Disclaimer: NO poseo los personajes. Solo mi OC.
Capítulo 3: ¡accidente! morena y rubio.
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Querido amigo.
¡Estoy muy feliz! y me refiero a la felicidad en su mejor forma.
Por una parte mi hermano se apiadó de mi sufrir y de mi vida sin sentido (que era ya muy dolorosa) y me entregó mi mp3. Sentí que mi alma volvió al cuerpo. No estoy mintiendo. Escuché mis canciones favoritas mil veces. Y por otro lado, puede hablar con Hiyori. Y esta vez por cámara (recuerda que me compraron el computador para hacer estas cartas) y pues como de costumbre ella me regañó porque aún no arreglo mi cabello (se me hace más fácil atarlo) y todavía tengo esta apariencia rebelde.
Pero como no todo es dulce, y eso es muy aplicable a mi vida, ¿adivina qué? estoy castigada (como de costumbre). Esta vez fue por quedarme dormida en clase. ¡A Tetsu no le dicen nada! (bueno igual nadie lo nota).
Ahora estoy limpiando la suciedad de los demás. ¿Por qué los hombres son tan asquerosos a la hora de ir al baño? ¿Qué no tienen puntería? ¿Sufren de párkinson o algo? lo cierto es que ahora mi cabello huele a orina. Ya que me caí por el suelo resbaloso (de orina) y patiné como si fuera una pista de hielo.
Me dirigí a poner los utensilios de limpieza en su lugar, cuando vi a Riko-sempai caminando…corrección…ella estaba dando saltitos por alguna extraña razón.
―Riko-sempai. ¿Le sucede algo? ―yo soy una persona muy formal si esta ella cerca.
―No. No es nada Ritsuka. ―ella comenzó a olerme. ―¿Qué es lo que huela a orina? ―se acercó más a mí. ―¿Por qué hueles a eso?
Yo suspiré. ―Me caí.
―Eso es tan raro en ti. Ven. Puedes ducharte en el gimnasio y quitar ese hedor. ―ella señaló para que la siguiera.
―De todas formas, ¿Por qué estabas dando saltitos?
―Ah, Eso es porque estoy muy emocionada. ―ella respondió con una cara alegre.
Cuando llegamos al gimnasio los chicos estaban practicando. Yo inmediatamente traté de encontrar a Tetsu (aún no se me da muy bien) pero lo único que puede ver fue a Taiga.
―Ritsuka-san. ―volvió mi piel de gallina.
―¡Te-Tetsu! ¡Deja de hacerme eso! ―dije asustada.
―¿Qué haces aquí? ―miré a Taiga que estaba detrás de mí arrugando la nariz. ―Apestas. ―Rodé los ojos.
―¿Cómo estas Tetsu? ―ignoré a Taiga y su manera de ser (simplemente me estresa).
―Muy bien, Ritsuka-san. ¿Qué te trae por aquí? ―¿Por qué no todos son como él? omitiendo el hecho de que prácticamente es invisible, claro está.
―Oi. No me ignores. ―una (Súper) mano tomó mi cabeza. Esto se le está haciendo una mala costumbre.
―¡Suéltame! vine porque Riko-sempai me ofreció tomar una ducha ya que estoy empapada de orina. ―Taiga inmediatamente me soltó.
―Eso es asqueroso. ―dijo con cara de desagrado.
―Bueno. No estaría así si ustedes, hombres, supieran donde apuntar a su "amiguito".
―En realidad, no estarías así si no te hubieras dormido en clase. ―Tetsu señalo.
―Si pusieras atención no te caerías, torpe. ―yo miré a Taiga con ganas de matarlo.
―Kagami-kun tiene razón en parte. ―miré a Tetsu indignada.
―Bueno. Si fueran más aseados no me hubiera empapado. ―defendí.
―Eso también es válido.
―¿¡DE QUE LADO ESTÁS TETSU/KUROKO!? ―Taiga y yo dijimos al mismo tiempo.
―De ninguno. ―fue su simple respuesta.
―¡Oigan! ¡Vuelvan a la práctica! ―se escuchó un grito.
―Nos vemos más tarde, Ritsuka-san. ―Tetsu se fue seguido de Taiga.
―Dúchate. De verdad lo necesitas. ―lo hubiera estrangulado si no fuera tan lejos.
