Ya conocen la rutina, los personajes son de Stephanie Meyer y la autora de la historia es Edward's Eternal, yo solo soy la traductora.

Gracias también a mi amiga y Beta Erica Castelo por seguir soportando mis horrores, ahora en esta nueva historia.


Fue algo difícil de hacer, el irme el domingo por la noche. Alejarme de Bella y Teddy fue una de las cosas más difíciles que jamás había hecho.

No había querido que Bella se fuera esa noche, pero ella insistió en que tenía que ir a casa y buscar algunas cosas. Le dije que podía esperar mientras ella reunía lo que necesitaba, y finalmente accedió en que era lo más inteligente ya que así no tendría que volver a hacer el viaje mañana.

Mientras la observaba moverse por el pequeño departamento, de nuevo me sentí muy agradecido de que las cosas hubiera resultado así. Lamentaba que Kate estuviera enferma, pero me había dado la oportunidad perfecta para poder sacar a Bella de aquí. A pesar de que era primavera, su departamento estaba húmedo y frío. Eché un rápido vistazo en su despensa y refrigerador mientras ella entraba al baño por sus artículos de aseo personal y no me sorprendió lo vacíos que estaban. Estaba recortando gastos en comestibles.

Ya no sería así a partir de ahora

Teddy estaba entusiasmado de verla la mañana siguiente y más que eufórico cuando le dije que ella lo cuidaría mientras yo viajaba. Él estaba acostumbrado a mi ir y venir y nunca armó mucho alboroto, aunque siempre estaba muy cariñoso cuando regresaba a casa, lo que me venía bien, pero ni siquiera se inmutó cuando se enteró que Bella estaría allí.

Los siguientes días estuvieron llenos de trabajo, mostrándole a Bella dónde estaba todo, asegurándome de que la casa estuviera provista con todo lo que pudiera necesitar en caso de que tuviera deseos de hornear o cocinar. Me alegró saber que podía conducir, y la hice que sacara el coche para asegurarme de que se sintiera cómoda conduciéndolo. Ella fue a ver al dueño del restaurante, a quién no le agradó su petición de no trabajar hasta que yo regresara, y le informó que no se molestara en regresar. Me alegré de saberlo, mientras le aseguraba a Bella en voz baja que todo se resolvería. No tenía intenciones de que ella regresara allí.

La casa se sentía tan bien con ella presente. El sábado por la tarde estaba nublado y lluvioso, y lo pasamos en el desván—los tres. Las horas pasaron volando con juegos de mesa y bromas. La risa de Teddy sonó en la habitación cuando Bella hacía caras por caer en un tobogán (1) o por sacar el número equivocado en "Trouble"(2). Ella añadía algo que ni siquiera sabía qué hacía falta.

Ella nos completaba.

Y después de que Teddy se fue a la cama, el desván se convirtió en un refugio que nunca quería abandonar. Con cada uno acurrucado en una silla junto al fuego, su cabello todavía húmedo por el baño, Bella y yo llegamos a conocernos el uno al otro. Palabras, historias, miradas, y sonrisas fueron compartidas con el vino. Nuestras manos se unían a menudo cuando hablábamos sobre algo más personal, ofreciendo un nivel de confort que nunca antes había experimentado. Me escuchó mientras le contaba cómo no mucho después de dar a luz a Teddy, mi esposa, Jane, me informó que esta no era la vida que quería. Pensé que estaba sufriendo de depresión postparto—no había estado feliz desde que Teddy nació—y desesperado por ayudar, accedí cuando ella me dijo que necesitaba irse por un tiempo. Creí que entraría en razón rápidamente, pero después de que pasaron unas semanas, recibí una llamada de ella diciendo que no iba a regresar. Estaba atónito de que pudiera abandonar a su único hijo, pero lo hizo. Los papeles de divorcio habían llegado poco tiempo después.

Me quedé callado por un rato, con Bella a mi lado, sosteniendo mi mano. Levanté mi mirada a la suya. "Apenas si había superado el que nos dejara cuando murió en un accidente de coche."

"Edward," dijo en voz baja.

"Mirando hacia atrás, me doy cuenta que ella no había sido feliz aún antes de que Teddy llegara. Me había estado mintiendo a mí mismo, pensando que podría amarla lo suficiente por los dos. Pero la verdad era que ninguno de los dos amaba al otro de la forma en que debería." Le sonreí con tristeza. "Sin embargo, no me arrepiento—tengo a Teddy. Él es mi vida."

