Aquí empieza lo bueno. Espero que os guste ;)
Capítulo 4/ Enséñame, por favor.
Había cogido un pequeño resfriado. ¿Qué por qué? Tuve la gran idea de darme un baño bien helado por la noche. Tuve mucha suerte, llevaba buceando casi una hora cuando me encontré un cochecito de juguete. A veces se me ocurre cada cosa. Los del este somos así.
- ¡Sanjiiiii! ¿Lo encontraste?
- Buenos días.
- ¿Mi coche?
- ¡Buenos días!
- Hola hola pero, ¡¿y mi juguete?!
- ¡Vete a la mierda Luffy! Toma.
- ¡Jajaja! Gracias.
- Pesado.
- Sanjiiii.
- ¿Qué?
- ¡Tengo hambre, hazme el desayuno!
- ¡¿Cómo se piden las cosas?!
- ¡Ahora!- le di una patada con impulso a ese descarado que tenía por capitán- Auuuuuu… que lo decía en broma, Saaaanjiii maaalo…
- Así te lo pensaras antes de bromear y deja de lloriquear.
Suspiré. Hoy hacía buen tiempo pero se acercaban unas nubes por sur que no tenían buena pinta. Nami había llamada hace poco, se iban a ir de picnic al monte. Le dije que yo me ocuparía de Luffy, que se fueran tranquilos. Chopper estaba dormido aún. Fui a la cocina seguido del capitán. Decidí hacer creps, algo sencillo y rápido de cocinar.
- ¿Se puede saber qué quieres?
- Enséñame.
-¿A qué?
- A cocinar.
- La cocina no es un juego.
- Pues se te ve muy feliz cuando lo haces.
- Eso es por… porque me gusta y punto. Ahora sal y espera que termine.
- Enséñame Sanji- cogió mis dos manos suavemente y me miró con unos ojitos tan dulces…- por favor- al no llevar el sombrero, pudo apoyar su cabeza en mi pecho. Entrelazó sus dedos con los míos y ronroneó-. Quiero pasar más rato contigo. Podemos hacer lo que más te gusta a ti y lo que más me gusta a mí.
- ¿Y qu-qué e-s lo que m-aas te gusta ha-cer a ti?- me dio la sensación de haber oído la puerta abrirse ligeramente pero no le presté más atención.
- A parte de comer, dormir, vivir aventuras y jugar… lo que más me gusta hacer es pasar el rato con Kuroashi no Sanji, el mejor cocinero del mundo.
- Ya…
- ¿A Sanji le gusta pasar tiempo con su capitán? A veces es muy molesto y tira regalos al mar pero da abrazos muy tiernos y eso le gusta mucho a Sanji porque no se aparta, con lo cual, a Luffy le gusta aún más dar abrazos.
¿Qué demonios estaba ocurriendo en ese mismo instante?
- Pues…
No pude seguir la frase al notar unos bracitos apresándome la pierna. La levanté para que se quitara pero el renito se quedó colgando. ¿Hoy era el día internacional de los abrazos o qué?
- Mnm… somos una familia unida.
- ¿Chopper? – le llamé al ver que no se había dado cuenta.
- Oh…- Luffy giró la cabeza para mirarle y sonrió- ¡Capitán, ya estás bien!
- ¡Choppi!
Los dos me soltaron de repente y se estrecharon entre ellos. Una gota de sudor cayó por mi frente. Sí Luffy se ponía así otra vez, iba a perder los nervios y me habría puesto a llorar. Nunca había recibido un cariño semejante. Mis padres murieron cuando yo tenía cuatro años y una vez en el Baratie, solo sentía los besos que me daba Zeff en la frente antes de irse a dormir. Supuestamente yo estaba dormido pero me quedaba en vela hasta tarde para saber que venía a verificar que me encontraba bien.
- Puedo curar a Yami.
