Era muy temprano en la mañana cuando las puertas del Kínder Garden se abrieron… La mayoría de los niños, dejados por sus padres, corrían a lo que sería su salón de clases…

Una rubia de ojos azules estaba apoyada contra el umbral de una puerta, observando la escena e intentando lucir lo más despierta posible (aunque lo dijeran, a esa edad el café simplemente no funciona). Había vuelto a casa técnicamente de madrugada, y ahora se arrepentía completamente de ello. La noche había sido muy divertida, y por momentos… Apestaba!. Rhonda y sus amigas, no habían demorado en retirarse del lugar de encuentro (no era su ambiente, y la gente comenzaba a mirarlas de manera extraña); y por otro lado… el resto de los tontos de sus compañeros, habían dado vueltas por el lugar toda la noche.

Helga tuvo que bostezar, y frotarse los ojos con las manos, para no quedarse dormida… Sin embargo, toda su atención se vio concentrada en el chico que arribaba después de ella… Fue cuando finalmente sus sentidos se pusieron alerta, por más que odiara admitirlo.

Arnold estaba menos acostumbrado aún, a estar despierto la mayor parte de la noche, y tener que cumplir con una pasantía de auxiliar pedagógico al día siguiente. Por eso su cara de sueño, se notaba… Tenía los cabellos mojados por la ducha que había tomado para despabilar el ánimo…

El día estaba nublado, y hacía algo de frío… Helga contempló la escena de cómo el muchacho se acercaba, con una mezcla de sentimientos que ni ella pudo racionalizar… El recuerdo del primer día de clases en preescolar, vino de por sí solo, sin siquiera ser llamado…

-Hola… Lindo moño…

-Ahhh?

-Me gusta tu moño porque combina con tu ropa…

Un destello de sus ojos se sobresaltaron, cuando vieron al rubio pasar a su lado, sin siquiera saludarla. Se acongojó unos instantes: Es que acaso el muy idiota quería llevarse bien sin al menos decir hola?... Masculló los dientes: no, si seguro debería estar cansado por todo el trabajito que le demandó su falta de carácter anoche… Tomó su mochila como pudo y lo siguió al salón de clases que le había tocado…

Miró a sus alrededores preguntándose a dónde debería dirigirse exactamente… Notó que el muy cabeza de chorlito, al parecer hacía lo mismo… Por lógica, se dirigió a la oficina general de dirección y esperó allí afuera.

Después de unos cuantos minutos, la puerta se abrió y una mujer de piel oscura, cabello negro rizado y una sonrisa diplomática, los atendió…

-Ustedes deben ser… Arnold Shortman y Helga Pataki, no es así?...- Ambos se miraron y luego asintieron… La mujer hizo un gesto con la cabeza…- Adelante…- Les pidió haciéndolos pasar…- Tomen asiento…

-Gracias…- Fue la respuesta de Arnold, cuando ambos se sentaron…

-Soy la directora Kennedy…- Se presentó la mujer, y prosiguió- Les explicaré cuáles serán sus tares mientras estén aquí… Por ser el primer día, les asignaremos un aula y ayudarán a la maestra con sus actividades: lo más probable es que deban organizar el material y esas cosas…- Helga solo se cruzó de brazos, firme mientras oía… Arnold por su parte, tenía un gesto tranquilo: parecía ser muy simple.

-Son cuatro horas, así que pedimos que sean puntuales… En el caso que tengan que faltar, por razones de fuerza mayor, deben llamar y avisar que lo harán, como en cualquier trabajo habitual… Cada día que vengan, les llenaré una celda en la autorización que debían traer… Al final del año, tienen que tener más del 70 por ciento de asistencia… Alguna pregunta…?...- Los dos se quedaron en silencio pareciendo haberlo entendido todo…- Bueno, entonces, pueden ingresar… Aula 314…

Se pusieron de pie y se dirigieron al lugar que les tocaba… El sol comenzaba a salir entre las nubes, por lo que el claro de la mañana inundaba el patio de la escuela… De vez en cuando pasaba algún niño dirigido al baño, o simplemente prófugo escapándose del salón…

