CIRCUNSTANCIAS

Le permite el escape a otro breve suspiro y sigue con la vista a la extravagante mujer que habla, habla y habla.... ¡si tan sólo tuviera las fuerzas, la voz, podría reclamarle todas sus instrucciones, gritar que todo lo que se hace en ESA clase de lugares, es decir, en donde está ahora, es una completa barbaridad!! Si tan sólo pudiera retomar las agallar que antes poseía, y es que si antes, en otro tiempo quizás, esto estuviera pasando, esa Akane no se mantendría en silencio, tan sumisa como lo está ahora, tan quieta, tan débil.... no, la Akane de ese tiempo hubiera hecho todo lo posible por escapar de ahí y cambiar su destino y el de las demás, porque era consciente de su propia fortaleza, pero... ¿y ahora? ¿qué le queda ahora? Absolutamente nada, sólo ese vacío que se instaló en su corazón desde hace tiempo, ese rencor de saberse abandonada y olvidada por sus seres queridos, sí, ha cambiado.

Esa mujer que vestida con un 'traje baño de una pieza', según lo clasificó Tendo nada más verla. Ese traje ajustadísimo y con un escote tremendamente amplio parece proporcionar orgullo a quién lo ocupa, las 'medias con hoyitos' que iban pegadas al 'traje baño de una pieza' parece 'algo' bastante incómodo y revelador, quizás demasiado. ¡Oh!, pero a esa mujer de piel tersa, blanca y de apariencia suave, parece gustarle vestir ESO. Camina con esos zapatitos de tacón, de un lado a otro, sin dejar de hablar, de comunicar instrucciones, de mencionar: 'satisfacción del cliente' que ¡por todos los cielos!, tiene a Tendo con el estómago desagradablemente revuelto.

-¡¿Está claro?!- habla en un tono altanero, pero en un japonés perfecto.

Akane entrecierra sus ojos al darse cuenta de lo joven que es esa mujer, sí, ha de tener sus veintitantos y en esa mirada verdosa se hace notar la experiencia, la experiencia misma de un pasado seguramente complicado. Quizás, a ella tampoco le gusta estar ahí.

-¡Sí!- clamaron a unísono con sus pocas fuerzas.

-¿Qué dijo?- cuestiona a la chica de al lado, ya que debido a su minucioso análisis no ha prestado atención a las palabras de la mujer.

-Que estaremos aquí por tres semanas- comienza a explicar la delgada chica con un deje de tristeza en su voz- Tres semanas para aprender chino y alimentarnos para 'satisfacer plenamente a nuestros clientes', después de esas tres semanas comenzará todo- el desgano cubría su tono de voz, y es que ella no se encuentra en condiciones muy diferentes a las de Akane.

¡¿Comenzará todo?!

En ese instante, dirige la vista a la mujer descubriéndola en su acto de maldad, una más profunda. La miradilla despectiva con que la recorría, no podía tratarse de otra cosa.... Tendo se dividía en dos opciones; la primera, que la mujer la estuviese comparando ruinmente con alguien más, y la segunda, que simplemente se sorprendiera de su visible condición y de ahí surja la egoísta experiencia que brinda ese aire de superioridad.

Respira hondo reprimiendo sus lágrimas, debe encontrar una manera para escapar porque no concibe semejante maldad..., pero se haya muy débil, demasiado todabía.


La tensión es otra táctica que juega en contra ambos, pero que es infaltable y nace por esencia, cada quién posee su propio nerviosismo y es cuestión de cada uno saberlo controlar y hacer de él un enemigo silencioso, porque si lo muestra puede ser muy perjudicial. Los aliados, sentados junto a él, atienden con complacencia, guiñan cuando creen que 'algo' es beneficioso, y sonríen a su adversario porque bien saben cómo funciona todo, porque bien saben que eso ayuda a quién apoyan y perjudica a ese que se ha convertido momentáneamente en un rival. Sí, las miraditas 'discretas' también juegan un papel fundamental, y esas miraditas acompañadas con esa maldecida sonrisa de victoria, se presentan para él pero, no está dispuesta a perder, porque su honor y dignidad están en juego, y su propia fidelidad.

