Dissclaimer: Card Captor Sakura le pertenece a CLAMP.
La historia si es mía, por favor NO LA COPIEN.
Por amor
Emiko hime-sama
El sonoro ruido de la mano de Sonomi contra la mejilla de su hija sonó por toda la estancia ruidosamente, causando un gran alboroto.
-¡Su majestad! –dijeron varias personas sorprendidas mientras que la princesa Tomoyo seguía arrodillada en silencio.
No se arrepentía. No se arrepentía de haber corrido a brazos del príncipe inglés. Estaba dispuesta a que su madre hiciera lo que quisiera, pero ella lo seguiría amando hasta el fin de sus días. No se arrepentiría ni tampoco tenía miedo.
Sonomi estaba furioso y a la vez enojada. Alzó la mano dispuesta a golpear una vez más la mejilla de su hija. Tomoyo cerró los ojos para esperar el golpe que nunca llegó.
Abrió sus ojos amatistas para ver lo que había pasado: Tamaki había detenido la mano de su madre. Tomoyo miró alertada a su prometido, nadie tocaba a la reina y si alguien lo hacía significaba la muerte. Sin embargo, era diferente para Tamaki. Él era un príncipe y tenía suficiente autoridad para detenerla. Sonomi se soltó furiosa y todos sus guardias la escoltaron hacia la salida.
Tamaki suspiró y le tendió una mano a Tomoyo quien aún se encontraba en el suelo.
-No debió hacer eso. –dijo Tomoyo con la vista fija al suelo y el cabello escondiendo su rostro.
Tamaki no respondió y la levantó. Cuando se hubo levantado beso la mejilla y la mano en donde había recibido numerosos golpes.
Tomoyo no dijo nada y dejo que lo hiciera. Le debía demasiado.
-Es mi culpa que le hayan hecho eso, princesa. Yo la convencí de que fuera. –dijo el joven rubio de ojos azules.
-Tamaki-sama….
Tamaki le sonrió y la guió hasta llegar al jardín. Abrió una sombrilla y se la dio a Tomoyo quien la recibió gustosa.
Tomoyo se veía feliz y no parecía darle importancia a los numerosos golpes que había recibido por parte de su madre. Vestía un kimono color lavanda del mismo color de la sombrilla y llevaba el cabello suelto mientras que el viento jugaba con ellos.
Sonreía felizmente mientras caminaba y daba vueltas feliz y libremente como si fuera la mujer más feliz del mundo.
Tamaki sonrió por eso y caminó detrás de ella, se sintió feliz aún sabiendo que esa felicidad se la había dado otra persona. Una que no era él y que nunca lo sería.
-Lo siento, princesa. –dijo Tamaki una vez más al ver la marca que había dejado la marca del golpe de la Reina Sonomi.
-Tamaki-sama. –dijo Tomoyo acercándose a Tamaki y tomando su mano con sus dos delicadas y finas manos. Lo miró con ternura con ojos infinitamente agradecidos y felices. –Me hizo la mujer más feliz de este mundo por dejarme ir.
-Aún así… yo… le cause… estas heridas….
-Quien me causó estas heridas fue mi madre, pero aún así no la culpo. Nadie causó estas heridas más que yo misma. Y no me arrepiento.
-Pero…
Tomoyo le sonrió dulcemente callando todas sus protestas. Tamaki le devolvió la sonrisa después de un tiempo.
Tomoyo tomó la mano del príncipe rubio alegremente para correr entre las numerosas rosas que había en el jardín que había planeado plantar su difunto padre.
Entonces paró en seco.
¿Qué había sucedido con su hermano Syaoran y Fanren?
-¿Le sucede algo, princesa Tomoyo? –preguntó alertado Tamaki.
-Tamaki-sama. –dijo Tomoyo preocupada. -¿Qué paso con Syaoran, Fanren, Futtie, Shiefa y Feimei? ¿Están todos bien?
-Princesa Tomoyo. –dijo Tamaki preocupado. Le había ocultado la noticia todo ese tiempo, pero…. Ya era hora.
Tomoyo le miró alertada.
¿Había sucedido algo?
Si así había sido todo había sido culpa. Por culpa de su egoísmo…
-Princesa Tomoyo acompáñeme.
Tomoyo le miró aun más asustada y preocupada y miró la mano que le tendía el joven. Después de unos minutos tomo su mano temblorosamente y Tamaki la apretó fuerte, enfundándole valor.
-¿Luna? –dijo Eriol tocando la puerta fuertemente.
La había tocado numerosas veces esperando que Luna respondiera, pero no lo hacía y todo lo que se escuchaba eran los llantos que la joven rogaba por reprimir.
