobo enjaulado de una punta a la otra.
Sabía que Maggie lo había escuchado, pero aun así, no bajo a verlo. No bajo a ver si el necesitaba ayuda. ¿Por qué?
"Porque te tiene miedo"
"Porque piensa que eres igual que él"
"Porque eres igual que él"
Se dio cuenta que estaba tomando a tragos largos el Ron, cuando ya iba por su cuarto trago. Dejo la botella en el aparador y se quedó respirando fuertemente, con todos esos malditos pensamientos en la cabeza. Sabía que lo que hacía estaba mal, pero que demonios, ya la había cagado tanto que unos horas de malestar más para Maggie no harían nada. Al menos eso fue lo que la voz de Merle le dijo en su cabeza.
Al cabo de media hora, se sentía mareado, con ganas de vomitar ya que hacía meses que no bebía alcohol, pero nada de eso le importaba. Se reía de sí mismo y de la situación.
Tomó unos troncos, y los hecho sin orden alguno en la chimenea, y comenzó a derramar Ron encima.
Un poco para la fogata, un poco para mí.- Decía mientras divertido volcaba la bebida encima de las maderas. Prendió fuego en la chimenea y casi se queda sin cejas debido a todo el alcohol de su aliento y los troncos. Se sentó en una mecedora, con los ojos chispeantes y ausentes a ver el fuego crecer, mientras que, por alguna absurda razón, comenzaba a tirarle prendas de vestir, manteles, y todo lo que estuviera a mano al fuego para que crezca ante sus ojos.-
- QUÉ DEMONIOS HACES?- Gritó Maggie asustada. Bajo las escaleras apurada, por el humo y olor a quemado que había en el lugar y se encontró con un muy tranquilo Dixon quemando ropa ante un avivado fuego que podría quemar la casa donde estaban.- DARYL! QUÉ DEMONIOS!- Gritó enojada cuando el cazador todo lo que hizo fue mirarla de arriba abajo y encogerse de hombros, ignorándola por completo.- Demonios, demonios.-
Maggie se metió al baño de planta baja y tomo una cacerola gigante llena de agua. Haciendo un gran esfuerzo se acercó a la chimenea y lo apagó, dejando a ambos en la penumbra y cubiertos de humo.
- Qué demonios crees que haces?- Daryl se levantó de la mecedora enojado, y levemente mareado- Pase toda la puta tarde cortando esos trocos, Greene.- Se acercó lo suficiente para que Maggie notara el aliento etílico del hombre.-
- Estuviste bebiendo. Perfecto!- Ironizó la chica tomando la botella de Ron del aparador y dirigiéndose a la cocina.-
- Hey, devuélveme eso.- Siguió a Maggie con pasos torpes pero firme, intentando quitarle la botella.- Maggie, Maggie. MAGGIE!- Maggie se volteo de manera prepotente mientras dejaba deslizar por el pico de la botella todo lo que quedaba de la bebida por la cañería de la cocina.-
- Imbécil.- Susurró enojada. Todo el día en paz para terminar así, con un Dixon ebrio, estúpido, sin leña para calentar el hogar y sobria.- Vete a tomar un baño, Daryl. Apestas a alcohol.-
- Ah, sí? Porque no vienes conmigo?- Maggie lo miró con los ojos como plato, con un pequeño dejo de miedo.-
- C…cómo?- Intentó sonar valiente y firme pero no lo logro, simplemente ese Daryl "suelto de boca" la había agarrado con la guardia baja. Lamentaba haberse puesto esos shorts de jean, y la blusa que le quedaba ajustada. Por suerte la camisa a cuadros, roja y negra le quedaba un poco grande y cubrió la mayoría de su torso con ello, abrazándose a sí misma. Se cruzó de brazos y levanto la frente en alto.-
- Claro que no! Cómo te meterías conmigo! - Gritaba Daryl, sin escuchar a Maggie ni notar su incomodidad.- Porque soy el maldito Dixon! Por mi culpa toda la familia de Maggie está muerta!- Daryl gritaba mientras se apoyaba en las escaleras, bloqueándole el paso a la muchacha. Maggie suspiró un poco aliviada, ya que el eufemismo de que se duchen juntos era por otro tema que nada tenía relación con su cuerpo.- ¿Cómo demonios puedes estar conmigo, Greene? Eh?- Se acercó a la muchacha que seguía apoyada en la encimera de la cocina, junto con la botella de Ron vacía a su lado.- ¿No te doy asco? ¿Por qué no huyes?-
Le estaba haciendo preguntas sin coherencia, sin hilo de continuación. Maggie, que estaba sobria, no entendía muy bien por donde venía la mano y lo miraba preocupada. Su cercanía la perturbaba, del mismo modo que la perturbaba en ocasiones contadas Glenn y su plan galán. Bajo la cabeza confundida, deseando que Daryl se alejara de ella, se olvidara que estaba ahí, pero no. El seguía haciéndole preguntas estúpidas, que por algún motivo, para el si tenían coherencia.