Amplia su sonrisa y profundo mirar.

-¿Listo?- un simple ofrecimiento.

-Saotome, ¿estás seguro?- sonríe deliberadamente, casi con burla- porque después te puedes arrepentir.

Tarda algunos segundos en contestar, porque se dedica a observarlo con la misma burla recibida, como un obsequio mal acogido que se es devuelto en humildad o bien en falta de gratitud.

-No creo- contesta- Sé bien lo gracioso que sería verte pasear desnudo por la calle- suelta una carcajada, y curiosamente, el hombre le acompaña.

-¡Eso, eso, Saotome!- le anima- ríe mientras puedas…- detiene su carcajada para mirarlo desafiante.

Ranma entonces también detiene su carcajada, pero no desvanece su sonrisa. Confiado, deja ver sus cartas al resto....

Los 'aliados' dibujan una sonrisa, y uno que otro suelta una carcajada con sólo imaginarse el grandioso espectáculo que Shotsu se verá obligado a realizar en algunas horas, pero.... ¡un momento! Él sonríe... Sonríe, y sus 'aliados' también lo hacen, pero eso no desgasta la confianza.

-Te gané- afirma Saotome, victorioso.

-¡Vaya, sí que eres bueno!!- exclama su adversario, y añade peligrosamente- pero no lo suficiente- y enseña sus cartas- ¡Saluda a los reyes!!

Entonces, su corrida poco sirvió... La suerte se volcó, ya no está de su lado.


¡Otra vez de noche y él brilla por su ausencia!

Otra vez.... Se entrega al llanto, otra vez le extraña, otra vez esa horrible sensación de desconfianza.

¡¿Es qué acaso no le basta con ella?! Siempre se consideró bella, siempre... pero, él le hace hasta dudar si realmente existe esa belleza, esa superioridad.

Se limpia las lágrimas y acude a un espejo, ese gran espejo que tiene lugar en la habitación que ya casi no comparte con su marido.

Recorre su reflejo, y por más que lo busca, lo busca y lo busca, no encuentra algún defecto, algo que pudiera no gustar, no, definitivamente es ella muy bonita, su vestimenta sobresalta esa belleza natural, pero ¿qué hay? ¿por qué él no la quiere? Algo debe de haber... No, no es su cuerpo.

Su mirada se tornó melancólica, y es que por más que intente esconderlo, apartarlo, exterminarlo con todas sus fuerzas, está ahí.... porque en la soledad de un cuarto, en la soledad precisa, no hay nada que esconder, a todo se le permite el escape por ser consciente de esa dolorosa soledad que la embarga. Sonríe amargamente, ya no hay vuelta atrás, además.... Seguramente Akane a estas alturas está casada, con una familia, ¡quizás ya ni se acuerde del joven Saotome, y ella ahí con ese bichito llamado 'consciencia' que tanto le molesta, con esa estúpida y desdichada culpabilidad!!

Niega con la cabeza, ahuyentando esas ideas de su mente.


Se acerca a su oído y susurra con sorna: No sé qué demonios tiene Saotome que todas andan detrás de él.

-Es un suertudo nada más- recibe como respuesta, con el mismo rencor que brinda la envidia.

Ambos observan a Saotome avanzar siendo perseguido por hombres que le presionan, otros que le animan, y otros que como ese par, mascullan e invocan la 'suerte' del chico, que es casado con la amazona conocida por su vistosidad, por su total belleza que nadie se atreve a poner en duda, pero nooo es que a él no le basta, además consigue capturar con suma facilidad la atención de toda fémina que se le cruza por delante.

Exaltado, reacciona.

-¡Está bien, está bien, lo haré, lo haré!!- grita rabioso encarando al hombre que lo viene molestando de hace rato- pero sólo porque soy un hombre de palabra, que quede claro- achicó sus ojos con maldad y recibe como respuesta un asentimiento de cabeza, de quién está profundamente complacido y conforme.