- ¡¿En serio?! Que buena noticia. Siento mucho a verte esquivado ayer, no tenías la culpa.
- No pasa nada Luffy, yo no debería haber insistido tanto. Querías estar solo. Entonces, ¿Cómo te curaste?
- Gracias a Sanji, jeje.
- Ya sabía yo que nuestro Sanji podía.
- Oe vosotros dos, ¿me queréis ayudar o no?
- ¿Qué?- el recién llegado no sabía de qué estaba hablando pero Luffy sí, y mostró su enorme sonrisa.
- Nos va a enseñar a cocinar. ¡Suuuke!
- Ah que bien, me apunto.
- Lo primero y esencial es lavarse las manos.
- Eso es verdad porque hay un montón de virus y si además tocas la comida, puedes enfermar. Hay que tener cuidado.
- Tomar, poneros los delantales. No quiero que os ensuciéis. Chopper… toma, el trapo de cocina te servirá.
- ¿Y tú?
- A mí no me hace falta, tengo tal experiencia que hace años que no me mancho.
- ¿Seguro? Jeje.
- ¿Eh?- no me dio tiempo a reaccionar, Luffy había cogido un puñado de harina y había soplado el montoncito hacia mí, ensuciándome la chaqueta. Chopper en seguida se escondió detrás de la encimera. ¡Conc!- Bien seguimos.
- Capitán, ¿estás bien?
- Tranquilo- respondió desde el suelo.
- Las creps son muy fáciles de hacer. Los ingredientes son: Harina, huevos, leche, un chorrito de aceite y depende si los quieres hacer salados o dulces les pones azúcar o sal. Supongo que iréis por lo dulce así que utilizaremos el azúcar. Hay que mezclar todo bien para hacer la masa. ¿Quién quiere cascar los huevos?
- ¡Yo, yo, yo!
- No, estás castigado por jugar, siéntate ahí y mira.
- Pero si Chopper no puede, tiene pezuñas- a veces podía ser mucho más audaz de lo que aparentaba.
- Entonces- Luffy puso esos malditos ojitos otra vez- estaaa bien, ¿Quieres tú?
- ¡Síiiii!
Parecía tener muchas ganas pero todas se esfumaron al coger el primer huevo. Nos quedamos expectantes. ¿Se puede saber a qué narices esperaba?
- ¿Algún problema?- Luffy asintió sonrojado.
- No sé partir un huevo.
- Seeeñor… ¿Y para qué coño te ofreces?
- ¿Me enseñas?
- ¿Hoy me toca hacer de profesor?
- Por favor jeje.
Cogí uno y lo golpeé ligeramente contra la encimera, después lo vertí en el plato donde ya estaban mezclados los demás ingredientes. Luffy cogió otro y en el momento del golpe, se pasó de fuerza y el huevo se esparció por la encimera. Me llevé la mano a la cabeza y conté hasta diez.
Una vez haberme tranquilizado medianamente, me coloqué detrás de él y le cogí las dos manos. Cogimos un tercer huevo y le enseñé como se hacía por segunda vez. De la misma forma, cascamos los demás pero le dejé el último a Luffy. Gracias a dios que no acabó mal. No quedaban más huevos.
Dejamos que Chopper batiera todo, mientras le enseñaba a Luffy como se encendía el fuego. Colocamos la sartén y empezamos a cocinar. Las cinco primeras las hice yo y después el renito también se animó.
Para que las primeras no se enfriasen, Chopper se sentó para empezar comiendo. Luffy no hacía más que rogar para que le dejase probar. Le volví a coger de las manos para guiarle. Esta vez me pegué demasiado a él haciendo que se tomase la libertad de apoyarse en mí.
Se puso muy contento al ver que podía cocinar. Claro que… un poco peligroso ya era, como se pusiera hacer experimentos…
- Tengo que comprar un par de extintores.