Helga observó de reojo al muchacho que la seguía y golpeó la puerta…

-Sí, adelante…- Una voz del otro lado les pidió entrar…

Un curso completo de niños jugaba por todos lados, haciendo ruido, saltando, riendo, peleando… Con autitos de juguete por el piso, y algunos de ellos, metidos en los juegos del salón…

Una mujer rubia de cabello corto, los saludó sonriendo con dulzura… Si bien parecía ser muy tierna, se notaba que no comprendía que hacían ellos allí…

-Mmmm… Somos los chicos de la pasantía escolar… Se suponía que debíamos empezar hoy…- Explicó la rubia, mientras Arnold daba un paneo en general, del ambiente…

-Oh… Si. Discúlpenme… Lo había olvidado!.. Soy la maestra Jeffersen, Donna Jeffersen… Tú debes ser Arnold, y tu Olga….- Dijo la mujer con una sonrisa…

-Helga…- Corrigió la rubia bastante acostumbrada a ese nombre, y Arnold la observó de reojo…

-De acuerdo Helga…Vamos a presentarles a los niños!…

La maestra tocó una especie de campana, y casi toda el aula se quedó en silencio mágicamente… Los niños se sentaron observando hacia la pizarra…

-Recuerdan que les conté de unos amigos nuevos por aquí…?...- Dos o tres niños levantaron la mano…

-El Alosauros y el Tiranosaurio más grande que haya existido…?...- Preguntó uno de ellos poniéndose de pie… La mayoría de los niños lo abucheó con un "Noooo" en general, como si eso fuera algo común de todos los días…

La maestra sonrió…- No Erick… No son ninguno de esos dinosaurios… Ellos son Arnold y Helga… Estarán aquí ayudándolos con las tareas y quiero que les hagan caso en todo lo que digan, y los respeten entendido?...- La mayoría de los niños asintió sin ningún tipo de objeción…

-Porque en el aula hay…?... Martin, ven aquí…- Pidió llamando a otro de los niños…

-Tolerancia…- Respondió él, señalando el cartel…

-Muy bien…- Dijo la maestra llamando a una nena, esta vez…- Magie…

-Armonía…- Respondió ella, señalando un cartel más alto en azul… Y de paso, posando su mirada curiosa en Arnold y Helga… Los observó de arriba abajo…

-De acuerdo… Hoy pintaremos los monstruos que les dije, y los colgaremos en los hilos…- Una sucesión de hilos, caía baja por el aula donde se suponía irían los dibujos…- Quiero que dibujen a un monstruo que asustó el Halloween pasado… Porque tuvimos una fiesta de Halloween… Y ustedes? Qué hicieron ese día…?...- Indagó la maestra observado a ambos rubios…

Arnold sonrió bajando un poco la cabeza…- Bueno, a esta edad… Ya no pedimos dulces, pero… Maratón de películas de terror en el cine…

Helga tuvo que rodar los ojos… Si claro, se imaginaba muy bien con quién Arnold había estado mirando alegremente películas de terror… Qué divertido!

La mujer sonrió de lado… Y el salón se puso a trabajar… Se acercó a ambos rubios:

-Lo mejor sería que circularan, y fueran conociéndose… Descuiden, los niños a esta edad son muy tranquilos y dulces… Espontáneos… No muerden…- Les aclaró con tacto, notando la cara un poco aturdida de ambos…

Cada uno emprendió su camino…

Por un lado, Arnold…

El rubio caminó unos cuantos pasos, hasta notar a un niño que dibujaba solo en un rincón…

-Tienes un gran talento…- Lo elogió notando las secuencias de historietas casi perfectas… A ambos rubios les había tocado el grupo de niños más grandes, los que ya terminaban preescolar ese año y se dirigían a la primaria. El niño solo siguió abstraído en su dibujo, sin siquiera dar señas de haber escuchado…- Tu comic favorito es Spiderman… No es así?...- El silencio de alguien que parecía muy ocupado en la materia, fue la respuesta…