La chica gira y lo ve, ¡lo ve caminar hacia ella! En compañía de otros...., pero esos otros no importan, sólo importa él.... Se pone nerviosa nada más recibir esa mirada que él le dedica, esa mirada determinante, casi furiosa, pero igualmente es para ella.

¡El amor de su vida!! La razón por la que sigue y seguirá soltera, esperándole a que se decida a abandonar por fin a esa amazona para estar con ella. Sabe que no es la única que piensa de tal manera, pero cree que es especial, mantiene viva la esperanza de que el artista marcial más codiciado de la capital de china también sostenga un secreto sentimiento hacía ella, un sentimiento compartido y a la vez inocuo, sólo que quizás es demasiado 'tímido' todavía como para admitirlo abiertamente.

-¡Qué extraño!!- exclama una, con desconfianza- Te está mirando- indica.

-¡Viene para acá!!- chilla la otra.

-¿Será qué….?- muere la frase cuando la palidez se adueña de su rostro y sólo la separan de él unos pocos metros, no obstante, le es imposible retener una sonrisa.

La observa con detención y ella es capaz de sentir la calidez de esa mirada que muestra ¿dulzura?.... ¡qué sencillo pudo ser confundir la piedad y la compasión con la dulzura!

-Yihira- pronuncia su nombre, inhala y exhala sonoramente, como con cansancio o resignación, o quizás una desagradable mezcla de ambos.

-¡Vamos, Ranma!- le anima uno.

-¡Por tu honor!- reclama otro.

-¡tú puedes!! - ¡qué ánimo puede experimentarse, aunque es muy fácil asemejarlo con la burla!

Y es que Saotome perdió el juego y hoy paga las crudas consecuencias de su confianza... ¡y qué consecuencias!!

Debe proseguir, por su honor, pero no necesariamente por su fidelidad.

Se acerca a ella, lentamente, como si cada paso le pesara enormemente. Se detiene frente a ella, y teme un poco por su seguridad emocional, por lo que sin medir las consecuencias preguntó:

-¿Oye, estás bien?- frunce ligeramente el ceño. Yihira abre su boca, acción que él advierte como el comienzo de una contestación, pero ¡tal fue su sorpresa cuando los labios de ella se volvieron a cerrar para unirse con los suyos!! Facilitándole quizás la tarea, la consecuencia, pero ¡¡qué desagradable sensación!

Podía escuchar las risotadas del resto, las 'felicitaciones', pero ya nada de eso importa. Siente repugnancia y eso es algo que ni su honor es capaz de pagar. Posa sus manos sobre los hombros de la joven para separarla de sí, rompiendo de tajo la unión con severa violencia.

-¡No quiero que....!- calló, porque entonces supo interpretar el brillo en los ojos oscuros de ella, y prefirió alejarse cuanto antes, ignorando al resto, ignorando el chillido de las chicas que acompañaban a Yahira, ignorándola a ella quién le robó un beso y él se acercó con intenciones de obsequiárselo ¡¿pero qué demonios?! ¡¿por qué ELLA acude a su mente?! Tal y como si estuviera traicionándola, ¿por qué no es capaz de olvidarla como tanto anhela? De regreso a casa,... De regreso a su vida, a esa que no escogió y que el destino le ofreció por mero despecho.


Se asoma por la baranda. Ahí están todos esos desgraciados que se prestan para quitarle un pedazo a su vida cada noche, ahogándose en licor, satisfaciendo su deseo con mujeres más jóvenes que ellos y muchas veces siéndole infiel a sus parejas. Siente asco por este mundo que ingenuamente desconocía, este lado cruel de la humanidad en dónde la dignidad no es importante, dónde poco interesa la vida de esa quién se entrega por necesidad, ¡Cuánto egoísmo!! Es en dónde, no importa la humillación, no importa la ridiculez porque todos se percibe cotidiano.

Frunce los labios al observar a un hombre de blanca cabellera besar a una jovencilla de veintitantos años, que DEBE aparentar satisfacción, que DEBE corresponder al gesto. Seguidamente el hombre se levanta, abrazando a la damita por la cintura y la conduce a una de las habitaciones que tienen lugar alrededor del disimulado bar.

