-¿Bella?- Alice en vez de llamarse de esa manera debería de llamarse despertador, nunca se cansaría de interrumpir mi sueño.
-Déjame dormir Al-logre decir aun medio dormida.
-Lo haría Bella-contesto algo avergonzada- pero me intriga un poco saber porque duermes sobre un montón de hojas.
En ese momento lo recordé todo, "Animal" pensé mientras por mi mente pasaban mil y un maneras de torturarlo, claro que con mi mala suerte tal vez todos esos planes terminaran en mi contra. Alice aun me miraba con la confusión en su mirada.
-Estoy durmiendo entre hojas porque a media noche me di cuenta de que la mejor manera de disfrutar un campamento es durmiendo a la intemperie donde me encuentro propensa a cualquier bicho raro.-conteste por fin con el sarcasmo en mi voz.
-Que ocurrencias tan extrañas tienes Bells- ahí estaba, el patán ese disfrutando de un café. Era la viva imagen del descaro.
-¡TU!- grite sin poder contenerme mas, había pasado una mala noche y eso era imperdonable- ¡ERES EL HOMBRE MAS DESCARADO, CABEZA HUECA Y PATAN QUE HE CONOCIDO EN MI VIDA!¡CUALQUIER ANIMAL PUDO HABERME ATACADO Y A TI ESO TE IMPORTA UN BLEDO!¡ERES UN IDIOTA EDWARD ANTHONY MASEN Y NI UN CHIMPACE TE LLEGARIA A LOS TOBILLOS!¡PUDRETE!- le hice un no muy educado gesto con la mano, dejándolo con la palabra en la boca y a mi hermana aun sumida en la confusión, pero me importaba un comino, solo quería entrar a la carpa y recuperar mi dignidad al menos con una ropa presentable.
Alice noto a la perfección que mi humor estaba de perros, por lo cual aunque se la comía la curiosidad evito preguntarme algo pues valoraba su vida. Edward me miraba de reojo con una sonrisa brillando en su semblante, como me encantaría borrarle esa sonrisa con una buena cachetada. Toda mi vida había sido así, al menos hasta mis 13 años, no sé qué le ocurría a ese hombre que nunca me había dejado vivir en paz, siempre encontraba alguna manera de amargarme, el día en que me mude a Italia grite victoria, y mi padre tuvo que tener la maravillosa idea de invitarlo a mi boda, estaba llegando al punto de la desesperación a este paso mis nervios estarían de punta para el día de la boda. "Tranquila Bella mantén la cordura", lo intentaba pero el tenia algo que me desequilibraba por completo, no sé qué hacer, simplemente no lo sé.
-¿Estás bien cariño?- a Esme Cullen no se le escapaba nada.
-Dormí mal mamá, eso es todo. Sabes que me pongo gruñona.-conteste quitándole importancia, aunque sabía muy bien que de esta no saldría tan fácil.
-Cualquiera dormiría mal si pasara la noche sobre un montón de hojas.-susurro con dulzura.
-Edward es un niño mental madre, tiene un gigante maní en la cabeza te lo juro.
-Estoy segura de que no lo hace con mala intencion.-dirigio una tierna mirada a Edward.
-Claro, solo quería ser amable y dejarme dormir tranquila sin su compañía.-sarcasmo.
-Edward tal vez solo intente llamar tu atención, en ese modo si puede seguir pensando como un niño.
-¿Para que quisiera llamar mi atención?-cuestione de verdad llena de curiosidad.
-Bueno tal vez…
-¡VAMOS DE EXCURSION!-un grito así solo podía salir del cuerpo más pequeño de la familia.
Mi padre nos explico que haríamos algo así como una carrera, quien pasara por las 5 banderas que coloco en el bosque y llegara primero al campamento ganaría y quienes perdieran serian sus sirvientes, no tengo idea de en qué momento coloco las banderas pero ya todos nos alistábamos para la carrera, me agrado bastante la idea hasta que nos informo que lo haríamos en los mismos grupos en que dormíamos, definitivamente empezaba a creer que mi papa me odiaba rotundamente.
-No pongas esa cara Bells, seguro será divertido- aun cuando intentaba ser amable lo odiaba, mi respuesta fue intentar matarlo con la mirada.
-Todo esto es tu culpa pitufa-Alice y yo nos colocábamos los tenis.
-¿Qué cosa?-fingió inocencia pero sabía muy bien de que hablaba.
-No tendría que soportar a Edward más de la cuenta si hubieras compartido tienda conmigo, me traicionaste.
-Bella no puede ser tan malo, Edward es un amor.
-Si eso es un amor no quiero saber que sería lo contrario.
-Tenle paciencia, dale una oportunidad.
-He pasado 10 años dándole una oportunidad.
-Me conto que anoche no quiso dejarte afuera pero se sintió muy ofendido cuando lo levantaste a media noche y comenzaste a gritarle sin razón alguna, me comento que estaba teniendo un buen sueño.
-Ofendido-bufe- de verdad que le deberían dar el premio por descaro.
