Disclaimer: Hetalia no me pertenece, le pertenece a Himaruya Hidekaz 日丸屋 秀和, yo solo tome los personajes para divertirme un rato.


Algo azul, algo viejo, algo nuevo y algo prestado parte 2

Al entrar al pub María se encontró con varias de sus amigas mismas que habían organizado la despedida de soltera que no era otra cosa que una sencilla reunión con ellas estaban sus primas, amigas y hermanas o novias de los amigos de Ludwig eso lo supo al ver a Francis despidiéndose de su hermana la cual era completamente diferente a él en el sentido moral, al verlo María deseo que esté no se acercará para despedirse de ella así que rápidamente se volteo, pues siempre se tomaba ciertas libertades en cuestión al espacio personal que ni siquiera su futuro esposo se atrevía tomar, en consecuencia habían tenido ciertos alterados, al punto de que ella lo había abofeteado para después darle un puñetazo directo en la nariz haciéndola sangrar de inmediato; por el momento ella solo esperaba que él no la viera pues le estaba dando la espalda mientras miraba hacia la entrada del pub mientras estaba sentada en la barra.

.…

Técnicamente la miro desde que entró pero se limitó a observarla hasta que tomará asiento, así ella no podría evitar que él le diera un amistoso "saludo" parisino.

- ¿Entonces Francis a qué hora vendrás por mí? - le preguntó su hermana la cual llevaba hablando más de 10 minutos sin que este se preocupara siquiera en escucharla.

- ¿Te parece bien a las tres?-

Supongo que está bien, además no tengo otra opción sólo recuerda venir vestido por mi si no es mucha molestia.- ante esto él río

- De acuerdo cherrie - respondió

Después de la breve despedida con su hermana se dedicó a buscar a la "belle Marie" misma que parecía haber desaparecido, miró con detenimiento y la encontró sentada en la barra, dándole la espalda se acercó a ella y con delicadeza puso una mano en su hombro

- Hola belle Marie – le susurró al oído.

Ante esto la joven se sobresaltó y volteo con rapidez, en parte sorprendida y a la vez con nerviosismo porque no sabía qué acto pervertido llevaría a cabo el francés, pero en lugar de eso le pidió un trago al cantinero, para después volverse a las demás invitadas mientras se mantenía a un lado de la joven. Sonriente levanto su brazo.

- A la salud de los esposos que las ganaron, los desgraciados que las dejaron y los desafortunados que aún no las conocieron – dijo al tiempo en que las demás mujeres sonreían ante sus palabras y otras cuantas asentían encontrando algo de verdad en lo dicho por el francés.

María fue una de las rio ante el brindis del rubio, no podía negar que jamás pudo haber imaginado que el fuera a decir algo similar, fue así que trato de mostrarse agradecida por el peculiar brindis que Francis había dado.

- Sabes podrías mostrarme tu agradecimiento y aceptación con un beso – le dijo al tiempo que se acercaba a ella.

- Posiblemente pero no gracias, además tendría que explicar mucho mañana – respondió al tiempo que dirigía su vista hacia la entrada, donde se encontraba su hermano Antonio y el hermano de su futuro esposo Gilbert – bueno así que adiós

Al francés no le quedó más que alejarse de la joven pues tanto el hermano de la joven así como el cuñado de la joven lo miraban con cierto gesto de disgusto.

…...…

La fiesta de Ludwig realmente iba por otros rumbos se podía decir que las mujeres eran las decentes en este caso pues mas de uno se encontraba en total estado de ebriedad, entre los que se encontraba Arthur que su imagen de ¨Caballero¨ se encontraba por los suelos, la mayoría había llegado a la conclusión de que era porque no tenía una tolerancia muy alta con las bebidas alcohólicas y no solo se trataba de su actitud de ebrio de arrabal sino que además de ello había que lidiar con el vómito verbal con el que venía esta versión del inglés, misma que estaba cargada de comentarios irreverentes y fuertes declaraciones, no olvidando el nulo sentido de auto preservación ya que había desafiado a Iván a una pelea ya que según su honor había sido insultado, pero había mencionar que la prudencia estuvo con el ruso mismo que evito una contienda en el pub.