"Eres un padre maravilloso."

"Él es un gran niño."

Su sonrisa era brillante. "Sí, lo es."

La alenté a hablar de su futuro ex, Alec. Ella tenía tantos sentimientos de culpa, preocupación y miedo de los que nunca había hablado con nadie. La soledad que había estado experimentando desde que llegó a Seattle en ocasiones casi la dejaba imposibilitada, admitió con tristeza, sin tener a nadie con quién compartir sus miedos o apoyarse. Quería que hablara conmigo sobre sus miedos. Quería ayudarla a mitigarlos. Quería que supiera que era yo en quién podría apoyarse. Sus palabras empezaron a salir poco a poco, pero a medida que nos acercábamos, ella se abrió más, compartiendo su dolor. Quería encontrar a esa basura que había destruido su vida y provocado que perdiera la fe, no solo en sí misma sino también en aquellos a su alrededor. Quería golpearlo hasta dejarlo sin sentido por causarle tanto dolor.

Estaba determinado a ayudarla a encontrar nuevamente la fe.

Cada noche se hacía más difícil verla alejarse de mí por el pasillo hacia su habitación. Cada noche, mis labios se demoraban un poco más en su suave mejilla cuando le daba las buenas noches. Y cada noche, su silencioso suspiro me hacía desearla aún más.

Suspiré cuando me acomodé en el asiento del avión, ya deseando que estuviera de regreso y no partiendo. Sabía que Bella y Teddy estarían bien. Rose había venido a conocerla, las dos se habían llevado bien, y le había hecho saber a Bella que la contactara si necesitaba ayuda. Mis padres se habían ido a su viaje; mi madre se había afligido por no conocer a Bella antes de partir, después de que Rose la hubiera puesto al corriente de su situación actual. Me había dado una suave risita al teléfono cuando le aseguré que Bella no iba a ir a ningún lado por lo que a Teddy y a mí respecta. Le hice creer que me refería a que quería a Bella solo como niñera— todavía no estaba listo para compartir nada más. Le sorprendería la rapidez de todo esto, y de hecho, yo mismo lo estaba. Pero se sentía tan natural. Los tres juntos se sentía muy bien.

La necesitábamos. Y ella a nosotros.

Fruncí el ceño cuando pensé en Bella y su situación. Por su bien, así como el mío, esperaba que su divorcio llegara pronto. Quería ayudarla con la deuda con la que estaba teniendo dificultades, pero sabía que se llevaría tiempo. Ella seguía recelosa de hablar de cualquier cosa que fuera personal.

Suspiré y cerré mis ojos, recostándome en el asiento cuando el avión comenzó su despegue, y pensé en lo que había logrado.

Había conseguido sacarla de ese departamento—al menos por ahora y con suerte para siempre. Le tenía en mi casa. Estaba a salvo. Poco a poco se abría conmigo, y esperaba que pronto, cruzaríamos la zona de amigos y pasaríamos a ser más. Iría tan despacio como ella lo necesitara.

Tal vez cuando llegara a casa, podría hacer arreglos para que su hermana y su sobrina vinieran de visita. A ella le gustaría eso. Quería hacer muchas cosas lindas para ella. Deseaba hacerla sonreír y ver que sus ojos se iluminaran con felicidad. Estos días, ella había hecho que literalmente Teddy resplandeciera, y sabía que yo no había sonreído así en mucho tiempo. Ella hacía que todo fuera perfecto.

Ahora quería que todo fuera perfecto para ella.

*()*

Caminé apresuradamente por el aeropuerto. Quería agarrar mi equipaje y llegar a casa. Habían sido unos días largos, y estaba ansioso de ver a Teddy y Bella. Bella había sido fantástica, enviándome correos y fotos de Teddy haciendo cosas divertidas, y había hablado con él cada noche antes de que se fuera a la cama. Se oía feliz y contento.

También había vuelto a llamar a Bella después que él se quedaba dormido y hablaba con ella. Escuchar su reconfortante voz narrando otras historias de su día me hacía sentir mejor. Contarle detalles de mi día era una nueva experiencia para mí, pero siempre preguntaba, y descubrí que disfrutaba de tener a alguien con quien hablar de mi día. Estaba deseando hablar con ella cuando llegara a casa.

Agarré mi maleta del carrusel al mismo tiempo que escuchaba uno de mis sonidos favoritos en el mundo: a mi hijo llamándome.

"¡Papi!"

