Hola!

Sigo viva!... algo atareada para escribir, pero no he abandonado ni este ni mis otros fics…

Espero que les guste este nuevo capítulo y muchas gracias a quienes me siguen y comentan

Enjoy

Sexo y Alcohol

-¿Qué es eso?

-Comida su majestad

-Sé que es comida, Frederick – le reclame al ver el plato con pequeñas porciones de alimento frente a mí – pero te pedí que me sirvieras otra copa

-Se la serviré, una vez que coma lo que está ahí

-Frederick, no tengo hambre – le asegure

EL muy canalla me ignoro deliberadamente, por que se volteo y se dirigió a atender a otra persona.

Estire la mano y tome las pequeñas nueces y me las lleve a la boca pensando en todo lo que había verbalizado en una noche a mi antiguo consejero, no solo le había contado mi primer desliz con Swan, sino que además le conté los dos que le siguieron y admitiendo por primera vez que había engañado a mi alma gemela con la rubia

Sabía que no había sido lo correcto, ambas estábamos en pareja aquella noche y sin embargo no nos importó, solo importo lo que nos hicimos sentir con nuestras manos y como al terminar cada una había tomado caminos diferentes sin pronunciar ninguna palabra. Ambas sabíamos que no había nada que decir tras cada uno de nuestros encuentros

Volví a concentrarme en la gente que estaba en el bar, no reconocía a muchos, la noche ya había caído en todo su esplendor mostrando los sentimientos de cada uno ocultos tras un vaso de alcohol… me preguntaba que demostraba mi cara en ese momento…¿Resignación?

-¿Que piensa su majestad? – sentí a Frederick preguntarme ya más desocupado y caminando hacia mi

-Nada – asegure - ¿mi copa?

-Termine de comer primero

Fruncí el ceño ante su descaro, quien se creía para darme órdenes

-Le aseguro que no quiero ordenarle nada - se explicó, seguramente al ver mi rostro – sin embargo, he visto a muchas personas cometer estupideces cuando se mezcla el alcohol con el estómago vacío

Me sonroje ante su explicación y agache la mirada al plato frente a mí

-Por su sonrojo pienso que ha tenido usted alguna cuota de estupidez mezclada con alcohol

-Cuida tu lengua Frederick, sigo siendo capaz de arrancar tu corazón – le amenace molesta ante su descaro

-Lo siento su majestad – se disculpó agachando la cabeza

EL silencio entre nosotros solo fue interrumpido por un grito de dolor desde el costado del bar. Gire a ver que sucedía y una expresión de asco se marcó en mi cara, frente a mí se demostraba lo que sucedía cuando el alcohol se mezclaba con la rabia. Mulan peleaba a puño limpio contra el Rey Philiph gritando en cada ataque que lanzaba contra el pobre tipo.

Me sorprendió al ver la falta de reacción del resto de las personas que estaban a su alrededor… realmente el alcohol adormecía los sentimientos

Hice un simple movimiento de muñecas para separarlos y dejando ver mi mejor mirada de antigua Evil Queen los hice largarse de ahí

- Me alegro ver que aun esa mirada tiene el efecto de espantar a la gente molesta – me agradeció Frederick dejando un nuevo vaso frente a mi

-Frederick…

-No se disculpe su majestad – me detuvo antes que pudiera decir algo mas – fui yo quien cruzo una línea con usted.

Le di una mirada de agradecimiento ante sus palabras y lleve el vaso a mi boca haciendo un movimiento con la mano haciéndole ver que estaba todo estaba olvidado

-¿Lo supo alguna vez?

-No entiendo

-¿Hood, supo alguna vez lo que sucedió con Swan?

-Nunca – le asegure – Poco después de aquello él se fue de Storybook con su hijo y su supuesta esposa

-Fue una mujer inteligente aquel día Regina – me consoló – no muchas personas hubiesen hecho eso, por alguien que asegura ser su alma gemela

-Frederick…

-Aún más, de la forma tan digna que lo hizo usted – siguió alabando mi actitud de aquel momento – es un claro signo de evolución a lo que alguna vez fue en el pasado y…

-¡Cállate Frederick! – grite golpeando la mesa y deteniendo su discurso de golpe.