Eriol lo sabía. Sabía cuánto Luna lo amaba, y le dolía tener que lastimarla de esa forma, pero no había otra opción. Él amaba a Tomoyo y eso no cambiaría por Luna. Había elegido a Tomoyo por sobre Luna. Pero sentía esa culpa y esa frustración de no poder hacer nada por Luna.
-¡Luna! ¡Por favor, abre la puerta!
-Eriol. –dijo Luna lentamente esperando que no se hiciera tan notable el tembloroso y doloroso timbre de su voz, lo cual no lo logro. -¿Ama a la princesa Tomoyo? Entonces, ¿Qué soy yo para usted? ¿Su segundo plato?
Sonaba enojada y a la vez dolida pero en realidad eso no era lo que quería decir. Ahogo otro sollozo para continuar.
-No debería estar aquí, ¿sabe? La princesa Tomoyo debe estar ansiosa esperando verlo de nuevo. No interferiré…. Por eso por favor, deje de lastimarme tanto. Eligió a Tomoyo sobre mí entonces, por favor, ¡deje de hacer que me enamore cada vez más de usted! –eso ultimo lo grito y lo dijo con todas sus fuerzas que logró que Eriol se alejara de la puerta sintiendo una estaca en el corazón enterrándose cada vez más y más. -¡Deje de lastimarme! Ya lo entendí. No soy suficiente para usted. No lo soy. Lo sé. También se que la princesa Tomoyo le ama, por eso… -eso lo dijo más lentamente. -¿Puede ser feliz y olvidarse de mí?
Sonaba cruel pero en realidad Luna era la que más sufría en esa situación.
Si Eriol hubiera visto lo que se encontraba al otro lado de la puerta, hubiera visto todo lo que Luna sufría y estaba sacrificando, incluso poniendo su propio corazón y alma en esas palabras para dejarlo ir.
Luna se encontraba arrodillada dentro de una habitación toda desordenada algo muy raro en ella. Vestía un vestido amarillo y sus cabellos desordenados cubriendo su rostro. Tenía una mano sobre el pecho tratando de detener inútilmente su llanto.
"Por amor lo dejare ir. Por amor seré yo la que sufra, llore y se consuma en su propio dolor y no él."
"Por amor dejare que ella lo enamoré, y que ellos sean felices"
"Por amor no dejare que el sufra"
"Por amor le haré saber que ya no soy un obstáculo y que se olvide de mí, y como se que tiene un corazón tan puro no lo hará, entonces hare que me odie con toda su alma hasta querer verme muerta y así yo misma me consumiré en mi propio dolor"
Era lo que se decía Luna una y otra vez. Lo haría porque lo amaba. Lo haría por amor.
Estaba dispuesta a sufrir, llorar y sacrificar todo por él.
Sacrificaría hasta la última gota de su sangre, el último aliento de su frágil vida, el ultimo fragmento de su alma y la última esperanza de su corazón solo para verlo feliz.
-No. –fue la respuesta de Eriol quien estaba recargado en la pared. –Luna. Yo no seré feliz hasta verte a ti feliz. No puedo olvidarme de ti porque te lastime demasiado como para hacerlo. La culpa me perseguirá por toda mi vida. Amo a Tomoyo y nunca la dejare de amar pero… tu eres mi amiga. La que me enseño el mundo y la que fue mi luz cuando estaba encerrado en la obscuridad del castillo. Por eso… -dijo Eriol sacando una llave de su bolsillo. –No dejaré que tu sufras solo para verme feliz, no dejaré que sacrifiques más de lo ya haz hecho.
Entró a la habitación sintiendo una punzada en el corazón cuando vio a Luna en ese estado tan lamentable.
Amiga.
Con eso le bastaba.
Había llorado toda la noche por él. Y aún así, él estaba allí, junto a ella su mano en su mejilla.
"Por amor, estaré a su lado cuando ella no pueda aunque después sea yo la que más sufra."
Eriol sabía que así la lastimaba aún más pero si no hacía eso…
Luna se consumiría ella misma.
Luna se aferró al pecho de Eriol fuertemente aún sabiendo que él no le pertenecía. Le bastaba esa compañía.
Eriol dejo que se aferrara más no le devolvió su abrazo. No pudo. Y Luna lo sabía.
-Joven Eriol. –dijo un joven sirviente. –Lamento interrumpir, pero un joven solicita su prescencia. Dice que es urgente.
-Gracias. ¿Puedes decirle que pase?
-Sí. –dijo haciendo una reverencia.
-¿Luna? –preguntó Eriol.