- ¿Por… que no te vas?- Le dijo chocándole frente con frente, enfrentándola. Ella había visto a su padre muchas veces en ese plan de borracho prepotente. Y muchas veces las cosas que hacía era por temas inconclusos, cosas sin resolver, y se lo agarraban con la primera persona que tenían enfrente. Lamentablemente Maggie era la única persona en su vida ahora.- Vete, vete.- Repetía Daryl chocándole cabeza con cabeza. Maggie intentaba ignorarlo, seguía de brazos cruzados y se mordía la lengua para no discutirle. Siguió violando la cercanía de ambos unos minutos más, susurrando frases agresivas, fuertes, inconclusas, hasta que Maggie, alterada le respondió:-
- ¡¿Eso es lo que quieres?!- Descruzó los brazos, dolida, preocupada y harta de aguantar esa situación.-
- No- Dijo Daryl un poco sorprendido y dando dos pasos atrás.- Es lo que tú quieres.- Y la señalo acusándola con el dedo.-
- Yo no quiero irme de aquí.- Señalo Maggie abriendo los brazos, señalando la casa.- ¿Qué demonios te sucede?-
- Si, si lo quieres, por Merrrle.- Dijo Daryl señalando el nombre de su hermano como una burla.- Es todo nuestra culpa, ¿recuerdas? Tú lo dijiste. ¿Y sabes qué? ¡Tienes toda la maldita razón! Yo te arruine la vida, así que ¡vete!-
- ¡Sí!, ¿sabes qué? ¡SI! ¡Tú estúpido hermano me arruino todo! ¡TODO!- Le espetó Maggie recuperando los dos pasos que él había retrocedido.- ¡TODO! Pero no me iré, si alguien tiene que irse eres tú, ¡estúpido!- Maggie grito por todo el dolor que le causaba pensar en Merle, su papá y Glenn. Se sobaba la panza, y se agarraba la cabeza, alternando ambas acciones frenéticamente. Hizo todo lo contrario a la calma mental que uno debe tener ante una persona ebria. Pero la situación la había superado, Daryl era un borracho agresivo verbal, y ella era perfecta para las discusiones.
- Me iré.-
- Muy bien, vete, no vuelvas más.- Maggie lo miraba fijo a los ojos, y no le importaba que estuviera en ese estado, él estaba siendo egoísta, dejándose llevar, tomando alcohol y no protegiendo la guarida de ambos.- No me insistas más que me quede contigo, deja de actuar como que nada te importa en esta maldita vida, deja de actuar como que no te duele las muertes que sufrimos y déjame morir sola en cualquier lugar, ¡porque eso es lo que quiero!- Gritó Maggie y abrió los ojos sorprendida de sí misma. La declaración que acababa de hacer, hacia 3 días que se la hacía mentalmente, pero nunca a nadie más.-
- Maggie…-
- No, no, yo…-
Se produjo un silencio desgarrador entre ambos. Solo se podía oír la respiración forzada de Daryl y alterada de Maggie.
- Debí buscarlo más. Debí buscarlo más.- Dijo Daryl de repente, aceptando un error.-
- ¿A quién?- Susurró Maggie secándose las lágrimas.-
- Al Gobernador. Si lo encontraba, lo acababa y hoy tendrías a tu padre.-
- No es tu culpa, Daryl...-
- Ayer dijiste que si lo fue.-
- Tú no eres Merle.- Cedió, acepto y entendió Maggie al verlo tan destruido al hombre. Tal repercusión habían tenido sus palabras en el menor de los Dixon que en este momento su rostro expresaba pura tristeza y dolor. Daryl siempre fue metódico, buscaba lo mejor para el grupo de forma callada y servicial, por lo menos durante su estadía en la prisión. Ahora estaba devastado, frenético y mal. - No eres Merle.-
- Si lo soy.-
- No… No, Daryl, no.- Maggie bajo los brazos rendida y estiro la mano.- Ven conmigo.- Daryl no se la tomó, así que ella lo busco y tiro un poco de el para llevarlo al baño. El espacio era chico, y la cercanía entre ambos era perturbante. Daryl actuaba como un niño chico, tratando de ninguna manera tocar a Maggie. Ella cómo pudo, colocó a Daryl en la bañera sentado y vestido. Con los dedos temblorosos y el pensamiento constante de Glenn en su mente, le abrió la camisa y se la quitó, con suma suavidad.