Quiere escapar, tiene que escapar...

Camina a su 'cuarto' que sólo tiene una cama.

En media hora irá a visitarla la prostituta a quién todos rinden respeto, esa que hace horas les comunicó las instrucciones. Le irá a dejar la comida porque 'le avergüenza que vean a las nuevas', según escuchó, y de paso le enseñará chino, y a juzgar por su control es conveniente acatar sus órdenes. Al menos así lo harán el resto de las asustadas chicas y no es saludable encender la furia de alguien cuyos límites le son desconocidos.

Lo optimo fue la ducha recibida, sí, eso agradece enormemente, y ese vestido púrpura con flores que usará para dormir también es bien acogido, a pesar de ser demasiado corto para su gusto. Sin embargo, no se cree capaz de agradecer el haberla sacado de ese lugar en dónde había estado encerrada durante cinco años, tampoco las atenciones recibidas porque bien sabe que la acción no surge de la buena voluntad humana.

Se acostó en el duro colchón. Y no pudo evitar invocar el recuerdo de sus hermanas, de su padre, de su vida de antes.... Esa que tanto extraña. Seguramente ya no la recuerdan, oh y claro, el joven Saotome aprovechó su desaparición para elegir a una de sus prometidas más fácil, ya que no estaba la 'marimacho', el 'estorbo', todo sería más sencillo, muchísimo mejor... sí, ahora lo comprende todo, ¡y pensar que alguna vez sintió por él un profundo aprecio! No.... La horrible sensación de saberse olvidada es un sentimiento que experimenta gracias a él.

Llaman a su puerta y sin aguardar autorización ingresa 'madame Yusai' como pidió que la llamasen. Vestida extravagantemente con ese 'traje de baño con medias' con decoraciones brillantes y bata elegante. Ingresó con una bandeja con grandes platillos encima, y antes de que Tendo hablase, ella se adelantó imponente:

-Te he traído esto, no agradezcas- dice fríamente y deposita la bandeja sobre las piernas de ella, cubierta por la deteriorada sábana y agrega despectiva- Es nuestro deber, las flacuchentas no sirven.

Prefirió tragarse las palabras que amenazaban con escaparse de su boca, y centrarse en la delicia que se le presentó, sin decir ninguna palabra.

Cogió ambos palillos y muy sutilmente recogió un trocito de pescado, y lo condujo seguidamente con lentitud a su boca ¡simplemente delicioso!, pero no era precisamente la manera en la que quería degustar, no la era, mucha era su hambre y la verdad las reglas de educación poco le interesan a estas alturas, pero no por ello hay que olvidarlas. Su padre se esmeró siempre en recordarle que una buena educación es primordial en toda circunstancia y esa mujer de finos rasgos, no puede ser pasada por alto.

-No es necesario que seas tan educada. Las dos sabemos que tienes hambre- interviene con un tono sutil y no por ello menos severo.

¡Eso era lo que esperaba!!

Comenzó a comer cuánto se le antojaba, cuánto le pedía su estómago y francamente era todo lo que se le ofrecía.

Se permite olvidar deliberadamente las reglas de educación que frente a esa desconocida debería ejercer, pero ¡hace cinco años que no pasa por su garganta un poco de buena comida! Las circunstancias pueden esperar. Todo tiene exquisito sabor... Un exquisito sabor a vida, precisamente. De repente, se detuvo con la mirada perdida, sus labios apretados, y es que no pudo evitar rememorar la deliciosa comida de su hermana mayor. Una extraña sensación de nostalgia la inundó por completo...

-¿Listo?- clama la mujer.

Akane desvió la vista hasta posarla sobre ella, y asintió con la cabeza levemente. El hambre había desaparecido gracias a los recuerdos ¡santo remedio!!

-Te enseñaré chino, así que presta mucha atención a los acentos. No es necesario que aprendas a escribirlo- comienza a hablar, ajena a todo cuanto acontece en la mente de la joven aprendiz.