Luna se separó lentamente y fue por un cepillo. Se arregló el pelo y mirando al espejo, mirando sus ojos color miel, mismo que había heredado de sus difuntos padres. No le quedaba nada más que Eriol. Y eso le bastaba.
Eriol no la miró, estaba pensando en quien podía ser el joven y que necesitaría.
Cuando hubo terminado de arreglarse Luna se acercó a Eriol y le sonrió.
Eriol sintió otra punzada en el corazón cuando pensó en todo lo que debería de estar reprimiendo la joven, pero le respondió la sonrisa.
Y entonces el joven entró. Era un joven que tenía cubierto todo su cuerpo y cara con una capucha. Cuando hubo llegado enfrente de ello se quito la capucha para verlos.
-Mi nombre es Tamaki, soy el que fue escogido para ser prometido de la Princesa Tomoyo. Lamento interrumpirlos pero vengo por orden de la Princesa Tomoyo. ¿Me puede acompañar? Usted puede acompañarnos también, señorita Luna, ¿presumo?
Luna asintió con la cabeza.
Eriol lo miró alarmado.
-¿Sucede algo?
-Es un asunto privado, si no le importa.
Eriol le examinó y pensó que no había peligro.
Llegaron después de unos 30 minutos en caballo a un lugar bastante alejado del pueblo.
-¡Tomoyo! ¡Syaoran!
Si. Era Syaoran. Cubierto de varias heridas vendadas arrodillado sobre una lápida. Eriol jamás lo había visto así. Un hombre tan orgulloso como él, de rodillas, dependiendo únicamente de una espada encajada en el suelo para no caer en el mismo. Se acercó lentamente con Luna y Tamaki detrás de él y leyó el nombre de la lápida: "Fanren Li".
Eriol abrió la boca y luego la cerró para pensar en algo coherente que decirle. Syaoran tenía una luz extraña en sus ojos. Una luz de venganza.
-No sólo fue Fanren, Eriol. –dijo Syaoran hablando por fin sorprendiendo a Eriol por rencor y la furia que había en su voz. –Futtie, Shiefa, Feimei. Las 4. Mis 4 hermanas. No hicieron nada malo. –dijo apretando la espada fuertemente. –Dime, Eriol. ¿No te arrepientes de no haber dejado ir a Tomoyo?
Eriol se sorprendió tanto por esa sonrisa que le dedicó Syaoran tan llena de furia y venganza.
-Si la hubieras dejado ir, si sólo la hubieras dejado ir por unos segundos esto no habría sucedido. Más sin embargo… sucedió.
Dijo levantándose tomando su espada y dándole la espalda.
-Dejo a mi hermana en tus manos, Eriol.
Las palabras de Syaoran fueron como una daga en el corazón de Eriol, una daga de culpabilidad.
"Solo por unos segundos"
Tenía razón solo la tenía que haber dejado ir por unos segundos, hubiera podido distraer la atención de todos y así las pocas descendientes directas para el trono no hubieran muerto. Miró al piso fijamente no sabiendo que decirle. Syaoran tampoco esperaba respuesta. Una chispa de odio, venganza y decisión se asomo por sus ojos.
-Nii-sama. –dijo Tomoyo.
-Tomoyo. –dijo Syaoran con una voz tan llena de autoridad y a la vez tristeza que Tomoyo no pudo evitar escucharlo. –Eres una Daidouji, hija de Sonomi Daidouji que con sus palabras, con su voz mato a mis hermanas. A las hijas de la reina Ieran Li, mi madre. A la única a la que llamaré Reina mientras esté vivo. Eres hija de Hien Li. Compartimos la misma sangre más sin embargo, tu sangre… está mezclada con la sangre de esa mujer. Con esa mujer que me quitó todo. Mi trono, mi fortuna, mis derechos. Pero eso nunca me importó. Esperaba que con el tiempo se diera cuenta de sus errores y que alguien le hiciera entrar en razón. No cambió, su corazón siguió latiendo por la ambición del trono y dinero. Su sangre está contaminada con maldad pura que mató a mis hermanas. Tomare mi venganza. Si tratas de interferir, Tomoyo… no dudare en enterrar esta espada en tu pecho.
Entonces Eriol reacciono antes que nadie y apuntó con su espada a Syaoran.
-¡Eriol! –gritó Luna.
-Eriol. ¡No! –gritó Tomoyo alertada con las lágrimas en sus mejillas que habían bajado inconscientemente.