Me dirigí a las duchas. Todo era muy limpio a pesar de que las usaban los miembros del club. Tomé un baño rápido. Salí y envolví mi cuerpo en una toalla y…
¡Se me olvido traer una muda de ropa! quiero decir…
¡Estaba desnuda en un gimnasio!
¿Mis alternativas? volver a ponerme el apestoso uniforme (obviamente no era una opción) o salir envuelta en la toalla y rogar para que la primera persona que me encontrara fuera Riko-sempai o incluso Tetsu.
Con todo el valor que pude acumular, me aventuré a la cancha.
Antes de salir me topé con algo, o más bien, con alguien… y no, no era Riko-sempai ni Tetsu… era Taiga. ¡TAIGA! por un lado yo estaba muy feliz de que fuera una amigo mío quien me encontrara. Pero el otro estaba muy consciente de que él era un hombre (imagínate lo horrorizada que estaba) y yo solo tenía esa pequeña tela que cubría mi cuerpo (no tengo las curvas del siglo, ¡pero igual!).
Al parecer Taiga tardó un momento para que su cerebro captara lo que estaba pasando. Y bueno, se puso rojo.
―¿¡Qué crees que estás haciendo!? ―él dijo exaltado.
―Emm…buscar ropa. Necesito ropa Taiga. La mía está llena de orina y apesta. ―expresé mi situación sin perder la calma.
―¿¡Por qué no pensante en ello antes de meterte a la ducha!? ―créeme que lo último que necesitaba era un regaño.
―¿Me vas a ayudar o a sermonear? ―él me miro por un momento y luego dijo:
―Mi ropa no te queda.
Bueno. ¡Lógico!
―Dame una camiseta y ropa interior. ―me miró como si estuviera loca.
―¿¡Mi ropa interior!?
―Si.
―¡No!
―Tengo cuatro hermanos. Uso ropa interior de hombre a veces. ―él lo meditó pero aun así se negó.
―Olvídalo, eso es raro.
―¡No es raro cuando estas desnudo en medio de un gimnasio! ―lo agarré del brazo y empecé a sacudirlo. ―Tienes que ayudarme. Imagina que soy una damisela en apuros o yo que sé. ¡Dame tu maldita ropa! ―él retiró su brazo bruscamente arrancando lo único que tapaba mi cuerpo.
Si.
Estaba completamente desnuda.
Frente a Taiga.
En medio del puto gimnasio.
Si escuchas ese sonido, es mi dignidad rompiéndose (pon efectos dramáticos aquí).
Él abrió mucho los ojos debido al shock y su rostro podía hacer competencia con su cabello. Su mirada escaneó mi cuerpo de arriba abajo (probablemente a causa de las hormonas adolescentes).
―¡N-NO ME MIRES! ―cubrí lo más posible con mis manos.
―¡Estas tatuada! ―en verdad Taiga es un imbécil.
―Kagami-kun. La entrenadora pregunta por qué te tarda… ―en ese momento, entró Tetsu (mi mala suerte es horrible).
Ahora. Si escuchas ese sonido. Es mi dignidad doblemente rota.
―¡Ahhhh! ―me escondí detrás de Taiga.
―Ritsuka-san. Yo no vi nada. Y no preguntaré que estaban haciendo ―Tetsu aseguró.
Al final terminé usando una camiseta de Tetsu (ya que se ajustaba mejor a mi cuerpo) y la ropa interior de Taiga (que en mi parecían unos pantalones) y prometí lavarlos y entregarlos limpios.
Ellos estaban hablando algo sobre un partido de práctica contra la preparatoria Kaijo. No estaba prestando mucha atención (demasiado ocupada peinando mi rebelde cabello).
Mientras todos decían lo difícil que sería jugar contra uno de ellos (que va, no deben ser la gran cosa) yo miré a Taiga que estaba sonriendo. Aparentemente emocionado por poder enfrentarse contra alguien fuerte. Y Tetsu, Bueno Tetsu seguía con su cara de póker por lo que es difícil saber.
Fue entonces cuando mi atención se centró en la entrada del gimnasio; había una gran conmoción. Miles de niñas del instituto agrupadas en un lugar como si hubiera una promoción o algo así. Todo el equipo estaba desconcertado por lo que pude concluir que las chicas no van a verlos (pobrecillos). Con mi gran mirada pude ver un tipo alto y rubio que estaba dando autógrafos a las chicas (una celebridad por lo visto). A su lado, estaba una chica alta (más que yo) y de cabello negro. Parecía molesta.
