Lamento muchísimo la demora debí haber actualizado hace un buen rato, ya saben bla, bla, bla problemas en la U, bla, bla, bla, mucho que hacer, ustedes también tienen clases, Lo único que si me da vergüenza es que ustedes cumplieron su parte del trato:
En menos de un día ya tenía siete comentarios nuevos…y en dos semanas tenía diecisiete.
Así que este capítulo va dedicado a todas ustedes chicas: Suiza Cullen Swam, Flores de amor, Karin, Sofía-chan, Nikita Yuy Peacecraft, Kira tsukiyomi, Star gidget-chan (cuyos únicos fics de prince of tennis al igual que en Suiza, son los mios y eso me hace inmensamente feliz) laxikita12, Tinavb, dm99, tormenta oscura, Yuki-miyooki-chan, Ochibi22, Day-bad, poli, Emuma-chan, cainat06.
No volveré a retarlas, aunque me hizo inmensamente feliz ver todo el amor que le tiene a mi fic, de verdad, chicas, me sorprendieron, como me dijeron "Eso me pasa por subestimar a mis lectoras" Yo no lo vuelvo hacer, comenten si quieren.
Nota: Eiji si tiene una hermana pero no conozco su nombre ni como el, Kirane Kikumaru es un personaje ficticio añadido a la historia por mí.
Capitulo 4: Mi vida será un infierno y tú eres mi sexy diablo.
Sakuno dio vueltas en su oficina toda la tarde, se sentía molesta, frustrada, avergonzada, pero más que nada, se sentía estúpida. Se sentó. Su oficina era una jaula en ese momento, una linda jaula de paredes azules, un bello escritorio en caoba y una de las más espectaculares vistas de Barcelona.
"¿Por qué de todas las personas en el mundo tenía que acostarme con Ryoma "El tigre" Echizen?"- refunfuñaba mientras mordía la punta de su bolígrafo y se incorporaba en su escritorio. Cambió de posición y volvió a ponerse en pie. Miró el paisaje y luego el reloj de la pared, eran las seis treinta, aun faltaban dos horas para que pudiera irse a casa.
Exasperada se pasó la mano por los cabellos sueltos y rascó su nuca, de verdad quería irse.
-Y lo peor ¡es que no se que ni por qué estoy de mal genio!- gruñó para sí misma. En ese momento sonó su celular, y el tono le resultó inesperadamente ruidoso. Esperó a que sonara dos veces más y luego contesto.
-Hola- saludó ella secamente.
-Huy, si así me contestas mejor no te llamo- escuchó que le decía una voz masculina y juguetona del otro lado la línea.
-Pues digamos que ahora no es el mejor momento para que me llames Eiji
-¿Alerta naranja?
-Carmesí- corrigió ella y sonrió amargamente.
-Te llamare después entonces- le dijo él y por alguna razón Sakuno sintió que le sonreía del otro lado del teléfono. "Él siempre sonríe"- pensó.
Se pasó la mano por el rostro y vio nuevamente el reloj, eran las seis y treinta y siente. Se exasperó, tomó una aspirina y decidió irse a casa sin importar cuanto trabajo quedaba en su escritorio.
Agarró su bolso del suelo y se encaminó a la salida, sin embargo la detuvo el mensajero de la empresa.
-¿Qué pasa Kachiro?- le preguntó Sakuno tratando de no explotar frente al chico escuálido y de cabellos negros que acababa de entrar a su oficina.
- Señorita- dijo el chico tímidamente- le traigo los € 30 que me dio para buscar su carro.
-¿Por qué? ¿No tuviste tiempo de irlo a buscar?- le cuestionó sin darle mucha importancia.
- No es eso, señorita, lo que pasa es que…
-¿Lo que pasa es qué?- preguntó con impaciencia.
-Que la cuenta es de € 500 porque lo dejo más de doce horas estacionado, señorita- explicó arrastrando las palabras.
Sakuno abrió los ojos de par en par por la sorpresa, era una cifra totalmente absurda. Respiró lenta, aunque audiblemente furiosa. Kachiro se arrepintió de haberle dicho.
