Capítulo 4 - Liberar su carga.

Cuando Kyouya le había pedido que le acompañara a una encomienda, Haruhi imaginaba algo completamente diferente a aquello. Habían ido a dar a un complejo de departamentos muy cerca del edificio de la Corporación Ootori. Tan cerca que pudieron haber ido caminando y llegar en al menos veinte minutos.

Se dirigieron a la recepción y el portero les permitió el acceso, haciendo una respetuosa reverencia hacia el heredero Ootori. Siguieron por un amplio pasillo hasta llegar a una puerta marcada con el numero ciento uno. Kyouya le entregó a Haruhi un juego de llaves que ella aceptó un tanto confundida.

-Abre la puerta.- la instó él.

La joven introdujo una de las llaves en el picaporte y el portal cedió. Cuando entraron, ella pudo ver que se trataba de un lindo apartamento amueblado. Era bastante amplio aunque solo contaba con dos habitaciones y un pequeño estudio. Era un espacio ideal para una pareja o una familia pequeña.

-¿Qué es este lugar?- preguntó Haruhi, al fin.

-Es tu apartamento nuevo.

-¿Qué?

-Puedes mudarte cuando lo desees. El depósito y los primeros seis meses de alquiler ya están cubiertos.

-Pe...pero, ¿por qué has hecho esto?

-Necesitabas un sitio donde vivir.

Aquello era bastante cierto. No era que se encontrara disgustada con vivir junto a su padre. Lo amaba. Pero aquellos dos meses habían sido algo desgastante para ambos. Ryouji tenía que sacrificar horas de sueño para poder hacerse cargo de Kotoko. Sin contar el hecho de que era un abuelo sumamente consentidor y eso complicaba la tarea de Haruhi de establecer ciertos límites para su hija. Además, Ranka solía pasar por alto la indicación de llamar a Tamaki para que pudiese estar al tanto de la niña, lo que ya había causado varios reclamos de su aún marido. A la larga, su permanencia junto a su padre no estaba resultando bien para nadie.

-Sí, sé que me hace falta un sitio para mudarme, pero consideré la idea de ahorrar lo suficiente para obtener el financiamiento de una casa.

-Y podrás hacerlo. Este sitio solo es algo temporal.

-¿Podré pagar el alquiler de este lugar?

-Tu actual sueldo te permitirá hacerlo sin problemas. Además, no deberás preocuparte hasta dentro de medio año.

-¿Y cómo voy a pagarte ese dinero?

-No tienes que hacerlo.

-Odio las caridades, Kyouya. Lo sabes.

-En primer lugar, esto no es un gesto caritativo. Estoy procurando el bienestar de una amiga y no es como si esperara que me lo agradeciera de por vida. En segundo, te he notado distraída últimamente y entiendo que se debe a cuestiones en tu hogar. No me resultas útil si tu mente se encuentra en otro sitio. Yo no espero a que las cosas se arreglen milagrosamente. Si debo intervenir, lo hago.

Ella suspiró resignada.

-¿Que hay acerca de mi hija?

Kyouya le entregó a Haruhi un sobre. La joven lo tomó y lo abrió para revisar su contenido.

-Son las referencias de la señora Kamiko. Fue la niñera de varios de mis sobrinos. Mis hermanos la han recomendado. Puede comenzar cuando se lo indiques.

-Esto es demasiado.

-Te pido que lo aceptes. Nada me complace más que ayudarte.

-¿Es tu sentir de amigo o de jefe?- Haruhi mostraba una sonrísa casi imperceptible.

-No quiera alardear sobre sus privilegios, abogada Fujioka.- le respondió él, sonriendo de lado.

Ella profirió un suspiro profundo. Luego se acercó a Kyouya y lo envolvió en un suave abrazo. El heredero Ootori se mostró contariado al no esperar ese gesto. Sus brazos dudaron unos instantes antes de corresponderle.