Sonriendo, deje caer mi maleta y levanté el cuerpo del tamaño de una pinta (3) que venía disparado hacia mí. Pequeños brazos rodearon mi cuello, agarrándose con fuerza mientras lo abrazaba.

Se echó hacia atrás, su rostro iluminado con una radiante sonrisa. "¡Te sorprendimos, papi! ¡Venimos por ti!"

Me reí mientras besaba su cálida mejilla. "Eso hiciste, peque." Mirando en su dirección, vi a Bella observándonos, sonriendo con timidez. Cargando a Teddy, recogí mi maleta y me dirigí a ella. Inclinándome, también besé su mejilla, consciente de su cálida fragancia. "Gracias," dije entre mi aliento. "Una magnífica sorpresa."

"Bienvenido a casa."

"Nunca antes me habían recibido en el aeropuerto."

"Sonabas como si lo extrañaras demasiado, y él te extrañaba. Pensé que podríamos recogerte y llevarte a casa más pronto. Teddy tiene mucho que contarte."

Las manos de Teddy tomaron mi rostro, tirando de mis mejillas para que lo mirara. "Te guardamos tu cena, papi. Bella y yo la hicimos especialmente para ti."

"Perfecto. Me muero de hambre."

Bella se agachó y tomó mi maleta. Incapaz de resistirme, deslicé mi mano alrededor de su cintura. Ahora los tenía ambos, a ella y a Teddy acurrucados contra mí. Les sonreí. "Vamos a casa."

*()*

Teddy estaba sentado sobre mi rodilla mientras atacaba el plato de pollo y arroz que Bella y Teddy habían "hecho especialmente" para mí. A pesar de que había hablado con él todos los días que no estuve, había platicado todo el camino a casa y todavía no había dejado de hablar. El parque, la biblioteca, la alberca pública—tantos lugares en los que había estado, y tantas aventuras que había tenido. Parloteó sobre sus nuevos amigos y querer lecciones de natación y cómo él y Bella habían horneado más galletas y pan de plátano, la que me informó era su nueva comida favorita. Me deleité con cada palabra.

Después del café y una rebanada del querido pan de plátano, el que tenía que admitir que probablemente también era uno de mis nuevos favoritos, alboroté el cabello de Teddy. "Es tarde, amiguito. Es hora de dormir."

"¿Vas a arroparme?"

"Por supuesto."

"¿Y vas a estar aquí por la mañana?"

"Sip. Voy a estar aquí todo el día." Lo bajé de mi rodilla. "Pijamas. Cepilla tus dientes. Subiré en un par de minutos."

Abrazó las piernas de Bella. "¿Vas a venir también, Bella? ¿Todavía no te vas a ir?"

Fruncí el ceño. ¿Por qué pensaría que ella se iba a ir?

Su mano acarició su cabello al mismo tiempo que asentía y le sonreía. "Subiré pronto y me despediré antes de irme."

Sus piecitos golpearon con fuerza cuando subió corriendo las escaleras, mientras Bella y yo intercambiábamos una mirada divertida.

"Está tan feliz, Bella. Es evidente que disfrutó de su tiempo contigo. Gracias." Luego me puse serio. "¿Pero por qué cree que te vas a ir?"

Parecía sorprendida. "Ya estás en casa, Edward. No necesitas que me quede."

"No estoy de acuerdo."

"¿Oh?"

"Tengo que ir a la oficina el viernes," le dije, pensando rápido. No quería que se fuera.

"Volveré para entonces. Puedes pasar tiempo con Teddy mañana."

"Es una pérdida de tiempo y energías que regreses a tu departamento y vuelvas el viernes. Puedes simplemente quedarte en tu habitación y estar cómoda."

"Sé que no es mucho, pero es mi hogar por ahora. Tengo que regresar," dijo suavemente. "No puedo quedarme aquí para siempre. Deberías ir y arroparlo mientras empaco mi maleta. No me iré hasta que esté dormido. Se lo prometí." Me sonrió al dejar la habitación, y me quedé donde estaba, terminando mi café. Lo que dijo era verdad. Salvo que no quería que lo fuera. Quería que se quedara aquí.

Para siempre sonaba muy bien para mí.

*()*

Metí el brazo de Teddy bajo las mantas con ternura, todavía en shock por su confesión en voz baja.