―Es bueno verte de nuevo. ―Tetsu saludó con su cara de siempre.
―Me alegra verte. ―el rubio contestó.
―Oi. Kise. Si te vas a tardar te dejaré solo. ―la chica a su lado amenazó.
―Pero Natsumicchi prometió acompañarme. ―dijo con un puchero.
―¡Yo no prometí nada! ¡Yukio me obligó!
―¿Qué está haciendo aquí? ―el capitán preguntó impresionado. Yo estaba en la banca por lo que no pude ver bien su apariencia.
―Cuando escuché que nuestro próximo oponente sería Seirin, recordé que kurokocchi estaba aquí. Así que pensé en venir y saludar. Éramos mejores amigos en la secundaria.
―No más especial que los otros.
―Eres malo. ―dijo el rubio llorando (es un niñato).
Él estaba diciendo que era el peor de los cinco jugadores esos y que por eso lo molestaban a él y a "kurokocchi". Valla fenómeno. Tetsu afirmó que eso nunca le pasó a él y reacción de nuevo como un niño. La chica solo suspiró y se alejó.
Yo estaba aburrida por lo que me fui del gimnasio. Igual, allá no me necesitaban. Vi a la chica que acompañaba al rubio y pues como yo soy muy amistosa, le hable. Bien, no soy amistosa pero ¡de todos modos!
―Entonces. ¿Tú tampoco entiendes a los tipos del baloncesto? ―ella me miró como si fuera una loca (no la puedo culpar, ¡estaba vistiendo ropa ajena por Dios!).
Ahora si podía repararla bien. Tenía el cabello negro al igual que sus ojos (que miedo) alta y blanca. De contextura delgada. Un poco plana en la delantera (no es mi culpa fijarme en eso, bien. Llámalo competencia femenina) y con el ceño fruncido.
―No. No los entiendo. Y tampoco entiendo que haces vestida con cosas de hombre. ―su voz era autoritaria.
―Jejeje…es una larga historia. ―dije nerviosa. Ella solo rodó los ojos.
―¿Y? ¿Qué quieres? te advierto de una vez que no voy a ser intermediaria por si quieres salir con Kise. ―yo la miré en el horror. ¡No quería eso! ¡Ni siquiera sé quién es Kise!
―¡No! es solo que…bueno. Me aburrí allí adentro y pensé en hacerte compañía. ―ella murmuró un "hm" para luego parase e irse. Si. ¡Irse! que grosera. ―¡Que grosera eres! ―estaba enojada porque yo normalmente no le hablo a ningún desconocido (saca a Taiga de la lista) y ella simplemente me ignora.
―Y tú eres irritante y débil. Como todos aquí. ―yo la detuve.
―Cuando Seirin le gane a Kaijo, te tragaras tus palabras. ―ella medio sonrió a mi amenaza.
―Lo estaré esperando entonces, niña.
―Ritsuka. ―ella solo me miró.
―Miura Natsumi. ―fue lo último que dijo antes de alejarse.
Yo volví al gimnasio.
No sé muy bien que madres pasó ahí pero Taiga cayó sobre su trasero. El rubio le ofreció a Tetsu que se uniera a él en su escuela pero Tetsu rechazó amablemente su oferta. Quiero decir, ¡Por supuesto! yo no hubiera permitido que se llevara a Tetsu. Taiga se rio quien sabe de qué y todos estaban sonriendo (excepto Tetsu). En realidad no entiendo a los jugadores de baloncesto.
Tiempo después el tipo se fue.
Yo esperé por Tetsu y Taiga quienes se estaban cambiando. Cuando salieron fuimos directo a Maji Burger. Yo aún no tenía un plan para poder ir a ver el partido pues ya que no soy miembro no se me permite pero de alguna manera iba a estar allí. Simplemente no puedes amenazar a una chica y no hacer acto de presencia. Eso no va en el código.
―Así que… ¿cuándo es el partido? ―pregunté comiendo pizza.
―Se llevará a cabo mañana en la mañana en la preparatoria Kaijo. ―Tetsu bebía su batido de vainilla.
―Y… ¿dónde es eso?