Entre los tres recogimos todo. No quedó ni una sola crep y si no, Luffy se habría encargado de acabárselas. Salí a tomar un poco el aire. En la cocina hacía mucho calor. Tras unos minutos, entré en mi habitación para cambiarme de ropa. Me puse unos vaqueros blancos, una camiseta rosa, el chaleco negro y los zapatos del mismo color.
- ¡Saaaanjiii!
- Que pesado.
Casi no me dio ni tiempo a salir por la puerta cuando el capitán me agarró del brazo y salió corriendo.
- ¡Adiós Chopper!
- ¡Adiós, cuidaros!
- ¿Cómo que adiós?
- Tú y yo nos vamos al pueblo, ayer no lo vi y además, los demás se han ido por ahí y ni siquiera nos han invitado.
- No haber salido corriendo.
Tardamos poco en llegar, se ve que Luffy tenía ganas de salir. Estuvimos toda la mañana viendo los diferentes puestos y jugando a pescar patitos. Ganamos un balón enorme que regalamos a unos niños aburridos en la plaza.
- Por fin.
- ¿Por fin qué?
- Ya es la hora de comer. Le pedí a Nami que te inscribiera en el concurso de cocina.
- ¡¿Qué?!
- ¡Jaja, lo vas a ganar Sanji! No te preocupes.
- ¡¿Cómo no me voy a preocupar si no he traído nada?!
- Tranquilo joven- ¿el viejo del otro día?- en este concurso te dan tú propia mesa con los mejores utensilios y los deliciosos ingredientes que te hacen falta para cocinar nuestro plato típico.
- ¿Qué es…?
- La tortilla de patata.
- ¿Y bien?- sonreí.
- Chupado.
- ¡Vamos Sanji!
Tal y como suponía, gané el primer puesto pero no con mucha facilidad. Tenía que reconocer que había buenos cocineros y cocineras. Muchos de los participantes eran del pueblo. Al final del certamen, colocaron todas las tortillas encima de una mesa amplia y larga, para que todos pudieran probar de la que quisiesen.
Tuve que frenar a Luffy un par de veces para que no se comiera una enterita de un solo bocado, que es lo que hizo con la mía.
Tras la comilona, pusieron música y no nos pudimos aguantar a unirnos a la fiesta. No duró mucho la verdad, empezaron a caer unas gotas y la gente se fue yendo. Parecía que iba a caer una gorda.
- Que bien lo he pasado hoy.
- Me alegro.
- Es mucho más divertido ir contigo que con el aburrido de Zoro, siempre se pierde, jeje.
- Así es el marimo.
- Gracias.
- ¿Y eso?
- Por haberte preocupado tanto por mí.
- ¡Ooooh que booniiito!
Nos dimos la vuelta. Una señora gorda, alta y con un estilo de la moda un tanto peculiar se estaba riendo en nuestra cara. Detrás de ella, el pringado que dejé vivo. No me iban a joder el día. Otra vez no, y menos al capitán. Con ellos, también venían más hombres con una espada cada uno. El alto portaba una red.
- ¿Ya fuiste a quejarte a tú jefe?
- Dejémonos de chácharas y vallamos al grano, se me va a encrespar el pelo con esta lluvia. ¡Tú!- se refirió a mí- ¿Cómo te atreves a matar a cuatro hombres de mi tripulación y maltratar a mi cariñín?
- ¿Perdona qué? ¿Esa cosa de ahí es Tsubasa? ¿Sabéis que es nombre de tío?
- ¡¿Algún problema?!
- En absoluto, vámonos Luffy- iba empezar a diluviar y seguro que los demás de la tripulación regresarían al barco.
- Sí.
- No tan rápido, ¡cogedle!
Pensando que iban a por Luffy me puse delante de él pero me equivoqué. Me cogieron y me pegaron un puñetazo abriéndome el labio. Luffy iba a ayudarme pero Tsubasa me agarró del cuello y me colocó un revolver en el.