-Eriol. La muerte de mis 4 hermanas no las desperdicies. No debes apuntar esa espada contra mí, y lo sabes. Debes de estar al lado de mi hermana Tomoyo ahora mismo. No desperdicies tiempo, energía y sentimiento. Sabes bien lo que tienes que hacer. Amala y cuídala hasta el fin de tu vida. –dijo acercándose a Tomoyo y besándole la frente. –Lo siento Tomoyo, dejare de protegerte. Tengo algo que hacer. Ódiame si quieres, Tomoyo. Pero… mis hermanas… -dijo apretando la espada con fuerza.
-Nii-sama. –dijo Tomoyo.
-Deberías de dejar de llamar "hermano" a la persona que asesinara a la que te dio tu vida, Tomoyo.
-Nii-sama. –dijo firmemente Tomoyo. –No te odio. Tampoco te odiare por matar a mi madre. Gracias por cuidarme hasta ahora y por no odiarme a mi ni a Eriol por esto. Nii-sama. Te quiero. –dijo Tomoyo.
-Gracias Tomoyo.
Tomoyo le sonrió tristemente sabiendo que perder a su madre, perder a su hermano y perder a sus 4 hermanas con quien no había tenido una relación cercana pero que aún así sabia que eran buenas personas, era el sacrificio que tenía que hacer para estar con la persona que más amaba.
Eriol no pudo perdonar a Syaoran.
Todos esos años de amistad. Todo lo que había pasado juntos había sido real. Syaoran fue capaz de decir que mataría a Tomoyo. Eso nunca se lo perdonaría. No le importaban sus años de amistad.
Tomoyo lo podía haber perdonado pero su perdón no se lo había ganado.
Luna parecía pensativa.
Estaba segura que había visto ese joven en algún lugar con una niña de cabellos castaños y ojos esmeraldas en algún recuerdo de su infancia.
Syaoran… Syaoran….
-¡Syaoran-kun! –dijo Luna sorprendiendo a todos.
Hasta donde sabía era la primera vez que se veían entonces…
Además otra cosa que les había llamado la atención a todos, incluso a Eriol era el acento japonés. A todos excepto a Syaoran quien se dio la vuelta para ver a la joven.
-Luna-chan. –dijo Syaoran. –¡Luna Koizumi! ¿Qué haces…? ¿Por qué…? ¿Por qué estas con Inglaterra? ¿No eres japonesa?
Todos se sorprendieron pero ni Luna ni Syaoran parecieron darse cuenta.
Luna era japonesa.
Aunque fuera rubia con ojos color miel era japonesa.
-Syaoran-kun. –dijo Luna quien aún tenía los ojos hinchados por el llanto. De su cuello se quitó una cruz y se la puso a Syaoran.
-Pero… Luna-chan… esto es…. –tú lo necesitas más que yo. La primera vez que te vi, fue cuando éramos pequeños. Aún eras un príncipe, ¿No es cierto? Yo acababa de perder a mis padres y no tenía amigos. –dijo Luna perdiéndose en algún tiempo del pasado mientras los demás escuchaban con atención. Luego te vi corriendo con Sakura-chan, escapando de tus guardias, diciendo que no dejarías ir la mano de esa niña, ¿verdad?. –dijo Luna sonriente. -Tú me diste esa cruz y me dijiste que algún día sería feliz, me diste esperanza.
-Sólo fue un encuentro que no duro más de unos minutos….
-¡Pero me diste esperanza! Poco después el Señor Hiraguizawa me encontró y me acogió en su castillo. Me cuidó y me crió. Ahora soy prometida de Eriol pero…. –paro allí para no llorar. Eriol y Tomoyo sintieron una punzada en el corazón a la vez. Luna sacudió la cabeza y levantó la vista a Syaoran. –Muchas gracias, Syaoran-kun. –dijo abrazándole.
-Luna-chan… -dijo Syaoran dulcemente.
-Cuídate mucho, Syaoran-kun.
Eriol la miraba sorprendido. Luna nunca le había contado esa historia y siempre le había contado todo.
Bien, Syaoran nunca había conocido a Luna y tampoco había escuchado hablar de ella pero… pero… todo eso era…
-Tamaki. –dijo Syaoran.
-¿Si? Joven Syaoran. –dijo hincándose de rodillas.
Tamaki había sido fiel al mandato Li y por lo tanto aún siendo un príncipe le daba su lealtad a su príncipe Syaoran.
-Muchas gracias, Tamaki. –dijo Syaoran levantándolo. –Este es un favor mío. –dijo Syaoran haciendo que Tamaki le mirara interesado. –Luna-chan. Cuida de ella, como también cuida a Tomoyo. Ellas son las únicas mujeres que no voy a ser capaz de proteger. Yo protegeré a Sakura con mi vida y. Vengaré a mis hermanas.