―Lejos. ―Taiga respondió.
―Hmn. Yo puedo ver, ¿verdad? o ¿la audiencia está prohibida en los partidos de práctica? ―no sé a dónde me llevará esto.
―No. ―Tetsu negó.
―¡Entonces puedo ir a verlos! ―estaba feliz.
―¿Por qué tanto interés de repente? ―Taiga simplemente debe arruinar mi felicidad.
―¿Por qué no estar interesada en las cosas que hacen mis amigos? ―le devolví la pregunta.
―No te creo. Algo te traes entre manos. ―yo di mi mejor mirada de indignación ante lo dicho.
―Además, tenemos una clase a esa hora mañana. ―Tetsu dijo como si yo no lo supiera.
―Si. Lo sé. Puedo saltar la clase de igual forma. ―tomé un poco de mi batido de fresa.
―No es solo saltar una clase, Ritsuka. Es escaparse de Seirin. ―Taiga lo dijo muy serio.
―Lo hice muchas veces en mi antigua escuela en Estados Unidos. Me merezco premios por eso. ―sé que soy inútil, Pero por lo menos sirvo de mal ejemplo.
―¿Tantas ganas tienes de ir a vernos? ―Tetsu preguntó. Yo asentí. ―No creo que sea la mejor manera, pero estoy agradecido de tu interés.
―Yo sigo pensando que algo está planeando.
―Tu cállate Taiga.
―Cállame. ―dijo desafiante.
―No creas que no soy capaz de hacerlo. ―también desafié.
―Quiero ver que lo intentes. ―estábamos a punto de comenzar una guerra cuando Tetsu nos paró (Pellizcó a Taiga).
―Compórtense. Ritsuka-san, si puedes ir, será una placer tenerte. ―yo le di mi mirada triunfante a Taiga (en mi mente gané la pelea) el solo rodó los ojos.
Después de eso los tres nos dirigimos a nuestros hogares.
En la mañana yo estaba preparando un escape de película (debo dejar de ver tanta tv) Cuando Susuka y Anuka se acercaron a mí y obviamente yo estaba en el nerviosismo.
―Hola, Ritsuka-chan. ―ambas dijeron con buen ánimo. ―¿Qué planeas? ―odio cuando se ponen de acuerdo para hablar.
―Yo…. ¡NADA! no hago nada de nada. ―si, soy pésima para aparentar. ―Está bien. Voy a ir a ver el juego de los chicos.
Ambas se miraron una a la otra para luego decir:
―¡Nosotras también vamos! ―la verdad compañía extra no me molestaba.
Se podría decir que nuestro escape de seirin fue una misión suicida. ¡De verdad! así tipo los Ángeles de Charlie. Las tres nos trasladamos con sigilo. Subimos paredes al igual que Spiderman y corríamos como Flash. Ese par de idiotas deberían valorar lo que hago por ellos. Bueno. No realmente solo por ellos pero de todas formas.
Kaijo era seis veces más grande que seirin. Debido a la situación de vida o muerte que acabamos de pasar tuve que ir a un baño a hacer mis necesidades fisiológicas (la numero 1) mi vejiga estaba totalmente llena.
Al salir del trono (así le llama Matt) pude ver al tipo rubio de ayer que estaba en la máquina expendedora. Ahora si tenía una vista mejor de él. Era tan alto como Taiga. Piel blanca y cabello rubio. En pocas palabras, el tipo gritaba perfección donde sea que lo mirases. Su mano derecha presionaba algo contra el pecho y estaba hablando con la máquina.
¡HABLANDO CON UNA JODIDA MAQUINA EXPENDEDORA!
Para verificar si el sujeto estaba loco o si yo alucinaba, me acerqué. Ahora podía oír que decía.
―Esta vez yo…yo… ―estaba respirando con dificultad y apartó lo que tenía en su pecho. Al parecer era una imagen. ―Kurokocchi. ―suspiró.
Dios mío. ¿Acababa de suspirar?
¿¡Seriamente!?
¿¡SUSPIRÓ POR UN CHICO!?
Traté de no pensar en lo que ocurrió allí. Y además, ¿Kurokocchi no es el apellido de Tetsu con un "cchi"? mierda. Me topé con un bicho raro apuesto. Di un paso hacia atrás pero tropecé. ¿¡Por qué!? ¿¡Que hice yo para merecer esto!? ¡No fue mi culpa lo que acabo de ver!