- Mierda.
- Un paso más mugiwara y el rubito se queda sin cabeza.
- Sanji dale.
- No puedo.
- Pero…
- Hice una promesa. No puedo pegar a una mujer.
- Eso no es una mujer.
- ¡Oye chaval un poco de respeto!- no pude aguantar la risa.
- Lo mismo para ti- el alto me dio una patada en el estómago.
- ¡Sanji! Suéltale. ¿Quieres dinero? Te daré todo el que tengo.
- Mi preciosa Nami-swan te colgaría de las pelotas.
- Lo quiero a él.
- ¡He dicho que le sueltes! Devuélvemelo y os dejaré en paz- menos mal que no había ningún civil por la calle. Se escuchó un trueno a lo lejos y empezó a jarrear.
- Es hermoso… mis hermanas se podrán divertir de lo lindo e incluso si me animo- el tener que estar con ella y sus hermanas, solo me daban ganas de vomitar.
- ¡Es mío! ¡Haki!
En un abrir y cerrar de ojos, Luffy apareció a mi lado y cogió el revolver de la mujer y lo lanzó lejos, me separó el brazo del cuello y pude salir. El hombre alto se dio mucha prisa y me lanzó la red.
Noté unas manos en mi cintura que me empujaron y caí al suelo. Le busqué para encontrármelo tirado y con la dichosa red encima. Se le veía débil.
- Kairoseki.
- Tú mismo lo has dicho rubito.
- S-san-ji… sombrero.
Miré hacia los lados y me encontré con el sombrero de Luffy. Lo cogí y me lo puse. El idiota de Luffy sonrió, ¿tan mal me quedaba?
- Lo mismo te digo a ti. Entrégate y él seguirá con vida.
- Solo me querías a mí.
- Ya pero… nos darán una buena recompensa. Entrégate- los hombres de su tripulación me rodearon.
- Vete Sanji- masculló convencido.
- ¡Sky walk!- esos no se iban a quedar sin recibir- ¡Diable Jambe!- ¿Quiénes se creían que eran para amenazarnos?- ¡Poêle à Frire Spectre!
- ¡Cuidado!
Era mi capitán, no pensaba dejarlo en manos de nadie. Nadie. Si Tsubasa creía que unos simples peones podrían conmigo, se equivocaban rotundamente.
Acabé con todos sin casi despeinarme. Pensaba que todo había terminado cuando la gorda chasqueó los dedos y unos tíos enmascarados con pinta de ninja aparecieron colgados de las fachadas de las casas.
- Vaya por dios, ahora el señorito se siente en peligro.
- Sanji…
- No me pienso ir Luffy. Que te quede claro.
- El sombrero.
- ¿El sombrero?
El revolver que había tirado antes, se encontraba bastante cerca de mi posición. Uno de los ninja se dio cuenta y se lanzó a por mí antes de que llegara pero le pude dar una patada antes de alcanzar el arma. Apunté y disparé al hombre alto tocapelotas que me había dado la tabarra durante ayer y hoy.
- ¡Noooo, mi cariñín!
- Es su turno señora.
- ¡¿Eh?!
Coloqué el sombrero de paja delante de su cara y asesté un puñetazo con toda la rabia del mundo al interior. Sé que no tenía que utilizar mis manos para nada más que cocinar pero no me pude aguantar y además… no golpeé a una mujer, fue el sombrero de Luffy.
- Tenemos que irnos, venga- le quité la red de encima y le ayudé a ponerse de pies.
- Vamos.
Le cogí de la mano y empezamos a correr en dirección al monte. Por lo menos podríamos resguardarnos tanto como de la lluvia como de los hombres que nos pisaban los talones.
- Capitán, ¿todo bien?
- Tú mano.
- Da igual, pronto se me pasará.
Quise esconderme detrás de unos matorrales pero saltando desde una rama apareció un tío con una katana. Al estar más que acostumbrado a frenar al espadachín, no me supuso mucho esfuerzo.
