Capítulo 3
Taiki introdujo la llave en la cerradura de la puerta y abrió el departamento. Si ahora estaba bajo el perfil de un joven universitario, tenía que adaptarse al mundo humano, así que con el dinero ahorrado durante tantos siglos (era un íncubo muy rico) compró aquél departamento completamente equipado y amueblado que le serviría de hogar.
Prendió la luz y respiro la atmósfera tan tranquila que se percibía ahí, lejos de sus molestos hermanos. Poco le duró el gustó, pues las voces de ellos se escucharon detrás de él.
- ¿Así que aquí vamos a vivir?
- ¿Perdón? – dijo el castaño, volteando hacia sus hermanos.
- Vaya, si que es bonito y grande – dijo Seiya, quien ya estaba en la sala inspeccionando el lugar.
- ¿Se puede saber qué demonios hacen ustedes aquí? – preguntó exasperado Taiki.
- Lo mismo que tú. Vamos a vivir aquí – le respondió Yaten, plantándose frente a él con los brazos cruzados.
- Pero... !¿por qué?!
- Fácil. Nosotros también somos estudiantes ahora. No pretenderás que llevemos a nuestros compañeros a la cueva si tenemos que hacer trabajos en equipo – dijo el pelinegro, recargado en el umbral de la puerta de la cocina mientras mordía una manzana.
- Taiki, siempre supe que eras un tacaño – acotó el platinado, sentándose en el sofá y subiendo los pies a la mesa de centro – mira que tenernos viviendo en esa cueva cuando pudimos haber vivido desde un principio en mejores condiciones.
- ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué me pasa esto a mí?! ¡Por qué me dieron a este par como hermanos! – Taiki se sobó las sienes – escuchen, espero que se comporten y no interfieran en mi plan. Recuerden que esto solo es para cubrir las apariencias pero obviamente la cueva seguirá siendo nuestro hogar.
- Si, lo que digas – dijo Yaten, incorporándose.
- No te preocupes Tai, tu nada más avisa cuando te vayas a "comer" a Mizuno aquí para no interrumpirte – Seiya le guiñó el ojo – bueno, pasando a temas más importantes, ¿cuál es mi habitación?
- ¿Y la mia?
Taiki simplemente se llevó la mano a la frente en señal de desesperación.
TxA
Los días comenzaron a pasar; la competencia entre Amy y Taiki era bastante abierta y para entonces, ya todos en la universidad sabían que la genio tenía rival.
Taiki era tan bueno como ella en todas las materias, ¡y qué decir en las prácticas! No cabía duda que sería toda una eminencia en el campo de la medicina.
Muy a su pesar, la peliazul tenía que reconocer el gran intelecto del castaño, además de su gran atractivo, lo que la hacía enojarse consigo misma, pues tenía que verlo solo como su rival y nada más.
Para su mala suerte, los maestros comenzaron a ponerlos juntos para trabajar en equipo, cosa que a ella no le agradó, pero como era una chica muy profesional, acataba lo que le dijeran.
Por su parte, Taiki estaba feliz por cómo iba caminando su plan.
Además de obtener altas calificaciones y ser reconocido como un excelente estudiante, si no es que el mejor (cosa que a él le gustaba), disfrutaba el hacer enojar a Amy y lo que más le regocijaba era ver la lucha interna de la peliazul por mantener ese carácter fuerte frente a él aunque le gustara.
Las que se encontraban muy contentas con la llegada de los chicos a la universidad eran Serena y Mina; su sueño de ver a Seiya y Yaten todos los días se había hecho realidad, y aunque estos tenían muchas admiradoras en todo el plantel, ellos no tenían ojos para nadie más mas que para ellas, cosa que las ponía muy contentas, y estaban seguras de que muy pronto se convertirían en sus novias.
TxA
Ya había pasado un mes desde su llegada Juuban y las cosas seguían igual que al principio; Taiki tenía que reconocer que sus hermanos tenían razón. El comportarse como lo hacía no ayudaría a conquistar a Amy si eso era lo que pretendía.
A pesar de que los maestros los hacían trabajar juntos para todo, fuera de las aulas de clase la chica no le hablaba, cosa que complicaba la situación, tomando en cuenta que él quería hacer todo a su manera, así que decidió cambiar de táctica.
Un día, saliendo de clases, la siguió hasta la cafetería.
- ¡Mizuno!
- Dime
- ¿Te gustaría almorzar conmigo?
Al escuchar la invitación del castaño, Amy se sorprendió. Nunca se esperó que un muchacho como él la invitara a algo, pues nunca antes nadie lo había hecho, por lo que un ligero rubor coloreó sus mejillas, cosa que no pasó desapercibida para Taiki.
- ¿No te es suficiente con pasar la mayor parte de las clases conmigo? – "¿Por qué diantres contesté eso?" pensó.
