- Según los resultados, el paciente no presenta daños permanentes que puedan impedir que recuerde – el médico hizo una pausa para observar a Yukio y a Rin, quienes escuchaban atentamente. – lo más probable es que al cabo de un corto plazo pueda recordar.

- ¿Escuchaste eso Yukio? – Yukio asintió con una sonrisa.

- Sin embargo, aún hay una pequeña probabilidad de que no lo haga. Pueden intervenir algunos factores Psicológicos que obstaculicen, o en el peor de los casos impidan su completa recuperación. De todos modos como dije antes, ni su vida ni su salud corren peligro alguno. Así que no hay de qué preocuparse. Dejaremos el resto del proceso de recuperación en sus manos, Okumura-kun y por supuesto con la ayuda de sus familiares y amigos logrará hacerlo. Eso quiere decir que puede ser dado de alta ahora mismo si así lo desean.

- Muchas gracias doctor, de verdad se lo agradezco – dijo Rin.

- Es un placer cumplir con mi trabajo. Señor Johann Faust. ¿podría acompañarme?

Y así la habitación volvió a quedar en calma.

- Felicidades Yuki-chan, parece que podrás recuperarte – habló Shiemi con su habitual sonrisa.

- Muchas gracias. Me esforzaré… por cierto, Nii-san, ¿Dónde está nuestros padres? ¿están ellos aquí?

La sonrisa de Shiemi desapareció al instante, mientras que Rin sintió como se le encogía el corazón. ¿Qué debería decirle? ¿Que deberían llamar a Satán para informarle sobre su recuperación? Había tanto que decir que no sabía por dónde empezar.

- ¿acaso el hombre que estaba de pie en la puerta… Johann Faust…. Es nuestro padre?

Los ojos de Rin saltaron de sus orbitas ante aquel cometario, Shiemi solo rió por lo ocurrente de la idea.

- ¡Ni siquiera lo pienses!... es solo nuestro tutor legal. Pero no te preocupes, tiene una vida muy ocupada como director de la GRAN academia a la que asistimos, así que no lo verás muy a menudo.

- ¿debería preocuparme de lo contrario?

- Ya verás. Meph… quiero decir Johann, puede ser una persona bastante molesta, así que intenta mantenerte alejado de él, no le hables y si es posible no lo mires ¿de acuerdo?

- ¿no estás exagerando Nii-san? – dijo Yukio con una sonrisa nerviosa

- Basta con ver su apariencia. Parece un ridículo payaso que escapó de un circo.

Yukio no pudo contener la risa, cubrió su boca con una de sus manos mientras las lágrimas se formaban en la comisura de sus ojos. Era tranquilizante verlo así, tanto para Rin como para Shiemi, quien desde hacía mucho tiempo había estado preocupada por la actitud de Yukio, observando como poco a poco se distanciaba de ellos, de todos.

- Por cierto Yuki-chan, te traje tus lentes. – se apresuró a buscar en sus bolsillos para entregarle un par de lentes de marco negro grueso.

Yukio al principio la miró confundido, mas con una sonrisa puso sus lentes en su lugar, mientras con ellas observaba su entorno

- Muchas gracias Shiemi-san, todo se ve mucho mejor así.

- Muy bien, hora de irse – irrumpió Mephisto en la habitación – ponte tu ropa Yukio – kun. Estaré esperando afuera. Bye.

Durante todo el viaje Yukio estuvo hablando con Mephisto, motivo por el cual Rin mantuvo la mirada fija en ellos todo el tiempo. No podía confiar en ese hombre, después de todo era un calculador y mentiroso. Por más que lo intentara, le era imposible escuchar la conversación, ya que ambos hablaban en voz baja, encontrándose además al otro lado de la limusina. Sin embargo podía darse cuenta de que no estaban teniendo una conversación relevante debido a la sonrisa pintada permanentemente en el rostro de su hermano. Solo esperaba fuera sincera, mas era difícil saberlo puesto que para Rin Yukio siempre había sido indescifrable.

- ¿Estás bien? – preguntó Shiemi preocupada al ver su expresión.

- Sí, estoy bien.

- Parece feliz ¿verdad? O por lo menos luce tranquilo. A pesar de que debe estar muy confundido.

- Veo que no soy el único que piensa de esa manera.

- ¿Cómo piensas contarle todo?

