Hola a todos! Pues bien, antes que nada tengo que disculparme ya que he tardado tanto, tanto en actualizar el fic. Creanme, no me he olvidado de él, si no que me fuí de vacaciones navideñas, y en casa de mi madre no hay computadora, así que ahora que acabo de regresar a mi hogar, espero poder actualizar una o dos veces por semana. Muchisisimas gracias por sus comentarios y por su paciencia. Creanme que para una novata como yo significan muchisimo y valen oro puro, así que espero que sigan leyendo mi fic y me den sus comentarios.

Akane C.

El Hombre Perfecto

Capitulo 4. El Camino Hacia el Cambio

Mientras el teléfono sonaba, sentía como mi corazón palpitaba aceleradamente. Algo dentro de mi me decía que este momento era tan desicivo para mi, como habia sido para la humanidad el descubrimiento del petróleo, la conquista de la luna, la separación del atómo, la decodificación del código genetico, la invención de la computadora o ya de perdis, la invención del procedimiento laser para erradicar el vello (ese si que es un gran avance!). Despues de algunos timbres escuche como una voz femenina contestaba:

"Oficina del Lic. Andrew"

"Si, ahhhh, buenos dias, me podria comunicar con Albert?

"Disculpe, me podría decir quien le habla?

"Candice White."

"Espere un momento" - Despues de un largo rato de espera, comenze a pensar que Albert ya se habia olvidado de quien fregados era yo, digo, no era la primera vez que alguien se olvidaba de mi existencia horas depues de conocerme. Ya empezaba a pensar que se habian dejado colgada en la linea, cuando de repente una voz conocida me saco de mi prolongado hiatus.

"Albert Andrew"

"Si,,,ah, hola Albert! Soy Candy,,, Candice, te acuerdas de mi? El iPhone, cafe en el Starbucks...? - en verdad que sonaba como una adolescente nerviosa.

"Oh,,,,, claro que si! Cómo olvidar la linda joven que amablemente me regreso mi teléfono?" - Aja! Ya sabia por el tono de su voz que le acababa de caer el veinte de quien era esa voz en la otra linea – Y, ¿Cómo haz estado?

"Relativamente bien, sin embargo en los últimos minutos me he dado cuenta de algo muy importante y creo que necesito la ayuda de alguien que sea un pro en resolver problemas como el mio"

"Ok, y puedo preguntar ¿por qué me estas diciendo eso?"

"Porque la persona que me puede ayudar eres tú." - Un pequeño silencio en la otra línea me indicó que la verdad es que nunca se imagino que el regreso de su celular perdido le traería la nunca grata consecuencia de chamba no programada.

"Yo? En que puede ayudarte una persona como yo?" - Finalmente dijo en un tono incrédulo.

"Bueno, ayer dijiste que si se me ofrecía algo tu estarías dispuesto a ayudarme, asi que te voy a tomar la palabra: necesito tu ayuda."

"mmmmm,,,,,,,aahhh,,,,, No se que decir. ¿Qué es lo que exactamente requieres de mi?"

"¿Qué te parece si mejor discutimos esto en persona? Dejame exponer mi problema y despues de eso puedes decidir ayudarme o no. Por favor! Dí que si me escucharas!" - despues de unos segundos de espera que me parecieron eternos, escuche su respuesta:

"OK, ¿qué te parece si nos vemos en el Café Venecia en la 4ta Avenida a las 5:00 pm?"

"Mejor, ¿qué te parece si nos vemos en el Restaurante Cesario's que esta en la esquina de la Avenida Sunrise con Washigton a esa misma hora?"

"De acuerdo, nos vemos entonces."

"En ese caso, hasta mas tarde! Y, muchas gracias!"

Si, si si, si! No lo podia creer! Este debia de ser uno de esos dias en que los planetas se alinean, hay eclipse lunar o algo por el estilo, ya que por un momento mi vida parecia empezar a enfocarse en la dirección correcta. El primer paso estaba dado. Esta debía el camino para solucionar mi problema! Y hoy por la tarde convencería a Albert Andrew para que me "tomara bajo sus alas" (sentido metafórico, claro esta!).

Todavía tenía unas cuantas horas antes de tener que arreglarme para ir a mi "entrevista", e inmediatamente despues empezar mi ardua labor como mesera del restaurante Cesario's. Todos los sábados entraba a trabajar a las 6:00 pm. y el día de hoy no sería la excepción, así que tendría una hora exácta para convencer a Albert, y eso contando que fuera puntual, claro esta. En cualquier caso empeze a formular en mi mente una serie de argumentos, y a practicarlos frente al espejo, para ver cuales serían las expresiones mas convincentes para usar. Estando tan ocupada planeando mi extrategia el tiempo paso de manera presurosa, y cuando menos pense ya eran las 4:00 pm. y tenía que arreglarme para ir a mi "cita" y a trabajar, así que rapidamente me cambie a mi uniforme de mesera, y salí presurosa de mi apartamento. En mi mente no habia nada mas importante en ese momento que convencer a Albert a que me ayudara y haría todo lo que estuviera a mi alcanze para logralo, aunque me tuviera que poner a llorar a moco tendido, el terminaría diciendo que sí!!.

