Capítulo 4: Irritante
Emmett Pov:
Alce a Emma en mis hombros al ver como el idiota de Embry se paseaba solo con una toalla por el camarín.
Esta escena ni este lugar eran para una niña y mucho menos para mi hija.
-¡Emmett! — me llamó el coach. — tenemos que hablar en mi oficina.
-Quiero bajarme — pidió la niña luchando en mis hombros.
Se movía demasiado y no tenía ganas de bajarla pero ante la mirada de Billy decidí obedecer, la deje en el suelo recibiendo dagas de parte de sus ojos.
-Te quedas aquí y no entres por esa puerta — le ordene y ella asintió. — vuelvo enseguida.
Seguí a Billy hasta su despacho cerrando la puerta tras de mí.
-Vaya Cullen me has sorprendido — comento Billy.
-Yo también me sorprendí Billy — respondí.
Nos quedamos en silencio unos segundos.
-No es demasiado tarde. Además una hija a estas alturas, ¿Cómo sabremos si lo que quiere realmente es tu dinero? Mira Emmett este error pone en juego tu carrera además no estamos seguros si la niña sea tu hija, lo mejor sería en esta situación que se hicieran las pruebas de ADN.
-¿Qué has dicho? — pregunte sin creer lo que acababa de escuchar.
-Que la niña no es tu hija Emmett.
Me quede estático con lo que acababa de escuchar, Emma si era mi hija y también lo era de Rosalie, de eso estaba completamente seguro
-Hablaré con los abogados — dijo Billy.
-¡Maldita sea, Billy! No me agobies. Ya no puedo cambiar las cosas y esa niña si es mi hija.
-Asegúrate que así sea no quiero problema con el equipo y menos en tu carrera —contestó Billy levantándose con resignación.
Me bastaría con pedir unas pruebas de ADN para demostrar que Emma si era mi hija, pero ¡maldita sea! Por alguna extraña razón Rosalie me había ocultado la existencia de esta niña durante todo este tiempo. Pero aún vivía en mí, el recuerdo de la promesa que le había hecho tiempo atrás cuando acepto ser mi esposa.
Salí por la puerta atrás de Billy.
-Emmett, ni se te ocurra contarle de la niña a nadie y menos a la prensa. Dejaremos la existencia de la niña en secreto —sonrió—. Ahora a entrenar que todo el mundo espera que ganes el partido.
-Billy no necesitó la prueba de ADN. Y con respecto a la prensa hablare con ellos luego del partido, aunque me cueste decirlo pero sé que esta niña es mi hija.
…
-Iras de compras con nosotros pequeña — dijo Paul.
-Me encantaría…
-Si de seguro Emmett no se molesta — hablo Quil.
-¿No me molestare de qué? — pregunte asustando al idiota Quil.
-Mierda sí que me asustas Cullen — se quejó.
-Esa es una mala palabra — lo regaño Emma.
-Estábamos invitando a la niña de compras — respondió Garrett.
-Ustedes de compras con una niña — me reí y ellos me vieron mal.
-Sí, necesitamos un regalo para la fiesta — respondió Emma. — ¿Qué quería ese señor que gritaba?
Mierda había escuchado mis gritos con Billy.
-Nada y ahora muévanse a entrenar chuchos — les dije a mis amigos que estaban sentados junto a la niña. — y tú te vienes conmigo.
Me eche a Emma sobre mis hombros, vaya hace mucho que no cargaba a una chica a los hombros y la verdad me encantaba hacerlo y lo extrañaba.
-Sé caminar y tengo dos pies — reclamaba la niña .
-Si lo sé, pero me divierto haciendo esto.
…
Rosalie Pov:
-Rubia te has convertido en una amargada — comento Leah que estaba tirada en el sillón de nuestro cuarto en el hotel.
-Y tú te has convertido en una holgazana que le jode la vida a todos…
-Un momento, la única que le jode la vida a todos eres tu rubia.