-No deberías hablar con Zack… Es raro!…- Le gritó otro niño con anteojos, de pelo castaño, grandes cachetes y una voz chillona…

-Lo que tu digas cerdito…- La voz de uno de los niños, provocó las risas en general… Brian gritaba como un cerdito que estaba por ser capturado… Era verdad…

Arnold enarcó una ceja cuando preguntó…- Hace excelentes dibujos… Es raro que a su edad dibuje tan bien…- Corrigió notando que el niño, parecía el único en un universo paralelo, con respecto al resto de sus compañeros que hablaban, y hablaban sin cesar…

Ninguno de los niños de prestó atención… En especial Zack.

Por otro lado, Helga…

Una niña de cabello castaño y corto se acercó a la rubia… Helga ni siquiera tuvo que dar muchos pasos… Porque una curiosa, de ojos cafés, la miraba:

-Me peinas?...- Le preguntó directamente y sin rodeos… Helga ensanchó un poco sus ojos, frunciendo la boca…

-Mmmm… De verdad, no sé mucho sobre…- Intentó aclarar con algo de nervios en la voz… Por loco que sonara, parecía ser que a Helga. G. Pataki, le asustaba todo ese mundo nuevo que estaba conociendo…

-Pero quiero lo mismo que tú! Dos coletas, así…- Le señaló la nena con un poco de emoción, pasándole un pequeño cepillo y colocándose de espaldas… Helga rodó los ojos. Bueno… Había que intentarlo.

Pasados unos segundos, la nena tenía las dos coletas que había querido… Sin embargo, al verse en un espejo no parecía muy convencida…- No es lo que te pedí!...- Demandó, y Helga frunció un poco el entrecejo sin comprender…

-Dijiste, dos coletas… Fue lo que hice…- Le aclaró notando la cara de exasperación de la niña…

-Lo quiero como tú! Así…- Le señaló su cabello y lo tomó entre sus manitas… Helga casi tuvo que perder el equilibrio y acomodarse su añejada gorra…- Quiero ser rubia!...- Aclaró la nena, pero Helga solo rodó los ojos…

-Oh… Cielos!...- Fue lo que murmuró, pensando lo largos y exhaustivos que iba a ser esos últimos tres meses…

Si bien la hora había sido movida… Arnold lograba poco a poco acercarse a ese mundo de los niños de 6 años, que parecía ser exclusivamente de ellos… Una honda nostalgia lo inundó… Fue extraño, pero imaginó a su grupo de la infancia, en cada una de las caras… Recordando cómo habían sido: ese trato particular, de cada uno con su personalidad, el hecho de sentirse y formar parte del grupo…

La maestra sonrió observando a ambos rubios… No descartó la posibilidad de que se integraran de inmediato y al parecer así era…

-Helga… Podrías ayudarme?... Tengo que colgar estos carteles…- La rubia asintió levantándose… Al ser alta, llegaba al hilo por donde pasarían los dibujos, sin ningún tipo de problemas…

-No Alejandro… No colgaré ese dibujo, hasta que lo hayas pintado…- Le explicó a un niño gordito, de cabello café y ojos pícaros…- Dónde has visto un monstruo sin color?...- Indagó la mujer, notando la clara sonrisa del niño…

-Dónde has visto un monstruo…?... Cómo sabes que no son blancos…?...- Retrucó con astucia, y la maestra, tuvo que rodar los ojos con una sonrisa…- Solo píntalo, de acuerdo…- Dictaminó escuchando las quejas del niño…

-Muy pesados… Muy peleles, pero astutos…- Murmuró Helga, cruzada de brazos, alrededor… No lo pudo evitar, pero desvió un poco los ojos para notar en qué o por dónde estaba Arnold…

El rubio parecía estar muy entretenido ayudando a uno de los niños con su dibujo…