Llegue a Cesario's 10 minutos antes de las 5:00, y Francesca viendome llegar tan pero tan temprano no pudo evitar darme cierta mirada inquisidora, y yo sabía que mas vendrían cuando mi querida jefesita se percatara de que tenía una "cita" con un joven tan guapo. Abusando de mi privilegio de empleada favorita, aparté la mesa mas intima del lugar, digo, si iba a tener que contar mi patética vida e incluso rogar y suplicar, pues quería que fuera con la menor cantidad de testigos presentes, así que me sente y espere, y tal como el dijo, a las 5 en punto el joven rubio entraba al restaurante.

"Candy? Buenas tardes."

"Buenas tardes Albert! Muchas gracias por venir!"

"De nada. Me preguntaba por que me sugeriste este lugar, y ahora que veo tu atuendo entiendo. Tú trabajas aquí, verdad?"

" Asi es. Desde que entre a la universidad, Francesca, la dueña de este lugar es la tía de Anne, una de mis mejores amigas, me conoce desde que era una chiquilla y me quiere como si fuera su propia sobrina, así que cuando vine a estudiar a Chicago ella inmediatamente me ofrecio empleo, y aquí estoy!"

"Eres afortunada por tener gente que te aprecie tanto."

"En verdad lo soy" - En ese momento fuimos interrumpidos por la mesera.

"Buenas Noches Señor, Hey Candy! Esta tarde sere su mesera, mi nombre es Vicky y estoy a sus ordenes. Aquí esta el menu, y si tienen alguna pregunta no duden en llamarme, Desean algo de tomar antes de ordenar?"

"Una agua mineral por favor." - Dijo Albert

"A mi traeme lo de siempre Vicky."

"OK Candy. Con permiso señor." - En cuanto Vicky se alejo, Albert se inclino hacía mi, haciendo que mi pulso se acelerara por un momento. Diablos! Por qué mi futuro maestro tenía que estar tan guapo?

"Candy, ahora voy a necesitar de tu ayuda, que me recomiendas del menu?

"Bueno,- conteste todavía un poco nerviosa por su cercania- los raviolis de champinones son buenisimos, aunque la Pasta Alfredo con pollo y asparragos le llega muy cerca.."

"Pues Ravioli será." - Dijo mientras me brindaba una gran sonrisa de esas que impactan. Wow! 'Ok Candy, vamos, concentrate! Lo que tu necesitas de este hombre es ayuda profesional! Vamos, actua normal!' pensaba mientras decía con el tono mas sereno que tenía:

"OK, me parece perfécto. Yo pediré lo mismo."

Mientras pediamos nuestros platillos yo sabía que tendría que poner todo mi poder de persuación en los siguientes minutos, así que en cuando Vicky se retiro con la orden, empeze mi discurso:

"Albert, primeramente quiero agradecerte por venir esta tarde" – cuando de repente fui interrumpida por Albert

"Candy, se que tienes algo en la mente que quieres pedirme, así que sin mas formalidades me gustaria saber que es."

"Esta bien." - y llegaba la hora de la verdad! - "Pues veras. Mi vida hasta este momento ha sido enormemente bendecida con una tía a la que adoro, un grupo de amigos que es de lo mas sólido y confiable que puedas imaginar, pero desafortunadamente en cuestiones románticas dejo mucho que desear. Al perecer alguna maldición antigua que fue puesta a mis antepasados ha cobrado efecto en mi, o por lo menos esa es la una explicación razonable que encuentro, ya que desde que me acuerdo he sufrido la desgracia de siempre, siempre ser la chica con clasificacion "SA" por "solo amiga", y nunca me la he podido quitar. Chico tras chico que me ha gustado termina ignorandome como prospecto romántico y relegandome como la "super-amiga" a quien le cuentan sus problemas de chicas y hablan de futbol mientras se toman una chela. Es como si me vieran como un chico mas del grupo! - Suspire, dando una pausa ya que mis sentimientos de frustración estaban empezando a salir a flote en mi tono de voz y eso no era para nada benéfico en convencer a alguien de que no eres una causa perdida. Despues del corto silencio continue.

"Este viernes fuí a Universidad con la decisión de declarar mis intenciones amorosas a un chico, solo para encontrarme absolutamente rechazáda antes de siquiera decir una palabra. La razón por la cual fui al club esa noche fue porque mis amigos me vieron deprimida y pensaron que necesitaba un poco de distracción, y ahí fue donde me encontre tu celular. Siempre he pensado que todas las personas que conocemos en nuestra vida, las conocemos por alguna razón, y la verdad aunque durante nuestra pequeña conversación en el Starbucks no pense en nada especial, hoy despues de refleccionar he decidido que tal vez el destino te puso en mi camino ya que si no lo hacía mi vida continuaría su patético sendero llevandome a un fin en el cual terminaría vieja, abandonada y lo peor, rechazada por todos los chicos en esta ciudad."