- ¡Auch! Eso sí que fue un golpe bajo para mi ego – respondió, colocando una mano en el corazón.
Amy movió la cabeza. ¿Cómo pudo haber pensado por un momento que Taiki sería un tipo agradable? Volvía a mostrarse tan petulante como antes.
- No gracias. No necesito más de tu "sapiencia" en mi vida.
- ¿Estás segura? – el castaño se acercó peligrosamente a ella, su mirada era seductora – no creo que debamos estar peleando todo el tiempo.
- No fui yo quien determinó esta competencia – le respondió, dando un paso hacia atrás. Notó el cambio de mirada en él y por un momento eso le asustó.
- Tienes miedo de que te guste, ¿no es así?
- ¿Qué?
- ¡Vamos! Confiésalo.
- ¡Por supuesto que no! – movió la cabeza – sabes qué, mejor me voy. Tengo cosas que hacer. – y sin más, algo turbada, Amy se dirigió a la biblioteca olvidándose de almorzar.
- Si sigues acosándola de esa manera y evitando que coma, lo único que vas a lograr es que pierda energía y no te rinda – escuchó la voz de Seiya a su lado.
- Tu y Yaten tienen la virtud de aparecerse cuando menos los necesito – el castaño observó al pelinegro por encima del hombro.
- Acéptalo Taiki, sin nosotros estarías perdido. Es evidente que no sabes tratar a las mujeres – le respondió el pelinegro.
- Yo no sé cuál es tu afán de a fuerza querer conquistarla – espetó malhumorado Yaten – no vienes a buscar novia, vienes a buscar una víctima. Simplemente vas, seleccionas una, te acuestas con ella, le robas su energía y listo. No sé por qué te complicas.
- Ustedes también están aquí por ellas, ¿o no? – les contestó molesto.
- Sí pero da la casualidad que a ellas las tenemos comiendo en la palma de nuestra mano – Seiya señaló su mano insistentemente – y tu no. ¡Tu vida está en riesgo y tú te empeñas en hacer las cosas a tu manera!
- Déjenme en paz, quieren – y diciendo esto, se marchó.
TxA
Amy estaba en su casa trabajando en la tarea que les habían encargado. Tecleaba rápidamente en su computadora, sin embargo, no podía dejar de pensar en Taiki y eso la estremeció.
Tenía que reconocer que el chico era muy guapo y lo admiraba por ser tan brillante e inteligente, y hasta cierto punto, si, le gustaba.
Pero ese afán de competencia con ella, y su propio espíritu competitivo era lo que la detenía a acercarse a él, además de que le asustaban los chicos.
Nunca había tenido novio, pues lo consideraba una pérdida de tiempo, claro, eso era ahora que ya había superado su baja autoestima y había dejado de estarse martirizando con el hecho de que los muchachos la veían como bicho raro por ser inteligente y nerd, además, de que "aquella situación", causante de sus conflictos emocionales ya había quedado en el olvido.
Mucho le tenía que agradecer a sus amigas que la habían ayudado a superar esa situación y siempre le decían lo bonita que era y lo afortunado que sería cualquier chico de ser su novio; ya llegaría alguien que la valorara, que se diera cuenta de la hermosa persona que ella era y la aceptara como era, y ella realmente creía en eso.
Por eso, cuando conoció a Taiki, pensó que tal vez él sería el chico indicado para ella, pues eran igual de inteligentes y tenían la misma pasión por la medicina. Sus esperanzas se fueron por la borda cuando él la sentenció desde el primer momento en el que llegó, y ella odiaba que alguien se quisiera sentir superior a ella.
Respiró profundamente, tratando de sacarse al antipático de su compañero de la cabeza cuando una notificación de Facebook saltó en su pantalla.
¡Taiki le había enviado solicitud de amistad!
Amy no sabía qué hacer. ¿Qué ocurría con él? Tal vez estaba tratando de enmendar aquella primera mala impresión y ahora quería ser su amigo. Se ruborizó al recordar aquella mirada seductora que le dirigió cuando le preguntó si tenía miedo que le gustara.
Armándose de valor, la chica aceptó la solicitud de amistad.
Rápidamente, la ventana de chat saltó en su pantalla.
- Hola – le había escrito él.
- Hola – le respondió ella.
- Mizuno, ¿ya tienes pareja para la práctica de mañana?
- No, aún no. Pensaba decirle a Molly…
- Yo seré tu pareja.
La chica abrió mucho los ojos. ¿Taiki pidiéndole ser su pareja? Eso si que estaba muy raro considerando todas las caras y gestos de desagrado que él había hecho cuando los maestros los ponían a trabajar juntos.
- ¿Enserio? ¿Por qué?