-Esto fue para el amigo que se preocupa tanto por mí.- declaró ella una vez que se separaron. -Y para mi jefe: señor presidente, le prometo seguir dando lo mejor. Tiene mi entera lealtad.

Él sonrió complacido.

-Si necesitas ayuda con la mudanza, puedo contratar un servicio.

Ella le miró con severidad.

-No abuses de tu suerte, Kyouya Ootori.

**0**

-¿Quieres que te acompañe a un evento?- preguntó ella, visiblemente sorprendida.

-Es más una reunión. Es aniversario de la fundación de una de nuestras empresas asociadas. Son de lo más formales y aburridas pero lamentablemente estoy obligado a asistir.

-Lo entiendo, pero...¿no sería lo más adecuado que tu esposa te acompañe?

El semblante de Kyouya se endureció.

-Se siente indispuesta. No me acompañará. Tampoco me gustaría asistir solo.

Aquello era verdad. Nozomi se encontraba atravesando un periodo depresivo, ya que hacía justamente dos años que habían perdido a su hijo. El año anterior había sucedido lo mismo. Ella se encerraba en su habitación a lamentarse todo el día. A Kyouya le resultaba exasperante. Tenía claro que ni todas las lágrimas del mundo le devolverían a un niño muerto.

Haruhi no pudo evitar hacer el enlace de los acontecimientos. También lo recordaba. Tamaki se acercó a ella por la mañana mientras sostenía a Kotoko en sus brazos. La joven admiraba a su hijita dormir. Tan pequeñita, tan suave y tan indefensa. Su marido tenía un semblante de angustia. Se arrodilló frente a su esposa y acarició la cálida mejilla de la bebé.

-Kyouya...el pequeño hijo de Kyouya...murió.

El corazón de Haruhi dio un vuelco.

-¡Oh, Dios!- susurró ella, llevándose una mano a la boca para ahogar un gemido.

Al no poder hacer nada más, ambos lloraron. Lágrimas sinceras de dolor. Les frustraba no poder tomar un vuelo y acompañarle para compartir su pena. Aunque tampoco es como si Kyouya lo hubiese permitido. Él se había mantenido firme y frío durante los funerales de su hijo. Quien no lo conociera podía jurar que era como si nisiquiera le importara...pero nada más lejos de la realidad.

-¿Y...si decidieras no asistir?- cuestionó Haruhi con debida precaución.

-¿Por qué haría eso? Sería una descortesía y una clara falta de respeto.

-Quizá...tu esposa te necesite. Debe estar pasándolo mal.

-Esa decisión es suya, Haruhi.

-Intenta comprenderla un poco. Perdió a su bebé. ¿Tienes idea de lo duro que debe ser?

¿Que si tenía idea? ¡Mierda! ¡Era su hijo también!

-No tocaré temas de mi vida personal. Ni contigo ni con nadie.

-A veces de verdad compadezco a esa mujer que se casó contigo.

Fue demasiado. Kyouya no pudo contener más su furia.

-¿La compadeces?- preguntó con la voz en alto mientras metía la mano a uno de los bolsillos de su pantalón. -¡Toma entonces! ¡Ve a consolarla y a hacerle compañía! Escúchala mientras se lamenta de haberse casado conmigo. ¡Siente pena por esa pobre alma que cayó en mis garras! ¡Hazlo!- soltó al momento de arrojarle las llaves de su casa al suelo.

Haruhi se mostró intimidada un instante pero se recuperó enseguida.

-No puedes cambiar lo que pasó pero puedes hacer más llevadera la carga si ambos la comparten.

-La vida trata mal a todos en algun momento y el mundo no se detiene. Yo he decidido continuar.

-Vives en agonía, Kyouya. Acéptalo. Cargas demasiado dolor sobre tus hombros.

-¡Basta! ¡Con una mierda! ¿Qué esperas de mi?