-Ya…veo- dijo ella después de un par de minutos de silencio- Entonces me va a tocar ir a por él personalmente.
-Lo siento, señorita- le dijo el muchacho dándole el dinero y saliendo de la oficina.
Sakuno lo miró irse con los hombros caídos y se distrajo de su mal humor. Sentía pena por él, sabía que Kachiro siempre había deseado conducir su Mazda cx7 vino tinto. Suspiró, ya no importaba. Guardó el dinero en su bolso y bajó al primer piso. Pidió un taxi y le indicó a donde llegar.
Mientras llegaba al bar se colocó los audífonos, encendió el i-pop y colocó su carpeta "utopía" a todo volumen. Cuando llegó al bar, empezó a sonar Escape de Enrique Iglesias. Pagó el taxi y aprovechó para sacar su tarjeta de crédito, no tenía ganas de discutir.
Cuando llegó a la caja, se sobresaltó al ver a Ryoma Echizen gritándole al encargado del estacionamiento. Agradeció no haberse quitado aún los audífonos.
Se hizo el silencio cuando se dieron cuenta de su presencia, Ryoma frunció aun más el seño.
-Disculpen- comenzó ella, quitándose los audífonos - pero vine a pagar la cuenta de estacionamiento.
-¿Vas a pagarla?- le preguntó Ryoma fulminándola con la mirada.
-¿te importa?- le espetó ella, se colocó de nuevo los audífonos y estiró su mano para entregar la tarjeta al encargado. Ryoma apretó los dientes, y en un movimiento brusco le quitó los audífonos.
-¡Si me importa! Yo no pienso pagar por eso- gruñó él mirándola a los ojos.
Sakuno quiso matarlo a golpes. "Eres tan egocéntrico" – pensó mientras replicaba.
-¡Pues ese eres tú! ¡Yo SI voy a pagarlo!
-Si tú lo pagas, me harás más difícil la negociación- refunfuñó él.
-Sólo déjate de estupideces y paga, o en dos horas se te harán veinticuatro horas de parqueo- le discutió Sakuno endureciendo la mirada, luego trató nuevamente de darle la tarjeta de crédito al chico que atendía la caja, sin embargo Ryoma la tomó de la muñeca con fuerza.
-Pensaba pagar, pero no € 500 ¡Es absurdo!- exclamó el de cabellos negros mientras la arrastraba fuera de allí. Sakuno rodó los ojos e intentó zafarse, pero no pudo y solamente recobró su libertad cuando él la hubo soltado.
- Pero ¡¿Qué es lo que te pasa, cabrón?!- le gritó ella en la mitad de la calle.
-Ya te lo dije, me complicas las cosas si pagas- le explicó Echizen, adoptando una posición más seria, colocando las manos dentro de los bolsillos. Sakuno lo miró de arriba abajo y alzó las cejas.
- ¿Tienes idea de cuantas gente paga el parqueo aquí? Si lo pagó o no igual te van a poner trabas
-Tú sólo hazme caso y déjamelo a mí ¿está bien?- le pidió Ryoma cruzándose de brazos, Sakuno lo miró suspicaz; y él suspiró agotado- El punto es, cariño, que estas exactamente en la misma condición que yo, o ¿acaso crees que todos pagan más de cien euros en estacionamiento todos los días?
-Bueno, no, pero sale más caro con abogado además ¿qué vas a demandar? ¿Secuestro automovilístico?- dijo Sakuno con sarcasmo. Él sonrió prepotente.
-Dame tres días, te aseguro que puedo solucionar esto sin llegar a la corte.
-¿Sólo por tu lindo nombre? Uses lo que uses, te va a salir costoso.
-Sakuno, te he sorprendería lo que hace mi lindo nombre.
-Neh, no lo creo…de todos modos sacaras tu auto y yo deberé pagar una multa de dos mil euros, seguramente, no gracias.
-También sacare tu auto
-¿Y si no lo logras?