Zack tenía unos ojos negros de una mirada profunda que levantaba cuando estaba interesado en algo… Un comentario de Arnold le llamó la atención:

-Podrías ayudarme con estas líneas…? No me salen…- Le pidió, notando la sonrisa del rubio que volteaba a verlo…

Sin embargo, el celular de la maestra resonó en su cartera…

-Hola… Sí, que ocurre Cindy…? Cómo? Y ella se encuentra bien?... De acuerdo, si, no hay problema… Voy para allá…

-Helga…- Llamó a la rubia, quien se encontraba recortando flores en una cartulina… Pensando en lo tedioso de la mañana…- Escucha, surgió un inconveniente, mi hija tuvo un accidente con la bicicleta y está en el hospital…

La rubia se sorprendió un poco, a pesar de lo dura que fuera… -Se encuentra bien?...

La mujer sonrió: -Oh, no es nada… Tienen que cocerle unos puntos… Iré a hablar con la directora, y enviarán a alguien para reemplazarme… Veo que lo están llevando muy bien, les molesta quedarse solos cinco minutos…? Enseguida viene alguien…

Helga observó de reojo a Arnold… Con el señor sermón allí qué cosa podría salir mal…?

-Claro, no hay problema…- Aseguró bajo la sonrisa de alivio, de la mujer…

Pero no pasaron cinco segundos de la armonía pacífica a la rebelión de las masas…

-Ehhhh!...- Gritó Alejandro, corriendo y aventando las hojas al aire… La mayoría hizo lo mismo y el caos inminentemente se desató…

-Aguarden un minuto… Quién dijo que podían aventar las cosas y empezar a pelearse…?...- Replicó Helga colocando sus manos en la cintura… Uno de los nenes se acercó a ella…

-Puffff!...- Le respondió sacándole la lengua, y haciendo estallar las carcajadas por todo el lugar…

Arnold apenas había logrado reaccionar, cuando notó la cara colérica del niño a su lado…

-Lo arruinaste!... Dibujas pésimo!... Por qué no me lo dijiste antes?...- Le cuestionó quitándole la pluma delgada, ideal para trazar líneas de historietas… El rubio se puso de pie, acercándose a Helga…

-Qué fue lo que sucedió?...- Preguntó en voz baja, obteniendo el silencio por parte de la rubia… Dibujo un gesto con la boca y salió corriendo dispuesto a frenar a uno de los niños que parecía ser el reaccionario del grupo…

Alejandro tenía una tijera en las manos, y estaba dispuesto a utilizarla…

-Espera!... No debes jugar con estas cosas…!- Exclamó Arnold notando el casi corte de cabello que se iba a ganar uno de los niños…

Sin embargo el ruido solo aumentó…

-Es mío… Lo canjee por diez stickers en el recreo! No tienes derecho a usarlo!…

-No, es mío! Papá me lo compró por tener medalla de honor!...

-Un segundo… Qué diablos sucede aquí?... Por qué pelean?...- La pregunta casi exasperada de Helga, los hizo saltar en el lugar, mientras ambos niños forcejeaban con un autito de juguete…

Una de las niñas sonrió…

-Y tú qué diablos me ves Mike?...- Gritó imitándola… Al parecer, y por las risas, ese lenguaje les había gustado…

-No tienen que hablar así, de acuerdo? Está prohibido!

-Quién lo dice?...- Se mofó uno de ellos a lo lejos… La verdad es que, la presencia de Arnold y Helga parecía no contar dentro del salón…

Helga solo frunció el entrecejo…- Yo lo digo!... De quién es ese auto?...- Indagó perdiendo la paciencia, y escuchando la eterna pelea del par de mellizos, por el autito de juguete… Solo que ambos niños respondieron que les pertenecía… La rubia se tomó la frente…

Arnold respiró con tensión al lograr quitarle unas grandes tijeras al niño que las llevaba… Se preguntaba de dónde las había sacado, y fue entonces cuando notó la falta de la maestra en el aula…