-Que dejes de hacerte daño. Que aceptes que habemos quienes queremos apoyarte.

Imágenes y sonidos inundaban la mente de Kyouya, llevándolo de nuevo a aquel instante. A lo lejos llegaba la voz pesaroza de Yuuichi, las lágrimas de Fuyumi, la visión de aquel pequeño cuerpo inherte en un ataúd. Le abrumaba pero se aferraba a ello. No podía soltarlo. Ese sufrimiento era lo que lo mantenía en pie. Lo que le recordaba que no se habia derrumbado. Si se deshacía de eso corría el riesgo de enloquecer.

La mirada del heredero Ootori se endureció de nuevo, haciéndole tomar el control sobre sí mismo.

-Detengamos esto, Haruhi. No más.

-Perdóname. No he querido molestarte.

Ella lo comprendía. Kyouya no era un monstruo...solo era un hombre muy herido. Su alma estaba demasiado lastimada y escondida bajo una coraza.

-Olvídalo. Ve a casa.

Haruhi se quedó unos instantes más. Kyouya volvió a tomar asiento detrás de su escritorio y giró su silla, quedando de espaldas a la puerta. Ella le entendió y decidió dejarlo solo. Al final, Kyouya ni siquiera asistió a la dichosa reunión.

**0**

Habían sido casi tres semanas de tratarse con entera formalidad. Intercambiaban algunas palabras y luego un pesado silencio se hacía entre ellos. Haruhi aceptó que le había presionado demasiado y estaba dispuesta a mostrar su arrepentimiento. Por lo que, una tarde, se presentó en la oficina de Kyouya llevando una canastilla.

-Pare un momento, presidente Ootori. Solicito que me acompañe.

La joven tomó asiento sobre un pequeño sofá de piel que se encontraba en uno de los extremos del despacho. Colocó en la mesita de enfrente varios recipientes con diferentes alimentos.

-¿Qué es todo eso?- preguntó él.

-Es mi ofrenda de paz.

Kyouya sonrió de buena gana.

-No estamos en guerra.

-Pues lo cierto es que tampoco estamos llevando la relación que solemos tener. Comprendo que trabajo es trabajo pero quisiera tener a mi amigo de vuelta cuando hay la oportunidad. Quiero ofrecerte mis disculpas por aquel día.

Kyouya exhaló con pesadez.

-Quizá también he sido un poco duro contigo.

-¡Vaya! ¿Es que el poderoso Kyouya Ootori se está disculpando?- bromeó ella con un exagerado tono de sorpresa.

Él no pudo más que esbozar una ligera sonrísa. Sólo Haruhi podía hacer eso. Sólo esa mujer era capaz de tocar su corazón. Aunque ella ni siquiera se daba por enterada.

-Comamos entonces. No sé tú pero yo estoy a nada de un colapso por inanición.

**0**

-¿Estás seguro de esto, Kyouya?- Haruhi tuvo que pasar saliva.

-Calma. Estoy contigo. Nada malo va a suceder.

-Tengo miedo. ¿Qué tal si sale mal?

-Lo harás bien. Anda.- le instó mientras posaba una mano sobre la suya.

-¿Y si te hicieras daño?

El heredero Ootori soltó una risita mientras negaba.

-Es más seguro de lo crees. Vamos. Inténtalo.

Entonces la joven suspiró y colocó la llave dentro de la marcha. El motor se encendió con un ligero ruido.

-¿Ahora qué?

-Recuerda lo que practicamos. Ya conoces los pasos.

-De...de acuerdo.

Kyouya sonrió complacido. Esa era su Haruhi. La que vencía sus miedos y continuaba a pesar de todo. La joven echó el vehículo a andar. Primero a una velocidad lenta, ya con algo más de confianza, fue con mayor rapidez.

-¡Cielos! ¡Lo estoy haciendo! ¡Estoy conduciendo, Kyouya!

-Nunca lo dudé.