Le había leído su historia, sonriendo al ver su entusiasmo por el beso de buenas noches de Bella. Frunció el ceño cuando se fue después prometiéndole verlo el viernes. Me miró, su expresión infeliz una copia exacta de la mía, supongo. Se levantó, se acercó a mi oído, su voz baja cuando preguntó, "¿Se puede quedar Bella, papi? ¿Se lo pides?"

"Voy a ver qué puedo hacer, amiguito." Sabía que tenía que prepararlo para despertar sin que ella estuviera allí. "Pero sabes, Teddy, ella tiene su propia casa, al igual que Kate. Volverá el viernes," lo tranquilicé.

Sacudió su cabeza. "No, papi. No como Kate."

"¿De qué hablas, peque?"

Sacudió de nuevo su cabeza, su cabello cayendo sobre su frente por el movimiento. Miró hacia la puerta y luego de nuevo hacia mí. Su voz era muy baja cuando habló. "Bella es mi deseo, papi."

Me eché hacia atrás cuando el significado de sus palabras me golpeó.

Me miraba con seriedad. "Guardé dos deseos para que se cumpliera, papi. Quiero que Bella viva con nosotros. Quiero que sea mi mami."

"Teddy—" No tenía idea de qué decirle.

"Tienes que pedírselo, papi. Ese es trabajo de los mayores. La abuela me lo dijo cuando le pregunté cómo conseguir una mami. Pero yo la escogí. Me gusta."

Alboroté su cabello, deseando que fuera así de fácil. "Se necesita más que eso, amiguito."

Frunció el ceño. "¿No te gusta, papi?"

"Sí, me gusta."

"Es mi deseo," insistió. "Lo guardé."

"Escúchame, ¿está bien?" Le imploré. "Cosas como conseguir una nueva mamá, toman tiempo. No puedo simplemente pedírselo. Hay cosas que tienes que hacer para que eso suceda."

"Oh. ¿Cómo reglas?"

"Sí." Asentí, aliviado. Él entendía las reglas. "Hay reglas que tengo que seguir. Se lleva tiempo. Tienes que ser paciente." Respiré profundamente. "Puede que no funcione, peque. En ocasiones, ni todos los deseos en el mundo pueden hacer que algo funcione."

"¿Pero lo intentarás? Sería una buena mami. Y entonces tú no estarías solo."

Parpadeé por la repentina humedad en mis ojos. "Lo intentaré, Teddy. Pero tienes que mantenerlo en secreto por ahora."

Se acurrucó en mi pecho, dando un bostezo. "Puedes hacerlo, papi. Tú puedes hacer lo que sea."

Lo abracé a medida que se quedaba dormido, sorprendido por lo mucho que deseaba poder hacer que su deseo se hiciera realidad.

Quería a Bella aquí para él y para mí.

Ahora, mientras miraba su silueta dormida, sabía que tenía que ir y hablar con Bella.

Conseguir que se quedara aquí era el paso uno.

Conseguir que nos amara sería el paso dos.

Entonces, para siempre estaría al alcance de mi mano.


(1) Este es un juego llamado en inglés "Chutes and Ladders" lo que nosotros conocemos como serpientes y escaleras.

(2) "Trouble" es un juego de mesa fabricado por Milton Bradley que consiste en tratar de mover las fichas del color que elige un jugador de su espacio de salida a la línea de meta. Una de las características únicas del problema del juego es el método con el que se tira el dado. Se hace empujando el cubo automático en el centro del juego el cual hace saltar el dado en el aire, efectuando un tiro.

(3) La pinta es una medida de cerveza aproximadamente medio litro, aunque depende del lugar en que se esté. Como 'slang' o jerga se usa para referirse a la gente bajita, aunque es más común el término half-pint o media pinta que se usa para decirle a alguien 'enano' en broma


Ya salió el peine! Aunque muchas se lo imaginaban ya quedó claro para que eran los dos deseos que guardaba Teddy. Awwwww ese niño es un amor, ¿quién se podría resistir a él? Yo no :P Y por lo visto tampoco su papi, está resuelto a cumplir su deseo de hacer de Bella su mami, por supuesto que él tampoco le vendría mal. Ahora falta que Bella se deje convencer, sería una tonta si no. Ahora, wow! muchas gracias por el recibimiento que le han dado a esta historia, se ve que se han enamorado de Teddy. Gracias por sus comentarios, estos siempre dan los ánimos necesarios para seguir adelante y no quedarles mal con los días de actualización, así que, sigan comentando, usen el cuadrito de abajo. Aunque difieran un poquito, trataré de que sean los dos por semana Gracias también por sus alertas y favoritos.