Sintió que alguien le jalaba la mano, y bajó la mirada… Una nena de dos coletas torcidas, estaba cruzada de piernas con una clara mueca de qué ocurría…

-Quiero pis…- Arnold solo se sonrojó un poco quedándose paralizado… Y ahora qué?... Se aceleró acercándose a Helga y tomándola de la mano…

-Dónde está la maestra? Se suponía que estaría vigilándonos hoy!...- La rubia solo hizo un gesto con la boca, por esa actitud tan inesperada…- Escucha, no podremos lograrlo si no hablamos!... Y no sé tú, pero ya no lo tolero más, Helga!... No quiero tener que hacer esto de nuevo en el curso de verano…

-Bien… Bien… Tienes razón!...- Dijo soltándose del agarre…- Es una tregua, pero una tregua temporal… Arnold… Necesito que me ayudes!... Has algo, no te quedes allí parado!...- Recriminó escuchando que algo parecía caerse… Ambos rubios dirigieron su vista al frente… Una chusma iracunda había volteado el guardarropa… Oh no… Eso no se veía bien…

-Tengo problemas… Ven aquí…- Le dijo señalándole a una niña que lo esperaba, roja de tanto aguantar…

-Y tú crees que tienes problemas?... Yo tengo problemas aquí!...- Helga por su parte señaló la pelea que se había iniciado con el par de mellizos, pero que ya prácticamente llevaba envuelto a todo el curso…- Solo sepáralos, de acuerdo?... Me encargaré de levantar ese ropero antes de que la maestra vuelva! Lo que menos quiero en mi primer día es tener un signo menos, solo porque no puedes cumplir con tu parte del trabajo!...

Arnold ensanchó los ojos…- Yo?...- Indagó incrédulo…- Tú fuiste la que empezaste con esa actitud desde que llegué!…

-Ah sí?... Pasaste sin siquiera saludarme… Te suena, eso?...- El rubio solo se detuvo sorprendido… Helga era una persona tan difícil!...- Solo haz lo que te digo!...- Ordenó la rubia, sin siquiera dejarlo reaccionar…

No dio dos pasos, cuando sintió que le quitaban algo… Uno de los niños, subidos a un estante, le había arrebatado la gorra…-Qué es eso…? Ahhh….- Todo fue silencio… Helga en toda su vida, no se había sentido tan apenada!... Fue tanta la conmoción, que Arnold no pudo evitar voltear a ver…

-Lleva un moño rosa! Cuántos años tiene? Jajajaja!...- Se burlaron entre todos, con las vocecitas suaves y las risitas infantiles…

-Pienso que se ve muy lindo… Me lo prestas?...- Preguntó la nena que estaba de piernas cruzadas… Pero al estirar los brazos, se había olvidado de contener… Todo fue un desastre! Un gran charco en el piso!...

Helga tuvo una crisis nerviosa, como solía pasar cuando la llevaban al extremo…

-Ya cierren la bocaaaaaaaaaaaa!- Un grito, fuerte, severo y cansado se escuchó por todos lados…

Todo fue silencio… Los niños se quedaron estáticos en su lugar sin hacer nada… Hasta que lo inevitable tomó su curso…

-Ohhh… No…- Arnold entrecerró los ojos, viendo las expresiones en las caritas…

-Shhhh… No, no! No lloren… Mmmm… No quise gritar, es decir…- Helga intentó hacer algún chiste o comentario gracioso, pero… Todo un curso de veinte y dos niños lloraba sin parar…

-Hola… Buenos días equipo rojo, equipo azul… Preparados para la competencia…? Qué fue lo que sucedió ?...- Un hombre muy alto, enorme por así decirlo, con una gorra y vestido con ropa deportiva entró al salón de clases… Era tan alto que prácticamente debía encorvarse para poder pasar por la puerta… Ambos rubios se miraron por el gesto atónito y algo molesto, del hombre que recién ingresaba…

-Me pregunto cómo les estará yendo al resto…?...- Murmuró Arnold, mientras Helga se acercaba a explicar qué había sucedido.