Vi la manzana que había dejado sobre mi escritorio, no lo pensé más y se lancé a Leah pero la muy estúpida de mi mejor amiga la alcanzo en el aire para luego darle una gran mordida, le enseñe mi dedo.
-Vamos a dar una vuelta no seas aburrida llegamos hace dos días y te apuesto mi almuerzo a que no has dormido ni tres horas de corrido.
-Dormí tres horas y media — me defendí.
-Ya muévete nos largamos a la playa — dijo Leah levantándose de un salto.
La observe como si de repente le hubieran salido tres cabezas y ocho pares de ojos.
-Te vas a quedar mirándome — cruzó los brazos sobre su pecho.
-¿Tengo alguna opción para no ir contigo? — pregunte desafiándola.
-No porque tú me arrastras a tus veranitos de caridad.
La observe mal, no era caridad era más bien una ayuda médica gratuita.
-No es caridad — le corregí.
-Me da igual lo que sea, ahora muévete.
Solté un bufido resignada y me levante para seguir a Leah a donde sea que me llevara.
Una pequeña terraza de piedra daba a la playa, y el mar estaba muy cerca de donde nos alojábamos
Y la verdad es que de todos los años que veníamos jamás me había dado una vuelta por este lugar.
Sentí que el aire estaba muy caliente y cargado con la fragancia del mar.
Estaba encantada.
Era una lástima que Emma no estuviera aquí conmigo.
-Es preciosa — dije sonriendo cuando llegue junto a Leah
-30 dólares a que ni si quiera le habías echado un ojo — me di de hombros.
Me quite mis zapatillas para caminar por la arena, Leah me siguió de cerca.
-Crees que cuando lleguemos Emma quiera ir a la Push — dijo Leah obviamente recordando su amada Push.
-Claro, extraña mucho a Sue y a Harry.
-Si ellos igual la extrañan, podrías acompañarnos — sugirió Leah.
Continúe caminando por la arena.
-¿Cuándo le dirás a Emmett? — pregunto Leah de repente.
Me detuve inmediatamente, ese nombre no se pronunciaba y lo que menos necesitaba era que Leah me atormentara.
-Es su padre y tiene derechos Rose.
-Su padre el que no la quería y dudo que la quera ahora que tiene todo lo que había deseado — hable apretando los puños a un costado.
-No tiene todo lo que ha deseado, yo te veo aquí — fulmine a Leah.
-No me refiero a eso — la detuve.
-A lo que te refieras o no, es su hija y Emma lo quiere conocer.
Sabía perfectamente que Emma lo que quería conocer, pero no quería lastimarla y tampoco quería que la vuelva a rechazar. La vida de mi hija estaba bien sin Emmett en ella, no la echaría a perder por culpa del idiota de su padre.
-No te atormentes Rosalie — dijo Leah sacándome de mis pensamientos.
-No me atormento solo hago lo que es mejor para Emma.
-¿Dime cuando fue la última vez que tuviste sexo? — pregunto Leah.
Rodé los ojos, Leah estallo a carcajadas.
-No hace mucho.
-No hace mucho — se burló Leah. — la última vez que te toco un hombre fue en tu luna de miel con Emmett.
-Eso no es cierto — mentí.
-Lo que digas, aun así no te creo.
…
Emmett Pov:
-Yo no voy a entrar en ese lugar — me cruce de brazos, frente a la juguetería.
-Si lo harás.
Entre Garrett y Paul me empujaron hacia el interior de la tienda donde nos esperaban el resto de los chicos junto a la niña. Rodé los ojos ante el infantil comportamiento de Embry, Jacob y Quil que estaban anonadados observando todos los juguetes a su alrededor.
Observe a Emma que los miraba negando con la cabeza y con una sonrisa en su rostro.
-Contrólense — desvié la mirada de la niña para regañar a mis amigos.
-Es un caso perdido hermano — comento Benjamín palmeando mi hombro.