-Yo siempre lo logro.
-¡Echizen!
-Ya…te diré algo, déjame esto a mí y si no lo logro, igual pagare lo que sea para pagar tu cuenta ¿trato?
Sakuno suspiró resignada.
-Está bien, está bien, sólo deja que me vaya a mi casa, ya no quiero verte la cara de idiota egocéntrico ni un minuto más.
Ryoma se sobresaltó por ese comentario, realmente no se lo esperaba, luego rio entre dientes. Sakuno lo miró patidifusa, sin embardo decidió no darle importancia y se encaminó a buscar un taxi; dado que de verdad no tenía ánimos de seguir viéndolo.
-Ryusaki- la llamó Ryoma, dándole alcance con facilidad.
-¿Qué?
-Eres malditamente interesante- soltó él mirándola detenerse en seco, la expresión de Sakuno era indescriptiblemente graciosa. Se notaba que estaba molesta.
- Y tú increíblemente irritante- le respondió Ryusaki con una sonrisa irónica- ¿Se puede saber por qué aun te tengo enfrente de mí?
- Me divierto molestándote…tienes mal carácter- señaló él de manera descarada, Sakuno se sintió avergonzada.
- ¡Qué mal educado! Me conociste apenas esta mañana, y ya me estas molestando…
- Corrección, nos conocimos muy bien ayer y de un modo bastante lejos de los patrones de educación, mi pequeña dama- dijo Ryoma y soltó una audible carcajada.
Entonces, sin más ni más, Sakuno llamó un taxi. "A la calle Reina Isabel en el edificio Luciana" – le escuchó decir Echizen sin tiempo de decirle nada, miró el auto doblar dos esquinas más adelante y susurro:
-Nos vemos mañana.
Tomó otro taxi y llegó a su propio apartamento. Se quitó los zapatos con los talones, se desajustó la corbata y se sentó en el sillón.
-Sakuno Ryusaki- dejó salir en un suspiro con el rostro serio, luego frunció el seño, en la soledad solo podía escuchar las molestas palabras que Tomoka Osakada le había dicho, repitiéndose una y otra vez en su cabeza. "Maldita perra- pensó- Yo no estoy mal, TÚ estás mal"
Se levantó de pronto y fue a la cocina por un emparedado de jamón y pavo.
Entre tanto, la cansada empresaria salía de la ducha de su apartamento, tenía los cabellos mojados y sólo la cubría una toalla. Vio su cama y se tiró de cara a la almohada. Si bien no pasaban de las siete de la noche, pero ella nada más deseaba tirarse en la cama y no abrir los ojos hasta la mañana siguiente.
"Estúpido"- dijo ininteligiblemente sin despegar su rostro de la cama, a estas alturas ya sabía que la tenía de mal genio: TODO.
Kintarou y sus excusas absurdas, Ryoma y su desquiciante personalidad bipolar, el estúpido destino y la quimera de sentimientos alborotados que le estaban aplastando el diafragma.
Sonó entonces, en el desgarrador silencio de su soledad, su teléfono móvil. Estaba en el fondo de su bolso, en medio de la sala, pero aun así ella podía escuchar claramente el molesto tono de la Oreja de Van Gogh.
Ni si quiera se molesto en moverse, simplemente esperó a que dejara de sonar.
Un par de minutos después sonó el teléfono fijo, junto a su cama. Se estiró de mala gana y sin levantar la cabeza de la almohada dijo "Hola"
-Quita la cara de la almohada, españolita- le ordenó una dulce voz femenina de acento francés.
-Déjame en paz, Kirane- susurró al teléfono, dando vueltas en la cama.
-Nada de "Déjame en paz, Kirane", Eiji dijo que estabas mal ¿Qué te pasó?
-¿Qué más quiere que me pase Kirane kikumaru?- cuestionó indignada; podía sentir como se le aguaban los ojos.
-Dame el recibo- le pidió su amiga dulcemente.