**0**

Haruhi no pudo evitar mirarlo con cierta preocupación. No lucía bien esa mañana. Durante la reunión con la Junta Directiva, ella notó que Kyouya respiraba con pesadez.

-Nos reuniremos de nuevo la siguiente semana para cerrar este asunto. Se pueden retirar.- a la voz del heredero Ootori le faltaba su habitual tono autoritario. Parecía como si estuviese bastante cansado.

-¿Te encuentras bien, Kyouya?- le preguntó cuando los demás abandonaron la sala de juntas.

-Estoy bien.- le respondió con calma. -¿Te puedo solicitar que el asunto del acuerdo con los Yoshida quede para esta misma tarde? Nos reuniremos con ellos mañana.

-Claro. Lo llevaré a tu oficina en cuanto lo termine.

-Gracias.

Aún renuente, ella se fue a su oficina a realizar lo que se le había pedido. Le llevó varias horas. Un poco más de lo que había imaginado dado que era un negocio un tanto delicado. Muchos, incluída la asistente de Kyouya, ya habían abandonado el edificio. Haruhi entró a la oficina del heredero Ootori. Le sorprendió no verlo detrás del escritorio. Bastó con buscar un poco con la mirada para encontrarlo recostado sobre el sofá de piel al fondo de la estancia.

-¿Kyouya?- le llamó suavemente al notar que tenía los ojos cerrados.

Él no respondió. Su semblante mostraba una ligera mueca de sufrimiento mientras se esforzaba por respirar. Haruhi le tocó la frente. Estaba hirviendo.

-Kyouya, tienes fiebre. Llamaré a alguien.- dijo mientras se ponía de pie. Sin embargo, un débil agarre la detuvo.

-Voy a estar bien. Descuida.- su voz era un doloroso susurró.

-No debiste venir a trabajar en estas condiciones.

-¿Qué otra cosa puedo hacer?

-Permite que llame a algún médico o a tu esposa.

-La he llamado yo para avisarle que no llegaré a casa.

-Pero este no es un buen lugar para que descanses.

-Por favor, déjame aquí. No quiero ir a otro sitio.

Haruhi hizo una resignada negación ante tal necedad.

-Está bien. Traeré lo necesario para atenderte aquí mismo. Aguarda.

Ella salió de la oficina y abandonó el edificio Ootori. Enseguida se dirigió a una farmacia. En cuanto compró lo que creyó indispensable, regresó hasta donde Kyouya la esperaba. Él continuaba en la misma posición en la que lo había dejado. La joven se apresuró a colocarle una compresa fría sobre la frente. Luego salió a conseguir agua caliente para preparar una infusión.

Haruhi se hizo un espacio en el sofá, quedando demasiado cerca del cuerpo del heredero Ootori. Aquello hizo que finalmente abriera los ojos. Ella estaba colocando paños húmedos sobre el cuello y el pecho de él. Kyouya se dejaba hacer. Se le veía tan dócil y sumiso que a ella le hubiese causado gracia si no estuviese tan preocupada. Mientras la joven continuaba frotando el cuerpo de su amigo enfermo, él no pudo evitar notar una marca en el dedo anular de la mano izquierda de Haruhi. Ahí donde alguna vez hubo un anillo de bodas.

-Soy un imbécil. Un verdadero idiota.- soltó Kyouya, con una forzada sonrísa cansada.

-No, no lo eres. Descansa.

-Cuatro años. Debí esperar ese tiempo. Pero acepté el destino que mi apellido me impuso.

Haruhi no comprendía una sola palabra pero continuó con su labor.

-He sido un arrogante. Durante años creí que haría las cosas diferentes a como lo habían hecho mis hermanos. Ellos accedieron a sus matrimonios arreglados y los juzgué duramente. Siempre pensé que eso no sería para mí...y tuve que tragarme mis palabras.

Seguramente aquello era a causa de la fiebre. Haruhi acarició la mejilla de Kyouya con delicadeza.