Seguimos adelante para tener que pararnos a los pocos metros. Esta vez iba lo que se decía desnudo, o eso creí hasta que le medio derroté y desde el suelo me lanzó una cuchilla que me rozó la mejilla provocando un corte. Luffy lo remató.
- Sanji…
- ¡Estoy bien! Deja de preocuparte.
- Perdón- luego me disculparía yo por haberle alzado el tono.
- No podemos ir al Sunny, sabrán donde estamos. Habrá que matarlos.
Nos quedamos esperando un rato hasta que se reunieron todos. Cuatro contra dos. Bueno uno contaba como tres, no había visto tanto músculo en mi vida. Luffy le golpeó en la tripa pero no le hizo nada. ¿Acaso era de cemento?
- ¡Haki!
- Jeje, vale tres fuera.
Impresionante lo mucho que había mejorado el sombrero de paja estos últimos dos años.
El grandullón se me lanzó encima y lo esquivé con dificultades. Tropecé con una raíz y al caer me golpeé el costado con un tronco. Para rematar, caí encima de unas zarzas. No podía ser más gafe. Me cogió de la pierna y como si fuera su odioso juguete, me estampó contra un árbol.
- Hoy no es mi día de suerte.
- ¡Cabrón de mierda, estoy aquí, déjale en paz! ¡Elephant gun!
- ¡A las piernas!- le grité.
Cayó al suelo con un alarido de terrible dolor, probablemente no podría caminar en lo que le quedaba de vida. Luffy le agarró de los hombros y lo lanzó lejos.
Suspiré con pesadez. Por fin fuera de peligro. Para sorpresa del pelinegro, escupí un chorro de sangre.
- ¡Sanji no te mueras!
Vino corriendo hacia mí, se arrodilló a mi lado y colocó su cabeza en mi pecho.
- ¿Qué dices? Baka, como me voy a morir. Son heridas sin importancia.
- Ace también estaba lleno de heridas y se murió- acaricié su húmedo cabello.
- Él estaba en una guerra, ¿sí? Tranquilo.
- P-pero…
- Llévame al barco. Por favor.
- A la orden.
Subí a su espalda y me llevó con sumo cuidado hasta el barco. Una vez allí, estiró el brazo, se agarró a la barandilla donde estuvimos charlando la pasada noche y subimos.
Como seguía jarreando, me senté apoyado contra la pared para que el saliente, bastante grande por cierto, me tapara. Cogí el paquete de cigarros pero todos estaban mojados. El pantalón blanco había ido a la tintorería para salir disfrazado de camuflaje y mi camiseta tenía unos pequeños agujeros. Del chaleco mejor ni hablar, lo deje olvidado en el pueblo.
Prácticamente me dolía todo el cuerpo. Notaba el amargo sabor de la sangre en mi boca y la mano con la que había golpeado a aquel mounstro, un tanto hinchada y entumecida. El torso se me iría a llenar de moratones y la mejilla me escocía un poco. Una imagen un poquito pésima. Del sombrero de Luffy caían gotas que golpeaban mi rostro. Aún lo llevaba puesto.
- ¿Puedo preocuparme ahora por ti?
- ¿Eh?- sus orbes estaban rojizos y sus lágrimas se mezclaban con la lluvia.
- No quería molestarte.
- Ven aquí Luffy. No quiero que te mojes más de lo que ya estás. Siéntate a mi lado.
- Sí- le disolví los caminos creados por las lágrimas de ese preocupado rostro y sonreí contagiándole la sonrisa.
- Escúchame bien. La culpa ha sido mía. Lo siento, me puse nervioso. No me gusta que llueva mientras peleo y me estreso. Además, estabas en peligro. Y gracias por salvarme.
- De nada Sanji. ¿Estás bien?
- Jaja, más o menos.