Comencé a recorrer la tienda por mí mismo y la verdad habían mujeres muy guapas pero era una verdadera lástima que fueran madres de esos demonios que corrían por todos lados.
Observé a los chicos que jugaban en una máquina de video juegos, me reí ante el berrinche de Garrett que estaba jugando contra Emma.
-Te he ganado, te he ganado…
Se burlaba Emma.
-Quiero la revancha — dijo Garrett molesto.
-Te voy a ganar otra vez — Emma le saco la lengua.
-Emmett dile algo…
Con mis amigos estallamos a carcajadas, el muy tonto de Garrett era nuevamente derrotado por una niña. Jacob y Quil alentaban a Emma solo para molestar a Garrett que le bramaba a Benjamín, que solo lo contenía soltando grandes carcajadas y la verdad me estaba divirtiendo ante la escena.
Garrett observo a la niña con molestia pero luego se giró mirándome con una sonrisa malévola.
-Emmett gánale es tu hija.
Las personas que estaban en la tienda inmediatamente se voltearon en nuestra dirección ante la llamada de atención de Garrett.
-Eres un tonto Garrett — Jake le dio un zape.
-Aquí no pasa nada señoras vuelvan a lo suyo — dijo Paul.
Emma soplo un mechón de su cabello rubio que caía sobre su rostro.
-¿Vas a jugar?
La tentación era grande solo para sentir la satisfacción de ganarle y bajarle los humitos a esta niña, pero si me ganaba, no quería arriesgarme a quedar en ridículo frente a todos…
-Olvídalo, compra ese regalo y larguemos nos.
-Eres un aburrido Emmett.
Ignore el comentario de Embry.
-¿Cuántos años tiene el niño? —pregunto Emma siguiéndome por los pasillos.
-No lo sé, ¿Cuántos tienes tú?
-Tienes una hija y no sabes cuantos años tiene — grito Emma desde el medio del pasillo.
Era increíble la facilidad que tenían de irritarme tanto la madre como la hija.
-No lo sé, no te conocía hasta ayer — hable molesto con la escena.
-Seis años, tengo seis años y medios — volvió a gritar molesta.
Una señora que estaba junto a nosotros me miro feo ante el berrinche de la niña.
-Silencio eres irritante…
-Y tú eres un tonto — se cruzó de brazos desafiándome.
-Compra ese estúpido regalo y nos largamos.
…
Llegue a mi apartamento sin dirigirle ni la mirada ni la palabra al demonio rubio irritante, esta situación era totalmente estresante.
-Vete a dormir estas castigada — dije aun sin dirigirle la mirada.
-No tengo sueño.
Por primera vez luego del enfrentamiento en la tienda me permití observarla.
-He dicho que estas castigada a tu cuarto.
-No tengo cuarto…
Maldita niña sabelotodo. Yo no dormiría en el cuarto de visitas, dormiría en mi cuarto.
-Ve a la última puerta al fondo del pasillo — hable con una sonrisa.
-¿Para qué?
-Ahora si tienes cuarto, asique desaparece de mi vista.
Encendí el televisor ignorándola.
Ella no dijo nada por lo que supuse que se había marchado.
El resto de la tarde me la pase viendo televisión y revisando las jugadas para el partido de mañana. De la niña no había sabido nada durante las dos horas en que habíamos llegado y la verdad no me apetecía otro enfrentamiento con ese demonio.
Apague todas las luces del apartamento.
Entre en mi cuarto y sin pensarlo más me lance sobre la cama. No volvería a dormir en el cuarto de visitas y no volvería a dejar abandonada a mi compañera de tantas buenas noches.
Cerré los ojos disfrutando del momento y del silencio. El que no duro mucho, abrí los ojos al instante.
En la puerta estaba Emma con su pijama y con un oso bajo el brazo.
-Papá no puedo dormir…
Murmuro mirando hacia el suelo.
-¿Puedo dormir contigo?
…
Holaaa!
¿Que tal estuvo?
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