-No digas nada. Debes tratar de dormir.

-No la amo, Haruhi. No puedo amar a Nozomi. Si hubiese sabido...que tendría otra oportunidad...jamás me hubiese casado con ella. Creí que te había perdido.

Sí. Seguramente la fiebre lo hacía delirar pero a la joven no dejaba de desconcertarle lo que escuchaba.

-Debe ser un castigo por mi cobardía. Que estés tan cerca y no poder tenerte.

-Ssshhh...debes dormir.- ella le colocó un dedo sobre los labios.

El corazón de Haruhi había comenzado a latir frenético. ¿Qué era aquello que Kyouya estaba diciendo? En cuanto se vio silenciado, el heredero Ootori hizo una mueca de sufrimiento antes de hacer una profunda exhalación. Ella comenzó a acariciarle la mejilla. Una lenta caricia que luego se dirigió a la cabeza de Kyouya. La mano femenina frotaba delicadamente el cabello oscuro. Poco a poco él fue cerrando los ojos. En cuestión de minutos se quedó dormido. Aun así, Haruhi permaneció mimándolo un poco más.

Hubo un instante en que la mirada de la joven se dirigió al reloj en la pared. Ya habían dado las nueve de la noche. Ella se levantó con cuidado para no despertar a Kyouya. Tomó su móvil y se dispuso a hacer una llamada.

-Buenas noches, señora Kamiko...¡Ah! Me alegra escuchar eso. Se lo agradezco mucho...Verá, me gustaría saber si es posible que pase la noche en casa...No, todo está bien. Ha surgido un contratiempo en la oficina, nada más...Sí...¡Vaya! ¡Qué amable! Le estaré muy agradecida. Se lo compensaré...Por supuesto...Buenas noches. Regresaré a casa tan temprano como pueda. Adiós.

Ella lanzó un suspiró de alivio luego de terminar la comunicación. Guardó el aparato en su bolso y regresó al sofá en el que descansaba el heredero Ootori. Le tocó la frente. La fiebre comenzaba a bajar. Entonces Haruhi le dirigió una mirada triste.

-¡Ay, Kyouya! No me lo hagas más difícil. ¿No te das cuenta de que me estoy enamorando de ti?

**0**

Kyouya apartó la mirada de su computadora un momento. Echó un vistazo a su reloj para percatarse de que faltaba muy poco para el horario de comida. Hasta poco después de que Haruhi llegara a trabajar con él, hacía seis meses, aquello comenzó a tener importancia. El heredero Ootori solía tomar aquel tiempo para estar con ella. Él se levantó de su asiento y enseguida salió de su oficina. Se dirigió al despacho contiguo pero la voz alterada de Haruhi que se colaba a través de la puerta entreabierta, detuvo su avance. Kyouya se mantuvo atento a aquella conversación.

-¡No, Tamaki! ¡Ese no era nuestro acuerdo!...¡Por favor, ya te he dicho que no! Solo firma los benditos papeles...¡Eres libre de venir si lo que quieres es ver a nuestra hija!...No, tu y yo ya no tenemos nada que negociar. ¡Entiéndelo!...¿Que si lo sé? Soy abogada, ¡maldición!...Tamaki, basta. No somos enemigos...Me tiene sin cuidado...No insistas más...Voy a colgar.

Haruhi se dejó caer con pesadez sobre su asiento. Kyouya esperó un tiempo prudente y luego llamó a la puerta.

-Pase.- pidió la voz apagada de la joven.

Al ver entrar al heredero Ootori, ella se forzó a sonreír.

-Presidente.

-¿Te encuentras bien?

-Sí, estoy bien.- mintió Haruhi.

-Lo siento. No pude evitar escuchar...-

-¡Ah, perdón! No se repetirá. Lo prometo.

-No es eso. ¿Hay algo que pueda hacer por ti? ¿Quieres hablar sobre lo que ocurre?