Las cosas posiblemente no hubieran mejorado de no ser por la llega de Gilbert, Antonio y Francis que además de auto proclamarse el alma de las fiestas, le trajeron un regalo especial al soltero que no era otra cosa que dos jóvenes desnudistas. Ante esto Ludwig no hizo otra cosa que retroceder haciendo señas de negación, en cambio sus demás amigos le alentaban a que dejara que las jóvenes lo consintieran en esta su ¨última noche libre¨, pero no lo consiguieron en su lugar optaron por embriagar al joven, cosa que no funciono del todo pues al final de la noche tuvieron a un inglés ebrio así como un alemán ebrio pero no tan grave como el rubio, pues tenía una fuerza de voluntad de hierro, al término de la fiesta Antonio se encontraba con dos hombres totalmente alcoholizados, así que no tuvo otra alternativa que llevarlos a su casa, así como Alfred no tuvo otra opción de llevar a su ¨Querido hermano¨ Arthur a salvo a casa.

El trayecto fue interesante, con explosivas risas por parte de Gilbert, que iba en el asiento del copiloto, diciendo comentarios fuera de lugar, mientras que su hermano, él era un universo aparte, encontraba dormido en los asientos de atrás.

...

- ¿Sabes? tal vez esta familia rota pueda funcionar y así jamás estaremos solos, para que así los que vengan después de nosotros tengan un hogar y una familia unida – le dijo el albino al español antes de vomitar encima de los rosales del jardín

- Está bien, creo que te lavare también los dientes – respondió con una sonrisa mientras entraban a la casa.

Cabe mencionar que fue todo un reto sacar a Ludwig del auto tanto que el joven se cuestionó como había entrado, el creyó que lo peor había pasado pero se equivocaba mantener al alemán fue realmente lo más difícil y cuando pudo lograrlo tenía que evitar perder el equilibrio pues ambos podrían caer eso no sería bueno para ninguno, subir las escaleras fue aún más extenuante, pero al llegar la cima no pudo evitar sonreír para sus adentros pues ahora no le podrían decir que no era fuerte, con Ludwig lo había demostrado más allá de los limites humanos. Al dejarlo sobre la cama, lo observo con detenimiento preguntándose qué miro María en él y si la historia sobre los aviones de papel y el beso al aire, realmente había ocurrido.

- No es que no me gustara la fiesta – dijo con un tono ambiguo el rubio – sino que simplemente no iba hacer lo que me pedían.

Descuida quiero que sepas lo una vez escuche un hombre que realmente está enamorado no quiere una prostituta, quiere a la mujer que ama. – le dijo al tiempo que lo arropaba, pues Ludwig se encontraba profundamente dormido y él se preguntó si realmente lo había escuchado, cerró la puerta del cuarto del joven, bajo las escaleras cuando de pronto escuchó un gruñido que provenía al fondo de la casa, con rapidez prendió la luz y se encontró con tres perros en perfecta formación prestos a atacarle.

- ¡Stll! – dijo una voz que resulto ser de Gilbert – no se coman a los invitados, quisiera que hicieran lo mismo con María – decía al tiempo que bajaba las escaleras en calzoncillos y una camisa blanca – ven vamos te preparare café

- No está bien ya tengo que irme, es muy tarde y me iré caminando – le dijo

- Es una broma ¿verdad? - le dijo con una mirada recriminante – te prestare el auto de West, solo tráelo para mañana en cuanto puedas es lo menos que podemos hacer por ti después de traernos y arroparnos kesesesesese – decía mientras reia.

- ¡Calla! Y ponme dos cucharadas de azúcar.