-A ver, mi novio de tres años cancela nuestro compromiso, porque no sabe realmente si me ama o no, voy ¡por primera vez! A ahogar mis penas en alcohol y ¡Oh, sorpresa! Termino acostándome con Ryoma "El tigre" Echizen, y como cereza del pastel nuestras empresas se acaban de hacer socias, por lo que seguiré viendo su egocéntrica cara, el suficiente tiempo para terminar matándolo e ir a la cárcel después por ello. ¿Algo más?
Kirane guardo un par de minutos de silencio, para procesar la información, sin embargo el tiempo se hizo tan largo que Sakuno empezó a creer que se había caído la red de teléfono.
-¡QUE TE ACOSTASTE CON QUIÉN!- gritó la voz de la chica del otro lado del teléfono. Sakuno dio un respingo en la cama, se levantó sosteniendo el teléfono con la barbilla y empezó a decirle todo lo que le había pasado en dos días a la menor de los hermanos Kikumaru, al tiempo que aprovechaba para buscar la bata de dormir en el closet.
Kirane Kikumaru la escuchó y la reprendió por media hora, hasta que de pronto Sakuno ya no dijo ni una palabra más, ya que se había quedado profundamente dormida.
Tuvo un par de sueños realmente extraños en la mitad de la noche y luego no pasó nada por su cabeza hasta que despertó a la mañana siguiente sintiéndose como nueva. Como si todo no hubiese sido más que una pesadilla.
En ese estado de ensueño se relajó y se preparó para ir a trabajar. Bajó por el ascensor perezosamente, sorprendiéndose al encontrar a Ryoma Echizen en frente de la entrada.
Estaba recostado junto al Cadillac negro de Momochiro, usaba un traje de trabajo negro, con el saco al hombro y la corbata desajustada. Sakuno pensó que debería ser un crimen que un hombre como él, fuese tan guapo.
-Buenos días- le saludo Ryoma al verla llegar.
-Buenos días… ¿Qué quieres?- le preguntó ella mirándolo con curiosidad.
-Llevarte al trabajo- le dijo con extraña amabilidad.
-¿Por?
-Porque quiero hacerlo- contestó pasándose la mano por el cuello- Súbete o terminaras pagando los quinientos euros en tanto taxis.
Sakuno lo miró fijamente y luego se subió al auto. Ryoma abordó también y encendió el motor.
-Tú de verdad que debes de estar demente- le dijo ella después de un momento de silencio.
-Me lo dicen frecuentemente- concedió él- aunque prefiero creer que sólo soy muy impulsivo.
-Y yo prefiero empezar a considerar llevarte a un sanatorio mental, se puede saber ¿a qué juegas?
-A nada.
-¿Por qué haces todo esto? No pretenderás que crea que te enamoraste de mí a "primera noche" ¿o sí?- se burló ella, Ryoma sonrió.
-Yo no he dicho eso…
-Buen punto- dijo ella y quedaron en silencio. Ryoma colocó la radio y empezó a sonar una canción de Nek.
-¿Conoces esta canción?- le preguntó Ryoma de improviso.
-Sí, se llama Laura no está… odio la letra de esa canción.- exclamó despectivamente. Ryoma la miró por el retrovisor.
- No me sorprende, una persona con tu carácter no puede amar esa canción, aun así yo…
-Sí, te entiendo- le interrumpió ella comprendiendo claramente lo que quería decirle, esa canción respondía a su pregunta. La razón por la que estaba comportándose así. Sakuno resopló.
-¿Te moleste de nuevo?
-Para nada- contestó Sakuno con orgullo.
-No es cortes mentir ¿Sabías?- se burló Ryoma de buena gana, Sakuno Lo ignoró.
Iba a ser una existencia demasiado dura de allí en adelante, sin mencionar que aún no había hablado con Eiji y estaba segura de que Kirane la descabezaría viva en cuanto la viera frente a frente. Y sólo habían pasado dos días de conocer a Ryoma Echizen ¿Qué más podría pasar?
Bueno eso tienen que averiguarlos ustedes en el próximo capítulo.