Tercer grado, escuela primaria 118…

-Ahora bien… Lo resolveremos con un pequeño problema matemático: Vayan a la página 22 del libro… Tienen que contar la cantidad de ventanas que tiene el edificio… Parecen muchas, cierto?... Pero no será problema, porque ustedes ya conocen las tablas de multiplicar… A trabajar, y si necesitan ayuda, Harold y Gia están con ustedes…- Dispuso la maestra del tercer año, y cada quien comenzó con la tarea… A esa edad les gustaba tanto matemática… " Qué harán en un par de años?… Faltarán a los exámenes… Quiero volver al primario!"…- Pensó el chico, bostezando un poco, por el agotamiento de la noche anterior…

-Mmmm… Q-quieres que te ayude?... – Harold se acercó a uno de los chicos, quien sonrió con naturalidad…

-Claro… No sé cómo hacerlo…- Dijo señalando el ejercicio…

-Sencillo, solo cuéntalas…- Les mostró el chico moviendo el dedo por las ventanas de la figura del edificio…

-Pero, no teníamos que usar las tablas de multiplicar…?

Harold se quedó helado… La maestra, pasó cerca y dijo:-Cuenta la cantidad de ventanas dispuestas horizontalmente y luego multiplícalas por las que están en posición vertical…

-Dan como resultado 144…- Le murmuró a Harold, que ya hacía cálculos con la mano… El chico suspiró…

-Tengo un problema aquí, Harold…- Lo llamó otra niña…

-Si… Solo son 144, coloca la respuesta…- Le dijo sin prestar mucha atención y más tranquilo por saber el resultado…

-No, no son 144…- Negó la colorada, provocando la mirada inquieta de Harold…

-Cuántas ventanas da como resultado las que contaste?...- Preguntó algo exasperado con un tono pesado… Y si tenía que explicar el cálculo? Qué estúuupida idea era todo ese tema de tener que trabajar!

-La consigna dice: todo el edificio… Y todo el edificio, tiene 4 caras…- Dijo la niña por lógica… Harold solo se quedó pensativo…

-Tiene razón… No es así?...- Le preguntó a Gia, quien por su parte solo sonrió encogiéndose de hombros…

-Genial! Dios, por qué tengo tanta mala suerte?...Estoy metido en grandes aprietos, con una chica que no tiene lengua!... Cómo les estará yendo al resto?...- Se preguntó a sí mismo, empezando a transpirar por el resto de los cálculos que la maestra anotaba en la pizarra…

Quinto grado, escuela primaria 117 de Hillwood…

Gerald estaba juntando los balones de la clase de educación física del quinto año. Recordó cuando estaba en ese año, y era el monitor de balones… Bajó su vista, cuando uno de los niños le pasó uno de los balones…-Tengo algo para ti, va con mensaje… Euuuuuuhhhh….- Dijo el rubio riendo a carcajadas, y soltando un largo y extenso eructo… El pelinegro solo movió la mano son un gesto de pesadez…

-Me han dado mensajes peores… Me pregunto dónde se metió Charles…?...- Indagó buscando por todos lados… Pero sin sorprenderse demasiado, notó a su compañero de trabajo, jugando vóley con los de quinto año…

-Y… Está dentro! Si! Así se remata, gordinflón!...- Celebró el moreno, de acento hispano, mientras Gerald ladeaba la cabeza, con un sueño que pedía urgentemente una almohada…

-Qué mejor que trabajar con el sujeto más vago y colgado de toda la ciudad?...- Se preguntó molesto por la actitud de su amigo…- Tengo que lograr cambiar de compañero, si no quiero terminar haciendo todo el trabajo!...- Si, Charles era su amigo y decirle que ya no quería trabajar más con él, era un problema… Estaba acorralado, y no sabía cómo salir…

Camino a la escuela…

Después de que la directora había hablado con ambos rubios de la falta de trabajo en equipo que había notado… Arnold y Helga solo caminaron rumbo a la escuela: todo había sido un desastre!... Los niños habían tardado en dejar de llorar, habían salido diciendo groserías y lo peor de todo, es que no sabían si podrían seguir asistiendo al primario… Perder el trabajo, significaba una mala nota.