Intercambian miradas.

-Has estado todo el día fuera, ¿dónde has estado, hermana?- cuestiona con dulzura, Kasumi.

Nabiki le sonríe con un poco de falsedad, y contesta:

-Con Kuno, ¿y tú que has hecho durante este día?

La mujer le sonríe con disimulada gentileza, y contesta:

-He estado descansado. No me sentía muy bien- se justificó.

Silencio....

-¿Y Papá y tío Genma?- cuestiona la mayor.

-Están en la cocina. No están acostumbrados a hacerse cargo de la casa…

Silencio ataca por segundo vez.

Kasumi indaga en aquella mirada que se le dedica. Percibe desconfianza y algo le advierte que su relación con Nabiki no volverá a ser la misma de antes, es cierto, la desaparición de Ranma y Akane marcó un 'antes' y un 'después' en las vidas de todos, y quebrantó para siempre ciertas relaciones.... como la que se presenta ahora. Su hermana no confía en ella, y a la vez Kasumi tampoco en su hermana, por demás, la ausencia de su Akane es notable, su sonrisa, sus reclamos, su mal genio, porque a pesar del tiempo esa esencia no ha desaparecido, ¡cuánto la extraña! Oh y también está el atractivo joven Saotome, el que llegó y trajo consigo a tantos otros más, la vida tranquila quedó atrás por otra mucho más activa, mucho más refrescante y nueva... nueva por enseñar que los eventos fantasiosos no sólo ocurren en las mentes infantiles.

Todo se extraña silenciosamente....

-Buenas noches- se dicen al mismo tiempo, y sin sonreírse ni encontrarle gracia a la coincidencia, Nabiki abandona el cuarto de su hermana.


Frunce el ceño a la vez que sostiene la mirada que su esposo le dedica.

-¿Entendiste bien?? No quiero que salgas por ningún motivo. Te prometo que iré a dar las clases y luego volveré. No saldré a ninguna parte si eso quieres, pero tú no salgas de aquí. Cualquier compra o algo, me dices- le exige un poco de piedad.

-¿por qué tanto misterio?- pregunta con inocencia. ¡¿Qué por qué?! Simple, los chimes van de boca en boca, y sabe que si su esposa se somete al espacio público no tardaría en enterarse de ese maldito beso que le dejó como recuerdo un sabor a desgracia, y seguramente se escandalizaría, y lo último que desea es que la revoltosa chinita llame con voz quebrada y ojos irritados a su abuela, ¡que por dios nunca se entrega a la muerte!, a pesar de sus años está más viva que todos ellos juntos, oh, y si ella se llega a enterar que 'le ha provocado sufrimiento a su adorada nietecita' el castigo será severo y profundamente doloroso.

-¿No querías que estubiera más tiempo en casa?- cuestiona secamente, y reprime un suspiro de alivio al ver a su esposa esbozar una sonrisa.


Dos semanas después...

Platican como cada noche, ella envuelta en aquella sábana maloliente, ella risueña hincada en el piso.

-No quiero….- repite la joven de larga cabellera.

-Descuida, Akane- la consuela- Cuando llegué aquí también era así. Dejar a mi familia fue muy complicado- sonríe negando levemente con la cabeza- pero no hay otra salida.

Sí, era ella una prostituta experimentada que ejerce el oficio hace bastante, y hace cuatro días madame Yusai, por estar demasiado ocupada, la envió a entregarle la comida y a enseñarle un poco chino a Akane, y es que es ella también proveniente de tierras japonesas. Desde aquella noche, su amistad se afianzó y luego de 'desocuparse' visita a Akane cada noche, puesto que en el día la aprendiz es sometida a clases de chino, y ella debe atender a uno que otro sujeto que acuda al lugar.

-¿acaso no recuerdas cómo te fue cuando intentaste escapar?- cuestiona Hirisha, causando en su compañera un escalofrío nada más recordar la bofetada que madame le obsequió y ella incapaz de defenderse.