―¡Ah! ―dijo sorprendido e inmediatamente se alejó de la máquina. La imagen que tenía en la mano se deslizó, balanceándose como una hoja en otoño cayendo delante de mí. Cogí la imagen. Tenía la intención de regresarla pero bueno, soy curiosa.
Era una imagen de Tetsu y otros tipos a su alrededor (parecían un arcoíris). ¡Una jodida imagen de Tetsu! ¡JESÚS! un silencio muy largo y muy incómodo se produjo entre nosotros.
Literalmente, tuve cara de piedra. Muy cuidadosa puse la foto justo donde había caído. Aún con cara de piedra, me negué a hacer contacto visual e hice mi huida. Yo estaba claramente horrorizada y con cara de piedra me senté con mis amigas.
―¿Qué te pasa? parece que tienes diarrea. ―Anuka comentó.
―Simplemente no preguntes. ―dije mientras me cubría la cara con las manos. La chica grosera también estaba en la cancha hablando con el número 4. Y en la banca de Kaijo estaba el raro ese. Ecos del suspiro volvieron a mi cabeza.
NO.
no sé lo que pasó. Es mejor si lo olvido.
Unos minutos más tarde los jugadores se alinearon para dar inicio al juego. Taiga hizo el primer movimiento clavando la pelota en el aro para la primera cesta y lo rompió. ¡Lo destruyó! mes estremecí recordando el golpe que me había dado cuando casi me ahogué. Aunque no hay hueso rotos (pero si una marca gigante).
―Él solo está mostrando lo bueno que es. ―dijo Susuka.
―Si. Espero que ganemos. ―Anuka estuvo de acuerdo.
Después de que el rubio raro fuera incluido en los titulares (luego de unos cuantos golpes por parte del número 4 también) Kaijo devolvió el favor golpeando la pelota casi con la misma fuerza que lo hizo Taiga. Agitados, Tetsu y Taiga fueron a la defensa de su equipo ganando así otra canasta. Realmente no se de baloncesto. Mi conocimiento primario viene de cuando James era un jugador (el idiota que nació antes de mí) por lo que al menos sé que los dos equipos van uno contra el otro. Pero puedo decir que Taiga es realmente bueno. Es solo que él tiene un caso grave con el control de la ira. Y el bicho raro con buen aspecto, también juega muy bien.
―¿Quién es nuestro entrenador? ―preguntó Susuka.
―Es la chica que está allá. ―yo señale a la banca.
―Whoa. Debe ser increíble. ―dijo Susuka. ―¿Cuál es su nombre?
―Aida Riko. Segundo año. Ella es una de las mejores estudiantes de Seirin.
―Sabes mucho Anuka. ―yo la miré sorprendida.
―Por supuesto. Yo soy una experta en el campo de la investigación. ―ella informó.
―Por lo que te uniste al club del periódico. ―dije pensando el día en que me lo dijo.
Seirin tuvo un tiempo fuera y luego el juego continúo. Minutos más tarde Taiga se estaba riendo por algo que le dijo el rubio. Luego se acercó a Tetsu y lo agarro de la cabeza (siente lo que yo). Y entonces, en lugar de Taiga, Tetsu estaba marcando al raro. Fue un giro total de los acontecimientos, de verdad.
―No sabía que te gustaba el baloncesto. ―comentó Anuka.
―La verdad, no mucho. Pero en Estados Unidos tenía muchos amigos practicantes del deporte. ―que en realidad eran los amigos de James.
―¿Y eran apuestos? ―Susuka interrogó.
―Algunos, sí. ―me encogí de hombros. La verdad es que todos me estresaban ya que me llamaban por el estúpido apodo que me puso James. "nalga" no es algo bonito para nombrar a una chica.
De repente, Tetsu se lesionó.
―¿Qué pasó? ¿Eso es sangre? ―pregunté.
―Fue culpa del número 7. ―informó Anuka. ―Fue un accidente. ―completó. Yo me paré. ―Eh… ¿A dónde vas?
―Solo voy a comprobar la lesión de Tetsu. Vuelvo en un minuto.
