Disclaimer: Shugo Chara no me pertenece. La historia algo -retorcida- extraña, sí que sí.
Nota: Gracias de antemano por leer :D.
Miss Murderess
Amu alzó una ceja en dirección a quien la había detenido. Era un idiota, ¿por qué la había seguido?
—¿Quién eres?— preguntó él. Su mirada zafiro estaba sobre ella fijamente, como si intentara ver a través de ella.
La chica no respondió, ¿por qué lo haría? Eso no tenía que ver con ella, claro que ignorando el hecho de que había intentado matar a el Tsukiyomi mayor.
—¿Por qué intentabas hacerle daño a mi padre?— volvió a preguntar.
Amu le lanzó una mirada amenazante. Si iba más allá, terminaría involucrándose; si se involucraba más, estaba perdido. O más bien, ella estaba perdida, porque Dmitry no era muy tolerante con los errores.
—¿Por qué mi padre? ¡Responde maldita sea!— exclamó Ikuto, odiaba cuando la gente no le contestaba, odiaba cuando alguien lo veía como un ignorante por preguntar.
—No te recomiendo ir más allá, Ikuto Tsukiyomi. No me gusta involucrar a gente inocente en mi trabajo.
Él solo la miró, tal vez procesando lo dicho. Tal vez, pensando en algo que decirle.
—¿Eso significa que mi padre no es inocente?— musitó.
— Amu suspiró, él no lo entendía —Yo solo recibo ordenes, así que si mi jefe me envió a acabar con él, no debe haber sido trigo limpio.
Ikuto parpadeó, sorprendido. ¿Le estaba diciendo que su padre había hecho algo de dudosa moral?
—No lo entiendo...
—Y nunca lo harás— contestó zafándose de su mano.
—Tal vez si me lo explicas...
—Nada de eso. Por más que te lo explique no lo entenderías aún, porque no trabajas en lo que yo sí, y no has visto lo que yo sí— replicó, encaminándose hacia su apartamento.
Ikuto quiso gritarle que esperara, que no podía irse. Pero ya fue tarde y ella estaba lo suficientemente lejos. Así, fue por segunda vez en la vida, que Ikuto se sintió un ignorante gracias a alguien, fue la segunda vez en que creyó estar viviendo en una burbuja. Y eso le jodía.
Luego de esa noche, la vida de los dos seguía igual como siempre, como si nunca se hubiera visto, sin embargo los dos pensaban en el otro por distintas razones. Ikuto quería respuestas, mientras que Amu quería que no se entrometiera más, porque si lo seguía haciendo ella tendría problemas con Dmitry, y esta vez él no se lo perdonaría.
Ikuto suspiró con frustración, ¿por qué esa chica le había hecho sentir como años atrás, cuando estaba con ella? Luego de unos segundos soltó un gruñido y desordenó su cabello, bastante cabreado.
—¡Ole bestia! ¿Qué te sucede?— preguntó Kukai con una sonrisa.
Ikuto lo miró con más cabreo que antes.
—Ah no, no me mires de esa manera, es curioso que estés así, por eso pregunto— se defendió.
—Ya Kukai, ya entendí— masculló.
—Oye, no te desconcentres hombre, no quiero que me hagas perder— se quejó mirando atentamente la televisión mientras apretaba botones aquí y allá.
El chico de ojos zafiro rodó los ojos.
—Entonces ¿me dirás lo que te sucede?— volvió a preguntar. Curioso, Kukai era demasiado curioso.
—¿Te haces una idea?
—Hm... ¿Problemas de faldas?— se carcajeó.
—Eh... podría decirse que sí— murmuró de manera atropellada.
Kukai parpadeó confundido y miró a su compañero brevemente.
—¿Qué dices?
—Que... podríadecirsequesí— dijo más fuerte, pero más rápido.
—Oye amigo, habla bien— pidió.
—¡Que sí! ¡Problemas de faldas!— exclamó enojado.
Se hizo un silencio y lo único que se podía oír era el sonido del videojuego. Pero al final el amigo de Ikuto lo detuvo.
—Ikuto... ¡yo lo decía en broma!— dijo Kukai luego de un rato.
—¡Pero yo no!
El castaño lo pensó un tiempo, aceptando que hace un tiempo -años- no veía a Ikuto así, por lo que era verdad.
—¿De verdad le tienes ganas a alguien?— musitó Kukai.
—¿Qué? ¡No! ¡No ese tipo de problemas!— gritó el peliazul.
—¿Entonces?— frunció el ceño.
Ikuto dudó si decirle o no lo que había sucedido, Kukai aveces tenía la lengua demasiado suelta, y podía decirle a alguien. Sin embargo, Ikuto le contó sobre la chica, cambiando que había intentado matar a su padre, que su trabajo era asesinar por ordenes de alguien más... Que extrañamente tenía moral y no había querido involucrarlo. Por supuesto, Kukai se creyó lo que le contó, ¿quién se iba a creer lo que de verdad había pasado? Nadie, sólo los que lo habían vivido.
—Ikuto, querido amigo, luego de pensar bien tu situación, he llegado a una conclusión.
—¿Cuál?— el aludido alzó una ceja, extrañado.
—¡Destino! ¡El destino se ha encargado de juntarles!
Cuando creía que no podía decir nada más estúpido, me sale con esto, pensó Ikuto dándose un golpe en la frente.
Hi, lamento haberme tardado tanto TTnTT Soy una mala escritora... En fin. Espero os haya gustado este capítulo, en el que se muestra lo que sucedió luego con Ikuto xD.
No tengo mucho más que comentar, excepto que quiero darles las gracias por los comentarios positivos, porque al principio creí que el fic no gustaría a muchos. Solo darles las gracias por el apoyo y por tener ganas de que siga xD, me hacen muy feliz TTuTT.
Desde ahora intentaré no tardar tanto :D
—Se despide, Sly.