-Qué día!... Eh?... No veo la hora de llegar a casa! Y tenemos que volver a la escuela? Qué broma! Doble horario!... Ash!...- Protestó la rubia, colocándose la mochila… Arnold había estado muy callado desde que se habían ido… Parecía algo irritado, y ya comenzaba a preguntarse si estaba molesto con ella… El rubio solo asintió:

-Ni que lo digas… Nunca pensé que cuidar niños fuera tan complicado… Y tú?...

Helga se cruzó de brazos, haciendo un gesto con la boca…-Yo solo sé, que nunca tendré hijos…

Pero ese comentario, provocó que Arnold solo riera con ganas…-Jajaja!...

-De qué te ríes?...-Lo miró como si estuviera bromeando…-"Helga… Puedes limpiarme la nariz…?" "Helga… Acabe todo mi jugo y tengo sed…" Helga…- Imitó la rubia haciendo una voz infantil… Arnold ladeó la cabeza, con una sonrisa:

-No sabía que seguías usando tu viejo moño rosa, debajo de esa gorra…

Helga se congeló en el acto… Lo empujó con rudeza, para que volteara a verla, cosa que él hizo, más que sorprendido:

-Escúchame muy bien melenudo y que te quede claro… No uso ningún moño, entendiste? Y si dices algo al respecto por ahí…

Arnold solo ladeó la cabeza…-No yo… Solo pensaba que luces adorable con él… Es todo!...

Ella se congeló abofeteándose por la pose ridícula que empezaba a dibujar…-Ahhh… Enserio?...

-Claro…- Respondió el rubio sonriendo y caminando, algo distraído, sin notar los ojos azules, que lo miraban fijamente, como si su dueña no pudiera contener las ganas de abrazarlo…

La rubia se detuvo, antes de hacer algo por lo que se arrepentiría después…

-Entonces… Creo que nos vemos mañana…

Arnold volteó a verla…

-No vas a la escuela?... Puedo acompañarte?...

Helga se tomó la frente….- Cierto! La cárcel otra vez…Da igual!...- Respondió mientras ambos aceleraban el paso… No pudo evitar sonreír, porque mágicamente se le alegraba el día… Estaba caminando con Arnold! Ahhh…

Alguien me ha dicho que la soledad se esconde tras tus ojos

Y que tu blusa atora sentimientos, que respiras.

Tenés que comprender, que no puse tus miedos

Donde están guardados, y que no podré quitártelos

Si al hacerlo me desgarras…

No quiero soñar mil veces las mismas cosas,

Ni contemplarlas sabiamente

Quiero que me trates suavemente.

Te comportas de acuerdo, con lo que te dicta, cada momento

Y esta inconstancia, no es algo heroico es más bien algo enfermo.

No quiero soñar mil veces las mismas cosas

Ni contemplarlas sabiamente

Quiero que me trates suavemente

No quiero soñar mil veces las mismas cosas

Ni contemplarlas sabiamente

Quiero que me trates suavemente

Quiero que me trates suavemente

Quiero que me trates suavemente

Suavemente…

Suavemente…

Suavemente…

Continuará

Hola! Bueno, aquí les dejo este mini capítulo sobre la primera experiencia laboral de todos. Espero que les haya gustado… Son unos diablitos! Jajajajajaja! Y si, tal y como lo notaron, todo este ambiente de la secundaria, nadie lo escribe sin haberlo vivido, así que es verdad, es medio autobiográfico… Jajajaja!... Me encantó el capítulo, me divertí mucho haciéndolo!... Gracias por todos los comentarios y por el buen ánimo… Nos vemos pronto! La canción es de Soda Stereo: Trátame suavemente… Chau!