-Si, su majestad.
-Te has convertido en un gran amigo mío, Tamaki.
-Gracias… Syaoran.
Syaoran le sonrió y Tamaki hizo lo mismo.
-Eriol, no se que tanto me odies en este momento. Porque se que me odias. Tus ojos lo demuestran, no me mientas ni tampoco te mientas a ti mismo. Yo no te odio. Más sin embargo, Tomoyo es la única hermana de sangre que me queda. Aunque su sangre este mezclada con la de esa mujer… es mi hermana y la quiero. Cuídala.
Y entonces se fue con un paso lento y doloroso aún para aquellos que no sufrían esa agonía y ese deseo de venganza.
-Señorita Luna, ¿me acompaña? –pregunto Tamaki al saber que Eriol y Tomoyo deberían querer estar solos.
Cuando Tamaki y Luna se alejaron Tomoyo inmediatamente abrazó a Eriol.
-Perdí a mi hermano, Eriol. –dijo Tomoyo en brazos de Eriol. –Lo he perdido, y por mi culpa, por culpa de mi egoísmo…
-"Para tener lo que quieres tienes que sacrificar algunas cosas que tienes, Tomoyo" –dijo Eriol, también sintiendo que había perdido un valioso amigo.
-Sacrificio….
"Por amor sacrificaría hasta todo lo que tengo solo por estar con él"
-Te amo, Tomoyo. ¿Eso es suficiente, para ti, como lo es para mí? ¿Estás dispuesta a amarme y sacrificar todo por estar conmigo?
-Sí. –dijo Tomoyo mirando esos ojos de un azul tan hipnotízate. –Te amo, Eriol. Sacrificare todo por ti.
-Gracias, Tomoyo.
Si. Sacrificaría todo por él. No mentía. Tampoco lo traicionaría.
-Señorita Luna. –dijo Tamaki cuando se hubieron alejado. -¿Se encuentra bien? –preguntó cubriéndole con la capucha que traía el delicado y frágil cuerpo de la joven, ya que en ese lugar nevaba y hacia bastante frío.
-Oh, gracias…. Pero si… estoy bien… es sólo que… aún no acepto… que… Eriol… y la princesa Tomoyo…. –dijo intentando no llorar.
-Es… difícil aceptarlo. Más sin embargo, usted lo ha notado también. Ellos dos sufrirán mucho para estar juntos más sin embargo, están destinados a estar juntos.
-Yo sólo. Quiero ver a Eriol feliz. Yo… no quiero que sufra. Yo se qué… si esta con la princesa Tomoyo será feliz, y eso me alegra bastante. Pero… sufrirá… porque es un amor imposible… -dijo mirando algún punto lejano del universo.
-Señorita Luna. Yo no creo que sea imposible del todo.
-Si… tal vez. –dijo Luna sonriendo dejando por fin que una lágrima resbalara por sus blancas mejillas.
Lágrima que Tamaki detuvo.
-Señorita Luna….
-¿Sabe? No tiene porque esforzarse, solo llámeme Luna. Y en cuanto a esto… -dijo refiriéndose a la lágrima. –No se preocupe. Lo superaré algún dia. –dijo mintiendo, porque sabía que nunca lo haría.
Tamaki la abrazó.
Luna se sorprendió e incluso el mismo Tamaki se sorprendió por la acción que había hecho su cuerpo.
-Lo siento… yo… -dijo tratando de separarse.
Pero Luna le detuvo y se aferró más a su pecho.
-¿Me puede abrazar solo un poco más…? –dijo Luna no sabiendo porque.
Y Tamaki la abrazó tampoco sabiendo la razón.
Notas de la autora:
Etto… ¿Me tarde mucho? Espero que no.
En fin, no tengo mucho que decir. ¿Qué les pareció?
Pues cuando lo escribí me pareció algo triste pero… pues… lo que tiene que pasar… tiene que pasar, ¿no?
También hice mi mayor esfuerzo en la ortografía, no sé si lo habrán notado… pero no soy perfecta así que… juzguen por si mismos.
¿Saben? Empiezo a pensar que nadie está leyendo la historia ya que, no recibo muchos review que digamos.
No es capricho ni tampoco es que les pida reviews solo quiero saber si mi historia es demasiado aburrida o le falta alguna cosa.
Muchas gracias por todos lo que se toman su tiempo en dejar review y leer mi historia =)
*¿Cuál quieren que sea mi pareja para mi próximo one-shot? –es una encuesta que pueden encontrar en mi profile, si son tan ambles de participar, muchas gracias.
Arigatou:
Emiko hime-sama.