Me dieron el permiso de entrar para atender la herida de Tetsu (puedo ser convincente a veces) ya que dije que tengo conocimientos de primeros auxilios. Es la verdad. No estaba mintiendo. Tuve que limpiarte a ti muchas heridas antes. Por lo que la sangre no me asusta. Pero eso es otro tema. Allí la chica de pelo negro amargada me entregó el botiquín. Dejé que Tetsu se sentara en el banco para poder limpiar su lesión ensangrentada y vendar su cabeza.
―Gracias, Ritsuka-san. ―Tetsu dijo en medio del delirio.
―No hay problema. Pero no puedes volver a jugar ¿entiendes? ―Tetsu parecía protestar pero se desmayó poco después.
―Ritsuka. ¿Qué haces aquí? ―Taiga vino.
―Ehhh… ¿¡apenas te percataste que estoy aquí!? ¡Ayer dije que vendría! ―mis gritos se escucharon en todo el gimnasio. No me importó.
―¡¿Por qué siempre estas enojada conmigo!? ―Taiga peguntó igualmente gritando. Todos nos miraron raro.
No hice caso a Taiga y le dije a Riko-sempai que obviamente Tetsu no podía jugar.
―Kuroko-kun ya no puede jugar. Tendremos que sacar esto adelante con los miembros que quedan. ―ella empezó a instruir a los demás jugadores. Están en un dilema. Ella le dijo a Taiga que se concentrara en defender.
―Pero… ―Taiga intentó protestar.
―Dije que estará bien, idiota. Escucha a tus superiores de vez en cuando o te mataré. ―dijo el tipo de lentes, dejando a Taiga estupefacto.
Yo no pude evitar reírme de él (me encanta cuando lo regañan) Taiga me miró amenazadoramente.
―Escucha a tus superiores, tarado. O te matará. ―yo repetí.
―Cállate, idiota.
―Cállame. ―sentí su (súper) mano agarrando mi pequeña cabeza. ―¿no tienes un juego que completar? ―me soltó y se fue.
El juego estaba casi al final del tercer trimestre y Seirin en realidad estaba en un apuro. El marcador iba 48-52 a favor de Kaijo. Yo también estaba empezando a preocuparme por el resultado.
―Hay alguna manera de salir de esto, ¿entrenadora? ―un compañero pidió a Riko-sempai.
―Ellos ya no tienen energía después de haber jugado con el ritmo de la primera mitad. Si tan solo tuviéramos a Kuroko-kun. ―a la mención de su nombre, Tetsu se levantó.
―Muy bien. Ya voy. ―él dijo claramente.
―NO. No puedes. ―le respondí.
―Pero sin embargo, la entrenadora dijo que fuera.
―No. No. No. Yo no lo hice, solo se entendió así. ―dijo Riko-sempai.
―Si es que puedo cambiar algo entrando ahí, se lo pido por favor. Además…le prometí a Kagami-kun que sería su sombra. ―a él le importa más el mal nacido ese que si mismo ¿¡WTF!?
―No. No puedes. Tú te desmayaste debido a una lesión. ―presioné.
―Pero, Ritsuka-san…
―Eres mi paciente, y no te estoy recomendando jugar.
―Tú no eres un médico. ―agarré su camisa como un delincuente.
―¿¡HA!? ¿Estás diciendo algo, Tetsu?
―Estás haciendo una cara que da miedo, Ritsuka-san.
―Bien. Pero si me doy cuenta que estas en problemas, te sacaré. ―Riko-sempai informó.
Los supuestos de Riko-sempai eran ciertos. Con la presencia de Tetsu en la cancha, el flujo del juego cambió. Y justo antes de que dieran el silbato final, Taiga hizo un alley-oop (así escuché que se llama) dejando el marcador con 100-98.
―Ganamos. ―una inmensa felicidad invadió mi cuerpo. Seirin ganó con la ayuda de Tetsu y Taiga. ¡Mis amigos! ejem. ―¡Ganamos! ―ahora si todos estaban celebrando debido al dulce sabor de la victoria.
Yo volteé a ver a Natsumi. Ella aún estaba en shock igual que su equipo, pero rápidamente se recuperó y al verme sonrió. Me refiero a…. ¡SONRIÓ! debería hacerlo más seguido.
Al final fuimos a celebrar este importante hecho y aún me sorprende lo mucho que Taiga puede comer (yo como bastante, pero él me supera).
Con amor.
Claire.