- ¿Me dejas curarte?
- ¿Tú?- asintió y ante su atenta mirada me sonrojé. No era precisamente ninguna operación a corazón abierto ni nada por el estilo así que… ¿porqué no?
Pensaba que me iba a llevar a la enfermería o que por lo menos se iba a traer unas gasas o algún desinfectante pero lo que ocurrió a continuación me dejó petrificado.
Primero cogió mi mano dolorida y depositó un pequeño beso. La acarició con su mejilla y la volvió a besar.
- Tus manos son tan suaves, no puedes dejar que se te estropeen. Las necesito más que tú.
Después, colocó sus dos manitas en mi abdomen y se acercó más a mi rostro. Subió sus labios hasta mi mejilla y chupo el corte. Descendió poco a poco con más besos hasta llegar a mis labios y los rozó con los suyos. Me quitó la sangre que se había derramado y unió su boca con la mía, acariciando mi piel por encima de la camiseta.
¡¿QUUUUEEE DEMOOONIOOOOS?!
O sea vamos a ver un momentito. Luffy me está besando. ¡Luffy!
- Makino me dijo que con los besos y dando cariño se podía curar. ¿Me dejas?
No pude contestar ya que Luffy volvió a darme otro beso. ¿Por qué no lo apartaba tan lejos como pudiese? Era un hombre. Yo amo a las mujeres.
- Candy-boy… los hombres aman a las mujeres pero siempre hay una o dos excepciones y llegamos a sentir amor por uno del mismo sexo. A veces, nunca llegáis a conocerlo pero… tú puede que ya lo hayas echo.
Las palabras de Ivankov rebotaron en mi cabeza. ¿Se refería a Luffy? ¿El okama se había dado cuenta del porqué mis complicaciones para conciliar el sueño? Se me hacía raro no tener que estar pendiente del pelinegro por si ponía un pie en la cocina.
- Luffy yo… no puedo hacer esto- pasó una pierna por encima de mi cadera y se sentó en mi regazo.
- Me prometiste que jugarías conmigo Sanji, ¿lo olvidaste?
- Ah…- ¿es que iba en serio? Me estaba empezando a asustar.
- Eres un hombre de palabra Sanji, tienes que cumplir. Además, te lo ordena tú capitán- ¿Dónde estaba el verdadero Luffy, que habían hecho con él?- Enséñame a jugar a tú juego favorito Sanji.
Casi se me desencaja la mandíbula tras oír esas palabras y el astuto del capitán aprovechó para meter la lengua dentro de mi boca. Ahogué un pequeño grito. Noté la torpe lengua del pelinegro intentando sentir lo que era un beso apasionado.
- Es virgen fijo- otra vez pensando lo mismo…- no tengo remedio.
Estaba tan ensimismado que no me di cuenta de que tenía la camiseta levantada hasta que Luffy cortó el beso y bajó peligrosamente.
Tenía la piel con zonas rojizas y allí fue para empezar a besar por tooda la zona. De vez en cuando rozaba su cabello con mi piel y ronroneaba seductoramente.
- ¿Te sientes mejor?
- Sí.
- Jeje- en seguida noté más calor que nuestra aventura en Arabasta, ¿seguro que no estábamos allí?
- Oye… ¿eres consciente de lo que haces?
- ¿Antes o ahora?
- ¿Qué?
- Ahora voy a besarte.
- Espera- ni caso. Esta vez pasó sus brazos por mi cuello y nos pegó lo más posible. Sabía que era posesivo pero no hasta ese punto.
¿Querría llegar hasta el final? Hacía mucho que no mantenía relaciones con una mujer… Me quedé pensativo un momento y para verificarlo pasé mi mano por su pecho. El capitán no era una mujer. Entonces… ¿Qué cojones estaba haciendo? Respuesta, ni idea pero no se sentía tan mal. Posiblemente fuese por lo dulce que estaba siendo conmigo.