-No quiero…. –vuelve a repetir, y las lágrimas ésta vez no tienen compasión y emergieron como dulces señales de temor.

Los generosos brazos de su amiga la envolvieron. Porque el dolor es compartido, porque cuando se consuela a otro que sufre por algo que bien sabe es doloroso, no se puede hacer otra cosa que compartir el mismo dolor...

Continuará...

¡Holaaaa!!! ^^ Este capítulo se lo dedico a una amiga que está enferma de la influenza humana, ¡recúperate pronto!! T-T, y también, aunque atrasado, se lo dedico a Michael Jackson, seep, una persona sumamente talentosa y que desgraciadamente ha dejado de existir.

Bueno, quiero explicar un poco la trama de esta historia que comenzó con un poco de rareza y que envuelve un tanto de misterio.

El sufrimiento de Akane es transitorio, y además perjudicial para la pareja en sí, ¿por qué? porque ella se siente abatida, decepcionada, cree que ha sido olvidada por sus seres queridos y esto ha sembrado cierto rencor en ella. Ranma por su parte guarda también su sentimiento oscuro, porque no ha sido sencillo para él el ser rechazado, 'cambiado por otro' en medio de tanta alegría que le brindó su cura, su ansiada cura que le costó su felicidad y de paso la de Akane. Con respecto a Kasumi, ella esconde cosillas al igual que Nabiki.... ya se irán despejando sus dudas según transcurran los capítulos.

Aprovecho de añadir que no es mucha originalidad de mi parte como aparece en algunos comentarios, esto de los secuestros siempre ha existido, por ejemplo lo de Madeleine McCann... sí, pobrecita...

Las respuestas:

fern25: yo creo que sí se encontrarán ;), peeero (los 'peros' son infaltables desgraciadamente y más en esta parejita) la manera en que lo harán conllevará sus 'ligeras' complicaciones u.u. Muuuuchísimas gracias por darte el tiempo de esciribirme, ¡y aprovecho también de felicitarte!! :D tu fic "Sin mirar a atrás" tiene una gran trama, tu manera de narrar me encanta^^, la verdad la había leído hace tiempo, pero ahora que la has editado, me he dado el gusto de leer los párrafos que añades y por supuesto, volver a disfrutar de tu gran historia. Ahora dime ¿qué te ha parecido este nuevo capítulo??, ¡cualquier cosa sólo me dices! un reclamo o algo... :) otra vez gracias.

san***: Es complicadísimo sospechar de la siempre tierna de Kasumi y quise experimentar un poquito con su papel jeje. ¡y no te aflijaaaas, que dentro de poco ya 'alguien' tendrá a la jovencita frente a frente!! jojooo :) ¡saludos!

milk goku: :) Este capítulo habla mucho de Akane, espero que te haya gustado ¿me dices qué te ha parecido?

Madame de la Fere-du Vallon: ¡¡Holaaaa!!!! queridísima amiga, qué gusto que me apoyes también en esta creación a pesar de las otras tantas historias inconclusas. :)pueees, sí, he querido escribir algo diferente a lo que suelo escribir, ¿te confieso algo?? jojo.... tú eres de Chile ¿verdad?, me he inspirado en "¿Dondé está Elisa?" así que de ahí ha surjido un poco toda esta trama del secuestro xD. A mí tampoco me gusta ese matrimonio, pero lo que viene lo compensará ^^. Gracias por tu apoyo, por tus comentarios, ¡siempre me animan! :) muchísimas gracias.

AkaneKagome: Sí, pobre chica.... la estoy haciendo sufrir mucho ¿no?, creo que me excedí un poco, pero no es culpa mía, es culpa de ella.... porque ella tiene a Ranma y yo no¬¬. ^^En todo caso, no te preocupes, nuestro Ranma la salvará como tantas otras veces aunque esta será un poco diferente. Muchísimas graaaaciaaas :D, ahora dimeee ¿qué te ha parecido esta actualización?

¡Muchísimas gracias por leer!! ¿Me dejan sus opiniones? :) son siempre bien recibidas.