Respire pesadamente tratando de calmarme, no quería aniquilar a todos lo que habían volteado a verme tras mi ataque de furia

Lo mire con furia ante la sonrisa que me enviaba

-Tú lo sabes… - susurre al entender su mirada de superioridad – Te odio

-Hábleme su majestad – me pidió dejando un nuevo vaso frente a mí – prometo no juzgarla por que haya preferido beber donde Granny y no en mi humilde local

Sonreí ante su ofrecimiento y la copa servida

-Yo… - solte un suspiro al pensar en lo poco que recordaba de aquel día – estaba molesta, bastante diría yo

-Me imagino…

-Luego de que deje a Robín y a su familia en el límite de la ciudad, fui donde Granny a beber algo para calmar el dolor que sentía –le explique

-Hasta ahí lo entiendo…

-Todo se hubiese resumido a un par de copas de no ser porque Swan se acercó a acompañarme aquella tarde – señale terminando mi explicación con un deje de molestia ante el recuerdo de aquel entonces

-Oh… - soltó al sobre entender mis palabras - ¿Se acostaron?

Lleve mis manos a la cabeza tratando de ordenar los recuerdos de aquella noche en especial, recordaba ver a Swan sentada a mi lado bebiendo la misma cantidad que yo y luego de eso, solo lograba recordar el severo dolor de cabeza con el que había despertado en mi cuarto desnuda con los brazos de Emma rodeando mi cintura.

No niego que a pesar de haber sido presa del pánico en ese momento y jurar que no volvería a beber solo pude pensar en enviarla a su casa con un movimiento de mi mano antes que despertara, no me importo si ella recordaba o no lo que había sucedido entre nosotras.

El resto de aquel día lo pase sola en mi casa soportando como los recuerdos llegaban poco a poco a mi cabeza, recordé como arrastramos nuestros cuerpos hasta la mansión y que a pesar de que Swan se quedó solo en el marco de la entrada fui yo quien la tomo de su horrible chaqueta roja y la empuje contra la pared más cercana para poder besarla y comenzar a desnudarla ahí mismo.

Sé, que aquella anoche la mezcla de alcohol y dolor de mi parte me llevo a hacer cosas con Swan que nunca había imaginado, posiciones nuevas fueron hechas contra la mesa de mi comedor y palabras susurradas que sonrojarían a Leroy seguramente

Termine de beber lo que quedaba en mi vaso mientras me sonrojaba al pensar en cómo tuve que recurrir a la magia aquella tarde para borrar los arañazos y mordidas que Swan había dejado en mi nuca al tomarme desde atrás sobre uno de mis sillones

-Agggg… – gruñí golpeando mi vaso contra la barra – Estúpida Swan

Le envié una mirada asesina a Frederick quien me observaba sonriendo desde el otro lado, realmente creía que mi mirada estaba perdiendo efecto, claramente no le hacía efecto, a él ni a Swan, lo sabía ya que al día siguiente de acostarnos solo sonrió y llevándose la mano sobre su cuello cubierto por un pañuelo se lamio los labios al verme

-¿Se arrepiente, entonces? – me pregunto

-No debí acostarme con Swan cuando estaba en una relación, ni tampoco aquella noche – le respondí con la mirada baja jugando con mi copa vacía

-Pregunte si se arrepentía, su majestad – señalo – si debía o no hacerlo no es de mi interés

Levante mi vista y llene mis pulmones de aire

-No puedo arrepentirme de aquello si poco después volví a hacerlo - susurre a modo de respuesta ya rendida

-¿Cuándo volvió a pasar?

-Sírveme otro vaso y te contare

Lo observe jugar con nuevas botellas antes de servirme un vaso largo repleto de colores

-Todo partió el día que fuimos a buscar a Robín a Nueva York…

Espero que les gustara, no duden en comentar (en serio, no muerdo…)

Cariño! Me mal acostumbras a ti cada noche… de verdad

Saludos desde Chile