¡Estoy cumpliendo mi promesa! Realmente me merezco un premio. Es la primera vez que escribo dos días seguidos desde que tengo este diario.

Hoy nos levantamos temprano y fuimos a desayunar a un lugar que no era Starbucks. Otra cosa que voy a extrañar de Londres.

Luego fuimos a llevar unos papeles a las escuelas nuevas y, de paso, a conocerlas. Nos enteramos que Brian empieza las clases en sólo dos días. Martin y yo, en cambio, el 6 de septiembre.

El camión llegó al mediodía. A eso de las tres de la tarde nos fuimos a almorzar. Estuvimos acomodando cosas toda la tarde y aún queda muchísimo. Por el living no se podía caminar, prácticamente. Una planta de mi mamá se perdió, no se qué habrá pasado. Igual la planta debe estar feliz: siempre las termina matando. Las cuida más que a nada, pero acaban marchitas. Nunca lo voy a comprender.

Por ahora no tenemos gas, ni teléfono, ni cable y menos Internet. Esto no se parece en nada a la "mejor vida" que todos prometían, y mucho menos a "lo mejor para todos".

Por suerte, a la tarde Martin me puso en condiciones la computadora y pude escuchar música.