- Sé que me he portado como un idiota este último mes pero quiero enmendar eso, volver a comenzar, ¿qué dices? ¿intentamos ser amigos?
- Pues… bueno, supongo que lo podemos intentar.
- Bien, entonces paso por ti mañana para ir al hospital. ¿Te parece si te recojo en la escuela?
- No, mejor nos vemos directamente allá.
- Bien, como quieras. Hasta mañana Amy Mizuno.
- Hasta mañana, Taiki Kou – y el chico se desconectó.
La peliazul estaba perpleja. ¿A qué se debía el repentino cambio de Taiki Kou? "De todos modos, será mejor que no baje la guardia" pensó, "puede que no sea sincero completamente".
A la mañana siguiente, la peliazul se levantó más temprano de lo habitual. Su plan era desayunar con su madre y partir al hospital con ella y así lo hizo.
Cuando llegaron, se sorprendió de ver al castaño en la puerta del nosocomio; había sido el primero en llegar.
Por alguna extraña razón su corazón se aceleró al apreciar al hermoso espécimen masculino vestido de blanco, con la bata colgada en el brazo, el largo cabello perfectamente peinado y atado en la habitual cola baja y los lentes calados en la punta de la nariz. Sin notarlo, Amy se había sonrojado.
- Hola Taiki, buenos días – saludó – Eres el primero en llegar.
- Así parece – le respondió, para después dirigirse a la atractiva mujer que acompañaba a su compañera – tu madre supongo.
- ¡Ah si! Disculpen – dijo ella encogiéndose de hombros – mamá, él es Taiki Kou, estudiante de intercambio. Viene de Kinmoku.
- Mucho gusto Doctora Mizuno – dijo el chico galantemente, mientras tomaba la mano de la mujer y la llevaba a sus labios.
- Mucho gusto Taiki – respondió la doctora Mizuno – pero qué chico tan galante y apuesto, además de que debe ser muy inteligente si proviene de esa escuela tan prestigiosa. Un muchacho así es el que necesitas – le dijo la doctora a Amy.
- ¡Mamá!
- Bueno yo los dejo, espero sus demás compañeros no tarden. ¿Con quién les toca la práctica?
- Con Chiba – respondieron al unísono.
- Espero Darien no sea tan pesado en la práctica de hoy. Nos vemos más tarde Amy y gusto en conocerte Taiki – dijo la doctora Mizuno mientras entraba al edificio.
- Adiós mamá - dijo Amy agitando su mano.
- Vez, hasta tu madre cree que soy un buen partido para ti – dijo el castaño, colocándose junto a la chica.
- ¿No crees que estas siendo muy petulante de nuevo? – la peliazul se cruzó de brazos - ¿qué es lo que realmente quieres Kou?
Hábilmente, el castaño la rodeo de la cintura y la trajo contra sí, hasta que la tuvo tan cerca que pudo oír los latidos de su corazón.
- Lo que realmente quiero – la miró a los ojos – es tu amistad.
Amy no pudo evitar sonrojarse de nuevo al encontrarse en los fuertes y varoniles brazos de su compañero de clases. ¿Quería su amistad o algo más? Un carraspeo rompió la atmosfera de ese momento.
- Parece que ustedes dos se empiezan a llevar muy bien.
Rápidamente los chicos se soltaron.
- Médico Chiba… – dijo una muy avergonzada Amy
- Estamos en una institución en la cual harán una práctica que les servirá para saber qué hacer cuando se enfrenten a situaciones duras en la vida diaria – los miraba ceñudo, reprendiéndolos.
- Médico…
- ¡Silencio Kou! Estoy hablando. Éste no es lugar para apapachos. Mizuno, ¿quieres que le diga a tu madre sobre tu comportamiento?
- No médico – la chica bajó la cabeza.
- Bien, espero no volverlos a ver así en una práctica. Adelante que nos están esperando – Darien abrió la puerta para que todos los alumnos pasaran, quedándose atrás Amy y Taiki.
- Amy, discúlpame, ¿si? No quería causarte problemas.
- No te preocupes Taiki – la peliazul se encogió de hombros.
- Terminando la práctica, ¿aceptarías ir a comer conmigo esta vez?
- Si, supongo que si – la chica esbozó una ligera sonrisa, mientras se dirigía al área de urgencias.
Hola!
Qué tal con la actitud de Taiki? Creo que está portándose como todo un Seiya, pero bueno, recordemos que hace mucho tiempo no anda tras una víctima, así que esperemos que vuelva a ser como es él.
Muchas gracias a quienes se han tomado la molestia de leerme, gracias a Blackbomberwoman sensei y a Kamisumi Shirohoshi por sus reviews.
Espero que este capítulo haya sido de su agrado y no se olviden pasar por mi one shot Tentación, el cual es un MxY.
Besos estelares Bombones! :*