"¿De qué estas hablando?" - dijo con un claro signo de interrogación en la cabéza- "Vamos, dime que necesitas sin mas preambulo."

"Albert, quiero que seas mi consultor de imagen."

"¿Quééééé?????

En ese preciso momento fuimos interrumpidos por Vicky que traía nuestra comida, asi que aprovechando el momento, reconecte mis ideas tratando de reformular en mi mente la estrategia de convencimiento, y en cuanto ella desaparecio Albert retomo la conversación:

"Disculpa pero no te puedo negar que me tienes un tanto sorprendido. ¿Quiéres que sea tu consultor de imagen?" - pregunto tadavía con incredulidad en su voz.

"Precisamente. Mira, despues de pensar y pensar en que demonios es lo que me hace tan notoriamente rechazable como novia, pense que debe haber algo en mi, algo que proyecto que no transmite el mensaje de "prospecto romántico" para los chicos, asi que decidí que mi única esperanza para cambiar el rumbo de mi vida es el hacer algo con respecto a mi persona y mi presentación. Tu me comentaste que te dedicas ha hacer ese tipo de cambios en las personas, para que ellas puedan alcanzar sus objetivos transmitiendo esa imagen de su persona necesaria para alcanzar su objetivo, ¿verdad? Pues bien, quiero que me ayudes a transmitir esa parte de mi persona que inspira el ser amada como una chica."

"Wow! En verdad puedo decir que no me lo esperaba."

"Vamos Albert, por favor!"

"Mira, la verdad es que no se si tenga el tiempo."

"Me ajustare a tu horario! Tu solo dime cuando y en donde y yo estare ahí!

"No puedes pagar a un consultor como yo. Sabes? Soy el consultor mejor pagado de esta ciudad y uno de los mas reconocidos en Estados Unidos."

"Por favor, por favor! Te daré todos mis ahorros! No te da pena mi condición? En verdad necesito tu ayuda! Mirame! Te lo estoy rogando! - le dije mientras le brindaba mi mejor mirada de perrito desprotegido a medio morir.

"Cuando miras de esa forma me recuerdas mucho a mi hermana."

"Y si tu hermana se encontrara en este dilema, ¿le negarias este favor?" - Despues de un silencio que me parecio una eternidad, finalmente dijo:

"Creo que estas de suerte, ya que hace 3 dias mi novia y yo terminamos, y ahora dispongo de muchas tardes libres."

"Ohhh, Lo siento mucho." - '¿Así que no tenía novia? Arrggggg!! Basta Candy! Concentrate'

"No te preocupes, la verdad es que estabamos juntos ya por puro compromiso y costumbre, así que fue una buena decisión, solo que ahora no hayo que hacer en mis ratos libres."

"Entonces, ¿me ayudaras?"

"De acuerdo." - No pude evitar el dar pequeño grito de gozo, que provoco que todos los ojos se dirigieran a nuestra mesa, incluyendo los de mi jefa, que sin duda me custionaría tipo FBI cuando Albert se fuera, pero no me importaba! Ya había aceptado!!! Había esperanza para mi!!!

"Pero tienes que prometerme que haras todo lo que yo te diga y que seras constante, y nunca faltaras a nuestras citas." - me dijo de forma muy seria.

"Gracias, gracias, muchas gracias!!!! Ahhh, y por cierto, cuanto me vas a cobrar?" - Esa era la parte menos agradable de esta conversación.

"Bueno, por que me regresaste mi celular, necesito algo de distraccion, y tu causa parece noble, tomare tu caso como un "proyecto especial", y no te cobrare."

"Ahora soy yo la que no sabe que decir!"

"Gracias estaría bien."

"Muchas gracias Albert!" - Dije con una gran sonrisa de oreja a oreja.

"De nada. Y ahora, podriamos comer? Sabes, no tuve tiempo de comer en todo el día, y estos raviolis se ven demasiado tentadores."

"Claro, Albert!" - Dije mientras comenze a comer mis raviolis con un apetito desconocido e inesperado.

Asi continuamos con nuestra comida, haciendo plática amena, mas que nada con respecto a mi vida, intereses y gustos. En verdad que el ya estaba comenzando a trabajar, ya que casi casi podía yo ver como evaluaba mis respuestas, pero la verdad eso me hacia sentir mejor, ya que ahora si tendría una esperanza de un futuro diferente. Al despedirnos intercambiamos numeros de celular, y acordamos en vernos el día siguiente para iniciar con mi transformación.