No, en realidad no quería hacerlo. Pero era Kyouya. El único ser humano con el que podía ahora mostrar sus debilidades sin que eso le abrumara. El único que podía ofrecerle apoyo sin sentir pena por ella. Haruhi suspiró antes de mirarlo a los ojos.

-Tamaki se niega a darme el divorcio. No ha parado de sabotear el proceso con sus contactos.

-¿Por qué ha hecho eso?- la voz de Kyouya tenía un tono calmo...pero no era el habitual.

-Dice que lo ha pensado mejor y quiere a su familia de vuelta.

-¿Y qué es lo que tú quieres?

-Mi opinión no ha cambiado. No quiero continuar casada con él...pero no quiere escucharme.

-¿Necesitas ayuda?

-No, no quiero verte involucrado en esto. No es solo porque sea un asunto entre Tamaki y yo, sino porque no quiero que se arruine la amistad que ustedes han llevado por años.

-Tú también me importas.

-Lo...lo sé.

-Me lo dijiste una vez, ¿recuerdas? Hay que compartir una carga para volverla más ligera. Quiero liberarte.

Siguiendo un extraño impulso, Kyouya se acercó a ella. Se aproximó lo suficiente para colocar una mano sobre su hombro. Ella no pudo evitar sonrojarse. Sus latidos se aceleraron. Entonces el heredero Ootori la envolvió en un abrazo.

-Déjame compartir tu carga, Haruhi.- le susurró suavemente.

La joven cerró los ojos y correspondió al gesto de Kyouya. Su pecho dolía. ¿Por qué no había podido verlo a él antes?

***0***

Hasta aquí este capítulo. Comienza ya a haber una tensión entre nuestra pareja. Y aclaro de una vez que aunque me encuentre abordando esta temática, no es algo que tenga comunión con mi moral y mis valores. No lo condeno tampoco, cada persona sabe su historia. En fin, ojalá les agrade y me hagan llegar sus comentarios.

Gracias a quienes se toman la molestia de leer. Mis agradecimientos especiales a:

Mutemuia: Jajaja, soy tan mala. Me encanta echar a volar tu imaginación. Y sí, como lo dices, aún era muy pronto. Se tienen que cimentar los sentimientos. Por parte de Kyouya ya existían pero ella debe desarrollarlos. En fin, ya verás que pasará con Nozomi jejeje. Te dejaré a la espera. Muchas gracias por tus comentarios, Maite. Un abrazo.

xxxSerinaxxx: Thank's again. Do you know? This is the first time someone writes me a comment in english for one of my stories. I'm so happy. Whatever, this chapter explores the progress in the relationship of the couple. I hope that you like it. See you soon.

Yurica: Comprendo lo que has mencionado. También me ha tocado ver infidelidades en mi círculo familiar y de amigos. No son situaciones agradables ni fáciles de sobrellevar, siempre resulta alguien lastimado. La solución siempre parece tan simple pero ya es cuestión de madurez y valores. Pero bueno, menos mal que esto es solo ficción. En cuanto a Kotoko, jejeje es un OC que he manejado desde "Cuidar tu alma" y me agrada mucho. Obvio que debía parecerse a su mamá. Gracias por tus comentarios. Espero leerte pronto.

Cristianrey1980: Sí, Kotoko es adorable. No podía dejar de incluirla. Gracias por darte el tiempo para regalarme un comentario. Saludos...

PaulaGaTo: Así es, Kyouya es un alma noble bastante atormentada...y cómo lo amamos jejeje. Gracias por tu apoyo y tus comentarios para "Cuidar tu alma". Me alegra que te gustara. Saludos...

Sofitkm: Jajaja bueno...Nozomi ha tenido una vida difícil y es muy débil de carácter. Trata de no odiarla tanto. Jajajaja gracias por comentar. Saludos...

Nos leemos pronto...