- Tss no lo sé – recargo la cabeza hacia atrás hasta golpearse con la ventanilla, en un gesto de frustración - no soy bueno en este tipo de situaciones. Nunca he tenido talento con las palabras.

- Yo podría ayudarte.

Hubo un largo silencio.

- Estoy perdido.

- ¡Rin! Que grosero. – hizo una pausa mientras pensaba – tal vez Kirigakure-sensei pueda ayudarte.

- Si, tal vez. Aunque pienso que este no es el momento. Es mejor evitarle demasiado estrés a Yukio, por el momento.

- Eso es muy considerado de tu parte. – Rin levantó una ceja

- ¿quieres decir que no suelo ser considerado?

- No, no, para nada – Shiemi rió dejando que poco a poco su expresión se tornara más seria – haz cambiado Rin. Antes eras tan impulsivo.

- Eso es debido a que ahora no tengo a mamá Yukio para que me regañe como siempre – bromeó – espera a que se recupere y las cosas volverán a ser como antes.

- Tal vez los papeles se inviertan por ahora, ya que Yuki-chan también es bastante terco. Esa es una de las pocas cosas que ambos tienen en común

- Tal vez… - pensó con nostalgia.

- ¡Vaya, es enorme! – Yukio exclamó en voz alta.

Al levantar la cabeza Rin pudo ver el motivo de su reacción, era la academia Veracruz que ya era posible vislumbrarse a lo lejos.

- Espera a verla desde adentro. – dijo Mephisto.

Una vez bajaron de la extravagante limusina rosa, Rin, aprovechando que su hermano se hallaba distraído, se acercó sigilosamente a Mephisto para susurrarle al oído.

- ¿le dijiste algo?

- Por supuesto que no, ese trabajo te corresponde a ti, okukura-kun ¿Por qué tendría yo que tomarme la molestia? – avanzó unos pasos más para despedirse de los demás – Espero que disfrutes nuevamente tu estadía en la academia Yukio-kun. Bye bye.

- Muchas gracias por el viaje aniki.- se despidió Yukio

- ¡aniki! – Rin casi se atraganta mientras que Shiemi rió silenciosamente. – ni se te ocurra volver a llamarlo así ¿me escuchaste, cuatro ojos?

- ¿por qué Nii-san? Él me dijo que éramos algo así como hermanos y que solía llamarlo así… Aunque ahora que lo pienso suena un poco tonto.

- ¡Por supuesto! No le creas nada de lo que te diga. Seguro solo lo hizo para fastidiarme. Ese maldito payaso.

- Como digas. Y por cierto; no vuelvas a llamarme así.

- Sí, sí. – hiso un gesto despreocupado con su mano, mientras avanzaba esperando que lo siguiera.

…..

- Buenos días miedosito. Parece que te sientes mejor.

- ¡Kirigakure –sensei! – exclamó Shiemi sorprendida ya que al entrar en la habitación se encontró con su sensei, sentada sobre la cama de Yukio.

- ¡hey! ¿Cómo entraste? – gritó Rin en voz bastante alta.

- ¿Quién es ella, Nii-san?

- ¿eeh? ¿bromea, verdad? – la confusión se reflejó en su rostro mientras miraba a Rin, en busca de una respuesta.

- Aunque quisiera, no. No bromea. – respondió Rin. – debido al… incidente, Yukio no puede recordar nada.

- Pero… los doctores dicen que hay posibilidad de recuperarse – intervino Shiemi con la intención de levantarles el ánimo. – seguro que pronto lo hará.

- Sí, así es. – Yukio sonrió.

- Vaya noticia. No me lo esperaba. – murmuró, levantando luego el rostro con una sonrisa, tal vez fingida, más el muchacho no se dio cuenta. – soy Kirigakure Shura y tengo 18 años, pero puedes llamarme solo Shura.

- ¿18? ¿Otra vez con eso? Se enterará de alguna manera de que en realidad tienes veintis…

Rin no pudo terminar la oración debido a un fuerte puño golpeando contra su cabeza.

- Encantado… Shura. ¿puedo preguntarte de donde nos conocemos?

- Eeh… ejeem … bueno… – titubeó observando como Rin agitaba las manos detrás de su hermano queriendo expresar que no debía contarle la verdad – doy clases aquí. Jeje… por lo que a veces hablamos y bueno… jeje es difícil de explicar.

- Ya veo. definitivamente no puedes tener 18. – continuó sin notar como shura lo fulminaba con la mirada – y ¿Qué enseñas?