Se encontraban en una penumbra muy marcada, así que Maggie prendió dos velas que había dejado previsoramente allí. Vio en la espalda del cazador una serie de cicatrices que por unos instantes, la dejo sin aliento. ¿Quién en su sano juicio le hace eso a otra persona? Estuvo a punto de pasar las yemas dedos por las heridas, cuando se recordó que Daryl que era como un ciervo, difícil de tocar y acercarse. Sacudió la cabeza, tratando de no pensar en eso, luego llegaría el momento de hablarlo.
Cogió uno de los baldes de agua natural, se arremango la camisa en ambos brazos y se hizo una coleta en el cabello. Sin decir nada, comenzó a mojarle la cabeza, el cuello y la espalda al cazador; y Daryl, se dejaba hacer, envuelto en un trance que nunca pensó que podría pasar. La paz entre ambos. Ella le mojaba la cabeza con un pequeño vaso y con la otra mano le acomodaba el cabello para atrás, era un acto casi enternecedor, si no fuera por la cara de seriedad de ella.-
- Maggie…-
- Shhhh…- Dijo la chica, sumida en sus pensamientos, en la declaración suicida que acababa de hacerle minutos antes, esperando que él no la recordara y las cicatrices de su espalda. Daryl se dejó ser, abrumado por todo lo que había pasado en esos tres días y lo más serio que pudo dejo escapar tres estúpidas lágrimas, que nunca en su sano juicio hubiera dejado escapar frente a alguien si no hubiera estado ebrio. Se enojó consigo mismo y de un manotón hizo volar el vaso con el que Maggie lo estaba refrescando, se tomó la cara con ambas manos y dejo escapar un sonido frustrante. De puro dolor contenido.- ¡Daryl!- Le reprochó Maggie por el vaso tirado.-
- No te mueras, Maggie.- Dijo en voz muy muy baja, todavía con ambas manos protegiendo su rostro, dejando a una Maggie estática, arrodillada al lado de la bañera. Tragó saliva con un dolor insoportable en el pecho, al ver a Daryl Dixon quebrado. Todo este tiempo el, la había dejado ser, llorar, insultar, pero nunca dejarse vencer, y ahora él estaba vencido; ella no lo cuido a él y ni pensó el impacto de sus insultos y palabras hacia el hombre que todo este tiempo la cuido. Impulsada por la soledad, el dolor y su blando corazón, se acercó al hombre y le abrazo la cabeza y parte de un hombro, como acunándolo. Protegiéndolo.- No puedo perder a alguien más.- Se dejó vencer y no peleo ante el tacto de la chica, que en el lugar más cercano a su oreja, desde el cuello, seguía oliendo a frutas. Se dejó abrazar por Maggie Greene y se sentía mal por ello. El no merecía eso, él trajo a la vida de ella la peste de Merle, y no merecía su cariño.-
- Está bien.- Dijo Maggie finalmente, en lo que parecía una eternidad. Lo soltó y sonrió sin mostrar los dientes, como una sonrisa compasiva.- No me moriré, Daryl.- Se alejó del hombre un poco y le paso el balde grande, que el coloco en medio de sus piernas.- Lo que si pediré es que te bañes, porque hueles horrendo.- Intentó reír, queriendo cortar la tensión del momento, pero aun no era propicio.- ¡Espera, espera, espera!- Dijo Maggie levantándose apurada del suelo y acercándose a la puerta.- ¡Déjame irme, al menos!- Ya que Daryl, un ebrio obediente, comenzó a desabrocharse los pantalones sin vergüenza alguna.-
Daryl estuvo prácticamente una hora encerrado en el baño, recuperándose de su ebriedad, y realmente avergonzado de salir fuera de allí. Para cuando se animó, se encontró a una dormida Maggie en la mecedora, tapada hasta el cuello con una manta tejida que Daryl había sacado antes de los armarios y preparado para la noche.
Sabía que no todo estaba sanado, y había muchas cosas que aprender a manejar entre ambos, pero lo más difícil, ya estaba puesto en la mesa y dependía de ambos aprender a manejarlo y aceptarlo.
Él no era Merle.
Ella no iba a morir.
Sinceramente, de corazón, espero que les haya gustado!
No olviden, dejar sus comentarios, que cambiarían, que no, si les gusta, lo que sea!
Gracias!
MéridaMad