Stop…tenía un buen sueño ¿soñar conmigo era un buen sueño?, me sonroje y de inmediato borre la idea de mi mente.
-Hare que papa te cancele la tarjeta Alice y esa será mi dulce venganza.
-Te olvidas que hace 5 años que me pago yo solita tontita.- beso mi mejilla y se fue con mama y Rose.
-Bueno ya les explique el objetivo del juego, la única regla es no arrancar los banderines-mi padre tomo un termo de agua y se acerco al final del campamento, todos lo seguimos- ¿llevan todos sus teléfonos?-asentimos y cada quien copio su camino.
Hicimos una gran parte del trayecto en silencio, Edward silbaba una nana que no logre reconocer, se mantenía a una distancia de un metro y medio lejos de mí, de vez en cuando giraba asegurándose de que siguiera tras de él, se detuvo fijando su mirada en un árbol caído dándose cuenta de que ahí sobre él estaba el primer banderín, le tomo una foto con el celular tal como nos indico mi padre y siguió caminando. Los banderines eran de 5 colores diferentes precisamente para que no fotografiáramos el mismo 5 veces como trampa. Me sorprendía un poco que Edward estuviera tan callado, incluso comencé a extrañar su voz aunque esta solo hacía que me molestara ¿qué ocurría conmigo? no podía sentir nada por Edward, yo amaba infinitamente a mi Alec…Alec, ¿que estaría haciendo mi amor en este momento?
Habían pasado ya tres horas desde que encontramos el primer banderín, empezaba a preocuparme el hecho de que no encontremos ningún otro después de tanta caminata, mi padre sería incapaz de colocar los banderines tan lejanos unos de otros.
-Edward…
-No estamos perdidos-comento como si leyera mi mente.
-Perdóname pero no estoy de acuerdo-me atreví a decir.-llevamos 3 horas dando vueltas Edward y ya comienza a anochecer.
Bufo disponiéndose a ignorarme y seguir con su camino, de un momento tropezó con algo, estampando todo su cuerpo contra un charco de lodo, aun con el miedo de estar perdida una carcajada estridente salió de mi boca. Edward estaba empapado de lodo, era una imagen muy graciosa, parecía un monstruo de barro considerando que tenía el seño fruncido por el disgusto, intente calmar mi risa sintiendo la amenaza de su enojo pero se me era imposible parar a estas alturas me sostenía el estomago mientras me revolcaba de la risa sobre las hojas caídas de los arboles.
-Me alegra que te diviertas con mi desgracia Isabella- había olvidado que cuando se molestaba me llamaba por mi nombre completo.
-Se nota que el mundo tiene una manera perfecta de girar-seguía riendo sin control- al fin algo a mi favor-de un momento a otro me vi envuelta en un lodoso abrazo, mi risa ceso de inmediato.
-¿Ya no te hace gracia Bells?- el tarado aun no me soltaba.
-Eres un idiota-masculle, luchando por zafarme de su abrazo aunque ya estaba cubierta de lodo.
-Gracias-sonrió y por fin me libro de su abrazo.
-¿Puedes aceptar ya que estamos perdidos?- cambie de tema antes de que terminara asesinándolo.
-Estamos perdidos- se resigno, tome mi celular y me di cuenta de que no tenia señal alguna- los teléfonos no tienen recepción acá, tu padre pidió que los trajéramos solo para tomar las fotos.-me informo con tranquilidad.
-Eso es absurdo… ¿Cómo te mantienes siempre tan sereno?-guarde mi teléfono y me tire entre las raíces de un gran árbol.
-Cuando tienes una hermana como Rosalie y un cuñado como Emmet la serenidad se vuelve tu única aliada- Edward seguía parado, mirándome interrogante- ¿piensas quedarte ahí sentada y esperar a que nos desperdamos de un momento a otro?
-Estoy cansada y la palabra "desperdamos" no existe.
El tarado solo giro sus ojos como respuesta, tomo asiento a mi lado y observo a una pequeña ardilla que comía nueces al pie del árbol de al frente.
-Se parece a Alice- comento divertido.
-Un poco.
-Tu te pareces al enano gruñón de Blancanieves.-me miro y quede perdida en ese par de esmeraldas.-lo siento Bells.
-…-su disculpa me tomo desprevenida- ¿Qué sientes?
-Dejarte durmiendo en la intemperie, debiste pasar una mala noche.- realmente se veía arrepentido.
-Las nuevas experiencias siempre son buenas- ¿Por qué dije eso?
Aunque la noche se acercaba y estábamos en medio de la nada sin saber en que dirección ir ya no me sentía asustada, por primera vez tener a Edward conmigo me hacía sentir segura y a gusto, el me miro por unos segundos y sonrió, no esa sonrisa burlona que siempre me sacaba de quicio sino una sonrisa llena de dulzura, le devolví el gesto y me abrazo.
Edward si tiene un corazón siendo tonto y todo. Este capitulo aunque es corto me gusto mucho, fue divertido escribirlo adoro esas pequeñas peleas entre los dos xD. Espero que les guste tanto como a mi. Besitos