- Eeh… esto…. ¿educación… física…?.

Yukio entrecerró los ojos, dándose cuenta de la muy obvia mentira. Aun así optó por fingir de nuevo una sonrisa y seguirle la corriente.

- "claramente aquí nadie sabe mentir" – pensó.

- ¿Debes estar hambriento verdad? Tú también Shiemi, así que voy a preparar algo de desayunar. – el hijo de Satán se apresuró a cambiar el tema para aliviar un poco la tensión.

- Gracias Rin. –dijo Shiemi.

- ¿Y para mí no harás nada? – preguntó Shura.

- Está bien. Vamos.

Mientras todos se disponían a salir Yukio se quedó atrás:

- Llámenme cuando esté listo, yo descansaré un segundo.

- Por supuesto. Tú preocúpate por recuperarte hermanito.

- ¿cómo piensas explicarle todo? ¿ya has pensado en ello? – Preguntó Shura acomodando sus piernas sobre una de las mesas de la cocina.

- No exactamente. Quiero decir, he pensado en ello pero no en explicarle.

- ¿Qué quieres decir?

- ¿Has visto lo tranquilo que se ve? Sin estrés, sin preocupaciones, sin la intensa necesidad de protegerme a cada momento…

- No me digas que…

- Exactamente. Pienso que lo mejor es no contarle nada por el momento, hasta que pueda recordar por sí mismo.

- Pero puede tardar años o incluso puede que nunca lo haga.

- Ya veré hasta cuando puedo ocultarle la verdad… Ahora es más compresible el por qué papá me ocultó siempre la verdad.

- ¿no crees que estás siendo egoísta?

- ¿eh? Pero todo esto lo estoy haciendo por Yukio.

- ¿estás seguro? A mí me parece que lo haces porque te gustaría estar en su situación. Porque te gustaría volver a ser un niño ignorante.

- Créeme que ya pensé en eso. Y no. ese no es el caso.

- Te entiendo. Pero será muy difícil. Cualquier cosa podría llevarlo a la verdad y ni tú ni Shiemi podrán mantenerlo vigilado en todo momento.

- Lo sé. Cuando ocurra ya pensaré en algo

….

- Buenos días dormilón – saludó Shura una vez que Yukio entró en la cocina.

- ¿Descansaste? – preguntó Rin. Yukio asintió con la cabeza.- toma asiento, ya está servido. Tú también Shiemi.

- Gracias Rin, se ve delicioso.

- Mmm. Esto está delicioso Nii-san – le felicitó Yukio. – en verdad tenía hambre. Siento como si no hubiera comido en semanas.

- Bueno es comprensible…. – murmuró Shura callándose de inmediato.

- No comí en semanas ¿verdad? – se dio cuenta Yukio perdiendo de repente parte de su apetito

- En realidad fue solo una semana – corrigió Rin.

- ¿Al menos puedo saber que me pasó?

Rin se sintió un poco culpable. Era obvio que su hermano se daba cuenta de que pretendían ocultarle toda la verdad. Después de todo Yukio no era ningún tonto.

- Caíste desde un segundo piso. Te golpeaste la cabeza. Estuviste en coma una semana. – explicó Shura.

- Ya veo. fue un accidente ¿verdad?

Yukio notó como la mirada de Rin se ensombreció.

- ¡Por supuesto! – exclamó Shiemi esperando que Rin lo comprendiera también – Nadie querría hacerte daño Yuki-chan.

- Lo siento, fue una pregunta estúpida, no quería incomodarlos.

- No te preocupes, come ahora y deja las preguntas para después. – Rin se esforzó por poner su mejor sonrisa.

- Nii-san… quisiera conocer mejor la academia – dijo Yukio una vez terminado su desayuno. - ¿podría salir un momento?

- Yo lo acompañaré – se ofreció Shura – estoy segura de que ustedes tienen cosas que hacer.

- No tienes que hacerlo… eeh… Shura.

Yukio aún se sentía un poco incómodo al llamar de manera tan familiar a alguien que sentía acababa de conocer.

- Te perderías de no hacerlo y como eres un miedosito no quisiera que comenzaras a llorar.

- Aceptaré tu compañía si dejas de llamarme "miedosito"

- Como quieras. Vamos miedosito.

Y Yukio no tuvo de otra más que seguirla.

De nuevo muchas gracias por sus reviews, dejenme saber cualquier crítica (constructiva) o sugerencia :)