Nos miramos fijamente. Oh no. Él iba en serio. Acarició mi flequillo y me besó en la punta de la nariz. Tenía que ser maravilloso acostarse con él.
- Estás muy guapo. Con mi sombrero digo- susurró.
- ¿Sabes cómo seguramente va a terminar esto?
- En la cama- vaya que sí lo sabía- jugando con tú "lo que ya sabes", haciendo "eso" y me metes "lo otro" y así llegamos al…
- ¡Cállate!- mejor no preguntar.
- Shishishi. Sanji se ha puesto nervioso.
- Por tú culpa.
- ¡Vamos a jugar!
Me quedé pensativo, por lo que Luffy me miró expectante. No me iba a acostar con cualquiera, él era mi capitán y los dos viajábamos juntos. Por lo que, si esto acababa mal o alguno de los dos nos lo tomásemos muy en serio y el otro no por lo que, claro que si solo era un aquí te pillo aquí te mato. No podía hacer eso no soy de esas personas y… ¿Por qué me lo estoy pensando tanto cuando tengo a un Luffy con ganas de fiesta?
- Te importa si nos trasladamos a mi habitación.
- Quiero pasar tiempo con Sanji, me da igual cómo y dónde.
- Vamos pues.
- ¿Hace falta que te lleve?
- Tranquilo, he repuesto fuerzas- las iba a necesitar.
¿Esto era lo correcto? ¿No sería un calentón del momento y ya está? Mi corazón parecía tenerlo bastante claro pero mi mente aún tenía en lo que pensar.
Apenas llegamos a abrir la puerta cuando ya tenía a Luffy encima y besándome el cuello. Le agarré de la cintura y le abracé con pasión.
- Me gusta mucho más cuando Sanji corresponde.
- Lo sé- me separé de él para cerrar la puerta y quitarme su sombrero, dejándolo encima de las baldas sobre mi cama. Luffy me tiró a ella y él se colocó encima pero cambié las tornas. Primero le iba a complacer de lo lindo.
- Vamos a mojar la cama.
- Más que la mojaremos cuando nos…
- ¡Que no digas esas cosas en voz alta!
- ¿Y tú, ya sabes que es lo que más te gusta?
- Aún no lo he probado pero creo que sí- le di un casto beso con el que se sonrojó.
- ¿Y bien?
- Hacerle el amor al pirata más buscado de todo el Grand Line y próximo rey.
- Shishishi… Sanji es un pervertido.
- Aún no has visto nada pequeño.
- Enséñame entonces, por favor.
- Abre la boca- le pedí sonriente.
- ¿La boca?
- Sí- le susurré al oído sensualmente notando como se estremecía- Quiero probarte. ¿Me dejas? Necesito comprobar si podemos preparar nuestra propia receta, si nos complementamos bien juntos- sus manos estaban agarrando mi camiseta y entendí lo que deseaba. Levanté los brazos y me la quitó. Con todo el descaro del mundo se lamió los labios. Estaba claro que me quería comer enterito.
- ¡Claro que sí! Todo lo que tú cocines, es lo mejor del Grand Line y de todos los sitios.
- Pues abre la boca y disfruta.
- Siempre disfruto contigo Sanji- se me escapó un sonrisa.
- Ahora lo harás el doble- antes de probarle al estilo cocinero, llevó mis manos a los botones de su chaleco y los desabotoné. Era tan duuuulce… ¿Yo pensando eso?
- ¡¿A qué esperas Sanji?!
- Voy voy, no seas impaciente, que tenemos toooda la noche.
- Eso es verdad. Tenemos toooda la noche…- entrelazó nuestros dedos y besó la palma de mi mano- para querernos.
Fin cap 4
Gracias por leer! No dejaré ahí el lemon, tranquilidad. Solo ha sido el comienzo. Habrá que esperar al siguiente para disfrutar de lo lino *¬* jeje
